Capítulo 25
"Jjong, don't leave me alone. "
Sus piernas se movían guiadas por el enojo. Así, con los puños cerrados y botando lágrimas de dolor, el castaño traspasó el bosque.
Nunca en su vida había sentido tanto odio. Él no era una persona vengativa, pero el hecho de haber matado a su hijo era suficiente razón para dañar a la persona que lo hizo.
JongHyun llegó a su destino, quitando del camino las últimas ramas de los arbustos. Logrando así, tener frente a sus ojos al castillo de la congregación oscura.
Luego de tres largos meses volvía a ese lugar. Solo que ésta vez no lo hacía para observar a escondidas a KiBum, ahora lo hacía para tomar venganza con sus propias manos.
Caminó de frente, siguiendo el camino de rocas hasta encontrarse con la entrada principal.
La puerta había sido derribada, probablemente por LeeTeuk o WooHyun.
El moreno sacó su varita, entrando a la guarida oscura en medio de escombros.
El lugar era un total desastre; las paredes estaban manchadas de una pintura negra y las cortinas tenían rasguños. No era un ambiente muy acogedor para un mago blanco.
JongHyun siguió avanzando paso a paso, sigiloso y atento a cualquier cambio. Hasta que frente a sus ojos encontró un cuerpo familiar.
Se acercó lentamente hasta él, con su varita en alto por si se tratara de alguna trampa. Pero cuando logró distinguir el rostro de aquel hombre, se sintió más angustiado que antes.
Hallar a WooHyun en medio de un charco de sangre y casi inconsciente solo podía significar una cosa.
LeeTeuk había escapado.
-¡WooHyun! - el castaño corrió hasta su enemigo de toda la vida. Y por más que esa fuera la realidad, gracias a él LeeTeuk no acabó con KiBum. De una u otra manera debía estar agradecido. - ¡Despierta! ¡WooHyun! -
JongHyun comenzó a sentirse impotente. La persona frente a él no reaccionaba por más que éste lo agitara de un lado a otro. ¿Acaso el líder oscuro había matado a su mejor mago?
Podía ser posible ya que gracias a él tanto KiBum como los demás magos blancos seguían con vida. Y LeeTeuk no era un mago piadoso como para perdonar a su mago.
Pero, igual toda la situación era extraña.
El joven Kim tomó a WooHyun de su capa, agitándolo una vez más antes de perder las esperanzas. Cuando sintió que por fin luego de tantos intentos logró despertarlo.
JongHyun se apartó, sintiendo que su enemigo botaba un poco de sangre por la boca producto de los anteriores golpes que había recibido. Cuando vio que ya se mantenía estable decidió acercarse.
-¿Dónde está LeeTeuk? - preguntó JongHyun recibiendo una mirada confusa por parte del otro mago.
-Tú... ¿qué...qué haces aquí? - el pelinegro tenía dificultad para hablar. Sus ojos se mantenían entre abiertos, y una de sus manos tocaba su estómago producto de una gran corte en esa zona.
-Quiero que me mate mirándome a los ojos. Como dos verdaderos hombres, no por la espalda como los cobardes. -
WooHyun bufó con las pocas fuerzas que tenía. Hasta para él era tan tonto escuchar las crudas palabras de JongHyun.
Si KiBum ya lo había salvado entonces, ¿para qué quería ser la carnada de LeeTeuk?
-Eres...tan...idiota Kim. -
-Intento que todo esto acabe. Intento que KiBum pueda vivir en paz sin tenerme a mí en su camino. Desde que lo conocí no ha sido feliz. -
-¿Y tú crees... que antes de eso lo era? - el mago oscuro no recibió respuesta. - Key nunca fue feliz...por culpa de él... por..LeeTeuk. Si piensas entregarte...entonces nada...absolutamente nada de lo que hizo Key valió la pena. -
-Si yo me quedo con él, sufrirá más. Ahora mismo está sufriendo por salvarme. Perdió a nuestro bebé por mí y yo no puedo soportar verlo así. -
-¿Sabes algo? Yo siempre...siempre le grité a Key que...era un cobarde... que parecía una niña mimada... Pero ahora, viéndote a ti... no me queda duda que aquí, el único cobarde eres tú.-
Algo dentro de JongHyun lo hizo sentirse mal. De repente WooHyun tenía razón y estaba siendo cobarde. Amaba a KiBum como a nadie en el mundo, pero debía aceptar que tenía miedo.
