CAPÍTULO XXI

¿INSECTO, AVE O PEZ?

(Hace trece años. Fondo del mar)

Escapando de la inquisidora vista de la anciana Aegea, la pequeña Michiru con presura nado un poco más allá de las puertas del castillo de coral. Con gran ilusión esperaba disfrutar al menos de un poco de la negada libertad de la que solo ella era víctima.

Intrigada por ese vasto y enigmático mundo que se abría frente a sus azules ojos, fijo la mirada en un pequeño animal que con dificultad trataba de nadar. Por palabras de la vieja Aegea, sabía que se trataba de un caballito de mar.

"¿Qué lindo eres?", con infantil voz murmuro al mismo tiempo que con sigilo se acercaba a él.

El singular ejemplar agitaba su cuerpo y entonces de su interior dejaba escapar sus ínfimas e infinitas crías.

"¿Así nacen las sirenas?", la niña se preguntó a sí misma.

"Sabes que no Michiru, nosotros nacemos de la espuma del mar y su maravilloso oleaje, ahora regresa y olvida lo que has visto que eso para nosotros es obsceno y poco natural", la abyecta mujer la tomo de la mano, conduciéndola de regreso al castillo, de donde jamás debía escapar.


(Presente. Un meses más tarde)

Los anocheceres con sus amaneceres volvieron a sumarse, las hojas de los arboles comenzaban a tornarse amarillas y a caer de sus ramas. Era la presencia del otoño que con sus agigantados pasos había llegado hasta ese pequeño rincón.

Era de noche. La fresca brisa se arrastraba anunciando que pronto llegaría un corto invierno. En la hoguera que calentaba el interior de aquella caverna, brillaban sus últimas brazas. La estrella envuelta en la sedosa nube daba luz a su alrededor.

Recostada sobre su improvisado lecho, Michiru yacía acariciando su cada vez más abultado vientre.

Cansada por su prometedor estado, finalmente había decidido hacer caso a lo que Urano muchas veces le había pedido, así que cada vez que Haruka se ausentaba para ir en búsqueda del delicioso alimento, Michiru se quedaba esperado su regreso.

Y aunque ya habían disfrutado de una abundante cena, Urano había salido un momento para ir en búsqueda de un poco de leña, así que si la fría brisa se manifestaba sobre sus frágiles cuerpos, bien podría echar un poco de fuego a la chimenea.

"¿Qué eres?", la hermosa mujer pregunto al mismo tiempo que aquello se movía en su interior. "Estas bien, ¿Verdad?", añadió dibujando una sonrisa en los labios al ver como debajo de su piel se formaban pequeños y graciosos bultos.

"Ya regrese", Urano dijo dejado caer su carga. "¿Con quién hablas?", sonriendo pregunto al verla con las manos sobre su abdomen. No era la primera vez que la miraba hablarle a eso que vivía en su cuerpo.

"Con esto", la mujer replico sonriendo.

Haruka también sonrió y recostándose a su lado, coloco la mano sobre la de su amada; "¿Ya te dijo que es?"

"Aún no, pero espero y algún día lo haga. Así podremos comprender que es lo que sucede", contesto sintiendo como volvía a moverse.

Con cuidado, Urano deslizo su mano, sintiendo como aquello tan desconocido para ambos respondía a su tacto y viendo como por momentos parecía asomarse por debajo de la piel de su amada; "¿Qué será?"

Michiru dejo que de sus labios escapara una ligera risa; "No lo sé, pero cuando era pequeñito era muy gracioso"

"¿Gracioso?", la rubia cuestiono.

"Sí, cuando era pequeñito me hacía cosquillas", replico. "Era como el ligero aleteo de un pececito"

"¿Tienes un pez ahí dentro?", sorprendida con sus increíbles palabras, inocentemente Tenousei pregunto.

"No lo sé mi amor", encogiéndose de hombros, la joven dijo.

"Sí es un pez, ¿Cómo llego ahí?"

"Eso tampoco lo sé", la aguamarina replico deslizando sus manos sobre él.

Intrigada por lo que pasaba en su interior, Urano apoyo la cabeza en el para escuchar; "¿No te duele?", frunciendo el entrecejo pregunto al sentir una voltereta.

"No, aunque a veces es un poco molesto", la mujer replico satisfecha.

"¡Vaya!, ¿Qué podrás ser?... ¿Eres un insecto?", Tenousei pregunto al ver el bulto que se había formado sobre su costado izquierdo.

