- Niña, tráeme ese martillo.
- ¡Sí~!
Teniendo en cuenta que Naofumi le permitió usar su mesa de trabajo, Kalhana y Firo, quienes descansaban de los tiempos de trabajo, ya que Naofumi y Raphtalia habían ido a traer sus armaduras y no los acompañaron. Bueno, a Firo se le otorgó carne seca en dotaciones irracionales con tal de no discutir.
Ayer, mientras estaban por la ciudad, Kalhana y Firo decidieron ir con el armero a molestarlo, ya que Naofumi había ido con Raphtalia para encargarse del plan que tenían contra la iglesia. Pero entonces, el conejo mostró un plano de cosas que Naofumi le había fabricado y mostrado.
Luego de la fabricación de distintas piezas de acero, así como herramientas fuera de la realidad del armero, Kalhana comenzó a trabajar en la ballesta. Gracias a su enorme capacidad de observación y evaluación, logró determinar varías funciones en objetos del plano.
La base era de madera, el sistema de trabajo era sencillo y la munición era una simple flecha.
El sistema de arco que había implementado a diferencia de la primera versión tenía un duplicado inferior, con el fin de no romperse con cada disparo, como pasó en los primeros usos. Luego usó el sistema de poleas con el fin de reducir el retroceso y la velocidad de las tiras de goma, que remplazó por hilos mágicos. La ballesta había sido un éxito.
El caso del trabuco era otra cosa. El simple accionar era sencillo de hacer, pero su sistema requería un herrero distinto, siendo que Oyaji no pudo ser de utilidad por su incapacidad de mantener el cañón intacto sin que se partiera en dos. Esto también aplica al cañón de mano.
~ ¿Un herrero no sirve para esto? ¿Acaso requiere otro tipo de personas para poder crearlo?
Sin más, se dispuso a seguir rayando la madera con una piedra para alisarla mientras Firo dormía en su forma original... Por otra parte, se podía ver a un grupo de tres globos volando por los aires continuamente por gracia de sus lianas.
...
Naofumi suspiró mientras Raphtalia observaba con los ojos brillando de admiración.
- Raph, dí algo. Me aterras.
- ¡Umu! ¡Genial! ¡Glorioso! ¡Sublime! ¡Asombroso! ¡Hermoso! ¡Perfec-!
- ¡Esos son adjetivos descriptivos! ¡Dime algo con valor!
Naofumi suspiró amargado. Su armadura ahora no tenía los hombros altos que usaba para relucir su poderío ante la gente, si no que ahora eran gruesos y tenían cuernos y huesos de una columna sobresaliendo de la armadura y procurando servir como trabas por si un arma intentaba lograr atravesar su defensa. El abdomen seguía normal, salvo que las aberturas de los costados ahora estaban cubiertas de huesos molidos que se habían denotado como malla de defensa a los costados. Sus piernas seguían igual, exceptuando que sus botas tenían garras sobresaliendo de estas.
- Estoy pensando seriamente que quieres que me vea como un mercenario, como Kal.
- ¡¿Cómo puedes pensar eso de mí, chico?!
- ¡Deja de sonreír, maldito herrero desgraciado!
...
- ¿Cómo me veo?
A diferencia de él, la armadura de ella era más ajustada... Mucho más ajustada.
- Oyaji, te odio.
- Yo también te quiero, chico. Te ves bien, nena.
- ¿Por qué te sangra la naríz, Naofumi?
- Solo olvídalo. Vámonos.
...
Con todo estos sucesos, el encantamiento que hicieron fue casi nulo. Solo destacó el hecho de que Naofumi portaba una gema con el alma de un dragón que llamó la atención de este.
La gema se había partido en pedazos. Los últimos fragmentos del cristal morado estaban dispersos por su armadura. Salvo uno, que posaba en el dorso de sus guanteletes, cerca de los nudillos.
- Naofumi. ¿Qué piensas?
- Nada, Raph. Solo sentía la necesidad de erradicar la mitad del universo sin razón aparente.
- ¿De qué diablos estás hablando?
