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Hola queridos lectores

aun hay mas jejejeje

saludos

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CAPITULO 24 CAMBIOS I

ARMONIA II


Cuando la vida te da lo que necesitas y no lo que esperas… ¿Cómo debes tomarlo? ¿Cómo debes aceptarlo?

La respuesta es sencilla

Los humanos nunca están conformes con lo que tienen hasta que lo ven perdido porque así es como lo valoran.

Maldita paradoja pero en cierto modo deben ver lo que tenían para quererlo

Así de ciego es el mundo.

P.S.


Bob miraba con molestia a Daniel quien a su vez miraba a los demás con cara de pocos amigos.

-¿Qué hará entonces señor Pataki?

-Despedirte por supuesto –Dijo Bob mirándolo sin titubear

-Pero señor…yo solo defendí a su hija

-¿Defenderme? –Pregunto con molestia la rubia

-Si por supuesto –Daniel sonrió de lado mirando a la rubia –Sabes perfectamente bien cuanto te amo

-No me hagas reír idiota tú…

-Hija…

Helga miro a Bob quien le dio una mirada severa, decidió guardar silencio entonces

-¿Arnold que ocurrió?

Arnold miro un momento a la rubia quien le miro con algo de timidez, lo que menos quiso fue ocasionarle problemas

-Daniel estaba molestando a Helga, yo solo la defendí

-Ja por favor, solo inviertes las cosas a tu favor –Dijo el pelinegro molesto mirándolo con coraje –Yo llevo años aquí y no había tenido problemas con ella

-¿Seguro? –Bob lo miro con una ceja enarcada

-Por supuesto –Dijo seguro de sí mismo el joven

-De creerle a Arnold a ti, sabes que sales perdiendo ¿Verdad?

Daniel no dijo nada solo lo miro con molestia

-Helga –La rubia se sobresaltó al oír que su papa le hablaba -¿Qué versión es cierta hija?

-La de Arnold por supuesto

-Eso es mentira, señor, Helga es mi novia y este tipo se interpone entre nosotros

Bob se acercó a Daniel quien de momento se intimido un poco retrocediendo

-Lo dudo

Daniel lo miro con molestia -¿Por qué…porque esta tan seguro?

-Porque mi hija no estaría contigo jamás

-¿Pero si con él? ¿Por qué esta tan seguro que no anda conmigo? Además los Shortman son un asco, todos conocemos a la familia loca de este niño ¿Por qué podría con él y no conmigo? ¿Por qué todos me…?

-Porque es mi esposa, tonto

Daniel abrió los ojos sorprendido -¡¿Qué?!

-Lo que oíste chico –Intervino Bob –Por eso no creía tus mentiras de tu y mi hija, porque ella una no estaría contigo porque eres una persona horrible, dos eres mayor que ella y la tercera y más importante ella tiene valores por lo que no estaría con dos personas a la vez.

-No puedo…

-¿Creerlo? –Pregunto Arnold burlándose –Pues ya lo sabes y…–Se acercó a la rubia para tomarla –Más vale que no vuelvas ni a verla, como te dije hace rato.

Bob se sintió extraño, estaba feliz de ver que Arnold era un buen esposo y cuidaba de su tesoro pero por otro lado sus celos salían a flote al ver que alguien tocaba a su pequeña hija, su tesoro y que ese tesoro amaba con locura a ese rubio. Eso lo ponía mal pero a la vez feliz, ver que estaba siendo correspondida era bueno, pero aun así era una mezcla rara de sentimientos.

-Y estas despedido –Anuncio después de unos segundos Bob

-¿Qué?

-Lo que oíste muchacho…ya puedes irte, pasa por tu liquidación la semana que entra –Dicho esto Bob abrió la puerta para que Daniel se fuera

Este miro con odio a ambos rubios –Me las pagaran –Murmuro antes de salir del lugar

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Helga miraba tranquilamente su computadora en su alcoba, ella ya llevaba puesta la pijama y comía tranquilamente del frasco de crema de maní.

Se le había antojado demasiado algo dulce y con pan pero después del tercer pan decidió que era demasiado por lo que siguió solo comiéndose la crema.

-Helga –Murmuro el rubio entrando -¿Qué haces?

-Comiendo –Dijo sin prestarle mucha atención

-Eso veo –Murmuro el rubio mirando la cama -¿Qué ves?

-Nada importante Arnold –Respondió cerrando su computadora –Solo observaba algunas viejas fotografías.

-De acuerdo –Se sentó a su lado para quitarse los zapatos

-¿quieres ver la película?

-Solo si no estás tan cansado

Arnold sonrió de lado –Mañana es sábado, así que podemos descansar mas

-Bueno… -Dijo la rubia mientras se levantaba para ir por una película romántica por supuesto

-¿Quieres palomitas?

Helga asintió

-Vuelvo enseguida –Susurro mientras salía de la alcoba

La rubia se acomodó en la cama después de escoger una película y prender la televisión y el reproductor.

