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Circunstancias
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Katy Portman, se sentía fascinada con todo los que veía. Su esposo Ivan le había explicado cómo eran las operaciones aéreas, pero observar juntos a tantos Valkyrie le hacía verlo desde otra perspectiva.
"Aquí se guardan y se les hace mantenimiento," explicaba Yelena, mientras caminaban juntas por el hangar. "Los mismos pilotos se encargan de revisarlos junto con los jefes de mantenimiento."
Yelena había accedido a la entrevista, que más que todo era un relato de anécdotas. Katy iba con su grabadora y tomando fotografías. Mientras se hacían los preparativos para la apertura del servicio de televisión, las noticias se difundían por radio y redes. Como periodista de carrera Katy tenía asegurado un puesto como comentarista y periodista de investigación.
"O sea que los pilotos no solo pilotean," dijo Katy, mirando como revisaban un Valkyrie que tenía parte de los paneles de una de sus patas desmontados.
"Así es."
"Pero cuéntame, ¿cómo fue que te hiciste piloto?"
"En realidad quería ser médico cirujano, pero después me dio por querer ser cosmonauta desde que conocí a una de verdad, Svetlana Savitskaya, cuando eso solo unas cuantas mujeres habían viajado al espacio, Valentina Tereshkova, Olga Kuznetsova, Galina Rudenko, Savitskaya... Por eso me hice piloto."
"¿Porque tan pocas mujeres?"
"Que te puedo decir... según las supersticiones es de mala suerte tener mujeres abordo, y algunas han tenido mala suerte. Tereshkova se sintió enferma todo el viaje, Kuznetsova estrelló su módulo lunar, pero se salvó porque había uno de reserva a unos kilómetros y al regresar cayó en desgracia. No importó que Galya Rudenko hubiera hecho un alunizaje de precisión en el polo sur de la Luna o que Savitskaya en sus vuelos no hubiera fallado en nada."
"¿Y cumpliste tu sueño?"
"Si, tuve buena suerte y volé muchas misiones antes que fuera algo rutinario, alrededor de la Luna y llegue a Marte, y ahora estoy aquí, donde destinaron a los mejores pilotos. Creo que ya llegue al pináculo de mi carrera."
"¿Te piensas retirar y ser doctora?"
"Es complicado," dijo Yelena mirando el techo y colgando el brazo de la escalerilla de un Valkyrie. "Con lo que estamos viviendo ahora... a veces me da miedo porque no sé si regresemos."
"¿Crees que destruyan la nave?"
"Pudieran hacerlo pero no lo hacen. Más bien parece que nos estudian. A veces me pongo a pensar que esto que está pasando es un error. La mayoría de las guerras comienzan por errores."
"Ivan siempre dice que te comportas como la mamá de todos los piloto."
"Es un tonto," dijo riéndose. "Me preocupan, en Rusia entrenaba pilotos jóvenes y muchos no regresaron, aquí he tenido mucha suerte y han sobrevivido y mientras yo viva seguiré asegurándome que sea así."
"Eres muy decidida, ¿porque no eres la jefa de pilotos? Sé que todos respetan a Roy Focker, pero tienes más antigüedad y experiencia..."
"Fue una decisión política y técnica," dijo Yelena cuando empezaron a caminar otra vez, las reparaciones empezaron a hacer ruido y Katy no podría grabar. "Roy ya tenía tiempo conociendo los Valkyrie, de hecho fue piloto de pruebas en su desarrollo. Además es un héroe de guerra y se ha ganado el respeto de todos."
"¿Crees que no te respetarían por ser mujer?"
"Ahora ser mujer es irrelevante. Cuando partimos nos contábamos con los dedos de la mano la cantidad de mujeres pilotos, ahora somos 33 en el grupo aéreo y 37 en el de Destroid, y el numero sube."
"¿Hay alguna mujer piloto que no haya soportado la presión?"
"Algunos pilotos, hombres y mujeres," dijo pensando un poco. "Una piloto, Katrina Deveraux, tuvo problemas, primero porque se estaba retirando el mismo día de la inauguración, y segundo porque no pudo ver a sus hijos y cree que ellos la consideran muerta. Tuvo varios accidentes en combate, luego la puse como instructora y siguió teniendo accidentes. Ahora trabaja en la administración del área de producción de municiones, donde espero que no tenga accidentes."
"¿Y Gennadi Engel ha ayudado en los entrenamientos?"
Yelena se tensó ante su mención, la relaciones con el seguían siendo mala. Se detuvieron y Yelena se sentó en una caja, antes de responder. Cruzó las piernas de una forma muy elegante, vestía el uniforme de servicio azul con falda. Katy se dio cuenta que lo pensó mucho antes de responder.
"Si, aunque ahora está inmerso en otros asuntos."
"¿Desde cuándo lo conoces?"
"Varios años, fui amiga de su esposa, hasta fui madrina de su boda. Solo que en estos momentos no nos llevamos bien."
"¿Nunca te contó lo que hizo en la guerra?"
"Algunas cosas. Pero su trabajo era secreto, tanto los proyectos como las operaciones. Sabina decía que seguramente sería de esos que se encargaban de esconder los platillos voladores."
No lo sabe, pensó Katy viendo la jovialidad con la que lo mencionaba.
"Se de él porque es hijo de su madre," comento Katy. "Cuando nos fuimos ella era candidata a la presidencia de su país, aunque Gennadi no ha crecido a su sombra. Hizo muchas cosas, incluso ayudó a ganar la guerra."
"Si, sabía que tenía bastantes condecoraciones, pero no tenía idea que había una calle con su nombre."
"En realidad es una avenida, y también una escuela secundaria."
Yelena estalló de risa.
