Snk pertenece a Hajime Isayama.

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- Creí haberte dicho que este informe era confidencial.

La inalterable doctora se levantó de su silla y se dirigió a una estantería cercana, depositando aquel amasijo de papeles junto al resto. El sol perezoso se había escondido definitivamente. Demasiadas horas expuesta dentro de aquel limitado cubículo. Si pasaba un minuto más allí comenzaría a tener alucinaciones. Conocía los límites de su cuerpo. Y ahora los estaba superando.

- Mai, responde a mi pregunta – insistió el hombre con un tono demasiado desesperado - ¿La capitana está embarazada?

- …. - un suspiro ahogado se deslizó de sus labios mientras intentaba ordenar sus pensamientos – Creía haberte enseñado a leer mejor un informe médico. Solamente indica una subida de-

- ¡Se lo que indica! ¡Esos parámetros son los que se encuentran en una mujer en las primeras semanas de gestación!

- Es probable – se giró hacia él con tono lastimero – Cuando vayas a darle el siguiente informe fíjate si su vientre sobresale. Entonces sabré si he acertado. Mientras tanto, solo puedo informar de un retraso en ella y algunos posibles indicios.

- Debo informar al capitán Levi. La capitana se ha inmiscuido con él en una peligrosa misión y él no sabe que ella está... - sus palabras se detuvieron en el aire - ¿La capitana lo sabe?

- …... - de nuevo silencio.

- ¿¡Ella lo sabe!?

- Verás Moblit. Tu comandante solicitó mi asistencia en la recuperación de tu capitana después de que la trajerais de madrugada inconsciente hace casi dos meses. Quiso que yo supervisara su recuperación. He ido viendo como mejoraban sus constantes. Y como las heridas han ido mejorando. He seguido todo su proceso. Se perfectamente cuando comenzó a dar estas señales.

- ¿Cuando...?

- Hace poco más de un mes. No quiero menospreciarla. Pero supongo que una semana después de recuperar la consciencia decidió celebrar su recuperación.

- ¿No lo sabe?

- Tal vez estás haciendo tu trabajo peor de lo que crees Moblit. Deberías prestar más atención a la salud de tu capitana. Su historial médico es paupérrimo. Diversos episodios de anemia, algunas heridas mal soldadas que han necesitado de más reposo. Obviamente, esas etapas en las que apenas descansa han afectado notablemente a su movimientos internos. Incluida su propia menstruación. Si leyeras todo lo que yo he leído sabrías que ella no se va a extrañar de pasar varios meses sin tener el período.

- Debo decírselo – amenazó.

- No, lo que debes hacer es callarte y dejar que yo haga mi trabajo.

- ¿Tu trabajo? ¿Acaso tu trabajo te obliga a mentir a tus propios pacientes? - la ira se agolpaba en sus sienes mientras intentaba asimilar todo aquel extraño suceso.

- Ni siquiera sé si he acertado en mi informe, Moblit. Relájate. Podría ser un falso aviso. Pasa a menudo.

- ¿Y qué harás si es positivo?

- Yo solo se que... - su cabeza se echó hacia atrás recabando las palabras perdidas – Hace un mes entregué mi informe. Se que vuestro comandante había decidido previamente realizar esa extraña misión de la cual no he recibido ninguna información. Y aún así decidió mandarla allí. Supongo que era la mejor manera de protegerla.

- ¿Qué quieres decir?

- No se cuál es el objetivo de encerrar a esa mujer en una granja dónde ocurrieron asesinatos. Pero se ha asegurado de dejarla acompañada venticuatro horas al día por el mejor soldado del ejército. Si está embarazada, va a tener una gestación más placentera que la mayoría de mujeres que haya visto pasar por esta consulta.

- …...

Tal vez fuera cierto. Durante unos instantes, al leer aquella pequeña línea su cerebro se había quedado obnubilado por la ira. Demasiados sucesos en demasiado poco tiempo para asimilar. Él primer día que él había colocado aquellas alas a su espalda solamente un pensamiento agolpaba su cabeza: su supervivencia. Pero ahora había sido deformado y modificado hasta un punto que sus propias palabras no eran suficientes para describirlo.

Siempre había sido un amante del arte. Pero ni aún así podía llegar a expresar mediante sus dibujos aquella agonía mental que desprestigiaba sus neuronas una por una. Tal vez no era la persona más indicada para realizar aquel proceso mental. Tal vez menospreciaba sus propias habilidades. Tal vez solamente era un soldado que había tenido suerte. Tal vez sí. O tal vez no.

