Tan confuso, todo se sentía de esa manera. Yuuri quería que el día de su cumpleaños fuese especial y quería planearlo con Yuri, pero se le hacía muy extraño el comportamiento de este últimamente y no era porque estuviese haciendo cosas malas, sino todo lo contrario. El rubio estaba muy atento y cariñoso, ya no lo llamaba "cerdo" o "idiota", también había dejado de insultar a otros, hacía todo lo que se le pedía sin siquiera reclamar algo, dejaba sus videojuegos cuando Yuuri estaba cerca solo para llenarlo de mimos. Todo era muy extraño, como vivir en una realidad alterna donde la personalidad de Yuri era como la de Víctor.

Esto no le estaba gustando, Yuuri pensó que después de un tiempo pasada la discusión por el platinado, tal vez el humanoide había decidido parecerse a aquel hombre de ojos azules. El problema es que Yuri no era Víctor y nunca lo sería, lo cual no era malo, solo diferente.

Yuri después de llamar a su abuelo, que este aceptara verlo y conversar sobre aquel "favor", decidió que como serían los últimos días que pasaría con su humano, debía hacerlos inolvidables. Dejaría de lado su orgullo solo para que el chico fuese feliz y lo recordara con amor y cariño, tal y como lo hacía con Víctor. Cada vez que Yuuri se iba al trabajo, el rubio partía donde su "abuelo" para conversar los detalles de todo, ya le había contado lo que quería hacer y el anciano a pesar de no creer que fuera buena idea terminó accediendo.

Aun creo que es una mala idea, Yuratchka —Nikolai sabía que estaba mal tratarlo como su nieto cuando no lo era, pero al ser un simple humano no podía resistirse a los sentimientos de nostalgia que lo embargaban al ver a ese rubio de ojos verdes tan parecido a su familiar más preciado. El hecho de que el chico lo llamara abuelo, solo hacía crecer más los sentimientos en él.

Volveré contigo cuando todo esté listo, abuelo ¿No es eso lo que quieres? —Yuri jugaba sus cartas muy bien, sabía lo que provocaba en el anciano, no le costaba demostrarle cariño ya que no era fingido. Al tener los recuerdos del verdadero nieto de Nikolai, podía sentir amor por el anciano.

Está bien, necesito fotografías para saber cuál será su aspecto físico y para los recuerdos… —se quedó pensando unos momentos. Ni Yuri ni él sabían cómo había sido la vida de aquel hombre, así que no entendía como podrían siquiera recrear aquellas memorias— ¿Cómo planeas implantarle recuerdos?

La idea es una vez que el cerdo lo tenga, pueda venir aquí para recrear los recuerdos que él tiene en la memoria sobre el calvo —sonaba simple y sabía que Yuuri al tener a un nuevo Víctor con él, haría lo que fuera por mantenerlo a su lado. Después de todo las personas eran reemplazables, lástima que él no era perfecto para ocupar el puesto del otro.

Conversaron un largo rato sobre el prototipo, Yuri pensando en que pronto todo terminaría y el azabache tendría lo que siempre deseo. Era doloroso para él a un nivel que no entendía, por eso lo siguiente que haría luego de que Yuuri tuviese al humanoide que siempre quiso, sería pedirle a Nikolai que suprimiera sus sentimientos. No quería volver a sentir más, todo eso solo causaba problemas y eso le molestaba de sobremanera. Si no hubiese sentido amor, ahora no estaría doliendo tanto.

Dolía pensar en Yuuri con alguien que un fuera él, dolía saber que cada vez quedaba menos tiempo para su separación, pero lo que mas dolía era la amabilidad con la que el japonés lo trataba constantemente. Esa amabilidad innata de él, Yuuri era así con todo el mundo, pero con sus cercanos esa actitud se acentuaba mas y con el rubio… con Yuri era todo lo amable que podía a pesar de que habían veces que discutieran por la actitud explosiva de él.

