Todo mundo tiene su propio quehacer cuando llega la hora del almuerzo, después de una mañana ajetreada donde Aizawa junto con las Pussycats los sometieron a un nivel de entrenamiento demasiado cerca de la tortura, ahora tienen que hacer su propia comida como parte de su supervivencia en el campamento. Una cocina con varios chef es una locura, un lugar al aire libre para preparar comida con 20 adolescentes hambrientos es el fin del mundo, sin embargo, después de minutos de correr de aquí para allá la paz volvió lentamente. Algunos se dedicaron a preparar el fuego, otros a buscar condimentos, los pocos que saben algo de cocina se dedican a dar instrucciones al resto, entre ellos Sana se encontró cortando vegetales… todavía no sabe si es porque suponen que no sabe cocinar, porque creen que usa bien las cosas que cortan o porque no puede cortarse los dedos por obvias razones.

Cualquiera que sea la razón ella la agradece puesto que no le interesa cocinar en lo más mínimo, aunque si se encuentra algo hambrienta teniendo tantos aromas placenteros alrededor, frente a ella su mano derecha corta rápidamente con el cuchillo mientras los metálicos dedos blancos y rojos sostienen los vegetales, mantiene su vista fija en ello para aplicar la menor fuerza posible y no arruinar todos los vegetales.

- ¡Oye! ¿¡Cómo va eso!? – Un estridente grito agudo le toma por sorpresa y el pobre tomate en su mano sufre las consecuencias, que descanse en paz.

Ashido se le aparece al lado, su entusiasmo con todo terminó por darle el trabajo más movido, es la encargada de acomodar la mesa y conseguir cualquier utencillo que se necesite, para esto tendría que ir en busca de alguna de las Pussycats y traerlo corriendo lo más rápido posible… o al menos así es como lo hace.

- Estaba bien… hasta que tú llegaste –

Sana deja salir un gruñido y, acto segundo, pasa su palma metálica por la mejilla de su compañera, embadurnando su piel rosa con algo de puré de tomate recién hecho.

- ¡Hey! ¡Basta! – Ella se ríe haciendo a un lado el rostro - ¡Perdón! ¡Perdón! –

Se queda allí para mientras Sana vuelve a lo suyo, esta vez tomando una buena cantidad de unos vegetales que no conoce, con forma de bastones color verde, y comienza a cortarlos minuciosamente desde la punta del tallo hasta donde llegue sin cortar las hojas. Siente la mirada de Mina por sobre su hombro y se detiene un segundo cuando le escucha hablar.

- Esto no es lo que pensaba cuando dijeron "Un campamento de verano "pero… es lindo… ¿No? –

Momo instruye a algunos sobre cómo hacer una fogata y les regaña por depender de Todoroki para ello mientras él solo se presta para encender el fuego sin decir nada, Bakugo grita mientras Hagakure quiere ponerle un delantal que ha encontrado en alguna parte, el resto está a la espera charlando u ocupados en sus tareas. Aunque no sea una situación calmada si hay un poco de belleza en ese caos, un verdadero almuerzo ajetreado justo como Mina disfruta.

La palabra "lindo", sin embargo, hace que Sana recuerde cierto tema de ayer a la noche.

- Oye, babas… ayer mencionaste sobre que… alguien te gusta – Sana saca el tema inmediatamente sabiendo que dudaría demasiado si se anda con rodeos - ¿De quién hablabas? –

- Oh ho – Ella saca a relucir una sonrisa maligna - ¿Por qué quieres saber tu eso? –

No esperando esa pregunta Sana intenta disimular volviendo a su trabajo de cortar mientras habla – Soy tu amiga, creí que saberlo sería interesante, nada más –

Mina tuerce la cabeza mientras inspecciona a su compañera, de seguro debe estar pensando "¿Desde cuándo te interesan esas cosas?", es aparente incluso si no lo dice.

- No estoy lista para decir – Esa es su respuesta, se aferra a un paño que tiene en sus manos para limpiar la vajilla y las esconde detrás de su espalda, si Sana le mirara de frente entonces sabría que sus rostros tienen una cantidad comparable de color rojo en ellas – Pero prometo que serás la primera en enterarte –

Al menos así su curiosidad está saciada.

- No lo olvides –

- No lo haré, créeme –

Sana levanta la mirada y busca el rostro de Mina, ella está viendo a otro lado con una pequeña sonrisa, lo que sea que esté pensando le debe hacer gracia. Tal vez podrían aprovechar el tiempo libre para estar un rato a solas, eso es lo que Sana quiere proponerle pero un sonido invade sus oídos dejándole parcialmente sorda.

- ¡CUANTAS HORAS VAS A TARDAR EN CORTAR UNOS MALDITOS VEGETALES! – Bakugo, con su voz tan fina y hermosa como coros de ángeles, grita desde - ¡¿Qué no sirves ni para eso?! –

- ¡Tengo un CUCHILLO en mi mano, imbécil! ¡Ven y repítelo en mi cara! –

Y cualquier tipo de charla amistosa queda inmediatamente interrumpida pues Sana y Bakugo intercambian insultos desde lejos, ahogados por el bullicio que el resto de los alumnos causan en la cocina, Mina se retira lentamente hacia atrás antes de que comiencen a volar cosas.