Aquellos cuyo rango se solapaba con su alma habían demostrado poder anticiparse a aquellas extrañas órdenes que emergían de los labios de un hombre demasiado cansado. Y a la vez, demasiado activo. ¿Qué pensamientos llegarían a su mente si era capaz de alcanzar la edad de aquel hombre? ¿Acaso podría sobrevivir hasta entonces? No era nadie especial. Solamente el mero lacayo de una mujer con prodigioso intelecto.

Pero jamás se sintió un esclavo. En ocasiones, cuando aquellas órdenes eran dictaminadas, una extraña confusión alcanzaba su raciocinio. Diversas, ininteligibles. Pero, no importaba cuán extrañas fuesen, todas ellas conducían mediante un camino invisible hacia un objetivo que ni tan siquiera se había planteado.

Ante lo cual, ¿cual era el objetivo de mandar a su capitana a una misión cuando sabía que no sólo ella se encontraría en peligro? No dudaba de las habilidades de su capitán, pero seguía siendo demasiado arriesgado. Su capitana, pese a su actitud combativa, siempre había sido alguien que había destacado por su inmensa inteligencia. ¿Tal vez su propio embarazo supusiera algún tipo de avance para la humanidad?

- No se si debería sentirme traicionada. ¿Por qué estás tan preocupado, Moblit? - se aproximó hacia el hombre sacándolo de su propio pensamiento - ¿Acaso has tenido un desliz con tu capitana?

- ¡Por supuesto que no! Yo nunca me atrevería a traspasar las reglas de este ejército. La capitana es una mujer a la que admiro mucho. Pero no de esa manera. Quiero decir, ella es una mujer muy atractiva. Cualquier hombre sería afortunado de-

- Era una broma Moblit. Se perfectamente que nunca tendrías el valor suficiente para siquiera cogerle la mano.

- …...

- Pero pasas prácticamente todo el día pegado a su espalda – sus hombros se tocaban mientras ella insinuaba su palabras – En el hipotético caso de que esté embarazada, ¿quién ha sido el valiente que ha conseguido bajarle los pantalones a Hanji Zoe?

- No se de qué me estás hablando...

- Estoy completamente segura de qué sabes quién podría ser el padre. En estas pequeñas paredes la gente no para de hablar. Cada rumor es más absurdo que el anterior, si alguien sabe quién se ha colocado entre sus piernas, ese eres tú.

- ¿Qué rumores? - inquirió.

- Bueno, la mayoría de soldados dudan acerca de su género. Tu capitana no es una mujer que destaque por su feminidad. Así que la mayoría creen que es algún tipo de ser sin género. Hasta que no la tuve en mi consulta completamente desnuda yo también solía dudar. Incluso cuando éramos más jóvenes, en el entrenamiento no solía ducharse a menudo. Y todas en el barracón dudábamos a qué especie pertenecía.

- Sí, en ocasiones yo mismo llegué a tener ese pensamiento. ¿Qué más dice la gente?

- Otra gran parte dicen que el soldado que tiene pegado a su trasero todo el maldito día está enamorado de ella, pero que ella no le presta ni la más mínima atención. Así que es algo platónico. ¿No te alegra saber que salvo ella, absolutamente todo el destacamento de la legión de exploración puede leerte fácilmente?

- …... - bufó con desgana – Ya me habías descartado antes.

- Luego está el comandante. Erwin Smith subió puestos enseguida debido a su gran capacidad de habla. Es alguien capaz de convencer a cualquiera de pegarse un tiro por la humanidad – sus dedos jugueteaban malvadamente con la camisa del hombre – No se yo si podría resistirme si él me pidiera algo inapropiado.

- Deja de bromear, Mai.

- Resumiendo, muchos creen que al ascender ella tan joven, darle ese laboratorio y plena libertad para sus experimentos... Básicamente, creen que consiguió dichos privilegios por sus habilidades en la cama.

- ¡Eso es inaudito! ¡Tanto tú cómo yo entramos a la vez junto a ella en este regimiento! ¡Sabes perfectamente que no es así!

- Cálmate, idiota. Se perfectamente que ella ha deslumbrado desde que era una simple recluta de entrenamiento. Pero a la gente le gusta hablar cosas absurdas. Lo último que oí fue lo más estúpido que he oído en mi vida. Así que queda descartado. ¿Tal vez tu capitana tuvo un momento de debilidad y fue en busca de alguien del pueblo?

