"El privilegio del siete"

Sábado 20/03/1999

Carlota camina con pasos apresurados por delante de ella, observa constantemente las puertas que flanquean el pasillo al departamento de inspección y seguridad. Hermione no aparta los ojos de su espalda, la sigue muy de cerca, con el bolso contra su pecho y el corazón latiendo muy rápido.

Parece que llegan a la oficina de Milián Croudel'nt después de una tortuosa eternidad. Carlota la deja pasar y cierra la puerta detrás de ella.

—Milián siempre llega puntual —comenta, buscando en un cajón de su escritorio mientras Hermione observa el obsesivo orden en la oficina y el polvo que hay en los estantes—. Yo casi siempre estoy retrasada —admite con las mejillas coloreadas de rojo—. Él es muy ordenado, casi obsesivo, incluso tiene cronogramas, listas, tablas, y ¡Ajá! calendarios.

La mujer saca un calendario engargolado, con el mes de Marzo abierto y tachado hasta el día cuatro con marcador rojo.

—El viernes llegué tarde, muy tarde —contó Carlota, sentándose en un banquillo junto al escritorio—. Todos actuaban normal, la supervisora no me dijo nada por mí impuntualidad, de hecho, estaba bastante relajada, así que asumí que por eso todos estaban tan tranquilos —se encogió de hombros y suspiró, paseando la mirada por la oficina—. Hasta la hora de almuerzo, vine a esta oficina para preguntarle a Milián si comíamos juntos pero no estaba.

Hermione observó la tristeza en el rostro de la mujer y resistió el impulso de abrazarla, consciente de que ella estaría alteradísima si algo le sucediera a alguno de sus amigos.

—Todas sus visitas se repartieron en todo el departamento y nadie pregunta por Milián, al parecer él habló con la superviso sobre su ausencia —bufó y miró a Hermione con los ojos llorosos—. Pero él no se ha aparecido desde ese día, ni aquí, ni en casa —lamentó, dejando caer lágrimas por sus mejillas—. Desapareció.

—Carlota, lamento venir hasta ahora pero…

—No te preocupes —negó la mujer, limpiando su rostro con el dorso de su mano—. Agradezco que me creas y que hayas venido.

Hermione muerde su labio antes de agacharse frente a ella y decirle por qué está ahí. Está completamente segura que el inspector Milián sabía que algo andaba mal, lo sospechaba, o comenzó a recordar, le cuenta a Carlota sus teorías y la mujer asiente, desorientada pero decidida.

Hermione hechiza la oficina para descubrir si se ha efectuado magia en el lugar, en cuanto termina de pronunciar y mover la varita la magia las golpea por todas partes hasta que está bajo sus pieles. Hermione puede sentir los hechizos, ajenos a ella, como si una vocecilla se los susurrara al oído. Siente los objetos volar, las plumas moverse, los cajones ordenarse, la puerta cerrarse, los recordatorios parloteando, los libros hablando, la oficina limpiándose, y luego ¡Bam! Por un segundo no sabe muy bien qué es, incluso olvida que Carlota está ahí, no sabe dónde está, y comprende.

—Obliviate —susurró, al mismo tiempo que baja su varita y el encantamiento cae junto con ella.

Carlota de pronto está detrás de ella y parece que igualmente la han hechizado para olvidar dónde está, la conmoción dura apenas un segundo antes de que Carlota la tomé por los hombros y la sacuda de manera efusiva.

—¡Ellas! ¡Una de ellas! —dice atropelladamente, respira agitada y no deja de sangolotear a Hermione por los hombros— ¡Lo hizo una de las hermanas Prewett!

Hermione se aleja de su agarre y la mira confundida ¿Ahora quién rayos son ésas?

—¿Quién? —preguntó hastiada, reafirmando la posición de su bolso y su varita. Carlota parece seguir en shock, sacude la cabeza y lame sus labios con nerviosismo.

—Esas hermanas, son las únicas que están vivas de la familia Prewett, Molly y Quinatra.

De inmediato siente que un balde de agua helada se le ha caído encima.

—¿Cómo…?

—La magia deja rastros —interrumpió apresurada, caminando de un lado para otro en la oficina—. Pero siempre hay algo que la define, como si tuviera un ADN propio ¿Entiendes?

Hermione eleva el mentón involuntariamente.

—Por supuesto, son los principios de la magia.

—Pues yo dediqué mi vida a estudiar eso ¡Por eso trabajo aquí! Y te prometo, te aseguro que ésta magia fue hecha por una de ellas —asintió efusiva, a Hermione le cuesta creer que sea mayor que ella.

