CAPITULO 24. Decisiones y situaciones enredadas como espagueti

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St. Akatsuki estaba consternado.

Cada estudiante de la escuela estaba enterado del accidente y de la situación de la joven pareja que hace tan solo unos días demostraba su amor abiertamente y sin preocupaciones por los pasillos y los jardines del colegio.

Sin embargo, como era costumbre en aquel lugar, con media noticia confirmada comenzaron a surgir un montón de rumores que iban desde el más sencillo como que quizá ya los hubieran trasladado a otro hospital al más atroz como que alguno de los dos ya había muerto probablemente.

El hospital que tenían conocimiento albergaba tanto a Sasuke como a Sakura no permitía visitas para la joven y las del Uchiha eran limitadas para sus más cercanos amigos. Por ello solo Naruto, que era muy apreciado por la familia del chico podía visitarlo y asi mismo Neji no había tenido la oportunidad de ir a ver a la pelirrosa.

Todo era cierto e incierto, la información que tenían era tan poca y solo conocían del estado de Sasuke por lo que el rubio Uzumaki podía contarles y en sus palabras este no se encontraba del todo mal ni tampoco bien, pues, aunque los doctores aseguraban se curaría con muchos cuidados y tiempo este aun no despertaba del coma en el que lo habían inducido sin embargo parecía que sus heridas sanarían con regularidad y no serian un problema. Solo era cuestión de esperar.

—Algo raro está sucediendo alrededor de todo esto — afirmo Ino a sus acompañantes.

Tanto la pandilla de Sasuke, los dos rubios más cabeza hueca y los hijos de la familia Hyugga se habían reunido en el árbol que anteriormente Sakura uso como su lugar especial para almorzar. El propósito era simple, deducir las razones y las implicaciones ocultas que se escondían detrás de tanto los Uchiha y los Haruno al no dar razones de ninguno de sus dos amigos.

—Algo super extraño — concordó Karin con el ceño fruncido, aquel misterio no le gustaba y comenzaba a molestarle demasiado. — Ni siquiera las recepcionistas tienen autorizado dar información sobre Sakura.

—La última vez que fui a ver a Sasuke pude ver a su madre — hablo Naruto a quien el estado de su mejor amigo desde la infancia comenzaba a afligirlo demasiado, decir que se veía y sentía devastado era poco, él había sido el único en ver al joven Uchiha y la imagen de su siempre fuerte e implacable camarada conectado a un montón de máquinas no podía quitársele de la mente ni un minuto. — Esta algo tranquila pues él ha tenido buenos avances, aunque sean lentos, eso me tranquiliza, pero al preguntar por Sakura no quiere decir nada.

—Y eso solo abre muchas dudas — dijo Suigetsu.

—¿Y si intentáramos hablar con los Haruno? — pregunto Hinata.

—Eso es otro punto importante — contesto Neji, él se había encargado de hacer investigaciones por su cuenta al darse cuenta que sus esfuerzos por saber de su pelirrosa no surgían efecto y en la marcha se había dado cuenta de muchas cosas. — Los Haruno dejaron de ir al hospital hace como 2 semanas, ni siquiera los hermanos de Sakura se han ido a parar por ahí.

—¿Quieres decir que quizá ella ya ni siquiera este ahí? — Ino se alarmo ante aquella afirmación.

—Asi es, ella ya no está en ese hospital, estoy seguro.

—¿Pero porque la sacarían de ese lugar? — pregunto Naruto tratando de asimilar todo. — Quiero decir, es el mejor hospital de Konoha ¿la llevarían a otra ciudad?

—Lo dudo — respondió Juugo con tranquilidad. — Incluso si asi fuera dudo que encontraran otro tan bueno como el de aquí.

—Entonces ella podría ya ni siquiera estar internada — dedujo Karin.

—La última vez que fui a su casa a preguntar si podían decirme algo, el portero ni siquiera me dejo subir — contó Hinata con las manos apretadas en su regazo por la preocupación. — ¿Nadie más ha ido?

Todos negaron con la cabeza. Nadie era lo suficientemente cercano a Sakura para ir a su hogar a preguntar por ella directamente a sus familiares, ni siquiera Ino había tenido el valor y Neji supo desde el principio que si el hospital no daba información entonces sería una pérdida de tiempo intentar sacarle algo a los Haruno.

Sakura no estaba, era como si la tierra se la hubiera tragado. De aquellas premisas podían salir las mas terribles conclusiones, mismas en las que nadie quería pensar o mencionar. Por ello un frio silencio para reflexionar fue abierto entre los presentes y solo fue roto por una duda que todos compartían.

—Pero entonces, si Sakura ya no está internada — dijo Suigetsu con timidez. — ¿Dónde está?


Le gustaba escuchar esa canción. "Sleeping Beauty" de Tchaikovsky. Era una canción maravillosa, tan emotiva y bien compuesta.