- La capitana no tiene ese tipo de interés. ¿Qué es lo que has descartado?

- Verás, es esa extraña misión. Para todos nosotros solo se nos ha dicho que van a evadirse temporalmente durante varios meses. Sin darnos ninguna explicación. Pero a las altas esferas llega una notificación de enlace.

- T-todo eso del matrimonio es para que al residir en esa casa, el pueblo no sospeche de que se queden demasiado tiempo. El gobierno siempre da un tiempo de pausa a los soldados por esponsales. El comandante Erwin debe haber prevenido ese tipo de hiatus para poder dedicarse por completo a su misión.

- No me preocupa si es cierto o no que se hayan casado. Pero desde que esa misión se hizo oficial, comenzaron a llegar rumores que parecen más absurdos a cada día que pasa.

- ¿Absurdos?

- Algunos oficiales dicen que de vez en cuando el capitán deja inconsciente a tu capitana y la baña en el abrevadero de los caballos. Otros dicen que que tiene un extraño diario en el que va anotando las veces que tu capitana no limpia sus dependencias, y que cuando llena una hoja, la obliga a limpiar. Muchos dicen que al estar siempre en la misma línea de combate afuera, suelen hacer apuestas sobre cuantos titanes van a matar y les ponen nombres burlándose de ellos. Hace poco oí el absurdo rumor de que tu capitán le rompió una costilla practicando con ella la maniobra rcp. Incluso rumores de que entrenan por la noche y de sus habitaciones suelen escucharse gritos de dolor. Como si el capitán Levi la agrediese.

- …...

- Por supuesto, la mayoría de ellos serán mentira. Pero todos implican cercanía. Personalmente, no creo que yo pudiera tener la suficiente entereza como para pasar meses encerrada a solas con ese hombre. Es aterrador. - se recompuso mientras se giraba hacia su viejo compañero, algo pálido - ¿Tú que opinas? ¿Acaso ese sádico hombre se aprovechará de su fuerza para forzar a una embarazada?

- Lo dudo – comentó tranquilamente.

- Pareces muy seguro de tí mismo.

- Mai, se ha hecho tarde. Deberíamos recoger si quieres que vayamos a cenar pronto – prosiguió ignorando su insistencia.

- Estoy bromeando, no te enfades conmigo – enredó sus brazos alrededor de su cuello – Un hombre como el capitán, tan insensible, sería incapaz de tener un affair con una mujer tan desinteresada como tu capitana.

- Por cosas como ésta, quedaste relegada a apoyo interno Mai.

- Yo quedé relegada porque mis progresos en el campo táctico no eran los adecuados. Me faltaba la fuerza física que podáis tener vosotros o el capitán Levi.

- Mai... – suspiró – El capitán es algo más que una masa de músculos que solamente mata sin compasión. Asímismo, Hanji es algo más que un simple cerebro. Eres una gran doctora, posees la frialdad necesaria para operar cualquier tipo de paciente, aunque parezca imposible. Pero no has desarrollado la empatía que tenemos aquellos que hemos vivido ahí fuera todos estos años.

- ¿Qué quieres decir?

- El comandante, los capitanes. Todos aquellos que nos lideran son algo más de lo que parecen a simple vista. Por eso sigo bajo sus órdenes. No importa quién haya pasado la noche con mi capitana. Se que ese embarazo ha sido consecuencia de una necesidad mutua. Pero me sigue preocupando que esté expuesta en esa misión.

- Si te preocupa que el padre no la proteja en esa misión puedo averiguarlo fácilmente – volvió a encaminarse hacia la estantería buscando varios informes – Solo tengo que cotejar muestras. Si el padre pertenece al ejército no me llevará más de una semana saber el nombre. Informaré al comandante y si ella realmente está encinta, propondré la supervisión del padre y la protección durante el embarazo.

- Eso no es necesario.

- ¿Por qué no?

- Porque el padre ya está allí con ella.

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Fase 2: Recolección de datos.

En ocasiones, la brisa que graznaba entre las ramas de abedul traía un aroma salado. Querría mentirse a sí mismo y creer que era de algún tipo de resquicio de aquel horizonte que anhelaba ver alguna vez en su vida. Un extraño libro que solo había podido observar en una situación, pero que representaba tantas cosas.

