Un guerrero puede ser un héroe.
Un héroe puede ser un guerrero.
Ambas cosas no se excluyen mutuamente pero no necesariamente están relacionadas todas las veces. Un guerrero es una herramienta de guerra, una persona enfrascada en un único objetivo, el vencer para dar la victoria a su señor, a su país, chocar sus puños contra los obstáculos hasta que estos cedan y pueda abrir su paso hasta esa misma. Un héroe es alabado por la gente por sus grandes actos, estos actos son los que le dan su fama, no puede haber un héroe sin gente a la que salvar, no puede ser un ejemplo o un pilar de la esperanza sin gente a la que dirigirse.
Un héroe puede no saber lo que es la guerra.
Un guerrero puede no conocer el heroísmo.
Esas fueron las palabras que ella aprendió en su internado, incluso al día de hoy todavía no las entiende por completo pero si sabe que le ha cambiado conocer a un héroe como Gunhead. Cuando comenzó en su carrera de heroína su mente estaba en el simple hecho de que salvaría gente, con su quirk no es difícil hacerlo, puede facilitar muchas cosas, así mismo se haría famosa y podría proveer para su familia que tanto lo necesita…
Las cosas cambian, tan inevitablemente como que las estaciones terminan y comienzan, ese ataque en la USJ le hizo abrir los ojos. Vio como Thirteen, héroe profesional, caía frente a ella en un segundo por un mal movimiento, solo pudo quedarse allí y mirar mientras pasaba, todavía recuerda esa aterradora niebla violácea que les envolvía, esos penetrantes ojos dorados salidos de una pesadilla. Ese día vio a All Might y a Aizawa actuar, entendió entonces que los héroes no solo "salvan a la gente", no es tan simple como eso, porque un héroe debe ser un guerrero si quiere sobrevivir a aquellos que se le oponen.
Se prometió que no sería una carga, que no se dejaría vencer tan fácilmente.
Por eso peleó con todas sus fuerzas contra Bakugo, por eso Gunhead la eligió.
"Un fuego en tus ojos que arde más que cualquier arma chispeante." Le dijo, haciendo que ella se emocione y se haga un nudo en su garganta.
En su grupo hay una buena cantidad de peleadores, de buena y mala manera, pero ella había fijado su interés en una de las muchachas. La ha visto moverse en batalla sin su quirk y su habilidad es comparable a la de los profesionales en un terreno igualado, sin duda alguien que sigue una similar filosofía a la de Gunhead, un "Héroe guerrero", recia y terca. Cuando le hizo su propuesta la vio vacilar, usar la palabra "entrenar" fue algo excesivo pero tan pronto como se corrigió la muchacha sonrió, este mismo día le recordó de esa propuesta y tuvo una respuesta que también le causó emoción.
- Quiero pelear contigo, como habíamos prometido –
Su sonrisa todavía le intimida un poco. Una sonrisa animal, de colmillos puntiagudos y ojos encendidos.
A la tarde del tercer día, donde tendrían unas horas libres, encontraron un lugar apartado de cualquier interrupción, bañadas bajo el sol de ese día, pocas nubes se asoman para tapar esa caliente luz veraniega cada un par de minutos. Seria allí donde finalmente se probaría, una contra una, nadie que la mire, se dejaría soltar e intentaría sacar ese fuego que Gunhead insiste que hay en ella. Sana Arashi se para frente a ella atando sus tenis antes de comenzar a dar saltos en el lugar, sube los puños, uno de metal y el otro desnudo, abre y cierra sus dedos haciendo sonar los huesos del brazo derecho una y otra vez mientras su cuello vuela de lado a lado para hacerse sonar también.
- No debo fiarme de alguien tan adorable como tú – Le grita del otro lado – Te vez algo seria… -
Normalmente se avergonzaría con semejante comentario pero nadie está allí, no siente vergüenza de lo que está en su mente porque solo están ellas dos.
Durante este rato no sería Ochaco Uraraka la heroína.
Al no escuchar respuesta Sana sonríe y se agazapa un poco.
- Me alegra verte así –Murmura, ininteligible para Ochaco.
Todavía tiene fresca en su mente esa derrota en el festival - ¡No perderé! – Prepara sus brazos para recibir a su oponente como Gunhead le enseñó - ¡Prepárate Arashi! –
Ochaco Uraraka, la guerrera, necesita aparecer ahora.