Miedo de lastimarlo más. De herir su corazón diciéndole que estaba resentido por lo del bebé. Para JongHyun el hecho de enamorarse de él ya era masoquismo. Desde el primer momento en que vio sus hermosos ojos supo que no sería fácil, inclusive pensaba que su amor moriría siendo unilateral. Pero cuando Key se enamoró de él todo se volvió sencillo. No importaban las veces en que tuviera que pelear si estaba seguro del amor que le tenía.
Solo que en esos momentos no podía dejar de sentirse inseguro. Por alguna razón su corazón dudaba si sería lo correcto arriesgar el bienestar de la persona que más amaba con tal de estar juntos.
Sabía que con los años él se volvería viejo y KiBum se mantendría joven. Que magos mucho menores que él se fijarían en el rubio y que posiblemente éste se aburriría de mantenerlo a su lado.
Entonces en ese instante se preguntaba. ¿Realmente había valido la pena sacrificar al bebé por salvarlo a él? ¿KiBum había hecho lo correcto? Inclusive... ¿sabiendo que ese ser sería lo única que los mantendría unidos durante los siguientes años?
JongHyun no quería ser egoísta, quería pensar en los demás, en que efectivamente WooHyun tenía razón al decir que era un cobarde. Pero esas dudas y miedos no se apartaban de su mente.
Él no podía matar a LeeTeuk, ya que éste era inmortal.
¿Cómo podría defender a KiBum si ni quiera podía enfrentarse cara a cara con el líder oscuro?
-En vez de ...pensar tanto...deberías ir con Key. - Woohyun se levantó cojeando y mirando con resentimiento a JongHyun. - LeeTeuk no debe estar muy lejos...y lo... más probable...es que vaya tras él. -
-Yo... - bajó la mirada - yo...no puedo defender a KiBum. Ni siquiera...puedo matar a tu líder. -
-Pero yo sí. -
El castaño dio media vuelta notando la presencia de Onew. Quién se veía claramente agitado y cansado.
JinKi siempre había sido un gran mago, si no el mejor. Pero sus palabras estaban reflejadas en un papel en blanco.
LeeTeuk y Onew eran hermanos, ambos inmortales... entonces ¿Cómo podías matar a alguien inmortal?
-¿Qué haces aquí JongHyun? KiBum está desesperado. - el líder blanco avanzó hasta él regañándolo por la situación.
-Yo necesitaba... Yo quería que... -
-Quiere que LeeTeuk lo mate. Eso quiere el muy idiota. - WooHyun se acercó al líder enemigo. Estaba seguro que él podría frenar a JongHyun.
-¿Qué? - el mayor miró a su dongsaeng, quién ni siquiera se atrevió a darle la cara. - ¿Eres idiota? ¿Acaso estás loco o en verdad eres sordo? ¡KiBum está sufriendo sobre esa maldita cama y tú quieres hacer una estupidez como esa!
-Se lo dije, pero... tu mago es un completo egoísta y cobarde. -
De inmediato JongHyun sacó su varita, apuntando a su enemigo. Por más que lo había ayudado aún tenía guardado mucho rencor hacia él.
Pero para su sorpresa, quién se puso en su camino fue Onew. Poniéndose frente al mago oscuro aún herido.
