Capítulo 26: EXTASIS
La mañana siguiente al partido de quidditch, todos los alumnos de gryffindor despertaron en las posiciones y posturas más extrañas posibles. Y lo peor era, que parecían haber sufrido un ataque de amnesia generalizado, olvidándolo casi todo desde que habían llegado entre cánticos de alegría del campo de quidditch donde Dumbledore había entregado la copa a un pletórico James hasta la torre de gryffindor donde la celebración se había extendido hasta altas horas de la madrugada (o más bien, hasta que Yasmine les había dado whisky de fuego a todos, pero eso no lo recordaban).
James se despertó apaciblemente con Lily acurrucada en su regazo y no movió un músculo, disfrutando del contacto de la chica pelirroja que tantos días llevaba añorando. Estelle y Remus se rozaban las puntas de los dedos mientras Peter se encontraba profundamente dormido entre ambos, y sonrió al pensar donde estarían Sirius y Yasmine.
El merodeador de ojos grises, se encontraba totalmente aturdido mirando fijamente el dosel rojo de su cama, mientras intentaba ubicar como había llegado hasta allí. Notó un cuerpo cálido a su lado temblar ligeramente y vio la mata de pelo castaño de Yasmine cubriendo su hombro. La chica llevaba tan solo un pantalón vaquero y un sujetador, y dedujo lo que casi habían llegado a hacer antes de quedarse dormidos. Suspiró y se cubrió la cara con las manos, frotándose los ojos, y con la horrible sensación de que había pasado algo importante que no era capaz de recordar. A su lado, Yasmine se movió ligeramente de nuevo, de modo que la tapó delicadamente con las sábanas y se levantó con cuidado, pensando que tal vez una buena ducha le despejaría las ideas.
Cuando volvió a la habitación, Yasmine ya no estaba en su cama.
….
La última semana de mayo y la primera de junio, transcurrieron a una velocidad inusitada. Las clases y los exámenes de repaso había terminado y ahora los alumnos de quinto y de séptimo aprovechaban cada minuto del día para estudiar y terminar de memorizar todo el temario de los exámenes al mínimo detalle. Los merodeadores y las chicas ni siquiera tenían tiempo para compartir juntos, si acaso el tiempo de estudio en silencio contaba algo, pero de algún modo, en plena concentración, apenas parecían darse cuenta de la presencia de los demás. Lily pasaba mucho tiempo en la biblioteca, a veces ni si quiera iba a comer, y Estelle la acompañaba diligentemente mientras lanzaba a Remus miradas de disculpa cada vez que se lo cruzaba. Él le sonreía tranquilizador, deseando que acabasen de una vez los malditos exámenes para poder disfrutar del tiempo libre con la chica de ojos azules.
James vigilaba a Lily de cerca, pero por primera vez en su vida, no se dedicaba a acosarla, sino solo a observarla en la distancia. Sabía lo importante que era para ella estudiar a fondo para los EXTASIS y no quería que nada la distrajese. Ella sabía, también por primera vez, que James no la molestaba para no importunarla, y ser consciente de ello solo hacía aún más insufrible el distanciamiento que habían tenido desde su discusión. Aunque no lo materializase en palabras, echaba de menos a James como nunca había echado en falta a nadie.
Yasmine, era harina de otro costal. Se aisló casi completamente del grupo, tanto de sus amigas como de los merodeadores. Tras la final de quidditch, tras desaparecer del cuarto de los chicos, pasaba gran parte del tiempo en la cabaña con Ada. Allí repasaba con la anciana profesora todo lo relacionado con las criaturas mágicas y su cuidado y el tiempo restante estudiaba en la orilla del lago el resto de asignaturas. Comía casi siempre en la cabaña de la profesora y sus amigos estaban seguros de que hasta habría aceptado de buena gana acampar allí por las noches con tal de no pisar el castillo durante aquellos días. Sirius, al igual que James con Lily, evitó a toda costa molestarla, pero la sensación de que algo no encajaba con la chica latía cada vez más fuerte en su cerebro a medida que iban pasando los días.
Ada la observaba meticulosamente. Su pequeña alumna había crecido y ahora era consciente de que se debatía internamente para tomar la decisión correcta en una lucha que ella desconocía. No quiso molestarla para sonsacarle nada, ella sabía que Yasmine se abriría cuando estuviese preparada para hacerlo, pero aún así no pudo evitar sentirse inquieta por el sufrimiento patente de la joven. En apenas un año, su joven amiga y pupila parecía haber envejecido diez.
Yasmine refugió su ansiedad en el estudio. Sabía que si su plan fracasaba daría lo mismo que hubiese aprobado los EXTASIS con mejor o peor nota, pero era la única manera que tenía de dejar de pensar en su problema, sobre todo, porque los días iban pasando y Snape no había contactado con ella para probar su ungüento y eliminar el tatuaje maldito.
Por suerte para ella, el domingo al anochecer, antes del inicio de los exámenes que tendrían lugar al día siguiente, notó una leve presencia tras ella mientras terminaba de repasar sentada en la orilla el lago. Una mano larga y firme se posó en su hombro.