Capítulo 25 – Ochaco Uraraka
Frente a ella Sana Arashi prepara el primer golpe, Ochaco se prepara para recibirla, el entrenamiento con Gunhead le enseñó a ser la segunda en actuar cuando se trata de un combate mano a mano. Sabe sobre las habilidades de su enemiga, eso ya es una gran ventaja inicial, aunque se cumple también del otro lado. Sabe que Arashi es ridículamente rápida y su estilo es agresivo, intenta desgarrar a sus enemigos con sus manos o puede comenzar con patadas y no dejar de engancharlas gracias a su agilidad, lo que tiene que hace está claro: Aguardar para un contrataque. Conoce esa pose bien de las clases que han tenido, manos al frente en forma de garras, torso hacia atrás, piernas hacia el frente ligeramente, esa pose que ha dominado a tantos en combates sin quirk y que solo incrementa su nivel de peligro al comenzar a chispear como lo hace ahora.
Se acerca paso a paso en completo silencio, es lenta en primera instancia pero no tarda en comenzar a correr, cargando a toda velocidad hacia Ochaco quien frunce el ceño y levanta los brazos esperando esa abertura.
Se frena frente a ella clavando sus pies en la tierra y suspira antes de comenzar el combate verdadero, Ochaco no retrocede ni un milímetro, quería este combate y, ahora que va a probarse de esta manera, no se echará atrás.
- Kh –
Recibe una patada en el antebrazo y todo se pausa, salva su cabeza en el proceso.
Arashi le mira con una sonrisa, no esperaba que se mantuviera firme y le gusta la sorpresa.
Ochaco le mira seria, no va a dejarse mover con algo tan simple como una patada.
La pierna toca su antebrazo desnudo por segundo pero es lo suficiente para que Uraraka se mueva en respuesta, esperaba algo así como primer movimiento y ya tenía pensado como detenerle. Levanta el brazo y rodea la pierna con él, asegurándolo con fuerza para que no se escape, Sana queda suspendida en una sola pierna y se le nota confundida por un segundo. Así podría derribarla enganchado la otra pierna y la dejaría inmovilizada en un solo ataque.
Usa la fuerza del enemigo en contra suya.
Sana no se queda quieta, cuando Uraraka alcanza a su única pierna en el suelo ella da un salto para apoyarse sobre su mano metálica, con esa misma pierna busca patear a Ochaco pero esta logra retrocede a tiempo para ver la suela del calzado rozar su nariz.
Es ágil, justo como esperaba, los trucos normales no funcionarían con ella pero tenía que probar.
Su enemiga queda de espaldas pero esto no es más que momentáneo, apoya sus cuatro extremidades en el suelo y su cuerpo entero se enciende de blanco, lo suficiente como para activar todas las alertas de Uraraka. Sana se eleva en el aire con un salto hacia atrás, girando como un tornillo, aterrizando detrás pero no lo suficientemente rápido como para que Ochaco no lo note y voltee a tiempo para levantar su pierna derecha y evitar un intento de traba que no conecta. Una tras otra logra evitar la mayoría de estas patadas, justo como había visto anteriormente, Sana comienza a girar y entregar sus golpes con gracia y poder mientras se enciende en color marfil.
No puede seguir así por siempre, levanta la mano para alcanzarla y poder agarrarle.
Sana sabe muy bien que su estilo se apoya en eso y pone su mano en el camino, su mano metálica que da un pequeño shock apenas Uraraka la toca forzándola a retirarla enseguida por mero reflejo.
El suficiente tiempo, segundos, para que Arashi avance encendida y entre en su espacio personal. Agazapada evitando ambos brazos de Uraraka, su palma metálica se prende de una manera aterradora mientras se dirige a ella, demasiado tarde para evitarla. Su estómago es presionado con fuerza, un golpe con la mano abierta para evitar daños serios pero que todavía le saca el aire y, con la fuerza del quirk Energy Flow a niveles altos, es suficiente para enviarla al suelo sentada.
Por un lado, semejante golpe duele.
Por otro lado le confirma que, efectivamente, Sana no se contiene con ella, y eso era lo que quería.
