" ¿Despedida? "

Ben escuchó aquello a la par que se quedaba sin sitio cómodo donde descansar. Se giró para ver como a la dueña de la casa se le resbalaba el teléfono móvil. Él lo alcanzó y escuchó las palabras de su madre. Se puso de pie para poder hablar con ella pero, antes de poder decir nada, Rey se había encerrado en su habitación.

" ¿Qué significa que ella esté despedida? " preguntó deseando que la respuesta de su madre no fuera el que estaba pensando.

" Winter me ha llamado. Nova ya está empezando a pelear por Anakin. ¿No quieres que te quiten a tu hijo? Pues toca atacar cabos "

" Pero Rey no se merece perder el trabajo... " dijo sintiendo una enorme culpa por todo lo que estaba ocurriendo. " Además, una madre sin trabajo es peor "

" Estoy hablando con algún compañero a ver si puede contratarla en el tiempo que esté fuera porque lleva tan poco tiempo con nosotros que no puede acceder al subsidio del paro." le respondió Leia con una tranquilidad que a su hijo le pareció agobiante.

" Por lo menos hablemos con los padres a ver si pueden prepararle mañana una despedida en condiciones. Se lo merece."

Colgó la llamada, deseando que su madre cumpliera con aquello. La culpabilidad lo carcomía por dentro. Aquello era culpa suya, si no hubiera pedido a Rey que lo ayudara con algo tan personal ella seguiría a cargo de la educación de la clase de Anakin. Seguiría siendo la maestra de educación infantil que todo el mundo quería y, después de aquellos días, lo comprendía muy bien. Rey era una chica que valía oro puro y él, como buen imbécil, la había dejado en el paro. Se acercó con la excusa de devolver su teléfono, pero había cerrado la puerta con llave. Tocó, pidiendo que abriera una vez más, pero solo podía escuchar los sollozos de ella a través de la puerta.

Era el mayor de los idiotas.

Había hecho llorar a su futura esposa.

Se sentó en el sofá y dejó cerca su teléfono. Debía pensar en una solución. No quería pedirle que entrara en sus oficinas, sabía que ahí se sentiría atrapada. Su vida era enseñar a los menores y por Anakin la habían echado. Quizás podía hacer la cena con esas cosas sanas cuyo nombre le costaba articular y podían ver una película de comedia hasta la hora de acostar al pequeño. Se preguntó si debía comprar algo a parte del anillo de compromiso. No sabía que flores le gustaban o si era una mujer que prefería que le comprara un poco de helado vegano de chocolate. Toda aquella situación era la primera vez que se presentaba y no quería dejarlo todo tal y como estaba. Sabía que todo aquello había afectado mucho a su futura mujer y después de todo lo que le había pedido hacer, no podía dejarla sola. Debía sentirse querida dentro de su extraña familia.

Todos sus pensamientos fueron interrumpidos cuando llamaron a la puerta. Revisó su apariencia antes de abrir la puerta. Era Nova con el pequeño Anakin. El contraste a las apariencias de la mañana eran grandes, podía ver en las horribles arrugas de enfado de la ex-mujer, su ropa un tanto manchada de chocolate al igual que las mejillas y ropa de Anakin. Reprimió la risa, ya estaba saboreando lo duro que era ser madre. De mala gana le paso el pequeño.

" Esto no hubiera pasado si hubieras venido " le reprimió ella en un claro mal intento de llamar su atención. Ben suspiró mientras hacía entrar a la casa a su pequeño. Él pasó al salón, sin quitar los ojos de la conversación de los mayores.