"Disculpa," dijo Yelena controlándose. "No puedo imaginar a los jóvenes ir día a día a la Escuela Secundaria G. A. Engel y ver en alguna parte un retrato de él, y a los profesores diciéndoles que tenían que ser como él."
"Es surrealista, pero esas cosas suelen pasar."
"Si, es raro, pero lo entiendo, su madre es una política importantísima, su abuelo uno de los ingenieros jefes del programa espacial. Querrá hacerse un nombre por sí mismo."
"¿Estas satisfecha con lo que haces? ¿No aspiras a algo más?"
"Creo que una persona debe hacer lo mejor que pueda donde sea que este. Obviamente hay que seguir las ambiciones de la vida, buscando un destino o una razón de vivir, no solo vivir, hay que vivir por algo. Conocí a muchas personas que tuvieron éxito y otras fracasaron. Por ejemplo Kuznetsova logró ser la primera mujer en caminar en la Luna, hizo todo lo que podían hacer para que la eligieran, vivía y respiraba para eso, a veces no dormía porque estaba metida en los simuladores. Era un tanto prepotente y ambiciosa, logró ir a la Luna pero desde que entraron en órbita todo le salió mal, por un error técnico terminó alunizando con mucha fuerza dañando el modulo, tuvo que caminar varios kilómetros hasta el módulo de respaldo, no recogió más que una bolsa de polvo lunar. Al regresar no tuvo su desfile triunfal ni condecoración, ni la estrella dorada, poco a poco fue aislada del programa y su vida cayó en picada por la deshonra que causó al programa espacial y a la nación, su marido la dejó y se llevó a su hija luego de que cayera en el alcoholismo y la depresión."
"Muy deprimente..."
"En cambio Galina Rudenko, Galya para los que la conocimos, se esforzó en hacer lo mejor que podía en sus asignaciones, estaba contenta con su trabajo y la destinaron al primer alunizaje polar, descendió justo donde debía, a metros del Lunojod que descendió allí unos meses antes, y recogió más muestras lunares que ningún cosmonauta antes, bajó a un cráter de oscuridad perpetua, encontró la roca más antigua del universo, entró a un antiguo canal de lava, y recorrió con el Lunojod más terreno que los otros cosmonautas antes que ella. Y luego de que volvió a la Tierra viajó muchas veces más al espacio, incluso a la Luna, de hecho fue una de mis instructoras en la academia y nunca se vanagloriaba de lo que hizo, sino que simplemente hacia lo que tenía que hacer en el momento que le tocó vivir y daba lo mejor de sí sin importar lo insignificante que fuera."
Yelena hizo una pausa, para levantarse de la caja donde se habían sentado.
"Gennadi se parece a Olga Kutnezsova. Puede ser por eso que congenió tanto con Larissa, la hija de Olga. Pero seguro está buscándole sentido a su vida. Unos buscan la gloria, dinero, poder, amor, a Dios, seguro él es de lo que busca saber porque está aquí."
"¿Tú has buscado a Dios?"
"No hace falta que lo busque. Él está en todos lados."
"Pensaba que la mayoría de los rusos eran ateos. Ivan dice que no cree pero tiene la dudas."
"Gennadi no cree en Dios. Y siempre dirá que no cree, aunque Dios se le aparezca y le hable."
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El VT-98 era un VF-1D, un Valkyrie de dos asientos. Lo habían pintado de color caqui oscuro que no le gustó a Kiernan... mucho menos a Max.
Pero era la nave que volarían donde pasarían dos horas practicando navegación interplanetaria. Kiernan se había distinguido en esa asignatura, porque conocía la posición de las estrellas en sus constelaciones, incluso por nombre y las coordenadas de las más brillantes del cielo.
Max estaba algo por detrás de ella en conocimientos, pero era un piloto muy preciso, y que había demostrado que podía mantener orientado su Valkyrie con un error de decimas de grado, o en pocas palabras, que podía girar y detenerse sobre una moneda.
A Kiernan le ponía nerviosa perder a Macross de vista. Lo veía alejarse y volverse cada vez más pequeño hasta convertirse en una estrella opaca difícil de distinguir. Allí estaba todo, literalmente. En este momento solo traía consigo una bombona de oxígeno, un litro de agua y un paquete de raciones. Esas eran sus únicas posesiones.
Max llevaba iguales posesiones menos las raciones, y su sentimiento era parecido, aunque mezclado con un sentimiento de terror al ver al Macross, ya que su familia murió por ir a verlo.
"Dos mil cuatrocientos kilómetros," anunció Kiernan tras media hora de alejarse. "Corta el motor al mínimo, vamos a alinear la plataforma."
Max lo estaba haciendo aunque no se lo hubiera pedido. Al mínimo el motor seguía generando empuje, pero a razón de 0,03 g, suficiente para mantener activo el núcleo termonuclear y poder acelerar de manera instantánea. Si lo detuvieran completo tardarían hasta 10 segundos en encender y empezar a acelerar, una eternidad en combate.
A 2400 km de distancia estaban aun dentro del límite del radar de Macross, pero la interferencia de los enemigos dificultaba la comunicación de radio, pero aún tenían el sistema láser. Kiernan se preguntaba si se pudiera salir del rango de interferencia y poder establecer comunicación con la Tierra. No sabía que ya se había intentado, mediante vuelos de Cat's Eye que se habían alejado hasta 10000 km sin tener éxito.
"Quita las manos de los controles, que me toca a mí," dijo la joven, ya empuñando las palancas.
"Perfecto, toda tuya," dijo Max apartando las manos de los mandos.
Kiernan movió los mandos para orientar el sensor estelar. Era un pequeño telescopio instalado en la nariz del Valkyrie, que observaba las estrellas y de acuerdo a la posición de inicio, los datos de la plataforma de guía (que registraba los cambios de dirección y velocidad), se podía calcular donde estaban respecto a la nave base.