El almuerzo se haría esperar un largo rato.


Capítulo 24 – Puntos de vista


La comida fue callada, o sea, callada en cuanto a la cantidad de palabras que fueron dichas una vez estuvo servida porque sonidos abundaron, platos contra la mesa, vasos siendo alcanzados, bebidas siendo servidas y comida siendo tragada de manera apurada por casi todos los presentes. Los entrenamientos a los que esa mañana fueron sometidos había dejado a la mayoría bien hambrientos, además debían prepararse para seguir durante el resto del día hasta que comience a anochecer. Si bien la comida falta en palabras si hay un ambiente agradable, algunos chistes vuelan por la mesa, quejas sobre el entrenamiento y un comentario de mal gusto por parte de Kaminari sobre como el quirk de Momo se asemeja a… algo que con solo mencionarlo haría perder el apetito a cualquiera, ese comentario, claro, le costó una rodilla al recibir una patada de Jiro.

El silencio se apodera de la mesa una vez pasa algo de tiempo, algunos de los presentes han terminado de comer incluida la propia Sana, el curry que hicieron estaba horrible, es verdad lo que dicen sobre que puede haber demasiados chefs, pero el hambre que sentía ayudó a soportarlo. Afortunadamente su metabolismo le deja sobrevivir varios días sin comida mientras tenga donde cargarse, no repetiría ni aunque le pagaran, especialmente viendo como Kirishima o Bakugo está atragantándose de manera tan desagradable.

Frente a ella hay alguien que sobresale, Izuku Midoriya, ha terminado de comer también pero no es por eso que llama la atención, su expresión se ve pensativa y sombría, mira hacia abajo sin prestarle demasiada atención a lo que está a su alrededor. Sana se le queda viendo un rato pero enseguida se distrae cuando Mina, a su izquierda, le comenta algo sobre las parejas que habrá en los entrenamientos de la tarde y que ella estaría con Kaminari por sus quirks similares.

- ¿Qué pasa Midoriya? – Iida es el que termina por percatarse de la actitud amarga del muchacho y se inclina hacia él para preguntarle, el silencio de la mesa ayuda a que su conversación sea, de repente, el centro de todo.

- Has visto al niño, Kota ¿No? –

- El que te golpeó – Responde el presidente de la clase asintiendo – Un problemático chiquillo –

- Mandalay me ha dicho sobre él – Deku aparta su cara hacia un lado, ahora definitivamente tenía una expresión te tristeza en su rostro, todos los presentes le estaban prestando atención – Odia a los héroes a pesar de que sus padres lo fueron… es hijo del dúo Water Hose –

Su comentario desató un momento de murmullos y preguntas, hubieron varios que preguntaron sobre la identidad de estos dos héroes a lo que fueron respondidos: Water Hose fueron dos héroes, un matrimonio que, hace no mucho tiempo, fueron asesinados brutalmente por un villano todavía que todavía sigue suelto. Escuchar esos comentarios logra sacar a Sana de su buen humor, sabía que algo andaba mal con el pequeño desde que llegaron pero nunca imaginaria algo así, algo que se le acercara tanto…

Le ha visto por ahí mirándoles de reojo con odio, haciendo sus comentarios para dejar en claro que detesta los héroes, golpeando a cualquiera de los muchachos cuando sea que se le acercan a intentar alegrarle.

- Tenemos que ayudarle de alguna forma, no puede crecer con ese rencor en él – Midoriya comenta – No puede odiar a los héroes de esa forma… -

¿Podría decir ella que en algún momento odió a los héroes? Odiaba a su propio padre por momentos, especialmente cuando los pensamientos de él abandonándole le cruzaron la mente pero nunca pensó que es todo culpa de los héroes. Recuerda a su propio tío enojado, recuerda sus largas charlas a solas donde él le aseguraba que los "Héroes tienen la culpa de todo", pero nunca les odió, nunca odió a nadie más que…

A sí misma.

Frente a sus ojos todo mundo era feliz excepto ella, el primer año entero apenas hablando y comiendo, no recuerda casi nada, recuerda los llantos y las noches solitarias. Recuerda no poder levantarse con sus propias manos porque, por obvias razones, ahora solo tenía una, recuerda ese odio autodestructivo que le llevó a cambiar, de una niña sumisa y perdida a una problemática bocona, esa fue su manera de adaptarse.

Recuerda odiar su propia figura llena de cicatrices, su incapacidad de convertirse en heroína antes de recibir la prótesis de su tío, pero ese odio ya se ha ido después de tantos años, gracias a todos los que le ayudaron, incluso si todavía está algo insegura sobre sus marcas al menos ya no se ve con asco frente al espejo.

