Los personajes de Twlight no me pertenecen y la historia es de blueberrytree, solo me adjudico la traducción.
Disfrútenlo
Outtake — Día 21
Ahora tócate, que yo también me toco
—¿De qué estás hablando, Cachorro? —cuestionó ella.
—Quiero que te toques… frente a mí.
—¿Ahora? —indagó ella con los ojos amplios.
—Sí. Es sexy.
—¿Pero así… de la nada?
—Estabas haciéndolo hace rato.
—Pero fue por impulso. Ahora…
—Está bien, si no quieres.
—No es que no quiera… —habló, quedando con las mejillas del tono rosado que tanto amaba yo—. Tengo vergüenza.
—Garrapata, hace algunos minutos estabas con mi pene en tus pechos, chupándome y tocándote. ¿Vergüenza de qué?
—¡No sé! ¡Vas a estar viendo!
—Ya te vi. Ya te lamí, ya hice muchas cosas ahí…
—¡Edward! —gritó ella, escondiendo su rostro en las manos y haciendo que me riera de su timidez.
—Déjalo, Garrapata. Lo intentamos otro día.
—No… —habló bajo y aún con las manos en el rostro—. Quiero.
—¿De verdad?
—Sí —respondió, esta vez dejando que viera su rostro—. Pero con una condición.
—¿Cuál?
—Ve al baño y espera unos dos minutos. Voy a cerrar los ojos. Cuando llegues, no me avises que estás aquí.
—Ok —respondí animado, yendo al baño, pero no sin antes darle un beso en sus deliciosos labios.
Hice lo que me había dicho, esperé algunos minutos en el baño y cuando creí que ya había esperado el tiempo suficiente, entré en el cuarto nuevamente.
Ella estaba en el centro de la cama, sus piernas abiertas y una mano acariciaba su sexo mientras la otra apretaba un seno. Sus ojos estaban cerrados y parecía un poco nerviosa, pero al mismo tiempo bastante excitada.
Continué callado, como me había pedido y solo observando lo que estaba haciendo, la manera que disfrutaba de darse placer. Tocó inicialmente su clítoris y un gemido salió de sus labios, estimulaba la parte más sensible, haciendo lentos círculos y en seguida penetró con un dedo su entrada, en un movimiento de vaivén que me dejaba con ganas de sustituir su dedo con el mío. Adicionó un dedo más y su ritmo aumentó. El sonido que dejaba su boca era como música para mis oídos.
Cuando me di cuenta, me había envuelto el pene con mi mano derecha y, así como ella, estaba tocándome. Un fuerte sonido gutural salió de mi boca cuando pasé el dedo por mi punta, esparciendo un poco de líquido que ahí se acumulaba.
Al escuchar mi voz Bella no paró, pero abrió los ojos, observó lo que yo estaba haciendo y su mirada centrándose en mi pene. Sabía que a ella le gustaba ese tipo de vistas.
Quitó la mano que estaba masajeando su seno y bajo por su abdomen hasta alcanzar la cima de su sexo, acariciando el lugar que más le daba placer. Sus movimientos eran ágiles y tenía la seguridad que ella no duraría mucho tiempo. Yo tampoco.
—Déjame ver cómo te corres —pedí, mi voz saliendo casi como un susurro.
Entonces aumentó aún más su ritmo y en apenas segundos estaba jadeante y llegando al culmen de su placer. Hice lo mismo en seguida. Mi semen cayendo en mis manos y en el suelo.
—Todas mis fantasías parecen estar volviéndose realidad en las últimas horas —hablé con una carcajada.
—¿Debería preguntar cuál es la siguiente? —cuestionó tímida.
—No, no soy tan pretencioso. Finalizar el día de hoy contigo en mis brazos va a ser suficiente.
—Eso es fácil —respondió ella con una sonrisa.
Mejor que cualquier fantasía era la realidad de que ella es mía.
