Tal vez la forma en que el mayor había actuado podía llegar a verse un tanto desesperada. Durante todo el viaje, se hizo la idea de que lo primero que haría al llegar a su hogar sería ir a su casa para dormir tranquilo. Ahora que recordaba, ni siquiera había sacado sus cosas de las cajas en las que las había metido cuando se mudó de su antiguo apartamento. Se dedicaría a eso primero y después invitaría al menor a pasar la tarde para hablar las cosas. O al menos eso pensó que haría en cuanto llegara. Sus planes se vieron frustrados debido a su propia impaciencia.

No era su culpa, pasar por encima de la ciudad y ver todos los lugares que conocía y extrañaba hizo que varios recuerdos regresaran a él, haciendo que anhelara ver al otro chico lo más pronto posible. En cuanto el avión aterrizó y Jin se encontró en tierra firme, con sus pertenencias en mano, pidió el primer taxi que se cruzó con él para ir rumbo a la cafetería en la que sabía que su amigo trabajaba. Corría el riesgo de encontrarse con algún profesor, pero al joven no podía importarle menos, su meta era el barista de la encantadora sonrisa.

—¿Tiene prisa?

El joven ex profesor salió de sus pensamientos cuando el conductor atrajo su atención al hablar.

—Perdón, estaba algo distraído. ¿Qué dijo?

—Que si tiene prisa, lo notó bastante nervioso.

Jin frotó sus manos y sonrió bobamente.

—No es eso, solo que voy camino a ver a alguien y me siento bastante ansioso.

—¿Su pareja?

El profesor suspiró. Miró por la ventana tratando de calcular mentalmente cuantos kilómetros más faltaban para llegar a su destino.

—Quisiera que lo fuera.

El hombre no presionó más con el tema, dándose cuenta de que se trataba de algo sensible, aunque a Jin no le hubiera molestado en lo absoluto platicar acerca de Namjoon. Durante semanas había soñado con el menor, por lo que tenía muchas cosas que decir acerca de cómo se sentía y de todo lo que adoraba del otro, por lo que solo necesitaba de alguien dispuesto a escucharle para poder sacarlo de su ronco pecho. Por supuesto que prefería que su receptor fuera la misma persona que lo traía hecho un completo desastre, en un buen sentido.

Jin repentinamente se acordó de Hoseok, lo que causó que se golpeara la cara con la palma de la mano, ni las gracias se había dignado en darle antes de partir como lo hizo. Le marcaría en la tarde con más calma para invitarlo a comer o algo por el estilo. Su amigo había hecho demasiado por él y Jin hizo el juramento interno de regresárselo al doble. Era su deber hacerlo.

—Ya estamos aquí.

Nunca en su vida aquella oración había sonado tan melodiosa a los oídos del castaño. Llevo su vista al frente, viendo que, en efecto, se encontraba en su destino. Su corazón comenzó a latir como loco y sus piernas le fallaron. Durante varios minutos Jin se vio incapaz de moverse o hacer algo, se sentía como en un sueño. Con manos temblorosas sacó su billetera entregando la cantidad que el hombre dijo, con una amplia sonrisa.

—Muchisimas gracias, en serio.

—No tiene que agradecerme nada, solo hago mi trabajo. Espero que todo salga bien con aquella persona.

Jin se sintió ligeramente conmovido porque un completo extraño mostrara genuino interés por su vida personal, por lo que le entregó otro billete para sorpresa del taxista. El joven ex profesor negó y fue a recoger sus cosas, apartándose del vehículo a pesar de que el conductor no paraba de llamarle para devolverle el dinero extra que acababa de recibir. No tomó mucho tiempo para que el conductor se rindiera y partiera en búsqueda de un nuevo cliente. Jin, mientras tanto, contemplaba la entrada como si no tuviera idea de cómo abrir la puerta.

Podía hacerlo, llevaba semanas enteras mentalizandose y ensayando su disculpa. No le importaba que Namjoon no correspondiera sus sentimientos, ya se tomaría el tiempo de cortejarlo apropiadamente. De momento, lo único que quería era recuperarlo y arreglar el desastre que dejó atrás. Por un breve momento pasó por su mente la imagen del otro rechazandolo rotundamente, pero la borró de su cabeza. El menor no era así, estaba seguro de que, si le decía las cosas tal y como eran, lo entendería. Namjoon siempre había sido así de cálido y comprensivo, otra razón por la que había caído por él inevitablemente.

Respiró una y otra vez, tratando de calmar el temblor de sus manos y piernas. No iba a conseguir nada si seguía pensando las cosas demasiado, tenía que actuar ya. Sin dudar más, empujó la puerta, haciendo que las campanitas con las que ya estaba tan familiarizado sonaran alegremente, haciendo contraste con la atmósfera del lugar, que parecía un completo cementerio. Estas no eran las condiciones propicias para que Joonie trabajara, era momento de que se consiguiera un mejor trabajo y Jin iba a estar más que encantado de ayudarle.

