El domingo por la mañana Pansy y Charlie amanecieron juntos en la cama del pelirrojo, pero ella despertando primero recordó todos los pendientes que tenía para ese día y decidió apresurarse, así que dejó una nota despidiéndose y deseándole buen día en la mesita de noche, se vistió y corrió escaleras abajo en busca de Astoria y Daphne quienes para su buena suerte estaban en la sala común de slytherin.
— ¡Por Merlín! ¡Ahí estas! Nos estábamos preguntando si de nuevo habrías pasado la noche con el chico misterioso, supongo que tenía razón. —Comentó Daphne mientras se miraba en el espejo.
—Bien, sí, estaba con él. —Respondió Pansy mientras giraba los ojos. —Ahora qué les parece si mejor vamos a buscar algo para desayunar al gran comedor, por cierto hay algo que debo decirles. —Ese pequeño comentario hizo que ambas chicas voltearan a verla inmediatamente. —Pero no se los diré ni aquí, ni en el gran comedor, así que tendrán que esperar. —añadió con un rostro maldoso y se encaminó hacía la salida de la sala común.
Durante el camino Daphne y Astoria iban insistiendo en que les dijera de una vez por todas, argumentando que si no lo hacía terminaría olvidándolo, sin embargo Pansy permaneció firme y no les conto nada. Finalmente cuando llegaron al gran comedor, decidieron que al ser domingo y un hermoso día de primavera bien podían llevar la comida a la orilla del lago y desayunar bajo un árbol, así estarían solas y podrían hablar sin ser molestadas.
En cuanto llegaron a los jardines de la escuela, se dieron cuenta que la mañana era perfecta y sin duda había sido una muy buena idea desayunar ahí afuera, acomodaron todo para el picnic y comenzaron a disfrutar de sus jugos de naranja con los sándwiches y frutas que habían llevado.
—Creo que ya no tienes excusas para posponer más esto, así que dinos lo que sucede. —Daphne comía uvas mientras clavaba los ojos en Pansy.
—Bien les diré… —Hizo una pausa, respiro profundo y habló. —En realidad la novedad es más para ti que para Astoria, pues ella me descubrió hace un tiempo. —La rubia volteo a ver a su hermana, pero esta ni siquiera la miro pues veía a Pansy sorprendida de que por fin les diría todo. —Estoy saliendo con Charlie Weasley.
— ¡Por Merlín! ¿Es enserio? —Daphne se llevó las manos a la boca sorprendida. — ¿Y tú lo sabías? —Volteó a ver a Astoria con cara de incredulidad. Aunque realmente no sabía que era lo que más le sorprendía, si imaginar a la snob de Pansy Parkinson con un Weasley, que un profesor saliera con una alumna o que Astoria guardó ese secreto por tanto tiempo sin decirle a nadie.
—Claro que es enserio Daphne ¿por qué otra razón querría mantener esto en secreto? y no, no lo digo porque sea un Weasley, sino porque es un profesor. —Agrego al ver a Daphne levantar las cejas.
— ¿Qué te hizo cambiar de opinión, por qué ahora nos lo estas contando? —Habló por primera vez Astoria.
—La cosa es que… el próximo fin de semana será la boda de su hermano… el gemelo que ya no tiene oreja. —dijo al ver la cara de duda de sus amigas y ambas asintieron, recordando al divertido dúo con la gran tienda en el callejón Diagon. —En fin, él quiere presentarme con sus padres y su familia, ellos ya saben que estamos saliendo, bueno no todos lo saben pero en parte por eso voy a ir. Al principio tenía mis dudas de si era una buena idea, pero Charlie insistió mucho y además George y Angelina me enviaron una invitación específicamente para mi padre y para mí… También conocí hace unos días a su hermano mayor y su esposa y les prometí que nos veríamos de nuevo en la boda… La cosa es que quería decírselos porque seguramente después de este fin de semana muchos lo sabrán o comentaran por ahí y también porque quería una práctica, se lo diré a mi padre esta tarde, lo visitare para tomar el té y estoy algo nerviosa.
—Y debes estarlo, ¿crees que tu padre estará de acuerdo en verte con un Weasley? —Daphne era la que parecía más desconcertada.
—Estaba molesto cuando seguía frecuentando a Draco, pero jamás se opuso, sé que me dejara tomar mis propias decisiones.
—Querida. —Daphne clavo la mirada en Pansy. — ¿estas completamente segura de lo que haces? ¿Cómo sobrellevaras las cosas a futuro con alguien que claramente no tiene tus mismos ideales?
—Funcionara, no tengo duda sobre ello.
Daphne no estaba tan convencida, pero sabía lo aferrada que era su amiga y cuando tenía una idea en la cabeza nadie se la sacaba o la hacía cambiar de parecer, así que no dijo otra palabra. Pasaron un rato más en el lago hablando de nada en especial, simples charlas sin importancia, hasta que Daphne se disculpó pues según debía regresar a la sala común a terminar deberes de pociones, pero lo cierto es que quería poner fin al ambiente tenso que se respiraba entre ellas y por tanto creía que necesitaba un poco de distancia.
