¡Hola! Ahora lo que todos estaban esperando: la única chica del grupo, pasara un momento con cada uno de los caballeros: serán opciones alternativas.
La primera opción es: Shun, dedicado para una seguidora de Chile, que en paz descanse.
Hatsumi es de mi propiedad, y los caballeros originales, anime y manga son de Masami Kurumada.
¡Disfrútenlo!
En el capítulo anterior...
En un momento desesperado de recuperar el casco dorado, el Santuario recurre a Shin, el caballero del Fuego. Shun queda en una situación comprometida, Hatsumi llega para salvar a Saori y felizmente el Caballero del Fenix vuelve a la vida, salvando a su hermano del fuego. Jura enfrentarse a sus antiguos aliados, en especial al Patriarca. Seiya y sus amigos se alegran de la gran ayuda de Ikki.
Capítulo 25
El ángel de la muerte
(Momento con Shun)
En el Santuario
La mujer caballero de Águila se encontraba paseando por el Santuario hasta que:
- ¡Espera, Marín!
Era Phaeton.
- Quiero que vayas tras Seiya, y lo mates.
Le ordenó.
- ¿Que "mate a Seiya"?
Preguntó Marín.
- Exactamente. Debes partir enseguida.
Contestó él.
- El Patriarca es el que da la orden.
Protesta la mujer de pelo castaño.
- No preguntes, solo obedece.
Ella aprieta su puño, lo que se da cuenta el hombre de pelo naranja claro.
- ¿Acaso te niegas?
La mujer baja la cabeza, en ese momento son interrumpidos.
- Es ridiculo pedirle eso.
Llega a ellos Shaina, la mujer caballero de Ofiuco.
- ¿Cómo se te ha ocurrido semejante tonteria? Si quieres que alguien acabe con Seiya, enviame a mí porque ella es demasiado debil.
Se ofreció la mujer de pelo verde.
- ¡Silencio! ¿Olvidas quien soy? Hablame con más respeto!
Señala con su dedo a Shaina.
- ¿Y por qué?
Pregunta sin ser intimidada.
- A partir de hoy, estan bajo mis ordenes.
Eso hizo que ambas mujeres lo miraran con algo de sorpresa.
- ¿Qué le ocurrió a Gigas?
Preguntó la caballero de Águila.
- Ya no esta en el Santuario, desapareció sin dejar rastro.
- Que extraño.
Luego agregó el nuevo consejero:
- El Patriarca me pidió que me ocupara de su puesto. Marín, te ordenó que acabes con Seiya.
Volvió a decirle a la maestra del caballero de Pegaso.
- Espera, yo ire en su lugar.
Quiso insitir Shaina.
- ¡Ya esta bien! Marín acompañara a Misty de Lagarto, un caballero de plata.
Informó el consejero.
- ¿Un caballero de Plata?
Eso hizo reir a Shaina.
- Esta vez Seiya no tiene nada que hacer, el combate no durara más que dos minutos.
Eso preocupó mucho a Marín.
- Un caballero de plata ira al Oriente... Seiya, debes tener mucho cuidado.
Habló en voz baja y mirando al cielo.
En el refugio.
- Propongo que hagamos un brindis por Ikki.
- ¡Por Ikki!
Dijeron todos al alzar sus copas y bebieron el jugo.
- Tengo la sensación haber vivido una pesadilla.
Comentó el caballero del Fénix.
- ¿Estas contento Shun?
Preguntó Seiya al chico de pelo verde.
- Si, y mucho. Es el día más feliz de mi vida, al fin estamos juntos hermano.
Y con eso, le brotan las lagrimas.
- Ya empezó otra vez. Era de esperarse.
Dijo Shiryu.
- Los hombres no lloran.
Dijo Ikki a Shun.
- No me consideres blando. Son lagrimas de alegría.
Se defendio.
- Shun, comprendo lo que sientes, pero deja de llorar.
Trató de contener sus lagrimas.
Saori se limpió las lagrimas.
- "Hombres. Solo lloran en ocasiones especiales, pero las mujeres somos sensibles."
Pensó la única chica de los caballeros, sonriendo.
- Escuchen, ahora que disponemos de un miembro poderoso compañero de armas, tengo la impresión de que la batalla final se acerca.
Seiya se sienta en el sofa.
- Nuestro enemigo ha estado siempre en el mismo lugar: en el Santuario.
Comentó Hyoga.
- Todo empezó cuando el nuevo Patriarca tomó el poder.
Dio su parte Shiryu.