Caminó hasta la barra, sin dejarse desanimar por el hecho de que la persona que estaba en la caja registradora era la compañera de Namjoon y no él. Era muy probable que el menor estuviera en su descanso o que hubiera ido por algo a la parte posterior. Jin, sin embargo, se detuvo frente a la chica, dándose cuenta de que se trataba de Hyomin, la ex esposa de Choi; la misma persona por la que se metió en todo ese problema. La joven pareció reconocerlo y su expresión se volvió más dura que antes.

—Profesor, hola— su tono era neutral —No esperaba verlo por aquí—.

—No me llames profesor, por favor. Dejé de serlo hace dos meses— Jin jugó con una de sus maletas —Perdón si te incomodo, no tenía idea de que trabajabas aquí— sabía de la existencia de más empleados en aquella cafetería, más nunca se molestó en reparar en quiénes eran. Agredecía el haberse encontrado con ella en aquel momento en que ya se encontraba mejor y no cuando estaba al borde de una crisis existencial.

—No se disculpe, nada de lo que pasó fue su culpa. Al contrario, debería ser yo quien debería pedirle perdón— la chica apretó sus puños mientras miraba la barra —Si tan solo no hubiera sido tan crédula me habría dado cuenta de lo imbécil que era Choi y nada de esto habría ocurrido—.

Jin soltó una suave risita y negó.

—Nos engañó a ambos, no quiero que me pidas perdón en su nombre. El único villano aquí fue el idiota de tu ex.

El mayor extendió una mano ofreciendosela a la chica de manera amistosa.

—¿Paz?

La joven no hizo nada más que contemplarla por unos minutos, pero pronto la tomó, estrechandola con un fuerte estrujón.

—Paz.

—Perfecto, ahora que somos amigos hay algo que me gustaría pedirte— miró hacia atrás de ella por si de casualidad el castaño aparecía —Vine a buscar a Kim Nam Joon, ¿se encuentra aquí?—.

La menor soltó una amarga carcajada, sobresaltando al ex profesor. No sabía porqué, pero no le gustó en lo absoluto aquella respuesta.

—Hablando de imbéciles. No, él no se encuentra aquí y no lo hará en un futuro cercano. Lo acaban de despedir.

—¿¡Qué!? Pero eso es imposible.

—Creame que no, por más que la jefa lo adorara colmó su paciencia— la chica se llevó una mano a la boca rápidamente —Espere, se supone que no debería de hablar de esto con clientes—.

—Por favor, continua. Si algo malo le pasó, necesito saberlo— la miró de manera suplicante, no iba a aceptar un no sin pelear. Viendo cómo la expresión de la chica se volvía más suave, pudo percatarse que no requeriría de demasiado chantaje para hacerla hablar, por suerte.

—Es sólo que... Namjoon nunca fue un mal compañero ni nada por el estilo. Claro que sus cafés apestaban y a diario rompía cosas, pero siempre fue responsable y dedicado. Estos últimos días, su personalidad cambió drásticamente— comenzó a limpiar un vaso que se encontraba cerca —Atendía llamadas en horario de trabajo, aún cuando está absolutamente prohibido, y había días en los que faltaba sin avisar. Tratamos de ayudarlo tanto como nos fue posible, pero él simplemente no se dejaba, por lo que a mi jefa no le quedó de otra más que despedirlo—.

Jin se mordía las uñas a causa de la ansiedad. Para que Namjoon llegara a ese grado de irresponsabilidad, tuvo que haber pasado algo malo. No quería saltar a conclusiones y asumir que todo era su culpa, como si el universo girara en torno a él, pero una pequeña parte de su mente no dejaba de torturarlo con aquella idea.

—¿No dijo nada acerca de lo que estaba pasando? ¿Algún detalle pequeño que les diera una pista respecto a su situación?

La chica volvió a negar.

—Llegamos a suponer que está involucrado con gente mala y tuvo que desaparecer del mapa por algún tiempo, pero creo que es una opción demasiado fantasiosa.

Jin asintió. Tenía que pensar eso. Namjoon estaba bien, puede que tuviera problemas económicos y él mismo se hubiera dado cuenta que el salario que le ofrecían en la cafetería no era suficiente.

—¿Cuándo fue la última vez que lo vieron?

—Hoy, en la mañana. Vino a recoger sus cosas nada más. Si me pregunta, era la primera vez que lo veía tan arreglado. Hasta llegué a pensar que era una estrategia para seducir a la jefa y que no lo despidiera.

Jin soltó una risita algo tensa.

—Lo dudo mucho.

—Sí, yo también, lamento no poder ser de más ayuda.

—No hay problema, probablemente se encuentra en su casa. Iré a buscarlo— y como deseaba estar en lo correcto.

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Fue un sonido leve, pero lo suficientemente perceptible para que el abogado alzara su cabeza del escritorio, frotando sus ojos agotado. Acababa de regresar del juzgado y estaba completamente agotado, había tenido la esperanza de poder gozar de, al menos, unos cuantos minutos de sueño, pero aquello se vio frustrado cuando el peso de la realidad lo atacó nuevamente. Todavía tenía mucho trabajo que hacer.

—Adelante— su voz salió más cansada de lo que le hubiera gustado.