Una simple línea que separaba dos masas azuladas, reflectándose mutuamente en un extraño y hermoso paisaje que representaba todo en ese momento. Solamente color y silencio. ¿Acaso estaba alucinando? El sol abrasaba su nuca desnuda. Si lo deseara, podría acostumbrarse a aquel tipo de vida. Trabajar tranquilamente en el campo, cortar leña. Tal vez tener algún pequeño oficio en el pueblo donde poder servir té. Y cuando el sol comenzase a dibujar estelas doradas en el cielo, volvería a casa a escuchar alguna absurda historia de su esposa.

¿Cuánto tiempo más tendría que fingir que vivía en el paraíso? La misión, se repetía completamente. Aquello era falso. El anillo que comenzaba a dejar una marca en su anular, falso. Aquella pequeña casa de madera. Falso. El calor que emanaba de su cuerpo cada noche. Falso. ¿O tal vez una premonición de su futuro? O sus propios anhelos.

Levi recogió los maderos cortados del suelo y comenzó a apilarlos junto a la pared. Aquello era absurdo, si lo deseaba, podría simplemente pedir a alguno de los subordinados que oteaban la zona que cortasen leña para los días fríos. Pero cada minuto que pasaba inmiscuido entre aquellas páginas en blanco, aumentaba su ansiedad.

Tres semanas, el enemigo seguía sin dar señales de vida. Erwin solo le alicientaba a mantener una apariencia normal mientras Hanji continuaba investigando los alrededores de la casa. Una criada que había trabajado para una familia rica y había resultado encinta. Se había aposentado en aquella descuidada granja y pasaba los días leyendo continuamente. Mientras su amante la mantenía en secreto.

Ninguno de los aldeanos observaba nada raro en ella. Una hermosa prostituta tal vez. Pero nadie que pareciera poseer un conocimiento que otros ni siquiera podían llegar a imaginar.

La niña. Algunos de los adolescentes que ahora crecían en las inmediaciones hablaban sobre su torpeza. Sobre su incapacidad para recordar cosas. A menudo recibía visitas de quién presuponían era la mensajera con su manutención. Pero ella siempre lo negaba. Tal vez, aquel extraño affair era algo que la madre le había obligado a mantener en secreto.

Un estrépito sonó en el interior de la casa. Sus ojos grisáceos se dirigieron hacia una ventana que permanecía abierta dejando paso a una gruesa capa de humo blanco.

Se suponía que teníamos que fingir ser normales, cuatro ojos. Pensó con ansiedad mientras terminaba de secar el sudor de su frente.

Chasqueó sus labios y ascendió la pequeña escalinata hacia el interior. Un terrible olor a goma quemada llegaba hasta sus fosas nasales, diluyendo completamente aquella fantasía salada que pobablaba sus sienes hasta hace unos instantes. Una escena idílica que desaparecía una vez más para confrontarlo con la realidad.

- Idiota, no podemos llamar la atención. Deja de intentar prenderle fuego a la casa.

Silencio.

- Oye, sucia cuatro ojos.

Silencio.

- ¿Hanji?

Sus manos comenzaron a abrir los postillos de la ventana dejando que la humareda desapareciera con mayor celeridad. Sus pasos se encaminaron hacia las escaleras que conducían al piso de arriba. El origen de aquella blanquecina sensación que rodeaba todo su cuerpo. Si no conociera a aquella mujer y supiera que aquella situación era el resultado de algún experimento, creería que estaba caminando entre las nubes.

- ¿Hanji? - volvió a repetir.

Una fina toz comenzó a disiparse a través de una pequeña abertura en una habitación alejada. Apenas llevaba varias semanas ocupando aquella casa, habian abierto todas y cada una de las estancias. Procurando encontrar algún dato que les guiase hacia sus enemigos. Sabía perfectamente que aquello solamente era una almacen dónde probablemente guardarían víveres para el invierno. Algo parecido a un armario.

Conforme sus pasos se arrastraban a través de las vetas de la madera dañada, podía vislumbrar una figura que permanecía sentada en el suelo. Cada vez más visible. Su cuerpo yacía tumbado en el suelo boca arriba mientras tosía pesadamente. Las finas rágas de viento dejaron que su delgado cuerpo atravesara aquel cúmulo hasta arrodillarse junto a ella.

- Avísame antes de intentar algo... - colocó una mano sobre su boca y la arrastró fuera de allí.

