Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada

4) Advertencia: Contiene muchos OC.

A TRAVÉS DEL TIEMPO

CAPÍTULO 24

Habitación de Nan

Poco después

Nan apenas pudo cerrar los ojos cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe. Tikki se escondió en sus cabellos al ver a Alice entrar a la habitación, seguida nada menos que la reina.

La chica apenas registró a la monarca y trató de ponerse de pie para hacer una reverencia, pero Alice la empujó de regreso sobre la cama. Estaba muy asustada porque había sido akumatizada y, al regresar al palacio, había escuchado decir a la reina que estaba preocupada por Nan.

-No, no te atrevas a levantarte, Nan- dijo la chica mayor sin dejar de detenerla- tienes que descansar, sobre todo después de lo que pasó-

-¿Alice?-

-Sí, soy yo, niña tonta- dijo su amiga- ¿qué te sucedió?¿Porqué estabas llorando cuando te encontré con Mendoza?-

-Menzoda era Íncubo- dijo Nan sin abrir los ojos- trató de akumatizarme, y luego te akumatizó a ti para que atacaras a Kit y a los héroes. A mí me hizo tomar algo y me encerró en un armario, pero logré escapar y contarle todo a Lady Luck cuando se dirigía a ayudar a Shadow Cat-

Elizabeth I sonrió de una manera curiosa, pero ninguna de las dos chicas se dio cuenta de ello, y puso una mano en la frente de la chica.

-Te comportaste muy valiente, Nan- dijo la reina en un tono cariñoso- serás recompensada por tu valor-

La chica se ruborizó.

-No fue nada, your majesty- dijo Nan antes de bostezar. Evidentemente estaba luchando contra el cansancio y no duraría mucho más tiempo despierta. La reina retiró su mano de su frente y se volvió hacia la otra chica.

-Alice, ayúdala a cambiarse de ropa y asegúrate de que descanse- dijo la reina dándole la espalda- le daré tres días para descansar. Cuando se cumplan esos días, necesito que vayas a los muelles y cites aquí a Sir Francis Drake y a su segundo, Christopher Jones-

-S… sí, madam- dijo Alice, inclinándose mientras que la reina salía de la habitación con una sonrisa curiosa. Una vez que la reina se fue, la chica se volvió a Nan y la ayudó a salir del vestido y ponerse su bata de dormir.

X-x-x

Sala de Audiencias

Tres días después

La noticia de que la reina lo quería ver llegó casi al mismo tiempo en que Kit había visto a los soldados ingleses conducir a Mendoza hacia el barco que lo llevaría de regreso a España. El hombre estaba furioso, con su nariz rota y varios dientes menos, pero al chico le quedó sabor a poco el castigo que el hombre había recibido.

Kit siguió a Francis Drake a través de los pasillos del palacio de Greenwich, confundido de que la reina lo hubiera llamado a él también. Si bien era bienvenido en la corte, normalmente llamaba solo a su capitán para recompensarlo o encomendarle alguna misión. ¿Acaso le encomendaría una a él? Eso sería genial, pero… si se iba, no volvería a ver a Nan en mucho tiempo. Quizá cuando regresara, quizá ya estaría casada con otro hombre y…

Sacudió la cabeza. No era momento de pensar en ello. Según lo que había dicho Nan, la reina no iba a permitir que se casaran. Su única opción era huir con ella al nuevo mundo, lejos de donde pudieran impedirles estar juntos.

Volvió a sacudir su cabeza. No debía pensar en eso tampoco. Nan tenía su vida en Londres, y quizá, solo quizá tenían esperanzas. Si le hubieran dicho a la reina que ellos eran Lady Luck y Shadow Cat, seguramente los recompensaría.

"Pero no es por esto que peleamos", dijo Kit "sería egoísta hacer eso"

Por fin llegaron a la sala de audiencias, y se inclinaron ante la reina. Junto a ella, como siempre, estaba Nan sonriéndole levemente y su amiga Alice lo miró de una manera extraña que lo hizo fruncir el entrecejo.

-Your majesty- dijo Drake.

-Ah, sir Francis, gracias por venir- dijo la reina- lamentablemente no es contigo que quiero hablar, sino con tu segundo. Se llama Kit, ¿no es así, Nan?-

Nan borró su sonrisa y se ruborizó al ser mencionada, pero asintió.

-Sí, madam- dijo ella.

-Déjenos solos- ordenó la reina.

