Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!
El 26° y el 27°
El aeropuerto de Dallas-Forth Worth era un laberinto, así que nosotros, Edward, Esme, Carlisle y yo nos fuimos muy temprano. Y porque llegamos muy temprano y encontramos la terminal muy rápidamente, teníamos mucho tiempo de sobra. Edward y yo decidimos pasear por las tiendas de recuerdos junto a la puerta de embarque mientras esperábamos a que Carlisle y Esme tomaran algo de café. Aunque era temprano por la mañana, ya estaba toda nerviosa y no necesitaba más cafeína. Ya estaba inquieta.
Edward me aseguró que dormiría en el avión de todos modos. Su padre siempre traía consigo medicina para las náuseas. Ya sabía que tendría que tomarla. Un viaje corto era una cosa. Nueve horas completas sin parar en un avión eran otra historia completamente diferente.
Tenían algunas de las cosas más extrañas en la tienda. Todas las cosas tenían escrito 'Texas' en ellas. O la bandera de Texas. La mayoría era feas o las cosas normales de recuerdo que todo el mundo compraba cuando se veían 'obligados' a llevar regalos. Plumas, magnetos, vasos para licor… ese tipo de cosas.
Mordisqueé mi labio inferior al mirar unas pequeñas esculturas extrañas de madera. Eran de lobos, no que supiera por qué. Nunca había visto un lobo salvaje en Dallas. ¿Un coyote? Sí. ¿Lobo? No.
"¿Dónde te ves a ti misma en el futuro?" Edward preguntó de la nada. Me miraba con una expresión interesante, con curiosidad pero calmado.
"Depende," me encogí de hombros, sin darle una verdadera respuesta.
"¿De qué?"
"De cuándo en el futuro," le dije con sinceridad. "¿Un día a partir de hoy? Haciendo turismo. ¿Una semana a partir de hoy? Exhausta pero feliz. ¿Un mes a partir de hoy? No lo sé…"
"¿Qué hay de un año a partir de hoy?" Preguntó, viniendo a pararse junto a mí. Con sus manos en sus bolsillos, sus ojos observando mis manos mientras yo miraba diferentes cosas en vez de verlo a él.
Me encogí de hombros despacio. "¿La próxima Navidad? Bueno, espero estar pasándomela genial con mi familia… mi verdadera familia. Contigo, Alice y Jasper."
Suspiró suavemente y rodeó mi cintura con sus brazos al pararse detrás de mí. Colocó su barbilla sobre mi hombro mientras miraba. "Así es como me veo también."
Coloqué mis manos sobre las suyas, "¿Por qué preguntas?"
"Se me ocurrió, eso es todo," dijo, besando mi mejilla. Iba a sondearlo más, pero anunciaron nuestro vuelo. "Vamos. Nosotros abordamos primero. Estamos en primera clase."
"¿Primera clase?" Pregunté en shock. No me había dicho eso.
"Sí, en primera clase. No voy a viajar medio día en algo menos que eso. Mis padres no lo habrían hecho tampoco."
"Quiero—"
"Si las siguientes palabras que van a salir de tu boca son 'pagar por esto'…" Dijo a modo de advertencia. Supe en ese momento que andaba en territorio resbaloso. Ahora que conocía sobre las finanzas de Edward, sabía que ganaba bien—sobre todo en Texas con su propio negocio. Ganaba unos cincuenta mil al año en total, y no tenía muchos gastos. Tenía que mandar su ropa a la tintorería y arreglar cuerdas. La gasolina era su gasto más considerable.
Pero, incluso con las grandes ganancias, aun así no ganaba ni la mitad de lo que yo en un año. Creo que estaba un poco sensible respecto a eso. No porque ganara más dinero en sí, sino porque en eso simplemente no se sentía igual. Algunas veces me sentía mal por ello, pero no había nada que pudiera, u honestamente, haría al respecto.
Simplemente, era algo que tendríamos que resolver juntos.
"Quiero agradecerte," dije bajito, tomando su mano y llevándola a mis labios. "Esto es maravilloso."
Se enterneció un poco y una vez más me atrajo a sus brazos. Besé levemente su barbilla, mirando a sus intensos ojos verdes. Chispearon al mirarme, provocándome.
"Ven, ahí están mis padres. Vamos a abordar."
