Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.
Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.
Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.
Veintiuno – Familia.
Abril.
Si Karen podía describir aquella escena, lo haría como una anomalía.
Por lo que sabía, no era la única en pensarlo.
Ese año, los cerezos empezaron a florecer en Ise en abril, por lo cual la gente se veía muy animada. En la residencia principal de los Kishuu, establecida en un terreno de considerable tamaño, tenían su propio parque de esos árboles, que solo era abierto para el hanami familiar… a menos que su líder accediera a recibir invitados.
Así, un montón de jóvenes de preparatoria se presentaron ese año allí, cosa que Karen no creyó ver en su vida. Los Kishuu no eran precisamente pocos, pero los actuales estaban bastante esparcidos por el país y no siempre podían reunirse en la fecha que el líder en turno designara para su hanami en Ise. Por eso, cuando Kotori y ella misma tenían la edad de Sorata, no habían vivido la temporada de esa manera.
Quitando el que su tía abuela Hinoto realmente enviara las invitaciones prometidas a los amigos de Sorata y sus respectivas familias, Karen se sorprendió de que la mayoría fueran aceptadas y que las pocas que no, tuvieran razones de peso para negarse mientras agradecían la consideración.
—¿Crees que los cerezos sobrevivan a estos chicos?
La pregunta Karen se la lanzó a Tensei, quien compartía una manta con ella, Kotori y Masaki (cuando su hermana no saludaba a algún invitado o el niño no correteaba entre los árboles).
—Si de Tenya depende, se sentarán en un momento y se quedarán quietos.
La respuesta de Tensei la hizo reír. Sí, Tenya era realmente dedicado en sus deberes de presidente de la clase, pero lidiar con sus compañeros y con los de Sorata de Hoshikino, quizá lo sobrepasara.
Su sorpresa fue mayúscula cuando Tensei acertó, aunque bien mirado, Tenya obtuvo ayuda de Ginta Asaba, de Hoshikino, quien aseguró que enviaría un mensaje a su director si no respetaban el sitio donde estaban. Y seguro ese chico podría cumplir su palabra sin problema, considerando su singularidad: la llamaban "fuego mensajero" y consistía en plasmar mensajes a distancia por medio de unos hilos de fuego que surgían de sus dedos, formando las palabras en el aire.
—Ese chico, Asaba… Lo quería la agencia de Endeavor, ¿no?
—Exacto. Nuestra agencia le envió una solicitud de pasantía cuando nos llegaron los resultados de la primera evaluación físico–singular que presentó, y por aceptarla, rechazó la solicitud de Endeavor, que por lo que oí, de todas formas se ganó su desprecio.
—¡Bromeas!
—No, el actual número uno fue muy desagradable con el muchacho la única vez que pudieron conversar, ¿por qué crees que le dije aquello cuando nos vimos?
—¿Te refieres a…?
Cuando Tensei se encogió de hombros, ligeramente avergonzado, Karen se echó a reír.
—¡Sabía que te había hecho enfadar, pero no la razón! Ay, por Amaterasu, ¡tengo que decírselo a Sora! ¡Eh, Sora!
—¿Qué? ¡No, Karen–san, no hagas eso!
Karen dejó de estar tan risueña para mirar a Tensei con pasmo.
—¿Llevo años intentando que me llames por mi nombre y lo dices ahora para que no te acuse?
—¿Qué? ¡No! —en cualquier otro momento, Karen habría gozado de avergonzar a Tensei, pero en ese instante, todo lo que quería era saber lo que él estaba pensando, así que se quedó callada, expectante—. Yo… Llevo un tiempo pensando en ti así, como "Karen", pero… No salíamos aún y no me pareció adecuado ser tan… tan cercano.
—¡No sé por qué me extraña! ¡Eres demasiado formal hasta con tu familia!
—Cierto, pero eso no significa que no los quiera, ¿verdad?
Karen asintió, alzando la vista hacia las ramas de cerezo sobre sus cabezas, no sin antes hacerle una seña a su primo para que ya no se acercara a ellos.
Decidió centrarse en la sencilla belleza natural que la rodeaba y en la presencia de Tensei a su lado, aunque ciertos ruidos desde el numeroso grupo de amigos de Sorata reclamaba su atención.
—Ten–kun, si llegamos a casarnos, prométeme que nunca vamos a invitar a todos esos chicos a nuestra casa, no al mismo tiempo. ¡La destrozarían!
Se sonrojó al segundo siguiente de pronunciar semejante frase, pero la suave risa de Tensei le dijo que podía tener esa pequeña esperanza como su siguiente sueño a alcanzar.
—&—
Bienvenidos al día 21, deseando que les gustara.
La palabra del día, inmediatamente, me hizo pensar en el hanami mencionado en un capítulo anterior, el cual los Kishuu disfrutan en su propio parque de cerezos. Si buscan información del hanami en internet, seguro hayan muchas fotos de cerezos en flor que son preciosas, así comprenderán por qué los japoneses tienen esa actividad en tan alta estima (eso y por lo que simboliza el cerezo para ellos).
Y claro, por si no lo recordaban, se insinuó que Hinoto, líder actual de los Kishuu, había invitado a otros a su hanami, cosa que no suele suceder y por lo tanto, es un honor. Es allí cuando Karen se siente en paz con el mundo y consigue que Tensei la llame por su nombre (¡ya era hora!), aunque sea sacando a colación algo que él pasó con Endeavor, ¿qué sería como para alterar a Tensei? Hagan sus apuestas.
Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Pasado.