—Buenas tardes, jefe. Solo quería ver sus… wow— Jackson se quedó en la entrada, viendo con cierta pena al moreno —Con todo el respeto del mundo: se ve devastado. Creo que mejor regreso en otro momento—.

—No, está bien. Aunque no lo creas, estoy mejor y si me sigo tomando descansos pronto voy a tener una carga tremenda de trabajo. Nadie quiere eso— se estiró flexionando sus brazos —¿En qué te puedo ayudar?—.

Su secretario no lucía convencido en lo absoluto, pero sabía que no tenía ninguna autoridad para ir en contra de las malas decisiones de su jefe. Se limitó a tomar asiento frente a él.

—Con respecto a sus citas de hoy: tres acaban de confirmar y uno de ellos me preguntó si sería posible que la moviera para más tarde.

—¿Qué tan tarde? Recuerda que hoy tengo que terminar el reporte de Godínez y Asociados— suspiró, frustrado.

—¿A las 8:00 estaría bien? Después de todo, el reporte lo tiene que entregar a las 7:00. Le da una hora entera para poder despejarse.

Jungkook odiaba tener que trabajar en la noche, en especial porque sabía lo mucho que aquellas citas llegaban a extenderse. Realmente no es como si tuviera opción de igual manera, era un cliente importante.

—De acuerdo, entonces marcale para confirmar la hora— extendió su mano hacía él —¿Traes los expedientes que te pedí?—.

—No quisieron darmelos, dijeron que necesitaba ir usted personalmente a recogerlos.

Como había personas que disfrutaban de complicarle la vida a los demás. Aquello era sumamente ridículo, no era la primera vez que mandaba a Jackson a recoger algo de ahí. Ahora resulta que se apegaban a las normas.

—No te preocupes, iré por ellos en cuanto termine la hora del almuerzo— sacó su computadora para ponerse a trabajar en el reporte —Ah, por cierto, ¿alguien llamó mientras no estuve?—.

—Hablaron del gas y la luz, también algunos nuevos clientes— el joven abrió los ojos —Ah, y un señor… Perdón, un "muchacho" muy extraño—.

—¿A qué te refieres con extraño?

—Pues, en primer lugar, no hablaba como un muchacho aunque juraba serlo, se ofendió mucho cuando lo llamé señor— comentó algo divertido —Tenía una voz muy bonita, me agradó—.

—Ajá, ¿y cuál fue el motivo de su llamada?

—Ese es el punto número dos: no me quiso decir. De hecho, me pidió que no le mencionara que había marcado, aunque ni siquiera dijo su nombre.

Jungkook se incorporó, ligeramente preocupado.

—Eso, sin duda alguna, suena bastante peculiar. ¿Registraste el número?

—Sí, en cuanto me colgó. Como medida de precaución, por supuesto.

—Excelente, para que tengas cuidado la próxima vez que marque. Tal vez se trate de alguna nueva estafa o algo.

—Aunque no parecía ser el caso...— comentó Jackson, algo pensativo.

—Como sea, no quiero correr el riesgo— Jungkook frotó su barbilla —Hablando de llamadas… ¿no marcó ya-sabes-quien por casualidad?—.

—¿Jimin? Np hasta el momento.

Jungkook simplemente asintió. Necesitaba hablar con el bailarín lo antes posible, pero tenía demasiado trabajo. La única opción era que el otro le marcara primero, pero el menor estaba completamente seguro de que eso jamás sucedería. Iba a ser mucho más complicado de lo que pensaba.

—Ya veo. Bueno, tampoco puedo decir que me sorprende— suspiró mientras se frotaba los ojos —En cualquier caso, necesito que estés al pendiente. Si marca, me pasas al instante la llamada—.

Jackson asintió, quedándose donde estaba. El joven abogado lo miró con curiosidad.

—¿Necesitas algo más?

—¿Puedo hacerle un comentario un tanto personal sin miedo a que me despida?

Jungkook tragó, eso no era para nada una buena señal. Su recepcionista siempre era muy franco con sus palabras. Aunque no tuviera mala intención a la hora de hablar, siempre lograba tocar fibras muy sensibles, lo que ocasionaba que sus ánimos bajaran. Tragó. Tenía que dejar de actuar como un niño pequeño, además, quizá lo que el otro estuviera apunto de decir no resultara ser tan malo como pensaba.

—Claro, adelante.

—Se ve devastado— okay, ese no había sido en lo absoluto un buen comienzo —¿Está seguro que se encuentra bien? Creo que sería mejor que se tomara un descanso y continuara con todo lo demás mañana—.

Y por supuesto que Jungkook se encontraba sumamente tentado a aceptar e irse, sus párpados le pesaban demasiado y cada vez que trataba de leer algun documento, acababa distrayendose con algo más. Daría lo que fuera por poder regresar al cuarto del motel en el que se estaba quedando y dormir lo que quedaba del día, desgraciadamente, ya había hecho eso unos días atrás. Si se permitía otra escapada como esa, terminaría mucho más abrumado por todas las cosas que tendría que hacer después. Prefería matarse en ese momento para que, en algún futuro cercano, pudiera descansar en paz.

—Aprecio mucho tu preocupación, sin embargo, no puedo permitirme unas vacaciones. Tenemos carga más que suficiente de trabajo como para darme el lujo de simplemente irme.