- Arashi es la que está más cercana a su caso – Todoroki dice, al escuchar su apellido Sana vuelve en sí, encontrando la mayoría de las miradas en ella. Si alguien iba a remarcar esa obvia similitud entre ella y Kora sería entonces Shoto, no son tan cercanos como para abstenerse de decirlo pero conoce el caso perfectamente por su familia - ¿Verdad? –

Sana mira a la mesa, allí descansa la infame mano metálica, dedos blancos brillantes acompañados por los de color oxido rojizo, una marca que nunca podrá borrar. No le molesta la comparación en lo más mínimo, tal vez en otro momento lo habría hecho pero, ahora mismo, siente que es natural que todos sus compañeros sepan sobre esa desgracia, aun así Midoriya sigue con un comentario que si le molesta.

- Podríamos ir a hablar con él y ayudarle a que recapacite, contarle sobre ti y… –

- No –

- ¿Qué…? – El muchacho está confundido por su respuesta, así como el resto de la mesa.

- No vamos a hablar – Sana aclara, mira directamente a su compañero de cabellos verdes, sus grandes ojos de sorpresa todavía pintados en su rostro – Water Hose murieron hace poco, claramente todavía tiene un odio enorme dentro de sí… y ha decidido actuar como un pequeño desgraciado por ello. –

- ¿C-como puedes decir eso? Es solo un niño… - Midoriya responde comenzando con susurros pero pronto su voz, temblorosa y dudosa, se convierte en una de un héroe con convicciones, algo que ella recibe torciendo su cabeza en confusión – Está confundido y dolido, ha perdido a sus padres, ese odio no puede ser descargado en otros. Un chico de su edad debe sonreír, no odiar… -

- Cuando eres el hijo de un héroe aprendes algo distinto – Ella le escupe apartando la mirada, decide ocuparse con otra cosa mientras habla y toma su propio plato y vaso para llevarlo al lavabo donde serían lavados más tarde – Puede ser que el mundo haya sido un bonito lugar para ti pero no para nosotros, desde que eres niño aprendes una cruda realidad: Alguno de tus padres es un héroe y como tal pondrá siempre su trabajo frente a su familia, está entrenado para eso. Te guste o no tu padre héroe es una máquina de combatir, eso afecta a todos, pasarás noches esperando a que vuelva sano y salvo, mientras que en otras noches maldecirás al mismo trabajo que tanto admiras y te aferrarás a él pidiéndole que tenga más tiempo para ti. –

Sus palabras son duras y acallan por completo a todos, tanto la charla de sobremesa como los movimientos ruidosos desaparecieron, todo el mundo puso su propia versión de una cara triste o preocupada, esa es la dura realidad que enfrentan algunos y es lo que ellos tendrán que enfrentar algún día si deciden sentar cabeza una vez realizados sus estudios. Entre ellos Todoroki recibe algunas miradas, aferrado a su vaso con agua y evitando cualquier contacto con el resto, escucha todo pero no dice una sola palabra, su rostro es tan difícil de leer como él es frio usualmente.

- ¿Qué dices que hagamos entonces? ¿Dejarlo estar? – Midoriya pregunta por detrás mientras Sana junta sus cosas y se dirige al lavabo.

El cuenco y el vaso tintinean con los cubiertos dentro una vez dejados allí, Sana no voltea para decir lo obvio.

- Déjalo a la deriva, aprenderá a flotar eventualmente y, si no, pues mal por él –

No le gusta decirlo, el pequeño debe ser menor a ella cuando sucedió el accidente, pero no puede depender de otras personas para que le hagan ver sus errores, al menos así es como ella lo ve, no le interesa que edad tenga, la muerte de Water Hoses le forzará a madurar más temprano que el resto.

Por supuesto Deku no se queda a gusto con ese comentario, Sana nunca esperó que lo hiciera, lo que tampoco pudo prever es que dejara su asiento y se parara tras ella. Ya no es el niño que balbuceaba en la escuela y se dejaba empujar por todos, ahora está allí apuntándole con su dedo y diciéndole que está mal a todo pulmón.

- ¡¿Qué clase de héroe seriamos entonces?! –

Ella lo admiraría si no fuese porque el grito le parece irritante y la conversación la ha puesto de mal humor.

- ¡No soy un héroe! – Ella voltea devolviendo la exclamación – Tampoco lo eres tú, nadie de aquí es un héroe todavía. ¡¿Acaso crees que eres mejor simplemente por llamarte un héroe?! –

- Dejarlo a la deriva no es una opción – Incluso si alza su voz el compasivo y gentil Midoriya todavía está allí, todavía cuestiona pero no lo hace a gritos sino con un tono triste y quebrado en su voz – No puede perder la esperanza así -

- ¡¿Qué piensas hacer entonces?! ¡No puedes revivirlos! – Pero Sana no va a dejarlo ir así como así después de implicar que ella debería actuar "mejor", da unos pasos hacia adelante hasta estar frente a frente, lo suficiente para que el resto del curso comience a asustarse por la posibilidad de que pasen a los golpes – No todo el mundo ha tenido un quirk poderoso y un deseo infantil de ser un héroe desde que tienen memoria, Midoriya, ese niño no necesita tu lastima –

El muchacho levanta la mirada hacia Sana, ella ligeramente más alta que él, cierra sus labios con fuerza y arruga su nariz, pareciera que quiere decir algo entre lágrimas pero se retiene de hacerlo. Ella lo toma como un insulto, peor que cualquier cosa que podría haber dicho, y da la vuelta rápidamente, caminando a gran velocidad lejos de la mesa y del almuerzo roto por la conversación.

