Milady,

Esta mañana me he reencontrado con M. en el colegio y hemos tenido una de esas conversaciones incómodas. La saludé, me saludó y hablamos los dos a la vez:

–Siento mucho...

–Me he enterado...

Nos reímos como tontos y le dije que hablara primero.

–Siento mucho que K. y tú ya no estéis juntos –dijo ella–. Hacíais muy buena pareja.

Sabía que había estado hablando con K. al respecto, así que conocería su versión del asunto. También yo sé cuál es la versión de K. Una cosa que valoro mucho de ella es que es muy directa y sincera, de modo que no me preocupa la posibilidad de que haya estado contando a mis amigos una historia diferente. Estoy convencido de que les ha dicho exactamente lo mismo que me dijo a mí.

Aún así, en una ruptura siempre hay dos puntos de vista. Y M. ya conocía el mío, porque se lo había contado como Cat Noir. De modo que decidí no entrar en detalles para que no atara cabos.

–Sí, bueno..., no había mucho que pudiésemos hacer –respondí–. Al parecer mi padre no me deja tener novia.

–Pero... ¿por qué? Si estáis enamorados...

–Eso a él no le importa. Dice que en este momento de mi carrera me conviene seguir soltero. Para no decepcionar a mis admiradoras y todo eso. Así que en realidad no puedo salir con K. ni con ninguna otra chica. Y tampoco podría mantener en secreto una relación porque mucha gente me conoce y al final mi padre acabaría enterándose de todas formas.

Me miró con pena.

–Pero eso es muy triste...

–No te preocupes, ya imaginaba que pasaría algo parecido, así que en el fondo estaba preparado. Me gusta mucho K., pero probablemente mi padre tiene razón y soy demasiado joven para tener novia. Además, prácticamente no tengo tiempo para salir, y eso tampoco era justo para ella.

Supongo que al repetir los argumentos de mi padre le confirmé que K. tiene razón con respecto a mí y que no merezco ni besar el suelo que pisa. Pero tampoco podía contarle todo lo que ya le había dicho como Cat Noir.

–Me han contado lo que ha pasado este fin de semana con Lk. y Jk. –dije entonces para cambiar de tema–. ¿Estás bien?

Desvió la mirada.

–Sí, sí, todo está aclarado ya. Ha sido difícil, pero... saldremos adelante.

No supe muy bien qué responder. No podía decirle "Pero si parecías muy feliz con Lk." porque no es verdad, M. no ha dejado de estar triste mientras salía con él. Y aunque no es culpa de Lk., habría sonado raro si se lo hubiese dicho.

De modo que sonreí y coloqué una mano sobre su hombro.

–Bueno, si me necesitas para lo que sea... ya sabes dónde encontrarme.

Sonrió también y asintió, aunque probablemente estaba pensando que, si no he sido capaz de encontrar tiempo para mi novia, de ningún modo podía contar con que estuviese ahí para ayudarla a ella si me necesitaba.

Y por un lado me duele que piense eso de mí, que no puede contar conmigo, que nunca tengo tiempo para mis amigos, que no estoy disponible porque tengo una agenda muy ocupada. Porque además es verdad.

Pero por otro me ayuda a despejar sospechas con respecto a mi identidad superheroica. M. no espera que mi alter ego pueda ayudarla, así que no lo relacionará con Cat Noir, que sí tiene recursos para acudir a su lado cuando hace falta.

Y eso es lo que voy a hacer.

Siempre tuyo,

Cat Noir


NOTA: Sigo con gripe U_U