Hermione asiente, piensa y siente que tiene un cubo Rubik entre las manos, le faltan colores pero aún así está decidida a completarlo. Suspira y mira a Carlota con una sonrisa.

—Buscaré algo para contrarrestar o eliminar el encantamiento Confundus, y vendré la próxima semana para intentar que recuerdes algo.

Carlota asiente, con confianza y nuevas esperanzas de encontrar a su amigo.

Sábado 03/04/1999

Harry la espera con una rana de chocolate entre las manos y otra aún en la cajita, se sienta a su lado con una mueca de fastidio, toma la caja y deja que la rana salte hasta su mano antes de darle un mordisco.

—¿Tienes algo contra las ranas de chocolate?

No, no tenía nada contra las ranas ni el chocolate. Ron había decidido pasar el día con sus amigos de la Academia por el cumpleaños de algún tipo en lugar de pasar un poquito más de tiempo con ella; no había dormido nada bien por culpa de sus compañeras de habitación, que insistían en que Ginevra estaba poseída por algún espíritu maligno y por eso gritaba todas las noches, ella no la había escuchado o visto; y luego estaba Carlota, con los recuerdos bloqueados hasta el cansancio, era imposible acceder a su cabeza ¿Cómo iban a descubrir algo?

—No, ninguno —espetó de mala gana, dándole otro mordisco. Harry asintió lentamente antes de acomodarse para verla de frente.

—Le tengo una solución a tus problemas, Mione —sonrió el muchacho, la aludida lo observó con una ceja elevada, poco ansiosa por su "solución".

—Especifica cuál de todos —gruñó, masticando con más fuerza de la necesario al último trozo de su rana de chocolate.

—La sádica historia de los Selwyn —susurró, llamando la atención de Hermione—. Puede que me haya colado al archivo de la Academia y encontrara los expedientes de Fabian y Gideon Prewett —se encogió de hombros y mordió una pata de la rana.

—¿Todos saben que esas dos son Prewett? —bufó molesta. Harry se encogió de hombros.

—Adoptas el apellido del hombre con el que te casas —respondió con simpleza—. Bueno, en resumen, la familia Prewett tiene problemas de Amnesia, desde hace cuatro generacione —susurra, como si eso eliminara el problema.

—Harry, de verdad no veo cómo eso puede ayudarme —rodó los ojos y deshizo su postura recta, pero mantuvo la tensión en los hombros.

—El defecto solo se transmite a una persona, le tocó a señor Prewett, según el archivo, y ninguno de los hijos tuvo problemas de memoria durante su estadía —explicó, lanzando el último trozo de chocolate a su boca—. Y te aseguro que Molly no tiene ningún problema de memoria —rodó los ojos, terminando de masticar.

—¿Y simplemente crees que es Quinatra la que tiene el problema? Harry, eso no significa...

—Espera —gruñó el azabache—. Cuando descubrí esto le ordené a Kreacher seguir a Quinatra, sin que ella se diera cuenta, y descubrió que le tiene un extraño pavor a los cuadrados y cubos, los querubines y a olvidar algo.

Hermione observó a Harry con energías repentinamente renovadas y un engrane comenzando a moverse en su cabeza.

—Por eso siempre lleva mangas largas, anota sus deberes en el antebrazo —Harry se permitió reír por un segundo, ignorante a la impaciencia y emoción de su amiga—. Tiene diarios, Herms, desde 1955 hasta ahora —susurró.

La emoción desaparece de su sistema en cuanto comprende las palabras de Harry.

Ella va a tener que colarse a la casa de esa mujer y buscar qué carajo pasó en 1979 y 1989. Sabe que está mal, pero el cosquilleo en sus manos y espalda le hacen saber que está más que ansiosa por qué ya sea viernes por la noche.

Lunes 05/04/1999

G.

Estoy en Viena con mi madre, cree que debería llevarla a San Mungo, no se siente muy bien; yo creo que es lo último que va a intentar para que mi padre vuelva a ella.

Hasta acá me han llegado los rumores, dime ¿Qué atormenta tu sueño?

Si me lo permites, puedo ir a verte, hablarle a Draco Malfoy para que te acompañe, buscar a mi nana para que vaya a visitarte, lo que sea necesario para que te sientas mejor, solo pídelo.

Espero tu respuesta.

Con amor, J.

—Jeffers —susurró Ginevra, entre nostálgica y asqueada. ¿Comió era posible que un muchacho tan bueno pudiera ser hijo de uno completamente diferente? Malo, malicioso, asqueroso y tan poco hombre.

No tardó mucho en sentir cómo su estómago se revolvía de solo pensar en él ¿Le habrá hecho lo mismo a alguien más? ¿Su esposa sabía? Corrió abrumada al baño, con la carta de Dahir arrugada entre su puño, y se deshizo de la comida que había ingerido en la sala común.