Escucha a una preocupada Uraraka acercarse a Midoriya para confortarlo, otros comentarios que no llega a oír son acallados por pasos y bancos arrastrándose por el suelo, al voltear ve a su grupo haciendo los arreglos después del almuerzo, juntando los platos y vasos para que el pequeño grupo a cargo de la limpieza de hoy se hagan cargo de eso.

Sana se aleja caminando a solas, se interna en el bosque, con suerte no le molestarán hasta ser la hora de entrenar.


Como era de esperarse durante el entrenamiento ella es emparejada con Kaminari, no hay muchas palabras entre ellos mientras se dirigen al lugar. El resto de sus compañeros se encuentran en sus propios entrenamientos de "resistencia y superación de límites", al menos así llaman a la tortura por hoy, sus quirks compatibles les dejarán practicar juntos y mejorar al mismo tiempo, otro ejemplo de esto es Bakugo quien fortalece sus explosiones contra el cuerpo de Kirishima, este mismo intentando mejorar su resistencia para poder sobrevivir.

"Como con el resto les hemos preguntado cual es la mejor manera de mejorar sus quirks y nos han respondido lo que esperábamos" Mandalay resuena en sus cabezas mientras caminan hacia el interior el bosque, alejado del resto para que no haya ningún accidente "Arashi debe mejorar su control de energía y la cantidad que puede absorber, Kaminari debe mejorar la cantidad que puede expulsar y descubrir una manera de controlar el flujo, una manera de 'prender y apagarse' como desee." Serian supervisados por ella, al menos desde su quirk, capaz de hablarles directamente en su cabeza, dejó saber que vendría a verlos cuando termine con el resto.

A su lado el muchacho rubio suspira, ambas manos sobre su cabeza, un rostro derrotado que da pasos pesados por el bosque.

- Eso es más fácil decirlo que hacerlo – Dice quejándose - ¿No? –

- Estamos atrapados juntos entrenando durante este fin de semana, Kaminari, voy a obligarte a que aprendas –

Enseguida se despabila al ver a su compañera tan seria, especialmente considerando que la última vez que la vio fue hace media hora peleándose con alguien.

- B-bromeaba… ¿Sabes? –

- Yo no – La muchacha se acerca mientras caminan y le da un golpe con el revés de su mano, directo en el estómago para hacerle bajar los brazos – Vamos a hacer que lo hagas funcionar, como tu Senpai es mi deber –

- ¿En qué manera eres tú mi Senpai? –

Llegan a un pequeño lugar en el bosque donde se libera de árboles, el pequeño claro brilla de verde bajo la luz del sol de la media tarde, todavía se escucha a lo lejos el sufrimiento del resto de sus compañeros pero eso importa poco, el sufrimiento de ellos no hace más que empezar. Sana voltea y se detiene tras dar unos pasos más en reversa. Ambos alumnos están frente a frente, a unos cinco metros de distancia uno del otro, Sana finalmente sonríe aunque su sonrisa es una de reto y desafío que no tranquiliza a Kaminari ni un poco.

- Tú manejas la electricidad, eres poderoso – Pone ambas manos sobre sus rodillas y comienza a flexionarlas en pequeños intervalos, calentando – Pero yo soy la tormenta y tu mi vasallo… así que por eso… Senpai y Kouhai –

Le mira sonriendo, le dice con su mirada "Tiene sentido ¿No?", el orgullo del otro muchacho es herido en el comentario y él mismo comienza a prepararse para liberar todo lo que tiene.

Sonríe porque puede liberar su mente del pesado equipaje que lleva, allí afuera todo es más fácil, ya sea a solas o entrenando con alguien como Ectoplasm, mientras se hace más fuerte solo tiene que concentrase en ello, no tiene que pensar en cosas tan complicadas como "¿Qué es un héroe?", aquí afuera es todo más simple. Solo está ella y sus propios límites, chocando contra Kaminari y los suyos, como dos figuras atrapadas en sus prisiones de concreto, si se golpean lo suficiente podrán romper sus moldes…

Sana no es buena con las analogías.

- ¡Dame todo entonces! – Ella deja salir un grito mientras deshace el cierre de la chaqueta de gimnasia y la aviente hacia atrás, debajo tiene puesto un sujetador deportivo color negro con líneas rojas a los lados debajo de los brazos.

Eso, claro, deja a Kaminari escandalizado.