- Es el hermano menor del antiguo Patriarca, quien me entregó la armadura de Pegaso cuando vencí a Cassio.
Recordó ese momento que sucedió hace meses.
- Los caballeros del Zodiaco aparecen cuando las fuerzas del mal acechan al mundo. Somos los mensajeros del bien, sin embargo...
- Hay un nuevo Patriarca, y el mismo Santuario esta contaminado por el mal.
Dijo el caballero del Fénix.
- Es tan poderoso, que hasta mi maestro sucumbio ante él. Nos enfrentamos a un enemigo fuerte.
Comentó el caballero del Cisne.
- Capaz de lo más retorcido. Cuando llegué a la Isla de la Muerte, mi maestro era más que una marioneta, que cuyos hilos tiraba el Patriarca. Esa es la razón por la que me entrenó, para odiar a todo el mundo.
Contó el chico de pelo azul oscuro.
- Has sufrido.
Comentó su hermano, Ikki asintió.
- Pero ¿por qué quieren la armadura dorada? ¿a que viene esta guerra? ¿por qué querrán acabar con todos los caballeros?
La respuesta vino de Saori.
- Es fácil: sin poseer la armadura dorada, jamás podrán conquistar el universo completamente...
Luego la chica Kido camino hacia el casco.
- Les voy a contar lo que me dijo mi abuelo del secreto de la armadura.
- ¿El secreto de la armadura?
Preguntó Seiya, lo que llamó la atención del grupo.
La chica de pelo morado mira la ventana recordando lo que dijo su difunto abuelo.
- En otras palabras, uno de ustedes es el caballero que combatira en la batalla final vistiendo esa armadura. Tenemos que encontrar a un líder para que conduzca a los otros en la batalla contra el Santuario, y eso lo sabe el Patriarca, todos sus intentos por tenerla en sus manos.
Explicó Saori.
- ¡Claro! Quiere acabar con todos nosotros para que no exista algún candidato para ser el proximo caballero dorado, para que en el mundo haya tranquilidad.
Concluyó el chico de pelo oscuro.
- ...Es un plan malefico.
Comentó el caballero de Andrómeda.
Dice Shiryu:
- Sin embargo, les falta la pieza maestra; aunque tengan el resto de la armadura, nada pueden hacer. Y con el casco hay cierto equilibrio.
- Aún tenemos esperanza.
Todos miran a la pieza clave.
- Al principio estaba equivocada: pensé que al tener las ocho partes de la arnadura, nuestros enemigos propondrían un ataque inmediato para recuperarlo.
Dijo la chica Kido.
- El Patriarca teme atacar sin tener la seguridad de que ganara. Mi maestro me hablaba a menudo de él.
Todos los caballeros miraban al Fénix.
- Sabe que un hombre malo como él no puede llevar la armadura, por lo que conozco: lo único que hara es agregar el casco para su colección.
- No lo permitiremos, debemos estar unidos para recuperar el resto de la armadura, darle el fin a su traición.
Todos concordaron.
- Por lo tanto, hay que atacar inmediatamente ese Santuario.
Propuso Seiya.
- No valdrá la pena esperar a que ellos nos ataquen.
Antes de que corrieran.
- Un momento.
Saori los interrumpe, solo la única mujer caballero no se mueve de su lugar.
- Sabemos quien es nuestro enemigo, sin embargo, antes de entrar a la boca del lobo hay que elaborar un buen plan, utilizando la información que tenemos. Además de que nos hemos cansado de combatir. Creo que ahora es buen momento para descansar.
La chica Kido sonrie un poco.
- No estan las cosas para perder el tiempo.
Dijo Ikki.
- Si, ataquemos por sorpresa.
Agregó Hyoga.
- No sean imprudentes.
Todos miraron a Hatsumi, que no había hablado en ese entonces.
- Hatsumi, ¿acaso no quieres acabar con nuestros enemigos?
La cuestionó Seiya.
- No es eso, pero ir de inmediatamente es muy arriesgado para nosotros. Mi maestro, Orfeo de Lira me dijo: "un caballero que no esta en forma y sin recuperar la energía suficiente, estara asegurando su muerte". No hay que apresurar las cosas en acabar con el enemigo.
Dijo ella.
- Hatsumi tiene razón: esta es la batalla decisiva, y es necesario que esten en la mejor forma física posible.
Concuerda Saori.
Ninguno de los muchachos mencionó alguna palabra, pero no sabían si hacer caso al consejo.
