Se que todos quieren una explicación de mi larga ausencia, y solo puedo decirles la verdad. Eh estado muy enferma y no tenía fuerzas para continuar con nada, llegue a un punto muerto y vacío en mi vida, y sin embargo aquí me tienen de nuevo. No se si alguien aún siga con esta historia… pero yo siempre la amare, aun no acabo y aún quiero terminarla.

Así que, para viejos y nuevos lectores, espero les guste, me esforcé, aunque duela decirlo, realmente. Eh estado perdida en una oscuridad de temores que voy superando lentamente, uno de ellos era el de escribir. Hoy espero poner punto final a eso y volver a construir un pedazo de mi.

De verdad los extrañe….

Nos vemos abajo!


Capitulo 21 "Al Borde del límite"

-"Espero que tengas un plan"-

Aby miro de soslayo a su acompañante sin prestarle demasiada atención a sus palabras y continuo caminando como quien escucha llover. Era la octava vez que escuchaba lo mismo y la octava vez que prefería ignorar olímpicamente a Pitch. Su pataleta de niño de tres años había durado tan solo diez kilómetros y con algo de suerte, las frases sarcásticas y elocuentes durarían unos cinco más antes de que se aburriera o decidiera explotar por sentirse ignorado. Independiente de lo que sucediera, Aby solo deseaba que lo que fuese a pasar pasara y de ser posible, pronto.

Sintiendo el frio polar traspasar el grueso abrigo que le había robado a Norte la niña de largos cabellos ceniza se detuvo, se calo lo mejor que pudo el enorme chaquetón y continuo avanzando entre la blanca nieve que le llegaba hasta las rodillas con la molesta sensación del remordimiento y la culpa.

Había sido mala idea escaparse de la casa de Norte en Pijama y aun peor robarle su abrigo café para intentar capear el frio que ahora se le metía bajo su camisón, pero tampoco es que hubiera podido hacer otra cosa. Su escape había sido improvisado, por no decir que había sido espontaneo y ridículo, y había funcionado a medias. Si nadie había notado aún los enormes cojines que había dejado sobre la cama para que le sirvieran de tapadera, bien sabía que no tardarían en darse cuenta de su bonito montaje. Después de todo, tarde o temprano se les ocurriría pensar que llevaba demasiado tiempo sin moverse de debajo de las mantas o Norte querría salir y no encontraría su sagrada chaqueta por ningún lado. Luego de eso, su ventaja se reduciría a menos tres y ella tendría que emprender una carrera contra el tiempo. Cosa que no le gustaba ni ilusionaba en lo absoluto. Ganarle al tiempo era como jugar póker con el mismísimo diablo. No resultaría ni siquiera firmando un contrato. Bien podía venderle el alma a Norte, o empeñarla para que este le dejara ir, pero eso tampoco serviría de mucho cuando lograsen alcanzarle.

Mirándose las piernas moradas por el frío Aby suspiro y volvió a tratar sin mucho éxito de ignorar lo que sea que Pitch rumiaba tras su espalda. Nadie había obligado a ese saco de huesos a seguirle. Nadie. Si el había querido saltar de la cochina ventana había sido decisión suya, así que en vista de la situación y si quería conservar todos y cada uno de sus malnacidos dientes y su perfil de espantapájaros sería mejor que empezara a callarse, porque todos tenían un limite y Aby temía haber alcanzado el suyo hace al menos tres kilometro atras. Bastante tenía ya con su atormentada conciencia como para que Pitch quisiera seguir amargándosela.

"Aby esto, Aby esto otro, orejas no estas pensando, ¿Por qué rayos eres así?, ¿Qué se supone que haces ahora?, Tu te quieres morir otra vez, Moriremos empalados y será tu culpa, ¿Acaso te vaciaron el cerebro?"

¿Cómo es que ese idiota podía mantener un berrinche durante mas de una hora? Era casi inaudito

Si. Había sido mala idea salir en pijama al polo. Si. No tenía un plan. Si. Morirían congelados y el podría echarle la culpa mas tarde, ¿Pero podía cerrar la boca de una condenada vez?

-"¿Se puede saber en que estas pensando orejas?"- En matarte pensó su cabeza.

-"En matarte"-Respondió. Si pitch se dio por aludido no lo demostró. Pues su perorata continuo sonando tras su espalda, pegándose a su corazón como su camisón mojado a las piernas

-"Estas actuando deliberadamente, mira que saltar de esa ventana…. ¿¡En que pensabas!?"-

Sin responder Aby volvió la mirada a sus pies intentando pensar en que ya no los sentía por la hipotermia y no en lo que estaba por hacer realmente. La razón por la que se había escapado de la casa de Norte era la misma razón por la cual había decidido no alertar a nadie de sus intenciones.

Luego de que Jack se desmayara y ella hubiese vomitado parte de su humanidad en el taller del guardián del asombro, Aby había pasado fugazmente la vista por las entradas que existían para llegar a la madriguera y lo que vio la dejo helada por completo.

Aster en un loco arrebato ante su muerte había sellado todas las entradas existentes de esa casa, y no conforme con eso el enorme conejo de pascua había quebrado algunas cuantas, por lo que tras un simple razonamiento Aby se dio cuenta de que no podría bajar a verle desde la casa de Norte y suponiendo que Norte no la dejaría marchar (o al menos no sola), se había visto en la obligación de ir a por una puerta que si funcionase y si estuviese abierta por su cuenta. El problema es que ya habían pasado unas cuantas y la esperanza de encontrar alguna abierta y en buen estado se hacia cada vez más pequeña, sin contar que cargar un Pitch dramático a cuestas comenzaba a pesarle.

La madriguera de Aster era una cosa curiosa. Si bien, era parte de la tierra, este funcionaba como un mundo independiente, si se veía de esa forma romper los canales de comunicación equivaldrían a la perdida de la entidad misma y algo tan serio como la responsabilidad de la pascua no podía tomarse a la ligera, así que calculando y revisando su propio mapa mental Aby había empezado a revisar todos los túneles de la zona esperando que Bunnymund, por misericordia a "quien sea, gracias" hubiera dejado aunque fuese una de las entradas cercanas al polo abierta para él mismo, pues era claro que no quería que nadie bajase a verlo a él. El problema es que no había tenido suerte e incluso suponiendo que la próxima entrada estuviera entera no tenía mucha esperanza de que se encontrase abierta.

-"Enserio empiezo a cansarme…"- Ella también estaba cansada. No quería tener que lidiar con mas llanto. No quería escuchar a nadie en particular y menos quería discutir con el pequeño y berrinchudo de Pitch. Pero ahí estaba. Con las piernas moradas y a punto en tener una crisis de histeria del tamaño de la navidad.-"¡OREJAS!"-

-"¡Por amor a todo lo sagrado en la tierra, ¿Te quieres callar?!"- Había pasado por una y mil cosas, se hallaban a menos diez grados y el lunático ese no se callaba, ¿Para que le había seguido?, ¿O es que su nueva misión en la tierra era quejarse hasta reventar?

-"¡Es que eres idiota!"-Bien, le otorgaba un punto. Era una reverenda idiota, pero el también lo era así que su argumento además de injustificado era invalido, por lo que condenando uno de sus dedos a sufrir una hipotermia de grados mayores lo apunto acusadoramente.

-"Nadie te pidió que me siguieras, ahora estarías calientito y rebuznado de felicidad en la casa de Norte si no hubieras saltado por la ventana"- Eso. El marcador se aprieta y Pitch pone cara de zorrillo aplastado. ¿Qué le diría ahora?

-"¿Acaso crees que dejaría que me dejaras solo en esa casa de locos?"- Ese definitivamente no era su problema. Si el quería seguir dándoselas de antisocial era cosa suya. Bien podría haberse quedado con Kopahk junto a la chimenea. Ella no tenía edad para ser niñera, es más, el berrinche no debería estar montándolo él sino ella misma.

-"Escúchame, estamos a menos siete grados en medio de la condenada nada, se me enfrían hasta los pensamientos y todo lo que haces es quejarte, ¿¡Qué rayos quieres de mi!?"- Sorprendiéndose de lo desesperada que había sonado su propia voz Aby temió echarse a llorar de pronto ahí mismo, en medio de su nada y con la cabeza a punto de estallar.

Volver a ver a Aster le aterraba, al punto de que solo imaginarle de espaldas provocaba que su estomago se desfigurara hasta transformarse en una roca. No sabía que decirle ni tampoco como decir lo que sea que tuviera que decir y para variar no podía siquiera entrar en la mugrosa madriguera todavía. ¿Había algo más que agregar a eso además del hecho de que de seguro Norte y los demás guardianes debían estar dándoles caza para esas alturas cuales conejos en medio de mayo? ¿No? Pues, enhorabuena y muchas gracias.

Pedir piedad no se le daba bien, rogar que Pitch cerrara su elocuente boca tampoco le gustaba, pero estaba al borde de una crisis nerviosa. ¿Podía alguien prestarle una mano por un segundo?

-"Enana… no me estás escuchando"- No. No lo hacia Estaba demasiado ida como para pensar con claridad. Todo y nada se mezclaban hasta formar un solido y repugnante montón de remordimientos y su miedo, acumulado quizá durante su estadía en el mundo de los guardianes había empezado a tragársela.

"Solo es cosa de darle algo de azúcar al Monstruo cariño…..solo un poquito"

Suspirando Aby saco su provisional saco de azúcar y vacío mentalmente un poco sobre un plato y lo dejo al alcance del monstruo. No quedaba demasiada azúcar para darle pero esperaba que al menos le sirviera para calmar las ansias.

Volviéndose hacia su molesto acompañante trato otra vez de analizar la situación. Pitch por su parte no pudo seguir conteniéndose y termino por cogerle del abrigo para hacerse entender.

-"¡Maldita sea, no puedes bajar a ver a ese conejo ahora!, ¡Entiéndelo!"- Descolocada Aby le miro como quien ve a un idiota por vez primera. Con curiosidad y con algo de pena.

-"¿Qué?"- Pitch deseo lanzarla de un acantilado con todo y abrigo, pero conteniéndose trato de explicar lo que murmuraba desde el kilometro menos uno.

-"Escúchame, ese cuchitril que tiene el conejo es manejado por él mismo, bajar ahora es peligroso, ¿Entiendes?"-Aby y su cara de ídem volvieron hacerle enojar, por lo que tomando aire trato de ser mas claro, tanto así que hasta las piedras pudieran entender lo que iba a decir-"Cuando nacemos se nos concede un lugar para vivir, el viejo tiene ese taller y tu amada hada de los dientes su palacio en las rocas, así como yo tengo lo mío bajo tierra. Estos lugares reaccionan a como nos sentimos. Nuestra fuerza y dicha se conectan con los de nuestras casa y generan la energía necesaria para que este se mantenga, ahora usa esas orejas y lo que sea que hay debajo de ellas y piensa, ¿Qué sucedería si lo que siente el guardián es miedo y dolor?, ¿Qué sucederá con su casa?"-Aby parpadeo. ¿La casa estaba conectada con los sentimientos de su dueño?

-"¿Pero….por qué?"-Pitch pensó que eso era una buena pregunta, así que se dio el trabajo de responderla

-"Porque no somos personas, somos espíritus, ahora el para que no me lo preguntes, porque ni yo mismo lo se, puede que haya sido para alertar a los otros del estado de un guardián o que se yo, ese nunca fue mi problema, el caso es que no puedes bajar ahí, su casa no es un taller, es una maldita cueva, y si la liebre esa se encuentra emocionalmente inestable nos caerá tierra encima y será nuestro fin, ¿Comprendes?"- Si…claro que comprendía.

-"…..Pitch… ¿Estas asustado de Aster?"-El amo de las pesadillas imagino por medio segundo que su cara empezaba a inflarse como una pelota de playa y estallaba en miles se serpentinas de colores ante el excepcional ataque de histeria que estaba por darle. Tratando de controlarse y de no recriminarse el hecho de estar actuando como una colegiala llena de hormonas respiro hondo, dejo a Aby sobre la nieve nuevamente y miro hacia arriba. El sol, que ya para esas alturas del año se ocultaba durante 20 horas al día había desparecido hace mucho, así que el frio y la oscuridad reinaban a su alrededor. Pasándose una mano por la cara trato de razonar para al menos hacer entrar en conciencia a esa bendita niña.

-"No es el orejón quien me preocupa…."-No había que ser un genio para imaginar cuan inestable estaba ese idiota de Aster, pero su punto iba un poco más halla de la persona misma. Era un hecho confirmado que el conejo no querría a nadie con él, y también quedaba claro que su mente se hallaba en tangananica, porque de otra forma no hubiera quebrado sus propios portales. Aquellos actos simbolizaban una quiebre entre él y el mundo, y si Aby bajaba ahora no podía asegurar que las cosas resultaran muy bien. Pero claro, ahí estaba la guerrillera dispuesta a perder lo poco o nada que le quedaba con tal de "solucionar" las cosas ¿Por que rayos tenía que ser tan jodidamente terca?

Porque es una idiota.

Vale, no se podía negar lo innegable. Ella era una idiota, pero el también lo era. Después de todo, estaba con ella en medio de la nada y efectivamente había saltado por la ventana tras ella cuando la vio ponerse el abrigo de Norte. Había que tener dos dedos de frente y él al aparecer había perdido hasta la cabeza.

Aby por su parte solo pudo suspirar al tiempo que se acomodaba nuevamente el abrigo. Ya sabía que Pitch no era tan idiota. Después de todo, al igual que ella, había sido capaz de darse cuenta de lo que sucedía con Áster. Pero era por esa misma razón que debía actuar deprisa. No podía permitir que el guardián de la esperanza continuara creyendo que era su culpa todo lo que había pasado ni tampoco podía continuar dejando que se culpase por no haber podido cumplir con los caprichos de una niña. Para Aby en ese momento, lo más importante era poder dejar las cosas claras de manera de que tanto Bunnymund como ella fuesen libres de contratos injustos.

-"Solo….solo quiero verle una vez más"- Decir adiós a su manera era lo único que pedía. Quería cerrar un capitulo de su vida y avanzar. Con el corazón sangrante por su rechazo y por sus propios medios quería marchar hasta perderse, pero aún tenía un par de clavos sueltos y hasta que los solucionara, su cuerpo y su alma seguirían anclados a ese enorme conejo que alguna vez llamo papá.

-"Pero le causarás un infarto"-Pitch era un adulto, no entendía de niños porque simplemente no tenía porque lidiar con ellos, pero comprendía el mundo de los adultos, y si su cabeza seguía sobre sus hombros y el no se llamaba Aurelio, y ese definitivamente no era su nombre, entonces se hallaba ante una catástrofe inminente. ¿Qué podría decir Aby para evitar que lo que quedase de aquel animal terminara por hacerse pedazos?

Aby había desaparecido. Aby había muerto. Y Ahora ella estaba viva a su lado, respirando entre sus dientes que castañeaban sin cesar. El escenario estaba lejos de ser bonito. Pero bueno… ¿Qué mas daba? Se pregunto. Estaban a punto de cometer un homicidio involuntario, se hallaban a kilómetros de un lugar cálido donde meter la congelada nariz y de seguro el barrigón de San Nicolás debía ya estar dándoles cazas como un par de galgos a un simple par de conejos. Ya peor no les podía ir. Así que poniéndose en marcha nuevamente ante una tiesa y confundida Aby, retomo la marcha al siguiente portal del desgraciado conejo. La chica por su parte miro un segundo mas sus pies escondidos por la nieve antes de seguirle, casi deseando para sus adentros que Pitch empezara a quejarse. De forma irónica y quizá algo ridícula casi echaba de menos sus rumiantes alegatos. El silencio entre ambos imponía miedo e inseguridad y le demostraba sin palabras que independiente de lo que dijese su boca su corazón aun no estaba listo para enfrentarse al guardián de la pascua.