- ¡Oh! ¡Albóndigas!
- ¡No me ignores!
...
El collar de Raphtalia remplazó su anterior collar defensa y lo portaba con orgullo, colgando delante de su armadura. Se notaba contenta.
El par llegó al campamento, sorprendiéndose por notar que no había nadie dentro del área. Como todo estaba en condiciones, sospecharon que el par estaba en alguna parte de las praderas.
En efecto, el par estaba luciéndose con increíble destreza. Kalhana montaba sobre Firo, disparando su ballesta con precisión hacia los globos enemigos. El disparo los hacía explotar, así como que la flecha siguiera su trayecto. Como detalle, los globos de Naofumi estaban destrozando a varios conejos en la zona y los devoraban crudos. Era un espectáculo desagradable.
Fue entonces cuando Naofumi notó que el nivel de Firo ya rondaba el 50.
- Tenemos que felicitar a Kalhana. Tenemos lo que necesitábamos.
...
- Bien. Firo, adelante.
Dentro del Reloj de Arena del Dragón, Firo estaba promocionando de nivel. Naofumi prestó atención a la pantalla, notando que el elemento mágico de más frecuencia de uso Firo, Agua, se amaestró y sus estadísticas se duplicaron.
- Otra vez... ¿Esto tiene que ver con la influencia de escudo?
- ¡Firo controla agua!
Jugando con una enorme liana de agua que había creado, la muchacha disfrutaba de sus nuevos dotes.
[ Iwarani Firo (Extintora experta)
- Eso no sé ve bien para un futuro...
El muchacho ya estaba estimando que esa ave le haría tantas bromas con eso, que poco le faltaría para cocinarla por si mismo.
- Firo no molestará a Maestro. Pero a Oji-san... - Comentó el ave, respondiendo a la duda muda del héroe. Este se sorprendió momentáneamente por la visible astucia de la pequeña niña.
- ¡Oye! ¡Yo te trato bien, mocosa! ¡No me pagues así!
Naofumi miró el tiempo que quedaba y suspiró algo amargado.
- Lamento interumpirlos, "niños". Pero nos queda poco tiempo. Dentro de media hora empieza la Ola.
- ¡¿Niños?!
- ¿Ola?
- Raph, explícale a Firo todo. Tenemos que buscar a tu amiga, Kal, así como a los reclutas que vinieron a buscarnos. Ya los llamé con una carta del gremio.
- Aún me sorprende que trabajes tan duro en este lugar.
- Cuando tenga la oportunidad, me iré a otro reino y veré si me ofrece algo mejor. Sin embargo, no ignoraré a la gente que me brindó su mano en este lugar.
- Ya veo...
El grupo avanzó hasta la armería de Oyaji, siendo que Royce se mostraba llegando hacia el grupo con prisa. Luego llegó el grupo de jóvenes.
El silencio recorría el área, poniendo nerviosos a todos.
- Quedan 15 minutos... Antes de empezar, ¿Alguien quiere retirarse?
Nadie cedió su lugar a una retirada, pero si se miraban unos a otros.
- Deberías decir algunas palabras, Naofumi. Ellos esperan algo de ti. - Susurró Raphtalia con algo de gracia ante el nerviosismo de uno de los reclutas. Notó la mirada de la Demi-humana del grupo que le guiñó un ojo en gesto de apoyo, avergonzándola.
- Ya veo... Emm... Supongo que debería decir algo antes de que esto ocurra, ¿No? Bueno... Primero quiero dejar constancia en que confío en todos los presentes aquí y quiero que den todo de sí para luchar. Nada de respeto, nada de honor. Aquí luchamos por supervivencia... Esta es la lucha por nuestras vidas, por las de nuestros seres queridos, y vamos a ganar. Cueste, lo que cueste... Lo siguiente es en cuestión al plan. Sigan los pasos como corresponde. Sin fallos. Si los hay, asúman la responsabilidad. Aquí estamos para darlo todo y avanzar con todo al futuro... Muchos aquí han perdido familia, sus vidas... incluso su dignidad... No podemos permitirnos llorar ahora. El tiempo no se puede comprar lamentablemente, por lo que debemos hacer que cada segundo valga algo por los vivos. ¡Demos todo contra esa maldita Ola y vivamos en paz!