Los consejeros, los guardias y las damas se levantaron y salieron de la sala de audiencias. Nan miró preocupada a Kit, pero siguió a Alice hacia la puerta.

-Espera, Nan, no te vayas- dijo Elizabeth I- también quiero hablar contigo-

La chica se detuvo, y se volvió hacia la reina, deteniéndose junto a Kit. Lo miró de reojo mientras que la sala se terminaba de vaciar. ¡Cómo deseaba tomar su mano para sentirse mejor! Pero no podía hacerlo, no frente a la reina, y no cuando eran Kit y Nan. Solamente Lady Luck y Shadow Cat podían hacer eso.

Una vez que se quedaron solos, la reina se volvió hacia ellos.

-Al parecer ambos me han estado mintiendo- dijo la mujer seriamente. Kit palideció y tragó saliva. Nan, quien no estaba mejor que él, dio un paso al frente.

-Nada de eso, your majesty. Nosotros no…-

-Silencio- dijo la reina frunciendo el entrecejo mientras que señalaba a Kit con su dedo- ambos se han estado encontrando en secreto a pesar de la condición por la que lo liberé-

-Pero no hemos…-

-Se han estado escapando para verse- continuó la reina, interrumpiendo a Kit- y han estado peleando contra los akumas juntos-

Los dos miraron horrorizados a la reina. ¡Elizabeth I había descubierto su secreto! ¿Qué iba a hacer al respecto? ¿Iba a mandarlos a la Torre?¿Exigirles que le entregaran los Miraculous?¿Exilio? Kit miró de reojo a la chica. Mientras estuviera con ella, no le importaba.

Pronto la mujer se echó a reír, pero eso no alarmó menos a los chicos.

-No sean tan serios- dijo la reina- quería agradecerles a ambos por lo que hicieron por mí y por mi reino, protegiendo a mi gente de los monstruos- se volvió al chico- arrodíllate-

Kit estaba tan asustado de lo que acababa de pasar que no se movió hasta que Nan dijo su nombre y la reina repitió la orden.

-Kit- dijo la chica en voz baja.

-Arrodíllate- repitió la reina.

El chico finalmente obedeció, plantando una rodilla en el suelo mientras que la reina sacaba una espada y posaba la parte plana en sus hombros.

-Christopher Jones- dijo la reina- a partir de este momento te nombro un Earl. Te concedo el castillo que poseo en Kent y las tierras a su alrededor-

Kit miró boquiabierto a la reina sin poder creer lo que le estaba diciendo. Seguramente estaba soñando, porque no había manera de que la reina le concediera todo eso a alguien como él.

-Madam, es demasiado para…- comenzó a decir torpemente el chico.

-Eso es suficiente- lo interrumpió la reina mirando de reojo a Nan- para que no tengas ningún obstáculo para casarte con Anne Cavendish, ¿no lo crees?-

Fue el turno de Nan de mirarla boquiabierta.

-Majesty, ¿nos está dando permiso de…?-

Elizabeth I esbozó su sonrisa satisfecha, con la cual los dos chicos no sabían si eso era una buena o mala señal. Respiraron hondo y esperaron pacientemente la respuesta.

-Christopher Jones, tienes mi permiso de desposar a Anne Cavendish- dijo la reina- pero tengo algunas condiciones para ambos-

-De acuerdo, su majestad- dijo Kit, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no saltar de emoción ante la noticia de que tenía el permiso de la reina para casarse con la mujer que amaba.

-Primero, Nan seguirá siendo mi dama de compañía, así que ambos tendrán habitaciones especiales en todos los palacios- dijo la reina- deberás estar presente en los eventos oficiales a los que ella asista-

Kit asintió seriamente.

-Segundo, Kit será un general de la marina- dijo la reina- lo llamaré en caso de que tengamos una guerra, lo cual parece cada vez más probable-

Ambos recordaron el incidente con el embajador español.

-Sí, madam- dijeron ambos al mismo tiempo.

-En ese caso, felicidades- sonrió Elizabeth I- me informarán cuando se llevará a cabo la ceremonia, para asistir-

Kit sonrió ampliamente y tomó la mano de Nan, mirándola con devoción.

-Mistress Anne Cavendish, ¿me haría el honor de convertirse en mi esposa?- dijo él en voz baja.

Mientras miraba la escena, a Kit pidiéndole matrimonio a Nan, la reina sonrió enternecida. Esperaba que ambos fueran felices, y que nada se interpusiera entre ellos. Desafortunadamente, en un par de meses las cosas iban a cambiar drásticamente.