" Hubiera pasado igual, porque a Anakin le encantan varias cosas que tu no sabes "

" ¿Por qué no admites que quieres que vuelva la familia? Ya he vuelto, estoy aquí y no pienso marcharme "

" ¿De verdad te crees que me puedo creer a estas alturas que nos sigues queriendo? No, Nova. Ese tiempo ya paso. Me dejaste solo con Anakin y he peleado por él solo. ¿Sabes cuales son sus gustos, alergias o cual es su superhéroe favorito? "

" Solo se que necesita una madre y aquí estoy "

" Perdona, pero para madre va a estar Rey. Ella es una muchacha excelente que, a diferencia de ti, tiene corazón y nos ama a los dos. No sigas con esto y dejanos vivir tranquilos. " dijo antes de cerrar la puerta delante de sus narices. Ya estaba harto de decir todo aquello de forma constante.

Pero creía en sus palabras, creía en Rey y sus nobles sentimientos. No los dejaría tirados y ellos debían demostrar que jamás la dejarían sola.

Se giró para ver como Anakin estaba a punto de llorar. Lo había visto todo y todo aquello no lo había digerido bien. Él acababa de vivir que era que su madre lo odiara y no podía decir que aquello no fuera fácil. Pero en esa ocasión él estaba. Era su padre y siempre iba a estar. Se arrodilló a su altura para intentar quitar las manchas de chocolate, pero estaban bien incrustados en sus mofletes. Lo abrazó a pesar del chocolate, en un claro intento de demostrarle que él siempre iba a estar ahí. Anakin lo correspondió, no sabía si por inercia o verdadera necesidad de sentir su afecto. Agarró su pequeña mano para llevarlo al baño. Una vez más se iban a bañar juntos. Debía admitir que el baño de Rey era bastante grande y podía ocuparse de arreglar a su hijo antes de la cena. La hora del baño le sirvió para pensar que debían cenar los tres y si las manchas de chocolate se iban con facilidad en el lavado.

Una vez terminado el baño, ambos se fueron a la cocina.

" ¿No pedimos una pizza? " preguntó Anakin dada la costumbre de ver a su padre perdido entre los armarios y la nevera sin saber que hacer para cenar. No podía pedir más cenas, debía demostrarle a Rey que sabía cocinar. " ¿Rey no nos hará la cena? "

" No hará falta, nos haremos unos crepes salados de esos " dijo él mientras buscaba los ingredientes. " Y me vas a ayudar a darle una sorpresa a Rey. Así vera que somos unos buenos chicos "

Encontró la harina y los huevos. Buscó la receta en internet para saber que también iba a necesitar agua, sal, mantequilla y leche. Con poca paciencia y sin haber terminado de leer, Ben agarró todos los ingredientes y los empezó a mezclar con la licuadora que había encontrado en la encimera de la cocina. Anakin se echó a reír al ver que la cara de su padre había quedado completamente blanca debido al primer movimiento de la licuadora levantando toda la harina que había puesto. Ambos vieron el movimiento circular del cacharro hasta ver lo que parecía la mezcla perfecta. Según la receta que estaban siguiendo debían esperar, a lo que ambos buscaron el relleno de aquellos crepes en la nevera.

" A mamá Rey le encanta leernos cuentos asombrosos y le encanta que cuidemos el medioambiente " dijo de pronto Anakin a modo de consejo " Regala un libro " Ben se guardó ese pequeño apunte para un día buscarle un libro.

El padre puso la sartén a calentar y puso un poco de mantequilla para que la masa no se agarrara. Ya había encontrado un poco de jamón sin sal, queso sin lactosa, crema de chocolate y avellana y una cosa verde que no comprendía que era pero parecía de aquellas cosas que Rey comía y se puso manos a la obra con la creación de esos crepes. Con paciencia y tesón, puso un poco de mezcla en la sartén y esperó que se dorara. Por alguna razón que se escapaba a su entendimiento, la masa se estaba quedando negra y le costaba despegarla. El olor a quemado empezó a inundar la casa entera. Anakin empezó a abrir las ventanas para que aquel olor desapareciera un poco mientras su padre peleaba con el primer crepe.

Rey, preocupada, salió de la habitación y pudo ver como estaban cocinando mal. Completamente asustada, se acercó a la cocina de gas. Ben se fijo en sus rojos ojos y un gran sentimiento de culpa lo inundó por completo. Rey despegó con una facilidad envidiable aquel pegote de masa.