¿Qué le diría? ¿cómo se lo decía?

Negando con la cabeza Aby aparto de si sus pensamientos y se concentro en seguir caminando y apretó los dientes intentando de forma vana que estos dejaran de bailar en su boca. Un pequeño dolor ascendió por su mejilla y el sabor metálico de la sangre inundo todos sus sentidos. Había olvidado los puntos de su muela suturada, había dejado atrás nuevamente el dolor físico y se había enfrascado en el dolor que nacía de su pecho, ese que esta lejos de comprarse con el de su atravesado corazón.

Con el tiempo y la experiencia Aby había aprendido que aquello que debía pasar pasaría de todas formas, independiente de cuanto intentaras impedirlo, así que no se conseguía nada con tratar de ir en contra de la corriente. Quizá era por eso que aceptaba que lo que estaba por suceder era irrefrenable e irreversible y que no importando cuanto lo retrasase este terminaría ocurriendo de todas formas. Por esa razón, iba al encuentro de Aster. A ella no le gustaba que el Destino tocara su puerta, ella era mas masoquista que eso y prefería ir a su encuentro. Acelerada, nerviosa y con el corazón latiendo a un ritmo injustificado para esas temperaturas Aby sonríe irónica ante sus atolondrados y fríos pensamientos. ¿por qué rayos era tan terca? En vez de correr hacia el lado contrario de los problemas ella siempre había caminado hacia el frente. Buscando el choque, enloqueciendo ante la colisión, necesitando el trago amargo de la derrota o la dulce sensación de victoria. No le servían los intermedios, no podía ser neutral, no le gustaban las escalas de grises. Le gustaba el café negro, la nieve blanca y las discusiones que acababan con lágrimas calientes, independiente de si estas eran de dolor o alegría. Y le gustaba porque de esa menara podía poner un punto al párrafo, podía girar la hoja o cambiar de libro. Era escribir fin a su historia para comenzar otra vez y eso… eso era impagable.

La libertad de un adiós no siempre significaba una premisa negativa. En su caso podía incluso significar una nueva oportunidad….una en la cual no existieran los contratos ni los pactos, uno en donde no hubiera mentiras ni tampoco ilusiones infundadas. Pero… ¿Podía pedir algo así?

-"Orejas, que es la octava vez que te hablo, ¿Sigue tu cerebro en este planeta?"-Una mirada afilada sobre la suya, un suspiro cansino, la ironía de su voz y la insipiente sensación de que todo se alineaba hicieron que Aby no pudiera evitar sonreír. Pitch era un idiota, pero ese idiota era por ahora su único amigo y la única persona en quien podía depositar algo de confianza. Si había saltado por una ventana, desde un quinto piso para seguirle, entonces tenía derecho a recibir algunas respuestas.

-"Te escucho fuerte y claro, no estoy sorda"-Quizá algo aletargada y ausente, pero definitivamente no tenía la facultad de ignorar a alguien que se quejaba de la "Estúpida y vulgar nieve" cada vez que daba un paso

-"Pues pone atención que yo no veo ni hacia donde rayos vamos"-Vale, ese era un problema. Pasando por delante de Pitch y girando Levemente a la izquierda Aby volvió a sentir el camino bajo sus píes y sin desviarse continuo avanzando hasta el siguiente portal a verificar. El guardián de las pesadillas le siguió unos segundo únicamente con la mirada antes de alcanzarla-"¿Por qué rayos no te trajiste al oso?"-Hubiera sido más fácil, acepta Aby, traerse a Kopahk. Sin embargo si Norte entraba y veía solo un montón de mantas algo abombadas habrían sospechado enseguida de su fuga, en cambio con Kopahk en la habitación el escenario que había creado cobraba otra pinta, se hacia como dijese, "mas real". Y como lo que necesitaba era tiempo Kopahk estuvo resignado a quedarse. No había muchas opciones

-"s cosa de señuelos, el nos servirá de tapadera y nos dará unos minutos más antes de que….bueno, antes de que Norte extrañe su abrigo o alguien tenga la ocurrencia de levantar las mantas"- El espantapájaros se paso las manos por el rostro

-"y entonces caerán las almohadas…"-Aby asintió

-"Y Kopahk ladeara la cabeza hacia la izquierda con cara de "yo no fui" mientras que Norte empezara a chillar como una adolecente en plena etapa hormonal, Jack entrará en pánico y saldrá pitando por la puerta, Tooth se enfadara hasta quedar roja y Sandy….bueno…él.."-Pitch aburrido tomo la palabra por ella

-"Yo te diré que hará ese imbécil, primero verá la cama vacía, luego las almohadas y entonces cuando comprenda que ninguno de los dos estamos y lo que hicimos para escapar va a enojarse, y estallará, y veremos a 27 kilómetros a la redonda una aureola dorada y todos los imbéciles del mundo dirán "¡Pero que hermoso, cariño pide un deseo!" y nosotros tendremos que salir a por piernas"- Aby asintió. Era una buena forma de resumirlo y mas aún viniendo de su peor enemigo.

-"Parece que le conoces mejor de lo que creo"- Pitch sintió ganas de reírse. ¿Conocerlo? El podía recitar su vida entera. Si bien, jamás se habían llevado fantástico, en los tiempos antiguos habían incluso compartido algunas pequeñas charlas, pero luego habían llegado los otros y el, la oveja negra de una familia creciente y cada vez mas feliz fue dejado de lado por lo que creyó un amigo durante siglos.

El y Sandy habían sido los primeros en llegar y Pitch siempre pensó que serian los últimos en marcharse. Pero la vida no da las vueltas que uno quiere y antes de darse cuenta se había visto sin mas de un tornillo. Si quería culpar a alguien de eso pues podía tomar un espejo y mirarse con odio durante toda la eternidad si se le daba la gana, pero la verdad es que no podía evitar sentir rabia contra el guardián de los sueños y en parte contra si mismo por hallarse tan decepcionado.

Sandy y el habían sido… ¿Cercanos?, ¿Amigos?. ¿Qué nombre le ponía a esa relación si es que podía categorizarse como relación?

Gruñendo para sus adentros Pitch no puede evitar visualizar la imagen regordeta y dorada de morfeo. Quizá nunca se habían intercambiado regalos ni palabras amistosas y era posible que entre ambos nunca hubiera existido una conversación que no acabara en sarcasmo, pero el punto estaba en que Pitch jamás pidió ni necesito nada de eso. El solo hecho de saber que el otro aún existía hacia que el nudo en su garganta bajara y que el agujero de su pecho se sintieran un poco menos vacío. Si Sandy existía entonces él también lo hacía y eso no significaba nada malo. Había una razón para seguir viviendo. Porque mientras existieran los sueños entonces alguien tendría que cazar las pesadillas.

Más de una vez se cruzaron y mas de una vez decidieron sentarse juntos bajo la misma rama a mirar el paisaje, y aquello había sido suficiente….más que suficiente….sin embargo el delgado equilibrio había terminado por romperse con la llegada de los demás y las pesadillas habían hecho el resto.

¿Acaso era culpable de sentirse tan molesto?

A diferencia de los guardianes, Pitch tenía todos sus recuerdos. Recordaba una vida distinta y mas cálida, llena de abrazos y miradas cómplices. Recordaba brazos pequeños y manitas en su rostro. Recordaba cuentos y risas. Recordaba todo y enfermo de dolor por la perdida de todo aquello que alguna vez quiso o tuvo se encerró en su locura y olvido por completo lo que en verdad era.

Porque queriéndolo o no, el también era un guardián. El debía mantener a las pesadillas bajo raya, era el quien cuidaba el averno y se preocupaba de echarle mas leña al fuego para que los demonios ardieran, y aunque aquello se veía muy mal desde fuera por dentro no era mas que un trabajo así como cualquiera de los demás guardianes. Tooth guardaba recuerdos, Norte entregaba regalos, Sandy dulces sueños, pues bien, el no entregaba nada de esas cosas bonitas, pero su trabajo era importante. Con el paso de las años los miedos se volvieron mas grandes mas feroces y él como humilde carcelero simplemente se había apegado a las letras de su contrato y obedecido a regañadientes cuando no tuvo mas opciones. Pero había sido injusto, habían sido crueles y el había querido hacérselos pagar, el dilema es que se había equivocado de persona y ahora con Aby delante, no podía encontrar las palabras para expresar su disgusto y en parte su pena.

Al igual que él, Aby había visto su vida arrebatada no una sino dos veces, e independiente de eso había continuado de pie cuando en ambas ocasiones el se rindió. ¿Seria eso lo que le había llevado a saltar por la ventana? No, no era eso. Era un hipócrita si se permitía siquiera cuestionarse aquello. Si el había corrido tras ella y casi partido el cuello para seguirle no era por su fuerza sino porque sentía que era una manera de redimir el daño causado a la que alguna ves le dijo "papá".

Sintiendo sus mejillas arder como en el infierno por culpa de las lágrimas Pitch se limpio de manera torpe con sus mangas congeladas y continuo avanzando intentando no comenzar a sollozar como un pequeño asustado. Pero la represa de sus memorias, desbordada, le inunda el alma y comienza a empañarle su ya escasa visión. Sus recuerdos desterrados habían regresado y ya nada podía detenerlos.

Se llamaba Emily, el le había puesto así. Y era hermosa. No. Preciosa. Su Emily, su luz, su todo. Y se la habían arrebatado, se la habían quitado y con ello la llama de su alma se apago como el soplo de una vela. Y entonces había llegado MIM con sus mentiras. El le había dicho que si aceptaba aquel sucio y cruel trabajo podría vivir para siempre, y él como idiota había aceptado, solo para buscar la manera de regresar a su pequeña a la vida como un espíritu y que así ellos pudieran estar juntos para siempre. Pero aquello era imposible y MIM solo lo rebelo años después.

El espíritu de su hija le pertenecía a la Parca y MIM simplemente se alzo de hombros ante su rostro descompuesto por la verdad. Fue entonces que enloqueció. El mundo a su alrededor se deformo en una mancha oscura y todo aquello que alguna vez anhelo quedo oculto bajo un enorme velo de rabia y dolor. El había muerto hace años, y Aby, renegada y terca como una mula, se había atrevido a levantar la puerta de su tumba para averiguar si debajo de toda la tierra aún existía algo que salvar. Era por eso que ahora caminaba tras su huella, era por eso que había saltado de la condenada ventana y era por eso que no podía permitirse dejarla sola.

Se había comportado como un pelele y se merecía una surra monumental, pero Aby sin hablar había dejado claro que eso nos servía para nada cuando doblegado por las culpas le había dedicado esa mirada furiosa que tanto le gustaba, esa que decía "El solo hecho de saber que eres un imbécil debería ser suficiente castigo ¿No?" Y entonces el se había tenido que tragar su discurso hipócrita y pese al dolor que aún residía en su pecho no pudo evitar romper a reír sin ningún animo ofensivo o malvado en su tono. Aby era un fenómeno fascinante y estaba dispuesto a vender sus huesos si con eso conseguía ver hasta donde era capaz de llegar la sola sombra de esa niña.

Pensando en esto y evidentemente perdido entre el presente y sus recuerdos Pitch no se da cuenta de que Aby se detiene y solo es consiente del hecho cuando choca con fuerza contra ella. Sus largas orejas alzadas contra el viento le cosquillean la nariz congelada cuando le habla por sobre su cabeza

-¿¡Y Ahora que rayos enana!?- Aby tiesa en su posición se gira con una mirada que solo anuncia malas noticias

-Vienen por nosotros…-Pitch perdiendo el poco buen humor que a logrado reunir se gira en medio de la oscuridad y siente como en medio de aquella mancha oscura en la que se ha transformado el cielo algo se aproxima a toda velocidad, dispuesto a darles caza. ¿Y entonces…. Ahora qué? Aby contesta su pregunta de la manera mas sencilla del mundo cuando jala su manga y le obliga a volver la vista al frente

-"¡A correr!"-Pitch casi desea sonreír ante su alocado plan. Norte viajando a velocidad crucero en un trineo mientras ellos corrían despavoridos como gallinas sin cabeza en medio de montículos de nieve que les llegaban hasta las rodillas. Tenía que ser un chiste. Pero es obvio que no lo es cuando Aby girándose se lanza en picada pendiente abajo.

-"¿¡No se te ocurre otra cosa!?"-Le grita mientras hecha a correr eh intenta seguirle el paso a sus livianos pies. Aby pensando a mil por hora siente ganas de lanzarle una roca. No era el momento de ponerse exquisitos en términos de ideas. Por ahora todo lo que calzaba en su mente era conseguir llegar a la siguiente puerta hacia la madriguera y que esta estuviera milagrosamente abierta, porque si estaba se hallaba cerrada o rota entonces se quedaría sin cartas para jugar.

Esta pensando en esto y en su jodida mala suerte cuando el sonido de un grito ahogado la trae de nuevo al presente. Girándose nerviosa de encontrarse con un Pitch desmayado por el cansancio en medio de la nieve se topa con una escena que le toma varios segundos procesar.

-"¡Aby! ¡Aby no te quedes ahí mirando y ayúdame maldita sea!"-

Sabe que debe darse prisa, es consiente de que van tras ella y sin embargo todo rastro de preocupación se esfuma en el mismo instante en que rompe a reír con estrepitosa fuerza. El frio le cala los huesos y el abrigo de Norte se ah vuelto pesado por la nieve que se le ah pegado en sus faldas. Y Aún así ríe y su risa le devuelve el aliento para continuar, para que de alguna forma su cabeza encuentre una escape a sus miedos. Sus ojos brillan por las lágrimas y su boca curvada en una sonrisa se entibia como si hubiese estado bajo la luz del sol cuando nuevamente es capaz de hablarle a la cabeza parlante del amo de las pesadillas

-"¿Cómo demonios te has caído ahí?"- En el polo era normal encontrarse con algunos agujeros tapados superficialmente por la nieve, pero definitivamente jamás pensó que uno podía llegar a tragarse por completo a un ser que media por lo menos tres cabezas más que ella. Pitch por otra parte, avergonzado y sin poder mover más que los ojos debido a su complicado aprieto solo puede mirarle completamente ofuscado

-"¡Te recuerdo que yo no soy mitad conejo!"- También era cierto que pesaba más que ella, sin embargo jamás creyó que aquella cochinada blanca pudiera llegar a tragárselo como si hubiese sido un pastel. Así que inmovilizado en su totalidad todo lo que pudo hacer fue mirar a Aby reírse de manera descontrolada y pensar muy dentro de si, en un lugar donde nadie pudiese encontrar o adivinar sus pensamientos, en lo maravilloso que era escuchar a Aby ser una simple niña sin todas las preocupaciones de un mundo bajo sus hombros.

-"Vale, te daré una mano"-El lo que necesitaba era una maldita excavadora, pero aquello no fue necesario de mencionar cuando de un solo tirón se vio de nuevo en la superficie de la blanca, asquerosa, horrible y repulsiva nieve.

-"¡ODIO ESTA MUGROSA NIEVE!"- Aby sentándose a su lado en medio de un nuevo y renovado berrinche suspiro. Era momento de afrontar los cargos. Habían perdido el tiempo suficiente como para que Norte les pusiera la mano encima. Aunque se echasen nuevamente a correr, el trineo de San Nicolás les atraparía antes de llegar a la siguiente marca.

Había perdido el juego.

Pitch a su lado, consiente de todo deja sus alegatos y mira perdidamente hacia el frente. Han corrido miles de kilómetros. Se han congelado el trasero y expuesto su cuello a una torcedura mortal al saltar de un quinto piso. ¿y Por qué exactamente?

-"Oye orejas…"-Aby le mira cansina, como quien se preparada para un eventual apocalipsis con un par de tenedores. No había mucho que hacer. Así que, que lo que fuese a pasar sucediera de una vez.

