NOTA: Este es un capítulo especial que no tiene lugar dentro de la linea original de la historia. Además para esto Quartet Night aún se encuentra en el Master Curse.

Era una mañana fría y como de costumbre atareada. Debido a la época festiva muchos programas de televisión y radio realizaban una programación especial y por tanto las agendas de los idols estaban más apretadas que de costumbre. Lo único que los motivaba, además de llevarles felicidad a sus fans, era el hecho de que por ser Navidad Shining les daría el resto del día libre para descansar, aún si eso significaba pasarlo en la fiesta que la agencia organizaba.

—Ehh~ vamos, ¿por qué tan amargados chicos? ¡Es Navidad!

Quartet Night había terminado su última aparición en un programa de televisión. Recién llegaban al Master Curse y mientras caminaban en dirección a alguna sala vacía para descansar, no paraban de quejarse sobre la fiesta de la agencia.

—¿Y qué tiene de importante? Según mis datos es un día para parejas.

—Sólo trabajamos más y durante nuestro descanso tenemos que ir a la fiesta de la agencia —agregó Ranmaru.

—Pero es la primera vez que la pasamos como grupo. ¡Nuestra primera Navidad con Mattsun!

—Jum, como si pasar el día con esa plebeya fuera algo importante.

Fue curioso que dijera eso, ya que justo cuando estaban por cruzar uno de los pasillos escucharon la singular voz de Ringo llamando a su compositora.

—¡Mako-chaaan~!

Se detuvieron por reflejo y ante el silencio del lugar no fue difícil escuchar la conversación de los dos que se encontraban en la sala de junto.

—Nee, nee~ ¿ya tienes listo lo que usarás esta noche?

—Ah, sí, pero…

—¿Uhm, paso algo Mako-chan?

—Bueno, estaba pensando en no asistir a la fiesta.

—¿Ehh~? pero yo esperaba poder pasar la Navidad contigo una vez más, ¿acaso tienes otros planes?

—Lo siento, sé que querías que estuviera contigo y también le dije a los chicos que iríamos juntos, pero estuve pensando… La navidad es una fecha importante para tener citas con tu pareja y… si yo tuviera a alguien especial creo que me gustaría pasarla así. No me gustaría ver como un obstáculo para eso a algo que amo.

Los chicos guardaron silencio sin creer lo que escuchaban, Makoto… ¿Quería tener una cita navideña? Nunca había dado indicios de ello pero por la última frase que dijo ¿se refería a la música? Entonces, si no había dicho nada hasta ahora sería por la regla, pero eso significaba… que ella tenía a alguien especial.

Una vez con esta nueva información no pudieron seguir su camino, parecía que si se trataba de su compositora olvidaban lo que era la privacidad. Permanecieron cerca de la puerta esperando que dijera algo igualmente importante pero sin saberlo Ringo sonrió un poco malicioso al notar unas cuantas sombras bajo la puerta.

—Entiendo, entonces después de todo la pasarás con tu chico especial ¿no es así?

Makoto tardó un par de segundos en asimilar lo que Ringo decía y antes de contestar sonrió con algo de encanto.

—Supongo que sí.

Los chicos no pudieron ver su expresión al decirlo, pero la dulzura en la voz de la chica fue algo tan inusual que terminó reafirmando sus teorías.

—¿Y ya se lo dijiste a los demás chicos?

—Ah, no. Primero tengo que saber si aceptará mi oferta, pero no he tenido tiempo de decírselo, así que porfavor no le digas a lo demás hasta que esté todo confirmado.

Antes de que terminara su conversación se alejaron de allí para no ser descubiertos, preguntándose por qué les importaba tanto el hecho de que Makoto quisiera pasar una Navidad especial con alguien.

—Jejeje~ Había estado esperando a que la fiesta llegara para poder divertirnos juntos, pero ¿escucharon? Mattsun quiere salir conmigo~

Los tres se detuvieron en medio de la sala y miraron confundidos al castaño que hasta entonces sólo portaba una tonta sonrisa en su rostro.

—Nunca dijo que se tratara de ti —alegó Ranmaru.

—Además, teniendo en cuenta que tu forma de comportarte la irrita, según mis datos eres quien menos posibilidad tiene de ser elegido.

—Buu buu~ entonces, según tú, ¿quién tiene mayor posibilidad de salir esta noche con Mattsun? —preguntó haciendo pucheros como si de un niño se tratara.

—Tomando en cuenta todas las discusiones que han tenido con ella estos días, yo soy el que mayor probabilidad tiene.

Los tres guardaron silencio por un momento, sabían que era casi imposible que Makoto se molestara con el menor, pero se negaban a que simplemente por ese hecho fuera aquel de quien Makoto hablaba.

—Jum, eso no tiene nada que ver. Todos sabemos que si lo que quiere hacer es pasar una velada mágica es obvio que vendrá conmigo —comentó Camus orgulloso, a lo que Ranmaru contestó algo fastidiado:

—Sólo si quisiera pasar una navidad aburrida es obvio que iría contigo. Si lo que quiere son emociones fuertes vendría conmigo. A-aunque claro, no es como que me interese.

—Como si quisiera pasar su día libre con un vulgar plebeyo.

—Mejor que pasarlo con un alguien que no sabe divertirse.