Había inhalado demasiado humo. Sus ojos se empañaban en finas lágrimas mientras su mirada se perdía intentando mantener la consciencia. Se agarró de su cuello y dejó que la condujese hasta una zona aireada. Levi la tumbó sobre el suelo y dejó que ella tosiera de costado. Liberando sus vías respiratorias. Sus ojos grisáceos se dirigieron hacia la fina polvareda que se asentaba en el suelo en dirección a aquel almacén. Algo había lanzado un torrente eléctrico hacia sus propios sentidos. Pero no parecía que hubiese afectado en lo más mínimo a sus capacidades.

Se digirió hacia su compañera, quién parecía estabilizarse por momentos mientras seguía aferrada a su mano.

- ¿Estás bien? Respira despacio, toda la maldita casa está llena de ese humo blanco.

- ¿H-humo?– una tos interrumpió sus palabras, sin ser capaz de continuar – ¿Qué hago aquí?

- Te he traído aquí para que no aspires ese hedor podrido. El humo no tardará en desaparecer.

- ¿Qué humo?

- El que has provocado hace un instante. Las ventanas están todas abiertas. Desaparecerá en unos minutos.

- …..

- ¿Qué te ocurre?

- Levi... ¿qué estaba haciendo antes de que me encontraras?

- Alguno de tus estúpidos experimentos que por poco vuela la casa entera.

- ¿Un experimento? - frunció el ceño sin comprender demasiado - ¿Dentro de la casa?

- ¿Es algún tipo de juego estúpido que acabas de inventarte? Estaba fuera cortando leña y he visto el humo. ¿Es alguna mierda intentando averiguar algo? Revisamos completamente esta planta hace cuatro días. No quedaba nada por revisar. Ni siquiera ese almacén. ¿Acaso has intentando volar una pared?

- ¿Intentaba hacer un experimento? - repitió.

- ¿Qué te ocurre? ¿Este maldito humo no lo has provocado tú?

- No recuerdo que estaba haciendo. Mi memoria está difusa hasta el momento en que... - un horrible relampágo asalto sus sienes provocándole un terrible dolor de cabeza.

- Relájate. ¿Cómo que no recuerdas nada? Llevamos tres semanas buscando pistas en cada rincón de estas paredes. Tal vez has creado alguna mierda que te afecta a la cabeza. Ese maldito humo blanco.

- No tenía previsto hacer ningún experimento, Levi. Necesitaba que Moblit me trajera el material mañana para intentar averiguar algo sobre la calcificación en la zona donde asesinaron a la mujer.

- ¿Y qué hacías aquí arriba entonces?

- ¡No lo sé!

- Tranquilízate, Hanji.

- Llévame hacia dónde estaba – su mano se alzó hacia el pasillo indicando aquella puerta aún abierta dónde la humareda blanquecina se había disipado – No recuerdo haber planeado ningún experimento. En absoluto.

- ¿Es una broma? He oído la explosión desde fuera.

- Levi, por favor. Llévame hasta allí.

- …...

Colocó a la mujer apoyada sobre su hombro mientras caminaba a su lado. Sus pasos eran erráticos y parecía que su cuerpo apenas se había despertado. Fuera lo que fuera aquella sustancia que había inhalado, había hecho mella en su cuerpo y ahora se encontraba con una extraña falta de memoria y una pesadez corporal.

Se detuvo frente a la pared de madera, observando las estanterías vacías. Anteriormente, el humo no le permitía ver nada del interior, pero ahora la estancia se encontraba despejada. Una imagen extraña llegó hasta sus retinas. Avanzó con cuidado hacia el fondo. Una pequeña veta de madera se había desplazado dejando entrever un pequeño hueco. A través del cual emergía una pequeña iluminación.

Hanji se apresuró y procedió a introducir la mano en el hueco. Su mano retrocedió hacia atrás con fiereza dejando un objeto ardiente en el suelo. Pequeñas llamaradas inapagadas que mermaban. Acompasadas de aquel extraño humo blanco.

- Levi, no lo inhales – procedió a indicar mientras utilizaba la falda de su vestido para tapar su nariz – Fíjate bien en la abertura. Tiene un mecanismo de autodefensa, si no se abre según una combinación correcta, este líquido se derramará y generará la explosión que has oído. La humareda parece contener algún tipo de químico que afecta a las terminaciones nerviosas. Tal vez el radio de alcance implique a diversas áreas corticales. Si pudiera calcular cuanta impregnación alveolar manifiesta la segregación de recuerdos inmediatos podría comprender este producto.

