Phichit estaba feliz de que su mejor amigo pudiera arreglar las cosas con su pareja, él también esperaba poder solucionar los suyos ya que comenzaban a agobiarlo un poco al no saber qué hacer. Recordaba bastante bien como se fueron dando las cosas para que ahora tuviera una gran confusión dentro de él.
Hace ya bastante tiempo había conocido a un alfa apuesto y con buenos modales, un conquistador de primera. Chris Giacometti llamaba la atención de todos a su alrededor sin importar si eran omegas o betas, el alfa había visitado la empresa donde el moreno trabajaba por una reunión con un gerente de ahí. El rubio llamó la atención de Phichit, pero al ver que el hombre coqueteaba con cualquiera que se le pasara por delante, prefirió ignorar su existencia, después de todo ese tipo de hombres se metían con cualquiera o eso es lo que él creía.
El alfa se le acercó al terminar la reunión, Phichit era quien organizaba la agenda personal de aquel gerente así que debían conversar para ver el calendario y fijar otra reunión. El moreno sonrió amable como siempre, tenía carisma y eso ayudaba en su trabajo por eso ya llevaba un año en ese puesto— ¿Qué día tiene disponible? —preguntó luego de saludarlo.
El alfa sonrió galante— Para ti, en cualquier momento estoy disponible, precioso —Phichit se sonrojó, no estaba acostumbrado a ese tipo de insinuaciones tan directas en el trabajo; cuando salía iba mentalizado en ello, pero en el lugar donde se encontraban en ese momento, aquella frase lo había tomado desprevenido. Por suerte su mente era ágil, así que no dejaría que se notara su nerviosismo.
—Señor Giacometti, yo no estoy en las reuniones de trabajo, así que dígame que día tiene disponible para tener otra reunión con mi jefe y tal vez le diga que días puedo aceptar su invitación —respondió mirándolo a los ojos y sonriendo aún con el sonrojo en el rostro.
Chris nunca había estado con un beta, así que para él era nuevo ver a alguien que no fuera tan sumiso o que no se quedara callado y avergonzado al coquetear con él, eso le encantó por lo que después de acordar una fecha para la siguiente reunión, hizo que el moreno le diera su número de teléfono. Y así fue como comenzó todo.
Al principio pequeñas salidas a beber un café y conversar un poco, Chris siempre intentando llegar más allá y el beta impidiéndoselo porque él no era un chico fácil, además que las feromonas del alfa no le afectaban en lo absoluto así que el rubio estaba en desventaja por ese lado. Tal vez eso fue lo que motivó a Chris a continuar con la conquista, el hecho de que Phichit fuera un reto y no se entregara fácil aún si él tenía dinero y un excelente puesto de trabajo. El moreno definitivamente no era un interesado y eso también era nuevo para él.
Sus salidas comenzaron a extenderse , transformándose en cenas nocturnas y salidas a bailar, al cabo de un par de meses el alfa logró que el moreno se quedara en su departamento, logró tenerlo por una noche completa a su merced. Phichit dejó que Chris hiciera con él lo que se le antojara ya que le gustaba y pensaba que después de tanto esfuerzo se lo merecía, un pequeño premio por ser tan insistente. Al día siguiente se hicieron novios, al primero que le contó por supuesto fue a Yuuri, su mejor amigo, quien lo felicitó ya que siempre escuchaba al moreno hablar y hablar sobre aquel alfa que estaba cortejándolo.
Todo se sentía correcto con Chris, le gustaba demasiado, pero sabía que no era amor. Tal vez con el tiempo llegaría a sentir algo así de fuerte por el rubio, pero ese no era el momento y tal vez nunca lo sería.
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Como todas las parejas, no todo puede ser color de rosa. Chris al principio era todo amor y frases bonitas, pero poco a poco fue mostrando otras facetas que comenzaban a molestar al moreno, como celos por su mejor amigo. Quería impedirle verlo, pero Phichit no dejaría que eso pasara, él se impuso y le dejó bien en claro que si lo hacía elegir entre Yuuri y él, siempre elegiría al japonés; aquello hirió el orgullo del alfa logrando que tuvieran su primera discusión fuerte, donde el moreno terminó yéndose a su propio departamento en vez de quedarse esa noche con su pareja.