—Ya, ya chicos~ no peleen, Mattsun dijo que nos avisaría más tarde, mientras tanto deberían descansar.

No contestaron pero concordaron esta vez con Reiji. Cada quien se dirigió a su respectiva habitación y allí trataban de ocupar su mente con algo que no fuera la cita de Makoto... Sin éxito.

El castaño se encontraba arreglándose para la fiesta de navidad. Justo terminaba de acomodar su saco frente a su espejo cuando la puerta de su habitación fue golpeada un par de veces.

—Ya voy~ —con una cantarina voz abrió la puerta, encontrándose a Makoto parada tras de esta, vistiendo un vestido negro y con su cabello recogido en un lindo chongo de lado. Ciertamente creía que se veía más hermosa de lo usual, pero decidió actuar como siempre.

—Mattsun~ ¿lista para la fiesta?

—Sí, aunque en realidad…

—¿Sucede algo? —preguntó, aunque por su adorable nerviosismo supo de qué se trataba.

—Esperaba que pudieramos pasarlo solo nosotros dos…

Reiji sonrió mirando el sonrojo en el rostro de la chica, ciertamente feliz de ser el elegido.

—Bueno, es Navidad, así que si quieres que sea tu Santa... puedo hacer tus deseos realidad por esta noche.

—R-Reiji , yo…

El castaño decidió reír un poco para calmar a la chica que estaba hecha un lío, aunque debía admitir que disfrutaba poder tener ese control sobre ella.

Una vez que Reiji aceptó salir con Makoto salieron del Master Curse para subir al auto del castaño. Ninguno había planeado nada así que Reiji quería impresionarla con algo solo para los dos.

Una vez habiendo llegado a la casa del castaño encendieron las luces y sin más el castaño ingresó a la cocina mientras que Makoto permanecía observando el interior de su casa. No era su primera vez allí pero había pasado tanto tiempo desde entonces que le era algo extraño regresar.

—¿Todo bien Mattsun? —escuchó a Reiji desde la otra habitación.

—Ah, s-sí, sólo… —caminó hacia donde se encontraba para poder responder— comencé a sentir nostalgia. La primera vez que puse un pie aquí sólo quería alejarme y ahora… soy realmente feliz por poder estar contigo ahora.

—No sabes lo afortunado que soy… por ser yo a quien elegiste —se había acercado a ella y para entonces Makoto ya estaba siendo rodeada por los brazos del mayor.

—Te elegiría ahora y siempre...

Se miraron a los ojos pero la magia del momento se vio interrumpida por el singular sonido del estómago de la chica exigiendo comida.

Reiji rió un poco y Makoto no pudo controlar el nivel del sonrojo que su rostro mostraba.

—Descuida Mattsun, prepararé algo.

—¡A-Ah, no. Quiero ayudar!

—Está bien, en serio. Puedes sentarte... —pese a que se negó la chica también se rehusaba a quedarse sin hacer nada y por sus pucheros lo dejó en claro— aunque no quieres hacerlo ¿verdad? —asintió decidida. Sus expresiones estaban siendo infantiles, pero verla comportarse de forma tan encantadora le provocaba el sentimiento de querer consentirla. —Está bien, supongo que cocinar juntos será divertido.

Una vez dicho esto se pusieron de acuerdo sobre qué hacer y ahora con sus tareas divididas pusieron manos a la obra.

—Prueba esto —Reiji acercó una cuchara a los labios de la chica y tras probarlo soltó una pequeña sonrisa antes de contestar.

—Nada mal… aunque podría ser mejor.

—¿Ehh~? Mattsun cree que mi comida es mala buu buu~ —Makoto soltó una pequeña risa ante tal reacción y fue por ello que Reiji decidió vengarse—. Quizá… algo dulce le vendría bien.

Ella no entendió a qué se refería hasta que con su dedo pulgar untó un poco del platillo en su labio inferior.

—Ahora… ¿Puedo probarlo?

Makoto nuevamente se había sonrojado pero parecía que a Reiji no le importó esta vez. Había comenzado a acercarse y fue hasta que estuvo a unos cuantos centímetros que por los nervios terminó empujándolo provocando que chocara con una olla sucia y por ende se manchara un poco el saco.

—¡Ah! l-lo siento…

—Jeje descuida. Y lo siento, no quería asustarte.

Makoto estaba por contestar pero entonces el olor a quemado llegó a sus narices.

—¡Ahh!

Reiji apagó las cosas y tras servir los platillos fue aún más evidente que se habían arruinado. Aún así Makoto tomó un poco y tras llevar una mano a sus labios comenzó a reír.

—Están horribles.

—Esto nunca había pasado… Justo cuando quería hacerte algo especial.

—Siempre hay una primera vez, además, aunque tal vez arruinamos todo… creo que es la primera vez que me divierto así en la cocina —sonrió y tras ver tan cálida sonrisa Reiji no pudo evitar hacerlo también.

—Bueno, al menos no puede salir peor.

Tenía que decirlo. La luz se fue en un instante y parecía que no volvería dentro de algunas horas, no les quedó de otra que buscar velas con la luz de sus celulares para alumbrar el lugar.