A Sakura también le gustaba.

La habían bailado juntos desde que ambos eran unos niños, era la canción preferida de ambos y significaba mucho para ellos. En aquellos días eran muy parecidos, eran tímidos, sumisos y cobardes, pero a la vez eran nobles, soñadores y un par de niños encantadores.

Podían pasar toda una tarde de juegos compartiendo risas y haciendo travesuras que luego se convertirían en secretos para que ninguno fuera reprendido. Fueron tiempos que se terminaron cuando su hermana fue apartada de él poco a poco por sus arranques y que no sabia si evocar con alegría o tristeza.

Ahora mismo quizá todo el mundo la estaba pasando mal, eso se veía por fuera fácilmente, pero Gaara tenía su propio dolor muy adentro de su ser. Quería estar como siempre y sonreír para que Sakura lo viera y estuviera más tranquila, pero no podía. Rara vez tenía problemas al actuar sus estados de ánimo, pero nunca le había costado tanto problema disimular su aflicción.

Reproduciendo aquella pista en bucle, una y otra vez, al lado de la cama de su hermana menor intentaba por todos los medios no mirarla demasiado para no llorar, pero era algo imposible.

Tenía el cabello más corto que antes, como el de un varón, él día que la habían traído de regreso del hospital estaba tan perturbada que había comenzado a meter su cabello a su boca y a morderlo mientras lloraba. Entonces Sasori lo había cortado para evitar aquello y le habían retirado sus pendientes. Tenía la piel pálida y enferma pues no se había recuperado del todo del accidente y su quiebre mental también había contribuido. Los labios estaban rotos, sus ojos enrojecidos e hinchados por su silencioso llanto y sus manos estaban siempre frías.

Las heridas provocadas por el accidente sanaban bien y el doctor que sus padres habían traído para que la tratara decía que pronto volvería a tener una completa movilidad y salud sobre su cuerpo.

En aquella habitación de su hogar las paredes podrían haber sido pintadas de blanco hacia algún tiempo, pero a él le parecía que seguían siendo rojas como antes y estaba seguro de que en su mundo ella los veía asi también. Quizá le hablara y le contara sobre su aburrida vida, tal vez sus hermanos intentaran que se levantara de la cama para caminar, Chiyo podría pasársela a su lado cantándole, su madre podía estar renuente a aceptar aquel giro de hechos en la vida de la familia y su padre simplemente negarse a ver a la menor de los Haruno en ese estado y no entrar jamás a esa habitación, pero nadie podía hacer nada por ella.

La única persona que podría, estaba en el hospital recuperándose de males más grandes.

—Gaara-chan — lo llamo Chiyo desde la puerta. — Tus padres te esperan en la sala.

—Pero…

—Ve, yo me quedare con ella — lo animo la anciana. — Descuida.

Él obedeció y con un mal presentimiento soltó la mano de su hermana y se dirigió a la estancia familiar. Ahí efectivamente estaban sus progenitores y también sus hermanos. Ningún miembro del clan Haruno estaba en condiciones óptimas, a todos se les notaba su dolor con mucha evidencia y tenían la cara y la actitud tan triste desde el día en que Sakura perdió el control que no se habían sentado a hablar entre ellos.

Esta era la primera vez.

Mebuki lo invito a sentarse a su lado y abrazo a su madre mientras esta lloraba, aunque aún trataba de mantenerse elegante y recta, ante todo, quería verse segura, aparentar ser fuerte, pero él sabía que esa mujer pronto colapsaría.

—Tome una decisión hace poco, hijos — hablo ella con la voz quebrada ligeramente y mirándolos a cada uno a los ojos. — Y su padre la ha aceptado.

Todos posaron su mirada en el mencionado, quien solo bajo la cabeza y se negó a devolverles el gesto. Se veía avergonzado.

—¿De qué se trata? — pregunto Nagato, cruzándose de brazos. Al ser el primogénito había querido controlar la situación y mantenerla en el mejor orden posible pues no confiaba en nadie más para ello y aún si exteriorizaba su preocupación por su hermana también se mantenía parco y frio.

—Sakura, ella definitivamente, ya no está bien — dijo la matriarca con dificultad, Gaara vio cómo se tomaba las manos afligida y se las frotaba quizá tratando de darse calor. — Y esto ya es insostenible.

Todos asintieron animándola a continuar, excepto Sasori quien estaba en una especie de limbo en toda esa situación, negándose a opinar, negándose a pasar más de cinco minutos con Sakura, negándose a aceptar lo que sucedía y lo que había visto.

—Asi que… — Mebuki arrugo el ceño y frunció los labios tomándose un momento para soltar una noticia que incluso a ella le dolía demasiado. — Vamos a llevarla a un sanatorio mental… en Suiza.