El segundo problema constante que tenían era la forma altiva de ser del alfa. Era normal por ser un alfa, pero siempre estaba minimizando a los omegas o a los betas por lo que Phichit se sentía pasado a llevar. Los comentarios como "eres un beta, no creo que puedas subir de puesto" cuando él le hablaba de sus proyectos futuros, solo lograban que el moreno se sintiera menospreciado.
Con todas las discusiones que tenían, Phichit estaba optando por salir cada vez que en el trabajo querían hacer una junta después de las labores diarias. En cada salida recibía una llamada de su alfa llamándole la atención por estar saliendo con sus compañeros en vez de estar con él, además de que en las juntas también estaba su jefe el cual era un alfa y eso ponía furioso al rubio.
Un día de aquellos fueron a una disco, Phichit la recordaba bien ya que era el lugar donde Yuuri había encontrado a su destinado, fue una casualidad ir ahí, a un compañero se le había ocurrido y todos aceptaron. Tampoco era como si el lugar fuera malo, pero le traía un recuerdo amargo de ver mal a su mejor amigo ya que aquello había sucedido hace solo par de días. Intentó distraerse, conversó con las personas a las cuales había acompañado y su jefe le confesó que quería darle un ascenso por su duro trabajo. Phichit estaba muy feliz, pidió disculpas y se levantó para ir a un rincón del lugar y así poder llamar a su alfa para informarle sobre la gran noticia.
— ¿Qué le hiciste a tu jefe para que te ascendiera? —fue lo primero que preguntó Chris con voz molesta.
El moreno podía sentir como las ganas de llorar crecían dentro de él ¿Qué pensaba Chris que era? El había conseguido eso con su esfuerzo, no metiéndose con los de más arriba.
— ¿Crees que no puedo conseguirlo por mi propio merito? —Preguntó con la voz quebrada— yo no me acosté con nadie si es lo que insinúas, Chris.
Recibió un "sí, claro" como respuesta en tono sarcástico y el moreno se sintió frustrado, estaba siendo menospreciado de nuevo por ser un beta y eso lo hería. Le gritó que se fuera al diablo y le cortó, las lágrimas corrían por sus mejillas, silenciosas y dolorosas. Quería llamar a Yuuri, pero este ya tenía sus propios problemas y no quería añadirle los de él.
— ¿Estás bien? —preguntó una voz neutra y ronca cerca de él. Se sobresaltó porque pensó que nadie lo había visto, volteó y vio al chico que era amigo de Plisetsky— lo siento, escuche tu llamada. No deberías dejar que te trataran así.
—No es tu problema —respondió enojado más con Chris que con el chico frente a él, pero no tenía con quien desquitarse. Se limpió las lágrimas e iba a dirigirse a la mesa con sus compañeros cuando sintió que alguien lo agarraba del brazo.
—Sé que no lo es, pero no creo que quieras que tu jefe te vea así —apuntó sus ojos, entonces entendió que debían estar un poco rojos e hinchados— ¿Quieres un café?
No pudo negarse, Otabek lo llevó a la sección de "solo personal autorizado" y le sirvió un café el cual Phichit bebió al instante, intentando calmarse. El alfa solo lo miraba y el beta no sabía lo que quería o porque lo ayudaba, pero de todos modos se lo agradecía.
Se despidió y le dio las gracias para luego ir donde su grupo que ya estaba comenzando a preocuparse por él. No alcanzo a ver la sonrisa en los labios del alfa al verlo recompuesto y tranquilo, Otabek odiaba que minimizaran a las personas solo por ser un beta o un omega, escuchó a Phichit decir que había sido ascendido y sin saber la razón, se sintió feliz por él, por su esfuerzo.