—Lamento que todo esto esté pasando —volvió a disculparse mientras comían en la mesa rodeados por velas en toda la habitación—. Yo quería sorprenderte pero apuesto que esta es la peor Navidad que has pasado.

—Nada de eso… me he divertido mucho. Además, este ambiente de velas…p-parece… r-roman...tico.

—¿En verdad lo crees? —asintió—. En ese caso… —se levantó y le extendió su mano— ¿Me concederías una pieza, my girl?

Makoto sonrió antes de tomar su mano y dirigirse al centro de la sala mientras Reiji ponía algo de música desde su celular. La acercó más a él y una vez tomando posición de vals la chica recargo su cabeza en su hombro.

—Me encanta… poder estar cerca de ti ¿sabes?

—A mí también, my girl.

Los minutos pasaban mientras danzaban calmadamente y se miraban a los ojos.

—Estás realmente hermosa ¿sabías?

—¿E-En verdad lo crees? —Reiji asintió con la cabeza a lo que la chica sonrió feliz de lograr su cometido.

—Me alegra… poder verme así para ti.

—Deberías preocuparte. Todo esto… no hace más que sacar mis instintos de hombre...

—Creo que eso… no sería tan malo…

—Mattsun… Si me lo permites, entonces… haría de esta no sólo la mejor Navidad, sino también la mejor noche de tu vida hasta ahora.

—R-Reiji…

Estando a tan solo centímetros de unir sus labios, el intenso llamado de alguien lo despertó de su fantasía.

—¡Rei-chan! ¡Rei-chan!

Reiji abrió los ojos un tanto sobresaltado, encontrándose con que el pelirrojo llamaba con fuerza a la puerta por la falta de respuesta del castaño.

—¿Eh? A-Ah ¿Qué pasa, Otoyan~? —preguntó luego de al fin abrirle.

—Mou~ Rei-chan malo, no abrías la puerta por más que tocaba —se quejó haciendo un puchero pero al ver el semblante un tanto ausente y sonrojado del senpai, comenzó a preocuparse— ¿Estás bien?

—¿Eh? Ah, nada, nada~ Ahhh~ que emoción ¡No puedo esperar!

El pelirrojo asintió con la misma energía de su senpai, creyendo que hablaba de la fiesta de Navidad.

-Mientras tanto en otra habitación-

Ranmaru estaba en la comodidad de su habitación. Ya que sus kouhais no regresarían hasta dentro de unas horas después, había dejado las luces apagadas y envuelto en una total tranquilidad comenzó a tocar su bajo. No sabía por qué sus compañeros le daban tantas vueltas al asunto de Makoto, como si fuera la gran cosa.

Sin darse cuenta comenzó a tocar "WILD SOUL" e inconscientemente llegó a su mente lo que inspiró aquella canción. Y en ese preciso instante llamaron a su puerta.

De mala gana se levantó para abrir y encontrarse con la compositora que le extendía un folleto… Bastante sonrojada.

—Así que… un concierto ¿eh? —dijo al ver el espectáculo que se anunciaba en el papel.

—S-Sólo te invito a ti porque eres al único que le gusta este tipo de música. Ryuya-kun me acaba de regalar los boletos así que no quería desperdiciarlos.

—¿Hyuga-senpai? —preguntó con una sonrisa ladina.

—Sí, me los dio hace una hora ¿por qué?

—Por nada, sólo resulta curioso ya que Hyuga-senpai estuvo en mi último trabajo. Pero dices que tú no los compraste ¿cierto?

La chica frunció el ceño con un claro sonrojo en su rostro al ser descubierta. Era vergonzoso que supiera que los compró pensando en salir con él en Navidad.

—Tsk, ¿q-qué importa? ¿¡Quieres ir o no!?

Ranmaru sonrió burlón al verla tan nerviosa y molesta, era divertido provocarla pero incluso eso tenía límites y no quería rebasarlos.

—Ire. No hay forma de que rechace entradas para un concierto de rock, además… si hay alguien con quien puedo compartir mi pasión… —y añadió en un susurro—: es obvio que es contigo.

—¿Disculpa? Creo que no escuché bien —dijo esta vez con una sonrisa burlona, queriendo cambiar lugares esta vez pero Ranmaru no la dejaría.

—Nada importante, solo me preguntaba por qué te tomaste la libertad de planear una cita conmigo para el día de hoy.

Makoto se sonrojó nuevamente pero no dejó que la viera.

—Tsk, no lo llames así, sólo hoy se reunirán las bandas por ser un evento especial, así que la fecha no tiene importancia tampoco. Ahora apresúrate o no llegaremos a tiempo —terminó mientras se daba la vuelta y Ranmaru no hizo más que seguirla con una ligera sonrisa.

LLegaron al concierto cuando comenzaba a atardecer, a tiempo para buscar un buen lugar.

Una vez que comenzó no hubo un solo momento para descansar. El ambiente a su alrededor era tan eufórico que ellos no fueron la excepción. Lo único que tuvieron que controlar en ocasiones eran las ganas de Ranmaru de subir al escenario y acompañar a los músicos con su bajo, aunque en estos momentos lo que lo mantenía quieto era el sentimiento de querer permanecer junto a la chica y compartir con ella una de las cosas que más disfrutaba.