Para poder comprobar la alineación de la plataforma de guía con los datos de los instrumentos maniobraba siguiendo las lecturas del panel sin mirar hacia afuera, solo la pantalla donde se veía la mira del telescopio. Cuando la estrella se colocó en la mira del telescopio y correspondía exactamente con los datos de la plataforma de guiado, se dio por satisfecha.
La chica se levantó la víscera del casco y exhaló hasta que botó todo el aire de sus pulmones. No había terminado de relajarse cuando Max habló.
"Tengo múltiples contactos a las once en punto," dijo Max mirando como aparecía un grupo de puntos en la pantalla. "Y no son buenos."
"¿A qué dirección van?"
"Directo hacia acá."
"¿Que dices que hagamos?"
"Puede que parezca cobarde, pero sugiero que aceleremos en la dirección contraria."
"Si es muy cobarde, pero me están dando miedo," dijo Kiernan mientras giraba bruscamente el Valkyrie sobre su eje horizontal y encendía al máximo las turbinas, aplastándolos a ambos en sus asientos.
Aparentemente los enemigos los tenían en sus radares, porque aceleraron igualmente.
"Nos van a alcanzar," dijo Max viendo como los puntos se acercaban lenta pero progresivamente a ellos.
"Shhhh, déjame manejar. Con suerte los dejo atrás."
Kiernan en el asiento trasero tenía un poco limitada la visión a pesar de los espejos retrovisores. Pero incluso así podía ver a los vehículos enemigos acercarse, como puntos muy brillantes detrás de ellos.
"¿Este trasto no acelera más?" preguntó la chica de manera retórica.
"Es de entrenamiento, no le exijas mucho," dijo Max.
"Cállate, me pones nerviosa."
Alguno de los extraterrestres seguramente pensó que eran un blanco fácil, porque apenas al estar al alcance de sus armas disparó. Kiernan viró para apartarse de la línea de fuego, obligando a sus perseguidores a cambiar de dirección.
Por cada kilómetro que se alejaban los extraterrestres se acercaban uno y medio, por lo que sería cuestión de tiempo que les dieran alcance.
"Déjame probar..." empezó a decir Max.
"¡Cállate! Voy a intentar algo."
Kiernan estaba tratando de hacer un amplio círculo para tanto evadirlos como poner camino a Macross. Los vehículos extraterrestres tenían 3 tipos de armas: armas láser, cañones de plasma y cañones balísticos. Los láseres podían traspasar el fuselaje, aunque traspasaban de lado a lado en un camino recto y consumían mucha energía. Los cañones balísticos eran los clásicos cañones que escupían piezas de metal, a diferencia de los gunpod de los Valkyrie, eran lanzados por fuerzas electromagnéticas y no por una carga de pólvora. Pero el más temido eran los cañones de plasma, que escupía una carga de plasma supercaliente a velocidades de varios kilómetros por segundo. Consumía menos energía que los láseres y podían hacer más daño que una bala física no por la fuerza del impacto sino por el calor del plasma.
Para Max conocer estos datos técnicos le era irrelevante, porque su Valkyrie era de entrenamiento y el gunpod que llevaban, aunque armado de verdad, estaba deshabilitado para disparar, y era más útil como lastre.
"Voy a probar otra cosa..." dijo Kiernan ideando una forma de lograr escaparse de sus perseguidores.
"No tenemos tiempo de estar probando," dijo el joven tomando los mandos delante de él.
"¡Espera un momento!"
Durante unos segundos ambos tenían los mandos del Valkyrie y ninguno el control. Solo unos segundos, pero suficiente para que un disparo enemigo diera contra una de las turbinas. No fue un tiro directo, el disparo supercaliente pasó rozando el fuselaje en una esquina e hizo un boquete de varios centímetros de profundidad y dañó la línea de control del deflector de chorro de ese motor, que quedó fijo ligeramente hacia abajo con lo que empezaron a girar.
"¿Me permites tomar el control ahora?" preguntó Max apretando los dientes cuando vio que giraban y los disparos se hacían más numerosos.
"No me haré rogar," dijo Kiernan soltando las palancas.
Era un grupo de 3 Battlepod, del tipo bípedo. Max tenía que direccionar el deflector del otro motor en la dirección contraria para evitar girar, con lo que perdía maniobrabilidad y velocidad.
"Nos van a alcanzar," murmuró Max viendo que los iban a alcanzar.
"Nos tenemos que defender," comentó Kiernan.
"¡Aja! ¿Cómo?"
"Con el gunpod," dijo ella como si fuera los más obvio y natural.
"¿No que esta deshabilitado?"
"Tendrá que ser manual."
A Max no le agradaba la opción. Manual significaba literalmente hacerlo con las manos, porque debía disparar el gunpod con las manos del Valkyrie en lugar del gatillo de la palanca. Desde la palanca no tenía conexión al gunpod. El otro problema era que sin conexión debía apuntar el arma a ojo, sin ayuda de los sistemas de mira. Pero no tenía otra opción.
Fiel a su estilo, pasó el Valkyrie de modalidad Fighter directamente a Battloid. El gunpod quedó en el ante brazo izquierdo del Valkyrie, pero antes de poder tomarlo una andanada de disparos llovieron sobre ellos, y tuvo que darle prioridad a evadirlos. Las turbinas asimétricas no ayudaban mucho pero logró hacerlas trabajar por pares para maniobrar.
Los Battlepod tenían una táctica para atacar, uno del trio se adelantaba para atacar mientras era cubierto por los otros dos. Al fallar el tiro seguía de largo y era seguido por otra unidad que intercambiaba su papel, por lo que los chicos no sabían quién era el líder de ese grupo. Max solo podía esquivarlos, mientras le atacaban de uno en uno.
