- ¿Hmm? ¡Héroe del escudo! ¡¿Qué te trae por aquí?!
- Beloukas. Vengo en búsqueda de un equipo agresivo para Firo.
- ¿Armas para Filorial? Una herradura estará bien para ella. Podría revisar el almacén si cuento con algo... Por cierto, gracias a usted, la venta de bestias a aumentado con creces.
- Ya veo... ¿Plata?
- Lamentablemente, de hierro. Es de Wyverns, pero ha de ser útil para ella por su tamaño.
- Maldición... De todos modos, me lo llevo.
- ¡Cinco monedas de oro!
- Cuatro y lo llevo yo mismo al carro.
- Su codicia es aterradora, héroe.
- Hmm... Curiosamente, eres el primero que me lo dice.
Antes de retirarse, Naofumi recordó algo y volteó a verlo.
- Un segundo, Beloukas. ¿Por casualidad tienes información de todo lo referido a los otros reinos?
- ¿Hmm? No te seré de tanta utilidad como el gremio de aventureros. Sabes porque lo digo... Soy esclavista, pero solo compro de sistemas extranjeros.
- Seguro que sí...
Al salir, el grupo se movilizó al restaurante en el que Naofumi y Raphtalia habían comido la primera vez que se acomodaron como alumna y maestro. Siendo más nostálgicos, ella recordaba la posición y el lugar en donde habían estado sentados mientras le enseñaba las reglas de supervivencia y comenzaban a entrenar.
Ahora eran muchos más. Le hacía sonreír que Firo comiera hamburguesas con bestialidad, Kalhana comiera una ensalada elegante pero muy velozmente y el héroe recurriera al tradicional menú barato, así como ella también lo hacía por viejo hábito.
- ... Y así fue como mi hijo casi se desnuca en un árbol.
- Ha de ser aterrador que lograra saltar en vez de dar un primer paso.
- Los bebés tienden a ser diferentes dependiendo a la personalidad y la raza. Ella tendrá hijos de carácter fuerte y si están a tu lado serán tan peligrosos como me imagino...
El comentario hizo que Raphtalia se ahogara y comenzara a toser abruptamente. Naofumi solo comió con cada vez más desesperación para que nadie viera su rostro teñido de rojo. Sin embargo, ninguno esperaba que estos actos llamaran la atención de dos héroes, con sus respectivos grupos, que los vieron en una esquina. Ante esto, los mismos se levantaron a buscar al héroe del escudo, que les daba la espalda al lado de la chica Demi-humana. Por varias cuestiones raras, notaron que esta intentaba tomar la mano del muchacho, pero la interrumpieron de inmediato, intentando tomar el hombro del muchacho.
Impulso mediático. La mano de Itsuki fue tomada con severidad y fue doblada, mandando al héroe del arco contra una pared.
- ¡No otra vez, Tate no Yuusha!
- ¡Pagaré eso luego! ¡Veamos quién envió ahora el rey para asesinarme! ¿Eh? ¿Ren? ¿Qué hacen tú y tu grupo aquí? Momento, el de Itsuki está amenazándome... ¿Acaso hice algo ahora?
Impacto desviado a una parte superior de la pared, derrumbándola sobre el héroe del arco, pero este siquiera se detuvo para intentar golpear a Naofumi con su arco. Él se levantó de su asiento, así como también Raphtalia, que lo dejó retroceder para evitar el impacto que rompió la mesa en la que Firo aún tenía 3 hamburguesas para acabar.
- ¡Maldito ladrón! ¡Incluso vas y me atacas así!
- ¡Se llama reacción de inercia! ¡Si tomas el hombro de alguien con actitud hostil, normalmente responde de la misma manera!
- ¡No te creo!
- ¡Itsuki, espera! ¡No servirá para explicar nada si está muerto!
El rubio recapacitó y suspiró profundamente para calmarse y alejarse. Naofumi solo sonrió con burla por el rostro del héroe del arco, como si mirara al muchacho con pena por creerse capaz de hacerlo fácilmente.
- ¡Como si pudiera hacerme algo! - Se burló el héroe del escudo, para recibir un tirón de oreja de su compañera. Esta detuvo su actitud para que actuara como correspondía. - ¿Y bien? ¿Qué quieren de aquel a quien le arruinaron la vida?