" Tienes que engrasar mejor " aconsejó ella con una sonrisa para que Anakin no notará su profunda tristeza. No logró engañar a Ben. " Si no te pasará de nuevo. Pero esta bien hecho. ¿Qué hacen las espinacas descongelándose? ¡Guardalas que son para mañana! ¿Y cómo habéis encontrado la crema? "

" ¿Buscando? " dijeron ambos hombres de la casa a la vez, haciendo que Rey estallara en carcajadas.

" No sabía que mis niños grandes fueran buscadores " bromeó ella con una gran sonrisa mientras engrasaba la sartén con más mantequilla de la que él había puesto después de limpiarla un poco. "Ahora centrémonos en que cenéis bien"

Con ayuda de Rey pudieron terminar de preparar la cena los tres juntos. Ben observaba con mucha atención e intentaba ayudar, al igual que su hijo. Rey reía ante el ambiente familiar que habían vuelto a crear, rompiendo con la mala noticia del despido. Nada más terminar de hacer varias, fueron al salón para comerlas mientras veían un episodio de algo que no sabía que era. Solo era comedia fácil del que iban a ver en familia.

Nada más terminar de cenar, ambos padres acostaron al pequeño Anakin en su habitación. Sin mediar palabra, apagaron las luces y dejaron todo para limpiar al día siguiente. Para sorpresa de Ben, la cama estaba partida por una extraña muralla de almohadas, seguramente para evitar el contacto. Ben suspiro, ni que roncara o su presencia fuera molesta.

Además, le quería admitir que adoraba dormir al lado de Rey.

Ambos adultos se acostaron en su respectivo lado de la cama y apagaron las luces. Ben susurró un buenas noches que fueron vagamente respondidos. Pero Ben no podía pegar ojo. No habían hablado del tema y él tenía un perdón queriendo salir de su boca. Quiso girarse para ver Rey dormir, pero no había éxito, estaba la extraña muralla entre los dos. Por un momento sintió que la muralla era real y había algo mucho más profundo que los separaba. El sentimiento de saber que todo aquello iba a terminar en cuanto se cumpliera ese año. Rey se marcharía y él de nuevo estaría solo con un Anakin de 6 años. No sabía si podría volver a esa vida en el que estaba pendiente de que su madre pudiera cuidar del pequeño en lo que él estaba trabajando para que no le faltara de nada. Además, su pequeño la adoraba, iba a sr otro gran palo que ella se fuera. Todo aquello chocaba con el hecho de que ella ya no tenía trabajo y solo entraba un sueldo en la casa. Eso la iba a retrasar y, a pesar de sentirse culpable, no podía negar que le agradaba la idea de retrasar su partida. Se estaba acostumbrando a su más que positiva presencia.

Todos sus pensamientos se vieron pausados al escuchar un pequeño sollozo.

Era Rey desde su lado de la cama. No podía negar que aquellos breves sollozos se sentían como cuchillos. Intentaba callarlos para que él no los escuchara, pero era demasiado tarde, los había escuchado demasiado bien.

Sin pedirle permiso, quitó las almohadas que los separaban para poder abrazarla. Ella decía que no, pero él no rompía ese contacto. Sabía que lo necesitaba. Susurró en sus oídos un lo siento mientras intentaba tranquilizarla. Ella terminó por girarse y vio como los brillantes ojos de Rey estaban encharcados en gruesas lagrimas como pelotas de ping-pong. Dejó que se tranquilizara contra su pecho hasta caer dormida. Esperaba no tener que volver hacerlo en su vida, porque se sentía horrible consolar a alguien por culpa propia.

Volvieron a pasar una noche abrazados a pesar del fracasado intento de que no volviera a ocurrir.