Me acurruqué junto a Edward en el cómodo asiento. Los padres de Edward estaban del otro lado del pasillo, Carlisle junto a la ventanilla. Le dio un golpecito a Esme, y ella sacó algo de su bolso y se lo pasó a Edward. Eran dos pastillitas blancas.
"Cuando pase la azafata, asegúrense de pedirle agua. Bébanla toda," dijo Esme con su gentil voz maternal. "Esto puede secar tu boca."
Después que estábamos en el aire, Edward nos consiguió dos botellas de agua. Me tomé la diminuta pastilla, pasándola rápidamente con un gran trago. Sabía algo salada. Fue desagradable. Pude ver por la expresión en el rostro de Edward que pensaba de la misma forma.
"¿Quieres ver la película?" Preguntó, sosteniendo mi mano con dulzura. Asentí en seguida, sonriéndole. "Solo te aviso que por lo general esta cosa me noquea por un par de horas. Así que, si me quedo dormido, no te sorprendas."
"Está bien," me encogí de hombros, sonriéndole. "Soy muy sensible a este tipo de medicina. Probablemente también me quede dormida."
No llegué a los treinta minutos de la película. No escuché, sentí, olí, o hice nada más que dormir durante todo el vuelo a Londres.
No sé qué me dio Carlisle, pero al parecer, era de lo bueno.
"¿Bella?" Edward me susurró al oído. "Hemos aterrizado. Es hora de irnos. Tienes que caminar ahora."
"No quiero," me quejé, metiendo mi rostro en su hombro.
"Te cargaré una vez que salgamos del aeropuerto. Vamos, amor," dijo, levantándome. Agarró mi equipaje de mano, que era todo lo que traje conmigo porque era lo bastante grande para guardar todo lo que necesitaba, y la suya antes de acercarme a su lado. Me tambaleé junto a él, apenas viva.
"La próxima vez, dale la mitad," escuché que dijo Carlisle con una pequeña carcajada. "Una vez que coma algo se sentirá mejor."
"¿Quieres comer algo?" Edward me preguntó bajito al oído. Sus labios estaban justo en mi piel, suaves, tersos y muy calientes.
"No, acurrucarnos y dormir," murmuré. Sentí que su pecho retumbó contra mi costado, y me volví ligeramente hacia él.
"Entonces te llevaremos a casa y te meteremos a la cama. Aquí es medianoche, de todos modos. Deberíamos dormir un poco y salir por la mañana. ¿Suena bien, mi amor?"
No dije nada. Solo asentí. Una vez que entramos al coche, me quedé dormida otra vez.
Cuando finalmente desperté, era de mañana. Temprano por la mañana, probablemente alrededor de las siete. Me sentía… extraña. No realmente descansada pero muy despierta y consciente. Froté mis ojos, mirando alrededor.
La habitación era antigua. La cama era muy grande con dosel. Las paredes eran de cálidos colores dorados. Solo había una puerta, y solo pude asumir que conducía a otras partes de la casa, pero había una gran cómoda con mis dos bolsas sobre ella. Solo había una ventana con un asiento y en una esquina había un librero.
Casi di un salto cuando vi a Edward sentado en una silla. Estaba leyendo con sus pantalones de dormir, mordiendo la uña de su pulgar al hacerlo. Estaba sumido en sus pensamientos.
"¿Estás bien?" Pregunté, incorporándome despacio. Sonrió lentamente al mismo tiempo que cerraba su libro.
"Excelente. He estado despierto por un rato, y no quería molestarte. Parecías muy cansada. ¿Cómo te sientes ahora?"
"Un poco confundida. Hambrienta," me encogí de hombros. Él se rio bajito.
"No me sorprende, para nada. El desayuno debe estar listo en poco tiempo. Mi mamá siempre lo tiene listo a las siete treinta."
"¿Dónde estoy?" Pregunté. Me senté lentamente y me di cuenta que solo traía puesta una camiseta y mis bragas. Edward debe haberme desvestido.
Me gustó mucho esa idea.
"Esta solía ser mi habitación cuando vivía aquí. Mis padres la redecoraron un poco."
"¿Dormiste conmigo?" Le pregunté, mordiendo mi labio inferior.