- ¡Tú mismo te jodiste al intentar violar a Maire!
- Sigo esperando las pruebas y el juicio. Ignoramos la ridiculez de tu moral de confiar en simples personas poderosas, y díganme que quieren.
- ¡¿Por qué diablos te robaste mis recompensas y méritos de trabajo?! ¡Incluso ronda por el gremio que los representantas!
- Creo que algo anda mal de un punto de partida. Quiero que me aclares que te he robado... Además, recompensas no he obtenido de nada. Ni siquiera he salido de la pobreza aparentemente en la que estoy sumido desde que empecé a ser un héroe en este mundo.
- ¡Los señores feudales que enfrenté! ¡Me disfracé de soldado raso y cuando reclamé las recompensas por desterrarlos, resulta que se te dieron a ti!
- Supongo que hablas del reino hambriento. Bien, es bueno saber que puedo encargarte de eso...
Odio. El odio de Naofumi comenzó a presenciarse sobre sus escudos divisibles al desprender humo. Este los miraba seriamente.
- Bien, "soldado raso". ¿Acaso sabes que la identidad de héroe debe de estar desde un inicio? El solo hecho de mostrarte como uno más presencia un desconocimiento para la gente. Es bueno hacerse un héroe ficticio, es malo no saber aplicarlo... Después de derrotar al noble tirano, ¿Sabes que le pasó a la gente de la resistencia?
- ¡Ahora son libres!
Aplastamiento. La madera de la silla se hizo añicos por la fuerza de Naofumi que estaba enfurecido.
- ¡ESTABAN MUERTOS DE HAMBRE! ¡LOS SACRIFICIOS, LOS MUERTOS QUE DEJASTE ALLÍ, SOLO CAMBIARON EL PUESTO DEL TIRANO Y AHORA LO ES LA RESISTENCIA! ¡SALVE A ESA GENTE CON TODO LO QUE TENÍA! ¡SUS TIERRAS SON FÉRTILES AHORA GRACIAS A MI ESCUDO!
- ¡P-Pero la escritura de aceptación de la misión!
- ¡Yo no acepté tu estúpida misión! ¡Si recibí recompensa, fue por el gremio al que no participo! ¡Actué porque el mismo pueblo estaba de paso en mi camino e hice lo que pude! ¡No soy un superhéroe, por lo que no encaré a los tiranos sin gente ni un plan! ¿Quieres la recompensa? Bien. Acompáñame al gremio y te la quedarás con gusto... No la necesito.
Este estaba por reclamar su actitud, pero el héroe de la espalda lo interrumpió.
- Itsuki, espera. En caso de decir una mentira tan clara, los gremios hubieran accionado sin dudar a su acto. En caso de haber más pruebas, podrás atestiguar una justicia clara. ¿Cuál es tu defensa a mi caso?
- El dragón, ¿No es así? Su cadáver comenzó a generar una peste inmunda que propagó una epidemia al pueblo que lo albergaba. De la misma forma, el tiempo que estuvieron sobreviviendo dató de semanas, lo que conllevó a varias muertes. La recompensa la asumí porque seguramente la derivaron a mí por la limpieza de su cuerpo y la sanación con la enfermedad... En un enfrentamiento directo, me deshice de él, pero algunos de sus huesos rondan por ahí aún. A costo de esto, Raphtalia y yo fuimos maldecidos...
- P-Por eso salían de la iglesia...
- Como ninguno de ustedes respondió a las demandas de sus respectivos reclamos, casualmente yo estuve a tiempo para ayudar. Un pueblo no puede salvarse sin un plan, y un dragón no desaparece al ser vencido. Si se asume una responsabilidad, se capta todo el deber.
- Lo entiendo completamente. Cuando la Ola termine, iré a dar mis disculpas como se debe y ayudaré en lo que pueda.
Ren asumió la situación con esa respuesta, calmando el odio de Naofumi con creces.
- Algo más, los dragones aquí tienen la capacidad de vivir todo el tiempo, siempre y cuando la gema en su pecho no sea extraída. Escudo devorador de almas.
Al mostrar el escudo con forma de cabeza de dragón, todos se sorprendieron.