X-x-x

Capilla Real, Castillo de Windsor

Dos semanas más tarde

Los Cavendish estaban completamente mortificados por el marido que la reina había elegido para su hija, pero a pesar de que tenía un pasado poco convencional, el chico elegido era ahora un earl, era rico y poseía un castillo y extensas propiedades como un regalo personal de la reina, además de que tanto él como Nan eran favoritos de Elizabeth I. No tenían nada de qué quejarse.

Ignorando los pensamientos de sus ahora suegros, Kit tomó la mano de Nan y ambos salieron de la capilla recién casados, no sin antes inclinarse y agradecer a la reina, ya que ese día era gracias a ella.

Los recién casados se dirigieron al castillo de Leeds, la nueva propiedad de Kit, donde pasarían un par de semanas juntos lejos de la corte.

Alice la miró alejarse con una sonrisa. No sabía que era lo que le habían dicho a la reina para que les diera su permiso para casarse, pero estaba genuinamente feliz por su amiga. Ella misma estaba comprometida con un hombre noble de la corte.

Los kwamis, por su parte, estaban felices porque sus elegidos estaban juntos finalmente, y sobre todo Plagg porque decía que así Kit podría darle mejores quesos.

X-x-x

Tilbury

Tres meses después

Kit y Nan habían regresado a Londres tan pronto como el aviso del consejero de la reina les hizo saber lo que había sucedido. El rey de España acababa de enviar la Armada Invencible contra ellos, y necesitaban a Kit para comandar uno de los barcos que formarían el contraataque.

Francis Drake comandaba un barco llamado Revenge, y a Kit le habían asignado a comandar otro barco llamado Shadow.

Nan se sentía cansada y nauseosa desde hacía varios días, condiciones que empeoraron durante el viaje a Tilbury, pero aún así fue a despedir a Kit. El chico se había despedido de su esposa con un beso en el interior de su tienda antes de abordar su barco y dirigirse a la batalla marina.

-Espera un momento, Kit- dijo Nan tomando su mano antes de que Kit saliera de la tienda para dirigirse al barco. Sus ojos lo miraban con preocupación, no quería que se fuera. Sabía lo peligrosa que sería la batalla contra los barcos españoles: no por nada se llamaban la Armada Invencible.

-Tengo que irme, my lady- dijo Kit mortificado.

-Lo sé, pero hay algo que tienes que llevar contigo- dijo la chicas sin soltar su mano- Tikki, transfórmame-

-¡No!- dijo Kit, pero era demasiado tarde. Lady Luck le sonrió como disculpa y levantó su yoyo.

-LUCKY CHARM- dijo la chica. Una soga roja con motas negras apareció en sus manos- tómalo, necesitarás ayuda. Por favor, llévalo contigo-

Kit sonrió levemente y tomó el Lucky Charm mientras que Lady Luck se detransformaba.

-De acuerdo, my lady- dijo él besando su frente- no temas, Plagg y yo estaremos bien. Regresaré a tu lado antes de que te des cuenta. Mientras tanto, cuídate tú. Si algo malo nos sucede y perdemos, la guerra llegará con ustedes-

-No llegará- dijo Nan sacudiendo la cabeza- sé que ustedes los detendrán y todo saldrá bien, kitten-

El chico besó su mano antes de salir de la tienda, caminado hacia el muelle y abordando su barco. Nan lo siguió y se detuvo en el muelle. Vio a Francis Drake, Walter Raleigh y Oswyn, el prometido de Alice, cada uno de ellos abordando sus propios barcos para dirigirse a la batalla en el mar. Al ver los barcos alejarse, Nan se apresuró a la tienda de la reina para asegurarse de que se encontrara bien.

-¿Nan?- dijo tristemente Elizabeth I.

-Aquí estoy, madam- dijo la chica tomando asiento a su lado- todo va a estar bien-

-Me siento terrible por lo que te hice- dijo la reina- enviar a tu esposo a una batalla tan dura cuando ambos apenas llevaban unos meses de haber…-

Nan sonrió.

-No se preocupe, Kit se puede cuidar solo, confío en él- dijo la chica sentándose a su lado. Otra vez esas náuseas. Se volvió hacia un lado, no quería alarmar a la reina.