- ¡O-oye! ¿¡Que haces!? –

- Pues… voy a quemar mis mangas si no – Sana dice, se hace la desentendida sobre el tema de la vergüenza ajena – ¡No te distraigas por esto! ¡Si fuera un chico y estuviera sin camisa te daría igual! –

- ¡No es lo mismo! –

- ¡Solo hagamos esto de una vez! –

Con ese último grito ambos adolescentes se ponen en posición, Kaminari abre sus piernas y cierra sus puños con fuerza, su mirada determinada apuntando hacia adelante, Sana sube ambas manos y flexiona sus dedos como si fueran garras. No hay más palabras que decir, sus intenciones son claras, él dejará salir todo lo que tiene e intentará cortar el flujo para no freír su cerebro, ella intentará "atrapar" su electricidad y cargarse más allá de sus límites.

Ahí viene

Kaminari deja salir un grito y su cuerpo se enciende de amarillo, como es de costumbre su quirk se dispara en todas direcciones, una sobrecarga sensorial para Sana quien es sensible a la electricidad en las cosas, sus ojos se iluminan y su cuerpo se enciende también. Solo le toma unos segundos reaccionar, se mueve paso a paso hacia atrás mientras hace círculos con sus manos, concentra su mirada y su esfuerzo en esa bola de energía frente a ella que ha formado Kaminari antes de que se disipe y puede verla comenzando a moverse.

Exactamente como ese día en el muelle, puede sentir algo distinto, un calor tremendo en su cuerpo, la única mano que siente comienza a temblar y su cuerpo se enciende como una lámpara rodeada de líneas blancas en forma de pequeños truenos. Gira su brazo entero como si enredara en su muñeca una soga invisible y trae las manos cerca de su pecho, en su mente hace la imagen visual, tiene enganchada esa energía y no al dejará disiparse.

Funciona…

Gran parte de la electricidad expulsada por Kaminari se mueve en su dirección, atraída por su propia fuerza… pero al mismo tiempo siente un terrible dolor de cabeza, el calor se hace incontenible, su temblor hace difícil mantener las manos al frente.

Mierda, funciona.

Se maldice a sí misma una última vez antes de quedarse completamente ciega.

Tuvo éxito atrayendo todo lo que Kaminari expulsó, ese es el problema, una enorme ola de energía la asalta repentinamente y la envuelve, no es más rápida que unos dos segundos Una ola que cubre su cuerpo de blanco y amarillo, ni es capaz de ver sus propios brazos bajo semejante luz momentánea.

Y ahora se encuentra en el suelo, la tierra que ha volado a su alrededor le provoca tos.

Su cuerpo entero arde, principalmente los brazos, por donde pudo sentir la mayor parte de la energía entrar en ella, escucha el repiqueteo que sale de su brazo metálico que está sobrecargado a mas no poder. Logra sentarse y cruzar sus piernas en el suelo, apoya la palma de su mano en la tierra pero esta le duele y enseguida la retira, mira su propia mano para encontrarla toda cortada, heridas menores pero algunas de ellas están sangrando.

Recuerda bien la sensación, lo ha sentido varias veces, la primera vez fue en el muelle pero luego pudo repetirlo en la casa de su abuela durante ese fin de semana. Su cuerpo tiene un límite y su lo exige por encima de ese límite comienza a tener fallas, se vuelve inestable, incapaz de mantener el pulso, su brazo metálico pasa a ser intocable por otras personas por el calor y la electricidad que lo rodea, su cuerpo parece recibir cortadas de la nada y sus ojos…

Pasa un dedo por su rostro y vuelve a verlo manchado de sangre.

Sus ojos comienzan a sangrar, no solo eso sino que esta vez su nariz también.

Como si su cuerpo hubiese multiplicado su fuerza unas cuatro veces pero por solo un segundo, fue suficiente para hacerla sangrar tanto…

- Carajo – Dice por lo bajo - ¿Sigues vivo Kaminari? –

Puede ver a lo lejos al muchacho allí parado pero su rostro está completamente ido, se ríe solo mientras murmura y sube los pulgares en una respuesta genérica ante cualquier sonido a su alrededor.

- Tomaré eso como un no… -

Y se deja caer en el suelo con fuerza, consiente pero con un dolor que le hace difícil moverse.


Un trapo mojado contra su cara es suficiente para limpiar el exceso de sangre, parece que, una vez vuelve a sus parámetros normales, las heridas dejan de brotar, incluso si eso no tiene sentido ella misma no se la cuestiona. Cuando Mandalay llegó al lugar para ver cómo estaban se llevó una gran sorpresa, encontrando a uno de ellos allí delirando a la otra en el suelo con los ojos cerrados y la cara empapada en su propia sangre… fue una sorpresa no muy grata, de esas que causan gritos de horror.

Afortunadamente Sana se reincorporó y Mandalay le alcanzó un trapo y una botella de agua para que se limpiara.

- Seguiremos practicando cuando él se recupere, debería ser en unos minutos –

- Que susto me dieron – La heroína suspira, los enormes guantes de gato han salido y revela sus manos para poder alcanzar toallas y agua a los jóvenes sin hacer un desastre.