Kaiousei en ese punto desdibujo la sonrisa de sus labios; "¿Un insecto feo?", luego volvió a arquearlos con satisfacción; "Pues si es un insecto, espero y sea una hermosa mariposa, o una maravillosa ave con plumas de muchos colores"

"Tal vez es un pez, los insectos no son tan grandes como esto… sin embargo me doy cuenta de que por cómo le hablas, creo que te gusta mucho ¿Verdad?"

"La verdad es que si mi amor, cuando lo siento moverse me hace saber que está bien… cuando no lo hace me preocupo y pienso que algo muy malo le sucedió. Debo decir que me he acostumbrado a su inquieta presencia"

"Michi… ¿Crees que algún día saldrá?"

"Es justo lo que ahora estaba pensando. Quizás lo hará cuando deje de crecer, así como lo hacen las mariposas de los capullos que penden de los árboles"

"Eso me preocupa…. ¿Cómo lo hará?"

"Eso es algo que me da miedo. Por cómo se mueve, a veces imagino que podría llegar a rasgar mi piel", la mujer dijo dejando que un par de lágrimas resbalaran por su rostro.

"Tratemos de no pensar en eso Michi", con tristeza, replico la otra besándole la frente.

"En eso estoy muy de acuerdo. Ahora estoy cansada, mejor vamos a dormir", contesto apoyando la nariz contra el pecho de su Urano.


(Mañana siguiente)

Un pajarillo de brillante pico se posó sobre una roca al mismo tiempo que lo habría y dejaba que de su pecho saliera su armonioso canto.

Aun estando sumergido en un profundo sueño, Urano lo escucho y abriendo los ojos, encontró a su amada profundamente dormida.

Liberándose del agarre que la mujer ejercía en ella, se reincorporo y entonces se encamino hacia la entrada de la caverna. "Tonta ave, vete, no quiero que despiertes a Michiru", murmuro casi en silencio y entonces le arrojo una pequeña roca para que se alejara. "Si vuelves por aquí, te cocinare para la cena"

"No hagas eso mi amor", la aguamarina dijo a sus espaladas al mismo tiempo que dejaba escapar una ligera risa. "Esa ave solo vino a cantar para alegrarnos la fresca mañana"

"Esa ave es una tonta, no quería que te desertara y precisamente eso fue lo que hizo", contesto dirigiéndose de vuelta hacia el lecho.

Kaiousei negó con la cabeza; "El ave no me despertó, fue este bichito travieso quien lo hizo", dijo sonriendo.

"¿Bichito?, pensé que preferías una hermosa mariposa"

"Bichito dicho con cariño se escucha muy lindo", la mujer se acomodó los cabellos que ligeramente caían por su frente.

"Se escucha bien. Ahora iré a buscar frutos, no me tardo"

Neptuno se puso de pie, calzando los peales de piel y las sandalias; "Quiero ir contigo"

"Quédate, no quiero que estas cansada"

"Estar aquí sin hacer nada también me cansa. Anda, deja que te acompañe y te ayude. Además quiero caminar un poco"

"Está bien Michi, vamos"

"Gracias mi amor", contenta por el paseo, beso su sonrojada mejilla.

Tomados de la mano, ambos abandonaron su acogedora morada y caminado hacia el lecho de la cascada y donde las aves solían posarse y ser abundantes, Haruka entre las bajas ramas de los arboles comenzó a cortar los más brillantes y jugosos frutos.

Por su parte, un poco cansada por la caminata, Michiru se sentó en la orilla y reflejando la divina hermosura de rostro en las cristalinas aguas, comenzó a empapar sus mejillas para refrescarlas.

"Espera pececito, no te muevas tan fuerte", dijo soltando una pequeña risa para no esforzarse demasiado.

En ese momento tres hermosas aves se posaran un poco más allá, atrayendo con sus divinos cantos la atención de la preciosa mujer.

Michiru sin darles demasiada importancia les dirigió la mirada y entonces en ese momento se fijó en algo que hasta el momento no había notado, pero que sin embargo muchas veces lo había visto pasar.

"Son dos grandes y una pequeña", murmuro al ver como ambas aves cuidaban de aquel emplumado polluelo.

Con atención, Neptuno observo como la mediana ave con su pico le limpiaba las frágiles plumas mientras que la más grande, también haciendo uso de su pico, lo alimentaba con los diminutos peces que de la corriente atrapaba.

"¡Que lindos son!", expreso maravillada por los actos de amor de aquellos dos para con el pequeño.

De pronto su atención se distrajo hacia los cercanos arbustos, donde escucho los torpes pasos de medianos animales.

