26. En un millón de años.
—Puedes que seas un arcobaleno, pero siempre terminas fallando ante mí. —reprochó Lal, encima del cuerpo de Colonello. Del otro lado de la habitación Basil y Orégano los observaban con una sonrisa. —Te he repetido miles de veces que aunque sea yo, no bajes tu arma.
—No podría matarte, Lal. —sonrió Colonello como usualmente lo hacía. —Si tu murieras sería como si yo mismo escarbara mi propia tumba. No podría vivir si tu no estás en este mundo.
— ¡Deja de decir estupideces! —gritó Lal, sonrojada, mandándolo a estrellarse con el muro más lejano.
—Tan ruda como siempre, a este paso te quedarás sin marido antes de poder casarte con él.
Del otro lado de la habitación, Orégano ya empujaba a Basil para salir de esa zona de guerra, mientras que el chico sonreía nervioso al ver su pelea.
—Nadie se quiere casar contigo. —reprochó Lal, pisándole la cabeza.
—Deberías actuar más como una chica.
—Si quieres una chica que grite "kya, kya" por ti, pídele a Sawada que te presente a una de sus amigas. —rezongó Lal, más molesta. Colonello suspiró, la había cagado. —Me iré a entrenar sola.
Colonello se levantó del suelo, observando a su ex instructora marchándose; su cuerpo aún seguía como un bebé, como el de él, incluso si ella desaparecía su maldición en unos años, él seguiría como un bebé, por supuesto, desde que tomó su lugar en aquella montaña lo entendió, por más que lo intentara, ya no podría hacer feliz a Lal. No podían tener una familia, no podrían morir juntos.
—Lal.
— ¿Ahora que quieres? —preguntó ella, volteándose antes de salir.
—Encuentra a un buen hombre y se feliz con él. —pidió con una sonrisa.
Lal que mantenía los recuerdos del futuro con Byakuran, apretó su mano en el marco de la puerta, ¿un buen hombre? Claro, Colonello no sabía que había pasado cada día del futuro lamentando su muerte, ni que buscó por todos los medios aferrarse a la esperanza con la que llegó Sawada. Él no entendía todavía que era estar del otro lado, sin esperanzas de volver a ver a la persona más importante de él en el mundo.
—Te diré que sí. —habló ella, comenzando a ruborizarse, aunque sin darle la cara al arcobaleno. Lal carraspeó la garganta, mirando al frente. —Me casaré contigo.
— ¿Eh? —hubo un momento de silencio antes de que Colonello sintiera su cara arder. — ¿¡EHHH!? Lal… espe-
— ¡Cuando pasen un millón de años, idiota! —gritó ella, echándose a correr en dirección al pasillo.
Colonello se quedó contemplando la puerta cerrada, con el corazón latiendo a mil por hora, las mejillas rojas. En ese momento no se vio como un bebé producto de la maldición, sintió que tanto él como Lal, mantenían su forma orginial, se permitió soñar en todo el futuro que les quedaba por delante.
Y lo aceptó.
— ¡Deje de disparar, maestro! —gritó Ryohei, agitado. — ¡Necesitamos hablar!
—No te escucha. —reprochó Reborn. —Colonello no va a parar.
—Entonces le haré entender a base de puñetazos, justo como él me enseñó. —el moreno golpeó su puño, una de las balas de Colonello iba directo hacía él. —Solo tengo que destruir…
— ¿Eres idiota? —regañó Reborn, una vez que Ryohei se encontraba en el suelo, lo había derribado para que evitara contacto con la bala. —De nada sirve que te destroces el puño intentando detener una bala cuando vienen cientos más. Los dos somos de ataque, Kirishima es defensa pero es imposible que resista más de un disparo de Colonello, será destruido.
— ¡Agghh! ¡Esto es tan frustrante! —reprochó el Sol de los Vongola, agarrándose la cabeza. — ¡Si cabeza de pulpo estuviera aquí podríamos utilizar sus escudos!
Reborn hizo una mueca, recordando a la Tormenta y los escudos del Sistema C.A.I.
—No tiene caso nombrarlo ahora. —bufó Reborn, quitándose el sudor. —Tenemos que idear una forma de romper el escudo que tenemos encima nuestro y de paso controlar a Colonello antes de que lo destruya todo.
Curioso, Reborn notó como uno de estos disparos proyectó en el domo que Mammon creó, causándole un ligero daño. Aún no entendía del todo como sus ilusiones se hicieron reales, pero seguro tenían que relacionarse con Verde, además comenzaba a sentir el estomago revuelto, y miraba constantemente en dirección a Tsuna.
—Terminemos rápido aquí, así podremos ir a donde Tsuna.
— ¡Permítanme ayudar! —pidió Kirishima, Bakugou también se puso de pie, agarrándose la parte lastimada. —Bakugou está lastimado…
— ¡Estoy bien!
—No podemos dejar que luche.
—Ahora no estamos en posición de estar eligiendo quien peleará y quién no. —gruñó Reborn, poniendo nervioso a los tres adolescentes. —Necesitamos toda la ayuda posible en lo que sus héroes profesionales entran a auxiliarlos.
—Reborn. —llamó Colonello, parando el ataque masivo, poniéndose de pie dejó a su fusil sobre su hombro en un acto despreocupado. —Deja de esconderte y pelea conmigo, matar a esos niños no me servirá de nada, al que quiero es a ti y a tu alumno inútil, kora!.