- ¡SÍÍÍ!
- ¡ESO ES!
- ¡ASÍ SE HABLA, MOCOSO!
Mientras todos se armaban de valor, el conteo finalmente llegaba a cero...
...
Naofumi abrió los ojos. El lugar en donde se hallaban era el pueblo en donde el héroe había salvado a la anciana de un joven que habían llevado a su pueblo. El lugar en donde Naofumi creó el nombre de su servicio de ayuda y rescate. Algo, hasta hoy, muy útil y necesario para la gente del reino, que poco y nada tenía de apoyo del rey.
Al notar al frente, notó que estaban los demás héroes y sus grupos.
- ¡Bien! ¡Tal y como se ha planteado! ¡Andando! ¡Andando! ¡Andando! ¡Kal, verifica el área y busca enemigos desde el terreno alto! ¡Eres nuestros ojos y oídos!
- Seguro.
- ¡Royce, cubre a todos los civiles atrapados mientras los reclutas los sacan de allí!
- ¡Sí!
- ¡Firo, Raph, conmigo! ¡Vamos a ayudar a todos los que podamos!
- ¡Suena a plan~!
- ¡Umu!
- ¡Escudos filosos! ¡Escudo Reflector! ¡Escudo de Quimera!
Naofumi no esperó más y saltó, elevándose con magia hacia los techos, para comenzar a correr con excesiva facilidad. Firo le seguía el paso volando y Raphtalia pasó por arriba de los héroes con un salto, corriendo por las paredes de las casas, hasta comenzar a avanzar sin freno.
Sin más, los héroes no se quedaron de brazos cruzados y comenzaron a buscar al jefe de la Ola.
...
Naofumi cayó, devastando el suelo, con los cadáveres de dos lob0os en sus manos.
- ¡Extracción!
Como si el sistema del escudo funcionara de manera extraña, una especie de aspiradora comenzó a funcionar en la gema, desmembrando prolijamente a los cadáveres.
Lobos, goblins, lagartos, cóndores y sombras. Todo lo mataba y lo acumulaba en su escudo.
Finalmente, se levantó, notando como una jauría se aproximaba a paso lento. Suspiró y se limpió la sangre de la mejilla, preparando sus escudos para atacar.
- Creo que no lo entienden... Yo no estoy encerrado aquí con ustedes...
Golpes. El callejón de donde el héroe se hallaba fue brutalmente resonado en la oscuridad y los chillidos de desesperación. Incluso algunos saltaron hacia el oscuro lugar, solo para unirse al grupo de agónicos.
Cuando salió, casi bañado en sangre de monstruos, Naofumi suspiró y siguió caminando luego de tomar una poción de salud.
- ¡Naofumi! ¡Tenemos refuerzos de la gente del pueblo! ¡Estamos a un día y medio del reino! ¡Ninguno de nosotros podrá esperarlos! - Gritó Kal desde el techo de una casa, mirándolo seriamente.
- ¡La carreta está en la plaza! ¡Allí tendrán todo tipo de armas y medicación! ¡Cubre a los que ayudarán allí! - Anunció Naofumi mientras se preparaba para avanzar.
- ¡Estoy listo para seguir! ¡¿Cómo están todos?!
- ¡Los reclutas sacaron a todos los civiles! ¡Royce está manteniéndolos al tanto! ¡Firo se está devorando a varios lagartos que están en el área y Raphtalia se está encargando de los espectros!
- ¡Bien! ¡Seguiré avanzando entonces!
- ¡Ten cuidado!
- ¡Yo diría que tú deberías tenerlo! ¡Se acercan cóndores!
- ¿Eh? ¡Ah! ¡Maldición!
Kalhana evadió un ataqué de una parvada y comenzó a pelear contra las aves.