"Sí," sonrió. "A mis padres no les importa, aunque mi madre hizo varios comentarios burlones sobre 'No hacer tanto ruido mientras practicábamos cómo hacer bebés'," dijo con su marcado acento sureño fingido. Solté una risita aunque me sonrojé.
"Espero que les hayas dicho que no puedo hacer promesas."
"Les dije que tenían suerte de estar del otro lado de la casa," sonrió con picardía. "La dejé callada en seguida."
"Eres malo," bromeé.
"Razón por la cuál es bueno que estén del otro lado de la casa," dijo, subiendo a la cama conmigo. Se cernió sobre mí, sonriéndome. "Te ves tan hermosa cuando duermes."
"Tú eres hermoso todo el tiempo," le dije en respuesta sin aliento. Se sonrojó de un color intenso al mismo tiempo que se mordía el labio inferior. Lentamente llevó su mano a mi mejilla.
"Te amo."
Volví mi rostro para besar el centro de su mano, "Lo sé, también te amo. Y es en serio. Con todo el corazón."
"Lo sé," respondió en voz baja, el ambiente de pronto era muy intenso.
Pero afortunadamente, alguien tocó a la puerta. "¿Señor Cullen? El desayuno está listo," dijo una voz con un suave acento inglés. No era su madre, eso era seguro.
"El ama de llaves," dijo Edward, respondiendo mi pregunta tácita. "La señora Cope. Ven, vamos a vestirte. Sé que tienes que estar realmente hambrienta. Ayer no comiste nada además del desayuno."
Como si respondiera a Edward, mi estómago gruñó ruidosamente.
"¡Ahí están ustedes dos!" Carlisle dijo alegremente por detrás de su periódico. Traía puestos un par de gafas para leer muy bajas en su nariz. "Empezaba a preguntarme si habían sobrevivido la noche."
"Estamos vivos y bien," le sonreí en respuesta.
"Y hambrientos," Edward agregó al sacar una silla para mí. Esme salió revoloteando de la cocina, llevando algo a la mesa. Un momento después, una mujer con un cabello color rojo encendido vino con una bandeja llena de cosas. Parecía un servicio de té. "Buenos días, mamá."
"¡Querido!" Dijo, besando suavemente su mejilla. Carlisle se puso de pie y sacó una silla para Esme, la que ella tomó agradecida.
Entonces, de ahí lo aprendió él. Los buenos modales deben ser cosa de familia.
"¡A comer!" Dijo Carlisle, sirviendo cosas en su plato. Parecían ser huevos, tostada, y salchicha junto con algo de fruta. "¿Té, querida?" Me preguntó amablemente.
"¿De qué clase?" Pregunté despacio. Sabía que el té era algo totalmente distinto en Europa.
"¿Irish Breakfast?" Edward le preguntó a su papá. Carlisle asintió, sirviéndose una pequeña taza. "Es bueno, solo que un poco fuerte. ¿Quieres que te lo prepare? De la forma correcta, quiero decir."
"Por favor," le dije, empujando mi taza hacia él.
Y como si lo hiciera todos los días, Edward me preparó una delicada taza de té con mucha leche y azúcar. Me hizo sonreír verlo así. "Toma, pruébalo. Si no te gusta, puedo ir a conseguirte algo más. Sé que a mamá le gusta el té verde y debe haber café y leche, estoy seguro."
Tomé un largo sorbo. Tenía razón. Era fuerte, pero nada que no pudiera soportar. "No, este sabe bien. Gracias."
Comí como una desquiciada. Una vez que empecé, fue difícil detenerme. Simplemente estaba muy hambrienta. Y cuando terminamos, todo lo que quería hacer era tomar una ducha.
Me sentía asquerosa. Estúpidos aviones.
Edward notó que rascaba la parte de atrás de mi cabeza que picaba. Su cabello estaba muy alborotado, y realmente necesitaba afeitarse. Aunque, si no quería hacerlo, no me hubiese molestado. Solo quería pasar mis dedos sobre su barba para ver cómo se sentía.
Me perdí en una pequeña ensoñación que involucraba cosas sucias cuando sentí que Edward tomó mi mano. "Vamos a prepararnos para el día. ¿Tienen algún plan?" Le preguntó a sus padres.