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Volvió a encontrarse con el moreno, pero esta vez fue de forma casual en la calle. Phichit lo invitó a tomar un café como agradecimiento por lo que había pasado antes y a pesar de tener el tiempo limitado porque tenía otras cosas que hacer, Otabek aceptó ya que no perdería la oportunidad de hablar con el beta de nuevo. Llamaba su atención y no iba a negarlo. Phichit era lindo, además que se preocupaba por su mejor amigo, se esforzaba a pesar de que sabía que era difícil para él por ser un beta y se imponía cuando debía hacerlo aunque su pareja fuera un alfa.
Conversaron sobre los Yuris y Phichit le comentó a Otabek algo sobre que el destinado de Katsuki quería ofrecerle algo, aunque no podía hablar mucho ya que sabía que el alfa era amigo del otro Yuri. Intercambiaron números y acordaron no hablar mucho de sus amigos, Otabek dejó en claro que quería conocerlo mejor, pero le comentó que estaba seguro de que si hablaban de los omegas comenzarían a inmiscuirse demasiado además de tal vez sentir que traicionaban a sus mejores amigos por dar información "confidencial", el beta concordó con eso ya que pensaba igual.
Se mantuvieron en contacto, mensajeandose constantemente y hablando sobre sus días en general, sin mencionar mucho a sus mejores amigos para evitarse problemas, solo eran ellos dos y sus teléfonos. Phichit estaba comenzando a sentir agrado por el alfa o tal vez algo más, él no lo minimizaba y lo apoyaba cuando le contaba algo, siempre dándole consejos e intentando tirarlo hacia arriba.
Poco antes de que Plisetsky tuviera su discusión con Yuuri, Phichit había discutido fuertemente con su alfa quien revisó su teléfono encontrando el extenso chat del beta con Otabek, no había nada malo escrito ahí, solo dos amigos conversando, pero eso a Chris no le gustaba para nada. El moreno decidió que esa noche se olvidaría de todo porque estaba harto. Salió a la disco que ya conocía, bebió y bailó con quien se le pasara por enfrente, sin llegar a nada mas, después de todo aún tenía pareja y debía serle fiel.
Cuando ya estaban por cerrar, Otabek vio al beta muy pasado de copas, riéndose de todo y hablando incoherencias. Sonrió aunque estaba un poco preocupado ¿Cómo se iría a casa de esa manera? No le quedó de otra que ofrecerse a acompañarlo, no era como si le molestara en lo absoluto, se sentía feliz de poder verlo, acompañarlo y protegerlo. Porque Otabek era un alfa y su instinto le dictaba proteger a quienes quería y él de verdad ansiaba estar con él beta.
Otabek acompañó a Phichit a su departamento, el beta estaba con varios tragos encima, pero caminaba perfectamente, él solo lo acompañó para asegurarse de que llegara bien. Una vez en la puerta, el alfa se despidió o por lo menos eso intentó ya que Phichit lo agarró de la chaqueta y lo atrajo hacia él para besarlo en los labios de una manera demandante, como si lo necesitara y ¿Quién era él para negarse a esa muda petición?
Fue arrastrado por el beta hacia dentro de su hogar donde se dejó llevar por completo, a Otabek ya no le importaba nada después de sentir esos exquisitos labios sobre los suyos y esa deliciosa y experimentada lengua dentro de su boca.
Phichit necesitaba a aquel alfa que siempre estaba cuando lo necesitaba, esta noche quería sentirlo a él y no a su novio, sabía que estaba engañando al rubio, pero entre el alcohol y la rabia nada le importaba más que lo que él deseaba en ese momento, el mañana se vería después.
Mordidas y besos, caricias demandantes y la ropa cayendo al suelo de a poco, todo en la obscuridad del lugar, no necesitaban prender las luces ya que solo debían guiarse por sus instintos. Estaban tan deseosos que ni si quiera llegaron a la cama, ahí mismo en el pasillo Otabek volteo al beta y lo puso contra la pared, atrapando ambas manos de este por sobre su cabeza. Lamió su cuello, aunque sabía que no había manera de marcarlo, aun así quería morderlo, dejar alguna marca y el otro no se resistió, simplemente corrió su cabeza para darle al alfa un mejor acceso a su cuello.