Abandonando el área, Naofumi se encontró con la plaza llena de aldeanos abastos de armas, listos para enfrentar a la amenaza. Pensó lo obvio, y se decidió por sacarlos del área.
- ¡Señores! ¡La horda se aproxima hacia aquí, deben irse! - Gritó Naofumi al bajar de un techo con su escudo al planear, cayendo justo enfrente de los ciudadanos.
- ¡Pero queremos pelear! ¡Es nuestro hogar! ¡Ayudaremos!
- ¡Lo permitiría si tuvieran los niveles suficientes!
- Entonces déjanos batallar.
Al voltear, él se encontró con una mujer anciana. Recordándola bien, ella fue la anciana que había salvado con su poción mágica.
- Será una masacre. No puedo permitirlo.
- Confía en mí, mocoso. La mayoría aquí fuimos aventureros en el pasado.
Mirando a algunos de los ciudadanos, notó que muchos tenían posturas de combates ejemplares.
- Ya veo... Te lo confío, anciana. Les dejo ese carro con recursos ahí. Velen por usarlo con cautela...
- ¡No será necesario!
Al voltear, Kalhana y Royce llegaron a su lado, mostrándose algo agotados.
- ¿Qué pasó con los civiles retirados?
- Varios soldados de la zona llegaron, estaban enfrentando bandidos al venir. Los están escoltando fuera del pueblo.
- Royce, Kal...
- No... Royce, te lo pido. Cuida de la gente de aquí.
- ¡¿Qué harás tú?!
- Iré a ayudar al héroe que me devolvió la vida. Raphtalia y Firo vienen en camino, debemos avanzar... Naofumi. Si no ayudamos en el combate, el desastre será colosal.
El mencionado suspiró profundamente, para luego mirar el cielo con algo de disgusto.
- ¡Agh! ¡De acuerdo! ¡Ven si quieres! ¡Royce, te los confío!
Sin más, el héroe comenzó a correr con el conejo detrás. Dejando a una joven mirando al conejo con preocupación.
- Por favor... Vuelvan a salvo.
...
- Me siento incómodo...
- ¡Dímelo a mí!
Naofumi viajaba desde la espalda del conejo que trotaba a la par de Firo, que trasladaba a una Raphtalia que le clavaba la mirada de una manera peligrosa.
- ¡Raphtalia, tengo esposa e hijo! ¡No soy una amenaza!
- No lo creo...
- ¡QUE NO SOY DE ESE TIPO!
- ¡Allí! ¡Vamos a por ese hijo de puta!
- ¡Lenguaje, Naofumi!
Naofumi se elevó con magia, dirigiéndose hacia las nubes, para comenzar a planear hacia una especie de barco que se elevaba en lo alto. Detrás de él, Firo elevaba al par de problemáticos que seguían discutiendo.
- ¡No dejaré que te quedes con Naofumi!
- ¡YO SOLO QUIERO VER A MI FAMILIA!
- ¡El plan es el siguiente! ¡Bajamos en el barco y comenzamos a dar de pataditas a todos en él! ¡Claro, la división es simple! ¡Kal, tú detrás! ¡Si puedes perforar al enemigo, dale con todo! ¡Raph, Firo, son la primera línea! ¡Si los ataques cesan, vuelven! ¡Si el enemigo es incapaz de recibir daño, nos retiramos! ¡¿Queda claro?!
- ¡Sí~!
- ¡Umu!
- ¡Seguro!
- ¡Bien! ¡Escudo del odio: Odio de los fantasmas!
No le fue difícil distinguir al enemigo como un espectro ya que vió claramente como este flotaba y recibía ataques simultáneos de los héroes sin daño alguno.
- ¡AAAAALLÍÍÍÍÍÍ VOOOOYYYY! ¡IMPACTO METEORO: DESTELLO DE IRA!
Dejando brotar algo de su poder oscuro, Naofumi se lanzó en picada hacia el enemigo. Fue cuando dicha oscuridad comenzó a brillar intensamente, acumulando una enorme potencia en los escudos de sus brazos.