—Si usted insiste.

Jungkook le sonrió y comenzó a examinar algunos escritos que tenía abiertos en su computadora.

—En cuanto confirmes la hora con el cliente, puedes ir a comer.

—Muchas gracias.

Sin decir nada más, el joven se retiró dejando al abogado en la soledad de su propia oficina, quien aprovechó para verse en alguna superficie reflejante. Jackson tenía razón, se veía completamente muerto. Estaba bien que quisiera enfocarse en su trabajo, pero eso no implicaba que descuidara su apariencia. Después de todo, dependía de la misma para poder vender sus servicios como abogado. Nadie le confiaría sus problemas legales a alguien que lucía como si acabara de sacar lo que traía puesto de un basurero.

El chico se tomó un rato más para terminar de organizar su material para cuando regresara a trabajar, tan solo se detuvo cuando su estómago le indicó que no iba a ser capaz de aguantar mucho más sin comer, por lo que si no lo hacía rápido habrían serias consecuencias. Cuando se trataba de necesidades básicas, Jungkook se convertía en una criatura de instinto, dejando al instante todos sus pendientes a un lado para buscar algo de comer. No iba a tomarle demasiado al tener ya un lugar en mente.

Recorrió el pasillo mientras silbaba alegremente. Pasó por recepción, sin esperar que Jackson siguiera ahí, llevandose una gran sorpresa al verlo sentado detrás del escritorio. Parecía estar muy enfocado buscando algo en su computadora.

—Jackson, ya es la hora de comer, apurate o no vas a alcanzar.

—En eso estoy. Estoy buscando locales que vendan comida rápida barata.

No sonaba como la dieta ideal para alguien que, seguramente, el único ejercicio que hacía era el abdominal de la mañana al levantarse de la cama. Por algunos segundos se sintió ligeramente mal, ya que pensaba que eso se debía a su culpa, pero no tenía absoluto sentido. Jackson tenía un salario más que generoso, si quisiera podría comprarse lo necesario para tener una alimentación balanceada.

Jungkook se quedó ahí, de pie, observando al otro, quien volvía a ignorar su presencia. Tan concentrado había estado en el trabajo, que había olvidado por completo lo atractivo que el joven. Una idea cruzó su mente.

—Si aún no tienes idea de qué comer, ¿qué te parece si me acompañas? Conozco un lugar muy bueno.

—¿Cuál es?

—Escargot.

—Suena caro.

—No te preocupes por el dinero, yo te estoy invitando.

Jackson parpadeó, sorprendido. Claramente no esperaba eso. No se necesitó de mucho para que acepatara, después de todo, una comida gratis era una comida gratis.

—No lo va a descontar de mi salario ¿verdad?

—Ya te dije que no. Andando, antes de que se nos haga tarde.

Ambos hombres partieron hacia el local, el cual no se encontraba demasiado lejos de donde se encontraban. Tan solo era necesario caminar una cuadras a la izquierda para finalmente dar con el lugar. Se trataba de un edificio bastante rústico que, con un buen trabajo de pintura, así como constante mantenimiento, pasó de tener una imagen anticuada a una elegante, lo que hizo que ganara bastante popularidad en cuestión de tiempo. Eso, sin embargo, no fue el único factor que contribuyó a su éxito, sino también el hecho de que la comida que servían valía por completo los precios exuberantes que tenían. Este segundo elemento era lo que había atraído la atención del joven abogado, quien esperaba con su acompañante afuera, esperando a que les proporcionaran una mesa.

—Es mucho más refinado de lo que pensé.

—Algunos conocidos llevan meses recomendandome este lugar, por lo que pensé que sería una buena ocasión para probar si de verdad vive a su nombre.

—¿Debería sentirme especial por el hecho de que me haya invitado?

Jungkook soltó una fuerte carcajada.

—Naturalmente. Estaba pensando que solemos pasar mucho tiempo juntos, pero realmente no sabemos mucho del otro. Tal vez el tratar de empatizar más con el otro pueda ayudar a que nuestra relación en la oficina mejore.

—A mí me suena más a que se siente solo y se agarró de la primer persona que pudo para tratar de volverla su amiga.

—No es simplemente eso— Jungkook apagó su celular, guardandolo en uno de sus bolsillos —Si hubiera sido el caso, tengo un millón de personas a quienes marcarles, sin embargo, me acerqué a ti porque de verdad te considero una persona interesante y me gustaría conocerte mejor—.

Jackson lo miró de una manera bastante peculiar. Así como Taehyung, el rostro de su recepcionista era un completo misterio para él, algo que le frustraba y a la vez le generaba una necesidad terrible por descubrir todos los secretos que el otro escondía.

—Supongo que podría intentarlo, no es que tenga muchos amigos tampoco.

—Excelente. Entonces, antes de comenzar, me gustaría que dejaras de hablarme de usted.

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Cuando el mayor llegó aquel día, lo único que sintió fue un ligero cansancio entremezclado con la ilusión de finalmente ver a Namjoon. Ahora, más que alegría y emoción, lo que sentía era una profunda ansiedad y pánico.