- No es bueno, no es bueno – Incluso si le da felicidad que su oponente no le vea como lo suficientemente débil para contenerse, no debe quedar distraída - ¡Tendré que…! –
Está de rodillas intentando levantarse cuando una patada de hacha le obliga a girar hacia un lado, evitándola por los pelos.
- ¡Te tengo! –
Esa misma velocidad con la que rodó hacia un costado la usa para levantarse de un arrebato y cargar contra su oponente, Sana no parece en tensión cuando lo hace, logra tomarla de la camiseta y se dispone a derribarla, esta vez sería su momento. Apenas apoya su cuerpo contra el de Sana esta reacciona, Uraraka recibe un fuerte golpe en la espalda desde arriba, algo duro, probablemente un codazo que no pudo ver venir por su posición inclinada hacia adelante para mantener su agarre en el torso de su oponente.
Eso fue suficiente para que su agarre se debilite, sin embargo.
En un solo segundo la veloz mujer felina se despega de ella y gira a su alrededor, aprovechando la confusión para dar vuelta la situación a su favor. Uraraka siente el calor de su piel alrededor de su cuello, la rodea con su brazo desde atrás, no aprieta lo suficiente pero la sola situación comienza a dejarla sin aliento. Levanta su mano metálica y muestra sus garras, la escucha reírse cerca de su oreja, no puede ver nada de ella allí atrás, no necesita hacerlo para darse cuenta que está confiada en su habilidad para burlarle en cada movimiento.
- Creo que gané el primer Round – Dice en tono divertido.
Sana Arashi es rápida, ágil y no le falta la fuerza.
Justo como Gunhead avisó que pasaría, Ochaco encuentra oponentes más capaces que ella para el combate en cualquier logar, su quirk, su entero estilo no se apoya en el combate agresivo. Siempre quiso ser una heroína que rescate, que sirva de apoyo moral… pero si tiene que combatir para hacerlo entonces tendrá que endurecerse a la fuerza.
Peleando y peleando hasta que pueda salir de este tipo de situaciones.
Su quirk no se apoya en combate agresivo…
- Pero puede hacerlo - Gunhead le dijo una vez con todo el entusiasmo del mundo – Todo derribo, todo agarre, se apoya en las propiedades físicas de los combatientes. ¡El peso y la fuerza! –
- Pero… mi quirk-
- Te enfrentarás a oponentes más fuertes, más pesados e incluso más rápidos que tú. Por eso te enseñaré a usar tu quirk… -
Pone ambas manos sobre el brazo de su captora, se aferra con fuerza mientras aprieta sus dientes, forcejea para liberarse pero no lo hace del todo, lo suficiente para que Sana no cree que ha ganado y baje la guardia pensando que son los últimos manotazos de alguien desesperado.
- ¡Tu quirk puede cambiar las reglas a tu favor! –
Sana no puede salirse lo suficientemente rápido cuando se da cuenta de lo que ha pasado, Uraraka inclina su cuerpo hacia adelante con todas sus fuerzas y la morena sale despedida hacia arriba. Usando su quirk le ha hecho flotar y, como tal, ha perdido su peso completamente, no es más que una hoja desde que Uraraka tocó su brazo y, si hubiese levantado una pierna en el momento adecuado lo hubiese notado… por eso le distrajo.
Arashi flota a casi dos metros del suelo mirando con furia hacia Uraraka, esta le devuelve la mirada intensa mientras la toma del cuello de su camisa y la trae cerca.
- No hay fuerza inamovible para Uravity ¡Nada que no puedas derribar o mover! –
No le toma demasiada fuerza dar unos dos giros, suelta a Sana en dirección a un árbol y esta sale volando a toda velocidad hacia allí.
- ¡Release! –
Y al llegar lo suficientemente cerca su cuerpo recupera el peso, a tiempo para estrellar su espalda contra la dura madera del árbol y caer de rodilla al suelo, atajándose con las manos para no besar el mismo tras la fuerza del impacto. Uraraka levanta sus brazos y se prepara, se le escapa una pequeña mueca de sonrisa al ver su movimiento ejecutado a la perfección.
Por dentro grita de euforia, pudo hacerlo, pudo devolver la cortesía, pudo ponerse a la altura de las circunstancias e improvisar justo como Gunhead le había dicho. Ahora las reglas han cambiado, puede tocarla y cancelar sus movimientos para enviarla al suelo o hacia algo cercano, Sana sabe que tendrá que ir con más cuidado.