—Debo admitirlo, sabes rockear —comentó Ranmaru una vez que habían salido del lugar. Ya era de noche y caminaban en dirección al Master Curse.

—No está mal disfrutar de algo así de vez en cuando.

—Sí, fue divertido. Mi alma está ardiendo, sólo tocar el bajo me calmaría en este instante.

—En verdad estás obsesionado con tu instrumento.

—¿Qué tú no disfrutas de tocar el piano?

—Lo hago, sí. Pero no por ello desarrollé un romance con él.

—¿¡Qué!? —Makoto rió un poco después de lograr molestar al albino pero poco después continuó hablando.

—Sé que el bajo tiene lo suyo, pero tampoco es como si fuera algo difícil de tocar.

—Hablas como si tú pudieras hacerlo —comentó desafiante a lo que la chica no hizo más que tomarlo como un reto.

—Bueno, no he intentado hacerlo, pero si me enseñaras, estoy segura de que aprendería rápido.

—Entonces, ven —la tomó de la muñeca y cambió su rumbo, dirigiéndose esta vez a su departamento.

—¿Eh? p-pero…

—¿Qué? Dijiste que podrías hacerlo si te enseñaba ¿no? — Makoto guardó silencio, no soportaba ver esa sonrisa burlona en su rostro, y era por ello que le demostraría que podía hacerlo.

Entraron al departamento al cabo de unos minutos. Sólo un gato los recibió pero tras darle una caricia se alejó satisfecho.

Makoto tomó asiento en su sofá y pronto Ranmaru se sentó al lado de ella, no sin antes haberle entregado uno de sus bajos.

—¿Sabes cómo tomarlo?

Makoto tomó posición respondiendo así a su pregunta.

—Muy bien.

Claro que cualquiera sabría tomar un bajo de forma normal, pero lo que lo sorprendió fue que incluso la distancia de sus brazos era correcta.

—Te dije que sería sencillo —sonrió orgullosa a lo que Ranmaru no pudo evitar molestarla un poco.

—Bueno, estas cosas son fáciles aprenderlas de vista. Espero que no lo supieras por verme con suma atención.

—Jum, c-como si fuera difícil verte cuando tocas, lo haces en todos lados.

El albino sonrió. Tal vez Makoto restaba importancia pero él sentía una extraña satisfacción de saber que era capaz de robar su mirada aún cuando hacía las mismas cosas de siempre.

—Como digas. Ahora harás algunos ejercicios ¿está bien?

La chica asintió y Ranmaru le dio indicaciones de cómo colocar sus dedos. Esto no fue problema para la pianista pero al momento de intentar tocar era evidente por el sonido que lo estaba haciendo mal.

—Aprieta mejor las cuerdas.

—Son más duras de lo que creí.

—Tienes manos delicadas. Déjame ayudarte.

Sin más, se acercó a ella y con sus manos acomodaba las suyas mientras daba algunos consejos y explicaciones. Era una lástima que la chica no pudiera prestar demasiada atención a lo que decía al tenerlo tan cerca. Su rostro estaba a centímetros del suyo y el sentir sus manos sobre las propias la comenzaron a poner algo nerviosa.

—Y-Ya entendí…

Comenzó a tocar como se lo decía el albino. Pero pronto dejó de prestarle atención a su cercanía pues el hecho de que Ranmaru le recalcara cada error era algo que sólo la motivaba a concentrarse para lograr callarlo, después de todo, era muy orgullosa y competitiva y no dejaría que Ranmaru tuviera la razón.

Tal vez no era algo que Makoto o Ranmaru hubieran imaginado como una cita, pero aún así, el te no cambiarían por nada aquella noche en la que las quejas y el bajo llenaron de ruido el apartamento.

Una vez que paró de tocar WILD SOUL en el bajo, Ranmaru abrió los ojos encontrándose una vez más en su habitación a solas, preguntándose por qué tuvo que imaginar todo eso, y… ¿por qué de repente el silencio de la habitación le parecía tan molesto?

La hora de la fiesta se acercaba y con ello todos los que ya habían terminado sus trabajos comenzaban a cambiarse y alistarse. Natsuki y Syo recién llegaban al Master Curse y como sabían que Ai ya estaba allí, fueron directo a su habitación para cambiarse pues no querían que el menor se molestara con ellos por no apresurarse. Entraron a su habitación y lo primero que vieron fue a Ai sentado en su sofá preferido con la laptop abierta. Ya estaba listo como era de esperarse, pero lo que los confundió un poco era el hecho de que parecía tan concentrado que ni siquiera notó su compañía.

—¿Uhm, todo bien, Ai-chan? —preguntó Natsuki agachándose para mirar lo que hacía en su ordenador, a lo que el menor lo miró con normalidad, como si su presencia no lo hubiera sorprendido.

—Natsuki, aún no te has vestido. Deberían arreglarse antes de querer conversar.

—¿Entonces sólo nos estabas ignorando? —murmuró chibi Syo.

—¿Por qué estás buscando lugares para salir hoy? ¿No irás a la fiesta? —preguntó Natsuki al ver su computadora.

—No importa. De todas formas es muy tarde para intentar hacer algo, todo está ocupado.

—¿Y por qué no sólo ver las luces? —sugirió Syo llamando la atención de ambos—. Si no quieres ir a la fiesta puede ser una buena opción.

