Capítulo 22
YAMATA Y YASAKANI: EL ORIGEN
*Hace 1834 años es la antigua Japón.
Primavera, la época en la que las más bellas flores surgen un cálido despertar y así como los capullos se habrían por primera vez para asombrar al mundo con su brillo, los pequeños ojos rojos de un inocente niño se habrían por primera vez.
En un mundo donde la paz reinaba en los corazones de sus habitantes, habían tres clanes que se unían en celebración para darle la bienvenida al heredero del clan Yasakani.
"Ellos son los elegidos" "Ellos protejeran a todos" "Son bendecidos por los dioses", entre otras cosas es lo que decían al contemplar a los tres pequeños herederos: Iori Yasakani, Mamoru Yata y Kyo Kusanagi.
Por otro lado, El Monte Olimpo también estaba de fiesta, la familia sagrada que habitaba la tierra, la familia mano derecha de Zeus, la familia Asamiya recibía gustosamente a la nueva hija del líder. Una pequeña niña de ojos violetas.
El tiempo paso, los tres herederos crecieron juntos, llenos de salud, fuerza y nobleza dignas de unos guerreros.Con tan solo 8 años de parte de Iori, 7 años del Kusanagi y 9 años del Yata ya eran unos expertos en combate, aclamados por la extraordinaria fuerza que poseían.
Durante un tiempo, la aldea se vio envuelta en una terrible ambruna, para tratar de apasiguarla, Nori Asamiya, líder del clan Asamiya llegó con su familia para ayudar con el problema.
Los tres herederos pronto se hicieron buenos amigos con la pequeña hija del señor Nori, quienes no parecían irse tan pronto.
En medio de todos sus juegos, conocieron a un joven de cabellos platinados, quien decía ser un Dios, para ellos el era tan normal como los demás y pronto formaron una larga alianza...
Los niños crecieron, se volvieron jóvenes de 17, 16 y 15 años volviéndose tan aclamados por los aldeanos como sus padres.
- ¡Yamata!
-Mamoru, no grites tan alto- se quejó un castaño Kusanagi caminando a su lado
-Lo siento Kyo, pero tenemos que encontrarlos
-¿Encontrarlos? Pensé que sólo buscábamos a Yamata
-La hija del señor Asamiya e Iori se adelantaron a buscarlo para que nos ayude a entrenar
Ambos herederos caminaron hasta llegar al punto de reunión donde ya eran esperados. Aquel Dios los miro con calma, esa tarde, en lugar de "entrenar" conversaban acerca de sus vidas, que harían al volverse líderes de sus clanes... O simplemente sus sueños al futuro.
-Asamiya, ¿que harás cuando seas mayor?- cuestionó el heredero Yagami sentado a su lado
- Ya les he dicho que me llamen por mi nombre
-Pero tu nombre es extraño...¿Por que te llamas Athena?
-Mi nombre es griego... Mis padres me lo pusieron por alguien importante
-¿Por quien?- cuestionó el heredero Yata
-Por la hija de Zeus... ¿No es así?
- ¿Tu la conoces Yamata?
-He oído hablar de ella, no se si exista en realidad
-Pero tu dises ser un Dios, entonces ella también debe existir- el heredero Kusanagi menciono un poco divertido
- ¿Dios de que eras?
- Yo soy Dios de la tierra, Voluntad de Gaia.
- quien diría que nos volveríamos amigos de un Dios jaja, - el pelirrojo recibió un pequeño codaso por parte de Yamata, estos dos se llevaban muy bien- lo siento...
Risas, bromas y temas triviales alegraban sus vidas. Después de encontrar hace mucho tiempo a un hombre solitario en el bosque a volverse amigos.
Una campana sonaba, era la señal de que tenían que volver, se despidieron de él Dios y se retiraron.
Al cabo de unas cuantas horas, mientras el dios cuidaba de un árbol dañado por una tormenta, observo confundido como todos los animales del bosque corrían aterrados, Yamata trato de ocultarse, no tenía permitido mostrarse ante los mortales, aunque hacia una excepción con los herederos y Athena.
La escena lo dejo aterrado... "¿cazando?... ¿Ellos están matando animales inocentes?... ¿Por que festejan el asesinato de los animales?... No, esto no puede ser... Tiene que ser un mal entendido..." Pensaba con odió, no hiva a tolerar que seres inocentes fueran asesinados por placer o deporte.
De alguna manera, Yamata se las arregló para poder entrar a la aldea. Lo difícil era que le permitieran la entrada a alguno de los templos.