Elizabeth I sonrió también, pero ambas mujeres fueron interrumpidas por Robert Dudley, quien tenía algunos asuntos pendientes con la reina. Nan los dejó solos y se sentó en la playa mientras veía alejarse los barcos en el horizonte, respirando hondo y rogando a los cielos que Kit y Plagg regresaran con bien.

-Kit estará bien- dijo Tikki dándole unas palmadas en su mejilla- Plagg cuidará de él-

-¿Y quién cuidará de Plagg?- dijo Nan en tono de broma. Esperaba que Kit y sus marineros regresaran a salvo.

La chica apoyó su cabeza sobre sus manos mientras veía los barcos perderse en el horizonte. La suave brisa sobre su rostro ayudaba un poco a controlar sus náuseas. Tikki se sentó en su hombro y apoyó su cabeza en el cuello de la chica con una leve sonrisa. Ella se había dado cuenta de algo que Nan todavía no.

x-x-x

Canal de la Mancha

Esa noche

Kit respiró hondo desde la cubierta de su barco. Se aferraba a tres objetos en su persona: su Miraculous, su anillo de bodas y el Lucky Charm que su esposa le había dado. Sabía el plan de Francis Drake, solo esperaba que el viento estuviera de su lado.

-¿Qué piensas, chico?- le dijo Plagg.

-Que es hora de ejecutar el plan- dijo Kit mirando hacia el horizonte- los barcos españoles están ya frente a nosotros-

-No olvides el Lucky Charm- dijo el kwami.

Kit no lo olvidaría, y lo había tenido en cuenta en sus planes. Conforme se acercaban a los barcos enemigos, el chico se ató la soga que la chica le había dado alrededor de su torso, y entregó el otro extremo de la soga a su segundo.

-Es hora de abandonar el barco- le dijo Kit- yo me quedaré atrás para hundirlo y que Drake pueda disparar sin que los españoles sospechen. Tira de la cuerda cuando yo esté en el agua-

-Sí, capitán- dijo el segundo mientras que ordenaba a todos los marineros que pasaran al barco de Francis Drake.

Una vez que se quedó solo, Kit se detuvo frente al timón, y dirigió el barco directamente a los galeones españoles.

-¿Estás seguro de esto, chico?- dijo Plagg- es un plan completamente descabellado. Podrías morir-

La verdad era que, a pesar de que era inmortal, el kwami estaba un poco asustado por lo que su portador estaba planeando hacer, además de que el constante movimiento de vaivén del bote lo había mareado.

-No temas, lo lograremos- dijo Kit en voz baja.

-Confío en ti, chico- dijo el kwami- espero que tengas razón, porque tienes una promesa que cumplir. Si te pasa algo, Nan vendrá a buscarte para revivirte y volverte a matar-

El chico rió en voz baja.

-En cualquier momento…- dijo Plagg, mirando nervioso la cercanía de los barcos enemigos.

-Sí- dijo Kit- Plagg, transfórmame.

Shadow Cat apareció en vez del chico, y tras respirar hondo levantó su mano derecha. Era ahora o nunca. Tenía que tener éxito y salir vivo de eso, o Nan nunca lo perdonaría.

-¡CATACLISM!-

El héroe puso la mano en la cubierta y el barco se destruyó a su tacto, sorprendiendo a los españoles y cayendo de picada al mar.

-Detransformación- alcanzó a gritar antes de caer al mar.

-¡Esa es la señal!- alcanzó a escuchar la voz de Drake- ¡fuego!-

El segundo de Kit tiró de la soga, haciendo subir al chico al Revenge. Cuando salió a la superficie, Kit escuchó el fuego de los cañones del barco de Drake y alcanzó a ver que entre él y Walter Raleigh comenzaron a enviar barcos vacíos en llamas en dirección a los españoles, quienes cortaron sus líneas de sus anclas y comenzaron a huir.

-Bien hecho, Kit- dijo Francis Drake, dándole una palmada en la espalda mientras que otro marinero le echaba encima una toalla- lo logramos-

-Gracias- dijo el chico con una leve sonrisa, antes de fruncir el entrecejo y volverse a los barcos españoles- aunque esto aún no ha terminado-

X-x-x

Tilbury

Al día siguiente

Nan miró a la reina caminar nerviosamente en círculos en su tienda, y ella misma no se sentía mucho mejor. Robert Dudley les había dicho que no tener noticias eran buenas noticias, pero ninguna de las dos estaba muy convencida. Alice dijo que uno de los centinelas había visto fuego en los barcos ingleses y Nan había sentido el pánico apoderase de ella.