—Maestro. —el primero en salir fue Ryohei, con los guantes puestos y la llama del sol activada. — ¿Por qué está haciendo esto?
—No te pedí a ti. —sentenció con absoluta frialdad.
—Maestro…—Ryohei alzó los puños, guardándose sus emociones dentro de sí. —Entonces pelee conmigo.
—Te asesinará. —intervino Reborn, saltando justo delante de él. —Ryohei, él ya no te está viendo como su alumno si interfieres, serás un obstáculo que debes eliminar.
—No pude salvar a mi amigo. —cortó el Guardian del Sol, escondiendo la mirada. —Lo único que puedo hacer, es intentar salvar a mi maestro.
Reborn suspiró, mostrando a Leon, poniéndose de pie junto a Ryohei. —Supongo que no está mal querer salvar a este idiota.
— ¡Te ayudaremos! —Bakugou se dobló del dolor, siendo sostenido por Aizawa.
—Kirishima será suficiente, tu tienes que descansar. —ordenó Reborn, justo Bakugou iba a protestar cuando este lo noqueó haciendo que cayera encima de Aizawa. —Cuidaré de Kirishima, tu encárgate de Bakugou, debido a que tú también estás bastante herido.
— ¿Podrán ustedes tres solos?
—Conmigo debería ser más que suficiente. —se burló Reborn. —Pero por hoy, permitiré que estos niños me ayuden.
Colonello observó la formación de esos tres, había leído los informes de Kirishima, no obstante, Reborn se encontraba en desventaja a pesar de todo al no tener su forma física como él. Una sonrisa ladina se formó en su rostro, ansioso por el nuevo reto, tal vez había enfocado mal sus planes.
—Si los mato a ambos, Tsuna se romperá.
Lo primero que hizo Ryohei fue buscar pegar a la cabeza, lo cual Colonello esquivo sin ninguna dificultad, queriendo pegarle un puñetazo en el estomago que fue suprimido por el brazo de Kirishima quién recibiendo todo el ataque fue a estrellarse contra el suelo. Los ataque se Colonello contenían una gran cantidad de poder, incluso había quebrado una parte de su quirk, aunque no el brazo.
Los disparos de Reborn no tardaron nada en llegar, provocando que el arcobaleno del chupete azul diera tres brincos hacía atrás. Tuvo poco tiempo de analizar la situación cuando Ryohei ya estaba de nuevo delante de él, buscando golpearlo, Colonello entonces se puso en posición de pelea, resistiendo sus golpes; algo era claro y él estaba siendo completamente consciente de ello, Reborn, era una gran francotirador.
Kirishima corrió a él, intentando golpearlo continuamente, los golpes del chico era un poco más fáciles de leer que los de Ryohei, debido a la experiencia de combate de cada uno. Colonello tomó entonces el brazo de Kirishima y con fuerza lo mandó a estrellarse contra Ryohei.
—Tengo que deshacerme de Reborn. —bufó tomando su arma, pero los dos chicos no le daban ninguna tregua, seguían insistiendo en golpearlo. —No hay de otra.
Cuando Ryohei sintió el puño de Colonello ya estaba en medio de su rostro, logrando dislocarle la nariz. Tuvo que llevarse la mano al rostro, observando entre sus manos llenas de sangre que ahora el arcobaleno se enfocaba en Kirishima, esquivando en el proceso las balas de Reborn. Kirishima bloqueó solo tres ataques antes de que el rubio le golpeara constantemente el estómago; a pesar del endurecimiento de su quirk, los golpes de Colonello se sentían con la misma intensidad de una bala.
—Kirishima. —Ryohei corrió a apoyarlo, su quirk se estaba rompiendo.
—No son rivales para mí.
Kirishima entonces tomó con toda su fuerza el brazo de Colonello, aferrando incluso sus piernas a una del arcobaleno, cuando este intentó golpearlo con el otro brazo, la bufanda de Aizawa lo apresó del otro lado, poniendo la mayor parte de sus fuerzas en retenerlo.
—Lo siento, maestro. —murmuró Ryohei, inundándose con las llamas del sol. — ¡Maximun Combination!
Los golpes constante comenzaron a impactar cada parte del torso y la cara del arcobaleno, a pesar de la precisión que desarrolló Ryohei en su ataque, no pudo evitar que algunos de estos golpes afectaran a Kirishima debido a la brusquedad de los mismos. Fue un ataque de al menos dos minutos, Ryohei sabía que si duraba los tres, probablemente terminaría matando al arcobaleno.
— ¡Chaos Shot!
La bufanda de Aizawa dejó de apresar a Colonello para entonces ir por Kirishima y halarlo junto a Ryohei, pedido de Reborn. Las balas del sol no tardaron nada en impactar el cuerpo del rubio, que con el cabello revuelto y la cara manchada, entreabrió los ojos, recibiendo el ataque al instante.
—Tú… idiota…—murmuró Lal, tocándole el rostro. Colonello la sostuvo en sus brazos, pegando su frente con la de ella.
—No hables, tonta, pronto vendrán a curarte y…
—Colonello.
—No… no…
— ¿Cuándo vas a volver a pedirme que me case contigo? —sonrió Lal, dejando que su mano resbalara por el rostro de Colonello. —Sigo esperando…—hubo una pausa en sus palabras, la misma que provoco que las primeras lágrimas comenzaran a caer, una tras otra, bañando el rostro de su amada.
—No han pasado un millón de años, kora. —sollozó, atrapando su mano entre la suya, meciéndose junto a ella.