Yamata disfrazado de sirviente, consiguió entrar al templo del clan Yasakani. Tuvo un poco de dificultades, pero al final, ya se encontraba frente a la puerta del heredero de dicho clan junto con otros más.
- Adelante- se escuchó la voz del hijo del líder, los hombres entraron haciendo una reverencia exepto el Dios.
El pelirrojo notó la conducta de su servidumbre, al darse cuenta de quien era, Pidió al resto que lo dejaran solo con aquel "hombre"
-¿Que haces aquí Yamata?- cuestionó el pelirrojo- creí que no querías que la gente te viera
-¿Por que?
-¿Por que que?
-¡¿Por que los mataron?!- su odio creció y arrinconó al heredero contra un muro apretando su cuello absteniéndose de matarlo
-No..pue...do R..espi...rar - chilló el joven tratando de safarse, al final, lo soltó y este comenzó a hablar- ¿A que te refieres?
-¡A los animales!
-Viste la cacería ¿Verdad?
-¿Como pueden hacer algo tan..
-Yo no quería- lo interrumpió- la cacería es para demostrar nuestras habilidades y también para traer comida al pueblo
-No comprendo que tiene eso de bueno
-El pueblo ha estado envuelto en enfermedades infecciosas y una terrible ambruna, tratamos de conseguir comida...
-¡Pero ese no es el modo!
-¡¿Crees que no lo sé?!... La gente cree que puede tomar lo que quiere cuando quiere, incluso mi padre, pero yo creo que hay que saber que tomar y ver la forma de devolverlo sin ocasionar alteraciones a la paz
-Sabes muy bien cuál es mi deber
-Y tu sabes del mío- hubo un pequeño silencio incómodo- Esto no volverá a pasar Yamata, trataré de hablar con mi padre...
-Hablar no es suficiente- lo interrumpió
-Entonces lo convenceré, haré que no vuelva a pasar.
-Eres extraño Yasakani - esta vez lo dijo con un tono burlesco, pero el pelirrojo prefería escuchar que se burlaba a oírlo molestó
- ¿Desde cuando eres respetuoso conmigo?, Pensé que éramos amigos...
-Confiare en ti, Iori
-Ya vete... Tus gritos se escucharon por todo el templo, pronto vendrán guardias a ver qué pasa
Ninguno dijo nada, pareciera que el problema estaba resuelto, pero no era así, Yamata salió de el templo confiando en su amigo... Pero este se quedó pensando
"¿Como rayos se lo he de decir a mi padre?"
Los días pasaron... El Dios ya no había recibido ninguna visita de sus amigos como lo hacían antes. Se extraño mucho. Decidió volver a ir al pueblo para llevarse la peor sorpresa de su inmortal vida.
El camino al pueblo era horrible, tal parece que la cacería se elevó en gran número, no solo eso... Varios árboles ardiendo en llamas... Comenzó a irritarse, fue lo más rápido que pudo, ¿y para que? Lo que vio lo hizo enfurecer.
Tres herederos en el suelo, arrodillados, con la cabeza baja... Tres hombres potentes hablaban ¿o los regañaban?, A lo lejos, la joven Athena, viendo la escena, sin decir nada.
-¡¿Que pasa aquí?!- se hizo presente el Dios atrayendo la atención de todos los presentes
-¿Quien eres tú?- preguntó el líder Yata
-Pregunté ¿Que pasa? O es que acaso no sabes entender
-Yamata, ¿Que haces aquí?- el pelinegro interrogó
-Mamoru, hijo mío, ¿Conoces a este individuo?
-bueno... yo
-Ustedes- Yamata ya estaba harto- ¡Ustedes han destrozado todo este valle, su maldita arrogancia los llevará a la extinción total de su maldita raza!
-¿Quien eres tú para amenazarnos de ese modo ? ¿A caso no sabes quiénes somos ?
- Para mi, apartir de ahora todos los humanos son iguales - El Dios levanto su mano y con su poder, lanzó al líder Yata contra una casa
-¡Padre!- Mamoru se puso de pie mirando a su padre en el piso, para luego voltear a ver desafiante al dios- ¡Yamata, ¿Por que lo hiciste?! El es mi padre
El Dios no hizo caso, con su poder, comenzó a devastar toda la aldea, gente que corría de aquí a allá, casas desechas.
-Tenemos que irnos de aquí- advirtió el líder Asamiya a su familia
-Pero.. padre ¡No podemos abandonarlos!
-¡Esto no es nuestro asunto Athena!
Nori Asamiya, se llevó a su familia lo más rápido posible, para así evitar estar envueltos en esta situación.