-Mas vale que Kit esté a salvo- dijo la chica- más vale que regrese, me lo prometió-

No solo eso, sino que llevaba un par de días sintiéndose mareada. Alice había atribuido ese malestar a los nervios, pero la reina no estaba tan convencida. Aún así, Nan se había negado a ver al médico de la reina, insistiendo en que estaba ocupado atendiendo a los soldados que estaban en la costa.

-No es normal que…-

La reina fue interrumpida por el ruido de una campana, y tanto ella como Dudley y Nan salieron de la tienda para ver de qué se trataba. Los barcos ingleses regresaban a Tilbury, ondeando banderas de victoria. La reina sonrió, pero Nan buscaba con la vista desesperadamente el Shadow.

-No…- dijo ella al no reconocer los colores del barco de Kit- no está su barco…-

-Quizá Kit está en otro barco, Nan- sugirió Tikki.

La chica no estaba convencida, y corrió hacia la playa para ver a los marineros regresar, seguida de Alice. Ella tampoco había visto el barco de su prometido. El capitán de otro barco le dijo a su amiga que su prometido estaba a salvo en su nave, y Alice regresó al lado de la reina con tranquilidad, pero nadie tenía noticias de Kit.

-No…- repitió Nan cada vez más asustada- Kit, tienes que estar bien. No puedes hacer esto…-

-¿No puedo hacer qué, my lady?-

Nan dio un respingo de sorpresa y se volvió hacia donde había escuchado la voz. Ahí estaba Kit, desaliñado y con sus ropas rotas, pero con una sonrisa radiante. La chica no pudo más y se lanzó a sus brazos.

-¡Kit!- exclamó ella- ¡volviste a salvo!-

-Tenía que cumplir mi promesa, lucky lady- sonrió él- no creas que fue…-

Pero no alcanzó a terminar su frase. La chica tomó sus mejillas con ambas manos y lo hizo agachar su cabeza para poder besarlo. Kit lo recibió contento, pero se alarmó al sentir a Nan soltarlo de pronto y encogerse sobre su abdomen.

-¿Nan?¿Qué te sucede?- dijo el chico, borrando su sonrisa y mirándola con preocupación.

-No… no lo sé- dijo ella con una mano sobre su abdomen y otra en su boca, palideciendo levemente- llevo un par de días… queriendo vomitar y sintiéndome cansada-

La mirada de preocupación de Kit se cambió por una enorme sonrisa. Quizá ella no lo había notado, pero él ya se imaginaba lo que había sucedido.

-My lucky lady- dijo él inclinándose hacia Nan y poniendo una mano sobre la de ella- creo que estás esperando un cachorro mío-

-¿Qué?-

-Un bebé- dijo Kit levantándola del suelo y dando una vuelta con ella en sus brazos- creo que vamos a tener un hijo-

Nan aún estaba procesando lo que su esposo acababa de decir cuando Tikki y Plagg salieron de sus escondites.

-Ustedes dos no perdieron el tiempo- dijo el kwami negro alzando sus cejas repetidamente antes de que Nan pudiera decir algo al respecto.

-¡Plagg!- reclamaron los tres.

X-x-x

Templo de los Guardianes

Época Actual

-Después de ello, Kit y Nan vivieron una vida larga y tranquila- dijo Tikki- prefirieron vivir en el castillo de Kit todo el tiempo que pudieran cuando no los necesitaban en la corte. Tuvieron dos hijos, pero no les heredaron los Miraculous porque…-

La kwami se interrumpió. Ninguno de los dos chicos les estaba escuchando ya. Adrien se había recostado en la cama sobre su lado izquierdo, y abrazaba a Marinette que se había ovillado a su lado. Ambos se veían tan tranquilos y felices en los brazos del otro.

-Cachorros estúpidos- dijo Plagg en voz baja, cubriéndolos con una manta antes de volverse a Tikki- déjalos así. Están fatigados y será mejor no moverlos, no quisiera despertarlos-

La kwami asintió antes de tomar su lugar en la almohada de Marinette. El día siguiente sería el último de entrenamiento antes de las pruebas en las que se decidiría si los chicos podían conservar sus Miraculous.

X-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! La historia de Kit y Nan llegó a su fin. Aún tenemos un día más de entrenamiento para nuestros héroes. Muchas gracias a todos por seguir leyendo. Muchos abrazos, nos leemos pronto.

Abby L.