El pequeño príncipe estaba feliz por encontrarse en su lugar favorito que es la colina de Pony, él estaba gustoso buscando a su hada hasta que la visualizó sentada bajo el padre árbol, para Will fue extraño encontrarla tan quieta por que sabía que Candy era un bello torbellino con mucha energía que se la pasaba de un lugar a otro, con un poco de incertidumbre se acercó a ella para saber que era lo que realmente le pasaba, al estar frente a niña pudo ver como la carita de Candy le sonreía sin muchas fuerzas, sus ojitos verdes estaban apagados, cuando él le devolvió la sonrisa las esmeraldas de la pequeña adquirieron un brillo especial sin llegar a ser tan potentes como de costumbre, Candy sintió el impulso de ir hacia su príncipe, se paró de manera abrupta ocacionando que él la viera marearse ligeramente, en ese instante el joven Andrew tomó a Candy de los brazos para evitar que la bella hada cayera al suelo y la ayudó a sentarse de nuevo, Will se sentó al lado de la niña rubia y habló con preocupación:

—¿pequeña te sientes mal? ¿ qué te pasa?

—ya me siento mejor, no sé por que pero tú presencia me hace sentir bien

El príncipe recordaba como es que su padre tomaba la frente de su madre para saber si tenía temperatura e hizo lo mismo con Candy, le sintió la frente y efectivamente tenía temperatura y prosiguió a decir —tienes un poco de fiebre

—si, me enferme hace unos días

—ya te vió algún médico

—no, aquí es muy difícil que venga un médico... La hermana María y la señorita Pony me cuidan, ellas dicen que ya estoy mejorando por eso me dieron permiso de salir un rato de mi habitación para poder estar aquí al aire libre respirando aire puro y tomar un poco de sol

—¿estas al cuidado de tus damas de compañía? ¿ dónde están tus padres?

—yo no tengo padres, soy huérfana... Vivo en un orfanato y la hermana María con la señorita Pony son mis madres

El príncipe al escuchar estás palabras se conmovió al pensar que la vida de Candy era muy diferente a la suya, para hacer el momento más ameno él joven Andrew sonrió amablemente sacando un chocolate de su chaqueta y se la ofreció a su hada mientras decía —¿ cómo fue que te enfermaste?

—me caí al río

—linda niña ¿ qué estabas haciendo en el río?... Seguramente travesuras como siempre

—nada de eso... Lo que pasa es que hace algunos días escuché que no teníamos víveres, también las raciones de las comidas habían disminuido, entonces se me ocurrió ir a pescar y en una mañana fresca salí del hogar sin permiso para dirigirme al río, mientras estaba acomodando la red me resbalé de una piedra y me caí al agua... estába helada puedes creerlo

El príncipe entre más escuchaba más se daba cuenta de lo diferente que vivían, por que él jamás había padecido hambre a pesar de que aveces su tía lo castigaba sin cenar pero en esas ocasiones Rosemary o George le llevaban comida a escondidas, los castigos de la tía Elroy habían ocacionando que el príncipe empezara a esconder cierto tipo de alimentos para cuando lo dejarán sin cenar y sus hermanos no pudieran llevarle comida.

—si pequeña te creo... Después que pasó

—cuando las dos cubetas estaban llenas de pescado, acomodé las cosas y regresé a casa, al momento de llegar vi que todos me estaban buscando, la hermana María estaba muy preocupada, al verme mojada se enojó, ella estaba a punto de reprenderme pero se dió cuenta de que traía comida fue por ese motivo que no me regaño y hasta se le salieron unas lágrimas.

—¿es qué acaso no tienen comida?

—si hay comida... Después del accidente ellas hablaron conmigo para decirme que fuera más prudente, que ellas son las encargadas y las responsables de conseguir los alimentos, también me dijeron que encontraron unos donadores que nos iban a regalar víveres

—saber que el problema está resuelto me tranquiliza

El príncipe abrazo a su hada como si se conocieran de años y le dió un beso en la frente viendo por primera vez que ese angelito precioso tenía la ropa vieja, descolorida, desgastada incluso rota, en ese instante le surgió un sentimiento de protección, ver a esa niña de piel suave, mejillas sonrojadas y ojos inocentes que padecía penurias lo conmovió y deseaba cuidarla para evitarle sufrimientos. En cambio la niña se sentía en el cielo estando en los brazos protectores de su príncipe y pensaba que él tenía un aroma de ensueño que la hacia sentir felicidad y sus labios eran tan suaves como la caricia de una flor. Al terminar el abrazo Will sacó sus últimos tres chocolates de reserva y se los dio a la bella niña que veía a detalle el rostro de su príncipe dándose cuenta que era un ser bondadoso y se sintió egoísta por no haberle devuelto su broche que sentía que le pertenecía, haciendo acopio de su fuerza de voluntad sacó la joya y a regañadientes se la dio a su dueño, el joven Andrew al ver el broche sonrió, lo tomó entre sus manos y lo guardo. Los niños siguieron platicando amenamente mientras que Candy depositaba su cabecita en el pecho del príncipe para escuchar los latidos de su corazón hasta que Will tubo que regresar con sus padres.