-"Dime"-

-"¿Por qué estás tan desesperada por ver al conejo?"- Podía verlo en un par de días, o quizá dentro de una semana, o al menos cuando tuviera todos los huesos en su lugar correspondiente. ¿Por qué tenía que ser ahora? Para Aby la respuesta es simple y a estas alturas no tiene reparo en querer contestar esa y todas las preguntas que tenga para ella. Porque para bien o para mal ya no hay a quien mentirle

-"Porque estoy aterrada"- Si dejaba pasar el tiempo, si se negaba a ir de inmediato, perdería el impulso de sus actos y se acobardaría. Correr en dirección contraría siempre seria más sencillo que afrontar la verdad. Era ahora…o quizá nunca -"Esto es como un juego, ¿Comprendes?"-Pitch la miro confundido-"Es como…cuando te juntas con muchas personas frente a un precipicio y todas deciden saltar juntas. El miedo es más pequeño cuando estas con gente que piensa hacer la misma tontería que tu, pero cuando estas sola…"-Pitch Asintió. Ahora comprendía. Volver con Aster era una estupidez, y ella lo sabía, y por lo mismo, saltar del precipicio se hacia cada vez más difícil por razones tan obvias como que ella estaba sola y de reconsiderarlo comenzaría a preguntarse las dimensiones del fondo y no se atrevería a saltar jamás.

-"¿Y ahora te ah ganado la lógica?"-Técnicamente le había ganado el tiempo y el trineo sónico de Norte, pero podía decirse que si.

-"Nos alcanzaran, eso se ah vuelto irremediable…."-Cierto…pero….ella era Aby, ¿No?, la niña de las orejas, la terca de Aby, la que había vencido a MIM, y burlado a la Parca, ¿No?. Molesto ante sus propias conclusiones Pitch se pone de pie y mira hacia abajo, a ese bulto de pieles mojadas en la que se a convertido la madre de la tierra

-"Escúchame orejas, y escúchame bien, no salte de un condenado quinto piso ni me congele el trasero para ver como te sientas a esperar a que te atrape el gordo ese arriba de su armatoste…"-Aby enarco una ceja. Pitch no era el ser más indicado para animar una fiesta, menos un plan como ese que no tenia pies ni cabeza. Para empezar era muy tarde como para ocurrírsele ponerse a correr, e incluso de poder llegar a la mal nacida entrada, ¿Qué regalías tenía de encontrarla entera? ¿Eh? Pitch estaba siendo ilógico, ¿Es que le había entrado nieve al cerebro?, ¿o se le había metido una piedra al caer?

Abriendo los ojos como platos Aby mira a Pitch que sigue balbuceando algo que ya no escucha. Ve mover su boca y sus brazos y sin percatarse de lo que hace se pone de pie y le mira con una intensidad que obliga al otro a cerrar la boca.

-"Esa es la solución…¡ESA ES LA SOLUCIÓN!"-Pitch que antes de callarse estaba insultando al padre de la navidad mencionando que le regalaría una bicicleta estática para noche buena no sabe a que se refiere. ¿Es que acaso el ejercicio va a salvarlos? –"¡Pitch quédate quieto!"- a punto de reclamar el amo de las pesadillas cierra la boca de forma solemne cuando ve que una enorme pila de tierra se acumula a su lado. Su cabeza comienza a funcionar a mil por minuto y entonces, con un ultimo movimiento de las piezas de ajedrez que giran en su cerebro comprende. Es una idea brillante que no solo les salvará el cuelo sino que les dará todo el tiempo que le permita a Aby mantener el nuevo farol andando.

Frente a él una figura echa con tierra congelada le sonríe de manera torcida y espantosa. Y mas haya una más pequeña y de largas orejas le mira sin expresión alguna.

Con algo de sorna Pitch no puede evitar emitir sus propios comentarios.

-"Este, si es un plan…."-Aby no le da tiempo de seguir fanfarroneando y cogiendo su mano comienza a correr. Las figuras tras su espalda también se cogen de las manos y comienzan a correr….solo que en otra dirección. En medio de la oscuridad la risa sarcástica y bizarra de Pitch resuena con una locura que Aby teme que se le pegue. En medio del polo una pareja de clones de tierra iguales a ellos corren hacia la derecha mientras que Pitch y ella, adentrándose en el bosque corren rumbo al lugar que mas teme en el mundo.

Es su última oportunidad de saltar al precipicio.


Jack fue el primero en darse cuenta del nuevo engaño creado por Aby. Fue el primero y quizá por eso fue quien más herido se sintió de los 4 idiotas que habían seguido por varios kilómetros a un par de siluetas hechas con tierra.

Sentado sobre la nieve y escuchando tras su espalda a Norte maldecir en todos los idiomas conocidos por el hombre, el espíritu del invierno siente un nuevo nudo de emociones subir por su garganta y aunque intenta contener la sensación abrumante de estrangulamiento con todas sus fuerzas, no consigue evitar que la vista se le borronee por culpa de las lágrimas. El calor conocido del agua que se escarcha sobre sus mejillas se hace familiar y antes de poder percatarse se encuentra llorando nuevamente en silencio. Como un niño que mira por la ventana, Jack vuelve a sentir el peso de aquello que ve y desea pero que no puede tocar. De un segundo a otro Aby se ah vuelto nuevamente inalcanzable. Y eso duele.

Perdido en sus pensamientos, Jack se cuestiona el comportamiento de Aby por milésima vez en su vida sin llegar a ninguna conclusión. ¿Por qué aquella chica de cabellos ceniza tenía que ser tan impulsiva? Podían haberlo hablado, podrían haberlo planeado mejor o al menos ella podría haber tenido la decencia de explicar que demonios era lo que tenía pensado hacer. Después de todo, no es como si se hubiera ido a un día de campo para luego regresar. Ella había muerto, ella realmente se había muerto y ahora que regresaba, lo cual ya era bastante traumático, pasaba de ellos como del aire nuevamente. ¿Es que no había aprendido nada?

Norte había perdido la cabeza cuando al subir a la habitación para asegurarse de que siguiera entera se encontró con un montón de almohadas y un oso arrepentido. Eso y la desaparición de su abrigo favorito dieron como resultado una histeria colectiva que sacudió nuevamente a cada uno de los guardianes y antes de siquiera poder darse cuenta, Jack había visto sus huesos sobre el trineo del guardián del asombro.

Decir que estaba asustado era una descripción pequeña para el manojo de sentimientos que amenazaba con ahogarlo. Por su cabeza miles de preguntas se disparaban y perdido entre la nieve y los gritos rabiosos de San Nicolás, Jack se ata al miedo furioso de su adolorido corazón.

Aby. Aby. Aby, ¿Qué es lo que pretendes ahora? ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué no eres capaz de decirnos? ¿Por qué nos dejas fuera de esto?

Desde que la había conocido Aby había actuado de esa forma estoica y terca. Siempre silenciosa en sus acciones había hecho tantas cosas bajo la niebla que Jack apenas y podía estar seguro de que su mente y su cuerpo se encontraban en el mismo lugar cuando se encontraban juntos. Cada vez que la miraba, un universo verde de misterio se habría paso sobre sus ojos, y siendo demasiado tímido como para preguntar, jamás se atrevió a cuestionarle que tanto pasaba por su conciencia.

A diferencia de él, Aby no era leíble. No podía mirarla y saber que estaba pensando o sintiendo. Pues aquella chica era una tormenta en movimiento. La misma GEA girando sin control. Y eso quizá podía entenderlo, pero no podía evitar que le doliera.

Perder a Aby había fraccionado su alma y resquebrajado su espíritu. Porque los espíritus no morían. Podían odiarse entre ellos, debilitarse y volverse simples recuerdos, pero morir era algo que no había experimentado de una forma tan visceral como había sido con la madre de la tierra. Tiempo atrás en la batalla contra las pesadillas Sandy había desaparecido y si, habían llorado su perdida, pero con Aby la situación había sido distinta. Ella había sangrado, llorado y exhalado su último aliento como un animal herido y aquella visión de su cuerpo relajándose ante la llegada de la muerte le atormentaría el resto de su existencia. ¿Pero cómo podía explicárselo a Aby? ¿Cómo podía imprimirle aquella aterradora sensación que le causaba el hecho de perderla de nuevo, si ni siquiera estaba ahí para verle?

El que hubiese vuelto no significaba que el dolor anterior hubiese desaparecido. Verla había causado un gran impacto en su ya alterado espíritu y aunque eso debió mitigar un poco el peso de sus recuerdos, la realidad era que, pese a su alegría inicial, el hueco que se encontraba en su pecho no había hecho más que ensancharse.

Apretando los nudillos Jack reprime un sollozo travieso al recordar que ni siquiera ha podido abrazarla, de que ni siquiera ha sentido su presencia pequeña y delgada contra sus fríos brazos, ni mucho menos el olor de flores de su cabello. Porque se había desmayado al verle, realmente la impresión había podido con su cansado cuerpo y ahora, sin más que una estela de nieve y un par de montículos de tierra Jack no tiene más pruebas de que su amiga ha regresado de entre los que no deberían despertar jamás. La Aby de su mente sigue siendo una ilusión dolorosamente hermosa de recordar y su pecho cada vez más inflamado por la pena comienzan a corroerle los huesos. En el fondo está enojado, muy en el fondo esta frustrado, tan molesto que de no ser por la pena ya se habría echado a gritar como Norte.

Como un galgo a un conejo, Jack se sentía atrapado en ese círculo infinito que empezaba por perseguir a Aby para obtener un par de respuestas y terminaba con él en medio de la nada, sin Aby y sin una sola condenada explicación.

- ¿Por qué me lo pones tan difícil?

- Jack… si fuera fácil no sería divertido, ¿No te parece?

Si. Pero todo tenía un condenado límite, y ese era el suyo. Ese definitivamente era el suyo. Solo que no podía decírselo, no podía gritárselo y mientras no pudiera hacerlo debería seguir corriendo tras aquel escurridizo conejo.

- "¡JACK!"-Regresando al presente el guardián del invierno levanto los escarchados ojos al padre de la navidad con cansancio. Norte poseído por quien sabe cuál fuerza maligna había dejado de gritar para enfocarse nuevamente en lo que habían ido a buscar y sin mucha demora había comenzado a acarrear a todos al trineo nuevamente, ignorando de paso todos los sentimientos de los demás. Porque si algo sabía Norte es que todos estaban desesperados, histéricos, y quizá algo aterrados, pero también estaba seguro de que todos habían pasado por alto las intenciones de Aby y eso era algo que no podía detenerse a explicar, quizá podía darles algunas luces sobre el trineo, pero ahí, quietos en medio de la nieve como pobres guardianes engañados definitivamente no.- "¡POR LA MADRE RUSIA SUBE AL TRINEO!"-

A sabiendas que de tardarse un segundo más en reaccionar sería el mismo Norte quien lo llevaría a rastras hasta el trineo Jack se quitó el rastro de escarcha con la manga derecha de su polerón y se apresura a subir. Norte maldiciendo entre dientes se alzó sobre el polo una vez más y aunque trato de serenarse poco o nada consiguió esconder su preocupación del resto.

Aby había hecho cosas imprudentes antes. Muchas. Pero con esta se estaba llevando una nueva corona.

- "Norte, ¿¡No me digas que hay algo que no nos has dicho!?"-Tooth que había experimentado una cíclica secuencia de emociones que rozaban con la perdida de cordura absoluta, había comenzado a hiperventilar como si el aire fuese escaso o insuficiente para sus alterados pulmones. Ver a sus amigos destrozados y su propia visión de Aby lacia y sin vida sobre la cama habían sido recuerdos que habría querido arrancar de sus propios y sangrantes dientes.

En su caso, la situación había ido de arriba hacia abajo, como en una montaña rusa gigante en donde no había frenos ni contención alguna. Como un náufrago sometido por la corriente, Tooth había hecho lo mismo que los demás y había huido a su hogar en búsqueda de una contención que las paredes de roca nunca pudieron darle. Una fracción de ella intento pensar en Norte y en la pesada carga que quedaba en sus manos, pero demasiado herida y sintiéndose demasiado débil como para sostenerse en medio de la situación había preferido permanecer refugiada del dolor ajeno en medio su enorme palacio sobre las nubes. Porque era inevitable, si no podía sostenerse a sí misma no podría soportar el peso de Norte cuando este flaqueara, no podría tomar su mano cuando esta se alzará contra la tierra para dejarla caer sobre el cuerpo inconsciente de una chica dormida, y menos podría enjuagar sus lágrimas en caso de que los ojos del mayor rompieran en llanto, porque ella misma terminaría sobrecogida por las lágrimas. Así que, de esta forma, prefiriendo resguardarse para no estorbar más en el dolor de sus amigos, Tooth se había abrazado a si misma sin consuelo y liberado su pena en soledad. Lo que nunca espero fue que fuese el mismísimo Norte quien volviera a llamarlos a todos.

Bien sabía que el poderoso Nicolás de Barí creía firmemente que la unidad podía vencer casi cualquier frontera que los propios sueños y la esperanza no pudieran romper. Así que cuando vio las luces polares en el cielo supuso que de alguna forma Norte les obligaba a regresar, ya fuese para afrontar la realidad, o como para intentar remandar la hilacha que aun colgaba de todos ellos.

Siendo sincera, reconoce que intento negarse al llamado, intento cerrar los ojos y no ver las luces que brillaban en el firmamento, intento por todos los medios esconderse, pero el deber y el cariño por la pequeña niña pudieron con ella y antes de si quiera poder percatarse de lo que hacía se había visto volando camino a Santoff Clausen para despedirse para siempre de la silenciosa muchacha.

Y entonces había ocurrido el milagro. Aby, o lo que sea que hubiese visto en la entrada del salón le había sonreído con la mueca chueca de quien sufre dolor, pero esta resignado a ello y su cabeza al reconocerla ahí, de pie y respirando, pese a las advertencias que resonaban en su cerebro, estallo en pedazos. No quería saber cómo, ni porqué. Para su corazón suprimido por la pena no eran necesarias las respuestas para las preguntas que ni siquiera estaba haciendo. Para ella, el tiempo se detuvo cuando Aby abrió los brazos para recibirla y todo rastro de rasosinio se perdió en alguna parte cuando pudo cobijarla contra su pecho. Porque había estado ahí. Estaba segura de eso, o eso era lo que quería creer al menos. La había tocado, había enredado sus dedos en el cabello largo y sedoso, había enjuagado sus lágrimas contra sus mejillas, lo había hecho. ¡Estaba segura! … ¿o quizá no tanto?

Suspirando de forma arrebatada Tooth intenta mantener el equilibrio en el alocado viaje que dirige Norte a punta de gritos y se pregunta si alguien podría juzgarla por sentir que todo lo que había vivido no era más que un sueño. Así como Aby había regresado había vuelto a desaparecer, y pese a querer permanecer tranquila, la idea de estar sosteniendo agua entre los dedos comenzaba a hacerse cada vez más tangible y sus nervios destrozados empezaban a caer como mosquitos muertos a su alrededor.

Si Norte tenía otra "alucinante" noticia no prometía que las alas fuesen a aguantarle, porque con todo y plumas se iría al suelo. ¿Cuánto más serían capaces de soportar antes de conocer la verdad absoluta? ¿Cuántos secretos escondían sus amigos y cuantos podrían ser revelados sin causar daño?

El dilema de Norte era ese. Sabía que todos estaban en estado de shock y aunque lo comprendía, no hallaba como explicar que no era momento para nimiedades, considerando todo aquella fanfarrea como nimiedad claro está. Para él, el hecho de que Aby hubiese desaparecido no debería haber sido siquiera una sorpresa, y es por eso que se encuentra furioso consigo mismo. Siente en su pecho la responsabilidad de no haber hablado, de no haber detenido sus pasos cuando todo esto inicio. Era consiente de que existía el factor de sus propias emociones. La felicidad, la excitación y su resaca que aún le perseguía en el cráneo como un vil fantasma le habían hecho olvidar el peligro latente, que como una luz neón en su en cabeza ahora no dejaba de acosarle. Porque a diferencia de Tooth y de Jack, el sabe demasiadas cosas que es mejor que se mantengan a resguardo y una de ellas tiene que ver con Aster.