Mientras Astoria y Pansy miraban marcharse a Daphne a lo lejos, la pequeña Greengrass habló de nuevo. — Descuida no solo es por lo que le dijiste que se fue. Discutimos ayer, supongo esto solo fue la gota que derramo el vaso.
— ¿Qué sucedió?
—Draco y yo decidimos intentarlo. —el rubor en las mejillas y una sonrisita tímida aparecieron en el rostro de la castaña mientras trataba de disimular mirando el pasto.
Pansy levanto las cejas y le dedicó una pícara sonrisa que hizo sonrojas aún más a la pequeña Greengrass. —Cuéntamelo todo, quiero saber cómo fue que paso tan rápido.
—No eres la única que sabe qué hacer para conseguir lo que quiere. —La sonrisa altiva de Astoria demostraba que era una digna slytherin. —Pero te contare, sé que solo han pasado dos semanas desde que empecé a visitarlo pero de alguna manera él se abrió conmigo, nos conocíamos desde hace años pero creo que no fue sino hasta que por fin pudimos charlar a solas que estoy conociendo al verdadero Draco. — Pansy entendió a lo que se refería Astoria, pues sin duda Draco Malfoy solía ser otro cuando estaban ellos dos solos. — Además comenzamos a intercambiar cartas.
—Espera un momento ¿son suyas esas cartas que te llegan cada mañana y cada noche?
—Dos veces al día parecería demasiado, pero realmente creo que no llega a suplir el no poder verlo en toda la semana.
— ¿Pero cómo fue que te lo dijo?
—En realidad fue Narcissa quien hizo que todo fuera tan apresurado. —Suspiró. —Ayer mientras tomábamos el té, no paraba de mencionar que desde que comencé escribirle él está de mejor humor, y que sabe cuándo ya leyó mi carta de esa mañana porque suele llegar con una gran sonrisa a desayunar. En fin hizo muchos comentarios como ese, Draco parecía un tomate mientras escuchaba hablar a su madre, finalmente ella le insistió que me llevara a pasear a los jardines de la mansión, donde hablamos por fin a solas.
Flashback.
—Espero que puedas disculpar los comentarios de mi madre.
—Descuida, me alegra saber que no soy la única.
— ¿La única?
—Sí, que disfruta leer las cartas cada mañana y noche.
—Ten por seguro que son mis momentos favoritos del día, pero hasta ahora nada se compara con los sábados, cuando por fin tengo la dicha de volver a verte.
Astoria tomo la mano de Draco y este no se resistió, por tanto la chica ya no se negó a lo que su mente le suplicaba hiciera desde hacía tiempo y beso a Draco, un pequeño piquito.
—Tory…—Susurró Draco cuando ella se apartó. —No podemos estar juntos, no sería justo, no puedo arrastrarte conmigo a una vida en la que serás señalada y juzgada por estar conmigo.
—Al diablo con eso Draco, créeme que no me importa en lo más mínimo lo que piensen los demás, se quién eres realmente. —Astoria acaricio la mejilla del muchacho y este la miro a los ojos. —Y no puedo evitar sentir lo que siento, así que no me obligues a alejarme. —Esta vez fue Draco quien rompió la distancia y beso a la chica, quien sin poner resistencia le correspondió.
End Flashback.
—Típico de Draco queriendo alejar a todos, menos mal alguien como tú se fijó en él, no te rindes fácil Astoria y agradezco eso.
—Sé que él no atraviesa un buen momento, y aunque quiere alejarse de todos sé que no le gusta estar solo y simplemente lo hace porque cree que es lo mejor para los demás.
—Recuérdale lo maravilloso que es tener compañía y que es más fácil continuar cuando tienes a alguien contigo.
Ambas chicas continuaron hablando por un rato hasta que Pansy decidió que era hora de alistarse para ver a su padre, y cuando por fin estuvo lista, fue al despacho de la directora McGonagall quien la dejaría usar su red flú para llegar a su hogar.
En cuanto llegó, una elfina la recibió en la chimenea haciendo una reverencia exagerada.
—Señorita, que alegría que este en casa, su padre la está esperando en el jardín.
Un poco los nervios y un poco la costumbre hicieron que la chica ignorara por completo a la criatura y se dirigiera de plano hacia la parte exterior de su hogar en busca de su padre.
En cuanto lo vio se paró en seco y lo observó detalladamente, tenía una taza de té en la mano y el profeta en la otra, su aspecto no había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto durante las vacaciones de navidad, su cabello castaño opaco y algunas canas adornaban su cabeza, las arrugas en su cara y esos ojos verdes que eran casi iguales a los suyos. Alberich Parkinson al sentirse observado desvió la mirada del periódico y para su grata sorpresa se encontró con su hermosa hija parada unos metros adelante observándolo, así que sin más se puso de pie.