- …... ¿Ese humo... provoca amnesia? - frunció el ceño confuso – Yo lo he aspirado. Pero no he perdido ningún recuerdo.

- Qué extraño, tal vez no tenga demasiado radio de alcance – sus ojos se cegaron por un momento mientras observaba la madera ajada. Una pequeña gota que permanecía en un pequeño tubo transparente amenazaba con desaparecer sobre el suelo – Dame tu pañuelo.

- ¿Vuelves a encontrarte mal?

- No, quiero obtener una muestra... - colocó con cuidado la fina prenda dejando que se impregnara lentamente de aquel líquido oscuro – El primer componente es un reactivo bastante común. Posiblemente algún compuesto basal que ha hecho reacción, eso ha prendido el objeto que había en el interior. Pero el otro componente...

- ¿Qué es?

- Necesito verlo mejor a la luz.

Sus pasos la llevaron fuera de aquel extrecho cubículo en busca de una fuente de iluminación mejor que aquellos pequeños candiles que adornaban la casa. Sus pasos se detuvieron cuando los rayos del sol alumbraron aquella pieza de tela.

- ¿Qué es? - insistió su compañero a su espalda.

- Sangre... - exclamó confusa. Inhaló con cuidado aquel aroma que desprendía. Sus piernas comenzaron a fallarle. De nuevo aquella sensación difusa que amenazaba con arrebatarle de nuevo sus recuerdos – Creo que es sangre humana. ¿Qué clase de-? - se giró hacia Levi confusa – Levi, la sangre humana no tiene el poder de quitarte tus recuerdos. ¿De quién es esta sangre?

- ¿Qué hay del otro objeto calcinado?

Antes de que pudiera terminar su frase, ambos se encontraban arrodillados frente a aquel objeto de aspecto cuadrado que amenazaba con destruirse si no lo apagaban con cuidado. Levi desabotonó su camisa y comenzó a palmear con cuidado aquel pequeño objeto. Las brazas de humareda blanquecina comenzaron a desaparecer guiadas hacia el exterior.

- Ten cuidado y no lo aspires.

- Creo que soy inmune. No me he protegido antes mientras te sacaba de aquí y mis recuerdos están intactos. Probablemente porque estoy acostumbrado a respirar el aire de mierda de la ciudad subterránea. No es muy diferente ese aire viciado de esa humareda asquerosa y pegajosa.

- Eso no parece una razón de mucho peso... - se acercó con cuidado mientras examinaba el objeto - ¿Un libro?

- ¿Tenían un libro escondido con tanta seguridad?

- Está bastante quemado. Pero puedo distinguir algunas letras... H-hay un dibujo... ¿Una niña? Junto a una extraña criatura... Sujétalo con cuidado, voy a abrirlo – sus dedos se deslizaron sujetando la cubierta que amenazaba con calcinarse. Comenzó a pasar las hojas una a una. Papel quebradizo e insostenible. Sus ojos se detuvieron en un extraño nombre - ¿El pacto de Ymir?

- ¿Quién es Ymir?

- Supongo que la niña de la portada.

- Menuda estupidez. Nos han gaseado vivos por un maldito libro de cuentos.

- No creo que sea un simple libro de cuentos.

- ¿Por qué?

- ¿Recuerdas aquella expedición hace tiempo? Aquel cuaderno que encontramos. La soldado que lo escribió describía un titan con capacidades vocales que balcuceó algo parecido a este nombre.

- …... Mañana avisaré a Erwin acerca de esto – sus ojos se encontraron con los de ella que resplandecían con curiosidad – No, ahora no vamos a intentar analizar este maldito montón de cenizas. Vas a ducharte, tienes la ropa llena de mierda y polvo de esa pegajosa humareda.

- No es el momento. Necesito recabar información acerca de- sus palabras se detuvieron mientras el hombre la colocaba sobre su hombro y la dirigía hacia el otro costado de la vivienda - ¡Levi, bájame! Debo recabar datos ahora mismo.

- He dicho que mañana hablaré con Erwin.

- …... - se resignó dejando caer su cuerpo de manera pesada – Déjame algo de ropa tuya. Estas ropas que me dio Erwin para la infiltración son demasiado estrechas en la cintura y cada día me aprietan más.

- Te aprietan porque no haces ejercicio. Pasas todo el día encerrada aquí dando golpecitos a paredes mientras examinas el maldito moho.