—Waa~ ¡Es una buena idea! Las decoraciones siempre son muy lindas~

—¿Luces...? Supongo que a Makoto podría gustarle.

—¿¡Eh!? ¿S-saldrás con Makoto-senpai hoy...?

—Es lo más probable.

—Pero hoy…

—Syo-chan —Natsuki lo interrumpió poniendo una mano en su hombro con una sonrisa—, debemos arreglarnos para esta noche.

Syo comprendió de inmediato y con una pequeña sonrisa se dedicaron a lo suyo para que Ai pudiera hacerlo también. El menor permaneció sentado buscando esta vez el mejor lugar donde pudieran caminar viendo las decoraciones. Analizando un posible escenario.

—Es hermoso…

—¿En verdad lo crees? Si me hubieras dicho con tiempo, podría haber preparado algo mejor —comentó en forma de reclamo, pero la verdad sólo se preocupaba por no haber podido planear una mejor forma de pasarlo.

—Lo siento, sé que te gusta planear todo y estar preparado, pero… n-no sé por qué no encontraba la forma de pedírtelo.

—Tonta, puedes hablar conmigo de lo que sea. Si lo que querías era estar conmigo esta noche no había forma de rechazarte. Por alguna razón también encuentro agradable compartir cosas contigo.

—Gracias —sonrió, logrando que Ai desviara la mirada—. Pero… no tienes de qué preocuparte. Esto es muy lindo, no creo que pudiera pasarla mejor.

—El próximo año haré que te arrepientas de esas palabras.

—¿Quieres decir que quieres estar conmigo la próxima Navidad también?

—Sí, ¿tiene algo de malo? —Makoto sonrió y con un ligero sonrojo negó con la cabeza.

—Nada de eso. Me haría feliz que así fuera.

En eso una ráfaga de viento sopló, haciendo que Makoto decidiera abrochar su abrigo, y mientras ella lo hacía, Ai observó su alrededor notando un detalle que llamó su atención. Una vez que Makoto terminó, Ai tomó su mano confundiendo un poco a la chica.

—Todos a nuestro alrededor lo están haciendo. Creo que es lo normal en estas ocasiones.

Makoto soltó una pequeña risa y sin decir nada entrelazó sus dedos.

—¿Seguimos? —Ai asintió.

Caminaron en la calle repleta de gente. No era como que disfrutaran mucho de ello pero al menos así era difícil llamar la atención.

Llegaron a un gran árbol navideño y se detuvieron por un momento. Ai no entendía qué era lo que una simple fecha tenía de especial, pero al ver a Makoto a su lado con ojos brillantes de emoción, lo hacía pensar que tal vez no estaría nada mal repetirlo el próximo año.

Después de unos minutos contemplando el árbol decidieron seguir caminando y una vez que se alejaron lo suficiente de la multitud se toparon con un pequeño local con regalos navideños. Ai se detuvo de golpe y tras unos segundos de mirar a través del cristal de las puertas habló:

—¿Podemos entrar?

—No veo por qué no.

Las campanas del local sonaron al cruzar la puerta y de inmediato los recibió el personal.

—Bienvenidos, ¿buscaban algo en especial?

—Sólo estamos viendo, gracias —respondió Makoto.

Ai no dijo nada y sólo se adentró en el lugar. Makoto hizo lo mismo y comenzó a mirar la mercancía del local, aunque casi de inmediato Ai regresó con una bolsa en mano.

—¿Nos vamos?

Makoto asintió y a unos metros tras salir del local Ai entregó la bolsa a la chica.

—¿Eh, para mí? —preguntó algo sorprendida pues pensaba que Ai no gustaba de dar regalos.

Ai asintió y mientras la chica abría la bolsa él comenzó a hablar.

—No soy de regalar cosas porque creo que obligas a la persona a usar o tener algo que tal vez no le guste, pero no tienes que utilizarlo y tampoco ocupa espacio, puedes decorar tu departamento y además… creo que puede ser un recuerdo de nuestra primera Navidad juntos.

Makoto sonrió. Se trataba de una bola de cristal navideña. En ella destacaba un gran árbol de Navidad e incluso tenía una luz que al hacer caer la nieve dentro de ella hacía ver todo aún más hermoso.

—Tal vez no entendía por qué las personas se entusiasmaban tanto por un día como cualquier otro pero… tras poder estar contigo, creo que puedo comprenderlo mejor, y a la vez estar tan confundido por no saber por qué me siento así.

—Ai-chan… —sin decir nada más lo abrazó recargando su mejilla en su pecho—. Gracias, por todo.

Al terminar de hablar separó su rostro lo suficiente para mirarlo a los ojos y dedicarle una sincera sonrisa, llevándolo a preguntarse una vez más por qué sentía una especie de calidez invadirlo.

—¡A-I! —la voz de Syo lo hizo volver a la realidad. Lo miró, él y Natsuki estaban frente a él vistiendo ya sus trajes —¿Soñabas despierto? Llevo un rato hablándote.

—¿Uhm, estás bien? Tus mejillas están algo rojas —preguntó esta vez Natsuki preocupado.