Intrigada por saber que era aquello, se encamino para verlo y entonces contemplo tres pequeños jabatos que eran acompañados por dos grandes jabalís.

"También son muy lindos", pensó y retrocediendo un par de pasos, prefirió alejarse. Sabía que era peligroso encontrarse cerca de ellos y aún más por tratarse de un grupo grande.

Regresando al sitio donde Haruka se encontraba, observo que del lecho recogía su trampa.

"Es hora de irnos, Michi", Urano dijo mientras recogía los frutos y los ponía junto a los peces que había logrado atrapar.

Olvidando lo que había visto, Michiru se acercó, tomando en sus manos la ligera carga; "Deja que te ayude"

"¿Estas segura de que puedes hacerlo?", Tenousei cuestiono recordando que la última vez que había cargado algo pesado, el dolor se había apoderado de ella.

"Sí mi amor", dijo y entonces se apoyó en el brazo de la rubia, emprendiendo juntos el camino de regreso a su hogar.

"¿Cómo están tus pies?"

"Hoy no están hinchados, caminar me ha hecho bastante bien", dijo sujetándose el vientre.

"¿Te duele?"

"No, pero se ha vuelto pesado, además se mueve demasiado… durante la noche es un torbellino", rió un poco.

"Es un pez bastante grande y travieso… es más grande que estos que he pescado", Haruka dijo echándoles un rápido vistazo.

"Espero y no quieras cocinarlo", la mujer dijo volviendo a reír.

"No, pero si es un pez podría ponerlo en la cascada o en el mar, hay podrá seguir creciendo"

"¿Y si es un ave?", la aguamarina cuestiono.

"Entonces lo pondré en un árbol, solo espero y no sea muy ruidoso para que no nos despierte antes del alba"

Ante esas desastrosas palabras, Michiru frunció el entrecejo; "Oye, dijiste que por ser parte de mi lo amarías, ahora insinúas que no lo harás porque tal vez será una molestia"

"Sabes que estoy mintiendo Michi, pero te juro que vivirá con nosotros, sea un pez o un ave. No importara si es demasiado ruidoso"

"Eso es algo que me alegra escuchar", la mujer concluyo.


(Esa tarde)

Sentada sobre el arenoso suelo, Michiru yacía remendando la costura de una túnica. Por su parte, Haruka limpiaba los carnosos peces que más tarde comerían, cuando de pronto, algo atrajo la atención de la hermosa aguamarina.

Un poco más allá de ella, observo que entre las altas ramas de los árboles se columpiaba aquella singular pareja de monos cuyas travesuras le recordaban a ella y a su Urano.

Chillando entre ellos como si se hablaran, el simio más grande se alejó hacia una alta rama de la cual pendían los amarillos bananos, mientras que el más pequeño, recostado entre los gruesos troncos sobre su pecho sostenía algo.

Recordando el pesado vientre de aquel animal y el cual era semejante al suyo, Neptuno se acercó para verlo más de cerca.

"¿Qué tienes ahí?", murmurando pregunto al inocente simio.

El mono emitió un sonido y entonces dejo que la hermosa mujer contemplara a su pequeña cría, el cual con vivo animo se aferraba a su pecho y a su alimento.

"¡Vaya!", sorprendía por lo que sus azules ojos habían visto, la mujer expreso.

El mono más grande volvió a columpiarse entre las ramas y volviendo al lado de su pareja y su cría, le entrego la banaba más grande para que pudiera comer y alimentar a su bebé.

Con atención y comprendiendo ciertas cosas, Michiru observo a ambos y entonces observo al pequeño; "En muchas cosas son muy parecidos a Urano y a mí, pero… ¿Y ese animalito?". Sintiendo como aquello volvía a moverse en su interior, coloco su mano en su pesado vientre; ¿Acaso tú eres un ser pequeñito que será parecido a nosotros dos?", finalmente pregunto a su hijo no nato.


(Esa noche)

Una noche más había llegado, con ella se restaba una a las que faltaban para que el nacimiento de su hijo llegara. Y mientras Haruka yacía cerrando la puerta de su hogar, recostada sobre el lecho yacía su amada Michiru.

Con gentileza, la aguamarina apoyaba sus tiernas manos sobre su desnudo vientre al mismo tiempo que una sonrisa se dibujaba en sus bellos labios.

"Haruka, deja eso y ven a mi lado", pidió concentrada en lo que hacía.

"Ya voy", replico la otra mientras apagaba la fogata. Una vez que no quedo ningúna brasa, se tumbó al lado de la mujer que amaba.