Para poder disparar tenía que eyectar el gunpod, no simplemente tomarlo. El problema era que evadiendo disparos podía eyectarlo y perderlo. No le quedó otra opción y al presionar el botón de eyección del gunpod, este se quedó suspendido una fracción de segundo mientras el Valkyrie giraba. Justo cuando estaba por agarrarlo un Battlepod se acercó demasiado y golpeó al Valkyrie con una de sus patas.
"¡Maldita sea! ¿Dónde quedó?" exclamó Max mientras miraba a todos lados.
Estabilizó el Valkyrie y vio que el atacante se alejaba y otro se aproximaba. Con una par de potentes impulsos empezó a girar en dos ejes, con la esperanza de encontrar el gunpod.
"¡Detrás a la derecha, como a 10 metros!" exclamó Kiernan.
La chica tenía una vista excepcional porque apenas la culata estaba apareciendo desde atrás del ala de ese lado. Rápidamente Max tomó el gunpod y apuntó hacia el Battlepod que se acercaba. Rogaba de que el gunpod no hubiera algún tipo de seguro, pero sintió la reconfortante vibración cuando el cañón empezó a disparar en ráfagas cortas. Al salir incandescentes las balas del cañón Max podían seguir su trayectoria, muy útil ya que ningún instrumento dentro de la cabina le ayudaba a apuntar.
El atacante se quedó sorprendido al verse en medio de una línea de disparos, y no pudo hacer nada cuando uno dio directamente en el visor en medio de la cabina. Otra ráfaga prácticamente entró por el mismo punto, y el piloto fue fulminado por varios tiros en el pecho.
Los otros Battlepod estaban en direcciones opuestas con el Valkyrie en el centro. Max hacia zigzag de derecha a izquierda y arriba a abajo con bastante rapidez para evitar que le dieran. En su asiento Kiernan sentía que se estaba mareando e intento pegar la cabeza contra el respaldo del asiento.
Max repartía cortas ráfagas, obligando a uno de los Battlepod a darse la vuelta, apenas vio que se volvía, Max giró su Valkyrie y apuntó al otro Battlepod, que era más agresivo y se aproximaba disparando. Max a este le disparaba con largas ráfagas, las cuales dieron de lleno barriendo la estructura del vehículo, seguramente dañando partes vitales porque incluso antes que los últimos disparos de la ráfaga llegaran, explotó y lanzó piezas en todas direcciones.
El último Battlepod se aproximó disparando igualmente pero fue más hábil al evadir los disparos, Max tuvo que recurrir a varias piruetas y giros mientras cambiaba de modalidad a Fighter, para poder ganar velocidad. En su asiento Kiernan estaba al borde del mareo, y tener frente a ella la pantalla con la esfera de navegación dando vueltas como loca no ayudaba mucho.
El extraterrestre disparaba y algunos disparos pasaron rozando al Valkyrie en algunas partes, pero un par de disparos dieron contra la nariz del Valkyrie. Al pasar de largo le dio la espalda a Max, quien, sin ponerse a pensar mucho en caballerosidad, le disparó por la espalda, directamente en donde les habían indicado que era la escotilla de acceso. Sin tiempo de reaccionar el Battlepod explotó.
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En el puente Misa Hayase trataba de no perder la pista de los Valkyrie que combatían, y fue rápida al traer de regreso a los grupos que estaban en entrenamiento y lanzar los Valkyrie de combate, pero el VT-98 estaba demasiado lejos cuando empezó el ataque. Perdió la comunicación al mismo tiempo que era atacado por un trio de Battlepod. Estaban utilizando el sistema laser de comunicación y al perder la orientación se cortó el enlace.
De manera paupérrima podía captarlo en el radar. Pero tenía prioridad que coordinara a los Valkyrie en combate.
"Emma," dijo Misa a la siguiente en el eslabón de control de vuelo. "Encárgate de seguir al VT-98."
La Teniente Primero Emma Granger era jefa del grupo de controladoras encargadas de analizar directamente los datos del radar, que no daban una lectura limpia, y en un campo de batalla con 50 o más vehículos podían verse más de un centenar de señales, sin contar los detritos por explosiones y naves deshabilitadas. Su equipo se encargaba de filtrarlas y pasar esa información al personal del puente.
Para Emma no era problema, ella sola podría seguirle la pista a un escuadrón completo y hasta más. Era increíble que pudiera verlos en el radar pero no podían comunicarse. Pudo ver como el Valkyrie se alejaba de sus perseguidores, pero estos se acercaban cada vez más. Había cierto suspenso porque solo veían puntos mudos en la pantalla y sabía lo que pasaba.
De repente el VT prácticamente se detuvo y embistió a sus atacantes. Vieron como cayó el primero y luego el siguiente y luego finalmente el último. Era algo fantasmal porque cuando un vehículo explotaba y se separaba en fragmentos pequeños el radar filtraba la señal y eliminaba al blanco de la pantalla. Era criterio de los operadores mantenerlos o no a la vista.
El combate duró solo un par de minutos, en los cuales el Valkyrie hacia increíbles maniobras para evadir y atacar. Emma había salido varias veces en los Cat's Eye en misiones de reconocimiento, participó en la misión que más se había alejado de Macross hasta el momento para intentar contactar a la Tierra y había estado como pasajera en los Valkyrie para tener una idea de a lo que se exponían los pilotos. Sabía que las maniobras bruscas podían llegar a desmayar a cualquier, pero este piloto podía acelerar y detenerse de manera brusca, cambiando de dirección. Emma sentía admiración por la forma de pilotar de ese piloto, y se hubiera sorprendido saber que el Valkyrie tenía un daño tal que hubiera hecho que muchos pilotos perdieran el control.
Emma estaba tan concentrada que dio un puñetazo al aire cuando el Valkyrie quedó solo, haciendo que las miradas de su equipo se dirigieran a ella.