—No es nada. Ya es hora de irnos —sin más se puso de pie e ignorando a sus kouhais caminó hacia la salida siendo seguido por éstos después.

La fiesta estaba por comenzar y con ello gran parte de los idols se dirigían ya a ésta.

Camus aún se encontraba en su habitación pero no podía dejar de esperar el momento de salir de ésta ¿la razón? Cecil no dejaba de tararear.

—¡Guarda silencio!

—¡Ah! L-lo siento. Pero estaba feliz. Esta es mi primera navidad en Japón, soy afortunado de poder pasarla con Haruka, aún si estamos con todos en la fiesta sé que será especial.

—Jum, no sé por qué te emocionas tanto por una plebeya.

—¡No le hables así a Haruka! Además, sé que estarías igual de emocionado si tuvieras a alguien especial con quien quisieras pasarla.

—Tonterías, si tuviera que elegir a alguien claramente sería mi Reina, pero ya que está muy lejos y ocupada para estas tonterías, supongo que podría conformarme con Hiramatsu.

—¿Makoto?

—Bueno, es una plebeya, pero al menos sabe distinguir el buen gusto. No me molestaría concederle una noche con mi compañía, después de todo es Navidad.

—Entonces, ¿estás diciendo que quieres pasarla con Makoto? ¡En ese caso sí me entiendes!

—Jum, no seas ridículo. Ahora apresúrate, tenemos que llegar temprano.

Con estas palabras salieron de la habitación y ahora que se encontraban caminando por los pasillos el Conde pensaba en las palabras del Príncipe.

No era que quisiera estar con ella pero si eso era lo que deseaba Makoto, entonces no le importaría hacerlo realidad, después de todo ella había estado haciendo un buen trabajo y merecía ser recompensada por ello. Eso es lo que pensaba hasta que las palabras de la chica lo sacaron de sus pensamientos.

—¿Sabes? cuando aceptaste mi invitación, no esperaba que tuvieras algo planeado —dijo Makoto una vez que la limusina de Camus estaba por llevarlos a uno de los restaurantes favoritos del conde.

—Sólo tuve que hacer una llamada para conseguir un lugar. Es uno de los privilegios que consigues al salir conmigo.

—Debo admitir que estoy impresionada.

—Como sea, es un lugar refinado, así que antes tenemos que conseguirte algo decente.

Justo al decir estas palabras el auto se detuvo. El chofer les abrió la puerta y al salir se encontraban frente a una tienda de ropa de diseñador.

—Ya que es Navidad puedes considerar esto como tu regalo.

Makoto entró pidiendo que Camus permaneciera en la limusina para que pudiese ser una sorpresa. El conde aceptó, aunque le hacía gracia la intención de la chica, como si pudiera lograr impresionarlo.

Pasaron varios minutos antes de que la chica saliera luciendo ya aquel vestido largo de noche con mangas de encaje hasta los codos.

—¿Y bien...?

—Supongo que te queda bien.

Makoto sonrió, sabía que él sólo estaba siendo orgulloso pues al verla claramente se había quedado sin palabras.

Sin más volvieron a subir al auto y no tuvieron más paradas hasta llegar al restaurante y antes de entrar al lugar Camus ofreció su brazo.

—¿Me permite escoltarla, ojou-sama? —habló con la dulce voz que usaba para el público, pero Makoto aceptó y lo tomó del brazo con una ligera sonrisa.

En cuanto entraron los llevaron a su mesa y mientras Camus ordenaba, Makoto seguía contemplando el lugar. Era amplio, blanco y con candelabros que iluminaban todo el lugar, su mesa se encontraba al lado de los grandes ventanales del lugar, dejándoles una vista de la ciudad iluminada por las luces navideñas.

—No dejas de impresionarme, este lugar... es hermoso.

—Bueno, ya que tuviste el suficiente gusto para elegirme a mí, debía hacer que no te arrepintieras de ello.

—¿Elegirte a ti? Hablas como si hubiera más opciones. Cuando pensaba acerca de pasar la Navidad con alguien... sólo estabas tú.

La comida llegó a su mesa y con eso una nueva sonrisa se dibujó en el rostro de la chica, era suave y tranquila pero ciertamente deslumbrante.

Tomaron pequeños bocados y tras probarlos compartieron comentarios. Makoto disfrutaba conversar de ello y para Camus era agradable el saber que su acompañante contaba con un fino paladar. Pasaron poco más de una hora conversando hasta que un hombre se acercó para hablarle a Camus "Está listo" fue lo que Makoto alcanzó a escuchar antes de que aquel hombre se retirara.

—¿Pasa algo? —preguntó Makoto al mirar como Camus se levantaba. Pero en vez de contestar le extendió su mano.

—¿Vendrías conmigo?

Makoto tomó su mano, aún sin saber qué pasaba. Tuvo que esperar menos de un minuto para saberlo. La llevó a un balcón donde se podían apreciar aún más las luces de fuera y el jardín del mismo restaurante. Además de un par de músicos que se encargaban de embellecer el ambiente.

—Camus, preparaste esto... ¿por mí?

—Sabes bien que hacer de cualquier momento algo inolvidable es fácil para mí. Pero... si hay alguien por quien me esforzaría sería por ti. De alguna forma, aún siendo una plebeya que en ocasiones puede llegar ser molesta… Aún siendo tú misma haces que saque lo mejor de mí.