Por su parte, Mamoru, Kyo e Iori intentaban calmar al Dios. Pero todo parecía ser inútil
-¡Yamata! Detente por favor- el gritó de Kyo fue completamente ignorado
-¡Detente! ¡Estas destruyendo la aldea!
-Bueno, quieren que me detenga, entonces hagamos un intercambio
-¿In.. intercambio?- Iori parecía no entender
-A partir de ahora, cada luna llena, sacrificaran a 8 doncellas y yo dejaré en paz la aldea por ahora
-Estas loco maldito demonio - el líder Kusanagi lo estaba enfrentando nuevamente.
-Esa es mi petición, cumplan si desean vivir
Dicho esto se desvaneció, la gente que quedaba, pronto comenzó a ser atendida, la gente estaba aterrada, no por la presencia que acababa de irse, si no por que pronto seria luna llena, y tenían que sacrificar a 8 jovencitas...
El tiempo paso, las mujeres del pueblo morían cada vez más... Pero eso no sería por mucho. Los líderes recibieron la visita de la princesa Kushinada y su familia, Hablaron y pronto un plan ya estaba hecho... Esa misma noche, se desarían del ahora Yamata No Orochi.
El plan fue escuchado por Iori, le parecía un plan muy cruel, sin dudarlo dos veces salió del templo reconstruido de su familia, subió a un caballo y emprendió camino justo a la última vez que vio a Orochi.
-¡Yamata! - Gritó, pero nada se escuchó -¡Soy yo, Iori!
-¿Que es lo que quieres humano?- Salió de su escondite mirándolo con odió
-Yo, quiero hablar contigo
-No tenemos nada de que hablar, tú dijiste que lo arreglarías y solo lo empeoraste
-No, no fue así, yo hablé con mi padre... Incluso le conté de ti, pero el solo se burló, hablo con los líderes de los otros clanes e hicieron lo mismo, Mamoru y Kyo también trataron de convencerlos, pero todo fue inútil, nos prohibieron salir, creían que la ambruna nos afectaba, cuando ellos querían extender la caza yo trate de detenerlo pero solo enfade a los líderes-
Yamata veía con asombro al pelirrojo "¿Que tanto sería verdad?, ¿Por que molestarse a venir hasta aquí, arriesgando su vida?" El Dios miro como el Yasakani bajaba la cabeza y una cuantas lágrimas salían de su rostro.
- Pero es cierto... Por mi culpa, ellos comenzaron a quemar el bosque, mataron sin piedad y yo no hice nada y ahora ellos quieren...
No acabo su frase, un ataque sorpresa fue lo que ocurrió, guardias y los tres líderes atacaron al dios sin piedad alguna. Este se encontraba muy distraído como para defenderse, sin embargo hizo todo lo posible, el heredero Yasakani estaba en el suelo, uno de los ataques de Yamata lo tomo por sorpresa y terminó un poco herido.
Cuando Yasakani trato de ponerse de pie, vio como su "amigo" si es que aún lo podía llamar así, era cruelmente atacado, para que el final de la noche, Yamata No Orochi fue sellado dando lugar a los tres tesoros sagrados, un bosque cubierto de fuego y un joven inconsciente.
Los años pasaron desde aquel suceso, los herederos ya no eran más unos muchachos, eran ahora todos unos hombres de 20, 21 y 22 años. Cerca de unos meses sería llevada a cabo la ceremonia, en donde estos jóvenes se convertirían en los líderes de sus respectivos clanes.
Los tres estaban tan nerviosos como emocionados, pero hubieran preferido que fuese totalmente diferente; el trio estaba a cargo de algunos preparativos, y obviamente acordaron en invitar a la ceremonia a Athena y su familia, después de los sucesos ocurridos con Orochi, no la habían vuelto a ver desde hace casi cinco años.
Un terrible rumor pasaba de lado a lado. El líder del clan Yasakani llevo a su hijo a montar a caballo para hacerle saber de sus nuevas responsabilidades dentro de unas cuantas semanas. La charla fue un poco larga, al volver ya todo era obscuro. Lo peor de todo comenzó cuando entraron a los aposentos de la señora Yasakani, los cuales estaban bañados por sangre
El viejo líder enfureció, mando a llamar a los otros clanes, que pronto e encontraron ahí. Todos negaron la existencia de un complot en su contra, pero si no fueron ellos, ¿entonces quien?
Al verlo tan inestable, el líder Kusanagi invito a Yasakani a su morada. Para que pudiera calmarse y juntos buscar una solución a este misterio.
Que gran error, el cuerpo de la esposa de Yasakani estaba ahí, tendida en el suelo, sin vida. Esto provocó una fuerte explosión de emociones dentro de el líder como de su hijo.
