CAPÍTULO 26
Miro por la ventana. Espero. Vivo cada segundo en alerta esperando la llegada de Alex de un momento a otro. Es extraño observar cómo el tiempo no pasa cuando se está preocupado. Es verdad que solo han pasado siete días, pero esta tranquilidad me asusta. No es típico de él rendirse, y mucho menos, darme a elegir.
He pensado en lo que ha pasado entre nosotros en Rusia y cada recuerdo se transforma en un dolor insoportable. Cuando conté a mi padre quién era el hombre del que me había enamorado, palideció. En sus ojos se leía el terror, si bien trataba de mostrar tranquilidad. Me ha sorprendido su comportamiento.
A pesar de su desconcierto, no ha hecho nada de lo que me esperaba. No ha corrido a la policía, no ha querido investigar más y desde aquel día no hemos vuelto a hablar de ello. Me había tranquilizado diciéndome que un hombre como Sasuke no vendría a buscarme poniendo en peligro su persona.
Me pregunto cómo se ha tomado la situación con tanta superficialidad y frivolidad. Tal vez no se da cuenta del lío en el que estoy metida. Me habría gustado contarle mucho más de mi estancia en Rusia, pero no he podido. Si bien es retorcido, de alguna manera he tratado de proteger a Alexander y lo que hubo entre nosotros.
Hasta el final. No le he contado lo de nuestro hijo, no le hablado del asesinato y de otras muchas situaciones. En los últimos dos días no he pegado ojo. Cada mínimo ruido me ponía en alerta. Pensaba que era miedo, pero después me he percatado de que era otra cosa: lo echo de menos. Quién sabe cómo puedo echarlo en falta después de todo lo que ha hecho… Quisiera odiarlo porque así debería ser, pero no puedo.
Cada vez que me esfuerzo en verlo desde otra perspectiva, se me cae el mundo encima. Si él es el mal, yo también lo soy. Este es el motivo porque el que nunca me podré librar de él. Me siento incompleta porque mi corazón está con él.
—Ya han llegado, voy al trabajo. Nos vemos esta noche. —Avisa mi padre. Me vuelvo hacia él en un primer momento desorientada, pero después recuerdo que mis amigas venían hoy. Me pregunto cómo reaccionarán cuando me vean, dado que no desconocen toda la historia. Por un lado estoy contenta de verlas, pero por otro, estoy decepcionada y enfadada. Ellas vieron a Alexander y no dijeron nada. Mi padre no sabía nada y me pregunto por qué
decidieron no decir la verdad. Decían que me querían mucho como a una hermana, pero por su comportamiento, parece todo lo contrario. Bajo a la planta inferior mientras escucho sus cuchicheos cada vez más próximos. Tomo un respiro profundo mientras golpeteo los dedos en las caderas y giro la esquina. Las observo mientras están tranquilamente sentadas en el sofá y hablan en voz baja entre ellas. Percatándose de mi presencia, se sorprenden y empalidecen, como si estuvieran viendo un fantasma.
—¡Sakura! —Exclama sorprendida Ino levantándose de sopetón. No se mueve, ninguna de ellas lo hace.
—Claro… Sakura. ¡Veo que todavía te acuerdas de mí! —Digo molesta, deteniéndome a pocos pasos de ellas. No consigo comprender si están felices de verme, parecen sorprendidas. Sharon sale a mi paso y me abraza fuertemente.
—¡Te he echado de menos! —Susurra. En un instante me encuentro rodeada de abrazos y por un momento bajo la guardia. Sin embargo, después las preguntas reaparecen. ¿Por qué no me buscaron?, ¿cómo pudieron dejarme ir? Y por si fuera poco no informaron a mi padre del motivo real de mi desaparición. Tiene que haber una explicación a ese comportamiento, no pueden ser tan inconscientes. A menos que…
—¿Vosotros sabíais que estaba en Rusia? —Pregunto de buenas a primeras y el mundo se detiene. Parecen trozos de hielo, eso es lo que parecen. Las miro desconcertada. ¡Por supuesto que lo sabían!
—¡Decidme que no, por favor! —Digo con tristeza. Agachan la cabeza culpables y ese gesto corrobora mi hipótesis. Ellas siempre han sabido donde estaba.
—¿Vosotras sabíais que me habían secuestrado? —Grito alterada. La única que responde es Hinata. Trata de avanzar extendiéndome una mano lentamente, pero yo me alejo. Me cruzo de brazos intentando mantener la calma. No debo perder el juicio, porque de lo contrario, sería el fin.
—¡Sakura! Nosotras solo queríamos que te divirtieras. Eres tan racional y prudente. Pensamos que la idea de Sasuke no era mala. Unas vacaciones te habrían venido bien… —Explica con desenvoltura. ¡No me lo puedo creer! Ellas lo sabían todo y permitieron esta locura. Tenten se acerca cautelosa.
—Ni lo intentes. ¿Queríais que me divirtiera?, ¿os dais cuenta de las tonterías que decís?, ¡me habéis mandado al infierno! —Las grito mientras apunto el dedo hacia ellas. Estoy fuera de control. Cojo lo primero que veo, el jarrón de
flores sobre la mesa, y lo arrojo contra la pared con violencia y grito descargando toda la rabia. Sabía que acabaría así. —¡Solo sois unas estúpidas! Habéis permitido a un desconocido llevarme quién sabe dónde y ni siquiera os habéis preocupado de saber si era una buena persona.
—Digo entre dientes mientras otros objetos vuelan por la casa. —Sasuke dijo… —Intenta justificarse Sharon, pero mi mirada la acalla. Avanzo intimidante más histérica que nunca.
