Hermione tomó la comida y la dejó en el arcón entre el sofá y el sillón.
— Ha sido idea de Neville — le dijo Harry.
La joven no estaba todavía segura de que le cayera bien, pero optó por mostrarse educada.
— Gracias.
— Hay un bollo de canela y pasas — comentó Neville.
— Mi favorito. Gracias de nuevo — ella sacó el bollo y lo untó de queso.
— ¿No quieres saber qué es lo que queremos enseñarte? — preguntó Harry, que se sirvió un panecillo.
— Espero que sea interesante, porque no estoy de humor.
— A ver si lo adivino — Harry puso jamón cocido en su panecillo — Le has dicho a Draco lo que sientes y él te lo ha racionalizado todo y se ha ido.
— ¿Cómo lo sabes? ¿Has hablado con él? — preguntó ella.
Hubiera preferido aquella conversación sin Neville, pero tampoco le importaba tanto. Y él estaba callado.
— No me hace falta hablar con él. Somos amigos desde hace mucho — la apuntó con un cuchillo de plástico — Ya te dije que tendrías que luchar por él.
La joven se sentía vacía por dentro.
— No puedo obligarlo a que me quiera.
— Si te quisiera, ¿lucharías por él?
Hermione hizo una mueca. Sabía que Harry era egoísta, pero no cruel.
— Si pensara que me quería, tú sabes que lucharía.
Harry sonrió como el gato que acaba de comerse al canario.
— Esta mañana he descubierto que Draco tiene un gran secreto conmigo.
— ¿Sí?
— Sabía que estaba enamorado de alguien, pero no sabía de quién. Y esta mañana he sabido quién es la misteriosa mujer.
A ella le dio un vuelco el corazón. Una cosa era saber que Draco amaba a otra mujer y otra...
— Creía que no habías hablado con él.
— Y no lo he hecho. Pero una imagen vale más que mil palabras. ¿Recuerdas nuestra fiesta de compromiso en la galería?
— Claro que sí. La planeé yo. ¿Por qué no vas al grano de una vez? ¿Quién es ella?
— Cada cosa a su tiempo. Ten un poco de paciencia. Esa noche, Neville hizo fotos de nuestra fiesta de compromiso. Esta mañana las hemos mirado juntos.
Neville sacó una foto de un sobre en el que Hermione no se había fijado antes y se la dio a Harry, quien se la pasó a ella.
— ¿Qué te parece?
Draco, que claramente no sabía que lo estaban fotografiando, miraba a alguien fuera de la foto. El anhelo de su rostro, la ternura y el dolor de sus ojos fueron como un cuchillo en el corazón de la joven. La expresión de su cara, de sus ojos, era tan íntima, tan personal, que se sentía mal mirándolo. Neville había captado la belleza y la tristeza del amor. Hermione apartó la vista.
— Yo diría que es el rostro de un hombre apasionadamente enamorado — dijo con un nudo en la garganta.
Sentía náuseas. Si aquélla era su fiesta de compromiso, era probable que conociera a la mujer a la que tanto amaba él. O no. Muchos invitados habían sido conocidos de Harry.
— Estoy de acuerdo — repuso éste — La foto está hecha con zoom. Neville sacó esta otra con una lente normal — le pasó otra foto — Mira al amor de su vida.
Hermione se obligó a mirar. La foto cayó sobre el arcón y ella miró atónita una foto de ella misma sentada sola a una mesa. Todos los demás se habían levantado a bailar y ella necesitaba quedarse unos momentos a solas. Draco se sentaba una mesa más allá.
El anhelo, la pasión, iban dirigidos a ella.
— Pero soy yo — susurró.
— Sí. Y como ya te he dicho, una imagen vale más que mil palabras. Él te quiere — dijo Harry con una mueca de triunfo.
Hermione estaba atontada.
— Pero eso no tiene sentido. Esta mañana le he dicho lo que sentía y él se ha ido.
— Normal — asintió Harry.
— ¿Pero por qué? Le he dicho qué lo quería y él me ha hecho creer que quería a otra y me ha deseado que sea feliz.
— Desde que lo conozco le ha faltado cariño. Narcissa y Lucius no son malas personas y no son crueles. Y yo creo que por fin se han dado cuenta de lo que han hecho y quieren rectificar. Ellos se tenían el uno al otro y Draco estaba solo. Gracias a Dios que existían sus abuelos. Si no hubiera sido por ellos... Pero Draco está convencido de que nadie puede quererlo.
Hermione había sacado conclusiones similares por lo poco que le había contado él de su infancia.
— ¿Te ha dicho él que no es digno de amor?
— No hace falta. Mantiene a todo el mundo a distancia. He pensado mucho en él desde que salimos del hospital. No creo que haya sido siempre así, aunque cuando yo lo conocí ya lo era. Creo que de niño sus padres no dejaban de apartarlo de sus vidas hasta que al fin decidió que sufría menos si era él el que cerraba la puerta. Sus padres. Pansy una chica inglesa. Tú. Hasta yo a veces.