"Misa, el VT-98 se libró de sus atacantes," informó la joven, y viendo como el Valkyrie se aproximaba lentamente al Battlepod que seguía aun en una pieza.
"Ojalá tenga suficiente combustible y logre llegar. Por suerte los enemigos aquí se están retirando."
"¿Se puede mandar un Rabbit de rescate?
Misa miró por un momento donde estaba el VT-98 y el campo de batalla, en lados contrarios con Macross en el centro.
"Primero debemos rescatar a los que queden aquí y maniobrar," dijo refiriéndose a los pilotos derribados. "Sigue poniendo un ojo sobre ellos, no dejaremos a nadie atrás."
"No lo perderé de vista," dijo mientras veía al Valkyrie alejarse del Battlepod deshabilitado.
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El grupo de combate del escuadrón Ángel estaba a la espera de su turno para aterrizar. Estaban en un patrón de espera alrededor de Macross. Isabella Verkaik estaba cansada, y la espera se le hizo eterna. Nunca fue una piloto experta, y no aspiraba en serlo, se divertía aquí afuera a pesar del peligro, y el compañerismo y la camaradería alegraban su vida... aunque a veces se sentía furiosa cuando hacían comentarios sobre su relación con Gennadi. Si frente a ella decían esas cosas no quería ni imaginar que decían cuando no estaba.
Cuando fue su turno para aterrizar lo hizo impecablemente bien. No tenía los nervios de antes ni la ansiedad. En un minuto estaba en el espacio volando hacia la compuerta y al otro estaba ya en la cámara de aire.
El ambiente en el hangar era de urgencia, luego de cada combate los Valkyrie eran revisados, rearmados y permanecían en alerta en caso de un nuevo ataque, rara vez habían "replicas" como le gustaba decir a los oficiales. El Valkyrie de Isabella estaba en condiciones de salir aunque tenías una de las alas perforadas por una metralla y el cristal de la cabina tenía unos arañazos. Cuando aún estaba sentada en la cabina tomando aire luego de quitarse el casco, uno del grupo de mantenimiento se le acercó y le hizo gestos señalándole la salida.
Se sintió fastidiada, significaba que debía ir al hangar especial y prepararse para salir otra vez. Y conociendo a la Mayor Baltrow eso quería decir también que regresarían bastante tarde.
La joven se bajó de la cabina, con intenciones de ir al baño y tomar algunas raciones y bebida para no ir muerta de hambre. Se suponía que debería quedarse a asegurar su Valkyrie pero su otra asignación estaba por encima.
"¿A dónde va Sargento?" pregunto una voz imperiosa que sonó a su lado.
Casi a su lado, porque estaba del otro lado del ala del Valkyrie, porque Karin Lunney tenía una voz bastante sonora. Ciertamente la chica se veía bastante intimidante a pesar de su corta estatura.
"Tengo otra asignación," respondió Isabella en el tono más neutral que podía, sin opciones de escapar.
"No se puede ir sin asegurar su Valkyrie," Karin pasó por debajo del ala para acercarse a ella. "No sabe si puede explotar o algo."
Karin se paró frente a ella, ciertamente desentonaban, porque Isabella era una cabeza y algo más alta que Karin, además de más delgada mientras que Karin estaba algo pasada de kilos. Incluso en la voz desentonaban, porque Isabella tenía una voz suave y aguda, mientras que Karin era sonora y grave.
A Isabella se le pasó por la mente las palabras enana gorda diente de caballo.
A Karin se le pasó por la mente las palabras maldita jirafa prepotente.
"Estará bien, sería mala suerte que precisamente el mío sea el que explote."
"Se queda aquí hasta que termine," dijo en tono autoritario Karin parándose frente a ella.
Ninguna se movió, y hubieran pasado horas así. Isabella lentamente sacó de su bolsillo izquierdo su linterna de emergencia. El movimiento no fue muy discreto, porque era diestra. La linterna se veía ligera pero bastante grande y sólida. Karin se quedó mirando como Isabella empuñaba la linterna y al levantar la mirada le dio la impresión que la chica se inclinó apenas un poco hacia adelante, como intimidándole.
Si no fuera por ciertas circunstancias Karin e Isabella se ignorarían, pero habían demasiados comentarios hechos por una y la otra. Karin había dicho que Isabella estaba con Gennadi por interés, ya que aunque Isabella venia de una familia acomodada, no quería depender de ellos y buscaba progresar gracias a él. Isabella a su vez había dicho que Karin era una muerta de hambre que quería a alguien que le mantuviera a su hija. Y para todos ambos argumentos eran plausibles. Isabella vivía en el cuartel y compartía habitación con Betty Fernández —esta decía que solo dormía allí 3 noches a la semana—, y Karin tenía una habitación del mismo tamaño pero que compartía con su hija cuando se quedaba con ella, porque por lo general la niña pasaba algunos días en casa de una amiga. Ambas tenían cosas que ganar en una relación con él, porque además de ser oficial y tener una habitación en la sección permanente de la nave, algunos decían que tenía contactos en el mercado negro, que si uno no conseguía algo, ellos lo conseguían.
Karin vaciló un momento, no tenía nada en las manos y no estaba segura si podría bloquear un posible golpe, aunque no estaba segura si la chica se atrevería a golpearle con la linterna. Dio un paso atrás, luego otro a un lado para apartarse del camino y fue cuando Isabella empezó a caminar, sin darle un saludo, porque Karin tenía más rango que ella. Karin no se había apartado por miedo, sino porque sabía que no podría ganar si peleaban en ese momento.
Cuando paso a su lado Isabella volvió la mirada para ver si la pequeña pelirroja no intentaba hacer algo. Karin tenía sus dudas sobre hacer algo, pero Isabella tenia los nervios a flor de piel y no dudaría en hacer algo si la provocaba.