-Vuelve al castillo y deja de actuar como un demente. -
-Él... es un...-
-Es un mago oscuro y sí, es tu enemigo. Pero fue él quien distrajo a LeeTeuk así que deberías estar agradecido. -
-Está bien, lo dejaré en paz. Pero no me largo de aquí hasta enfrentar a ese maldito. -
-No lo encontrarás aquí JongHyun así que vete. - el nombrado miró a su líder sin entender lo que decía. -
-¿Qué...quieres decir? -
El mayor suspiró, indeciso si sería lo correcto decirle la verdad a su menor. Después de todo sabía muy bien lo impulsivo que era.
-LeeTeuk... - tomó aire - Él ha secuestrado a TaeMin. -
Y eso solo ocasionó que la ira de JongHyun aumentara. Sus puños se mantuvieron cerrados y sus ojos se tiñeron de rojo. Se estaba dejando llevar por el enojo.
-Necesito que vayas al castillo. MinHo debe venir conmigo para buscar a TaeMin. -
-¡YO IRE CONTIGO! -
-No puedes porque no serviría de nada. MinHo y TaeMin comparten su sogsam im, están conectados tanto como KiBum y tú. -
-¡VOY A IR CONTIGO QUIERAS O NO! -
-Ya te lo dije y si no quieres ir por las buenas irás por las malas. - el líder sacó su varita y apuntó hacia su menor. - Me enoja el hecho de que digas amar a KiBum y sin embargo estás aquí en vez de estar con él.
-Lo amo más que a mí mismo. -
-Entonces vete y no me hagas atacarte. -
JongHyun se maldijo para sus adentros. No quería seguir ocasionando problemas, sobretodo porque JinKi tenía razón. KiBum estaba muy mal y tal vez lo necesitaba.
Inclusive a pesar de su miedo, él tenía un deber. Y ese deber era estar con la persona que lo protegió de morir.
-Sé que no te sientes preparado para afrontar la realidad frente a Key, pero piensa que para él tampoco fue fácil. - Onew guardó su varita.
-Espero que tu decisión de dejarme fuera de esto sea lo correcto. Porque si tú dejas con vida a ese maldito, te juro que haré lo peor. -
-Eso no pasará. - el líder tomó una gran bocanada de aire antes de pronunciarse. Sabía que JongHyun se enojaría por lo siguiente. - Dame tu varita.
-¿Qué? -
-Dámela, es mejor que sea así. -
-No, no te la daré. Estás loco. -
En un abrir y cerrar de ojos, JinKi robó la varita de JongHyun usando un encantamiento. Él era un mago experto, y la cierta inmadurez de su mago no lo dominaría.
-Ahora sí, vete. -
Ésta vez el castaño no dijo nada. Vio a su líder por última vez y luego salió del castillo con un pataleta interna.
Para él era injusto que su Onew lo dejara fuera sabiendo que quería ser el primero en acabar con LeeTeuk.
Ahora no tenía varita, ya no podía defenderse. A JongHyun ya no le quedaba más opción que quedarse en el castillo, afrontando su cruel realidad mirando directamente a KiBum.
.
Allí, en la puerta de la habitación se encontraba JongHyun. Luchando contra él mismo para poder ver a KiBum una vez más.
Iba a ser demasiado difícil para él tener que mirarlo a los ojos y asumir que tenía miedo de seguir juntos.
En su mente solo podía imaginar a KiBum llorando. Pidiéndole una explicación razonable para dejarlo ir. Por desgracia JongHyun no la tenía. Su única intención era protegerlo de él mismo.
Y era tan tonto que pensara así, sabiendo que el rubio era capaz hasta de poner en riesgo su bienestar con tal de salvarlo.
Le costaría demasiado quitar de su lado a la persona que más amaba. Y le costaría mucho más viéndolo ahora, tendido sobre esa cama y llorando por el dolor que producían las quemaduras en su cuerpo.
Se acercó hasta esa cama. SoDam curaba sus heridas y cambiaba las vendas por unas nuevas. Era horrible verlo sufrir de esa manera.
-¿Es necesario hacerlo sufrir tanto? - preguntó JongHyun alterando a su hermana y llamando la atención de KiBum.
-¡Dios mío ya era hora de que llegaras! - exclamó la mayor de las Kim levantándose de la cama.