-Ha llegado el momento- la voz suave de Regulus llegó a sus oídos como música, pero no pudo evitar que sus tripas se encogiesen de miedo. Asintió levemente y Regulus se marchó. Al poco rato, ella siguió sus pasos.
…
La mazmorra parecía aquella noche más terrorífica y solitaria que cualquiera de las otras veces que había estado en ella. Era como si estuviera dentro de la boca de un enorme monstruo cuya única finalidad era devorarla sin piedad.
Snape la observaba con su mirada negra escrutadora de siempre, él también parecía algo nervioso. Tal vez tenía el mismo miedo que ella de que su poción no diese el resultado que querían. Le indicó que se acercase a él y ella lo hizo, levantándose la túnica negra y dejando a la vista el lirio, que parecía mecerse algo más inquieto de lo normal, tal vez augurando su propio y cruel destino.
Snape cogió parte del ungüento, que ya no presentaba el bello color de la sangre de unicornio recién extraída, sino un terrorífico color granate, con una paleta de madera, y Yasmine ahogó un suspiro de angustia. Antes de que Snape pusiese la crema en el tatuaje, notó los dedos largos de Regulus entrelazándose con los suyos y apretándolos con fuerza. Su corazón destrozado se llenó de una gratitud renovada hacia el misterioso muchacho que parecía querer evitarle dolor a toda costa.
Pero dolió, y sin embargo ni un grito salió de su boca. Parecía explotar todo en los ríos de lágrimas que recorrían sus mejillas de forma implacable, como una cascada de tristeza y desazón más que de malestar físico. Y cuando no pudo aguantar más, se dobló sobre si misma y cayó al suelo, sentada, agarrándose la pantorrilla y jadeando de dolor.
-Yasmine….- el susurro de Regulus era apenas audible, lejano en la oscuridad. Veía a los dos chicos como figuras borrosas moverse delante de ella.
Notó como Snape limpiaba con un trapo húmedo la zona donde antes había estado el tatuaje y gritó de alegría, o tal vez fue de orgullo propio.
-¡No está!- Yasmine no podía verlo, pero sabía que estaba sonriendo como nunca había visto a Snape sonreír, y le dio algo de risa pensar que estaba perdiéndose aquel acontecimiento por culpa de las lágrimas. Por suerte Regulus le pasó con suavidad un pañuelo de tela por las mejillas, y ella pudo cogerlo con una mano y limpiarse los ojos para observar el resultado de la poción.
El lirio ya no estaba. En su lugar quedaba una cicatriz redonda y fea, como si la hubieran quemado con un hierro al rojo, y que poco a poco iba cambiando de color del rosa al granate. Snape le tendió un pequeño botecito con una poción marrón.
-Es esencia de díctamo- dijo simplemente. Ella asintió y él se la aplicó. Una pequeña espiral de humo ascendió hacia arriba y Yasmine notó el escozor, pero poco a poco la cicatriz fue contrayéndose hasta quedar más pequeña y delgada.
- La serpiente se mueve- dijo Yasmine preocupada cuando ya se hubo recuperado un poco de la impresión.
- La noche de graduación- respondió Snape guardando los botecitos de las pociones en un estuche de cuero sin mirarla- Black- dijo señalando a Regulus, que seguía muy cerca de Yasmine pero ya no le sujetaba la mano- tendrá que jugar a ser buscador- y sin añadir nada más, abandonó la mazmorra con el frufrú típico de su túnica tras él.
Ella miró a Regulus a los ojos. Él le devolvió una mirada penetrante.
-No te fallaré.- le dijo solemnemente.
Yasmine maldijo internamente que todos los Black fueran tan terriblemente intensos. Sonrió agradecida, y él se marchó tras Snape sin decir nada más.
…
Hacía calor en el Gran Comedor la primera mañana en la que se celebraban los EXTASIS. El sol entraba a raudales por los ventanales y el cielo sobre ellos era de un azul limpio y claro. Lily se quitó un mechón de pelo de la cara mientras intentaba recordar todos los ingredientes de la poción curativa de heridas profundas, y sin poder evitarlo su mirada se depositó en la mesa que ocupaba Yasmine.
La noche anterior, mientras Lily se duchaba en el baño, la misma sensación ya conocida de desasosiego que llevaba meses experimentando había llegado a ella con más fuerza que nunca. En su mente apareció el rostro de su morena amiga surcado de lágrimas. Aquella noche Yasmine llegó muy tarde a dormir, pero Lily tampoco pudo hacerlo hasta que no la vio llegar. Le pareció que cojeaba un poco, aunque estaba oscuro y no pudo verlo claramente. Su amiga se acostó sin desvestirse y por la mañana, se marchó de la habitación antes de que ninguna se despertase.
Y sin embargo, la joven de ojos castaños devoraba el examen con una rapidez y ferocidad que jamás hubiese podido adivinar dado lo poco que había dormido. La pluma volaba rauda por el pergamino y apenas había titubeo en el desarrollo de su texto.
No podía decirse lo mismo de Estelle, que retorcía entre sus dedos su estilográfica como si de allí pudiese extraer los nombres de los ingredientes que parecía haber olvidado.