—Camus, yo...

El mencionado la silenció al tomarla de las manos y en ese preciso momento un pequeño copo de nieve cayó sobre su mano haciendo que abriera sus ojos. Nuevamente miraron a su alrededor percatandose de que la nieve se hacía presente lentamente. Makoto contemplaba con una sonrisa cómo caía la nieve sobre ellos, mientras que Camus la miraba en silencio. Era extraño, a pesar de que él había pasado tanto tiempo en un país nevado, era la primera vez que sentía tanta calidez estando bajo la nieve.

Su imaginación no llegó más allá. Al cruzar uno de los pasillos del Master Curse pudo ver al resto de sus compañeros al otro lado de éste y eso lo devolvió a la realidad. ¿Por qué se había sumergido tanto en aquellos pensamientos? No era como que le importara realmente pero tal vez el comentario de su kouhai fue el que lo llevó a pensar en ello y bueno, dado que durante el camino Cecil nunca dejó de hablar, quería entretener su mente en algo más. Sí, estaba convencido de que eso era.

Al llegar al final del pasillo los cuatro se reunieron allí. Los kouhais que los acompañaban se adelantaron al salón mientras que ellos permanecieron allí.

—Sé que las fiestas no son lo suyo, pero traten de divertirse ¿sí? —habló Reiji guiñando el ojo al último.

—Hablas como si fueras tú con quien Makoto quisiera salir —exclamó Ranmaru.

—Dejen de discutir por cosas absurdas —habló Camus— pronto Hiramatsu vendrá y aclarará todas sus dudas.

—Makoto —ante el llamado de Ai todos voltearon hacia donde miraba, unos metros delante de ellos.

La chica también escuchó y al verlos se acercó a ellos y por su vestimenta casual rápidamente supieron que no tenía planes de ir a la fiesta, reafirmando sus sospechas.

—Ah, hola chicos —habló una vez delante de ellos.

—¿Y esa ropa~ acaso no irás con nosotros? —preguntó Reiji, como si no supiera nada.

—Ah, sobre eso… olvidé decirles, pero tengo planes de última hora, así que no podré ir.

Reiji mostró algo de sorpresa fingida, mientras que esperaban el veredicto de la chica.

—Bueno, se me está haciendo tarde así que, hasta luego.

Sin más Makoto se dio la vuelta, dejando a los cuatro confundidos. ¿No quería salir con alguno de ellos? No supieron qué decir así que se limitaron a observar cómo caminaba hacia la salida. Fue para su sorpresa que al abrir la puerta principal de la mansión alguien estaba al otro lado de ésta.

Era Yamato.

Vieron cómo intercambió unas palabras con Makoto pero no alcanzaron a escucharlas. Después de ésto sólo se retiraron juntos dejando a los cuatro con una extraña sensación de molestia. Quisieron seguir a la chica y exigir una respuesta pero antes de poder dar un paso los senseis llegaron.

—¡Chicoos~ Rápido, rápido, la fiesta está por comenzar! —Ringo los hizo retroceder y no les quedó de otra que entrar al salón y tener que lidiar con los demás miembros de la agencia.

-Mientras tanto con Makoto-

Una vez se despidió de los chicos caminó hacia la salida topándose con Yamato al otro lado de la puerta.

—¿Yamato? ¿Qué haces aquí?

—¿Ah? Mi madre me pidió que le entregara algunas cosas a Ryuya, ya estaba por irme.

—Oh, bueno, entonces supongo que nos iremos juntos.

—Bueno —contestó el chico y entonces cerraron la puerta—. ¿Y a dónde vas? Escuché algo sobre una fiesta en tu agencia ¿no irás?

—Me ofrecí para cuidar de Jiro.

—¿Jiro? —preguntó al desconocer el nombre.

—Ah, es mi primo pequeño. Lo cuidaré para que mis tíos puedan salir.

—Ya veo —respondió sin mucha importancia—. Bueno, hasta aquí llegamos. Adiós —se despidió después de unas calles caminando juntos pero antes de irse se quedó quieto por un momento—. Ah, y… f-feliz Navidad.

Makoto sonrió al escucharlo y respondió:

—Feliz Navidad.

Sin más siguió su camino. Esperando ansiosa llegar con su bebé.

Una vez más en el Master Curse, Quartet Night yacía sentado en una de las mesas, apartados de los demás. Ni siquiera Reiji que pretendía ser el alma de la fiesta estaba de humor como para serlo.

—Moo~ chiiicooos~ —Ringo se acercó a ellos haciendo pucheros— quiten esas caras, están arruinando el ambiente —no contestaron y por lo tanto Ringo respiró profundamente—. Está bien, fue divertido al principio pero supongo que no los puedo dejar así. Tienen que irse— dijo mientras sacó un papel y pluma para comenzar a escribir algo y al terminar se lo entregó a Reiji por ser el más cercano a él—. Vayan a esta dirección. Tómenlo como mi regalo de navidad ¿sí?

Guiñó el ojo y entonces los sacó del salón. No sabían qué decir pero al ver el papel que Reiji poseía ciertamente les llegó curiosidad qué era lo que Ringo llamaba como "regalo" para ellos.