A la mañana siguiente, los tres se prepararon para pasar su primera semana de trabajo duro. Ben decidió pasar cierto trozo de la mañana con un permiso para poder ayudarla a recoger sus pocas cosas dentro de la escuela infantil. Solo esperaba que su madre hubiera escuchado su ruego de que hubieran preparado algo para su despedida. La acompañó hasta el despacho de Leia Organa, donde un finiquito y las horas trabajadas esperaban ser firmadas por Rey. Aguantando la indignación ella firmó, haciendo oídos sordos de las palabras de la directora del centro.

" Podrás volver al año siguiente, en cuanto Anakin ya no pueda seguir con nosotros "

" Pero tampoco veré a mis alumnos pasar de curso con él " dijo Rey finalmente. " Tengo más alumnos a parte de Anakin que necesitan leer hermosas historias y hacer mucho ejercicio. "

" Tranquila, la señorita Tico te sustituirá "

" ¿Rose? Pero si ella solo sabe hacer mantenimiento… ¿Le ha pasado mi planificación anual? " ella asintió, indignando más a la maestra. Ben, desde una esquina asistía todo a pesar de no saber que discutían. Una chica entró sin llamar, haciendo que ambas adultas se giraran para ver que ocurría. Era Rose con su cuaderno de profesora. Rey cambió su gesto a uno más tranquilo. Ya no había nada que hacer.

" Nos esperan " Ambos adultos se miraron entre ellos, sin saber que ocurría " Los alumnos quieren despedirse de usted, Sunshine "

Rey no sabía como reaccionar. Organa la mandó seguir a Rose hasta su antigua clase, donde los alumnos la esperaban con brillantes cartulinas decoradas con purpurina y diferentes dibujos a modo de despedida. Ella no pudo reprimir sus lágrimas de alegría y uno por uno se despidió de todos. Cuando le tocó a Anakin le prometió que todo iría bien en casa para que no tuviera esa misma culpabilidad que su padre.

" ¿Nos volveremos a ver? " preguntó una de ellas sin reprimir sus lágrimas.

" Claro que si. Vendré el último día para ver que tal habéis aprendido con Rose."

Con mucho cariño, Rey cogió cada regalo de cada pequeño y se despidió abrazando de nuevo a cada uno. Le avisó a Rose que tan bien debía cuidarlos y evitar algún otro suceso de acoso entre los pequeños antes de marcharse por última vez de su aula. Vio a Poe en la puerta, esperando poder despedirse de ella.

" Leia nos avisó ayer. " dijo su compañero mientras la abrazaba con cuidado para no tocar ninguna de las cartulinas " Ya sabes que con un sueldo de profesor gran cosa no podemos darte. "

" Tranquilo Poe, ya te llamaré para que vayamos a tomar algo tranquilos "

" Claro "

Rey cogió cada pertenencia suya. Entraba tranquilamente en una caja de cartón. Sentía que, de nuevo estaba haciendo una indeseada mudanza. Miró por última vez la escuela infantil Stardust. No sabía si creer a la directora Organa con que iba a volver, simplemente decidió no creer y espera que de nuevo volviera a ocurrir algo. Ben estaba a su lado, ayudándola en lo poco que tenía, aguantando las ganas de decir otro lo siento más.

Ben la llevó hasta la casa antes de ir de nuevo al trabajo. No mediaron palabra, pues Rey estaba viendo a través de su teléfono como debía darse de alta en el sistema de parados. Debía pensar como animarla, tan difícil no podía ser, aun se acordaba como a Nova un par de compras la animaban.

Decidió seguir el consejo de su hijo.

Nada más dejar a la joven en su casa, fue a la librería más cercana. Con ayuda de la dependienta, buscó un libro que le pudiera gustar.

" Ella es profesora infantil " trató de explicar Ben a la señora " Le encanta leer a sus alumnos varias historias. "

" ¿No sabe nada más? " preguntó la dependienta, para rabia de Ben. Aquello era verdad, hasta esa noche no sabía que Rey le gustaba leer.