- Aizawa dijo que debemos forzar nuestros límites, eso fue lo que hice – Una vez limpia ella da un sorbo de la botella de agua – Prefiero morirme antes de que me regañe de nuevo –

- No te guardas nada ¿No? Dices lo que tienes en mente siempre –

- Eso es lo que intento –

Un breve silencio entre ellas, Sana mira de lejos a su compañero mientras este da vueltas y sigue murmurando mientras ríe, a su lado Mandalay se relaja un poco, ha pasado un rato desde que comenzó el entrenamiento y, por esa misma razón, todos están haciendo lo suyo, dándole tiempo para que ella descanse unos momentos. Una heroína con años de experiencia se sienta a su lado.

Sus palabras sobre White Thunder resuenan en la cabeza de Sana, cierra su mano metálica ligeramente pellizcando el pantalón de su uniforme de ejercicio, no encuentra la manera de preguntarle sobre él. ¿Qué tan estúpida sonará si le pregunta sobre su propio padre? Habló tanto sobre lo que se siente ser la hija de un héroe y, sin embargo, ese sentimiento está más presente que el rostro del héroe en cuestión.

Regañó a Midoriya por no tener respeto ante los padres de Kota… y ella recuerda cada vez menos sobre cómo era el suyo propio.

Soy bastante patética ¿No?

- ¿Hiciste tus internados en Maul? Tengo entendido que allí trabaja Breakdown –

Mandalay rompe el silencio sacando una conversación, mira a Sana volver en sí y espera una respuesta.

- Ah… sí… - Dice, todavía algo ida – No sabía que el viejo Breakdown conocía otros héroes fuera de Maul –

El comentario le causa risa, con esa risa se levanta el velo algo tenso que había entre ellas - ¿Viejo? Si tiene apenas unos años más que yo – Después de su risa la heroína asiente – Pero sí, de algún modo no me sorprende que hayas sido su primera internada desde que comenzó como independiente –

- Bueno, conoce a mi tío… - Sana piensa en una pregunta inmediatamente – Sobre eso ¿Cómo es que le conocen ustedes? –

- Le conocimos en una fiesta, aunque suene algo aleatorio, una fiesta en beneficencia que juntó a varios héroes allí… estaba de seguridad encubierta, al menos es lo que me dijo –

- ¿Coqueteó con usted? –

Mandalay le mira frunciendo el ceño, no ofendida pero fingiendo ser estricta, su mejor "Cara de Aizawa" posible - Esa… no es una pregunta que debes hacerle a tus profesores –

- Tomaré eso como un sí –

La heroína adulta deja su asiento y busca en el suelo las palmas sobrecrecidas de gato que lleva en las manos, se pone una tras otra, primero la derecha, seguida de la izquierda. Mientras lo hace tiene una sonrisa en su rostro, no mira a Sana directamente, su rostro está puesto en algún lado del bosque.

- Independientemente de eso Breakdown es un héroe peculiar, pero… con conocerte ya me he dado cuenta cómo es que terminó enviando por ti para la pasantía – Continua hablando con sus patas de gato puestas ahora – Si un héroe es aquel que salva a la gente con su más grande sonrisa entonces él es el más grande de todos, siempre allí actuando por debajo de aquellos más importantes, tiene maneras de hacer las cosas que no son ortodoxas pero eso no le hace peor ¿No? –

Aunque hable de él parece que está haciendo referencia a otra cosa, Sana es incapaz de seguir viéndole, Mandalay da la vuelta y comienza a alejarse mientras sigue hablando.

- Todos somos distintos, incluso algo como "Ser un héroe" cambia de persona a persona. Sin embargo gente como Breakdown puede ayudar a gente como All Might, de eso se trata al final del día, ignorar las diferencias y trabajar juntos para salvar al débil. –

- Ignorar las diferencias… - Sana suspira.

Mandalay desaparece en busca de los otros jóvenes a su cargo.

Sana queda a solas de nuevo, Kaminari todavía en su trance propio.

Ella y sus diferencias con el resto…


La noche cae sobre el bosque y todo se vuelve de color gris bajo la gentil luz de la luna, hoy es un día despejado y las nubes no se atreven a dejarles completamente a oscuras. Todavia no es medianoche pero la cena ha terminado en silencio, en parte por la pelea que hubo ese mismo día pero la mayoría están demasiado cansados como para empezar algún tipo de diversión posterior a la comida, cerca de las diez ya todos se han retirado a sus cabañas o han quedado por ahí charlando esperando a que Aizawa tenga que salir arriándolos como ganado hacia su lecho. Debajo de los árboles del bosque la luna no llega a alumbrar tanto y la serenidad oscura toma presencia alejándose del sitio del campamento, hay un camino que lleva a un monte cercano que está, en su mayor parte, marcado y cercado para señalizar bien en caso de una oscura noche como esta.

Allí descansa Sana, habiéndose librado de la incesante charla de Mina y Tooru, apoya su espalda contra un árbol y observa el camino perderse en la inmensidad del bosque.

Cruza sus brazos y espera pacientemente, sabe exactamente que en cualquier momento él pasará.

Y tiene razón.