En el despacho de la residencia Grey se encontraba el padre de Luisa escuchando a George que decía —señor Grey le agradezco que se tomé su tiempo en atenderme

—joven Andrew a que debo su visita

—quiero que me dé permiso de cortejar a su hija

—antes de contestarte quiero que comprendas que yo solo busco lo mejor para Luisa... Yo conozco al matrimonio Andrew y se que hay rumores de que tú no eres hijo legítimo del patriarca, ¿ qué me puedes decir con respecto a eso?

—es verdad no soy hijo legítimo del matrimonio Andrew...

—acaso eres el bastardo de William

—no... mi padre es un hombre honesto jamás haría tal cosa

—¿quien eres realmente George? ¿por qué tienes el privilegio de portar el apellido Andrew?

—soy solamente un huérfano que no tiene nada de riquezas... El matrimonio Andrew me adoptó hace 10 años y me ofreció una familia

—por supuesto, William tiene fama de ser altruista y algo excéntrico... Acaso te convirtió en su heredero

—¡no!

—como lo sospeché, el heredero es el hijo menor de William

—asi es

— después de esta conversación sabes que no puedo autorizar una relación con mi hija, quiero que comprendas que yo la amo, que solo busco lo mejor para ella, en este caso tú no eres la persona indicada para ser su marido, por que no tienes nada que ofrecerle

—pero señor, mis sentimientos hacia ella son sinceros y se que su hija me corresponde

— estarás de acuerdo conmigo que no se vive de amor, mi hija está acostumbrada a tener una vida llena de lujos... desgraciadamente el amor no paga las cuentas

—yo soy una persona trabajadora... Se que puedo ofrecerle una vida digna

—muchacho yo quiero lo mejor para mi princesa, lo que ofreces no es lo que anhelo para ella, además Luisa está acostumbrada a más y se que no podría vivir con solo tener una vida digna

— solo sería en un principio... Después con trabajo y esfuerzo puedo hacerme de un considerable patrimonio

—bien... Solo que tus pensamientos son demasiado idealistas, aunque trabajarás sin descanso toda tu vida, jamás lograrás tener una riqueza que iguale al de mi familia... La verdad es que si me simpatizas, si tan solo fueras el próximo patriarca, créeme que si fueras el heredero te aceptaría con gusto en mi familia

—soy un Andrew y también tengo el apoyo de mi padre

—no deberías pavonearte con el prestigioso apellido Andrew que solo lo tienes por caridad. Muchacho está conversación ya terminó, cuando puedas comprobar que eres el siguiente patriarca Andrew entonces hablaremos de este tema

—pero señor Grey...

—dije que está conversación acabo... Ahora sí me haces el favor de retirarte te lo agradecería

George se levantó de la silla con gran pesar, salió del despacho para dirigirse a la salida, pero a su paso se topó con la mirada soñadora de la mujer que añoraba y con pesar le dijo

—Luisa...

—¿ qué pasa? ¿ qué te dijo mi padre?

—no dió autorización para cortejarte

Con cara de confusión Luisa contesto —pero... ¿por qué haría tal cosa?

—por que no soy digno para pertenecer a esta familia

Con el corazón latiendo apresuradamente la mujer dijo —esas son tonterías ¿ cómo no vas a ser dignó?... Nada más es cuestión de que te conozca

Cabisbajo George habló —lo dudo, el ya tomo su decisión... Será mejor que me vaya— sintiendo que esa mujer bella es inalcanzable como una estrella, debería luchar por ella pero en estos momentos George se sentía poca cosa, solo era un huérfano que no poseía riquezas para ser aceptado por el padre de la señorita Grey.

Luisa se quedó viendo como se alejaba el hombre que tanto le gustaba sintiendo como se desmoronan sus sueños de formar una familia con él. Con un dolor agudo en su corazón entró al despacho de su padre para tener una conversación sería con él y dijo —padre me permite hablar con usted

—claro que sí, dime que deseas

—quiero saber ¿por qué no le dió autorización al joven Andrew de ser mi pretendiente?

—no cumple los requisitos para ser tú futuro marido

—pero ¿ qué dices? Él pertenece a una de las familias más importantes de este país

—solo tiene el apellido, pero no es un verdadero Andrew

—¿a qué te refieres?

—es adoptado

—¡o puede ser!, ¡tiene que ser una equivocación!

—no es una equivocación... El mismo George me lo acaba de confirmar. Luisa hija ¿ qué tienes? ¿por qué lloras?

—¡por que me acabas de destruir mis sueños!, ¡mis anhelos de tener una familia con George!

—hija... Acaso estas enamorada de él

—si padre... Yo lo quiero

—comprendes que en estas circunstancias no voy a aceptar una relación entre ustedes

—si lo comprendo, pero de todos modos me duele está situación

—muy bien hija, no esperaba menos de ti

—padre me da permiso de ir a la casa Andrew

—¿a qué?

—quiero que George me diga a la cara que no pertenece a tan prestigiosa familia

—¿pero qué ganas con eso Luisa?

—quiero escuchar la verdad de su propia voz, quiero que me vea a los ojos y me diga que no es un Andrew

—ya te lo estoy diciendo yo... No te basta

—no me basta, simplemente no lo puedo creer... Necesito que me lo diga el. Por favor padre

—no quiero que te hagas más daño

—lo necesito... para matar toda esperanza, para quitarme está ilusion

—esta bien, llévate a tu dama de compañía y al chófer

—gracias padre

Luisa sintiendo que su futuro tenía grandes posibilidades de ser destruido se dirigió a la mansión Andrew para saber la verdad sobre George.

Continuará...