" Es que lee muy variado y como no estoy mucho en casa por el trabajo… "

" Tranquilo, no eres el primer novio que viene con esas dudas " le dijo la señora sonriendo. Ben no pudo evitar sonrojarse, no quería admitir que aun no eran pareja ni nada por el estilo. " tenemos un libro que todas las maestras infantiles están comprando. Es una colección con ilustraciones sobre diferentes mitos y leyendas que aun existen en nuestro tiempo. Pero es un poco costoso "

" Me da igual el precio " dijo Ben deseando comprar ya ese libro para alegrar a Rey

" Son 30 unidades " insistió ella

" ¿Solo? " Ben se quedó sorprendido de ver el precio. Las antiguas sorpresas a Nova o los juguetes que ella le compraba a Anakin eran mucho más caros. La dependienta lo miró bastante extrañado.

" No está acostumbrado a comprar libros, ¿verdad? "

Ben asintió y fue a pagar, con el rostro cambiado. Para su sorpresa, le dio un ticket regalo y lo envolvió con un suave papel de regalo y una flor roja. No sabía si Rey era una chica de flores, por lo menos Nova no lo era hasta después de casados. Esperaba que si. Fue al trabajo con una cara diferente, el de ilusión, esperando terminar cuanto antes para poder estar con su familia y dar esa pequeña sorpresa. La jornada se le hizo especialmente larga.

Nada más terminar, con una velocidad digna de envidiar por el mismísimo campeón de atletismo, Ben Solo llegó a la casa. Vio a Anakin observando como Rey cocinaba una de sus cenas sanas. El padre de la casa sonrió. Necesitaba que aquella visión nunca terminara.

" Ya estoy en casa "

" Bienvenido " le dijeron ambos con una risa perdiendo de vista la cena por un momento.

Decidió posponer la entrega del regalo hasta después de la cena. Se dio una ducha rápida para poder disfrutar de la cena calentita. Vio que había pasado por la plancha un par de pechugas de pavo con un poco de fritura para ellos. Unas bolas de pulpo que le sabían a gloria. Una cena en familia más en la que solo sonreían y ambos contaban lo bueno que había ocurrido mientras de fondo se escuchaba el eco de la televisión. Dentro de toda esa simplicidad, se sentía una calidad acogedora que no quería dejar que se marchara.

Debía evitar que aquello terminara. No podía dejarla marchar. Aunque sonara egoísta.

Después de cenar, Ben llamó a su hijo para que cogiera una cosa de su maletín. El pequeño, completamente ilusionado, fue a ver que era. Confuso, agarró el libro con la flor pegada y vio como a Rey se le abrían los ojos de la sorpresa. El pequeño se lo iba a entregar a Ben, pero el señalo a la joven para que se lo diera a ella. Completamente confusa y sorprendida, apartó la flor con mucho cariño, a la par que abría con sumo cuidado la envoltura para encontrarse con el libro.

" Este libro era caro… Ben, no hacía falta " dijo mientras ojeaba por encima las tantas páginas del libro " Tiene que haberte costado mucho "

" Te lo mereces " dijo él con una sonrisa nerviosa.

" Gracias Ben, de verdad, muchas gracias " dijo ella completamente ilusionada. Pudo ver que era una ilusión real, sus ojos brillaban con una luz propia al tener tal regalo entre sus manos.

Ella se levantó para darle un suave e inocente beso en la mejilla. Por primera vez en mucho tiempo y, a pesar de todo lo que habían pasado, Ben se sonrojó de forma violenta. A la vez, el pequeño ganó su beso en la mejilla por haber traído el regalo.

Ambos se sentaron en el sofá y Rey cogió una de las historias aleatorias para poder leerla antes de acostar a Anakin. La joven Sunshine llevó la flor consigo en todo momento. Aquel pequeño detalle de la flor roja le había ganado de forma extraña. No sabía porque, Ben se sentía extraño.

A la tercera noche, sin almohadas de por medio o camas improvisadas en el suelo, la falsa pareja se había dormido abrazada desde el primer momento.

Y no podían negar que ambos lo querían.