San Nicolás no se consideraba un genio, no tenía las respuestas para todo lo existente, pero sabía cosas que los demás ignoraban y tenía una creciente y muy amplia biblioteca que a diferencia de lo que otros pudieran creer, distaban mucho sobre recetas navideñas y creación de juguetes. Entre los libros más viejos de su colección resguardaba secretos, cosas que son mejores mientras continúan ocultas. Y es por esto que esta aterrado. Porque Aby no va a enfrentarse a su padre, no va a ver al enorme y gruñón conejo de largas orejas cuando baje a la madriguera, y eso ella no lo sabe. Aby sin saberlo se enfrentará a un monstruo que no es animal ni humano y Norte aterrado se culpa por no haberle detenido antes. Porque él no era un genio, pero había que ser idiota como para no pensar que aquella chica huiría apenas tuviera la oportunidad para encontrarse nuevamente con Aster. Había que ser tarado. Y él era eso y todo lo que se le ocurriera. ¿Por qué rayos no le dijo todo enseguida? ¿Por qué Aby tenía que haberse esfumado antes de que pudiera reaccionar y purgar de su cuerpo todo el vodka que se había tragado en su ausencia?

Había sido la emoción inicial, el hecho de ver a Jack desmayarse y a Tooth explotar en llanto. Había sido la impresión de ver a Sandy arrojarse sobre Pitch para asegurarse de que estuviera respirando. Había sido todo eso y la misma y adolorida Aby que le sonreía con los dientes rojos de la sangre seca que se había detenido y vuelto a manar de su boca aun herida. Por todos los astros, si, era idiota, pero un comprensible idiota.

Sintiendo un tirón a su lado, el padre de las navidades mira de reojo a Meme solo para volver la vista hacia a oscuridad del polo. No necesita ver su enojado rostro como para comprender que tiene que comenzar a explicarse antes de que a los demás comiencen a enloquecer. Pero necesita tiempo para digerir toda la información que de alguna forma tendrá que pasar por su boca, y tiempo es lo que, para su desgracia, menos tiene.

- "¡Escúchenme bien, Aby intenta llegar a la madriguera!"-Claro, piensa. Como si eso no lo supieran, como si eso no fuese evidente. - "¡Tenemos que detenerla antes de que lo consiga!"-

- "¿¡Pero por qué!?, ¿¡No sería más fácil atraparla en la madriguera!?"- Norte traga pesado. No. No sería más fácil. Sería demasiado tarde…

- "Es que…"-sin darse cuenta la falla la voz, la energía, y toda su conciencia se vuelca sobre Aby y su pequeña figura aterrorizada por la bestia. No. No podía flaquear ahora- "Tooth…Jack…escuchen"-Obligado por un impulso desconocido Norte se gira y deja que los renos continúen su alocada carrera, porque si ha de ser sincero debería dejar de esconderse tras su carroza de juguetes-"Aster ha perdido el juicio, ¿Comprenden?, la razón de que la puerta mágica de su casa se haya roto no tiene nada que ver con él en sí.., es decir, Bunny no rompió los portales, es …es que la madriguera misma intenta protegernos…"-La cara de los guardianes se paraliza mientras la información intenta ser comprendida. ¿Protegerlos?

- "¿¡Que qué!?"-Jack, más impaciente que Tooth es el primero en reaccionar. ¿Protegerlos? ¿Protegerlos de qué? Nicolás ya al borde del colapso y obligado por la seria mirada de Sandy se ve en el deber de escupir todo aquello que sabe y por desgracia teme

- "Escuchen, solo escuchen, ¡Y no me interrumpas Jack!"-Toma aire. Un último intento por calmarse. Y comienza el show- "Aster no es Aster en este momento, ¿De acuerdo?, debido a que es un antropomorfo y a otras cosas que yo no entiendo, su cuerpo ha cambiado, ahora mismo él no es conejo idiota y gruñón que todos conocemos, sino…otra cosa, una cosa muy mala que no dudara en destrozar lo que tenga enfrente"-Satisfecho a medias con su explicación Norte se acaricia la barba y busca en Morfeo alguna cara que manifieste que lo que dijo se entendió. Sandy por su parte solo suspira. Aquello había sonado fatal, y no era culpa de Norte ni de nadie. Es que en si la información era terrible.

Jack, quien había tenido que luchar contra su lengua para no interrumpir a Norte se regala 2 segundos de paz antes de que su cabeza empiece a colapsar. Aster que no es Aster. Destrozar. Aby bajando a ver a Aster que no es Aster. ¿¡QUE DEMONIOS ESTABA PASANDO!? Intentando calmarse Jack mira a Norte y trata de reproducir algo que no sean balbuceos, solo para corroborar que entiende la situación como tal y que no se volvió loco en algún momento.

- "Haber…déjame ver si entendí, la madriguera nos protege de Aster"-Norte asiente- "Porque Aster en este momento no es Aster"-otro asentimiento- "sino una cosa grande, malvada y peluda que podría llegar a herir a Aby de manera fatal si no logramos detenerla, ¿Correcto?"- Norte ladea la cabeza. Grande y peludo era lo de menos. Si sus registros eran correctos, ninguna de esas palabras calzaba realmente con los dibujos aterradores que se escondían en los rincones de su biblioteca- "¿¡Y POR QUÉ RAYOS NO NOS DIJISTE ANTES!?"-Jack sabía que Norte escondía muchas cosas, pero algo tan básico como eso no podía ser ignorado. Con algo de sarcasmo Jack busca liberarse de la ofuscación y su garganta libera nuevos gritos de reproche y angustia- "¿¡NO SE SUPONE QUE SOMOS FAMILIA O QUE SE YO!?, ¿¡CUANDO PENSABAS DECIRNOS!?"-Tooth saliendo del shock y uniéndose la histeria de Jack comenzó a revolotear incansable por el trineo, como intentando abrir un surco bajo sus delgados pies. Ella no lo sabía, ella no tenía idea de que algo como eso pudiera sucederle a uno de sus amigos. ¿Y no era ella un guardián también? Entendía que Jack no conociera todo, porque era joven, un niño en sí, ¿Pero ella no merecía conocer esos pequeños detalles antes de que sucediera una desgracia?

- "¡NORTE POR MIS MUELAS, ¿POR QUÉ NO NOS DIJISTE?!"-Sintiéndose acusado y herido por las palabras de Jack y por la incomprensión de Tooth Norte explota, cansado de ocultar su propia preocupación y tristeza.

- "¡PORQUE SE SUPONÍA QUE ABY NO REGRESARÍA!"- Era eso. Aby no iba a regresar, se suponía que no volvería jamás y como lo sabía, había hecho vista gorda a los portales rotos. Así como se rompían se arreglarían y todo volvería, con tiempo claro, a ser como antes. Nadie iba a bajar a la madriguera, nadie querría intentarlo, ¿Entonces porque molestarse en explicar lo que sucedía bajo sus pies? Y, además, ¿Cómo explicarlo si todos se habían marchado? - "¡LES RECUERDO QUE USTEDES SE FUERON!"-Jack a punto de seguir peleando cerro la boca en ese punto y Tooth apenada tuvo que bajar la mirada- "¡ME DEJARON SOLO, CON UNA NIÑA EN MIS BRAZOS!"-Sabía que no era el momento para estarles recriminando, pero es que aquello era injusto. Él se había quedado con Aby y con el cuerpo de Pitch. ¿Acaso alguien sabría alguna vez el dolor que sintió al dejarla encerrada en aquella habitación solo para mantenerse cuerdo y en el presente? - "¿¡A CASO ALGUIEN ME AYUDO A VESTIRLA, ALGUIEN LA ACOSTO O ESTUVO CONMIGO EN CASA!?, ¡PUES NO!"-Dolía recordar, dolía ver a Tooth ocultar la cara entre sus manos para llorar, dolía observar como Jack se derrumbaba poco a poco con sus palabras y a Sandy mirarle asustado, y más aún sentir sus mejillas arder por la fuerza de sus propias lágrimas-"¡NI SIQUIERA PUDE ENTERRARLA!, ¡Yo solo….!, yo solo…."- había intentado hacer lo mejor, había intentado mantenerse de pie y hacer bien las cosas. ¿Cómo podían culparlo por eso?

- "Norte…está bien"-Sintiendo las manos de Tooth en el rostro, el guardián de la navidad levanto el rostro y vio lagrimas reflejadas en más lágrimas. El hada de los dientes le sonrió con los ojos brillantes y con la voz titubeante intento calmar el dolor de su compañero, a quien definitivamente, no podía culpar de nada- "Lo sé, lo sé y lo entiendo, te dejamos solo, pero ahora no lo estás, vamos a detener a Aby antes de que llegue a la madriguera y todo estará bien, ¿De acuerdo?"- Ella también se había equivocado, si podía haber sido de ayuda, podían haberse contenido entre todos, solo le faltó creer que podía hacerlo. Y ahora, surcando el polo a toda velocidad, Toothiana al fin consigue sentir que su ancla se encuentra nuevamente en tierra y que puede continuar.

- "Yo lo siento…"-Jack anegado en lágrimas trata de excusarse de forma infantil. Sus ojos siempre mirando hacia el piso del trineo le escocen y su nariz amenaza con romperse si continúa frotándola con la manga de su polerón. Pero aun así vuelve a apartarse las lágrimas con ella eh intenta disculparse inútilmente con Norte- "No quería abandonarte…ni ella, es solo que dolía, dolía demasiado…"- Tooth enternecida y aún con el rastro del llanto en sus ojos da dos pasos y le abraza con fuerza.

- "Tranquilo Jack, todo estará bien…"- Su voz limpia los miedos del menor que se esconde en su regazo y Norte también más tranquilo regresa su sonrisa bonachona y nerviosa a donde pertenece. Sandy es el único que permanece en silencio, impasible. Ha visto y escuchado todo, pero hace varios minutos que no se encuentra ahí. Su espíritu, aburrido de aquella pelea sin sentido, ha viajado mil kilómetros buscando incansable a la madre gea, y es en el momento en que Tooth consuela a Jack cuando se da cuenta de que las palabras poco o nada tienen que ver con las acciones.

Frente una de las entradas a la madriguera Aby cogida de la mano de Pitch mira hacia la oscuridad que proyecta un agujero que parece infinito. Se les acabo el tiempo y nadie excepto él lo sabe.

- "Todo estará bien ahora…"-

Sandy sonríe irónico. No saben cuan equivocados están. Nadie sabe. Solo él. Solo su espíritu que muy lejos del trineo observa impotente como Aby desaparece por el agujero de tierra que se cierra solemnemente tras ella.

- "Meme, ¿Meme estás bien?"- Su rostro es una cruel revelación cuando se gira contra los guardianes.

Acaban de perder a Aby de nuevo… ¿Qué harían ahora?


- "Te lo digo, no es buena idea, no es buena idea"-Pitch estaba nervioso. Se sentía estúpidamente perseguido por una presencia invisible, le dolían los pies y ya llevaba medio kilómetro de argumentos para no saltar en aquel agujero. Aby era más idiota de lo que pensaba si no se dignaba a pensarlo de nuevo.

- "¿Tienes otra idea?"- El problema es que no tenía ninguna. Se congelaban, así que era saltar y morir, o morir congelados ahí. ¿Qué sonaba mejor? Siendo sinceros el panorama no pintaba bonito. Aquel portal estaba abierto de milagro, la tierra estaba empezando a resquebrajarse y a menos que saltaran de una vez se quedarían nuevamente varados en la nada. Entonces. ¿Por qué Aby no saltaba de una bendita vez?

Porque tengo un miedo horrible pegado a mi sombra, porque algo dentro de mí me ínsita a correr muy lejos de aquí, porque en el fondo todo mi coraje no es más que un sobresalto impetuoso en el cual elijo no pensar para actuar, pero ahora estoy pensando… y es por eso que aún no salto...

Dejar a los guardianes nuevamente atrás debió significar una regalía y una victoria enormes, pero la verdad era que se sentía culpable por nuevamente hacerlos caer bajo su trampa. ¿Cuántas disculpas tendría que dar después de que todo terminara? Concentrada y con la mente en otro lugar Pitch observa a Aby ponerse rígida y nerviosa. La idea de que se haya dado cuenta de que tan solo es una niña congelada bajo un enorme abrigo de piel le eriza los cabellos, pues pese a odiar la idea de saltar en aquel agujero que se cerraba, sabe muy bien que es un pésimo momento como para notar un detallito como ese.

Porque quiera aceptarlo o no, debajo de esa piel, debajo de las garras y la mirada estoica y serena hay una niña. Algo que siempre olvidaba. Ahora, ¿En que estaban?

- "¡Bueno!, ¿¡Vamos a saltar o nos quedaremos mirando el agujero como imbéciles hasta caer muertos de hipotermia!?" – Aby le miro de reojo y alzo una ceja de desconcierto. ¿Había dicho vamos? El amo de las pesadillas al verla sonrió con todo el sarcasmo que logro reunir de sus agarrotados músculos. Si moría, entonces que fuese disimulando - "No me dirás que pensabas dejarme abandonado aquí en medio del polo, porque tu no harías eso, ¿verdad?"-Sonriendo de lado Aby termino por soltar una risa floja. Era una excusa tonta, una simple pantalla para seguirla en sus ridículos y alocados pasos. ¿Tanto cariño le había tomado? - "¡Orejas esa cosa se cierra!"- Volviendo al presente Aby volvió a enfocar sus ojos en el suelo, a aquel agujero de Alicia al país de las maravillas. ¿Merecía la pena saltar?

¡Salta Alicia, SALTA!

Antes de siguiera lograr razonar y sin hacer mayores preguntas enderezo la vista, tiro por tierra el pesado abrigo de Norte y cogió la mano de aquel espantapájaros huesudo que tantos problemas y alegrías venia causándole. Tiempo atrás y como enemigo declarados, Aby pensó que, si hubieran tenido la opción, si hubieran podido volver a nacer, entonces podrían haber sido amigos. Apretando su mano pensó que, si aquello se podía considerar como una nueva vida, entonces no se había equivocado.

Saltando hacia la oscuridad Aby abrió la boca para gritar cuando sintió el suelo ceder bajo sus pies, pero nada salió de ella. En un rincón de su paralizada conciencia su mente continúo gritando sin parar, mientras que su boca enmudecida guardo la sorpresa de lo que habían visto sus ojos justo antes de ser consumida por las sombras.

En el páramo congelado, la figura difusa y angustiada de Sandy se quedaría inmortalizada para siempre en su memoria como la ilusión fugaz y aterradora de una terrible premonición.

El aterrizaje en la madriguera fue directo y brusco. Sin puntos que sostuvieran o amortiguaran la energía y la velocidad a la que caían, por lo que la madre de la tierra sintió que al menos un par de costillas dejaban de estar en su lugar cuando finalmente encontraron salida a esa enorme boca de lobos. La tierra cerrándose tras su espalda había causado un pavor profundo en su compañero que no había dejado de gritar en ningún momento, por lo que cuando aterrizaron este no solo recibió un buen golpe en la espalda, sino que de paso vio acallado sus berreos de golpe. Lo cual, aunque no fuese dicho en voz alta, se agradeció.

Con la imagen cada vez más difusa de Sandy parado detrás de ellos, Aby se compone como puede y ayuda de paso a incorporarse a Pitch que maldice a todo lo que existe sobre la tierra. Incluyéndola a ella. Sin ánimos de seguirle el show, Aby toma aire y trata de no entrar en pánico cuando se gira en redondo. Si la madriguera pudiera hablar de seguro les hubiera rugido. Engullidos por la maleza seca y las flores que se enredaban como espinas a sus piernas, la menor de los guardianes reúne todas sus fuerzas y contiene un alarido de espanto cuando al fin logra entender que ya se encuentra en la madriguera y no en la mismísima casa de Pitch.