-Lo siento, estuve en... - calló al ver la manera en que KiBum lo observaba. - estaba en el bosque. Quería tomar aire. -
-Debo hablar contigo sobre algo JongHyun y es importante. -
El menor asintió, viendo como el rubio desviaba la mirada para seguir llorando sin que lo notara.
Tanto JongHyun, como SoDam, salieron al pasadizo que dividía la habitación de las escaleras. Era inquietante ver que todo había sucedido tan rápido y que ahora KiBum yacía sobre la cama del líder, mientras que TaeMin estaba desaparecido.
-Fuiste a buscarlo ¿verdad? - habló SoDam mirando enojada a su hermano menor, que no le respondió. - Eres tan inconsciente JongHyun. ¡Key estuvo llorando desde que te largaste a buscar más problemas! -
-Quería acabar con esto de una vez por todas. -
-¿Acabar? Debería golpearte tan fuerte, pero tan fuerte Kim JongHyun. -
-Siento que él está mejor sin mí y sin mis culpas. -
-Eres un verdadero tonto. Y lo peor es que no tienes idea de lo mucho que te necesita. Toda la tarde se la ha pasado susurrando tu nombre y echándose la culpa de que hayan perdido a su bebé. -
-Él no tiene la culpa de eso. -
-¡Pero KiBum lo siente así! Incluso piensa que lo odias por eso. -
-Claro que no lo odio, jamás lo haría. -
-Entonces deja de actuar como si lo hicieras. A penas abrió los ojos y te confesó la verdad, tú saliste corriendo sin siquiera pensar en lo mal que se sentía. Fuiste egoísta JongHyun. -
-Hablaré con él. -
-Hazlo, pero primero debes saber que KiBum necesita de ti para curar sus heridas. -
-No entiendo.-
-Él y tú están conectados, y te lo he dicho miles de veces, ambos se necesitan para ser inmunes al dolor. Si te pones a pensar, KiBum te atacó hace mucho tiempo y te causó varias heridas verdad? - él asintió - Cuando ustedes se reconciliaron, tus heridas desaparecieron ¿o me equivoco?
-Bueno, eso es verdad pero no entiendo a qué quieres llegar. -
-A que a través de la intimidad ustedes se curan mutuamente. Es por eso que no te dolieron las heridas cuando tú y él hicieron el amor. -
-¡¿Quieres que tenga sexo con KiBum?! -
-Hablas como si te disgustara. -
-¡Claro que no! Pero me estas pidiendo que lo toque sabiendo que no puede ni moverse. Además, no creo que le agrade la idea. No va a poder soportar el dolor. -
-Sería bueno que hablaras con él antes de tomar una decisión. -
-Lo haré, pero no pienso tocarlo ahora. Por su bien, no lo haré. -
JongHyun tenía clara su decisión. Quería ver sano a KiBum, pero no podría soportar tocarlo sabiendo que le dolería.
Amaba hacerle el amor, amaba tocarlo, amaba hacerlo suyo, pero tampoco quería hacerle daño.
Traspasó el pasadizo, respirando profundo y armándose de valor para sentarse a su lado, mirándolo a los ojos y aceptando que él también lo necesitaba. Que a pesar de seguir sintiendo miedo, ya no lo dejaría solo.
El castaño se sentó sobre la cama, haciendo que KiBum lo mirara lloroso. Era imposible no darse cuenta el dolor que sus ojos reflejaban.
Ninguno dijo nada, sólo se miraron por varios segundos. Para ambos era difícil salir de un problema como ese.
Con dificultad, el rubio tomó la mano de JongHyun. Haciendo que éste se sobresaltara. El tacto era áspero, sin fuerza. La suavidad de su piel había desaparecido tanto como el resplandor de su sonrisa.
-Me duelen las heridas. - habló KiBum rompiendo el silencio. - Pero me duele más la manera en que me miras. -
-Perdoname. No quería que tú...
-¿Sigues odiándome? - preguntó el rubio directamente, sin rodeos.