James y Sirius parecían hermanos gemelos, escribiendo con una seguridad pasmosa sobre el papel, siendo concisos, breves y exactos en sus respuestas. Remus lanzaba miradas de preocupación a Estelle y a Peter de forma alternativa mientras intentaba concentrarse en su propio examen.
"Tres gotas de sangre de dragón", y de repente su cerebro reaccionó, y ella pudo continuar su prueba.
…
Lunes y martes se llevaron a cabo los exámenes teóricos de todas las asignaturas, de modo que todos los alumnos vaciaron durante esos dos días todos los conocimientos que habían ido acumulando durante los siete años de estudio sobre el papel. Estelle pareció particularmente aliviada de terminar aquella tediosa parte, y aprovechaba cualquier hueco que tenía para practicar los hechizos que podrían salirles en la parte práctica. Para James y Sirius, era como si hubiesen acabado ya los exámenes, pues estaban más que seguros de que la parte práctica sería coser y cantar. Remus temía por su examen de pociones, pero encontró la excusa perfecta para repasar con Estelle un rato fuera de miradas discretas.
-Menos mal que ya queda poco- dijo la chica mientras ambos sostenían una abultada carpeta llena de pergaminos con cientos de recetas de pociones. El chico de ojos dorados abrió la carpeta y cogió un folio al azar.
-¡Vaya!- exclamó sorprendido- esta te la sabes seguro.- Estelle rio con él cuando vio que la poción era la del antídoto de venenos poco comunes.
Rieron aún más, aunque en silencio, cuando al entrar al examen práctico del EXTASIS de pociones esa tarde, fue esa misma la que debían preparar. Esta vez, el humo que ascendía del caldero de Estelle era del mismo color que el de sus compañeros.
…
El resto de los exámenes transcurrieron tal y como pensaban. Los siete gryffindor sacaron excelentes en el práctico de Defensa Contra las Artes Oscuras, Peter consiguió realizar un débil patronus pero cuya forma ratonil era claramente distinguible, de modo que también lo aprobaron con una nota aceptable.
Era el último examen y la sala estaba repleta de numerosos animales translúcidos que jugaban entre ellos. La cierva de Lily y el ciervo de James se encontraron a una velocidad vertiginosa, como si estuviesen deseando ser liberados largo tiempo para tener el contacto del que sus dueños no disfrutaban desde hacía semanas, y Lily no pudo desviar su mirada de los ojos castaños de James, que la atravesaban de parte a parte con una añoranza que ella también sentía.
El patronus de Yasmine, una especie de gato grande y moteado, se acercaba con desconfianza pero sin huir al perro grande Sirius, quien no pudo evitar reír cuando el gato se bufó tras una muestra demasiado efusiva de afecto de su patronus. Yasmine también rio con él, y tampoco pudieron impedir que sus ojos se encontrasen. Sirius la miraba con nostalgia, ella con la serenidad que le dio entender, justo la noche del whisky de fuego, que no podía ofrecerle mayor muestra de amor que la de sacrificar su propia vida por protegerlo.
La loba cachorra de Estelle y el lobo joven de Remus se perseguían y jugaban con total libertad, debajo de ellos, sus dueños se cogían tímidamente de la mano bajo las mangas de sus túnicas. Y por un momento, todos ellos estaban justo donde debían estar.
…
Esa misma noche, al atardecer, los cuatro merodeadores se encontraron en la orilla del lago con Lily, Estelle y Yasmine, que compartían juntas el agradable momento en el que se daban cuenta de que por fin habían acabado los exámenes.
-Yo voy a echar de menos esto- señaló Remus mirando con tristeza el castillo.
- Pues yo estoy deseando salir- replicó con determinación Sirius- tengo ganas de cazar a unos cuantos mortífagos- añadió con avidez. James no dijo nada, miró a Lily y se sentó a su lado. Ella contemplaba la orilla del lago meditabunda.
- Yo voy a echar de menos Hogwarts también- dijo Estelle apoyándose suavemente sobre Remus.
- Y yo- Yasmine dirigió la mirada a la cabaña de Ada, donde titilaba una suave luz anaranjada. Había sido su refugio durante las últimas semanas y de nuevo sentía como si tuviese un reloj de arena en su interior que se fuese agotando lentamente.
- Todo irá bien- dijo Lily entonces, con voz suave. James la miró largamente y rozó la mano de la chica con uno de sus dedos. Ella no la retiró. Lo miró a los ojos marrones de él y se preguntó por qué demonios a James le estaba costando tanto ceder terreno: estaba claro que su destino era estar juntos.
Notó a Yasmine sentarse a su otro lado, y apoyar la cabeza en su hombro. Lily volvió a sentir el desasosiego de la noche anterior, pero ver por primera vez el semblante relajado de su amiga la abstuvo de preguntarle nada. Ni siquiera sabía que era lo que debía preguntar.
-Todo saldrá bien- repitió Yasmine, y por primera vez en mucho tiempo, sonrió, sabiendo que al final todo su esfuerzo tendría la recompensa que sus seres queridos merecían.