- ¿Qué quieres decir?

- Soy yo quién te lleva a la cama cada vez que te quedas dormida en ese despacho examinando los datos de la familia real. No es demasiado difícil darme cuenta de que has engordado.

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El crepúsculo teñía el suelo con tonos que jamás había podido imaginar en sus retinas. Parecía que las corrientes de aire se habían confabulado para otorgarle bellas visiones a su edad. ¿Tal vez el pronóstico de una muerte cercana? Sus manos asieron una botella cercana y bebió con rapidez.

Varias décadas pesaban sobre sus talones conforme había avanzado rodeado de aquellas murallas. Cada década comenzaba a notar que sus botas pesaban cada vez más y se hundían en un suelo ficticio. Niguna de las gotas de alcohol que derramaba sobre su garganta podía transmitirle ni la más mínima seguridad sobre su futuro. No importaba los años que se mantuviera con vida. Hacía demasiado tiempo que había perdido su razón de vivir.

Sus ojos vidriosos observaron sus manos, manchadas de sangre. Tal vez esa era su única razón para ello. Asesinar sin descanso a cada uno de enemigos. No creía que existiera ningún producto que pudiese limpiar el aroma que había impregnado sus dedos durante el resto de su vida. Luchando contra su propio destino. Pero comenzaba a creer que había luchado en vano. Posiblemente su propio clan no fuesen más que esclavos de sus propias destrezas.

Se agazapó sobre la cumbre mientras observaba aquella granja alejada. Ahora ocupada por dos extraños inquilinos. Probablemente el varón de la pareja intuyera aquella vigilancia. Pero parecía que algo más agudo sucedía en aquella vivienda. ¿Qué planeaba Erwin Smith?

- Pensaba que los matarías inmediatamente, Kenny. Llevan semanas ahí encerrados.

- Relájate Rod. Son dos mocosos encerrados a solas en una casa demasiado grande. Probablemente estén copulando sin parar.

- La dejaste viva, Kenny – insistió – ¿Pretendes que me quede callado mientras se acuesta con ese otro soldado en mi propio hogar?

- Relájate – insistió – Es evidente que no pasarán todo el día con los pantalones bajados. Tal vez un par de veces, pero nada más. Levi no tiene tanta resistencia...

- ¡Deja de bromear! ¡Tú sabías que ella sobreviviría!

- Necesitamos avanzar Rod. Llevo demasiados años observando a tu bastarda jugar a ser soldado. Seguimos sin encontrar al asesino de tu familia. Si está dentro de estas murallas se ha escondido bien. Y los inútiles que pones a mis órdenes no saben rastrearlo.

- Ese hombre ha desaparecido, ya hemos buscado en todas las murallas. Su familia pereció durante el ataque. Solamente su hijo sobrevivió. ¿Acaso crees que haya podido traspasar su poder a...?

- No lo sé. He observado a ese mocoso junto a tu hija en ese regimiento de mocosos que juegan a ser soldados. Es un inútil. No se si su padre realmente le ha relegado el poder, pero ya nos hemos arriesgado a atacar al ejército directamente una vez. Es hora de que aprendas a anticiparte a los movimientos de Erwin Smith.

- ¿Qué quieres decir?

- Observa la situación. Intentar asesinar a cualquiera de esos dos es una clara trampa. Pero su pensamiento no es tan simple. Son un cebo para que bajemos la guardia. Probablemente ya habrán hecho una incursión en nuestro propio territorio sin que nos demos cuenta.

Pesadas botas que se hundían en un suelo imaginario. Décadas que pasaban sin que un auténtico objetivo se visualizase en sus retinas. Manos manchadas de sangre. Y misterios sin resolver. Su garganta volvió a inundarse de aquel amargo líquido.

Se recostó desde su puesto de vigía. Tal vez una vista demasiado hermosa de lo que se avecinaba. Cuántos años más debería sobrevivir. Cuántos hasta poder ver finalmente el fin del mundo. El mundo que le había arrebatado su única razón de ser.

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- Erwin, Nanaba ha vuelto con el informe de los edificios que solicitaste. Como suponías, están asociados a la familia Reiss.

- Mike, coge un caballo y reúnete con Nanaba en la destilería. Quiero que busquéis una entrada poco convencional. Si están utilizando ese edificio para reunirse, no entrarán por la puerta.