-No te odio, y no vuelvas a decir algo así. - apretó el agarre de su mano sintiendo como KiBum cerraba los ojos al sentir el dolor de las heridas.
-Deja de mentirme. - sollozó. - Si me odias dímelo de una vez.
-Lo único que tengo que decirte es que te amo. -
JongHyun se inclinó ligeramente. Apoyando sus manos sobre el colchón para no rosar el cuerpo de KiBum. Le dio un beso corto, sin movimiento. Sintiendo esos labios quebrados y heridos responder a los suyos.
Se separó despacio, viendo como el rubio tenía un poco de sangre en los pequeños bordes de su boca.
Hasta ese pequeño beso logró lastimarlo.
-Te estoy hiriendo sin quiera notarlo. - el castaño desvió la mirada, se culpaba hasta por lo más mínimo.
-Yo... estoy dispuesto a soportar todo por ti. Hasta que la sangre deje de correr por mis venas. -
-No deberías hablar así. Lo que menos quiero es verte lastimado. -
-SoDam me dijo que si tú... -
-Olvídalo. - el rubio lo miró dolido. - No lo haremos. Si con solo un beso tus labios sangraron no me quiero imaginar lo que pasará si... -
-Sientes asco de tocarme ¿verdad? - otra vez, los ojos de KiBum se humedecían.
-¿Qué? Escúchame bien. - tomó su mano delicadamente, cuidando de no hacerle daño. - Nunca sentiría asco de ti, y ¿sabes por qué? - él menor negó. - Porque eres mi más preciada joya. Y sin importar que tan empañada esté, jamás dejará de ser la más importante. Por el momento, siento que si te toco sería capaz de romperte en miles de pedacitos, y yo quiero a mi goyang- i completo. -
-Pero... ¿puedo conseguir aunque sea un beso más? -
-Tus labios están heridos. -
-No me importa, solo te pido uno más. -
Aún con la duda si sería lo correcto, JongHyun se inclinó una vez más hacia KiBum. Rozando sus labios con cuidado mientras que con sus manos intentaba no aplastarlo.
En el momento en que quiso separarse, sintió al rubio abrir su boca, dándole paso a que profundizara el beso, mientras que sus delgados y lastimados brazos rodeaban su cuello.
Sus ojos se abrieron de la impresión. Se suponía que KiBum estaba herido; hasta podía saborear la sangre que sus labios desprendían producto de la presión. Pero, a pesar de eso no podía evitar responder al hambriento llamado de su compañero.
JongHyun coló sus manos hasta la cintura del menor, sintiendo como éste se sobresaltaba por el toque. Por más que quisiera seguir sabía que a KiBum le estaban doliendo las heridas.
-Espera... no sigas... - se separó despacio respirando agitado.
-Te necesito Jjong. No me importa el dolor si me tocas otra vez. Te lo juro. -
Era tan raro ver cómo KiBum lo necesitara. Siempre había sido él quien tomaba la iniciativa para esos momentos y que ahora sea el rubio quién quisiera continuar a pesar del dolor, era algo difícil de ignorar.
Dentro de todo se sentía feliz de tener el amor de la persona que amaba.
-KiBum yo realmente quiero... - JongHyun calló sus propias palabras al darse cuenta de algo nuevo en su compañero. - No puede ser... -
-¿Qué...qué sucede? -
-Tus... labios...están... - se inclinó nuevamente para observar mejor. - ya no están heridos... -
-Pero... - KiBum tocó sus labios y efectivamente ya no le dolían. - entonces... SoDam tenía razón. -
-Yo puedo ...curarte de la misma manera en que tú lo hiciste conmigo. - el menor asintió mientras que sus mejillas se tornaban rojas. - Tú crees que deberíamos...
-No quiero que lo tomes como un deber. Me hace sentir mal que lo sientas como obligación. -
-No es eso, solo quiero estar seguro que tú... -
-Siempre estoy seguro si se trata de ti. -
Y sin más, se acercó hasta él. Tomando suavemente su barbilla y atrapando sus labios de manera lujuriosa pero a la vez llena de amor. Como todas las veces en que lo había tocado; con todo el amor del mundo.