- Este escudo es incontrolable y drena casi todo mi potencial. Sin embargo, la mitad del cristal me lo otorgó. La otra estará equipada en mi armadura para hacer frente a la Ola, así sabrás que no miento. ¿Vienes, "Yumi no Yuusha"?
El grupo se alejó, dejando a Ren solo, junto a su grupo.
- No debería creerle al héroe del escudo, Yuusha-sama. Él solo es un mentiroso y...
- No. Ustedes me advirtieron y yo confié en las funciones de mi mundo... Era claro que esto no funciona como pienso yo... Maldición, ¿Qué he hecho?
Al llegar al desconocido gremio de aventureros que Naofumi había oído, entró y su presencia silenció el área. Sin embargo, muchos la tomaron como algo regular y lo dejaron pasar.
A paso lento, el grupo del héroe del escudo avanzó hacia el mostrador vacío y se aproximaron. Sin embargo, el rostro de la mujer que los observaba era suave y distintivo a la de al lado, que lo miraba de reojo con asco.
- Un placer conocerlo, Tate no Yuusha-sama. Soy dirigente aclamada por el directivo. Usted no viene a inscribirse al gremio, ¿No es así?
- En absoluto. Vengo para hablar con los directivos y representantes sobre una situación con una misión del "héroe" de aquí a mi lado que reclama la recompensa falsamente a mi manto.
- ¿Hmm? ¿La misión de limpieza del dragón?
- No, la de unos nobles removidos por una revolución.
- Hmm... No, en absoluto, la recompensa fue regida por un hombre representante de la resistencia. Su nombre no figura en ninguna parte...
- Ahí tienes tu maldita respuesta, Itsuko... ¿Dónde se encuentran?
- A-Arriba. Segundo piso.
- Muchas gracias. Disculpe las molestías.
El grupo se retiró mientras que Raphtalia miraba al héroe con enojo, ignorándolo por completo. Por otra parte, el héroe buscaba una respuesta concreta sobre su situación, queriendo pedir disculpas por el malentendido, pero fue retenido por Raphtalia y su mirada desaprobatoria.
Había cometido un error y se ganó un enemigo por ello.
- Bienvenido, Tate no Yuusha-sama. Por favor, tome asiento.
Frente al grupo habían alrededor de 4 hombres de aspecto físico armado y experimentado, pero de peso maduro. De ellos, solo uno tenía piel blanca, uno de ellos era Demi-humano murciélago y otro una bestia oso.
- Gracias por su ayuda con el ascenso de grado para mi compañera. Ha sido muy útil.
- No como usted con sus cartas. Su dictado de palabras, así como su colaboración en los documentos de reclamos al reino han sido muy útiles. Las cosas que hemos conseguido a través de su colaboración con los reclamos nos concedió una gran cantidad de información del corrupto que se piensa derrocar en cuanto la reina vuelva.
- Brindaré mi aporte para ello. Yo solo busco justicia.
- Tenemos constancia de su posición y su situación, por eso hacemos esto... Hemos oído que su provisión monetaria ha sido limitada. El rey ha tenido el descaro de reducir su cuota a casi cero.
- No me sorprende. Su capacidad dista de ser amigable conmigo.
- Por eso instamos de que cobre su participación en los distintos pueblos a los que ha laborado. Hemos oído grandes noticias de su red de salvamento gratuito y pensábamos atribuirle personal y material. Nuestra red está conectada a todos los reinos, permitiéndole fácilmente disponer de conexiones.
- Lo apreciaría mucho. Sin embargo, primero quiero reconocer los reinos y sus situaciones por mi cuenta, información es lo que me falta.
- Ya no será un problema...
Tras un chasquido de dedos, una especie de guardaespaldas salió de entre las cortinas, demostrando un sigilo excepcional. Al ir a uno de los armarios, retiró una serie detallada de pergaminos y los depositó hábilmente en una mesa.
Los ojos de ella chocaron con Kalhana, quien notó que ella una Demi-humana guepardo que tenía una cicatriz bajo el ojo y un cabello rojo hasta el cuello.
- ¿Kalhana?
- ¡¿Royce?!