Sana levanta la mirada, una mezcla de enojo y orgullo en ella.
- Parece que gané el primer Round – Le dice Ochaco desde lejos.
Definitivamente no era la misma que esperaba enfrentar, Sana se asegurará de no cometer el error de confundirla de nuevo.
Su lucha fue peleada, más que una lucha fue una prueba de fuerza mutua, no tuvieron ninguna regla predefinida pero se tomaron turnos para pasar de la ofensiva a la defensiva, allí brillaron las diferencias en sus estilos. Ochaco Uraraka es una luchadora rígida, su apariencia y tamaño engañan puesto que se para firme y no se deja tumbar fácilmente, el estilo de Gunhead se vale de los músculos y la corpulencia para meter peso sobre el enemigo pero Uraraka, falta de estas cosas, usa su quirk para compensar y desactivar cualquier intento de derribarla librando a su contrincante de cualquier peso con su quirk gravitatorio. Hubo momentos donde Sana se encontró en apuros realmente, dando contra el suelo o los objetos cercanos, siendo repelida tras sus rápidos ataques.
Sin embargo no fue todo para Uraraka, ella misma se encontró con el problema de la agilidad felina de su oponente, sus contundentes golpes rapidos, uno tras otro, sus toques eléctricos y su ferocidad luchando, se sintió abrumada por la cantidad de experiencia en combate que Sana tiene, especialmente sabiendo que no usó sus garras en ningún momento y eso lo hubiese hecho todo más peligroso.
Al final quedaron de acuerdo en que había sido demasiado hacia los 20 minutos de combate, al final de estos Uraraka se colapsó en el césped dejando salir un largo suspiro. Su cabello está opaco lleno de suciedad y polvo al igual que su ropa color oscuro, su pecho se infla y desinfla con ganas mientras intenta recuperar el aliento.
- Haaaa… - Deja salir un bufido.
- Eres una bastarda fuerte – Dice Sana, sentada en el suelo, su respiración no hacambiado pero se le nota ligeramente más roja, acalorada y algo grogui incluso.
- No se vale que no te canses – Uraraka se queja.
- No se vale que puedas hacerme volar con un solo toque –
Comparten una corta risa cansada, Uraraka gira en el suelo hasta quedar recostada de lado mirando a su compañera, Sana por su parte presta atención al cielo, su mirada en alto mientras ambos brazos se apoyan en el suelo detrás de su espalda.
- Disculpa si todo esto fue algo repentino. Realmente me dejé llevar por momentos pero… fue divertido. – Vacila por un momento pero finalmente logra decirlo, se recuesta en el césped de nuevo y mira al cielo, considera que tal vez había sido todo demasiado rápido – Pero aun así… -
- Yo te lo había prometido ¿No? Suerte que me has hecho acordar – Sana le corta haciendo un comentario mientras se ríe – Pero… ¿Por qué yo? –
- ¿Hm? –
- En ese momento dijiste que querias aprender a combatir como algunos de nosotros pero, en vez de pedirle ayuda a Momo o a Ojiro me la pediste a mí… ¿Por qué? –
Sería bastante raro si le pasara a ella, son estudiantes después de todo, si alguna de sus compañeras se acercara para pedirle que le enseñe Uraraka no sabría dónde meterse. Tal vez "enseñar" fue la palabra equivocada, en ese entonces pensaba que podría aprender de Sana pero no habilidades, quería aprender sobre su actitud. Gira su cabeza a la derecha, en dirección de su compañera, su cara fija en el cielo de la tarde de rasgos duros, su brazo metálico que acentúa esa actitud fría y cortante que suele tener, tan intimidante a veces pero también dulce cuando nadie la ve.
No tiene sentido que lo oculte, aunque parezca rara cuando le diga la razón.