Otabek mordió y chupó ambos hombros del chico mientras con su diestra comenzaba a prepararlo, metiendo sus dedos uno a uno hasta llegar a contar tres dentro de él— Hazlo —pidió el beta en algo parecido a un gemido que volvió loco al alfa, ambos sin ropa en el pasillo, a pocos metros de la habitación.
Alineó su erección con la entrada ajena mientras seguía reteniendo sus manos y lo penetró, introduciendose de una sola estocada, logrando que Phichit soltara un gemido con una mezcla de dolor y placer mientras él gruñía por la deliciosa sensación de ser apretado por las paredes internas del chico que le encantaba.
—Me encanta todo de ti —le dijo ronco en su oído y Phichit volvió a gemir mientras sentía como su acompañante comenzaba a dar fuertes estocadas como si supiera que era eso lo que necesitaba esa noche, el beta necesitaba que lo hicieran duro, necesitaba sentir esa mezcla de dolor y placer que le otorgaba aquel alfa que era tan bueno con él.
Los gemidos y gruñidos además del chocar de sus pieles se escuchaban por todo el lugar, se calentaban por el solo hecho de escuchar al otro hacer aquellos sonidos tan eróticos. Cuando Otabek estuvo a punto de correrse quiso hacerlo afuera para no incomodar a Phichit, pero este le imploró que se quedara dentro, así que le hizo caso, pero evitando anudar ya que podría hacerle daño. En el momento que el orgasmo de ambos llegó, mordió su cuello, aunque no tan fuerte como hubiera querido, dejó sus dientes marcados en aquel lugar y se sintió satisfecho.
Al terminar, las piernas del beta cedieron y casi cae al suelo, pero el alfa lo sostuvo. Lo abrazo por la espalda y ambos llegaron como pudieron al baño para poder asearse rápidamente.
Otabek pensó que debía irse, pero el moreno no lo soltó en ningún momento, así como entró también lo arrastraron a la habitación y sin decir nada se acostaron juntos y abrazados, se durmieron casi al instante en un cómodo ambiente, como si siempre hubiese sido así, como si fuera cosa de todos los días. Como si fueran pareja.
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Después de aquel encuentro el moreno se distanció, ya casi no respondía los mensajes, pero accedió a juntarse un día con Otabek en un parque para conversar las cosas. No quisieron sentarse ya que ambos estaban tensos, Phichit tenía más marcas de las que él le había dejado y entonces entendió que Chris tuvo que haberle hecho algo que el beta no quería decir.
— ¿Qué fue lo que te hizo? —preguntó al ver uno que otro moretón en su brazo, se estaba enojando, pero no lo demostraría, debía mantener la compostura para no alejar al beta— confía en mi, Phichit. Habla conmigo —intentó acercarse, pero el otro se alejó y eso le dolió.
—No paso nada, solo no podemos seguir con esto —le respondió directo y el alfa sintió que se le rompía el corazón, intentó seguir conversando, pero sintió el aroma de Yuri cerca. Supo que algo andaba mal y tuvo que decidir que era más importante y por supuesto siempre elegiría a su familia.
Terminaron la conversación con un mutuo acuerdo de no contactarse a no ser que fuese necesario, cada uno tomó su propio camino.
Phichit podía recordar aquellos sucesos, recordar a Chris disculpándose después de haber intentado dañarlo al saberse engañado. El moreno lo entendía, después de todo era un alfa y así eran ellos ¿No? Posesivos. Entonces si eran así ¿Por qué Otabek no insistió más y se dejó estar? Eso lo tenía confundido ya que si el otro alfa hubiese sido más perseverante aquel día en el parque, quizás ahora estaría con él.