"¿Por qué estas desnuda?... ¿Quieres eso?", cuestiono besándole la mejilla y deslizando su juguetona mano por entre sus piernas.

"No mi amor… ahora solo quiero que hablemos", replico emocionada por lo que había descubierto.

"Sabes que puedes decirme cualquier cosa, ¿Qué quieres que hablemos?", Urano cuestiono acariciando su sedoso cabello.

Michiru la miro a los ojos y entonces beso sus labios; "Quiero que hablemos de esto que tengo aquí", agrego atrayendo la mano de su amado para que la colocara sobre su vientre.

"Dime"

Neptuno suspiro y con una sonrisa en su iluminado rostro recordó las maravillosas cosas de las que había sido testigo; "Haruka… ¿Has visto a los animalitos que afuera viven?"

"Si Michi, muchas veces"

"Esta mañana mientras refrescaba mi rostro en la cascada, sobre sus hermosas aguas se posaron un par de aves grandes y a su lado, una más pequeña de la cual cuidaban… ellos eran tres. Luego observe a un par de jabalís en compañía de tres más pequeños"

Urano se encogió de hombros; "Lo he visto, sin embargo ¿Eso que tiene que ver con nosotros?"

Con cariño, la aguamarina seguía acariciando su vientre; "Mucho mi amor… hace algunas semanas sobre las ramas de los arboles observe a un mono que en esto se parecía mucho a mi… ¿Sabes que he visto hoy?"

"No, dime"

"Que no del todo somos diferentes… esos juguetones simios tenían consigo a uno más pequeño, lo cuidaban y lo alimentaban con cariño, y yo creo que como ella… dentro de mi tengo a algo que es muy parecido a ti y a mi"

Urano comenzaba a comprender lo que ella trataba de decirle; "Algo que tiene nuestra forma, pero que es pequeño"

"Si Haruka… pero no es algo ni es una cosa, es un alguien que necesita de ambos para poder vivir"

"¿Un pequeño bebé como los que muchas veces mire entre las nubes o como los que muy seguramente tú miraste entre los hermosos corales?... Si es un bebé ¿Cómo llego ahí?"

Michiru en ese punto se sonrojo; "Esos monos son traviesos como tú y como yo, por eso creo que fuiste tú quien lo puso en mis entrañas para que se alimentara y pudiera crecer"

"Debió ser muy pequeño como para no habernos dado cuenta… ahora ha crecido demasiado… ¿Cuándo saldrá?... ¿Cuándo podremos conocerle?", Haruka cuestiono apoyando el oído sobre su vientre.

"Si en verdad es un bebé, quizás lo hará cuando termine de crecer. Seamos pacientes", satisfecha, la mujer le acaricio los rubios cabellos.

"Te prometo que a ambos los cuidare", Haruka concluyo colmandolo de besos…


Notas de autor;

Les tengo malas noticias, mi pc no responde y seguramente no habrá actualizaciones durante un tiempo. Hoy pude hacerlo porque ya tenia lista la actualización para hoy :( (Tambien ya casi tengo lista la de la proxima semana)

Se pasan de inocentes y más Haruka al decir que es un bicho, pero ¿Se acuerdan del otro Bicho? XD XD

¿Recuerdan a esos monos haciendo aquello frente a Michiru?, pues bien, lo de esa vez, lo que escribí la semana pasada referente a ellos y lo de hoy, fue con la intención de que Michiru aprendiera un poco de reproducción. Y aunque si pensé en que al final todo fuera una tierna sorpresa para ellos, decidí que mejor descubrieran que es lo que les pasa. De esa forma les damos la oportunidad de que disfruten un poco de su estado.

hyunwon020, Michiru no lo rechazara, todo lo contrario. Ella ahora espera con ansias a su bebé.

Isavellcota, ellos ya saben que tendrán un bebé, así que cuando lo vean se maravillaran, pero tendrán que batallar porque no sabrán ni que hacer.

Vicky, xd, imagino la regañada que tu prima te ha de haber puesto. Michiru y Haruka tendrán que aprender a cuidar a su bebé.

Osaka, Saturno en verdad jamás entendió que era lo que le ocurría, sin embargo Michiru por observadora, lo ha hecho. No será fácil, pero sabrán salir adelante.

Kyoky, en efecto, sus historias son muy parecidas aunque con variantes. Haruka y Michiru sufren, pero son felices en su pobreza material. Cuando llegue su bebé serán muy ricos.

GreciaTenoh, pronto saldrá a conocerlos, aunque no se imaginan ni cómo lo hará xd.