Ella no dudó en acercarse a él y abrazarlo con fuerza. Repentinamente, sollozos se oyeron de la joven mientras que él solo golpeteaba su espalda y acariciaba su cabeza, casi en shock.
- Sabía que me parecía familiar tu estilo de sigilo.
- La Ola... Creí que...
- Estoy vivo, eso es lo importante... Un momento. Mijka... Mi hijo... ¿Tú los has...?
- No... Dejé el ejército hace unos días, ya que el comenzó a expulsar a varios compañeros míos Demi-humanos. La cosa está fea afuera... Pero tu gente. Yo ví que...
- Los saqué a tiempo y traté de salvar a otros. Me atraparon esclavistas y me salvó él. Deberían andar cerca de Siltvelt.
- ¿La conoces? - Consultó Naofumi, intrigado por la interacción de ambos.
- Fue una colaboradora del ejército de este reino. Me ayudó muchas veces con... Bueno, su fuerza.
- Él no puede talar árboles - Susurró con tono burlón. Raphtalia tuvo que cubrirse la boca para no escupir una carcajada repentina.
- ¡Ahora puedo hacerlo, veinteañera solterona!
- ¡Oh! ¡Mediste mi edad fácilmente! ¡Tu cerebro sigue siendo increíble? ¡Así como una jovencita se encargaba de talar árboles para tu pueblo, ya que tu fuerza era decepcionante!
- ¿Puedo llevarme esto? - Consultó el héroe a los hombre que sonreían complacidos por la situación frente a ellos. Estos asintieron e hicieron gestos para que se retiraran tranquilamente.
- ¡Sosa! ¡Siquiera sabías escribir!
- ¡¿Q-Q-Qu-?! ¡No te burles de mi, abuelo! ¡O-Oye! ¡No huyas!
- ¡Es retirada táctica!
- Estás demente...
- Se llama respeto. Incluso me compró armas y equipo, le debo tanto a este hombre que pagarlo solo es imposible... Deja de intentar persuadirme, iré de todos modos.
- Sigo diciendo que es una locura. Ir a las Olas es un suicidio, y tú no tienes la capacidad física para ayudar en los ataques... ¡Tienes una familia afuera! ¡No deberías morir así por tu estúpido honor
- ¡No es cuestión de honor! ¡Es cuestión de ayudar al héroe que me sacó de ese poso en el que ocho años me la pasé siendo arrastrado, golpeado y humillado! ¡Fui un simple pedazo de mierda, y mientras siga en este reino lo seré! ¡Pero él, el único capaz de ayudarme, pagó un montón de monedas por un desnutrido hombre y no pensó en esclavizarlo! ¡Eso es lo que hace un hombre bueno! ¡Eso es lo que me convence a seguirlo!
Habiendo seguido al grupo por horas trás su finalización de turno, la joven guardaespaldas regañaba al hombre por su aparente inclusión a la operación de la Ola.
- ¡Entonces déjame participar también! ¡Quiero ayudar!
- ¡Espera un momento, loca! ¿Hablas de unirte a mi grupo?
- ¡Exacto! ¡Quiero cubrir a este cabeza hueca!
- Ya veo... No tengo contradicción con eso.
- ¡Mocoso! ¡¿Me fallarás ahora?!
- Dijo que iba a proteger tu afelpada cola. Demuestrále que se equivoca... ¿Necesitas dinero para un equipo?
- ¿Hmm? No, estoy bien. Gracias...
- Naofumi. Ahora nos pondremos al pendiente de todo, pero aguarda un rato...
- Entiendo. ¿Hmm? ¿Y esos niños?
- ¿Eh? Son soldados. ¿Qué querrán...?
Al notar que se acercaron lo suficiente, el aparente lider comenzó a hablar.
- ¡Tate no Yuusha-sama! ¡Queremos luchar con usted en la Ola!
- ¿Perdón?
- ¡Queremos ayudar como compensación por su labor al defender nuestro pueblo en la primera Ola! ¡Su labor fue increíble!
- Hmm... ¿Tienen dinero?
- ¿Eh? N-No... ¿Por qu-?
- Raph...
- ¿Está seguro?
- Yo no le temo a las apuestas.
- De acuerdo... ¿Una bolsa de 300?