Yuuri le había entregado tanto aún sabiendo que solo era una máquina y que todo estaba programado, que él solo podría devolverle todo de esta manera. Nunca se lo diría, pero se arrepentía de haberlo amado no solo por el dolor que se estaba provocando a sí mismo, sino también por el dolor que esto le provocaba a Yuuri, porque él también sufría sabiendo que jamás podrían ser como cualquier otra pareja. Con Víctor sería lo mismo, pero por lo menos sería con el amor de su vida y no con una segunda opción como lo era él.

Su abuelo no lo consideraba una buena idea, simplemente porque él quería lo mejor para el rubio y no le importaban los demás con tal de que su nieto fuese feliz.

Sabes que la felicidad solo es parte de mi programación abuelo, si no quieres quitar mis sentimientos después de que todo ocurra… siempre puedes programarme para ser feliz por siempre —ya nada importaba si Yuuri no estaría a su lado, después de todo ya estaba fingiendo una personalidad que no era la suya solo para verlo sonreír estos últimos días. Estaba seguro de que si fuese humano, hubiese luchado mas y no tendría esta idea, pero solo era un robot.

Y en los humanos solo se produce por la serotonina en el organismo, eso significa que puedo hacer a una persona feliz tan fácil como se me hace programarte a ti para que lo seas —Nikolai miró a Yuri con atención observando sus reacciones, el humanoide que creó había tomado su propio camino obteniendo ideas propias casi como un humano— aun así, haré lo que me pidas Yuratchka.

Pasaron varios días de esa manera, Yuri siendo amable y el azabache creyendo que algo iba mal.

La fiesta de cumpleaños para ambos comenzó a organizarla Phichit, pero como no iba a ser una fiesta sorpresa, consultaba con los festejados cada vez que tenía dudas sobre cómo hacer algo. Yuuri había adquirido nuevos amigos, así que la fiesta ya no consistiría solo en su familia, el moreno y el festejado, por lo que rentó un salón donde todos pudiesen estar cómodos a la hora de compartir entre ellos.

Por supuesto la lista de invitados consistía en los padres de Yuuri, su amado Seung, Jean, Otabek, Chris y Richard. Se había enterado por esos secretos a voces que se dan de repente en las redes sociales, que Chris y Richard estaban en una relación un poco más seria que una de solo amigos, Phichit no podía culparlos por no decir abiertamente que eran una pareja formal, ya que a él mismo le costó decirlo a viva voz.

El moreno pensaba en el año de locos que había transcurrido, lo que Yuuri no logró cambiar en mucho tiempo ni siquiera con su apoyo, en un año lo hizo gracias al rubio. Phichit de verdad estaba muy contento con su decisión de haberle regalado a Yuuri aquel robot y más aún al ver que la personalidad de Yuri era tan avasalladora, ya que gracias a eso su amigo se vio obligado a salir de su estado depresivo donde se auto compadecía constantemente. Ahora su mejor amigo sonreía de verdad y no solo en ciertas ocasiones, tenía como pareja a un humanoide, pero ¿Qué importaba mientras él fuese feliz? Aquel robot tenía sentimientos y personalidad, lo único que lo diferenciaba con un humano era que no corría sangre por sus venas, pero ¿Y eso qué? Mientras le hiciera bien a su amigo, mientras Yuri fuera feliz también aunque fuese algo programado, todo estaba perfecto.

Quería hacer algo que alegrara a ambos Yuris, también quería agradecer especialmente a aquel robot, así que compraría cosas que pudiesen usar cuando no hubiera nadie más en casa. Si, Phichit era un poco pervertido a la hora de hacerle regalos a su mejor amigo, pero era porque sabía que Yuuri al activar su modo seductor era bastante desinhibido. Lo sabía por las veces que lo había visto borracho lanzándose sin pudor sobre Víctor en sus muchas reuniones sociales. Había escuchado de la propia boca de Yuuri, que al rubio le gustaba el sexo un poco rudo así que les regalaría un set que pudiesen utilizar sabiamente. Ese día debía ser especial para ambos.

Seung no quiso participar en la organización del cumpleaños una vez que vio el regalo de Phichit, amaba a su esposo, pero a veces pensaba que este no conocía la palabra "pudor", aunque eso no le molestaba mientras no le afectara directamente al estar en público.