Buscar al menor en el lugar donde trabajaba sólo para descubrir que lo habían despedido hace poco, fue solo el primer paso; después de eso, se dedicó el resto del día a buscarlo en todos los lugares que sabía que frecuentemente el menor. También estuvo marcandole todo el día, en un vano intento de entrar en contacto con el castaño, quien parecía simplemente haber desaparecido de la faz de la tierra.

El último lugar que quedaba era su apartamento, pero pronto se dio cuenta de que este se encontraba completamente vacío. Jin era consciente de que lo que había hecho no era algo que un buen ciudadano haría, aun así, no se detuvo a pensarlo, demasiado preocupado por la persona que estaba buscando. De alguna forma u otra logró entrar al apartamento en busca de alguna pista del posible paradero de su amigo. Fue la nota que encontró de Suga lo que lo llevó a la situación en la que se encontraba en aquel momento: sentado en unos sillones considerablemente caros e incómodos, teniendo en frente a Suga y Taehyung, sin poder decir cuál de los dos era el que se veía más nervioso.

—¿Tienes hambre? Puedo ir a prepararnos algo a la cocina.

—Taehyung…

—Vamos Suga, lo único que has comido en todo el día fue ese helado. Necesitas algo más— rápidamente se puso de pie, sin mirar a Jin ni ofrecerle lo mismo en ningún momento, lo cual le pareció una falta de respeto grave al mayor, ya que él sí tenía hambre. Antes de que alguno de los dos pudiera decirle algo al menor que le impidiera irse, este se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Sin duda alguna tenía talento para esa clase de cosas.

Suga apretó los labios respirando hondo, tenía que mantener la calma.

—Entonces, ¿cómo puedo ayudarte, Jin? ¿Y cómo supiste que estaba aquí?— la única manera de acabar con la tensión que existía en el lugar era romper el hielo.

—Llevo todo el día buscando a Namjoon, por lo que hace un rato fui a su apartamento y encontré la nota que le dejaste.

—Ah, ya… Espera un segundo— Suga se cruzó de brazos mientras miraba al mayor de manera acusatoria —¿Cómo demonios entraste? Antes de irme me aseguré de ponerle seguro—.

—Eso es irrelevante, y si quieres tomar acciones legales contra mí en un futuro por esto estas en la completa libertad de hacerlo. El verdadero problema aquí es que Namjoon no responde y temo lo peor.

Suga alzó una ceja sin entender de dónde venía la extraña paranoia del castaño.

—Por favor, es Namjoon de quien hablamos, ¿qué podría ser lo peor que le pudo haber pasado?

—Lo despidieron hace poco de su trabajo— Suga ni siquiera se sorprendió al escuchar eso. No es que lo esperara, pero su roomie le guardaba tantos secretos que, cuando se enteraba de las cosas, no le resultaban muy difíciles de creer —Debido a que últimamente estuvo actuando de manera inusual—.

—Él es una persona inusual, no sé por qué les sorprende eso.

—No se trata de eso, hacía cosas que normalmente no haría— se podía ver como el otro comenzaba a fastidiarse cada vez más —Cómo faltar sin avisar y atender el teléfono durante horas de trabajo. Algo debe estar muy mal—.

Suga reconoció finalmente que si se trataba de algo atípico, debido a lo dedicado que solía ser el otro chico cuando conseguía un trabajo, aun así, eso no era ningún indicio para él de que se encontrara en alguna situación peligrosa como su amigo le estaba jurando en el momento. Lo más probable es que Namjoon hubiera llegado a un punto de aburrimiento total en su trabajo lo cual haya logrado deformar su carácter para que actuara así.

—¿Intentaste marcarle?

—Varias veces, pero no atiende ninguna de sus llamadas. Es más, ni siquiera entran.

—Que raro, Namjoon suele atender al instante— el joven se quedó meditando algunos momentos —Oh, espera, tienes el número viejo ¿cierto?—.

—¿Número viejo?

—Sí. Perdió su celular hace tiempo, por lo que se tuvo que conseguir uno nuevo con otro número— Suga observó ligeramente divertido como el rostro de su amigo demostraba su sorpresa ante la noticia —Supongo que no sabías eso—.

—No. Estuve un tiempo afuera.

—Eso lo explica. Pues sí, el imbécil de Namjoon cambió de número, por eso no te contesta— Suga sacó su celular y suspiró al ver el contacto del otro —Puedo intentar marcarle, si eso te sirve de algo—.

—Te lo agradecería muchísimo. Lo haría yo mismo, pero no estoy seguro de que quiera saber algo de mí.

—Como digas, antes déjame ir a ver qué está haciendo Taehyung en la cocina, ya se tardó demasiado— Suga se incorporó dirigiéndose hacia el lugar. Al entrar, se encontró con el profesor, quien se encontraba revisando su celular en lugar de cocinar —Wow, vaya con el festín que nos estás preparando—.

Taehyung se sobresaltó, dejando caer por poco el dispositivo al suelo.

—Es que dijiste que no tenías hambre.

—No pareció importarte mucho eso, y si lo hizo, no tienes nada que hacer aquí.