- Vamos chicos, aunque seamos caballeros, no tiene sentido estar peleando constantemente: no hay que olvidar como es vivir siendo una persona normal, al menos por un día. Por favor.
Suplicó la chica de pelo cafe claro dorado, el muchacho de pelo verde fue el primero en decir:
- Creo que no hay remedio en discutir este tema, ¿cierto?
Al día siguiente...
Hatsumi abre los ojos pesadamente y observa a su alrededor sin entender al principio donde estaba.
- "Claro, la mansión se quemó porque nuestros enemigos pensaron que caeriamos en su trampa. Tendremos que quedarnos un pequeño tiempo."
Recordó al levantarse de la cama.
- "Siento que me cuesta trabajo pararme, ¿acaso me estoy enfermando?"
Pero sacude su cabeza, excluyendo esa conclusión. Sale de la habitación, pero comienza a tambalear de lado al otro.
- Hatsumi ¿estas bien?
Escuchó una voz masculina, aunque no pudo distinguir quien era porque se desmayo.
Lo que supo después de un rato es que ella estaba de vuelta en su habitación.
- ¿Que sucedio?
Se dijo a si misma.
- Me alegro que ya estes despierta.
Volvió a escuchar esa voz, cerca de ella. Volteó a su derecha y no vio a nadie, pero al girar a su derecha.
- ...Shun... ¿que estas haciendo en mi habitación?
Veía algo borroso, pero sabía que era él.
- Te desmayaste a medio pasillo, por suerte no caiste al suelo y tuve que traerte por mi cuenta.
Explicó brevemente y se sentó cerca de ella.
- No tenías que haberte molestado.
Protestó ella, sin mirarlo.
- No podría dejarte en esa condición y seguir mi camino. Dejame cuidarte.
Replicó él, mientras ponía una de sus manos en la frente de Hatsumi y ella lo nota.
- Tu temperatura esta muy alta. Debiste hacer algo para quedar en esta condición... como cuando fuiste a Siberia.
Fue la conclusión de Shun.
- ¿Qué? Pero si eso jamas le puede pasar a un caballero.
Lo negó la única chica del grupo.
- Los caballeros del zodiaco son humanos, puede pasarnos enfermedades y heridas. Hay que aceptar eso.
Replicó él, volciendole a indicar:
- Tienes que descansar, o empeoraras tu salud.
Ella se quedó muda al pensar si seguía defendiendo su estado, pero después dio un suspiro al contestar:
- ... Esta bien, tu ganas...
El muchacho de pelo verde apenas escuchó lo que dijo, y sonrió un poco.
- Iré por un balde de agua y un trapo. Después dejare que Tatsumi te cuide.
Antes de que se levantara, sintió que le agarraron de la muñeca.
- Prefiero que tu me cuides. No quiero ser un problema para todos.
La miró con algo de simpatía.
- Por favor, Shun.
Pidió Hatsumi, recibiendo un asentimiento de cabeza del chico.
- Vuelvo enseguida.
No tardó unos minutos en que el joven de pelo verde trae un balde de agua y con un trapo en éste.
- Lamento hacerte esperar.
Se disculpó, lo que a ella no le importó.
- Si, no te preocupes.
A continuación, moja el trapo y la exprime para ponerlo en la frente de la chica de pelo castaño claro dorado.
- Ojala pueda recuperarme lo más pronto posible.
Comentó Hatsumi.
- Si tomas medicina y descansas mucho, estoy seguro de que recuperaras fuerzas en menos de lo que esperas.
La animó.
- Si. "Ahora que lo recuerdo, desde niños Shun siempre se ha preocupado por los demás, incluyendo a Ikki y a mí. Es tan amable, ¿por que siento que el corazón me palpita de repente al verlo?"
Se preguntó en mente, sin tener respuesta.
- Yo te cuido el sueño.
Le dijo antes de dejarla dormir, sin dejar de sonreir tiernamente y acaricia su cabello.
Hasta aquí el capítulo de hoy y el momento de Hatsumi con Shun.
Esto es en homenaje a Carolina Valeria Hernandez García, una seguidora mía, que en paz descanse (Shun era su caballero favorito)
Ponganme en los comentarios, quien quieren que sea el proximo de ellos: ¿Seiya? ¿Hyoga? ¿Ikki? O ¿Shiryu? Y si tienen alguna idea de como pueden pasar un rato ella con cada uno, también pueden dejarlo en un review o en un mensaje privado(puede ser aunque sea un caballero).
Si no les gustó, entonces abandonen éste fanfic y sigan su camino.
¡Nos vemos en el proximo capítulo!