- Nanaba ya ha intuido algunas posibles salidas.

- ¿Crees que ahora mismo hay alguno de sus miembros dentro?

- No, están distribuidos en otras zonas. Parece que lo utilizan de almacén. Posiblemente su base esté situada en otra zona.

- ¿El castillo real?

- Es probable. Hay algunas localizaciones en las catacumbas que no hemos podido revisar. Demasiada vigilancia. Nanaba es ágil y sigilosa. Pero no puede ocultarse tan bien. Tal vez Levi sería más adecuado para esta tarea.

- Levi no es necesario en esta operación. No de momento. Necesito que permanezca allí junto a Hanji – reflexionó unos instantes - ¿Moblit ha terminado de reparar aquel libro dañado?

- No lo sé. Hanji los ha entrenado bien, pero es difícil dirigir a su escuadrón sin especificarles que están restaurando. - se mesó la barba con paciencia.

- Comprendo. Respecto a la vigilancia de la granja...

- Suponemos que el enemigo ha comprendido la trampa evidente, como predijiste. Así que están abandonando paulatinamente la vigilancia. Eso nos ha dado tiempo. ¿Crees qué de veras ahora actuarán como dijiste?

- Han pasado un mes concentrados en dos de los soldados más reconocidos de este regimiento. Saben que han dejado huecos libres permitiéndonos investigar.

- Seguimos sin localizar su posición base ni el resto de las bases de resistencia.

- Mike, ¿qué harías si no supieras por qué flanco va a atacarte el enemigo?

- Reforzar la defensa... Espera, ¿quieres decir qué...?

- Exacto. Acaban de cometer su primer error.

- Cientos de soldados aglutinados en edificios abandonados... Es imposible que todos sepan mantener el sigilo. ¿Debo ordenar a mi equipo una incursión en la destilería?

- Dejemos que se confíen. Quiero que tú y Nanaba forcéis la entrada posterior.

- En tal caso aumentarán las defensas en esa área.

- Observa el campo de batalla. Será más fácil derrotar al enemigo si no tenemos que buscarlo. Cuando hayas certificado la presencia de la familia Reiss y esta organización en el resto de áreas que hemos designado, quiero que avises a Levi. Comenzaremos la fase 3.

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Aquella rutina comenzaba a ser demasiado extasiante. Más de un mes encerrada en aquella casa. Cada día se repetía la misma secuencia de acontecimientos. Y cada pequeño dato que recababa entre los susurros que emitían las paredes le causaba más confusión. Una familia adinerada asociada a una organización que conspiraba contra el avance de la legión de reconocimiento.

Un enemigo invisible que asestaba puñaladas en su espalda. Cicatrices sin sangrar que se volvían más profundas conforme sus preguntas permanecían sin respuesta.

Los rayos del sol entraron por la ventana del dormitorio. Sus párpados se quejaban de la fuente lumínica. Retozó entre las sábanas dejando que acariciasen su cuerpo desnudo. Otro día más. Otra pregunta sin respuesta. ¿Cuándo finalizarían todas aquellas fases? Solo Erwin conocía la necesidad de todos aquellos momentos de espera y ataque. El paradigmo de su estrategia, incapaz de ser prevista.

Se recostó sobre sus rodillas, intentando incorporarse con cuidado. El olor a té ascendía por las escaleras desde el comedor. Su acompañante llevaba despierto varias horas. Y había preparado el desayuno. El rugido de sus tripas le urgió a levantarse.

Sus pies atravesaron la habitación buscando un par de pantalones que colocarse. Encontró varias prendas dobladas en una silla. Levi, como siempre, procuraba ser atento respecto al orden y la limpieza. Impidiéndole rebuscar en el armario completamente aseado.

Mientras se colocaba la prenda, su imagen comenzó a emitir una sombra que se reflejaba en el cristal de la ventana. Se visualizó de perfil mientras se acariciaba el estómago algo confusa.

- Tal vez Levi tenga razón, estoy engordando demasiado.

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Muchas gracias por leer hasta aquí. Gracias a todos aquellos que continúan apoyando la historia. En el siguiente capítulo tendremos algo de acción finalmente.

Dejad un comentario acerca de vuestra opinión del capítulo. ¿Os ha causado curiosidad saber el enrevesado plan de Erwin? ¿Qué planes tiene contra Kenny y Uri? ¿Conseguirán algún dato clave para destapar a la familia Reiss?

¡Nos leemos!