Taehyung se movió incómodo, buscando alguna otra excusa que sonara lo suficientemente convincente como para que el rubio lo dejara en paz. Suga no estaba de humor para seguir jugando.

—Tae, no puedes seguir escondiéndote aquí como un niño pequeño. Debes hablarle en algún punto de tu vida, eran mejores amigos.

—Lo sé, pero no esperaba que fuera hoy— admitió finalmente el más alto, mientras se reclinaba —No en nuestro día—.

Suga ignoró la manera en que su corazón pegó un brinco al escuchar que Taehyung había dicho "su día", haciendo referencia a que se trataba de un evento especial.

—Ve a hablar con él.

—Suga...

—Taehyung, por favor. Yo tuve muchos problemas con el tema de la comunicación antes debido a personas que no fueron capaces de decirme las cosas a la cara. No me hagas perder todo el respeto que he llegado a adquirir por ti.

El profesor suspiró, balanceando ambas opciones. Al final se dio cuenta de que le pesaría más que Suga pensara mal de él, en especial con lo avanzado que se encontraba su plan. Miró el suelo.

—Está bien, ahorita voy con él.

—Bien, voy a hacer una llamada, así que tienes tiempo suficiente.

El profesor salió de la cocina arrastrando los pies. Le dedicó una última mirada a Suga, quien miraba su celular con cierto disgusto. Luego le preguntaría por qué su odio necesitaba focalizarse en la tarea que tenía delante suyo.

—¿Y la comida?

—Fue mentira. Sólo fui a esconderme.

—¿Por qué no me sorprende?

Taehyung se sobresaltó ante el tono hostil que el otro uso a la hora de contestarle. Ya le había tocado escucharlo feliz y hasta triste, pero jamás enojado. Aquello no le sentaba bien, puesto que aún tenía la figura del mayor muy arraigada con una paternal.

—Porque siempre me conociste bien.

—Comienzo a pensar que eso no es tan bueno como creía.

El profesor de arte llevó ambas manos a su cara, sintiéndose impotente. No tenía idea de que decirle, estaba respondiendo a todo de aquella manera. Iba a ser muy difícil poder comunicarse de manera apropiada si el mayor no estaba dispuesto a escucharlo siquiera.

—Jin, lo siento.

—Eso es bueno.

—No, es que en serio lo siento mucho.

—Pues eso es muy bueno.

—¿Vas a escuchar lo que tengo que decir o no?

—¿Y qué me vas a decir exactamente, Taehyung? ¿Qué no fue tu intención? Todo lo que dijiste aquel día fue con la intención de hacerme desaparecer de tu vida, no me vengas con cuentos.

Taehyung negó.

—No iba a decirte eso— finalmente logró mirarlo a los ojos —Jin, se que fui un completo idiota y nada de lo que te hice tiene justificación alguna. Fui cruel contigo cuando lo único que me habías ofrecido hasta ese momento era tu amistad y cariño. Me sentía… poderoso de alguna forma al saber que estabas enamorado de mí y que podía controlarte como quisiera, es por eso que ni siquiera ahora me atrevo a verte a la cara. No puedo entender cómo es que llegué a ser tan egoísta— continuó —Por más que lo lamente, se que pedir tu perdon sería demasiado. Lo único que quiero hacer es que me digas de qué manera podría compensarte todo el daño que te hice—.

Jin lo miraba de brazos cruzados y con los labios fruncidos.

—¿Y como se que no estás diciendo lo que quiero escuchar y que solo buscas liberar tu conciencia?

—No existe una manera en que yo pueda probarlo, por lo que tampoco puedo exigirte que aceptes mis disculpas sin más. Si tu decisión, al final, es que las cosas se queden como están ahora, lo entenderé también; solo no quiero que vivas aferrado a mí.

Taehyung no esperaba que Jin se fuera a reír con eso.

—¿Aferrado? Tae, solo me tomó unas semanas con Hobi poder superarte. No seas tan engreído, yo ya no necesito más de ti y la única razón por la que me encuentro aquí es debido a que estoy sumamente desesperado— su mirada se suavizó —Pero aún así pensaré en lo que dijiste—.

El profesor ya se había resignado a que no iba a poder hacer absolutamente nada cuando escuchó lo que el mayor agregó al final de su oración. Alzó la vista emocionado.

—¡¿En serio?!

—Sí, pero no te hagas ideas. Solo lo hago porque me conviene que me deban favores. No me interesa realmente si esto ayuda o no a que las cosas se resuelvan entre nosotros.

—Está bien, no importa. Solo quiero hacer algo, lo que sea, por ti.

Jin soltó un bufido y asintió, igual no quería que las cosas continuarán incómodas entre ellos dos. Namjoon era amigo de Suga y Suga parecía llevarse bien con Taehyung, en vista de que lo había invitado a pasar el rato con él. No estaba seguro de en qué momento se habían vuelto cercanos y, si era sincero, era algo bizarro debido al problema de Jimin, pero no iba a comentar nada al respecto.

—Entonces...

—¿Sí?

—Suga ¿eh?

El menor no pudo evitar sonreir al escuchar aquel nombre.

