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Epílogo (La respuesta a nuestros problemas)

El chico pelinegro se encontraba sentado en la banca esperando a su amiga rubia, al cabo de unos minutos la oji-azul llego al lugar.

- Vine tan pronto como pude -comentó la rubia tomando un poco de aire- en fin ¿Qué es lo que tenías que contarme?

- Aiko quería pedirte una disculpa del como te trate -comento el chico- no estaba viendo las cosas claras y se que eso no justifica mi comportamiento pero ya e razonado.

- Que bueno Akihiro me alegro -Dijo la chica mientras sonreía.

- Pero en fin creo que lo menos que puedo hacer será pedirles una disculpa -Comentó mientras pensaba en los castaños y la chica solo asistió apoyando a su amigo.

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Ambos castaños se encontraban frente al otro observándose, después de unos segundos el chico hablo.

- Sakura podríamos ir a otro lugar menos transitado para que podamos hablar mas tranquilamente -Comentó.

- Claro podríamos ir al parque pingüino -Propuso la oji-verde.

El castaño solo asintió con la cabeza y así ambos caminaron hacia el parque. Después de unos minutos los castaños llegaron al lugar con nerviosismo, ambos se sentaron en los columpios dejando sus maletines a lado de estos; se quedaron así por unos pocos minutos hasta que el chino suspiro se levantó del columpio y camino hasta quedar en frente de la chica.

- Sakura seré honesto, la verdad no se cuando esto paso solo un día cai en cuenta que algo había cambiado -Dijo él mientras guarda silencio y volvía a suspirar.

«De que habla ¿Acaso se dio cuenta de lo que siento?» Pensó la oji-verde alarmada pero volvió a la realidad cuando volvio a oir la voz del ambarino.

- Pero de lo que puedes estar segura es que fui totalmente honesto cuando iniciamos todo esto, cuando al principio te dije que nadie me gustaba -Mencionó el de pelo alborotado mientras veía directamente a la chica frente a él.

- Disculpa pero no estoy entendiendo... me estas diciendo que nadie te gustaba en aquel entonces o ¿Cómo? -Dijo la castaña con confusión a lo cual el chico asintió, la oji-verde iba a preguntar al chico quien le gustaba cuando de repente este hablo.

- Sakura yo... Me enamoré de ti -Dijo con voz calmada mientras provocaba un gran sonrojo en el chica, el chico se acerco al rostro de ella y le deposito un beso en la frente.

- No es necesario que respondas creo conocer tu respuesta -dijo el castaño con melancolía- en serio no tenía planeado que esto sucediera, pero en fin solo quería que lo supieras... y gracias por dejarme conocer ese sentimiento nuevo para mi -Comentó mientras agarraba su maletín y se marchaba.

«Él ¿Siente lo mismo que yo?» Pensó mientras veía al castaño irse por lo cual se levanto del columpio, corrio hasta que lo alcanzo y lo abrazo por la espalda.

- ¿Eh? -dijo él mientras se volteaba y veía a la chica muy sonrojada aferrándose a su pecho- Sakura no es nece... -Decía pero fue interrumpido.

- Yo crei que fui la única que le había pasado esto -dijo y el chico solo se sorprendió- yo también no me di cuenta cuando paso, pero cuando sospeche que tú tal vez me gustabas me di cuenta que ese sentimiento había crecido -comentó separándose del chico para dirigir su mirada a la de él- me di cuenta que me enamoré de ti.

- Así que ambos caímos -Mencionó el ambarino mientras sonreía.

- Si -Dijo la chica igual sonriendo.

Ambos castaños se observaron sonrojados, después de unos segundos se acercaron y se abrazaron.

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En la mañana siguiente ambos castaños llegaron y saludaron a sus amigos, sus amigos notaron que venian mas felices que de costumbre.

- Al parecer por fin hablaron con la verdad -Comentó el de lentes.

- Eso parece -Le siguió la amatista mientras grababa a ambos castaños platicar muy animados desde sus lugares.

- Ya se habían tardado esos dos -Se unió la oji-roja.

El de lentes y la amatista solo a sintieron, ya tendrán tiempo suficiente para cuestionarlos; en fin el chino se encontraba sacando sus cosas para la clase que no tardaría en comenzar cuando sintió una mirada de cierta chica rubia que levantaba ambos pulgares y le susurra un "Que bueno que le dijiste" a lo cual el asistió y se volvía a sonrojar al ver a aquella chica de ojos verdes la cual también se sonrojo al percatarse de la mirada del ambarino.

Exactamente dos semanas y media habían pasado después que hablaron, ambos castaños se encontraban por irse cuando la chica rubia y el pelinegro los llamaron.

- Esperen nosotros queriamos disculparnos con ustedes -Mencionó la rubia.

- Se que no solucionara las diferencias que tenemos pero por lo menos una disculpa no estaría mal -siguió el chico- no tomamos las decisiones correctas sobre todo yo.

- En algunas nos pasamos como el accidente del maratón -dijo con incomodidad la oji-azul observando a la castaña- pero ya no interfiremos entre ustedes por eso por favor acepten nuestras disculpas.

Los castaños solo limitaron a asentir y estrecharon sus manos con ellos, después de eso se retiraron los cuatro adolescentes.

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Ambos castaños se encontraban caminando en dirección al templo Tsukimine, después de que habían dicho la verdad ambos estaban mas animados pero después de la plática no habían dicho nada más. Ellos llegaron al templo estubieron recorriendo este hasta que llegaron al árbol sagrado.

- Sakura... hay algo que quiero decirte -Comentó el ámbarino con algo de nervios.

- Claro ¿Que sucede?

- Sakura tu... ¿Quisieras ser mi novia? -Preguntó algo sonrojado.

- Si -Respondió sonrojada mientras sonreía.

Ambos adolescentes se abrazaron después de unos minutos se observaron, acercaron sus rostros medios rojos hasta que ambos sintieron los labios del el otro y así se besaron, un beso torpe pero el primero de ellos.

Ellos buscaban una solución a sus problemas sin imaginar por todo lo que pasarían.

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