- Cuando estuve con Gunhead habló sobre… el "Héroe guerrero", el que con su sola mirada puede hacer temer a sus enemigos, el de espíritu indomable, "como un fuego que purifica pero todavía es una salvaje llama furiosa." Siempre decía que yo era de ese estilo… nunca le creí – Uraraka dice, Sana no hace un solo movimiento mientras escucha – Supongo que vi algo de ese Héroe Guerrero en ti más que en nadie, por eso quería probarme… -
- Yo no me usaría de ejemplo para nada – Sana esboza una débil sonrisa, tarda unos segundos en voltear, como si estuviera memorizando alguna parte del cielo o la forma de una nube, pero finalmente se vuelve hacia Uraraka – Puedo ver lo que Gunhead dice en ti –
- No soy… precisamente… intimidante –
- Claro, no tienes enormes músculos o picos por todos lados o filosos dientes pero… ¿Quién necesita eso? – La morena se encoje de hombros – Cuando miras a tu oponente… cuando sigues adelante como lo hiciste con Bakugo… cuando tomas a alguien y le derribas con ese rostro serio… eres incluso más intimidante que yo –
- ¿Y-yo…? –
- "El fuego purificador…", no lo pondría de manera más dramática, pero peleando contigo sé que no te tomas a nadie a la ligera y, de ser necesario, protegerás a alguien con todo lo que tienes. Eso es lo que yo creo… lo que un héroe y un guerrero deben tener en común… -
- Todavía tengo mucho que aprender –
- Ambas tenemos que aprender, para eso estamos aquí –
Sus palabras son similares a las que gritó a Midoriya, "No somos héroes", a veces es difícil olvidarlo ya que los profesores y la gente los trata como si ya lo fueran, todavía son estudiantes de primer año y la carga suele ser demasiada para sus hombros. ¿Acaso Arashi sentirá lo mismo? ¿Estará abrumada por semejante responsabilidad de estar preparada para salvar a la gente en el futuro? Cuando el último de los héroes de hoy en día se retiren entonces estarán ellos solos, deberán pelear, salvar y ponerse frente al ciudadano común…
A veces es difícil pensar que deben aprender todo esto en tres años.
A veces olvida que siguen siendo niñas, pese a quien le pese. No deberían estar pensando a futuro todo el tiempo, tanta charla de héroes, guerreros y responsabilidades solo terminaría por envejecerlas prematuramente. Uraraka se levanta y se sienta allí, se aferra a sus propias rodillas y puede sonreír más tranquila, hay un ambiente algo cargado a su alrededor ahora mismo, tal vez les haría bien a ambas que cambiara el tema por algo más "normal", lo más que se pueda considerando quienes son.
Al menos ve algo que puede ser para conversar.
- ¿Hiciste algo con tu cabello? –
Sana se ve confundida por esto, claramente, en su rostro se nota que la ha sacado de su zona de confort. El combate y las charlas sobre héroes son algo común para la muchacha morena pero mencionar algo como un arreglo de cabello y enseguida se voltea hacia Uraraka como si hubiese confesado un asesinato.
- Siempre tienes una trenza hecha y hoy solo lo has atado con una cola –
Un cambio notorio considerando que nunca había visto a Sana sin su típica trenza, la soga de cabello lacio que ahora ocupa el lugar termina en una de sus manos, la acaricia, parece que incluso la misma muchacha había olvidado el cambio.
- Tienes razón – Responde de manera seca y dudosa.
- ¿Intentando impresionar a alguien? –
Uraraka trata de sacar adelante la conversación con algo de burla amistosa, afortunadamente Arashi no es Todoroki y toma el chiste como eso.
- Comienzas a sonar como Mina… -
- "Mina" – Uraraka repite – Sí que son cercanas –
No es la primera vez que escucha a ambas chicas llamarse mutuamente por el nombre y no el apellido, es algo raro considerando que solo se conocen desde hace unos meses pero, al mismo tiempo, las ha visto juntas durante la mayoría de esos meses. Sana dirige su mirada al bosque, deja salir un pequeño suspiro y pareciera sonrojarse, algo vergonzoso en la charla o en lo que han dicho.
- Yo… ah… - Sana vuelve a hablar, aprieta sus labios y su voz se achica de una manera no típica para ella, el opuesto completo a sus usuales insultos gritones – No sé cómo trenzarme el cabello –
La primera reacción que Uraraka tiene, claro, es tomárselo como una broma, se queda mirando fijo y los ojos de Sana se fijan en ella por una fracción de segundo, lo suficiente para verla aguantando una carcajada.