Sus manos viajaron por las piernas de KiBum, tocando con delicadeza para que no sintiera tanta incomodidad. Mientras que éste enredaba sus delgados dedos en el cabello de su mayor.
JongHyun adoraba el hecho de ser despeinado. Amaba ser tocado de una manera descontrolada. Sus hormonas se alborotaban de sobremanera cuando KiBum se entregaba de esa manera. Y él siempre anhelaba sentirse así.
Abandonó su boca para mirarlo un poco. Cada vez que lo veía solo podía preguntarse ¿cómo podía ser posible tanta belleza? Era demasiado hermoso para ser real.
No pudo evitar sonreír cuando sintió la mano del rubio abandonar sus cabellos para tomar su cintura y hacer presión con ambos cuerpos. Era excitante verlo tan ansioso.
Ésta vez atacó la parte interna de su cuello, dejando pequeños besos en sus heridas y asombrándose de cómo desaparecían frente a sus ojos.
Y así, poco a poco iba curando cada dolorosa cicatriz en el cuerpo de su novio. Sí, eso era KiBum, su novio. El amor perfecto.
Ahora ambos estaban con una sola prenda. Sintiendo el calor de ambos cuerpos ascender al máximo.
JongHyun besó el pecho del más joven. Viendo una vez más como ese camino formado por sus labios cerraba por completo las heridas abiertas en el cuerpo contrario.
-¡Jjong! -
Uno de sus los tantos gemidos del rubio se hizo audible. JongHyun sonrió para sí, amaba escucharlo gemir su nombre.
Llegó a su estrecha cintura, escuchando unos cortos sollozos por parte de KiBum. Esa zona estaba bastante afectada.
El castaño levantó la mirada, el cuerpo de su novio estaba casi curado a causa de sus besos. Su piel blanquecina y tersa volvían a su lugar.
-Amor... - susurró JongHyun cerca de la oreja contraria ocacionando suaves escalofríos en KiBum. - Te amo. - y atacó su boca otra vez, recorriendola a su antojo como tanto se había acostumbrado a hacer.
Sus manos aprovecharon para bajar hasta el borde de la ropa interior del menor. Jugó un poco con el elástico hasta desprenderlo poco a poco bajando los boxers por esas delgadas, pero aún heridas piernas.
Le dio un último beso en los labios y bajó lentamente siguiendo su camino ya trasado por el cuerpo de su novio.
Besó sus caderas, sus muslos, sus piernas y sus pies. Asegurándose que ya no quedaran quemaduras.
Se inclinó un poco quedando frente a frente con la erección de KiBum. Y era la primera vez que disfrutaría esa hermosa parte del rubio. Porque todo, absolutamente todo en él era hermoso ante los ojos de JongHyun.
-¿En... verdad lo harás? - dijo KiBum con voz entrecortada.
-Debo curar todo tu cuerpo. -
-Pero si mi... ¡AH! -
No pudo protestar ante la repentina lamida del moreno. Un escalofrío recorrió su espalda al sentir la lengua del mayor jugar bruscamente con la punta de su miembro.
Su mente había perdido el rumbo a manos del castaño.
-¡JongHyun! -
El menor arrugo la sábana al sentir una descarga eléctrica entre sus piernas.
Y era obvio, su novio no era bueno solamente besando sus labios. Ahora parecía un experto trabajando en una mamada para él.
No tardó mucho en ver cómo JongHyun tragaba y saboreaba hábilmente su esencia.
Y estaba seguro que sólo su amado "cara de perro" se vería así de sexy teniendo la boca manchada de semen.
-Esa parte de mí no tenía heridas. - reclamó KiBum con un adorable puchero en sus labios mientras que JongHyun se colaba encima de él una vez más.
-Quise complacer a mi novio aunque sea una vez. - declaró el mayor robandole un beso a KiBum.