— ¿Te quedaras ahí parada para siempre querida?
La chica sonrió de lado y se acercó a su padre, le dio un beso en la mejilla y ambos tomaron asiento. Un movimiento de varita por parte de Pansy bastó para que el té comenzara a servirse por sí solo y un bollo se untara con mantequilla y mermelada antes de aterrizar suavemente en su plato.
—Debo decirte que me sorprendió un poco cuando me pediste verme esta tarde.
— ¿Tan extraño te parece que quiera venir a ver a mi padre? —Le replicó con una sonrisa divertida
—Un poco…—Le dio un sorbo a su té. —En especial porque desde que tienes 14 años no vienes a casa salvo en vacaciones…—puso la taza sobre la mesa. — recuerdo que durante tu primer año en Hogwarts, querías estar en casa cada domingo. —La chica se ruborizo. —Así que asumí que tenías algo importante que decirme, tanto que no quisiste hacerlo en una carta.
—Lamento haber estado tan ausente padre… tratare de cambiar un poco eso. —La chica se puso el cabello detrás de las orejas y su padre entendió que estaba nerviosa, quizás no eran tan cercanos, pero Alberich Parkinson reconocía esa manía en su hija, pues la tenía desde que era una niña.
—Descuida linda, no es un reproche. Sé que también no suelo ser la compañía más cautivadora, pero porque no dejamos eso a un lado y mejor hablamos de lo que viniste a decirme.
Pansy puso un sobre en la mesa y se lo extendió a su padre, quien lo tomó y lo miró con curiosidad, para después abrirlo y leer.
—Curioso, es una invitación para la boda de George Weasley, aunque supongo eso ya lo sabías pues el sobre estaba abierto. — Dijo Alberich.
—Es el próximo sábado. —Mencionó la chica y su padre abrió exageradamente los ojos. —tengo la invitación desde hace unas semanas y les envié una carta confirmando nuestra asistencia.
—Y… ¿Por qué me lo dices hasta ahora?
Pansy no sabía que contestar, pues le sorprendió más el hecho de que su padre estuviera más consternado del por qué le decía hasta ese momento y no del motivo por el cual fueron invitados.
— ¿No te sorprende que nos invitaran?
—En realidad no, estuve presente en la boda del hijo mayor.
— ¿Fuiste invitado a la boda de Bill y Fleur? —Preguntó bastante sorprendida.
—Simple cortesía, aunque supuse que algo tenía que ver con el hecho de que por muchos años el Departamento Contra el Uso Incorrecto de Objetos Muggles tuvo un financiamiento por parte de nuestra familia, departamento en el que trabajaba Arthur Weasley.
—No… lo… sabía… Pero… ¿Por qué financiabas ese departamento?
—Era barato y nunca esta demás tener aliados en todos los niveles del ministerio, si te soy sincero obtuvimos varios beneficios al financiarlos, por ejemplo después de la guerra nadie pudo señalarnos como puristas fanáticos, lo cual nos permitió continuar con nuestra vida en paz.
Pansy se quedó callada ante ese comentario y su padre no pudo evitar clavar su mirada en ella como tratando de descifrar lo que realmente le angustiaba y sintiéndose impotente por no saber exactamente qué decir, deseo que su difunta esposa estuviera ahí. Pansy finalmente se dio cuenta de cómo la veía su padre y sin saber cómo, se armó de valor para por fin soltarle la verdad.
—Estoy saliendo con Charlie Weasley.
Esta vez fue Alberich quien se quedó mudo y con mirada atónita.
—Sé que tal vez te sorprenda el hecho de que jamás mencioné nada, pero fue porque quería estar completamente segura de ir en serio con él. Y en este momento no tengo ninguna duda. —Pansy no sabía que decir, pues su padre seguía callado. —Estoy segura de que te agradara, es brillante, un experto en criaturas mágicas, todo un caballero y además es sangre pura.
—Sé que Arthur tiene muchos hijos así que no estoy seguro de cuál de todos es el tal Charlie… Pero ahora entiendo que viniste para avisarme que me lo presentaras este sábado.
—Así es.
Alberich suspiro y se acomodó en su silla. —Pansy. —hizo una pequeña pausa. — sé que me odiaras por esto pero como tu padre es mi deber bajarte de las nubes y hacerte ver aquello que quizás al estar enamorada la mente pueda disipar.
—Créeme que he contemplado todo. —dijo alzando la ceja aunque desviando la mirada.
— ¿Enserio lo crees?
Pansy no respondió nada y solo frunció el ceño molesta. Haciendo la situación más complicada para su padre, pues desde que era pequeña él jamás se había atrevido a negarle nada, en especial cuando hacia esa cara, quizás no era lo más correcto, pero para él era la forma más sencilla de suplir la ausencia de su madre y no encarar los problemas, sin embargo sabía que esa situación era diferente, y tenía que ser un poco más firme y exponer sus razones.
