La vigésima séptima vez que odié a Katniss Everdeen fue cuando intentó envenenarse tras dispararle a Coin.

Siempre me colaba a todo. Una ubicación de lujo con los demás Vencedores para la ejecución de Snow no fue la excepción.

Después de mi extraño abrazo con ella, le llamaron para que fuera a vestirse. La que fue su Representante de Distrito, que no sabía su nombre, pareció estremecerse al ver la escena. Creo que me temía, o me aborrecía, porque después hizo una mueca de asco o repugnancia. La escuché una vez llamar a mis Distrito unas 'bestias salvajes incontrolables". Este no me agradó nada, a diferencia de la vez que Haymitch me nombró una puberta enojada que sabe matar.

Yo después de eso busqué a mi tía, quien me habló de la reunión con Coin. Y que esta mujer le preguntó si mi padre era un Agente de la Paz, a lo que Enobaria le dijo que sí, que fue el Capitán pero tenía años retirado. Me dijo que Coin después dijo que, si hacían los Juegos, yo podría ser una garantía para matar a los niños del Capitolio, ya que Coin quería extender la Cosecha hasta hijos de Agentes de la Paz. Enobaria le dijo que ni de chiste, porque yo estaba embarazada. Dijo que a la 'Presidenta' no le causó mucha gracia.

Me quedé sorprendida, pero después la tía me dijo que ellos eran los Vencedores que quedaban. Y noté un poco de decepción en ella. Era oficial: también mi padre estaría muerto, la tía Sarah y Alyssa.

Nos quedamos calladas las dos, y después de un largo suspiro me dijo: "Pero te tengo a ti, tesoro. A ustedes."

Ahí fue cuando sentí que al fin vendrían cosas buenas.

Después de una serie de mareos y naúseas, los cuales ya me parecía extraño que no aparecieran a diferencia del primer embarazo, me quedé dormida. Y me despertó ella antes de la ejecución.

No tengo idea de cómo me veía, de seguro tenía cara de mal humor. Pero esta vez sólo tenía sueño a pesar de las miradas de temor de la gente a mi alrededor.

Debo decir que estuve como adormilada todo el rato. Ni me emocioné cuando Katniss iba a disparar a Snow, aunque eso era algo que deseaba desde hacía tiempo, en teoría esa era mi carta de liberación.

Pero eso cambió cuando la desquiciada de Katniss Everdeen disparó a Coin e intentó envenenarse ella misma. No estuvo nada bien lo que hice después: arrojarme sobre ella. Por el bebé más que por otra cosa.

"¡No vas a morir ahora, perra!" Grité.

Y así estábamos, como la primera vez que nos vimos. Ella boca arriba, inmovilizada y yo sobre su abdómen.

"¿Cómo demonios lo haces tan rápido?" Susurró, a lo que tuve que recordarle que llevaba en la Academia desde los tres años. Pero no pudimos seguir hablando, porque a ella se la llevaron y a mí Enobaria me había jalado del cuello de la camiseta como si fuera un cachorro. "Niña" fue lo único que escuché.

En medio de todo el desastre, habiendo evitado que Katniss se suicidara y con los demás Vencedores sin saber qué hacer, no me había sentido tan cerca de casa nunca.