"Hoy ninguno. Vamos a descansar. Mañana o el día siguiente vamos a ir a ver a tus abuelos, y tu tío Liam va a venir, así que tienes que ir," le informó Carlisle. Edward frunció el ceño.
¿Sus abuelos? Edward no había dicho nada sobre sus otros abuelos o un tío Liam. Solo podía suponer que era el hermano de Carlisle. O tal vez también su tío. Tendría que preguntarle a Edward.
"¿No hay forma de que me escape de eso?" Preguntó Edward.
Pensé que era bastante extraño, ya que a Edward le gustaba tanto estar en familia. Deben ser todo un caso si él estaba tratando de evitarlos.
"No," Carlisle respiró pesadamente. "En todo caso, han estado preguntando por ti. Sería educado ir a tomar el té. No te preocupes, no nos quedaremos mucho tiempo."
"Si debemos hacerlo," Edward suspiró, colocando su mano en mi espalda. "¿Nos vamos? Hoy es tuyo. Podemos hacer lo que sea que quieras."
"¿Hacer turismo?"
"Suena genial. Vamos a ducharnos y nos iremos. Que tengan una buena mañana," le dijo a sus padres antes de llevarme de vuelta a la recámara que compartíamos. Al parecer, toda la casa era como su habitación. Muy señorial. Estaba ansiosa por verla por fuera.
"¿Por qué no quieres ver a tus abuelos?" Le pregunté, sacando algo de ropa para poder cambiarme en el baño.
"Porque no son personas muy amables," suspiró. "Sinceramente, hacen que Renee parezca una santa. Les dio un ataque cuando mi padre se casó con mi madre. La llamaron basura blanca colonial. Ahora solo se refieren a ella como la zorra americana. Esperaba evitarme la visita porque les encantará conocerte." Me dio una pequeña sonrisa. "No me importa lo que digan. No cambiará lo que siento. Es solo que no quiero hacerte pasar por eso. Son personas horribles," murmuró bajo su aliento. "Francamente, solo quiero ver a mi tío."
"Oh," respondí, sin saber qué decir.
"No nos quedaremos mucho tiempo. Te diría que puedes salir por tu cuenta, pero sé que solo será peor la próxima vez que los veamos si se enteran que los estabas evitando. Supongo que será como una bandita. Arrancándola de una vez, ¿sabes?"
Asentí, recogiendo mi ropa y lo demás. "Me ducharé primero."
"¿Podemos ducharnos juntos? Honestamente, mis padres saben que soy un adulto. Ahorraremos agua," dijo suavemente. Solté una risita y asentí, aunque me estaba sonrojando. Por primera vez, él no lo estaba.
De algún modo, de verdad nos comportamos. Me vestí y sequé mi cabello con la secadora mientras Edward se afeitaba con mucho cuidado junto a mí. Nunca antes lo había visto hacerlo y en realidad, era muy interesante. Me sonrió cuando se dio cuenta, y le sonreí en respuesta, volviendo a mi trabajo.
Decidí ponerme algo de maquillaje, usando un cómodo suéter con mi chaqueta de cuero y guantes. No estaba terriblemente frío, pero estaba lo bastante frío para usarlos por lo que pude leer en el periódico de Carlisle.
Metí una cámara en mi bolso, junto con algo de dinero que cambié, y tarjetas de crédito. También puse mi guía y mi diario ahí dentro.
"Oh, ¡una cosa más!" Dijo Edward de prisa como si hubiese olvidado algo. Sacó una pequeña tarjeta azul de su bolsillo. "Mis padres consiguieron estás para nosotros. Sirven durante toda nuestra visita."
"¿Qué son?"
"Son pases de Londres con viajes."
"¿Y son para?"
"Para darte el pase gratis a todas estas cosas. Las cosas grandes. Como el zoológico y la Torre de Londres. A muchos museos. Ahorras mucho. También puedes utilizarlas en el transporte público. Son muy útiles."
"Qué considerados," le dije, agarrando la tarjeta de su mano y mirándola. "Recuérdame agradecerles."
"Créeme, ya lo he hecho," dijo, riéndose entre dientes. "Es algo caro para empezar, pero si vamos a todos los lugares a los que quiero llevarte, serán muy útiles como dije. Probablemente nos ahorraremos cientos. Bien, sé que dije que hoy es tu día pero dijiste que querías hacer turismo, así que conozco algo perfecto que podemos hacer—"
Puse mi mano en su boca para detener sus divagaciones. Me sonrió con inocencia. "Estoy en tus competentes manos."