- ¿Es en serio? –
- ¡No te rías! – Ahí está el tono agresivo nuevamente, aunque estando dirigido a ella causa algo de temor.
- ¡Lo siento! ¡Me has sorprendido! – Ella alza sus manos para atajarse mientras pide perdón.
- Sí… claro… -
- Puedo hacerlo yo si quieres, sé cómo trenzar cabello –
Sana parece más sorprendida con cada segundo que pasa después de la proposición, realmente no se esperaba eso lo cual, de igual manera, sorprende a Uraraka. Justo como el día después de su reincorporación cuando fueron compañeras en el ejercicio de entrenamiento ella se ofrece a ayudarle, la morena toma con una mano la larga coleta y la estira sobre su hombro, el cabello castaño oscuro prácticamente negro es lacio pero ha perdido algo de su brillo conforme los días de polvo y aire libre han pasado.
Al momento de verla así Uraraka se plantea la razón por la cual no sabría hacerlo ella misma y no podría haber sido más obvio ¿Cómo se supone que podría haber aprendido a trenzar el cabello si hasta el año pasado solo tenía un solo brazo? Y ahora con una garra metálica eso no ha cambiado, los espacios entre los dedos deben de atascarse en el cabello tirando de manera dolorosa, sin mencionar la falta de tacto y control sobre su propia fuerza que conlleva una prótesis. La larga cola sobre el hombro atrae atención al hombro en cuestión, frio y brillante de color blanco, no solo el hombro sino que parte de su pecho está cubierto por metal también, visible gracias a la falta de mangas de su camiseta. Tal vez su falta de respuesta es por la vergüenza que le daría tenerla tan cerca de su herida, una herida que no puede borrar ni olvidar por más que quiera, Uraraka mira hacia abajo e intenta justificarse rápidamente.
- Disculpa… no quiero ponerte incomoda –
La muchacha morena mira su propio cabello, habla en murmullos que sería difíciles de entender si estuviera un poco más lejos, un contraste a sus gritos desaforados del día a día.
- Nunca nadie ha estado tan cerca de mi hombro, excepto Doctores y es mierda… - Parece enfadarse de solo mencionar la palabra "Doctores" frunciendo el ceño repentinamente – Pero… quiero ser "normal", el primer paso sería perder ese miedo… ¿No? –
Le mira con una sonrisa, como si Uraraka fuera a saber que es normal y que no lo es, se abstiene de comentar eso pues entiende de donde sale lo que dice. Una chica "normal", a los ojos de Arashi una muchacha femenina que sabe trenzar el cabello, una que no tiene miedo a mostrar sus defectos, una a la que no le pesa el cuerpo más de un lado.
Entonces, al final del día, ambas queremos ser un poco más como otra gente.
Ochaco le devuelve la sonrisa.
- Si eso te ayuda, con gusto – Le responde.
De lejos solo se puede ver, las dos muchachas hablan demasiado bajo para poder oírlas y el hecho de que es peligroso acercarse no ayuda, el pequeño grupo en los arbustos se ha dado por vencido intentándolo. Las sombras de los arboles ayudan a camuflarse bajo ese cielo de verano, los arbustos son la cobertura perfecta desde done mirar agazapados, los ruidos del bosque disfrazan sus pasos y cualquier movimiento de ramas que se les ocurra hacer. Desde donde él está solo puede ver a Uraraka arrodillada dándole la espalda casi por completo y, apenas, a Arashi sentada allí mirando hacia el frente mientras su cabello es trenzado cuidadosamente.
- Pasaron de darse golpes a trenzarse el pelo – Dice frustrado el primero de los muchachos espía, esconde una vez más su cabellera rubia para no ser visto y larga un suspiro – Honestamente esto ha sido una pérdida de tiempo –
Una rama le da en la cara en forma de un bofetón naturalista.
- ¡Traidor! – Frente a él se para un pequeño enano de cabello en forma de bolas, alrededor de su cuello cuelgan unos binoculares mientras que sus manos están ocupadas con el instrumento de zote – Vinimos aquí buscando cobre y encontramos oro –
- Honestamente es mi culpa por seguirte cuando mencionaste algo de "acción entre chicas" –
- Calladito – Ahora asomando la punta de sus binoculares entre las ramas que les cubren Mineta enfoca su mirada en las dos muchachas quienes no sospechan nada – El destino favorece a los que toman riesgos –
- No sé qué esperabas encontrar aquí –
Mineta no baja los binoculares, su voz no tiene ni una pizca de broma en ella, la tensión es alta detrás de esos arbustos y es principalmente porque acaban de ver a dos feroces guerreras, dos que, si llegaran a descubrirles, les perseguirían por todo el bosque hasta hacer que paguen con creces.