El lugar en si se encontraba seco y descolorido, como si de alguna forma alguien hubiera volteado un enorme frasco de pintura negra sobre todo lo que alguna vez hubiera tenido color. Los huevos que antes corretearan inquietos ya no se veían por ninguna parte y todo lo que quedaba para recordarlos eran los distintos trozos de cascara segregada que se encontraban en el suelo como la escena de un crimen atroz.

Aby no quería preguntarse qué es lo que había llevado a aquel hermoso lugar a convertirse en algo como eso, pues de cuestionárselo demasiado terminaría por sentirse más culpable de lo que ya se sentía. Si el palo de escoba que se quejaba tras su espalda tenía razón y la madriguera funcionaba según el estado de su dueño, Aster no se encontraba ni remotamente feliz, y aunque eso la preocupaba y la instaba a darse prisa, también le atemorizaba.

¿Y si causaba más daño?

Apartando de si las ideas pesimistas que se agolpaban en su conciencia comenzó a caminar. Sintiendo la tierra emerger de forma consciente por medio de las secas grietas del suelo, Aby tomo aire y comenzó por buscar al ermitaño conejo. La tierra vibrando bajo sus pies le mando señales y dibujos de las alas principales, y antes de poder siquiera cuestionarse el silencio una figura enorme se proyectó como una visión.

Algo, porque era imposible que fuese alguien, se encontraba con ellos en la madriguera. Algo enorme, que respiraba tosca y ahogadamente se movía justo delante de ellos. ¿Era un animal? ¿Una persona? Moviendo la nariz de un lado a otro, única referencia física de su nerviosismo Aby se inclinó y agazapo contra el suelo y tirando bruscamente de Pitch le insto a hacer lo mismo, recibiendo en pago un montón de graznidos

- "¿¡Y ahora que Rayos te pas-!?"-tapando su boca con la mano Aby vuelve a escuchar y a sentir la tierra. La criatura no se ha movido, no los ha sentido, o eso es lo que quiere creer

- "Hay algo aquí…"-Anuncia con un hilo de voz

- "¡Pues claro, el conejo!"-Obligando con su mano al mayor a cerrar la boca o a moderar su volumen Aby vuelve a olfatear el aire al tiempo que habla en un susurro apenas audible para el propio guardián de las pesadillas

- "Dije algo Pitch, no alguien, ¿Comprendes?"-El amo de las tinieblas preparado para soltarle un discurso monumental se detiene y analiza sus palabras. ¿Algo? - "No sé qué es"-Informa antes de que Pitch pueda preguntar-"Pero es enorme….la tierra tiembla cuando se mueve, es realmente grande, más que Kophak, más que…."-callándose y aplastando a Pitch entre el piso y su cuerpo para esconderle, Aby abre los ojos sintiendo que estos se saldrán de sus orbitas cuando del ala norte, una figura enorme comienza a caminar en su dirección. Aby está segura de que aún no los ha visto, pero está segura de que si el polo no le ha quitado el olor a analgésico y galletas estarán perdidos. Nunca ha visto un animal como ese, no puede reconocerlo. La figura es grotesca, los brazos mucho más grandes que las piernas, lo cual no tiene sentido pues la criatura se arrastra en 4 patas, como balanceándose. Sus ojos rojos no poseen iris por lo que todo lo que queda a su vista es una enorme cornea tapada en sangre. Dientes como cuchillos y enormes garras adornan la visión de aquella criatura fantástica y justo cuando Aby está preparada para ordenarle a Pitch que eche marcha atrás la sombra de algo familiar la deja enmudecida.

En su frente, justo sobre la frente de aquel animal, una mancha alargada se abre paso, una mancha que no es una mancha, sino un tatuaje, el mismo tatuaje que ella trae justo sobre su cabeza.

- "Oh por todos los…¿Aster?"- Y antes de siquiera poder percatarse sus ojos comienzan a llorar de forma que el agua cae sobre Pitch y el pasto seco sin que ella pueda detenerlo o notarlo siquiera. ¿Era ese el pago por sus errores? ¿Es que debajo de toda esa carne era posible aún que existiera aquel conejo que se negó desde el primer día a aceptar ser su padre? Negándose a creer que aquel enorme ser pueda ser el mismo a quien una vez llamo padre Aby entra en shock y es inconsciente de su tono y de que la enorme bestia que alguna vez fue Bunnymund los ha visto.

- "¡OREJAS HAY QUE IRNOS!"-Pitch, ignorando por completo el estado catatónico de Aby entra en pánico. Aquella cosa que apenas ha logrado ver por entre los cabellos de Aby es enorme, tan grande que de seguro de ponerles las garras encima no tendrían pasajes de retorno. Tenían que correr, arrancar, huir a donde sea. Pero la niña anclada contra el suelo no se mueve y la bestia olisqueando el aire comienza a acercarse primero lentamente para luego rugir y lanzarse sobre el pasto en una loca carrera- "¡OREJAS REACCIONA!"- grita el dueño de las pesadillas al tiempo que pone las manos sobre el suelo y se empuja para obligarla a moverse. Aby desorientada cae sentada y alcanza a rodar sobre si misma para evitar la patas del enorme conejo que ahora intenta matarla. Pitch helado se gira y en vez de echar a correr como siente que debería hacer a menos que su cordura le haya abandonado toma un par de piedras y las arroja sobre la bestia para llamar su atención. Sabe que su delgado cuerpo no servirá siquiera de mondadientes para aquella cosa, pero si no hace algo, Aby pasaría a ser historia antes de siquiera completar 24 horas de vida- "¡CORRE, MALDICIÓN CORRE!"-No sabe en que está pensando cuando atrae la atención de Aster ni mucho menos sabe en qué líos se está metiendo realmente. Todo cuanto logra comprender es que tiene que moverse, porque de quedarse quieto terminará siendo menos que una astilla rota. ¿En qué rayos pensaba cuando acepto bajar a la madriguera? Se esperaba un montón de tierra cayéndoles encima y quizá uno que otro huevo asesino, pero no aquel desastre. ¿Ahora que rayos haría?

Aby aún congelada en el tiempo, apenas y es consciente de los gritos incesantes de Pitch. Desconectada de sus ideas, todo lo que hace es intentar procesar la figura que ahora furiosa intenta cazarla. No puede ser Bunny, no puede ser el conejo que tranquilamente se sentaba a pintar huevos con motivos de colores, no es él, definitivamente no puedo ser él.

-"¡ABY!"-Reaccionando a su nombre la menor al fin vuelve al presente, a ese en donde una garra enorme se alza sobre su ser. Conteniendo sus emociones y encerrando todo lo que pueda llegar a sentir muy dentro de su cuerpo Aby cierra las manos sobre sí misma y una capa de tierra se levanta justo antes de que el enorme conejo pueda lastimarla. Los golpes amortiguados resuenan en la tierra con furia y frustración dos veces antes de que su cuerpo comience a moverse por inercia propia.

Tomando un puñado de tierra calcula el tercer golpe, una vez la tierra lo recibe quita la barrera y lanza la tierra a los ojos de la bestia y se escabulle rápidamente entre sus patas cuando escucha su gemido de dolor y protesta. Conectada a su piloto automático de emergencias se abre paso entre la hierba seca y coge a Pitch al vuelo de una de sus mangas. Tiene 3 segundos para pensar cuando vuelve a sentir tras de sí el piso temblar.

- "¿¡AH DONDE VAMOS!?"- no lo sabe, no tiene idea, ir a alguna parte no es parte del plan, lo que debe hacer es sacar a ese palo de escoba de ahí.

- "Camina"-ordena estoicamente al tiempo que lo empuja contra una de las recamaras para sellar la puerta con la tierra que esparce a su alrededor. Su cerebro a mil por minuto comienza a buscar una salida. Los portales están cerrándose, ellos quizá saltaron por el último abierto. ¿Y ahora...? Aterrada Aby escucha el llamado de la tierra por sus poros. La madriguera está sellándose, alejándose de los mortales para resguardarlos de la bestia que yace en su interior y enterrándolos vivos con ella.

¿Qué hago, que hago?

La bestia ruge tras su espalda. La Puerta de tierra está siendo destrozada y escarbada. Tiene a lo mucho 20 segundos más.

Piensa Aby, eres lista, vamos, piensa una solución…

Hurgando en su conciencia Aby sonríe con ironía y deja de pensar en los portales del techo y mira hacia abajo. Si ya no había puertas entonces crearía una.

- "Pitch párate aquí"-Obediente como nunca y sin rechistar el guardián de los malos sueños se para en donde Aby le indica. Una vez frente a ella Aby cruza los brazos sobre su pecho. La sonrisa chueca y triste de la niña le descoloca. ¿Qué diablos planeaba ahora?

- "¿Qué es lo que…?"- No alcanza a terminar de hablar cuando los brazos de Aby caen contra sus costados. Segundos más tarde, Pitch se ve envuelto con tierra compactada. Aby sonríe. Quien diría que Pitch se vería tan amigable así. El contrario solo puede mirarla con sarcasmo- "Por favor…dime que no parezco un huevo"- La niña no dice nada entonces, porque eso es exactamente lo que es.

- "Es la forma más segura"- ¿¡Mas segura de qué!?, objeta el otro en su cabeza. Había un conejo de 3 metros y medio intentando matarles ¿¡Transformarlo en un huevo gigante era todo lo que se le ocurría!? Apunto de entrar a protestar Aby le obliga a cerrar la boca cuando girando su tobillo sumerge a Pitch hasta la mitad para que este pueda mirarle. Su voz es clara, tranquila, casi espeluznante- "Pitch…gracias, ahora ve a casa, y si ves a Norte dile que lo siento…diles a todos que lo siento"- El mayor no tiene tiempo de reclamar, no puede intervenir y se da cuenta de que es muy tarde para decir cualquier cosa cuando su visión se oscurece producto de la nueva capa que ahora cubre por completo su cabeza. Lo último que queda es un grito que asciende desde su garganta cuando la tierra se lo traga vivo para llevarlo a un lugar seguro y la niña que aún en la madriguera observa impasible como la puerta que ha contenido a Aster por escasos segundos se hace pedazos.

Ahora si…se le acabaron las ideas

- "¡ABYYYYYYYYYYYYY!"-

La niña sonríe al escuchar la voz cada vez más lejana de Pitch. ¿Qué le diría aquel cabeza de cepillo si supiera que el piloto automático se ha desactivado? ¿Qué pensaría si pudiese ser testigo de aquella escena digna de una película de drama y horror?

Un conejo gigante gruñendo contra una niña que sonríe y llora al mismo tiempo.

Lejos de todo entendimiento, Aby sabe que incluso de querer no podría defenderse de las garras de Bunnymund, porque la idea de que debajo de toda esa carne el corazón de su antiguo padre exista, repercute ya en su cabeza, y suponiendo que tenga razón, ¿Cómo podría lastimarlo?

Mirándose los pies descalzos y chamuscados por el frío Aby suspira al sentir el peso de sus acciones recaer nuevamente sobre si misma. Ya no podía salir como había hecho con Pitch. La madriguera se había sellado. Quizá podía intentar protegerse, ¿Pero qué caso tenía? Tarde o temprano se le acabarían las fuerzas y el resultado no variaría en lo absoluto.

Mirando hacia aquella puerta que se hacia pedazos Aby decide sonreírle al jodido destino. Había tomado una decisión y pensaba respetarla. Si existía algo que salvar debajo de aquella gruesa piel entonces ….¿Por qué no intentarlo una vez más?. Irónicamente sabe que ya no hay nada que perder. Así que aguarda y observa paciente a la bestia acercarse con aquella lentitud aterradora de cazador.

Aguarda y sonríe. Como un animal que no sabe que se dirige al matadero. ¿O si lo sabe? Cerrando los ojos Aby elige esconder esa información en alguna parte donde su cerebro no valla a encontrarla.

Vamos a morir, vamos a morir….sin embargo podemos intentar que esto sea divertido…solo una vez más…

- "¡HEY!, ¿A qué esperas?, ¡Vamos!"- Un rugido más tarde Aby comienza a preguntarse si alguna vez podrá volver a ver a sus amigos para decir lo único que siente que le quedaría pendiente en su pecho, como un problema sin resolver

"Ay chicos…como lo siento…"


En medio del mar de mis pensamientos algo perturbador se remueve. La verdad esta ahí, justo frente a nuestras narices, justo sobre tu pecho, pero no quiero verlo. Así que me giro y lo ignoro, volteo y me aferro a tu boca que predica mentiras y me habla de amores que jamás fueron ni serán cobijados por tu pecho.

Me aferro porque tu mentira es maravillosa. Un pecado que me gusta degustar lenta y profundamente. Porque puede que solo sea un engaño, pero de tus labios sabe a verdad, a realidad, a sueño y vida.

En medio del mar las olas estallan y yo escucho lejanamente mis alaridos pronunciando tu nombre y el mío como si de esa forma pudiéramos enmendar el daño que te eh hecho, que nos hemos hecho.

Esclavos de nuestros propios sentimientos nos herimos, nos golpeamos y nos gritamos. El eco de algo que se rompe resuena contra mis oídos. Como una rama seca, el hueso expuesto de lo que fue mi alma se asoma y aunque lo vez, así como yo con tus mentiras, lo ignoras. Es más fácil.

Eres tan cruel. Pero es mi culpa. No te eh obligado a ser cruel, pero te eh incentivado a serlo. Con mi simpleza, mi ridiculez y mi forma terca de ser te eh llevado al precipicio mas alto y te eh dado la opción de saltar.

Y saltaste. Y te perdí. Y no se como recuperarte.

Y es que estaba tan desesperada por sentir tu mentira una vez más, que corrí a ella para abrazarla sin darme cuenta que ya no estaba. Y sin nada a lo que aferrarme caí y tu lo hiciste conmigo.

La sombra de mis culpas me abraza y me hace débil. No puedo defenderme de tus puños porque para mi, aquellos dedos que se cierran ahora sobre mi garganta son tus gritos que preguntan ¿Por qué? Y no tengo respuesta.

Porque te amaba, porque te amo, porque soñé con la idea absurda de que me amaras. No lose.

Este baile enfermo que solo es una premonición de un gran y horrendo final esta por terminar. El mar de mis pensamientos ah sido acorralado y ya no quedan olas en medio de la oscura profundidad que se come mi conciencia. Siento tus ansias de rugir, tus ganas de morder que renacen con mis fuerzas que flaquean.

Te veo por última vez, con la evidencia de mi sangre corriendo contra el piso y con tu mirada posada sobre la mía. Y aunque el dolor resuena, me estalla en el pecho algo que me niego a aceptar como nostalgia. Cierro los ojos y los dientes desaparecen y tus ojos se vuelven verdes, tan verdes... Mi mano vacila, tiembla y duele como la astilla que ah sido herida por el fuego, pero alcanza tu mejilla palpitante de rabia.

Un último suspiro. Un último adiós.

Ojalá existiera una forma correcta para decir hasta siempre, o una mejor para pedir una disculpa por marcharme.

Un destello, un estremecimientos y la sensación de mis piernas durmiéndose junto a las lágrimas que ahogan mis ojos es todo cuanto me queda. ¿Podrás perdonar que no tenga nada más que ofrecerte?

Ojalá hubieras podido escucharme, ojalá hubiera yo gritado más fuerte. Tu corazón, tan cerrado como tus ideas no es justo, y me escupe con rabia cada letra que soy capaz de pronunciar. Nuestro pasado irremediable no puede ayudarnos, no puede salvarme ni puede ayudarte, pero déjame una ultima vez, solo por capricho, ser masoquista y cruel contigo a la vez…. Y déjame decirte la única verdad que me queda para dar…

-"Te A-amo…"-

El peso desaparece de mi corazón así como el aire que reservaba en mis pulmones. Tu imagen se apaga y con ello tu recuerdo…

Ojalá hubiera gritado más fuerte….