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Kiernan estaba girando al Valkyrie para alinearse con las estrellas para calcular su posición. El sistema de navegación inercial estaba patas arriba y el sistema se reinició perdiendo los datos actualizados. Con la orientación respecto a las estrellas y la posición de Saturno podían saber la dirección a la que estaba Macross. Por otro lado estaban teniendo problemas con los controles, y cuando el extraterrestre les dio en la nariz del Valkyrie destruyó el radar de largo alcance.
Ambos quedaron horrorizados al ver la cifra: 3000 kilómetros de la posición calculada de Macross.
"No hay combustible para llegar," dijo Max. Hacía rato que habían apagado las turbinas precisamente para ahorrarlo.
"Impulsados no," dijo Kiernan haciendo algunos cálculos en la parte de atrás de su hoja de checklist. "En modo balístico."
Se refería a encender los motores para que su trayectoria interceptara a la de Macross y encontrarse con ella.
"¿Dónde aprendiste mecánica orbital?" preguntó Max, porque la chica era la mejor de esa clase al punto de dar ella algunas clases de cálculo.
"Nada especial," dijo de modo casual mientras seguía en lo suyo. "Como parte de mi entrenamiento como agente me enseñaron desde cocinar pan hasta desmontar un reactor termonuclear. Nunca se sabe cuándo se necesite algo así."
"¿Como que más te enseñaron?" preguntó Max, siguiéndole la corriente. Ya no sabía si creerle o no.
"Doblar camisas con tres movimientos... dormir donde sea en cualquier posición... tener buena caligrafía... ah, también matar con alfileres y monedas..."
"A veces no sé si hablas en serio."
"Obvio que es broma," dijo riendo, rara vez lo hacía, estaba nerviosa. "Ningún agente va por allí diciendo que es un agente," se quedó un momento callada pensando. "Pero es una buena tapadera soltarlo todo así, oculta a la vista."
"¿Qué edad tienes?"
"Eso no se pregunta," dijo en tono ofendido. "Tengo más que tú."
"Claro..."
"Antes de que preguntes de qué color son mis pantaletas... necesitamos un encendido de 2823 metros por segundo con ángulo horizontal menos 231 y vertical más 12."
"¿Cuándo hay que hacerlo?"
"Si es ahora mismo estaría muy satisfecha."
"Tú eres la navegante, ¿lo quieres hacer?"
"Obvio," dijo la joven empuñando los controles.
Fue rápida para maniobrar el Valkyrie a esa posición. Comprobó la alineación y luego empezó a anular todo movimiento.
"Encendiendo motores ahora," dijo Kiernan empujando la palanca de aceleración.
Las turbinas estaban aún en su configuración asimétrica pero una compensaba el par de la otra.
"Nos falta mucho para llegar a los 2823," dijo Max viendo que pasaban los 1400 y gastaron más de la mitad del combustible. "No creo que nos quede suficiente combustible."
"¡Maldita sea!" dijo Kiernan, primera vez que Max la escuchaba maldecir. "Usaremos los propulsores de posición.
"Si los gastas no podremos controlarlo."
"Mejor que no llegar a casa. Encenderé los propulsores traseros y de las alas."
"Como 10 segundos," dijo Max luego de un rato.
"Por favor..." dijo Kiernan casi rogando. "Mierda, los propulsores se agotaron."
"Quedan 3, 2, 1..." dijo Max y los motores se apagaron sin combustible.
"2814... nos quedamos cortos por 9 metros."
"¿Que tan grave puede ser?"
"A esta distancia vamos a fallar por unos cuantos kilómetros."
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"Corrigieron su trayectoria," informó Emma. "Vienen hacia nosotros en una trayectoria balística, pero van a pasar de largo si gastaron todo su combustible."
"¿Que tan cerca pasaran?" preguntó Misa.
"177 kilómetros."
"¿Porque tanto?"
"No aceleraron lo suficiente y tuvieron un error de dirección. Llegaran a esa posición en tres horas. Podemos dejar un Rabbit para que los intercepte."
"Eso lo decide el Capitán," dijo Misa, que miró a Claudia a su lado que le hacía ademanes para que mirara al Capitán, quien se levantaba y les hacía señas de que le siguieran. "Dame unos minutos, pero sigue viéndolos."
Los tres oficiales salieron al pasillo, y se alejaron bastante de la puerta del puente, consciente que las chicas seguramente pegarían el oído a la puerta para escuchar.
"Baltrow podría alcanzarles," dijo Claudia.
"Se supone que ellos no están allí señor," comentó Misa.
Se referían al equipo de investigación, en el combate los Valkyrie habían deshabilitado a una nave bastante grande y habían enviado a un grupo a investigarla. De hecho la nave estaba en la posición a la que el Valkyrie se dirigía, por lo que el VT-98 pasaría a un par de kilómetros de ella.
"No quiero exponer a mas nadie ahora," dijo Gloval. "Misa, contacta a Baltrow y dile."
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"Hay que ver nuestras opciones si Macross no nos rescata," dijo Kiernan.
"¿Cuáles?" pregunto Max, que miraba las estrellas. "Ahora mismo tenemos las opciones de asfixia, morir de hambre..."
"Canibalismo."
Ambos rieron por un momento, quizá pensando la opción.
"O podríamos quitarnos los cascos y abrir la cabina," dijo Kiernan con mucha seriedad dándole unos golpecitos al cristal.