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Caminar hasta su casa nunca antes había sido tan tortuoso para Namjoon. Sí, había tenido días duros en otras ocasiones debido al trabajo y varias cosas de la vida, pero jamás había anhelado tanto llegar como lo hacía en aquel instante. Tan solo quería darse un baño y quitar aquella sensación desagradable que tenía por todo el cuerpo, particularmente en las zonas donde el hombre había puesto sus manos mientras platicaban.

Comenzaba a pensar que habría sido más fácil simplemente aceptar que Taehyung pagará sus deuda, pero no, tenías que ser orgulloso y no aceptar su oferta solo porque odiaba que las personas le tuvieran lástima y porque no quería deberle dinero a nadie más. Se odiaba por eso, no le costaba nada aceptar aquella oferta tan generosa. En serio que tenía un verdadero don para meterse en problemas innecesarios, hasta parecía que lo hacía a propósito.

Su celular vibró, llamando la atención del chico. Bajó su vista a este. Se formó una mueca en su rostro.

"Mira como me dejaste ;)"

Imagen (10:00 pm)

Namjoon no quería ni siquiera abrir el mensaje, consciente de lo que probablemente era. El joven no tenía nada en contra de esa clase de fotos, en su tiempo había mandado y recibido más de una, particularmente en la época cuando estuvo saliendo con Suga. La diferencia era que, en todos esos casos, hubo consentimiento de ambas partes antes de que se mandara la foto, cosa que fue inexistente con Pyeong, que tan solo mando su desgracia asumiendo que a Namjoon le iba a gustar.

Estaba profundamente asqueado por la interacción que había tenido con el hombre aquel día, sabía que el negocio que tenían no iba a acabar hasta que la mercancía llegara sana y salva por el precio acordado, por lo que tenía que seguir tratando de actuar lo más agradable posible con aquel pervertido, pero hoy ya era suficiente. Ya pensaría mañana con mayor claridad cómo responder a tan desagradable mensaje.

Fue tan solo cuando Namjoon se echó en su cama, lanzando su celular lo más lejos posible, que se percató de que Suga no se encontraba en el apartamento. Parpadeó ligeramente confundido. No era usual en su amigo ausentarse de esa manera, estaba seguro que aquel día no tenía que ir al trabajo por lo que debería estar en casa, si es que salió a algún lugar durante el día. Con lo mucho que el mayor adoraba dormir se le hacía extraño que no lo estuviera haciendo en ese momento.

Apretó los labios ligeramente mientras se ponía de pie y exploraba la casa para ver si de casualidad simplemente no lo vió al entrar. Ahora que lo pensaba, Suga parecía seguir sumamente molesto con él. Las pocas veces que se llegaron a encontrar en los últimos días el rubio ni siquiera le dirigía la palabra. No podía decir que no entendía el porqué del mal humor del mayor, pero le dolía demasiado. Extrañaba a su amigo.

Durante su búsqueda no encontró más que una pequeña nota en la mesa de la cocina. Puede que no tuviera nombre, pero la letra de Suga era inconfundible.

"Voy a quedarme en casa de Taehyung. No me esperes."

El menor suspiró mientras guardaba el pequeño pedazo de papel en uno de los bolsillos de sus pantalones. Entonces estaba con Taehyung, recordó la conversación que habían tenido hace algunos días, alborotando su cabello ligeramente. Bueno, le alegraba que al menos a uno de los dos le estaba yendo bien en ese sentido. Se había preocupado por lo triste que se veía el mayor cuando hablaron por primera vez de aquello, parecía que finalmente se estaba relajando. Taehyung no le daba buena espina, en lo absoluto, pero esperaba con el alma entera que no fuera a romperle el corazón a Suga. De igual manera, aunque tratara de hablar al respecto del tema con el rubio, estaba seguro de que no lo iba a querer escuchar.

Fue a su cama, donde se volvió a acostar, cerrando los ojos tranquilo. Eran raros lo momentos de paz que llegaba a tener, por lo que le gustaba aprovecharlos cada vez que tenía uno para poner su vida en perspectiva y así analizar todo lo que estaba haciendo mal. Volvió a sacar la nota mientras le leía por encima, de verdad se alegraba mucho por Suga, pero por algún motivo aquello le había recordado a Jin. Llevaba un buen tiempo sin pensar en el mayor.

Recordaba que Jungkook había sido muy insistente en que no podía darse por vencido tan rápido, o al menos hasta que se confesara de manera apropiada, pero no estaba seguro de querer hacerlo. Tenía ya demasiados problemas con los que lidiar como para que Jin se volviera otro de ellos. Más en concreto, un corazón roto. Estaba seguro de que lo iba a rechazar y no estaba preparado para eso. Quería retrasarlo el mayor tiempo posible, que Jin estuviera fuera del país era de gran ayuda. Hace algunas semanas, mientras curioseaba sus redes sociales, se había encontrado con una publicación del mayor, en la cual mostraba el video de un grupo de personas que, al parecer, se encontraban en una batalla de rap. Estaba en inglés y ninguno de ellos parecía ser de la zona, por lo que asumió que el ex profesor había salido del país.