Aby jamás pensó que algún día llegaría a ausentarse de su cuerpo de aquella manera tan insólita y extraña. Había sido, evidentemente, una mala idea bajar los brazos y esperar de alguna forma milagrosa que Aster pudiera reconocerla y volver a ser el mismo de antes, le había tomado tan solo quince minutos y un par de huesos rotos, pero al menos aceptaba que nuevamente se había equivocado.

El enorme conejo, ahora enrabiado con su presencia, se había lanzado sobre ella con una furia voraz y estremecedora que le helo la sangre y lo que quedaba de su conciencia, por lo que tras veinte minutos jugando a azotare contra las paredes, la niña de largos cabellos había recurrido a un arma hasta entonces desconocida por ella misma.

Lejos de ella misma pero siempre presente Aby siente algo borbotear de su boca, pero no le duele. Una voz lejana parece mencionarle con indiferencia e ironía algo que tiene que ver con sus muelas, pero no logra retener la información y todo se esfuma, así como empieza.

Tras otros veinte minutos puede asegurar que ya no siente nada. Su cerebro, tan sabio como elocuente, ah cerrado las válvulas del dolor y todo cuanto le ah dejado es rasocinio y tristeza, lo cual no sabe si agradecer o no. Pero por ahora no puede rebatirle nada a su cabeza, así que se queda ahí, firme, rota y vacía de si misma frente al que solía en sus sueños ser el guardián de la esperanza.

Yo hice esto…

La culpa le habla, le come las entrañas y la hace desear vomitar. Tiene miedo pero no de morir, sino de haber matado, y la presión de su corazón, así como la sangre que escupe no hace más que aumentar. Desconoce cuanto tiempo le queda o si aún le queda algo de ese efímero parámetro de números. Su visión va y viene del negro al rojo y aunque una fracción de sus neuronas le grita fervientemente que reaccione ella continua ida mientras el aire comienza a disminuir rápidamente de sus pulmones.

Debo hacer algo…debería hacer algo

¿Pero qué? Mirando con el único ojo bueno que le queda a la bestia que le sostiene del cuello, Aby se pregunta que más puede o no decirse en una situación como esa. Sus ojos se llenan de lágrimas cuando la presión en su garganta aumenta y el poco aíre que ah logrado retener se congela ante la idea de que Aster se a cansado de jugar a lanzarla por ahí.

Esto es todo…¿Verdad?

Las emociones contenidas hacen mella en su corazón y aunque su cuerpo se niega a aceptar el dolor físico, su cabeza le permite sentir todo lo demás. Aster frente a ella, aprisionándola contra una pared ah puesto punto final a su juego y sus garras cerrándose sobre su garganta dicen mucho más que los gritos que ella intento en un principio hacerle llegar.

¿Quién es ese que esta frente a ella? ¿Dónde está el gruñón amigable que había prometido enseñarle a pelar naranjas?

¿Aster, estas ahí?

Le ah pedido que regrese, le ah rogado que si quiere romperla en dos que lo haga pero que vuelva, que sonría o que le gruña con enfado, así como solo el sabe hacerlo, que cualquier cosa estaría bien si con eso su alma regresaba a donde debía estar. Pero el conejo ah sido intransigente y ella no ah podido llegar hasta el núcleo donde Bunnymund a decidido ocultarse. La culpa recae en ambos esta vez, porque ellos, siendo un par de idiotas, le han dado carta blanca al lado más terco de su cerebro, y aunque Aby es consiente de que perderá algo más que unos minutos en la vida real, continua creyendo firmemente que aún queda algo más por intentar.

Algo que se me haya pasado…

La presión ejercida se vuelve mortal, el aire escapa y su visión pierde los colores primarios, y todo se vuelve gris, tan gris... Una sonrisa chueca y una mano que se alza contra el rostro contrario como una plegaria se vuelven sus últimos movimientos. Su voz rota desea imprimir una disculpa sincera, pero sus labios rojos y su corazón sangrante impregnados en culpa la traicionan

-"Te A-amo…"-

Y duele, y libera. Escoce, limpia, y vuelve a arder como una herida abierta imposible de cerrar. Le ama. Le ama y eso no tiene cura, y quizá tampoco tiene perdón, y ella lo siente tanto… porque independiente de sus acciones y su forma de ser, jamás pudo cambiar aquel hecho que ahora le condenaba.

Tras un último vistazo a las orbes rojas Aby sucumbe a la falta de aire. Su visión se va a negro y sus piernas antes rígidas se entregan a la sensación de hormigueo que le ah devorado la circulación. En su mente la voz entristecida y sorprendida de su propia lógica le sorprende

¿De verdad esto es todo….?

No tiene fuerza para responderle, pero incluso de tenerla, ¿Qué podría decirle? Su cuerpo cae en un sopor delicioso y el aire se cuela por sus mejillas por medio segundo antes de que el dolor vuelva con el golpe amortiguado de su espalda al chocar contra el césped.

Te ah soltado

¿Qué?

¡Te ah soltado!

Su cuerpo esta tan cansado que se niega a responder cualquier petición que tenga anclada la palabra movimiento. Sus parpados pesan dos toneladas y su respiración parece detenida en el tiempo. Su diafragma tarda en reaccionar, pero sus pulmones necesitados del oxigeno gritan con tal fuerza que su pecho, lacerado y punzante se estira de golpe y vuelve a comprimirse en busca del aíre necesario para seguir existiendo en ese plano donde por alguna razón se le han concedido unos minutos más.

El grito desgarrador de la bestia delante suyo termina por hacerla olvidar nuevamente que el dolor existe, y es capaz de incorporarse a medias, lo suficiente al menos para ver entre medio de sus ojos amoratados por el miedo y el cansancio como la gigantesca mota de pelos se encoje.


Me has destrozado. ¿Comprendes eso? ¿Puedes entenderlo? ¿Puedes, puedes, puedes?

Mi corazón susurra sufrimiento, mi conciencia llora tu ausencia. ¿Puedes pedirle a la cordura que regrese con mi esperanza? ¿Puedes pedirle que al menos me devuelva una fracción de mi ser para continuar respirando este aire vacío de ti?

Tu fantasma me persigue como una risa que jamás logro encontrar la salida a mis paredes, y tu voz rebota en todas partes de una forma tan enloquecedoramente hermosa. Y me hundo y tu sentada sobre mi pecho me sumerges más y más hasta que me ahogas con tus lágrimas que jamás han dejado de brotar.

El espejo se ríe de mi, me recuerda que existes en cuanto veo el verde de mis ojos reflejado en los tuyos. Ojos enojados, ojos tristes, ojos verdes, tan verdes. Tu y yo, tan distintos, tan iguales.

Y te perdí. Te perdí. Y saberlo me mata, me carcome. Y todo lo que tengo son recuerdos oxidados, risas empañadas, lagrimas teñidas de rojo y tu sonrisa rota y torcida.

Te Amo

.NO. ¿Por qué tenías que quererme? No era tu obligación, yo nunca te lo pedí. ¿Por qué tenías que amarme? ¿Por qué tenía yo que amarte a ti?

Perdóname. Perdóname. Perdóname.

Estoy tan muerto y vacío, que ni la muerte quiere mis huesos. Y respiro y cada bocanada me mata otra vez, porque sigo aquí, fragmentado, destrozado, hecho nada mas que un puñado de sentimientos rotos que solo saben gritar tu nombre.

Existo en un mundo donde tu no lo haces. Respiro el aire que jamás volverá a tocar tus pulmones. Y abro estos ojos que jamás dejarán de recordarme a los tuyos. Y me llamas, y me gritas y yo asustado me agazapo y escondo la cabeza entre las piernas como un niño desprotegido. ¿Es que no te cansas de castigarme?

Dulce y hermosa pesadilla que jamás me permitirá dormir. No me dejes, no me abandones nunca. Atormentarme con tu recuerdo es todo lo que me queda. Te doy lo que pidas a cambio. Mi cordura, mi pena, mis lágrimas, mis huesos, mi alma. ¿Qué más podría darte que no te hayas llevado ya?

Azotas la puerta de mi conciencia, rompes las cadenas que yo mismo puse para intentar protegerme de ese mundo vacío que es estar sin ti. Algo dices, algo que no quiero entender. Algo que no quiero escuchar. Déjame permanecer aquí, encerrado en esta locura que te imagina para siempre, o por lo que dure mi eternidad. Déjame vivir con tu loco fantasma que se ríe y danza a mi alrededor, pero no me hagas regresar ahí, a eso que eh tachado como real. No permitas que regrese si me has de abandonar.

No me llames más. No me busques. No estoy, no quiero estar. No puedo regresar, porque si regreso tu voz que choca en las paredes desaparecerá, y yo volveré a romperme cuando vea que no existes más que en la locura de mis pensamientos.

Vete. No vuelvas. Pero quédate, y abrázame. Dime que te quedarás hasta que la ultima fibra de mi piel enloquezca, o hasta que cada una de ellas desaparezca. Pero no me dejes. No me dejes otra vez. Esta locura es tan tuya que hasta tiene tu sonrisa en ella, ¿Por qué insistes en intentar liberarme de una prisión que yo mismo me eh creado?

Golpeas la puerta. Me gritas algo a través de ella. Pero no escucho, no quiero escucharte. Quiero quedarme aquí, contigo, con la ilusión de ti que me mata cada segundo, ¿Por qué no puedes entenderlo?

Me has destrozado. Tú me has destrozado.

Me llamas. Me llamas. La puerta ya no tiembla, y tu voz es un mero susurro que sigue anunciando dolor. Espero, tiemblo, me escondo y aguardo. No quiero despertar, no quiero abrir estos ojos que son los tuyos y ver que no estás. Pero la puerta ya no tiembla.

¿Te has marchado? ¿Te has rendido?

Me acerco la puerta, apego mi cuerpo contra ella y te busco, enloquecido por la fuerza de mi propia alucinación. Pero tras la pared que divide este mundo y el otro, un sonido ahogado repercute. No es real, y sin embargo me obligo a pensar que lo es. Aguanto el aliento que me robas y pongo atención, y entonces tras el susurro de tus lágrimas te escucho, por fin te escucho…

-"Te A-amo"-

¿Aby?...

Aster tenía una tabla con la cual catalogaba a las personas. Así como a los niños, los adultos también tenían su parámetro, su "caja" por así decirlo. Norte por ejemplo, con su aire bonachón era casi como cualquier abuelo con demasiada energía, en su caja había palabras como "risa", "explosiones", y sobre todo "ruido", Tooth por otra parte era la típica chica eufórica y emocional que era capaz de revolucionar una fiesta o hundirla bajo un torrente de lágrimas, su caja contenía menos palabras, pero "maternal" abarcaba muchas de las que había decidido no agregar. Había cajas mas complicadas, como la de Sandy, a quien le había seleccionado cuidadosamente "tranquilidad", "paciencia" y "silencio", y otras cajas mas estrafalarias como la de Jack, a quien con gusto le había regalado las palabras "Desastre" y "mal educado". Su caja estaba un poco más vacía, pero si de algo había estado seguro toda su vida es que su caja no tenía la palabra "cobarde". O eso es lo que había pensando al menos antes de que llegará Aby.

Aquella niña, provista de armas extrañas, lo había dejado expuesto ante un mundo que creía conocer, y le había enseñado que debajo de todas sus reglas, existían otras cosas, cosas que no podían ser almacenadas en cajas.

Aby no tenía una caja. No había podido entregarle ninguna. Su existencia había sido tan arrebatadora, tan embriagante y perturbadora que independiente de todos sus intentos, no pudo darle nunca ninguna palabra que expresara su personalidad en concreto. ¿Qué era Aby realmente? Su mera presencia marcaba interrogantes que con el tiempo dejo de intentar contestarse, porque de alguna forma había comprendido que sus ojos y su sonrisa siempre serían un misterio sin resolver y se había dedicado a observarla con irremediable resignación.

Y eso de alguna forma, también lo destrozaba un poco.

Porque ella ya no esta. Sus ojos ya no están. Ella no volverá a sonreírte con aquella tristeza qué jamás lograste comprender, no volverás a verla ladear la cabeza con curiosidad ni volverás a sentir su mirada silenciosa sobre tu espalda, ya no sentirás más su fuerza imparable y arrebatadora, ni volverlas a verla cruzarse de brazos para desafiarte con aquellos ojos verdes que siempre parecían tristes, tan tristes….

La realidad es que Aster se había roto y era natural. Aby lo había dejado desnudo. Le había quitado el silencio y la soledad que tanto tiempo fueron sus amigas y las había remplazado con compañía y miradas de complicidad. Porque aquella niña no solo había comprendido su extraña y estoica forma de ser, sino que también le había querido así. Sin caja, sin palabras.

Pero te fuiste….

Y su corazón herido de muerte se quebró y fueron tantos los pedazos que cayeron al piso que Aster no supo como repararse a si mismo y de alguna forma acepto que Aby se lo llevase a donde quiera que hubiese decidido partir.

La locura llego después del llanto. Cuando desesperado de extrañarla comenzó a verla en todas partes. Y ella reía y la madriguera se llenaba de sus pasos. Pero no estaba, ella no estaba y el como un tonto cada vez mas loco salía a buscarla, recorría su propia casa buscando un rastro de su olor o cualquier vestigio de sus pies descalzos. La llamaba, le rogaba… la locura gano cuando una de todas esas veces, la Aby de sus sueños, contesto.

No era tonto. Sabía que no era real, pero aquella locura era un bálsamo tan dulce, que tentado a probarlo termino por ahogarse. Y enloqueció. Perdido en alguna parte de si mismo Aster se escondió de la realidad que era saberse solo y sin la niña de largos cabellos ceniza, y se refugio en algún lugar de su mente donde las palabras "muerte" y "adiós" no podrían existir nunca. Un lugar donde el recuerdo de Aby dormida sobre sus brazos no fuese a llegar jamás.

Su cuerpo, desprovisto del alma de su dueño, hizo lo único que podía hacer para sobrevivir. Y continuo existiendo, pero no viviendo.

Por esa razón, cuando Aby toco la puerta, no quiso abrirle. No quería volver a su realidad, no quería afrontar su partida, no quería vivir sin ella. Deseaba tanto reprocharle, acusarla y gritarle todo el daño que brotaba desde su pecho, y al mismo tiempo todo cuanto quería era aferrarla contra si y no dejarla marchar jamás.

Contrapuesto y asustado Bunnymund no fue consiente de nada de lo que hizo, ni de nada de lo que pudo llegar a hacer. Así que atontado y nervioso mira una y otra vez sus patas llenas de sangre, intentando reconocerlas como suyas.

-"Que…que es lo qué?"- Su voz suena y sabe a metal, y se oye real, tan real que le asusta. ¿Cuándo fue la última vez que se atrevió a abrir la boca para otra cosa que no fuera sollozar?-"¿Do-donde?"-Las preguntas se agolpan y su miedo asciende cuando se da cuenta de que la sangre de sus patas no es suya. ¿Qué es lo que ah hecho? ¿Qué demonios ah hecho?

-"A..a…s.."-Su pecho que sube y baja a una velocidad cada vez más aterradora se detiene a la mitad de su viaje. ¿No esta solo?. Aterrado de girarse, Bunnymund trata de reunir la fuerza suficiente para voltear y comprobar lo que cree, es la consecuencia de su propia cobardía inicial. Aby aún el suelo solo puede comenzar a rogar mentalmente que Aster se gire de una maldita vez para así poder desmayarse a gusto. Sus heridas son profundas y aunque cree que ninguna de ellas es mortal no puede evitar sentir como todo su cuerpo chilla desesperado. Duele. Duele demasiado y su fuerza empieza a desvanecerse. –"As…"-Maldiciéndose por dentro Aby ordena a su boca a hablar de una jodida vez, pero su garganta destrozada se niega a obedecer y entonces el mundo se detiene cuando tras un rápido movimiento, Aster decide girarse para verla.