Al escucharla entreabrió los labios contrariado y miro a los demás presentes en la sala esperando que alguien más se negara, pero nadie decía nada. Su padre se mantenía con la mirada perdida en algún punto de la alfombra, Nagato se frotaba la barbilla pensando mas no protestando y Sasori simplemente guardo silencio y observo a la gran ventana de la habitación tratando de distraerse.

—Madre, vas a llevártela lejos, pero… — Gaara se soltó de su agarre y se levantó alterado. — Pero entonces ¿Qué sucederá con su escuela, con sus amigos, con su novio… con nosotros?

—No pasara nada, nada de eso importa ya, tenemos que hacer sacrificios — le respondió ella irguiéndose también. — Ahora solo importa ella y que se le dé solución a esto.

—Pero ella importa cuando está aquí.

—¡No estando asi hijo! — grito ella, pero luego le tomo por los brazos y se los froto tratando de calmarlo y continuo en voz más baja. — Gaara, escuchame, es necesario, todos los sabemos.

—¿Pero recluirla en un hospital sola, de verdad lo solucionara? — se soltó él.

—Debemos intentar, yo creo…

—Madre, su vida está aquí, aquí está la gente que la quiere — interrumpió el pelirrojo menor. — Tal vez cuando Sasuke mejore y pueda verla todo se solucione.

—Gaara — lo llamo su hermano mayor acercándosele. — Lo que paso aquel día en el hospital es mucho más grave de lo que parece, tuvimos que pagar una gran cantidad a esa recepcionista y al hospital para que guardaran silencio, pero eso no es lo importante, sino que ahora los episodios de psicosis de Sakura son cada vez más graves y peligrosos… y quien sabe, quizá ese chico fue un catalizador para que todo esto explotara y se diera de esta forma.

—Ni siquiera ese muchacho podría cuidar de ella ahora por más que la quisiera — dijo Mebuki llorando abiertamente. — Dudo que alguien pueda quererla más que yo y aun con todo este amor no puedo hacer nada, más que esto.

—Ella ya no es buena ni siquiera para sí misma — Nagato afirmo. — Esto es lo mejor por ahora.

—Sasori — se dirigió directamente al otro ausente joven. —¿Tú estás de acuerdo con esta locura?

El mencionado suspiro y sin voltearse, con toda la tristeza posible y la resignación que tenía le respondió.

—Solo quiero algo diferente para ella — respondió.

Esa conversación fue terminada de esa manera, con una conclusión insatisfactoria para el pelirrojo menor. Podía entender que creyeran que esa sería la solución a los problemas de Sakura, que de esa manera quizá algún día sanaría, sus heridas internas serian remendadas y los miedos que la familia tenía acabarían de esa manera.

Tenía la sensación de que todos querían que Sakura volviera a ser como antes de alguna manera, pero estaban demasiado equivocados en eso, pues ella nunca, definitivamente jamás estuvo bien.

Probablemente ni siquiera cuando era la novia de Sasuke Uchiha.


Para Mikoto lo que sucedía era incomprensible. Podía dimensionar la situación, analizarla y reflexionar de una y mil formas, pero dudaba llegar a entender.

No entendería porque a su hijo menor le sucedió aquello, porque su estado era tan bueno y malo en días aleatorios, porque las posibilidades de que despertara no podían calcularse.

Estuvo a punto de resignarse y dejar de luchar por mantenerlo con vida y sometiéndolo a los dolorosos tratamientos que el hospital y los diferentes especialistas recomendaban.

Estuvo a punto de decirle a Itachi que dejara de preguntar tan seguido al doctor cuando despertaría su hermano menor.

Estuvo a punto de pedirle a Fugaku que terminara con todo aquel martirio que toda su familia estaba sufriendo.

Pero contra todo pronóstico, una mañana extrañamente lluviosa para la temporada y cuando las esperanzas comenzaron a sumergirse en la desesperación, los ojos negros como carbón de su hijo menor volvieron a ver la luz de un nuevo día.

Tomo aire, sintió algo entre los dedos de sus manos y escucho con atención a la maquina a la que estaba conectado.

Un día en el que se cumplía un año de sufriera aquel accidente y precisamente uno desde que su amada desapareciera de Konoha.

La misma que ocuparía su primer pensamiento consciente y su primera preocupación.

"Noticia de última hora: Griten aleluya y agradezcan a quien sea que sea su dios amigos. Nuestro rey de St. Akatsuki resucito y eso es de celebrar, ahora esperemos que no le moleste que la vacante para su reina nuevamente este abierta"

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Hellouuuu

Se que desaparecí muchooooo tiempo. Pero es que la enfermedad me tenia postrada y no tenia ánimos para escribir, recién ahora estoy saliendo de eso y me siento bien para continuar.

Espero les haya gustado y déjenme saber su opinión en un review.

¿Cómo creen que termine esto? Porque deben saber que esto se acabara en un suspiro.

Sin mas que decir gracias, nos leemos otro día.