-¿Entonces ya estoy curado? -
-Aún no hermoso, aún no. -
JongHyun tomó a KiBum de la cintura, logrando ponerlo boca abajo.
Una vez más dejó suaves besos en toda la espalda y trasero del rubio. Cuando se trataba de KiBum ni siquiera un tsunami podría detender a JongHyun.
Adoraba hacerle el amor hasta desfallecer.
Cuando terminó su trabajo, le dio vuelta para que quedara nuevamente frente a él.
Lo besó deseoso, aferrandose a su cintura mientras que KiBum enredaba sus piernas alrededor de sus costillas.
Restregaron ambos miembros, soltando gemidos que llenaban la habitación. Sus cuerpos quemaban, y anhelaban unirse de una vez por todas.
Se separaron para mirarse, esa era la maravillosa manera de decirse que se amaban sin siquiera pronunciar palabra.
Y allí, sin previo aviso entró en él. Logrando que éste se aferrara ferozmente a su cuerpo y atacara su espalda con sus uñas.
Apretó su cintura, cuidando no lastimarlo. Sus labios bajaron de su boca a su cuello, mordiendo su rincón más sensible.
Los minutos pasaron, y ellos siguieron en un vaivén desenfrenado. La estreches del rubio volvía loco a JongHyun, impulsandolo a golpear más fuerte en su punto glorioso.
Sus dedos se entrelazaron, dándose confianza uno al otro cuando ambos fueron golpeados por el orgasmo.
La cama estaba hecha un desastre, entre sábanas manchadas de sangre, sudor y semen hasta las almohadas totalmente destruidas por los filosos dientes de KiBum.
Eran perfectos, simplemente perfectos.
JongHyun miró a KiBum dispuesto a salir de su interior, pero de inmediato sintió como el rubio lo abrazaba tan fuerte que le impedía moverse.
-Bum... -
-No salgas... - habló contra el cuello del mayor.- Quiero que te quedes dentro de mí para siempre.
-Sabes que no puedo hacerlo amor. Debemos separarnos o me dará un calambre insoportable. -
-No quiero. -
-Bebé no me hagas ésto, en verdad me dará un calambre. -
-Pero... si te quedas un poquito más tal vez podríamos tener otro bebé. -
El castaño no supo que responder. KiBum seguía pensando en eso. Y a JongHyun le partía el alma ver lo mucho que le había afectado perder a su hijo.
Abrazó a su novio, sintiendo cómo éste se estremecia ante el roce de sus cuerpos.
JongHyun quería hacerle sentir que lo amaba, que a pesar de todo lo quería a su lado.
Y que gracias a sus besos ya no sentía miedo.
-Jjong... ¿estás llorando? -
-Te amo ¿sí? - sollozo - No lo olvides por nada del mundo.
-No lo haré, pero debes prometerme algo. -
-Lo que sea, yo aceptaré. -
-Haremos el amor todos los días hasta cansarnos. -
El moreno se separó un poco, saliendo del interior de su novio.
-Yo nunca me cansare de ti. - le robó un corto beso.
-Ni yo de ti. - habló KiBum mientras que acomodaba su cabeza en el pecho de JongHyun. -Y estaremos juntos hasta que ambos seamos viejitos.
-Dirás, hasta que yo sea viejito. Porque te recuerdo que eres... -
-Lo sé, pero ahora yo te recuerdo que lo único inmortal... es mi amor por ti. -
-¡Oye esa es mi frase cursi! -
-Ahora la usaré yo cada vez que digas una tontería. -
-No son tonterías son... -
Y KiBum calló sus palabras con un beso tierno y lleno de amor.
Como siempre lo hacía.
-Entonces te besaré. -
-Mmm esa idea me gusta más. -
Nuevamente unieron sus labios, negándose a separarse ni por falta de aire.
Pero el cansancio era tanto que terminaron quedándose dormidos.
JongHyun abrazando la cintura de KiBum y éste recostado en su lugar favorito, sobre el pecho al lado de su corazón.