- 500. Son cuatro, incluso podrán compensar los accesorios que he hecho hasta ahora.
- Comprendo.
La muchacha extendió una bolsa a los jóvenes, sorprendiéndolos enormemente.
- Escuchen. ¿Necesitan recomendaciones para saber dónde comprar?
El grupo entero asintió, abrumado.
- Bien... Tengo un amigo...
- ¡Yo' Oyaji! ¡Trajimos clientes!
- ¡Chico! ¡No acaba el día y no paras de sorprenderme! ¡¿Qué necesitas ahora?!
- Primero... Clona esta porquería en plata. Luego, ayuda a esos chicos a conseguir armadura apta. Irán a la Ola a defender los pueblos cercanos.
- ¿Qué mierda es eso?
- Garras para Firo. Está cubriendo la carreta con Raphtalia.
- Ya veo... ¿Y la chica de allí?
- Royce, Oyaji. Oyaji, Royce. ¿Podemos enfocarnos?
- ¡Hablaba de si quería algo, insolente!
- ¡Ah! ¡Kal! ¡¿La ayudas si quiere algo?! ¡Toma! ¡Aquí están las que creó mi escudo en el día! ¡Suerte!
Sin más, el héroe se salió de la tienda, dejando al pobre herrero luchando por arrastrar las pesadas garras.
- ¡Le hubieras mejorado la calidad cuando te lo hubiera devuelto, maldito desgraciado!
- Entonces... ¿Ya me integro al equipo?
- Primero, a la Naofortaleza. Luego hablamos...
Silencio.
- Perdón por eso. Mi maestro tiene mal gusto para los chistes...
- ¡Raphtalia! ¡No seas así! ¡Suban todos!
Todos se acomodaron en la carreta de hierro mientras que el grupo quedó apretado por el poco lugar. Kalhana se avergonzó terriblemente ante la cercanía de la joven que estaba en mismas condiciones. Poco servía la sonrisa traviesa de Raphtalia, que observaba todo como si viera una telenovela.
- ¡Tate no Yuusha-sama! ¡¿Podría firmar mi capa?!
- ¿Tiene un conjuro raro?
- ¿Eh? No, solo es estética de maga.
- Hmm... Seguro. ¿Por qué no? Oh, no molesten mucho o mis mascotas durmientes despertarán.
Todos miraron a las cajas, de donde sobresalían tres pelotas parecidas a sandías con raíces. Dio despertó y observó a los presentes, atónito. Estos lo veían, sorprendidos.
- ¿Son globos de pradera?
- ¡Así es! ¡Mutaron a través de parásitos de bioplanta y se hicieron altamente conscientes! ¡Son increíbles!
- Uno parece estudiarnos...
- ¡Dio, son amigos! ¡No los muerdas!
Acatando las palabras, el mencionado se dió la vuelta con sus lianas y los ignoró por completo. Jonathan estaba por despertar, pero fue dormido por Joseph, que golpeó su superficie, desinflándolo, para que retomara su forma original al roncar.
El grupo nuevo miró a Kalhana y este sonrió tenso.
- Bienvenidos a la manada. Je, je, je...
Hola otra vez xd
¿Qué decir? Amo casi todo en esta obra. Generalmente, el hecho de que puedo darme el lujo de abusar de mis grandiosos elementos en buenos términos y traer cosas nuevas.
Naofumi está cada vez más jodido por la maldición. ¿Habrá un punto de quiebre fatal o podrá sobrellevar su ira y volverse el héroe que tanto debe ser?
Raphtalia está dando pasos en su confianza. Lentamente, la muchacha se va acercando a su querido compañero de otra manera... Sin embargo, su corazón es muy debil para soportar muchos actos de ternura.
Kalhana encuentra a alguien cercano y logran introducirla al grupo a regañadientes de él. Pobre xd.
Firo se la pasa con hambre, pero está contenta con su armadura y garras. Es momento de ponerlas en acción.
Y, finalmente, yo, que ya estoy escribiendo el siguiente capítulo, dando por finalizado la segunda parte de la historia, pero no el de la evolución de Naofumi, quién lentamente logra su siguiente paso de ser...
Ascender.
Eso es todo, damas y caballeros. Disfruten de unas muy buenas noches.