Terminaron yendo a la dirección indicada pero al llegar no hicieron más que pensar que tal vez se habían equivocado. Era una casa.

Tras revisar la dirección y pensarlo mucho decidieron tocar, esperando que no fuera alguna clase de broma de Ringo. Llamaron a la puerta y para su sorpresa alguien conocido abrió.

—¿Makoto?/¡Mattsun! —musitaron todos al verla.

—¿Chicos? ¿¡Pero qué hacen aquí!? —preguntó atónita.

—Creo que nosotros tenemos la misma pregunta— respondió el conde exigiendo respuestas.

—Yo sólo estaba con… ¡Jiro!

Exclamó y se adentró a la casa casi corriendo. Quartet Night se miró confundido. No reconocían ese nombre y no sabían si estaría bien entrar en caso de que fuera la cita de Makoto. Lo pensaron por unos segundos pero al dejarles la puerta abierta decidieron que estaría bien entrar para ver qué sucedía. Fue al llegar a la sala que encontraron a Makoto de pie frente a una cuna.

—Ahh, ¿estás bien, mi bebé?

—E-Etto… Mattsun…

—Ah, chicos. Él es Jiro —se los presentó pero el bebé sólo dormía en su cuna—. Y no Reiji-kun, no es mi hijo —exclamó fastidiada al comprender la mirada de éste— es mi primo, me ofrecía a cuidarlo para que mis tíos pudieran tener una cita navideña.

—E-Entonces todo eso de salir con tu persona especial en Navidad…

—¿Qué? ¿Escucharon mi conversación? —preguntó algo molesta—. ¿Acaso no conocen lo que es la privacidad? Para empezar ¿cómo es que llegaron aquí?

—Ringo nos dio la dirección. No sabíamos de qué se trataba pero dijo que vinieramos —respondió Ai, apaciguando a la chica.

—¿Y qué hacía Yamato contigo? —cuestionó esta vez Ranmaru que por alguna razón parecía interesado en saberlo.

—Fue una coincidencia, fue a ver a Ryuya-kun. Creí haberles dicho que no tenía nada con él. Para empezar, no tendría por qué darles explicaciones, ¿por qué siempre concluyen cosas extrañas?

—Sólo nos preocupamos por Mattsun…

Makoto suspiró en un intento de calmarse, pero la verdad no podía molestarse mucho con ellos.

—Bueno, está haciendo frío afuera, si quieren quedarse aquí no me molestaría.

—Yeei~ entonces Mattsun quiere estar con nosotros~

—No te emociones tanto. Si se quedan me ayudarían con algunas cosas.

—Supongo que está bien, después de todo llegamos sin avisar —argumentó Ai.

Ranmaru y Camus no dijeron nada pero aceptaron en silencio.

Pronto Jiro despertó y de un segundo a otro Reiji lo cargó haciendo caras tontas logrando hacerlo reír.

—Bueno, creo que Reiji-kun puede ayudarme con Jiro. Ustedes dos —señaló a Ranmaru y Ai— ayúdenme en la cocina.

Ambos la miraron con algo de curiosidad y al llegar a la cocina notaron que ya estaban listos en la mesa todos los ingredientes y utensilios, además ¿bolsas adornadas y listones?

Al verlos Makoto abrió los ojos pues había olvidado que los había dejado allí, trató de ocultarlos pero mientras se dirigía a éstos Ranmaru habló.

—Vaya, quién diría que estabas planeando regalarnos galletas caseras.

—N-No es como si hubiera pensado mucho en esto, sólo me sentí algo culpables por dejarlos sin avisar. ¡N-No te rías! —exigió sin dar resultado.

Era evidente que era para ellos dado los colores de los listones y la verdad al albino le parecía algo adorable ver que la reacción de Makoto se asemejaba a aquellas en las que pensó.

—Gracias —la voz de Ai los interrumpió— es agradable saber que pensaste en nosotros.

Makoto no dijo nada, no podía negarlo cuando Ai se ponía así de lindo.

—Aunque ahora serán ustedes quienes las harán. Iré a cuidar a Jiro, no hagan mucho desastre.

Los dejó allí para que comenzaran y al llegar a la sala vio a Reiji aún cargando a Jiro mientras que Camus permanecía sentado junto a la ventana mirando a través de ésta, contemplando la nieve que caía fuera de la casa.

—Que extraño, no habían pronosticado nieve... —comentó Makoto mientras se acercaba a la misma ventana.

Se quedó mirando y sin darse cuenta sonrió, acto que no fue ignorado por el Conde.

Las horas pasaron y Quartet Night permaneció allí. No había sido la Navidad que habían planeado, pero el estar juntos, de alguna manera terminó alegrando su noche, su primera Navidad como grupo.


NOTA: Si Makoto les pareció algo extraña dentro de la imaginación de los chicos es porque así es como les hubiera gustado que actuara, creo que este cambio es más evidente con Reiji.

Quería publicarlo antes pero mejor tarde que nunca xD. Y bueno, sí he estado trabajando en el capítulo 22 pero como nada de lo que escribo me gusta va para largo, pero no las quería dejar sin un cap. nuevo tanto tiempo. Espero que les haya gustado~ y que la pasaran muy bien esta navidad nwn