—¿Quién es Alexander Volkov para decidir sobre mi vida?, ¿quién sois vosotras para decidir qué es mejor para mí? —Gruño a pocos centímetros de su rostro. —No tenéis la mínima idea de lo que he pasado en estos meses. No imagináis si quiera la gravedad del asunto. Temari, confundida por mis palabras, se cubre la boca con las lágrimas que le inundan el rostro. Y es entonces cuando sale la defensora del pueblo Tenten en su ayuda. Le posa una mano en su hombro y luego se dirige a mí.
—Nos equivocamos, pero en ese momento pensamos que era una buena idea. En estos meses hemos estado en contacto con los hermanos de Sasuke. Hemos estado al corriente de tu estancia en Rusia y pensábamos que todo iba bien. — Explica con calma. Qué ilusas. Se han tragado las palabras de personas que no conocen. Podría haber muerto y ellas ni se habrían enterado. —Y decidme… Fulmino con la mirada una a una.
—¿Os han dicho lo que ha pasado?, ¿os han contado quiénes son en realidad? Tenten me mira sorprendida como si no entendiera la pregunta. Su ingenuidad me da pena, pero después pienso que si estoy en esta situación es porque yo también tengo la culpa. Ha sido una cadena de eventos la que me ha llevado donde estoy.
—¡Noticia de última hora, chicas!, ¡enviasteis a vuestra amiga a la madriguera de los hombres más temidos de Rusia!, ¿y sabéis cuál es la parte más divertida? Son mafiosos. Ya sabéis a qué me refiero, ¿no? hombres sin escrúpulos dispuestos a todo. Las expresiones de asombro no se hacen esperar. Pues sí, estoy en un mar de problemas. No hace falta explicar mucho, a veces las películas son muy instructivas
. Tenten mira a Hinata a los ojos como queriendo decir, ¿¡pero qué hemos hecho!? y avergonzada se vuelve hacia mí, duda, e intenta acercarse. Levanto la mano en su dirección y se detiene. No tengo ninguna intención de dejar esto así, tienen que saber cómo ha sido mi vida.
—¡Esperad!, no os he contado la parte más divertida. —Digo riendo con tristeza. Ninguna de ellas respira, me observan como si fuera una alienígena.
—No solo son mafiosos, sino que tienen una larga lista de enemigos. Y encima yo me he vuelto el blanco perfecto para tales personas. Mi vida está en peligro porque mis adorables amigas…—Les digo lentamente y con desprecio. —… pensaban que me divertiría. Pues sí, me estoy divirtiendo como una loca, siempre he deseado que me siguieran mafiosos rusos.
Y por si fuera poco, no solo no puedo retomar mi vida porque pondría a todos en peligro, sino porque ofrecen por mi cabeza una recompensa de dos millones de dólares. — Grito a pleno pulmón notando el temblor en las manos. Intento tranquilizarme un poco. Toda esta ansiedad me volverá loca. Sasuke no quería preocuparme, pero Liam me dijo la verdad. Vladam está dispuesto a gastar mucho dinero para vengarse.
—¡Oh, Dios mío! —Exclama Hinata. Permanecemos en silencio mientras me observan apenadas, pero yo solo siento rabia. No podían saber quiénes eran, pero habrían podido evitar ponerles las cosas fáciles. —La noche que desaparecí, ¿sabíais que iría con él?
—Había dicho que te convencería para marcharos esa noche. Sasuke había dicho que cuidaría a de ti y nosotras pensábamos que te merecías a una persona que… —La voz de Hinata se rompe entre sollozos. —Lo siento mucho, Sakura, nosotros no imaginábamos que… —Se inclina y me rodea los hombros. Llora a lágrima viva.
—Qué estúpida soy. —Comento con tristeza. Siempre he sido la más prudente, o al menos eso es lo que creía, pero la verdad es dura de asimilar. Me equivoco como todos, no considero lo suficiente la situación y cometo errores. Errores que me llevan a situaciones como la que me encuentro. Nunca tendría que haber provocado a uno como Sasuke, sabía que me daría problemas, y sin embargo, no he resistido a la tentación.
Representaba la prohibición, la alteración en mi ordenada vida. Dicen que el peligro llama la atención, y lo corroboro. Me había dicho que sentía curiosidad por mí, que le gustaba mi carácter rebelde y provocador, pero la realidad es diferente, yo no soy lo que parezco. En realidad soy una persona extremadamente insegura, tímida y reservada. Me pregunto por qué con él surgió una Sakura que yo no conocía. ¿Cómo consigue transformarme sin que ni siquiera yo me dé cuenta? —Cuéntanos lo que ha sucedido. —Dice Tenten. La miro, pero ahora es
como si no la viera realmente. Tengo la sensación de no conocer a ninguna de ellas. Tal vez con el tiempo se me pase. No excluyo la idea de perdonarlas, pero ahora no puedo. Necesito estar sola, tengo decisiones importantes que tomar y no puedo dejarme llevar. Quisiera aclarar más cosas, pero no tengo tiempo.
—Marchaos a casa. Os llamaré yo cuando consiga… arreglar la situación. Mentira. Sé perfectamente que no volveré a ser la de antes. A estas alturas no me fío ni de ellas. ¿Quién me asegura que no dirán nada a los hermanos de Sasuke? Mejor ser prudente y fiarme solo de mí misma. Me vuelvo dándoles la espalda y me marcho antes de que puedan replicar. No me esperaba algo así, no de ellas.
Otra parte de mi vida que desaparece. ¿Qué quedará de mí al final de esta historia? Me encierro en la habitación y lloro incesantemente. Nadie puede verme, nadie puede entender el dolor que tengo dentro. Es como una gran piedra que me aplasta el pecho. Hace daño, no consigo respirar.