Los héroes y el monstruo llegaron a oír el rotundo grito del héroe del escudo, solo para observar al fantasma recibir un rotundo impacto físico que lo perforó por completo y lo electrificó. Sin embargo, se repuso fácilmente, pero con evidente daño causado.
- ¡AÚN NO ACABÉ! ¡SERIE SANTA! ¡METRALLA SANTA: ASALTO JUSTICIERO!
Los escudos de sus piernas brillaron intensamente, mientras que sus brazos desprendían terribles descargas eléctricas. Sin más, comenzó a azotar a la criatura con irradiante odio. La criatura iba a morderlo, pero un impacto mediocre en su ojo lo hizo enfadar.
- ¡Ni lo pienses, pescado feo! - Dijo Kalhana mientras recargaba la ballesta y se dedicaba a saltar dentro del barco.
Firo fue directo a él, pateándolo, mientras que Raphtalia saltaba y comenzaba a girar en el aire mientras su cabellos se comenzaba a encender en llamas al igual que la punta de su lanza.
- ¡Baile de los mil cortes!
Con estocadas increíbles, la muchacha comenzó a azotar a la criatura. Esta solo se sacudió despidiéndola de su espalda.
- ¡Naofumi! - Comentó Motoyasu algo enfadado.
- ¡Esa cosa es dura! ¡Kal, ¿Crees que puedes hacerle algo?!
- ¡No! ¡Su volumen es incapaz de recibir daño por envenenamiento!
- ¡¿Raph, Firo?!
- ¡Nada!
- ¡No, no~!
- ¡Ey, ustedes, "héroes" de pacotilla! ¡Vayan y pártanle su puta madre!
- ¡Naofumi, calma! Oh... Es el escudo del Odio.
- ¡Que le den a la razón y la noción! ¡Yo fabrico mis propias opciones! ¡Prision Shield!
Aprovechando que la criatura estaba quieta, fue encerrada en una esfera gigante de escudos. Naofumi suspiró, algo agotado por la maldición de los escudos que sostenía.
- Raph... Firo... Kal... Cuiden de mí cuando esto acabe... ¡Escudo del Odio: Odio de los dragones! ¡Invoco a la criatura dimensional que me prestará su poder y devorará a mi enemigo! ¡El salto de la odio e ira yace dentro de mi ser y anhela escurrir su sangre ante mi abrigo! ¡Brota de mí la fuerza más inédita y renace a la bestia que maldigo!¡El atardecer de un mundo en llamas clama que acabe con tu alma! ¡El solo hecho de haberme provocado es tu condena! ¡No habrá pena que clame por tu pena! ¡Técnica contra no muertos! ¡Devorador de almas!
Un círculo se figuró debajo de este. Intentó huir, desesperadamente, pero la cabeza de dragón rojo que salió desde el círculo acabó con él de un mordisco y lo arrastró hacia el interior. Finalmente, el círculo desapareció, pero el enemigo volvió a aparecer repentinamente, muerto.
- ¡E-Extracción!
El aura del escudo comenzó a absorber la mayor cantidad posible de la criatura, permitiéndole obtener un nuevo escudo mientras estaba derribado. Raphtalia se acercó y lo miró preocupada al verle severas quemaduras en todo el rostro.
- ¡Naofumi!
- ¡Estoy bien! Creo... ¡Escudo Santo!
El brillo latió con fuerza repentinamente, mientras que el héroe se levantaba nuevamente. Sonrió hacia si mismo y miró a sus compañeros que estaban enfrente de los héroes.
- ¡Ganamos! - Comentó con felicidad, solo un segundo antes de una explosión detrás de él. Al voltear, notó que entre el humo de la devastación, una especie de mujer se hizo presente.
- ¿Qué dia-?
- ¿Hmm? ¿Hmm? - Comentó la mujer al observar a todos los presentes con sus respectivos compañeros. - Si ese monstruo les causó graves problemas, ¿Ustedes realmente son los héroes destinados a velar por el destino del mundo? De hecho, aquí solo veo a un solo héroe.
Naofumi podía asegurar a ciencia obvia que ella era un enemigo, y no uno cualquiera. Se limpió el sudor de su frente con preocupación y se puso en guardia.