Se sentía emocionada

Quizás no era la manera de haber empezado este matrimonio o incluso de empezar la relación pero se sentía enormemente feliz.

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Lila miraba con algo de vergüenza el video que su ahora cómplice le había enviado, la habitación había estado a oscuras por lo que no se distinguían bien los rostros, era más que obvio que si Miriam quisiera si podría usar ese video en el momento adecuado.

¿Quién le daría ese momento preciso? Adivinaron ella.

Y realmente no es que Arnie y Arnold se parezcan totalmente pero en la oscuridad la cabeza en forma de balón, ayudaba a pensar que pudo ser cualquiera de los dos.

Suspiro mientras miraba el mensaje que esa mujer había puesto al final.

No quería que la tacharan

Ni quería que su padre se enterara de que había abierto las piernas

Eran personas de campo, su padre aún tenía ideas muy viejas para ella, y si aunque le había dado libertades no le había dado la confianza que a veces veía con Sheena y su madre.

Incluso la madre de esta sabía que su hija ya no era virgen y no se acostó solo con uno.

Obviamente su primera relación no funciono, Eugene había tenido la maravillosa idea de engañarla.

Pero no lo podían culpar, Sheena también había engañado.

Eran un asco como pareja para ella

Pero no fue mejor ella con Arnold.

Quizás era su autodefensa

Pero ¿ahora?

Arnold no fue un mal novio en realidad, claro hasta que decidió volver a posar sus ojos en Helga.

La rabia de nuevo inundaba su ser

¿Por qué ser condescendiente con ella?

¿Acaso la rubia pensó en ella cuando se fue a la cama con su novio?

No

Entonces ¿Por qué ella debería sentir algo de empatía por ella?

¿O por sus hijos?

Sonrió de lado

-Helga sufrirás como yo

Debía planear con sumo cuidado ¿Cómo daría el golpe? No lo sabría hasta en el momento, Arnold en algún momento no aguantaría lo conocía

Esto no era su sueño.

Y entonces aprovecharía

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Los cortos de la película comenzaron, pero ni Arnold ni Helga habían estado ocupados en ella.

Arnold seguía en los bellos senos de ella, ella solamente acariciaba el cabello dorado del rubio.

Mientras el hacía círculos suaves en el brazo de la rubia.

-Helga –La rubia escucho que su respiración era un poco agitada y a la vez nerviosa. –Yo…

-¿Qué ocurre?

Arnold se levantó para mirarla -¿En verdad me amas?

Helga se sonrojo levemente –Arnold yo…

-Solo quiero saber…

Helga suspiro -¿Tienes que ser tan denso de verdad?

Arnold sonrió

Helga rio

-En verdad no pretendo oírme soberbio ni nada pero me gusta escucharlo

Helga sonrió tiernamente –A mí también me gustaría saber…

-Helga –Le puso su dedo en los labios –Quiero que comprendas que si siento algo por ti pero aun no estoy seguro que este enamorado de ti…no de la manera en la que tú lo estas

Helga bajo la mirada algo melancólica pero con una dulce sonrisa –Ya es un avance…creo

Arnold tomo su mentón con suavidad –Me gustas tanto Helga que a veces siento que me estoy volviendo loco

Helga se sonrojo levemente

-Me gusta tu manera de ser, esa forma juguetona y coqueta con la que me envuelves día con día

-No tienes que…

-No estoy mintiendo –Suspiro –Helga no he sido la mejor persona contigo, ni he hecho bien las cosas contigo y por eso te pido una enorme disculpa, deberías golpearme

-Creo que si –Dijo riendo un poco la rubia

-Si deberías pero…también creo que deberíamos darnos la oportunidad –Tomo el vientre de la joven –Los cuatro nos lo merecemos

Helga sonrió con lágrimas en los ojos –Ser…una familia ¿Eh?

Arnold asintió sonriendo, mientras tiernamente limpiaba sus lágrimas

-Eres tan dulce…

-Arnold te amo mucho, discúlpame por esto…es…es un desastre y…

-Shh, por favor, ahora no importa eso ¿Si?

-De acuerdo –Dijo la rubia asintiendo intentando no llorar, pero últimamente estaba más que sensible

-Te quiero Helga

-Yo a ti

-Bien amor –Arnold se levantó de su cuerpo –Creo que ahora si es hora de dormir

-Tienes razón cabeza de balón –Arnold sonrió divertido

Había cosas que nunca cambiarían

Y en cierto modo le alegraba que Helga siguiera siendo Helga, que ella no cambiara como a veces lo era el, porque ella le ayudaría a mantenerse en balance, mantenerse cuerdo pese a las situaciones que seguramente comenzarían a vivir a partir de ese momento, se prometió a si mismo mientras le hacia el amor, que intentaría amarla, intentaría no solamente desear su cuerpo, intentaría ser sincero, y sobretodo ser sincero con el mismo para no ocasionarle daño a la rubia.

Intentaría ser digno de la gran Helga G. Pataki