Chris si se ofreció a ayudar, al principio el plan para esa noche era emborrachar al japonés, pero sabían que el rubio se enojaría de sobremanera ya que la programación que le indicaba proteger a Yuuri estaba sobre la que necesitaba complacerlo, así que desecharon la idea.

Fueron juntos a comprar el regalo para ambos chicos, Chris compró también algunas cosas para él y Richard que pudiesen utilizar cuando el taxista se fuera a quedar con él en esas noches que necesitaban de la compañía del otro, lo cual era casi todas las noches.

Para cuando el día de la celebración llegó todo estaba listo, Otabek ayudó a Yuri a llevar su regalo a la fiesta, aunque le manifestó que si bien lo apoyaba, no estaba de acuerdo con que no lo hubiese consultado con el japonés antes.

Escondieron el obsequio detrás de unas cortinas del salón, antes de que Phichit volviera con unas cosas que había olvidado. El moreno era demasiado metiche en ocasiones, por lo que no querían que viera el tamaño del presente o preguntaría demasiadas cosas.

Phichit echó a Yuri para poder terminar de ordenar, el rubio se fue a buscar al azabache para poder ir juntos a la fiesta. Esta sería la última vez que estarían juntos así que todo debía ir perfecto. Yuri llegó al apartamento encontrándose con un Yuuri bien arreglado, con el cabello hacia atrás y con sus hermosos ojos brillando de felicidad— ¿Es hora de irnos? —preguntó al verlo llegar, sonriendo por lo feliz que estaba de haber conocido a Yuri. No podía pedir nada mejor para su vida.

El rubio se acercó a paso lento como queriendo que el tiempo pasara más despacio, como si quisiera retrasar lo mismo que él había estado planeando, pero no se arrepentiría porque sabía que esto era lo que haría al japonés feliz. Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca lo besó sin decir nada, era un beso cargado de sentimientos que Yuuri no podía descifrar bien, pero que le provocaban unas enormes ganas de llorar. Ese beso sabia a despedida. Juntaron sus frentes mirándose a los ojos y antes de que Yuuri siquiera pudiera preguntar lo que sucedía, el rubio le dijo "vámonos, nos esperan" tomando su mano y arrastrándolo a la salida donde Richard los esperaba.

Si Yuri hubiese tenido corazón, este se estaría rompiendo poco a poco con cada paso que daban hacia el vehículo, cada pedazo cayendo a cada minuto que pasaba. Pero él no tenía un corazón ¿Verdad? Ni siquiera disponía de un alma.

Llegaron al lugar y todos los recibieron felices y con el lugar lleno de adornos. Saludaron a todas las personas y Phichit preguntó varias veces que sucedía, pues veía la mirada de Yuuri apagada. El japonés solo respondía con que ni el mismo lo entendía del todo.

Los Yuris bailaron en medio del salón, apegados como si ninguno quisiera separarse del otro. El rubio sabía la razón por la cual no quería despegarse, pero el azabache solo tenía un presentimiento de que algo pasaría. Llegó el momento de entregar los regalos y el rubio insistió en ser el primero en entregar el suyo para Yuuri, todos soltaron un "awww" llenos de ternura, pero por alguna razón el japonés no se sentía cómodo.

Otabek y Yuri arrastraron el regalo y el corazón de Yuuri se contrajo. Reconocía la forma del regalo, era idéntico a cuando le trajeron al rubio, lo recordaba como si hubiese sido ayer. Un muy mal presentimiento le atravesó el pecho, el cual comprendió en el momento en que sacaron lo que cubría el obsequio y pudo verse un Víctor dormido dentro de la caja transparente.

Yuuri quedo boquiabierto sin saber cómo reaccionar. Todos los presentes quedaron en silencio, algunos entendiendo la finalidad del regalo y otros sin saber lo que sucedía realmente.

Aquí lo tienes, lo traje de vuelta para ti —dijo Yuri con una mirada triste y una sonrisa falsa en sus labios.

Continuará…