"De acuerdo, en ese caso. Debemos apurarnos. Si lo hacemos, llegaremos a tiempo a la primera gira."
"¿Gira?"
"¡Oh, Edward!" Chillé como una niñita mientras tomaba varias fotos, varias de probablemente cientos que ya había tomado. "¡Esto es increíble!"
Estábamos en un crucero por el Río Támesis, y pude ver muchas cosas que siempre había querido ver. Había cosas que ni siquiera sabía que quería ver hasta entonces. Como el teatro de Shakespeare—el globo, el puente del Milenio... y muchas otras cosas.
"Me alegra que te guste. Pensé que esta sería una buena forma de comenzar el viaje. Por supuesto, muchas de estas cosas podemos visitarlas en persona. Hoy si te gustaría. ¿Y sabes? También tienen cruceros nocturnos. Tal vez podríamos tomar uno esta noche y ver la ciudad. Es totalmente diferente en la oscuridad."
Mordí mi labio, adorando la idea pero había algo más que quería hacer. "Quiero tachar algo de mi lista esta noche, si te parece bien."
"Por supuesto que sí. No tienes por qué preguntarme," dijo, pasando su mano por mi espalda. "¿Qué te gustaría hacer esta noche?"
"¿Podemos ir a bailar?" Le pregunté en voz baja. Una gigantesca sonrisa se extendió en sus labios.
"¡Eso sería maravilloso! Por supuesto."
Después de terminar el crucero, nos fuimos en una de las giras de los puentes de Londres. De hecho, había unos cuantos. Decidimos que visitaríamos el resto después de haber almorzado.
Edward me llevó a una clásica tienda de pescado frito con patatas fritas. Él roció vinagre de malta sobre toda su comida, por lo que me burlé de él. Me obligó a probarla, y por supuesto, también me gustó. Él entonces, a su vez, se burló de mí.
Supongo que nunca lo sabes hasta que lo pruebas.
Luego continuamos con las otras giras de los puentes de Londres. Me entristeció que no pude tomar algunas de las fotos que quería, sobre todo de las joyas por algunas políticas, pero estaba bien. Valió la pena solo verlas.
Después del puente de Londres, Edward me mostró el Palacio de Buckingham y me dijo que no molestara a los guardias. Dijo que era algo que hacían muchos turistas. No lo habría hecho de todos modos.
"¿Viniste a Londres a menudo después de mudarte a Dallas?" Le pregunté mientras viajábamos en un autobús de dos pisos.
Estaba en el paraíso geek. Todo era tan genial.
Edward se encogió de hombros, poniendo su brazo sobre mis hombros. "Hasta que terminé la universidad, sí. Vine de visita al menos una vez al año por un mes o algo así. Después de eso, no mucho. Esta es la primera visita que he hecho desde que mis padres se mudaron de vuelta a la propiedad de mis bisabuelos."
"¿Tus bisabuelos?" Le pregunté, instándolo a seguir hablando. Quería saber todo sobre él.
"Mmm, los abuelos de mi papá de lado de su padre. Mis abuelos odiaron cuando ellos le regalaron esta casa. Ellos habían desheredado a mi padre y esperaban que sus padres hicieran lo mismo. Mi bisabuela era una gran mujer mayor, muy enérgica. Le dijo a mi abuelo que se fuera al diablo y que era un cretino endogámico."
"¿Endogámico (1)?" Levanté una ceja.
Se rio entre dientes, "El primer esposo de mi bisabuela fue su primo. Tuvo a mi abuelo con él. Fue un matrimonio forzado y no muy feliz por lo que entiendo. Él murió 'en la guerra'," dijo, usando comillas, "y ella se volvió a casar. Ella le sobrevivió y se volvió a casar otra vez. Le sobrevivió a él también pero no se volvió a casar. Tenía noventa años después de todo cuando él murió."
"¿Noventa?" Dije entre mi aliento. "Wow."
Se rio bajito, "Ella vivió unos ciento siete años. Asombroso si me preguntas. No me gustaría vivir tanto tiempo. En especial, si eso significa vivir sin la gente que amo."