Y la ve. Y ella lo ve. Y el verde choca contra el verde y todo cuanto queda es su garganta rota y sus ojos llenos de lágrimas contenidas.

Bunnymund niega, retrocede, cae y luego vuelve a enfocarse en la visión que se proyecta frente a él. Quiere gritar, quiere correr, quiere saber si aquello es real u otra brillante y hermosa alucinación ideada por su conciencia para protegerlo del daño que simboliza una vida sin Aby. Quiere ordenarle a su cerebro que se detenga, que deje de enviar oxigeno a su sangre y que el dolor acabe, pero nada de eso sucede, y Aby, moribunda y llena de moretones continua pese a sus ruegos mentales, presente frente a sus ojos

-"¿Eres real?"- Las alucinaciones mienten, y Aby lo sabe, así que en vez de responder con su inutilizable garganta, solloza sin apartar los ojos del enorme conejo. Piensa que no seria malo dejar de ser real por algunos segundos, menos aún cuando la inconciencia la roza con sus fríos y suaves dedos. Un estremecimiento y su conciencia cada vez mas abatida por el cansancio le aparta como puede, algo queda de aquella guerrera que ahora le ruega entre murmullos cada vez mas apagados que no se duerma en medio del caos que simbolizan ella y el enorme guardián que le mira como quien ve por primera vez un rayo de sol en medio de la oscuridad–"¿ABY?, ¿DE VERDAD ERES ABY?"- Bunny no se da cuenta de que grita, no es consiente de que se levanta ni de que se acerca a la visión destrozada de la que en sus sueños continua siendo su hija.

La guardiana de la tierra ruega por un minuto más de fuerza, por un gramo más de contención, pero su cuerpo acalambrado se niega a ponerse de pie y su garganta llena de sangre le impide hablar. Irónicamente había estado pensando en que decir durante todo ese tiempo y ahora todo cuanto puede hacer era balbucear letras rotas y dobladas. Que tonto y que cruel podría ser el destino, ¿No es así?

-"A.s.s…."-y el esfuerzo se disuelve en lágrimas. Ah perdido la voz, ah perdido la única herramienta que tenía para decirle a Aster que lo siente, que no fue su culpa y que no tiene porque seguir reprochándose no haber podido cumplir con los sueños de una niña egoísta. Y Aster se acerca, enojado, embravecido, lleno de algo que no sabe como sacarse de si más que gritando

-"¿¡POR QUÉ ME HACES ESTO!?"- quería olvidar, quería dejar de sufrir, sacarse la retorcida sombra de su recuerdo desde sus propios ojos, desangrarse y ver como con ello la niña de ojos verdes desaparecía de su alma y de su corazón. ¿Por qué no podía dejarle en paz? ¿Por qué continuaba aquella ánima aferrada a su cintura? -"¿¡POR QUÉ SIGUES TORTURANDOME!?"-Y las lágrimas caen sin que Aby pueda contestarle. No quiere hacerle daño, jamás quiso hacerlo en primer lugar, simplemente había querido que alguien le amara, todo lo que había querido era un padre, nunca pensó en que lastimaría a todo aquel que hubiera estado a su lado.

Como el fuego… ella había sido como el fuego…

-"Pe-r…do..a-m...e"- El daño irreparable, sus propias lágrimas y la cálida sensación de la vida que se derramaba sobre el pasto en forma de color rojo es todo cuanto puede darle, es todo lo que le queda, ¿Sería suficiente para el guardián de la esperanza? Levantando la vista Aby vuelve a encontrarse con la triste verdad de su adiós. Lo que queda de Bunnymund le observa con rabia y sufrimiento, una combinación que en su rostro solo podría haberse descrito como dolor.

Por su parte, Áster , cada vez más desorientado continuaba parpadeando y respirando de manera descontrolada, intentando validar aquello como algo más que una angustiante alucinación. Su corazón, hecho añicos y desmadejado por la locura le grita en un idioma que no entiende, y eso, pese a sus esfuerzos por controlarlo, le asusta, porque su conciencia ahora despierta, ah encendido todas las alarmas que había decidido apagar.

Es real. Es real. Es real.

Pero no es posible. Porque él estuvo ahí. El fue quien la sostuvo cuando su aliento escapo de su labios, el fue quien borracho de pena había buscado en sus parpados cerrados un rastro de su vida, fue él, fue él, ¡El la vio partir!.

Pero esta ahí. Justo frente a ti. Es real, es real.

¿y si su mente evidentemente distorsionada le engañaba? ¿Y si aquello no era mas que una visión creada para menguar el dolor de su pecho resquebrajado?

Maldita sea Aster. ¡TÓCALA!

¿Qué?

¡TÓCALA!

¿Y si se esfumaba? ¿Y si desaparecía? ¿Y si ya no era capaz de volver a verla nunca más?

¿Y si aquella era la ultima vez que podía volver a tenerla en su mundo de ilusiones y sueños rotos? ¿Y si el mismo llegaba a desaparecer devorado por la angustiante realidad al sentirla evaporarse entre sus dedos?

¡ASTER, POR LO QUE MAS QUIERAS, TÓCALA!

Incapaz de ignorar la imperiosa voz que le ordena avanzar, Aster da un paso, y dos y tres, y se acerca a su lucido sueño, decidido a despertar, incluso si con eso termina de morir.

Aby luchando contra el poder que ejerce la inconciencia sobre su maltratada fisonomía pega un respingo al ver al mayor acercarse a ella y contiene su lacerante respiración cuando este se inclina. Una pata roja, algo hinchada y llena de pelo graso y pegajoso se posa entonces sobre su cara, y el tacto es tan suave, tan fuera de este mundo que sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas.

Era una manera un tanto bizarra de decir hola después de haber estado jugando a golpearse, pero podía aceptarla si con eso todo aquello terminaba de una vez.

Unida por los ojos siempre verdes del guardián de la pascua Aby siente que su circulación comienza a detenerse cuando este parece reconciliarse con su razón.

Aster helado y sobrecogido por millones de emociones que jamás lograría identificar se paraliza al darse cuenta de que toca carne y musculo, de que sus dedos no han traspasado el rostro morado y de que lejos de desaparecer, la Aby de ese mundo continúa mirándole aún después de haberla tocado.

-"¿A-aby…?"-y su voz suena tan rota, tan horriblemente rota, que la menor solo puede asentir rápidamente, con el peso de la culpa sobre todo su destrozado cuerpo.

Aby recordaría más adelante y de forma lejana el dolor de sus costillas cuando la presión de los brazos de Aster se cerro sobre su cuerpo de forma violenta y arrebatada, vagaría por su memoria el olor a tierra, sudor y sangre que se pego a su nariz así como las pelusas sueltas de su pelo y sentiría sin querer al cerrar los ojos, el vaivén cíclico de los brazos del mayor cuando este inconscientemente comenzó a mecerla como una bebe en medio de un llanto que pareció más caliente que la propia sangre que escurría hacia el piso.

El llanto que llego a sus oídos le desgarro el alma y libero su corazón. Lo había traído de vuelta. Lo tenía nuevamente entero frente a ella.

Escuchando al mas alto llorar y sintiendo sus dedos apretarla contra si Aby sintió que las piezas volvían a calzar, que de alguna forma el rompe cabezas se unía y que el miedo y la culpa, aunque no desaparecían, al menos se empequeñecían. Enterrando la cara aún más en el grueso y mojado pelaje de Aster, la niña inspiro con fuerza y dejo que el dolor de su pecho creciera con la misma fuerza en que crecían sus pulmones dentro de su caja torácica. Un mareo para nada agradable subió de su estomago a su garganta y aunque el borboteo de lo que sea que estuviera ahora en su boca la hizo sentir enferma, no pudo evitar sonreír torcidamente por en medio de sus apretados dientes.

Había conseguido atravesar el polo y bajar a la madriguera, había conseguido vencer a MIM y había traído de vuelta la cabeza de Bunnymund al mundo de los guardianes. Había regresado a Pitch y se había disculpado a medias con los demás. Con media sonrisa en su cara Aby pensó con ironía que se había ganado el derecho a caer inconsciente, porque de alguna manera podía asegurar que se lo merecía. ¿No es así?

Aún no hablaba con Bunnymund como correspondía y aún debía aclarar sus puntos y especificar que pensaba largarse apenas y todos estuvieran entre comillas enteros, aún necesitaba decir lo siento a Norte y abrazar a Jack, aún tenía que pedirle a Tooth el resto de sus dientes si es que aún existían, y de ser posible impedir que Pitch le arrancara la cabeza cuando se volvieran a ver si es que aquel espantapájaros se lo permitía.

Aún tenía, aún tenía…..

-"No puede ser….no puede ser …estas aquí, y no puede ser, pero estas…por mi vida, aquí estás…"- Paralizada, y flotando entre los brazos de Bunnymund y su propia mente cada vez mas acelerada Aby se vio forzada a a dejar de pensar cuando se percato de que Aster, incluso en ese estado, continuaba susurrando cosas contra su viscoso cabello. Las lágrimas tapaban a medias los mensajes, como el agua desdibujando huellas en el mar, y todo cuanto era capaz de entender eran balbuceos y extraños sollozos que sin remedio comenzaron a erizarle la piel -"Per-doname, perdóname…"- ¿Por qué se disculpaba? ¿Por qué? Fue ella quien se interpuso en su camino, ella era la necia de los deseos raros, la pieza sobrante en aquel ajedrez perfecto-"Pen-se que… te había perdido,…."- y las palabras rebotan y ella cada vez más angustiada nota su corazón acelerarse. Su cerebro estaba diseñado para aceptar broncas, gritos y de vez en cuando, silencios crueles e indiferencia. Estaba diseñada para sobrevivir. ¿Qué se supone que debía hacer o decir ahora? En esta parte del plan creado por su imaginación Aster se giraba para gritarle que se fuera, y ella con los ojos llenos de lágrimas miraría su espalda y acataría sus ordenes por ultima vez.

-"¿Estás aquí?, ¿De verdad?, ¿De verdad estas aquí?"- Con ironía Aby pensó que si, pero no podía asegurar por cuanto. Libre de las presiones que imponía su cerebro ahora es consiente de que le duele algo mas que los agujeros de su boca y lo poco y nada que consigue ver comienza a desdibujarse como acuarelas mojadas.

-"Por….MIM…"- era a quien menos quería recordar o mencionar, pero no se le ocurre a nadie a quien mas maldecir. Su cuerpo se rinde y su cabeza no hace nada por impedirlo.

-"¿Aby?"- Quería decirle que lo sentía, quería explicarle de alguna forma que nada era su culpa y que todo no había sido otra cosa que una sucia artimaña ideada por MIM. El problema es que su voz se hallaba descompuesta y sus fuerzas se habían hecho a esas alturas inexistentes ¿Como resumirlo todo en una frase?

-"Ten-nemos que salir de a-aquí"- Antes de desmayarse, antes de desfallecer por el cansancio, la guardiana del coraje volvió a obligar a lo que quedaba de su conciencia a pensar. No estaba en condiciones de mantener una charla decente, y sintiendo el agitado y pegajoso pecho del portador de la esperanza pegado junto a su nariz supuso que él tampoco estaría con ganas de escuchar una larga y aburrida historia que solo giraba entorno a la gran mentira del padre de los guardianes. No. Tenían que regresar, ubicar a Norte y de paso rogar que al verla no quisiera arrancarle la cabeza.

Apoyándose a duras penas contra Aster, Aby vuelve a pensar en que ha vuelto a fallar. No puede más, pese a todo su esfuerzo, ese es el culmine de su arrebatado coraje. Rendida cierra los ojos y le regala un último pensamiento a Morfeo, que se pierde con su voz rota y lacerada.

-"Meme….a-yúdanos…."- Y todo desaparece bajo la oscuridad de sus parpados.

Su disculpa deberá esperar un poco más


La primera sensación que le sobrevino fue la de calidez. Sin comprender nada y sin asociar aún ningún recuerdo del pasado o del presente, Aby abrió los ojos para encontrarse con la figura tranquila y serena de Aster Bunnymund durmiendo de forma apacible junto a ella.

La tranquilidad del despertar se esfumo con los siguientes tres segundos de recuerdos que cayeron sobre su cabeza como yunques de cemento.

OH RAYOS…..

Tratando de no echarse a correr como una posesa, la niña trato de calmar su respiración y de ordenar sus pensamientos en orden cronológico, pero nerviosa ante la cercanía y al borde de la histeria misma solo consiguió enloquecerse un poco más de lo que ya se suponía que estaba.

¿Dónde demonios estaban?, muy bien, era obvio que aquella mullida y enorme cama, en conjunto con la exuberante decoración de muñecos no era la madriguera. Estaba de vuelta en Santoff Clausen. Menudo lío se iba a armar cuando Norte entrara. Ahora. ¿Cómo habían llegado hasta ahí? Su último, y difuso recuerdo, por cierto, no era mas que un champurrado de imágenes violentas que se enredaban en su cabeza como serpientes en un lodazal.

¿Cómo carajos habían logrado salir de la madriguera? Quizá Meme la había escuchado, si es que su último recuerdo era real y no parte de su imaginación, ¿Pero como habían logrado bajar exactamente? ¿Los sellos se habían Abierto? ¿Cuánto tiempo había pasado exactamente? ¿Quién le había cambiado la ropa? Y más importante aún ¿Alguien podía explicarle como ostras había acabado durmiendo en la misma cama que Aster por todo lo bueno existente en la tierra?

Sintiendo su corazón desbocado Aby contiene la respiración. Son demasiadas preguntas y siendo sincera no quiere contestar ninguna. Con ya demasiado en su recién encendida cabeza piensa en los pros y contras de comenzar a moverse, o a correr lejos de ahí.

Sabía que tenía mucho que explicar, pero necesitaba tiempo para ordenarse, o al menos para calmarse, y viendo de frente el rostro de Bunny todo lo que conseguía era ponerse cada vez más nerviosa. Debía pararse de esa cama, pero a la de ya. El problema es que la habían traicionado. O al menos así lo tomo ella cuando al intentar moverse se percato de un pequeño pero miserable detalle. Incrédula ante lo que sentía Aby tuvo que levantar levemente las mantas para cerciorarse de que lo que estaba sucediendo era real y no parte de una alocada pesadilla.

Le habían amarrado los pies a la cama. Literalmente la habían amarrado de los pies, y si bien de rodillas para arriba se encontraba sin amarres y con libertad para girarse, eso no quitaba el hecho de que seguía conectada de tobillos a los postes inferiores de la estructura y que de querer soltarse no solo despertaría a Aster, sino a todo Santoff Clausen, puesto que Norte, como medida extra había encantado a las malditas correas. Si se soltaban, él lo sabría de forma inmediata.

Aquello no podía ser verdad. Y sin embargo ahí estaba. Amarrada a la cama junto a Aster Bunnymund.

Había tenido despertares algo jodidos y difíciles. Pero ese superaba con creces cualquiera que pudiese recordar. Podía tolerar huesos rotos y dolor físico en general, pero aquello era una prueba que ponía nuevamente su cabeza en un estado de terrorífica ansiedad psicológica.

¿Y Ahora que demonios vas a hacer?

Busco a tientas entre su nebulosa mente la figura de Kopahk, y por tan solo unos minutos solo se concentro en ello, en ubicar a su fiel guardián. Tras un leve mareo y el dolor de cabeza que comenzaba a incrementarse Aby al fin lo localizo, pero para su pena y desgracia lo halló en condiciones parecidas a las suyas. Bajo la mirada de los guardianes Kopahk había sido obligado a esperar abajo, en la sala común de Norte, por lo que si llegaba siquiera a llamarlo sabrían que estaba despierta. Una nueva ola de angustia la invadió. Su mejor amigo no era una opción. Ni siquiera una posibilidad. Su cabeza volvió a zumbarle con insistencia ante el esfuerzo por ver mas halla de lo que sus ojos tenían permitido. Finalmente se rindió contra la almohada. La resignación nunca había formado parte de su vocabulario, pero esta vez afrontaba una barrera sin salidas.