Una cabellera verde se escabulle en las tinieblas siguiendo el camino, tiene las manos ocupadas con un plato que humea sobre su rostro, va tan concentrado en lo que va a decir que no nota a la muchacha apoyada en el árbol hasta que ella comienza a moverse.

- Midoriya – Dice ella para llamarle la atención una vez ya la ha pasado, camina hacia él saltando sobre la vaya de madera.

- Ah… A-Arashi –

Se ve espantado, tal vez por escucharla decir su nombre en la oscuridad, pero debe ser porque, de todas las personas que podía encontrarse en este preciso momento, no quería encontrársela a ella.

Pero por eso precisamente esperó bajo ese árbol a que pasara.

Duda de nuevo de sus palabras, solo unos segundos - Voy a… hablar con Kota – Termina esa frase con una ligera mueca de enojo en su rostro, se endereza y pierde el temblor en su voz, se pone firme para dejarle saber que no le importa lo mucho que intente detenerle.

- Lo sé – Ella dice poniendo ambas manos en los bolsillos de su uniforme de gimnasia, todavía algo sucio por el entrenamiento que no había terminado hace muchas horas – Lo vi pasar en dirección a esa montaña en el horizonte, lo seguí, sabía que vendrías detrás no mucho después –

- Ya veo –

Midoriya se queda quieto, no sabe bien que esperar, Sana lo rebasa y continua caminando lentamente en dirección al mencionado peñasco a unos kilómetros de allí.

- Te acompañaré un poco – Dice dándole la espalda, le escucha cuando comienza a andar de nuevo, llegando a su lado a paso apurado y luego alentándose de nuevo.

Los dos se encuentran vagando por el bosque juntos, ninguno sabe exactamente cuánto tiempo pasan así, en completo silencio. Juntos continúan, llevando la comida como si fueran un dúo de niños en busca de la casa de la bruja, la luna es la única que les acompaña y les cuida de las terribles bestias que se esconden en el bosque. Sana suspira, seguro piensa cosas estúpidas en los peores momentos.

Mira de reojo a su callado acompañante, mantiene su vista al frente en todo momento y es difícil notar que está haciendo en la noche, podría estar sonrojándose por pasear así con ella, lo único que se escucha de él es su propia respiración por lo tanto no está murmurando. Sana suele olvidar que no es buena en dar disculpas, especialmente tan pronto, ni siquiera sabe cómo comenzar a charlar con él. Es algo gracioso, una persona que conoce hace tantos años y con la que ha compartido días completos y, sin embargo, no sabe cómo hablarle exactamente cuando están a solas, y no es que sea por falta de intentarlo.

¿Acaso son tan distintos? No notaba eso cuando solían pasar el rato con Masuo, Shina y Hiro, en esa época él era el chiquillo callado de su grupo y ni se aparecía la mayoría de las veces que le invitaban.

Realmente no son amigos y, como tales, no tienen la menor idea de qué decirse.

Vagan juntos pero separados, en completo silencio, hacia el mismo lugar pero con cosas completamente distintas en la cabeza.

Ella vuelve a suspirar y junta el coraje para hablar.

- Estuve pensando sobre lo que… hablamos esta tarde – Pero Midoriya la interrumpe, él habla primero con una claridad pocas veces vistas en él – Tienes razón, Arashi, no sé lo que significa ser el hijo de un héroe. No sé lo que es pasar por todo lo que tú has pasado y por lo que Kota está pasando ahora mismo, no hay nada que un héroe pueda hacer cuando los padres de un niño le son arrebatados… los héroes no pueden devolver ese tipo de cosas, solo impedirlas e incluso así suelen fallar –

Sana guarda silencio, sus palabras llegan a ella como golpes contundentes, Midoriya no solo habla de Kota sino de ella misma. Al final del día el héroe vuelve a hacer su trabajo, vuelve a su vida, y aquellos que han perdido gente en la batalla son dejados atrás, sus familias se encargan entonces, no hay héroe que pueda hacer el trabajo que su tío hizo, o que Mandalay hace en caso de Kota.

Incluso en su caso, con All Might apareciendo de vez en cuando, nunca lo vio como más que un visitante… simplemente no podría reemplazar el apoyo de un familiar, sin importar cuan brillante sea su sonrisa.

- Pero – Midoriya continua – Por eso quiero entenderlo, quiero poder estar allí para Kota, luego de lo que tu dijiste me di cuenta de lo que hacía mal… Creí que era mejor que dejara de odiar a los héroes pero… en realidad lo que más quiero es que vuelva a sonreír, incluso si apenas le conozco, no quiero que nadie esté así… no quiero que un niño sufra de esa manera. No me importa si odia a los héroes o no… mientras vuelva a ser un niño. – Él termina con su discurso, nunca deja de mirar hacia adelante con esas cejas fruncidas, como si se hablara a sí mismo, reafirmando lo que cree, más que explicándole a ella – Tenias razón –

Sana se ríe, una risa corta y seca que llama la atención de su acompañante, Izuku levanta la mirada y se fija en ella.