- Conoces ese tipo de historias… – Sus manos se aferran a los binoculares con fuerza, su pequeño cuerpo tumbado boca abajo entre los arbustos sin mover un solo musculo – Ambas muchachas solas se alejan del resto, se internan en el bosque sin decir nada… tal vez haya un lago cerca para nadar o… -
Sigue con sus locas ideas en silencio y a Kaminari se le hace difícil distinguir lo que dice, a este punto tampoco le importa demasiado. La razón por la que vino con Mineta fue por curiosidad, algo un poco más sano que el espiar,aunque mentiría si dijera que está decepcionado al no encontrar una escena más… atrayente. ¿Qué está pensando siquiera? Tendria que dejar de seguir al pequeño delincuente en cada treta que se le ocurre, pero, si no lo hiciera entonces le dejaría completamente solo… y no podría cuidarle para que no se meta en demasiados problemas.
- ¿Tu qué piensas Midoriya? –
Un tercer habitante en el escondite a la sombra de los arboles levanta la mirada de su cuaderno, baja su lápiz y tuerce la cabeza, claramente no ha estado prestando atención desde hace minutos, ya durante la practica entre ambas muchachas no hacía más que anotar con rapidez.
- ¿De qué? – Pregunta al cabo de unos segundos.
- Ya sabes… de ellas –
- Oh – Asiente el peliverde – Son bastante fuertes – Y con esa conclusión vuelve a su libreta.
Kaminari se ríe en voz baja – Claro –
Finalmente a Mineta se le une alguien para tumbarse en el piso y ver entre las hojas del arbusto, Kaminari entrecierra los ojos como si eso fuera a ayudarle con la distancia, pareciera que siguen hablando mientras Uraraka continua con la larga trenza de cabello.
- ¿De qué crees que hablan? –
- De chicos – Mineta baja los binoculares – De mí –
- ¿Tienes una respuesta realista? –
- Arashi tiene los calores cerca de mí –
- Pero no de la manera que te imaginas – Kaminari alcanza los binoculares y les pega un tirón para traerlos cerca pero, claro, termina por traer a Mineta completo ahorcándolo con su propia herramienta – Déjame ver, sé leer labios –
- ¡Oye! ¡Consíguete los tuyos! –
Al terminar Sana Arashi ha vuelto a su usual apariencia, se ve más natural con una larga trenza colgando de su cabeza hasta la mitad de su espalda, incluso esta trenza parece algo más bien hecha que la que lleva generalmente, durante el proceso Uraraka preguntó quién es la que le trenza el cabello de tanto en tanto a lo que su compañera respondió que su tío lo hace. Ella nunca ha visto a este tío y le cuesta imaginarse a Arashi sentada pacíficamente dejándose trenzar por un hombre adulto, al mismo tiempo le cuesta imaginarse a Arashi dejándose trenzar por cualquiera… pero ahí están.
La muchacha se levanta y pasa la mano por la larga trenza, su cabello queda firme en el lugar adornado por la coleta roja en la punta, lo empuja hacia atrás y mueve la cabeza para balancear la trenza un poco.
- Gracias – Dice mientras cruza los brazos, parece que todavía le da vergüenza haber pedido ayuda para algo tan trivial.
- Cuando necesites ayuda con eso de nuevo, dame un grito –Uraraka sonríe y la reconforta, puede ver cómo, lentamente, la morena también recupera su sonrisa.
- Ya –
Sana se detiene por completo y alza la mirada en una dirección, se queda alerta, sus extremidades se ponen duras, de esta manera parece más un animal en peligro, si tuviera orejas como un felino entonces estas estarían paradas. Uraraka intenta seguir su mirada y puede ver algo moviéndose entre los arbustos, es demasiado tarde, sea lo que fuera parece haber reaccionado y está emprendiendo la retirada, Arashi gruñe y aprieta sus dientes con enojo.