La situación estaba algo tensa, iban a fallar en alcanzar a Macross, pero tenían la esperanza de que Macross los tuviera en el radar y les rescatara. Pero aun así estaban contemplando el peor de los escenarios. Ambos se habían desabrochado los cinturones y levantado de sus asientos, Max flotaba de espalda al panel de control y Kiernan estaba acostada con la espalda contra el cristal del techo de la cabina. Al haber apagado las turbinas estaban en ingravidez y la cabina ahora se había vuelto muy espaciosa. Mejor así, porque aún les quedaba una hora para el punto de encuentro.
"Escuche una vez que los primeros astronautas llevaban capsulas venenosas para casos como este."
"No es verdad, decidieron que abrir la escotilla es más digno y rápido."
"Ya dirás que lo sabes porque te entrenaron para eso."
"Y es verdad," puntualizó dándose unos golpecitos en un bolsillo del traje. "Pero tengo aquí una capsula suicida que me dio la Rezidentura para casos extremos. Tengo una sola, pero no quiero dejarte solo," dijo con total seriedad. "No sea que quieras abusar sexualmente de mi bello cuerpo antes que se enfríe y luego me comas."
"¡No digas eso!"
"Las gente hace cosas raras en casos extremos."
Se quedaron callados un rato, Max mirando hacia afuera y Kiernan cerrando los ojos y pasando un dedo por el borde del cuello de su traje. Luego de ese rato Max habló.
"Me imagino que te entrenaron también en otras cosas."
"Habla claro, quieres saber si soy experta en sexo caliente y duro o si me sé todas las posiciones del Kamasutra, y quieres te haga una buena demostración aquí antes de morir."
"No... lo... diría así," tartamudeó Max, abochornado por la falta de tacto de la chica.
"Vas a negarlo, te da curiosidad saber si puedo hacer todas esas cosas que aparecen en las películas pornográficas. Y respondiendo, no me entrene en eso, para eso están las conejitas. Soy agente de campo, lo mío es matar."
"¿Has matado a muchos?"
"Solo a preguntones y..." dijo, y se interrumpió cuando empezó a toser fatigada.
"¿Que tienes?"
"Nada," dijo aun tosiendo.
Max se dio la vuelta y consultó los controles, el oxígeno estaba bien, tenían suficiente en el tanque de la cabina para varias horas más, pero encontró que la concentración de dióxido de carbono estaba más alta de lo normal. Ya se estaba imaginando que el dolor de cabeza que tenía no era por el estrés.
"Los filtros deben estar tapados o algo," dijo Max.
"O simplemente no los recargaron, ya tenemos 5 horas aquí y el vuelo era para 2."
"¿Que podemos hacer?"
"Empezar a respirar con los filtros de los trajes," dijo Kiernan mientras volvía a su asiento.
"¿Alcanzaran? No vinimos preparados para tanto tiempo."
"La otra opción es no ponernos los cascos y abrir la cabina."
"No es gracioso," dijo Max con voz molesta. "¿Cuánto oxigeno te queda?"
"Tres cuartos de tanque," dijo Kiernan consultando el medidor de su traje, en realidad estaba por debajo de la un cuarto pero no quería preocuparlo y con eso podrían llegar.
"Estoy casi en lo mismo," mintió Max igualmente, estaba también por debajo de un cuarto.
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La Mayor Baltrow no tomó muy bien la interrupción de su delicado examen de la nave. Aunque para cualquier observador no entrenador, su gente estaba desvalijando salvajemente todo equipo que no estuviera bien asegurado a los mamparos. La imagen de varios Valkyrie desprendiendo paneles a golpes con versiones gigantes de palanca pata de cabra y hachas aumentaba esa sensación.
Estaban recogiendo desde equipo electrónico hasta paquetes de comida. Y hasta daba la impresión que estaba saqueando porque estaba reuniendo todo en un gran bulto fuera de la nave que empujarían hacia Macross.
La nave era la unidad más pequeña en relación a sus naves capitales (más adelante se conocería como Quel-Quallie) estaba tripulada por un trio de Zentradis que habían escapado y la abandonaron. La nave a escala humana era del tamaño de un submarino nuclear, pero para los gigantes era del tamaño de un camión grande con tráiler.
El saqueó y vandalismo hubiera durado horas si no hubiera sido por la llamada de la Macross, que se alejaba 30 kilómetros cada hora.
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Max empezó a ajustar los controles, pero el radar omnidireccional de corto alcance de la nave no era de suficiente resolución, pero definitivamente había una nave en el sitio a donde estaban dirigiéndose. A pesar de moverse a cientos de kilómetros por segundo con respecto al sol, al compartir orbitas muy parecida sus velocidades relativas eran muy pequeñas, del orden de decenas de metros por segundo. Ya de por si la órbita descartaba que fuera un asteroide o algún otro objeto natural.
"Es muy pequeña para ser Macross y muy grande para ser un Rabbit," dijo Max.
"Si hay un momento para preocuparse es ahora..."
Kiernan empezó a toser.
"No aguanto más," dijo Kiernan mientras abría el cristal de su casco, justo cuando su alarma de oxígeno empezó a sonar. El aire estaba muy viciado pero más respirable que de su traje.
"¿Se te estaba acabando el oxígeno y no dijiste nada?"
"No te quería preocupar."
En ese momento el traje de Max empezó a pitar de igual manera.
"No sé con qué moral me regañas si igual te quedaste sin oxígeno."
Max no dijo nada mientras abría su casco y se alarmó al sentir el aire muy viciado. Realmente tenían más oxígeno en el tanque de la cabina, pero el problema era que se estaba acumulando dióxido de carbono.
"¿Cabina o píldora?" dijo Kiernan. "Puedo partir la píldora a la mitad y moriremos en el doble de tiempo.
"Ninguna. Eso..." dijo señalando el radar, "debe ser Macross, seguro esta girado mirando hacia nosotros y por eso se ve tan pequeño."
"¿Ahora eres experto en radares?"
"¿Qué crees que es entonces?"
"Lo sabremos en unos minutos."