- Nunca tengo razón en nada, Deku – Aclara ella – Estaba proyectándome en el chiquillo un poco, en el momento me enfadé contigo porque… estoy cansada de gente con palabras falsas ¿Sabes? Y, no sé… supongo que vi el rostro de cada bastardo que se acercó a mí ofreciendo su lastima cuando estaba pasando por el peor momento en mi corta vida… - Sana baja la mirada, encoje sus hombros un poco mientras musita algo que le saca un gran peso de encima tan pronto como escapa a sus labios – Lo siento, fui una idiota… -

- B-bueno… no lo pondría así, no eres una idiota… - Izuku se sonroja un poco y su expresión determinada se quiebra mostrando al viejo muchachito de verdes ojos dudosos una vez más – Has pasado por mucho, lo entiendo –

- Como Kota, lo que he sufrido no me da derecho a tratar a los otros así – Sana aclara con una sonrisa débil – Me alegra que vayas en contra de lo que yo dije, todo mundo es distinto y… tal vez tú seas lo que Kota necesite para sentirse mejor. –

Cruzan el camino por unos metros más llegando a un pequeño lugar donde los árboles se disipan un poco a la izquierda, donde pueden observar hacia arriba la luna en todo su esplendor, menguando mientras se alza en lo más alto del cielo nocturno acercándose a la medianoche. Se detienen en ese momento, Sana lo hace y Deku da unos pasos más antes de volverse a ella y frenar también. Se miran uno al otro, ambos tan distintos, parados de manera opuesta en un mismo camino pero ya no se miran con resentimiento, ya no se miran como extraños, tampoco como amigos… no saben exactamente como se miran, de hecho, pero saben que es mejor que antes.

- Has cambiado mucho, Deku – Ella dice causando que el chico aparte la mirada avergonzado – A partir de aquí prometo no cuestionarte, no hemos vivido lo mismo pero… ya no eres el niño tan frágil de la secundaria –

- Tú también has cambiado – Responde él, todavía sin mirarle directamente – Nunca te había escuchado disculparte por nada –

- Que no se te haga una costumbre, Deku – Pronuncia su apodo como Bakugo lo haría, con algo de desprecio, afortunadamente él lo entiende como broma y se relaja un poco.

- Supongo que… hemos sido forzados a madurar en un año –

Un año.

Pareciera que fue hace más de un año pero no, recibió su brazo y su primer entrenamiento, aprendió a usar su quirk más eficazmente y enfrentó a su primer villano, descubrió la enorme cantidad de enemigos que se encuentra allí afuera, descubrió también una gran cantidad de personas que están dispuestas a ayudarle si lo necesita. Ha peleado, ha llorado pero también ha reído y ha disfrutado. Incluso si se dirige hacia lugares oscuros, no se arrepiente del camino que ha tomado, pues sin este camino no sería la persona que es hoy.

Frente a ella Midoriya parece también estar perdido en sus pensamientos, él ha crecido y no ha sido por mérito propio, ha sido acompañado por alguien muy grade, alguien con una gran sombra que está a punto de desaparecer y debe ser reemplazada. Hay fuerzas oscuras en juego también, hay cosas que deben ser detenidas por él y solo por él, razones por la cual tuvo que fortalecer su "frágil" personalidad anterior.

Caminan el mismo camino pero lo hacen de manera distinta y, eventualmente, se bifurcará.

- Eso se pondrá demasiado frio para comer – Sana menciona, sacando a ambos de un incómodo silencio.

- ¡Claro…! – Él parece recordar por qué estaba en este camino en primer lugar – Seguiré entonces… ¿No vienes? –

- No me necesitan, estoy seguro que tú lo harás mejor solo, eres más listo que yo –

- Te mañana entonces –

Deku no pierde el tiempo y da la vuelta para seguir encaminado hacia Kota, con sus ánimos renovados y un paso apurado, sabe exactamente qué quiere decirle aunque no como terminará.

Bai Hu voltea y regresa hacia el campamento, lentamente, disfruta la oscura y silenciosa noche de verano, repasa lo que dijo en su cabeza haciendo tiempo para no volver demasiado rápido.

Ninguno mira hacia atrás.

Saben exactamente que el otro no va a hacerlo.

Ahora ya no es necesario dudar.


Otro capitulo cerrado, dos héroes se despiden después de aclarar las cosas entre ellos. Dos caminos distintos, dos justicias distintas.

Disculpas por la tardanza pero este capitulo me bloqueó en varias oportunidades, por eso les traigo la versión extendida y mi capitulo mas largo hasta el día de hoy. Aprovecho el momento para volver a aclarar, notarán algunos que los eventos en el campamento y los dias que pasan allí no son iguales a los del material original, los he cambiado para la conveniencia de mi historia, todo pasará como debe pasar al final pero con menores alteraciones y un par de días mas en el campamento.

Así que sí, no se preocupen, la escena de las aguas termales vendrá eventualmente.

¡Gracias por leer! Y, como siempre, recuerden que la caja de reviews está lista para aceptar sus comentarios y sus criticas.

Nos leeremos pronto!