"¿Cuántos años tienen tus abuelos? Suenan algo—"
"Anticuados," terminó por mí. "No estoy totalmente seguro. Sé que tuvieron a mi padre en sus treinta. Él tiene un poco más de cincuenta. ¿Cerca de noventa?" Se encogió de hombros. "Tienen un punto de vista anticuado del mundo. Son extremadamente prejuiciosos."
Edward palmeó mi mano con gentileza y se puso de pie. "Suficiente de este tipo de charla. Vamos a ver algo divertido. ¿Quieres dar un paseo en la rueda de la fortuna?"
"Eso suena divertido," le dije, respetando su veloz cambio de tema. Pude darme cuenta que ya no quería hablar de eso y no iba a forzarlo.
Solo que no era un simple paseo en la rueda de la fortuna. En realidad, era el Ojo de Londres, y fue fantástico. Tomé muchas fotos. Mientras estábamos en él, su teléfono empezó a sonar.
"¿Mamá?" Dijo enseguida. Rodó los ojos pero se rio entre dientes. "Mamá quiere saber si nos gustaría ir a casa por té."
"¿Por té?" Dije, confundida.
"El té de la tarde." Me rodó los ojos pero sonrió. "Quiere darte la verdadera experiencia británica. Si lo hacemos, podemos ir a casa, tomar té, y luego prepararnos para esta noche. Podemos ir a cenar y luego a bailar."
"Eso suena divertido," acepté.
Llevó el teléfono de vuelta a su oído. "Sí, mamá. Ahí estaremos. ¿Cuánto tiempo para que esté listo?" Edward sonrió a algo que su mamá le dijo, riéndose bajito. Su acento se escuchaba cada vez más marcado entre más tiempo pasábamos fuera. Y sonando lo más británico que lo había escuchado, Edward dijo, "De acuerdo, mamá. Estaremos ahí en un minuto. No, tomaremos el metro. Demonios, mamá. Sí. Lo haremos." Se echó a reír con fuerza, alejando el teléfono de su oído y masajeando su frente antes de levantarlo rápidamente. "Nos protegeremos. Lo prometo. Adiós."
Me eché a reír al ver su expresión exasperada. "Madres. No podemos vivir sin ellas, y no podemos vivir con ellas."
"¡¿No es esa la maldita verdad?!" Dijo, riendo al mismo tiempo que arrojaba un brazo alrededor de mis hombros. "Ahora, volvamos por el té antes que mamá me llame de nuevo, y tengamos que tener de nuevo esa conversación."
(1) Relativo a endogamia. En genética la endogamia es el producto de la reproducción de un acoplamiento de padres que están estrechamente relacionados genéticamente.
Ya están en Londres y Bella ya ha tachado algo más de su lista. Hasta ahora parecen estar disfrutando del viaje juntos, pero ese encuentro con los abuelos de Edward no parece que vaya a ser una experiencia muy agradable para ninguno. ¿Qué pasará? Bueno, eso lo veremos en el siguiente capítulo, además de la ida a bailar. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció. Recuerden que sus reviews son el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión. No les cuesta nada escribir un gracias, y decir que les gustó del capítulo y enviar. No olviden que con ellos ustedes mantienen con vida el fandom, animan a autoras y traductoras a seguir aquí, compartiendo con ustedes :)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Vanenaguilar, paupau1, Jade HSos, Sully YM, aliceforever85, Gabriela Cullen, rjnavajas, Vrigny, Rosii, Leah De Call, miop, bealnum, terewee, PRISOL, kaja0507, freedom2604, Lady Grigori, Marie Sellory, jupy, Andrea Ojeda, lagie, Lectora de Fics, EriCastelo, seelie lune, Lizdayanna, AnnieOR, alejandra1987, Tecupi, Bertlin, patymdn, bbluelilas, tulgarita, YessyVL13, angryc, Ali-Lu Kuran Hale, Brenda Cullenn, BereB, MariePrewettMellark, lauritacullenswan, Liz Vidal, Car Cullen Stewart Pattinson, injoa, Pam Malfoy Black, saraipineda44, Yoliki, Tata XOXO, Pili, Say's, Mafer, glow0718, ariyasy, Adriu, Kriss21, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de ustedes.