Comenzó una batalla entre Yasakani y Kusanagi. Ambos demostraban sus habilidades. Por su parte, Kyo se encargaba de proteger a su madre, evitando que está interviniera en el combate; Iori , el estaba incado, al lado del cuerpo de su madre, perdido en sus pensamientos, pero el no era tan impulsivo como su progenitor. Controlo su irá, tomo en brazos el cuerpo de su madre y salió de ahí sin importarle que su padre continuará peleando.
Lejos, en un pequeño río se escuchaba un pequeño sollozo, una joven de cabellos violetas decidió investigar, mientras más avanzaba, más fuerte era, y ahí está el origen, un pelirrojo sosteniendo el cuerpo de una mujer
-¿Iori? ¿Eres tú?
El joven levanto la cabeza volteandola para encontrarse con su amiga de la infancia, Athena se veía realmente linda bajo la luz de la luna... ¿O era por el brillo de sus lágrimas? Ya no sabía nada, simplemente bajo la cabeza a su pocision original mientras ella se acercaba lentamente.
-¿Que ocurrió? Pregunto la joven asombrada tras ver el cadáver
-La mataron, mataron a mi madre.
-Pero... ¿Quien lo hizo?
-Kusanagi... Fue orden de Kusanagi-sama
-¿el padre de Kyo? Eso es imposible, creí que ustedes eran aliados.
-Yo tampoco quiero creerlo... Pero mi madre estaba en su casa, su cadáver estaba ahí.
- Lo lamento
-No fue tu culpa, no tienes por qué lamentar nada
-Yasakani... Se que..tal vez este no sea el momen...
-Soy Iori, lo recuerdas, Asamiya- este a pesar de su perdida le sonrió de manera cálida
-Y yo Athena- correspondió a la sonrisa mientras se acercaba lentamente al rostro de este.
- ¿Ath..ena?- lo impresionó el atrevimiento de su amiga, lo estaba besando, beso que fue correspondido inmediatamente, para ambos fue cálido, lento y apasionado hasta que...
-¡joven Yasakani! - el gritó de un guardia de su clan provocó que ambos se separaran.
-Aqui estoy - se puso de pie con la cabeza baja, no quería que notaran su sonrojado rostro
-El señor Yasakani exije su presencia de inmediato en su templó
-¿Para qué?
No hubo respuesta, el guardia hiba jalando al pelirrojo del brazo para que esté le siguiera. Athena fue sigilosamente detrás de ellos, tenía un mal presentimiento.
Llegaron al templo, exactamente al lugar donde se encontraba su parte del sello de Orochi. Mientras más se acercaba, podía notar que una oscura aura se expandía por todo el lugar, se sentía como la de...
-¡¿Yamata?!- el pelirrojo se asombro, ahí estaba, el demonio serpiente, el Dios de la naturaleza, su amigo
-¡A él!- gritó el padre del pelirrojo señalándolo siendo segado por el odio que sentía- ¡Toma la vida de mi hijo y dame tu poder para acabar con Kusanagi!
-Como gustes humano..
-¿Mi...vida? ¡¿Que significa eso padre?!
Su progenitor lo ignoro completamente, Yamata levanto su mano y con su poder acerco lentamente el cuerpo del heredero Yasakani en contra de la voluntad de éste, por más que trataba de resistirse, su cuerpo lo traicionaba.
-El poder que voy a darte, trae sus consecuencias- advirtió el Dios -Las mujeres de tu clan morirán al dar a luz al igual que sus hijos, los hombres morirán siendo muy jóvenes, y tus descendientes recibirán un "extra" en la sangre de su linaje
-¡Acepto!- Afirmó el líder Yasakani- con tal de tomar mi venganza en contra de Kusanagi, lo tomó
Con esta afirmación, el clan Yasakani desaparecio para la historia dando origen al clan Yagami; el líder Asamiya se sintió responsable cuando su hija le contó lo sucedido, si ellos no los hubiesen abandonado desde el principio, nada de esto habría sucedido; los otros dos herederos se convirtieron exitosamente en líderes, junto con un heredero Yagami, condenado a vivir y traspasar su odio de generación en generación.
En cuanto a Iori, su alma fue separada de su cuerpo, pero no fue destruida, fue la única compañía de Yamata No Orochi cuando fue sellado nuevamente, explicándole que en realidad no lo mató, si no lo ayudó a dejar una cruel vida. Alejándolo de la realidad. Convirtiéndolo en su aliado, como su amigo, no fue difícil convencerlo...