- Raph, Firo, Kal... Atrás mío. Firo, vuelve a tu forma humana.
- Atento... ¿Cómo te llamas, héroe del escudo? - Comentó con una suave sonrisa.
- De dónde vengo yo... Comunmente se presenta quien busca saberlo. Pero aquí, me puedes conocer como el hombre que no permitirá que sigan destruyendo el hogar de los inocentes.
- Jo~. Que presencia. Incluso para ser un héroe, te oyes como uno muy común... Lástima que aquí solo seré tu enemiga.
- Te equivocas. La diferencia aquí con todos los presentes es que yo no temo a una sola cosa... Yo no le temo a la muerte... Escudo Reflector. Escudo Filoso. Door Shields.
Sus brazos tuvieron los mencionados, pero entonces, sus piernas obtuvieron unos pequeños, pero pesados escudos que justamente agrietaron la madera del barco.
- Glass...
- Naofumi... ¡Raph, combo de devastación!
- ¡Umu!
Corriendo hacia ella, el héroe se abalanzó contra la mencionada mujer y comenzó a azotarla con una secuencia de golpes colosal. Raphtalia apareció atrás al remover su invisibilidad e intentó lo mismo, pero los abanicos de ella tampoco se lo permitieron.
- ¿Ustedes dos solos? Deberían enviar a sus lacayos si son de clase de apoyo.
- ¡¿Lacayos?! ¡Espada meteoro!
- ¡Lanza meteoro!
- ¡Fecha meteoro!
Los impactos iban a Glass, pero ella vió esto y se removió, Raphtalia no notó que estaba en el radio de daño del ataque y se acercó a ella para atacarla.
Naofumi, que también se alejó momentáneamente, notó una sola cosa en el impacto que su compañera recibiría...
ELLA MORIRÍA.
- ¡NOOOOO! ¡RAPHTALIA!
Corriendo en la trayectoria de Glass, que estaba dispuesta a recibir el impacto sin problemas, se sorprendió cuando notó al héroe abalanzarse sobre la chica que estaba con la espada entre sus abanicos.
- ¡DOOOOORSHIIIIEEEELDD!
Explosión. Solo pudo ver cuando el héroe llegó a abrazarla, exponiendo su espalda para el impacto.
- ¡Naofumi! - Gritó Kalhana sorprendido porque la enemiga se había sorprendido de lo que había pasado y había retrocedido por la sorpresa. - ¿Qué le hiciste...? ¡¿QUÉ CARAJOS LE HICISTE, MOCOSO?! ¡VOY A MATARTE AHORA MISMO!
El conejo no dudó en arremeter contra el héroe de la lanza, tomándolo de su armadura. Este se mostraba en shock, incapaz de pensar en lo que ocurrió.
- ¡Maestro!
[ Equipamiento: # escudos indestructibles.
[ Equipamiento: 5 escudos indestructibles.
Cuando la estela fue desapareciendo, todos se sorprendieron al ver al héroe casi deshecho de heridas y quemaduras, sin la mitad de su armadura superior, que había sido devastada, pero con un notorio escudo enorme en su espalda. Raphtalia estaba en sus brazos a salvo, pero inconsciente.
No. No en sus brazos, si no en uno... Ya que el otro ya no estaba desde el hombro en adelante. El costo había sido sacrificar su brazo para salvarla. La sangre salía a más no poder. Sin embargo, este tomó una poción del pecho de la muchacha y la bebió sin que pudieran ver su rostro. Al asegurarse de que seguía en condiciones para pelear, acarició el rostro de Raphtalia con cariño.
- Estás a salvo... Pude salvarte otra vez... Ahora es mi turno para pelear por ti, Raph. No puedo contenerlo más...
Al levantarse, Naofumi tenía los ojos brillando de rojo. Se levantó, tambaleándose, mirando a los héroes con odio y mucha, pero mucha ira contenida.
- Es hora de que mi ira se manifieste en todo su esplendor... ¡ESCUDO DE LA IRA!