- ¡Ya los he visto! ¡Será mejor que empiecen a correr!-
El ajetreo de arbustos se aleja más y más hasta desaparecer en dirección al campamento, por los gritos agudos que intentan acallar Ochaco puede imaginarse de quien se trataba. Esos dos nunca van a aprender.
- Como de… -
Les interrumpen nuevamente, el arbusto de donde el ruido provenía vuelve a moverse pero esta vez con más intensidad, esta vez Sana desaparece en busca de una roca para aventarle a los espias no tan silenciosos. Uraraka se queda mirando fijo esperando ver de quien se trata pues un tercer invitado no es normal cuando Kaminari y Mineta hacen de las suyas, no es hasta que aparece su rostro entre las hojas que finalmente se para y entra en modo nervioso.
Sana decide no aventar la roca en su mano al notar que Izuku Midoriya se acerca a ellas saludando con la tranquilidad más casual del mundo, en vez de eso se acerca a él para interrogarle.
- ¡También nos espiabas! –
- ¡No no!Estaba caminando por ahí cuando encontré a Kaminari y Mineta entre los arbustos, me dijeron que las habían encontrado a ustedes dos haciendo alguna especie de entrenamiento en secreto entonces decidí quedarme para observar. –
- Entonces estabas espiándonos, Deku – Uraraka siente como su rostro comienza a subir la temperatura.
- ¡No!... B-bueno… tal vez… pero no eran con mala intención… ¡N-Ni siquiera escuché lo que estaban hablando! –
- Tomaste fotos ¿No? ¿Filmaste? –
Rodeándolo con rapidez Sana procede a cachearle, buscando cualquier cámara o dispositivo que podría haber usado con fines pervertidos, Uraraka sabe, sin embargo, que Deku nunca sería capaz de algo así incluso si se lo propusieran otras personas. Pronto, en una exclamación, Arashi encuentra un pequeño diario en su bolsillo y lo abre para leerlo, ella está convencida de que habrá dibujos pervertidos allí pero Midoriya le asegura que solo son notas suyas.
Deku da unos pasos al frente hasta pararse frente a Uraraka, esta por fin reacciona ante él y sonríe vergonzosamente, detrás Arashi vuela página por página buscando algo incriminatorio, preocupada por lo suyo.¿Qué tanto había visto? ¿Qué pensaba de eso? La joven chica de cabello castaño estuvo bombardeada por preguntas tan pronto como esos dos ojos verdes se posaron sobre ella, ya no podía calmarse, especialmente viendo su gentil sonrisa al momento de hablar.
- Quería decir qué me su combate ha sido interesante, tan diferentes estilos pero tan efectivos los dos – Dice sin un solo titubeo, como cuando murmura sobre algo incesantemente – Especialmente tú, Uraraka, te veías fuerte e inamovible y… bueno… estuviste fantástica –
Enseguida ella perdió los estribos.
Había visto todo ¡Todo! La había visto actuar de manera tan salvaje, dándose golpes con Arashi como si fuera lo más normal ¿¡Cómo podría hablarle después de esto!?¿¡Acaso ahora la consideraría una guerrera antes que una mujer!? ¿¡Por qué le importa tanto!? ¡Estaba espiándola y anotando sobre ella!
- ¡DEKU IDIOTA! – Le empuja con fuerza y sale corriendo.
- ¿¡EH!? –
Tal vez fue excesivo pero no se le ocurría que más hacer en el momento, quería huir y eso fue lo que hizo. El problema vino después al darse cuenta que había dejado a Deku flotando por los aires y Arashi llegó al campamento con él atado a un hilo como si fuera un globo para pedirle que lo baje.
Al menos, habiendo pasado todos tanta vergüenza, se asegurarían de que nadie hable de esa tarde en bosque.
Mas de un mes desde mi ultima actualización y lo lamento mucho. Realmente el principio del 2020 me ha tratado muy mal y no he podido concentrarme pero, finalmente, he terminado el condenado capitulo 25.
Les tenia abandonados hace mucho y por eso me disculpo, de nuevo, con suerte el proximo saldrá antes de febrero...
Gracias por leer y por estar soportando semejante vergüenza, espero les haya gustado y recuerden dejar su comentario debajo.
¡Nos leemos pronto! Espero