El Valkyrie había quedado girando lentamente pero de manera errática luego de apagar los motores. Lo que sea que estaba en su radar ahora estaba detrás, a la izquierda y abajo, oculto por el fuselaje. Debían esperar que el giro de la nave les mostrarlo que era. Kiernan se soltó de su asiento y se levantó hasta casi tocar el cristal, arrodillándose en el asiento.
"¡Allá!" exclamó Max cuando por fin pudo ver a que se dirigían.
"Dime que no es lo que creo que es," dijo Kiernan con una sensación desagradable en el fondo del estómago.
"Una nave enemiga," dijo Max, que sintiendo un escalofrío que le recorrió la espalda.
Kiernan estaba torciendo más fuerte ahora, sentía que le faltaba el aire a pesar de inhalar con fuertes estertores.
Max seguía mirando y vio como un trio de luces empezaron a salir de la nave enemiga y se dirigían hacia ellos.
Max se sentó en su asiento y le costó acomodarse ya que se sentía mareado. Empuñó las palancas. Su intención no era pilotar el Valkyrie, ya que sin combustible estaban sin control. Max quería apuntar el gunpod en un intento de defenderse.
Escuchó que Kiernan decía algo, pero en parte Max no le hizo caso y en parte no entendía lo que la chica decía. Pasó a modo Battroid pero quedó de espaldas al objetivo.
Empezó a ver todo borroso. Movió el brazo del Valkyrie en la dirección a donde estaban las naves. De repente el brazo quedó trabado en su posición, las naves estaban más allá del punto hasta donde podía girar el brazo para apuntar. A pesar de no poder moverlo más, Max insistía dando golpeteos a la palanca. Debido a la forma en que giraban la línea de tiro se desviaba más y más.
"No puedo hace más nada," murmuró a Kiernan, pero esta no respondió.
Se dio la vuelta y la vio con los ojos cerrados y la boca abierta. Flotaba ligeramente sobre su asiento. Estiró el brazo para agitarla, pero la chica no reaccionaba. Cuando escuchó el pitido del radar señalando la proximidad de las naves no reaccionó, se dejó caer hacia adelante y no supo más nada.
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Max abrió los ojos y veía todo borroso, primero porque no tenía sus anteojos y luego porque sentía las luces del lugar muy fuertes. Seguramente el cielo era un sitio muy luminoso. Por su mente pasó que debería explicarle a Dios porque había matado, porque ese era uno de los pecados capitales.
Veras Dios es que...
"Ya está despertando," dijo una voz de mujer a su lado.
Al voltear vio la forma borrosa de una mujer. Ella se le acercó y le miraba, era muy bonita, seguro un ángel. Max iba a estirar la mano para tocarla pero ella le agarró el brazo.
"Que ya deje de hacerse el muerto entonces," dijo otra voz de mujer en tono imperioso.
Lentamente tuvo conciencia de donde estaba. No era el cielo ni las variaciones de otras religiones, pero la chica ante él seguía siendo una presencia angelical. Miró a los lados y vio las paredes metálicas y los asientos de un vehículo espacial. Específicamente un Rabbit. Se tanteó el rostro y tenía puesta una mascarilla con la que estaba respirando oxígeno puro.
"Seguro te duele la cabeza," dijo la joven mientras lo levantaba. "No te muevas muy rápido."
Max se sentó, dándose cuenta que estaba en ingravidez y vio que Kiernan seguía acostada inconsciente y la estaban atendiendo. Se acercó justo cuando la joven abría los ojos, mirando al hombre que la atendía con la misma mirada de desorientación que seguro él tuvo al despertar... pero luego su reacción fue distinta.
Kiernan empezó a patalear y gruñir. El hombre que la atendía tuvo que agarrarle las manos y otro vino a ayudarle a sostenerla.
"¡Quédate quieta!" dijo Gennadi Engel, que era quien le sostenía las manos.
La joven empezó a quedarse quieta al tomar conciencia de donde y con quienes estaba. Cuando dejó de moverse se quedó mirando a Engel, quien seguía sobre ella agarrándole las manos.
"Dame un beso," dijo Kiernan y luego agregó con voz suave. "Pero tu mujer nos está mirando feo."
Engel la soltó. La chica le puso una mano en el pecho y le dio un liberó empujón alejándolo de ella, y por reacción ella terminó de caer al suelo de la cabina. Le sonrió a Isabella que aún le seguía mirando.
"Ya que todos estamos bien, nos podemos ir," dijo la Mayor Baltrow que había estado parada cerca de una de las ventanas colgada de una de las agarraderas.
Todos flotaron para ir a ocupar sus asientos. Engel y el otro piloto se fueron a la cabina, Baltrow e Isabella se sentaron juntas y como no había más permutaciones Max y Kiernan se sentaron juntos.
"No morimos," dijo Kiernan dándole una palmada en el hombro. "Si, tuve mis dudas. Nadie es infalible."
"Olvídalo."
"Créeme, pensé seriamente en tomarme mi pastilla."
"Hubiera tenido más oxígeno para mí."
Se quedaron callados un momento y después empezaron a reír, mientras el Rabbit continuaba el viaje a Macross.
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Fin Capitulo 22
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Notas / divagaciones del autor:
Verdad que tengo 13 años con esta historia, y quede horrorizado cuando vi que había empezado "En la Tormenta" en Septiembre de 2004... Pero fue por el hiato de 2011 a 2019 lo que paralizó todos mis esfuerzos, pero espero al menos acercarme al final antes que nuevos cambios en mi vida creen otro hiato. Espero que no me pase como a Jason W. Smith que ya tiene 25 años con su fanfic y va por la mitad de lo que había planificado.
Cualquier sugerencia, aporte, critica serán bienvenidas. Mi correo rseferino gmail.
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