No tenía idea de como escaparse de esa. Finalmente, la habían atrapado y se le habían acabado las opciones.

-"¿Te has rendido ya?"- Y entonces algo se le desconecto en su cerebro y todas sus ideas se partieron. Bunnymund estaba despierto. ESTABA JODIDAMENTE DESPIERTO -"Si puedo decir algo en mi defensa solo diré que fue idea de Norte….aunque claramente no me opuse"- Con la lengua y sus ideas enredadas Aby trato de hablar sin voltearse, aterrada de ver los ojos verdes del enorme conejo abiertos de par en par, de verlos chocar contra los suyos solo para ver en su reflejo a una niña demasiado agotada de tanto perseguir lo imposible.

-"Y-yo, yo…yo"- No le salía nada, no se le ocurría nada ni siquiera para defenderse ante la evidente traición. ¿Por donde comenzaba a disculparse? ¿Debía empezar por explicar lo de MIM? ¿Qué demonios debía hacer ahora? Inmersa Aby siguió tartamudeando torpemente, odiándose en parte por no poder abrir la boca para decir algo que sonara coherente o como ella misma en esos momentos – "lo…. Lo siento, yo se que debo explicar mucho, se que la eh jodido y que…"-

-"Aby"- intento interrumpir Aster

-"MIM me engaño, bueno a todos, y no es excusa y no estoy diciendo que no sea mi culpa, pero yo no sabía…."-

-"Aby…."- Su voz, mas fuerte que antes, intentando que se detuviera aquel torrente de incoherencias

-"¡Y todo lo que quería era enmendar un error! Y entonces resulto que Pitch no era el malo sino…"-

-"Ab.."-

-"Y no podía irme, ¡No era la culpa de ustedes, era mía y entonces …!"- No podía contenerse, no podía ordenarse cerrar la boca. Estaba fuera de si, aterrada y nerviosa. Bunnymund viéndose sobrepasado por su propia voz termino por hacer lo que menos quería y estallo con la voz mas potente que encontró en su garganta.

-"¡ABY YA BASTA!"-

Cerrando la boca de golpe eh intentando controlar su descontrolada respiración, la niña de largos cabellos contuvo las lágrimas. ¿Por qué se le hacia tan difícil hablar con Aster? ¿Por qué? De alguna manera, su tranquilidad y su postura madura, símbolo de su extraña personalidad, desaparecían cuando estaba con el imponente conejo y todo lo que quedaba era una niña nerviosa y asustada de sus propias acciones.

Su cuerpo aún adolorido le crispó el rostro cuando de forma inevitable se tapo la cara para llorar. Estaba cansada de todo aquello, de tener que luchar cada condenado paso que daba para salir adelante. Desprovista de su coraza, la vulnerabilidad de su mente infantil había terminado por ganarle la batalla en el mismo instante en que Bunnymund le ordeno que cerrara la boca.

-"Per-dóname"- y no podía decir mas, no encontraba palabras para expresar o escupir de alguna forma todo lo que estaba sintiendo en ese mismo instante. Se sentía aliviada, y al mismo tiempo completamente avergonzada.

Aster a su lado la miro estremecerse bajo las mantas y lo vendajes que le cubrían el cuerpo y tras un suspiro se dio cuenta de que era hora de acabar de una vez por todas con aquel estúpido sentimiento de culpa que se cernía sobre la guardiana del coraje.

Ya había sido demasiado. Para ambos, había sido demasiado ya.

-"Aby escúchame, no quiero que hables, solo escúchame, ¿De acuerdo?"- Tensándose al oírle Aby asintió aun con la cara cubierta por sus manos y lágrimas y Bunny no pudo evitar moverse a partir de ese punto. Impulsado por un instinto que creía muerto se acerco como pudo y rodeo a la chica con sus brazos en un vano intento por hacerla sentir segura a su lado, e intentando de paso no herirla mas de lo que ya había hecho el mismo en la madriguera. Aby solo pudo evitar ponerse a temblar con mas fuerza al sentir el calor Aster y se trago como pudo los nuevos sollozos que quisieron escapar desgarradoramente de su garganta. Bunny suspiro y busco en la pared que tenía al frente la paciencia para continuar, y tras unos segundos de duda abrió al fin la boca-

-"No recuerdo muy bien como salimos de la madriguera, mas bien, no salimos nunca, Meme y los demás me explicaron que nos encontraron cerca de una de las entradas, es posible… que intentara sacarnos de ahí, pero no lo conseguí"- Bunny cierra los ojos y recuerda borrosamente a Norte gritando en ruso, y a Jack intentando ponerlo de pie, no es mucho pero al menos es algo para mantener en su conciencia, algo real a lo que aferrarse en medio de sus nebulosos recuerdos de aquella horrible noche- "No se cuanto tiempo tarde en volver en mi totalmente, estaba en los huesos y apenas podía moverme y tu no estabas mejor…"- Aster traga pesado y se ahorra describirle a Aby el pánico que sintió al verla llena de tubos y mangueras en la cama de al lado, se niega a contarle que tuvieron que sostenerle para retenerlo en su propia cama y que sin mas remedio Norte le había tenido que aplicar un nuevo sedante para que se quedase quieto y pudiese dormir-"Han pasado creo que 5 días mas o menos desde que logre despertarme del todo, sinceramente no puedo estar seguro de nada en este momento con respecto al tiempo que hemos estado inconscientes y si te soy sincero, no tengo el deseo de preguntárselo a Norte ni ahora… ni nunca"- El viejo Nicolás estaba de un humor temible, y cada vez que se mencionaba el escape de Aby la situación se ponía tensa y desagradable, por no agregar que sus propios intentos para escaparse y ver a la niña una vez pudo ponerse en pie no le habían sumado nuevas alegrías a Norte para variar. Sabía que tenía que disculparse con él por eso aun, pero ahora tenía algunas cosas mas importantes que atender.

-"No necesito una explicación de lo que ocurrió entre tu y MIM, de eso ya se a encargado Pitch, y créeme cuando te digo que no pudo ser mas claro y explicito"- Aby se quedo por un momento fría y perpleja. ¿Pitch? – "El viejo espantapájaros estaba aquí cuando desperté, y una vez pude estar consciente nos hablo de lo que habías descubierto, de como habías enfrentado a MIM para regresar y luego de como escapaste de Santoff Clausen para buscarme, lo dijo todo"-comento con amargura poco contenida en su voz- "así que no creemos necesitar mas detalles sobre eso, o al menos por ahora…, yo no quiero saber nada más"- Aferro un poco mas a la chica contra si, tratando de concebir nuevamente aquello como una realidad y no como parte de su imaginación. Abrazar a Aby le provocaba un sentimiento abrasador que se debatía entre la angustia y la felicidad- "Solo quiero … solo quiero saber una cosa Aby, solo una y no se si puedas responderme o yo este preparado para escuchar tu respuesta, pero… necesito saberlo y no quiero seguir alargando esto, no creo poder soportarlo y no quiero que tu sigas culpándote, como se… como todos sabemos que haces"- Bunny repaso en su memoria la figura de Pitch, sus palabras, y todo su estomago se revolvió sin que pudiese contenerlo

"Esa niña … esa testaruda, terca, imprudente y obstinada chica los quiere… incluso a mi, a un idiota como yo (había recalcado mientras se paseaba enérgico por la sala, casi fuera de si), y a ti, conejo idiota, te ama lo suficiente como para desaparecer si se lo pides, que es lo que pensaba hacer una vez lograra disculparse contigo por lo que sea que quisiera disculparse (Bunny sintió en aquel momento que un cubo de hielo se deslizaba hasta su garganta y no pudo hacer otra cosa más que estremecerse), ella planea irse, ¿Comprenden?, este lio lo ve como su algo provocado por su deseo concedido y piensa que lo mejor que puede hacer es irse y dejarlos tal y como estaban antes de que ella existiera, lo cual, obviamente es otra estupidez más, pero ¿Quién quiere explicárselo? ¿Eh? (Bunny busco entre la mirada de sus compañeros algún signo de esperanza y solo vio confusión y miedo en sus rostros), no soy el mejor candidato así que ni se les ocurra mirarme (había declarado tajante aquel nuevo ser que apenas y podían concebir fuese Pitch), y sean sensatos o busquen en sus neuronas alguna que funcione bien, nadie puede explicarle a Aby que ella no es la culpable de todo esto, porque no les creería, pensaría que sienten lastima o algo parecido, no, nadie de ustedes puede, el único aquí que puede acabar con esto eres tú, conejo (y el peso de todos esos ojos expectantes se había volcado sobre su miserable persona, era algo que sabía de ante mano claro, pero verlo en los ojos de los demás resultaba agobiante y perturbador), solo tú, porque tu fuiste su deseo y lo único que ella realmente pidió al venir aquí, y si no lo haces … si no le hablas apenas abra los ojos, volveremos a ver una cama vacía… y no les aseguro que esta vez volvamos a encontrar con que llenarla…"

Irse… irse para siempre, ese había sido su plan, lo que quería hacer una vez lograra disculparse por las decisiones tomadas por alguien mucho mayor a ella. ¿Cómo podía si quiera imaginárselo? Su alma se había roto en pedazos al sentirla desvanecerse en sus brazos, su corazón había llorado sangre y su propia mente le abandono cuando la perdió. El quería que se quedara, que viviera a su lado, quería escucharla reír y verla cambiar de color a su oso hasta que se transformara en un unicornio, quería todo eso y mas… pero ¿Podía si quiera pedírselo luego de todo lo que le había hecho? Podía soportar tenerla a su lado nada mas que como Aby, pero el quería mas, quería ser mas que su compañero, mas que un simple guardián a su lado… el quería …el quería….

-Aby yo…- y estaba el miedo, el terror de saber que ella podría negarse, y no podría culparle por ello. La habían herido, el mismo la había lastimado de diversas formas. Y aun así estaba el hecho de que Aby había hecho lo inimaginable para regresar a ellos, podían entonces ellos, el, sobre todo, ¿tener una segunda oportunidad? Pitch les había dicho que Aby los quería, se había asegurado de aclararles aquel punto una y otra vez como un loco histérico, que rayaba con la locura de su voz cada vez mas apremiante en su cabeza

"Ella los quiere, los quiere, y por eso no se le puede culpar, quizá sea imprudente y en parte una idiota de primera, pero… pero esa niña solo es culpable de quererlos mas que a su propia persona…"

Bunny articulo las palabras lentamente a partir de ese punto, dejándose guiar por su corazón y no por su nerviosa cabeza, que en aquel momento pareció perder fuerza y conexión con cada una de las palabras que logro sacar a flote desde su garganta

-"Aby yo no quiero que te vayas, no quiero que te alejes, ni quiero que sigas culpándote por algo que no fue mas que obra del mismo MIM, no quiero nada de eso"- Tomo aire, sintiéndose ahogado por sus sentimientos y continuo con un hilo de voz que apenas podía distinguirse como un susurro- "Quiero que te quedes, aquí, con nosotros, con todos nosotros, pero sobre todo…quiero que te quedes conmigo"- Aby hasta entonces callada y aun con las mejillas mojadas se quedo paralizada y se tenso entre los brazos de Aster, sin poder creer nada de lo que escuchaba, Bunny al sentirla tomo aquel gesto como un mal augurio y trato de apresurar sus palabras como pudo- "No tienes que hacerlo si no quieres…, puedes también quedarte aquí, con Norte, o seguir a Jack, a Meme, incluso a Tooth, nadie quiere que te vayas, y yo solo quiero que seas feliz…"- Aby bajo las mantas y encerrada por Aster trato de encontrar algo entre líneas, culpa, lastima, o cualquier otro sentimiento que le estuviese obligando a decir todas aquellas cosas que no soñó con escuchar jamás, pero para ello necesitaba verlo, verlo de verdad a través de esos ojos siempre enojados. Enfrentarse a la verdad absoluta requirió toda su fuerza mental restante, pero tan cansada de huir como el propio Aster, Aby termino por girarse para volver su mirada contra los ojos verdes. El movimiento fue rápido y algo brusco, Bunny temió que la niña estuviera intentando zafarse de el, pero se quedo estático en cuanto Aby girándose abrió los ojos para enfrentar su melancólica mirada contra la suya. El reflejo de ambos ojos verdes se encontró por fin y Bunnymund sin pena se dejo escrutar con amargura. La niña abrió sus orbes esmeraldas y mientras de cada uno brotaban las lagrimas comenzó a leer lo que no podía ser expresado en palabras. Y Bunny hablo ante ella, llorando a su lado en el completo silencio.

Cada recuerdo de lo que habían pasado juntos, desde el principio hasta el fin se proyecto ante sus ojos, pero tras las imágenes las palabras dichas en esos momentos quedaron ahogadas por lo que realmente Aster estaba sintiendo. El miedo de la responsabilidad, la rabia ante su poco entendimiento sobre como o que hacer frente a ella, y luego… el dolor… tanto dolor, tanta desesperación, tantos gritos atrapados

-"A-Aby"- y el lloraba, apenas siendo capaz de sostenerle la mirada, esforzándose por mantenerse entero frente a ella, cuando evidentemente se rompía…-"Aby no te vayas…"- un sollozo atraviesa su garganta, no puede hablar y Aster vuelve a hacerlo por ella, dejándola aún mas consternada-"Yo jamás pedí que entraras en mi vida…"-Lo sabía, siempre lo supo…ella era solo un pequeño error, un pequeño…-"Pero tendrás que perdonarme…"-Sintiendo la mullida pata de Aster sobre su maltrecho rostro lo ve temblar nuevamente frente al llanto inminente que se aproxima desde ya hace mucho tiempo-"Pero por todos los cielos… ya no puedo permitir que te marches"-

Y entonces Aby se rindió. Subió una mano y tomo la de Bunny que aun sostenía su cara y la apretó contra si. Ella, que nunca había querido, ni pedido nada, ahora… lo tenia todo.

-"¡YO NO QUIERO IRME!"- Y aquel sollozo desgarrador finalmente disuelto en el aire rompió la presa desbordada de sus sentimientos. Aster atrayéndola contra si y sintiendo sus propias mejillas mojarse la sostuvo, y la aferro contra si tratando de que sus acciones hablaran por el.

En medio de el llanto elevado de Aby y de sus propias lágrimas, Bunnymund se juro así mismo protegerla, y quedarse a su lado, la vería avanzar y dejar su huella por el mundo, así como todos ellos y seguiría a su lado cuando el cielo se oscureciera y las estrellas ya no salieran, y continuaría ahí, aferrándola y queriéndola de aquella forma en que no pidió ni pensó nunca llegar a amar, hasta que el mundo dejara de girar….

-"Aby de Gea…Bunnymund…"-La niña sin parar de llorar asintió contra su pecho, y la voz de Bunny, rota nuevamente por el llanto, rio irónicamente cuando finalmente su pecho logro llenarse de aire. La tenía, estaba a su lado –"Estás castigada jovencita…"- Aby no pudo evitar reír roncamente contra el pelaje mojado y volvió a asentir, ya vería cual era los cargos que enfrentaba, por ahora solo quedaba una cosa que decir

-"Sí…papá…"


Aún queda mucho por delante la verdad... tengo mucho planeado, al menos en mi cabeza faltan 3 capítulos más, espero les haya gustado, o al menos le haya entretenido, de verdad, espero mas nerviosa que nunca sus comentarios. Les deseo lo mejor, desde lo mas profundo de mi corazón. Gracias por leerme...

Noemi de Aldebaran