Adrien se encontraba junto a Luka en su habitación. Sucede que la banda de Luka y los compañeros de colegio de Adrien tendrían una presentación importante y para que todo sonará aún mejor, habían decidido acudir a Adrien. Él tenía mucho talento con el piano, tocaba realmente bien y con algo de practica estaría listo para la presentación. Solo debían ser constantes.

—Tuve que decirle a mi padre que esta presentación es para un beneficio, sino no me hubiese dejado —le contó Adrien en cuanto terminaron con la practica. Estaban los dos solos en la habitación de Luka, los demás se habían retirado hace un rato.

Luka sentía pena por Adrien, definitivamente no debía ser nada agradable tener que mentir para poder estar con tus amigos. La vida de el rubio no era muy bonita, a pesar de tener tanto dinero.

—Lamento que las cosas tengan que ser así —dijo con sinceridad.

Adrien negó con la cabeza.

—Uno se acostumbra —respondió restando importancia al tema. Como si no fuese algo importante, aunque sí lo era.

Luka pensó que ya habían practicado mucho, que se podrían tomar un descanso y de ese modo consentir un poco al joven, porque lo merecía.

—Falta poco para Navidad y mi mamá enloquece preparando galletas temáticas. Espera un momento —dijo y luego se levantó para ir en busca de esas galletas.

—¡Comeremos galletas! —exclamó Plagg saliendo del bolsillo del rubio. Él sonrió.

—Tienes que esconderte —le recordó Adrien.

—¡Pero quiero galletas! —reclamó el kwami.

—Guardaré en mi bolsillo, lo prometo —aseguró Adrien justo a tiempo, porque en ese momento Luka regresó.

El joven entró con una bandeja donde había un plato lleno de distintas galletas con distintas formas, con temática navideña. Eran muy lindas, incluso pudo ver algunos renos y dos tazas con chocolate caliente.

—Tómalo como un regalo pre-navideño —dijo Luka.

—¡Esto se ve delicioso! —exclamó Adrien con sorpresa. Sus ojos brillaban, de verdad amaba los dulces. Plagg solo sentía deseos de salir de ese bolsillo, ¡él necesitaba muchas galletas! —, ¡muchas gracias! —dijo cuando recordó que no lo había agradecido aún.

—Come las que quieras —respondió Luka aguantando su risa. Adrien parecía un niño pequeño en ese momento.