Aquel día estuvo apunto de ponerle un comentario debido a que realmente le había gustado el show, sin embargo, se detuvo. Jin estaba enojado con él, no estaba muy seguro de por qué, pero era un hecho que lo estaba. No quería arruinarle sus vacaciones recordándole su existencia, si se había ido era para alejarse de todos, probablemente incluido él. Aquel pensamiento lo sumió aún más en su miseria.

¿Que había hecho mal? Y más importante aún ¿cómo podía arreglarlo? Al inicio pensó que sería mejor simplemente darle su espacio, pero ya llevaba un buen tiempo sin verlo y podía sentir como, poco a poco, su corazón iba anhelando la presencia del otro de vuelta en su vida. Extrañaba demasiados los días cuando todo era más sencillo: Jin vendría a la misma hora que siempre por su café del día y se quedarían platicando. Si bien las primeras veces el mayor hacía gestos cada vez que tomaba un sorbo de su taza, con el tiempo eso se reduciría hasta el grado que Namjoon comenzó a creer que incluso lo disfrutaba.

Había sido tan feliz y lo perdió todo en cuestión de tiempo. Estuvo practicando últimamente como hacer bien el café que tanto le gustaba a Jin, estaba casi seguro de que finalmente había logrado perfeccionar su técnica y quería que el mayor fuera el primero en probarlo. Si tan solo le hablara aún.

Su celular comenzó a vibrar. Estuvo a punto de ignorarlo, asumiendo que tan solo se trataba del viejo verde tratando de acosarlo a través de una llamada ahora. Muy a su pesar, se levantó y fue a recoger el dispositivo, checando que no se hubiera averiado de alguna forma. Abrió los ojos al darse cuenta de que la persona que le estaba marcando era Suga. Contestó rápidamente.

—¿Bueno?

—¿Dónde estás?

Namjoon parpadeó.

—En el apartamento.

—Le dije, pero no me quiso escuchar— Suga suspiró, frustrado —Jin lleva todo el día buscándote—.

—¡¿JIn?!

—Sí, él juraba que te habían secuestrado o algo por el estilo. No debí dejarme llevar por su paranoia— parecía estar bastante molesto, al menor no le sorprendía en lo absoluto. Probablemente sólo le había marcado ante la insistencia del otro… que no podía terminar de creer quea de vuelta y buscándolo por sobre todo, ¿estaría soñando? —Como sea, le voy a decir que estás allá, probablemente vaya a visitarte—.

—Uhm, sí. No, espera ¿no estás jugando? ¿Jin en serio está de vuelta?

—Créeme que quisiera estar mintiendo, pero no. Llegó aquí y prácticamente azotó la puerta. Está siendo un verdadero fastidio.

—Oh, pues... ¿perdón?

El mayor no le contestó, haciendo que un silencio incómodo se formara entre ambos. Namjoon suspiró mientras miraba tristemente sus pies.

—¿Te vas a quedar a dormir allá?

—Sí.

—Oh, ya veo. Supongo que me va a tocar extrañarte esta noche— soltó una risita algo forzada.

—No es como si mi presencia hiciera una verdadera diferencia en la casa.

—Vamos Suga, no digas eso.

—Namjoon, no quiero tener esta conversación contigo ahora. Solo te marqué para decirte lo de Jin. Ya lo hice, así que voy a colgar. Adiós.

Y sin perder el tiempo, colgó. Namjoon dejó su celular a un lado, ahora con cuidado, conteniendo las ganas de llorar. Suga estaba completamente enojado con él, en el peor de los casos, lo odiaba y ya no quería saber nada de él. Namjoon se lo había buscado.

Miró a su alrededor y decidió que necesitaba recoger la casa para pensar en otra cosa y porque un invitado, bastante inesperado, podía llegar en cualquier momento. No terminaba de digerir la idea de que Jin estaba de vuelta y se encontraba preocupado por él debido a que no lo encontraba en ninguna parte. Su corazón latía con fuerza, pero al mismo tiempo se sentía profundamente confundido, pensaba que estaba enojado con él, pero ahora resultaba que lo estaba buscando.

Namjoon volvió a repetir el día que Jin se fue en su cabeza, como lo había estado haciendo las últimas semanas. Todo en la actitud de Jin le daba señales que el joven hubiera preferido estar en cualquier lugar menos ahí y, sin embargo, se tomó la molestia de ir a decirle al chico que se iba a ir, aunque no a dónde y tampoco por cuánto tiempo. ¿Cuál había sido el propósito de avisarle? ¿Sería posible que en ningún momento estuviera enojado con él y solo había malinterpretado todo? Aquella idea no terminaba de convencerle, pero era lo único que podía explicar que ahora lo estuviera buscando. Eso o que el tiempo que llevaban separados le dio el suficiente espacio para pensar las cosas y que su enojo se bajara.

Independientemente de lo que fuera a pasar a continuación, el joven se sentía emocionado a la vez que severamente mortificado. Necesitaba concentrarse en limpiar o jamás acabaría. Ya llevaba un considerable progreso, pero todavía faltaba gran parte de la sala. No quería recibir al mayor con una casa sucia, aunque su cuerpo le estaba rogando que descansara. Repentinamente tocaron a la puerta.