Abandonó el baño y caminó a las mazmorras, el parloteo vanidoso de Draco lograba alejar sus pensamientos por un rato. Podía pensar en los viejos tiempos en lugar de todo lo ir estaba jodido y por joderse.

—¿Es cierto lo que dice Pansy? —preguntó Draco, con los ojos entrecerrados y una sonrisa burlona en los labios.

—No sé qué dice Parkinson —respondió, deteniendo su andar y observando a Draco con desinterés.

—La pelirroja Gryffindor está poseída por un espíritu maligno que tortura su cuerpo por las noches ¿Es cierto? —Ginevra eleva una ceja, esperando a que Draco se ría por inventar semejante estupidez, la risa jamás llega.

—Lo peor es que no me sorprende —bufó, retomando la caminata en sentido contrario a las mazmorras, Draco pisándole los talones.

—Es Hogwarts —dijo el rubio, como si esa fuera la única respuesta que necesitara—. La verdadera pregunta es ¿Realmente estás poseída? ¿Acaso la llorona del baño se apoderó de tu cuerpo?

—Nadie se apoderó de mi cuerpo, Draco —Harry no lo permitió, carraspea y niega, haciendo un ademán para restarle importancia.

—¿Entonces por qué todas las chicas hablan de tus gritos?

—Sólo son pesadillas —rodó los ojos y apresuró el camino hasta el lago negro, Draco la siguió en silencio, posiblemente preparando el interrogatorio—. Todos las tienen, deberían meterse en sus propios asuntos.

Draco se encogió de hombros y, una vez frente al lago negro, se quitó los zapatos y los calcetines, arrugó la parte inferior de su pantalón hasta que lo tuvo debajo de la rodilla. Se sentó frente al lago y dejó que sus pies se hundieran en el agua un poco más abajo de donde quedó su pantalón. Ginevra se sentó a su lado con las piernas dobladas en en pose indio y las manos sobre sus rodillas.

—Supongo que nadie esperaba que fueras tú, de entre todos, la que gritara primero —masculló con desinterés.

Ginevra asintió y dejó que su cabeza descansara sobre el hombro ajeno. Agradeciendo en silencio por su comprensión y las palabras que no necesitaba decir para que ambos las supieran.

Viernes 09/04/1999

Estoy bien, no es necesario enviar nada, son sólo pesadillas. Gracias.

Ginevra.

Pensó, de manera cómica, que podía enviar la carta tallada en un trozo de hielo. Irónico.

Pero debía admitir que, desde la noche de Navidad, decirle a Dahir un simple "te quiero" ya no parecía tan simple. Ni siquiera cierto. ¿Lo quería? ¡No tenía ni idea! Estaba tan confundida. No era capaz de pensar en Dahir sin pensar en Miles y terminar con náuseas, arcadas o incluso en el baño.

No podía sacarlo de su cabeza. Su aliento, su rostro, su tacto, su mirada, su voz. Un escalofrío le recorrió el cuerpo de inmediato, sintiendo como su cuerpo se hacía pequeño, imaginando el largo y oscuro pasillo en casa de sus tíos.

Ella realmente no sabía si sería capaz de ver a Dahir algún día sin pensar en su padre y toda la mierda que metió en su vida, ¡Ni siquiera sabía si debía decirle! Todo era un maldito asco. Y la enfurecía, la simple duda le robaba el sueño y cuando lograba conciliarlo ¡Soñaba con ese maldito animal! Y ni siquiera podía gritar o llorar. No podía hablar.

Soltando un bufido, ató la carta a la lechuza blanca de Draco y vió como emprendió vuelo hasta que se perdió de vista.

Sábado 10/04/1999

Hermione se mantuvo muy quieta junto a la ventana, incrédula a lo que ha hecho. Se metió a casa de los Selwyn, se metió a una casa ajena sin permiso, como una ladrona.

Respira lento y en silencio, siente que cualquier movimiento delatará su presencia. Se regaña mentalme por mentirle a Harry y asegurarle que no se metería a la casa de Quinatra para buscar sus diarios, convencida de que así Harry no insistiría en acompañarla y olvidaría el tema. Si plan funcionó muy bien al parecer.

Lanza un Muffliato y le ruega a Merlín que la casa no esté protegida con magia oscura o todo saldrá muy mal, en especial ella.

Con confianza renovada caminó a los estantes donde Harry le aseguró Quinatra mantenía sus diarios, como un trofeo por haber recordado todo durante todos esos años. No piensa mucho, para no darle espacio a su mente de crear escenarios fatídicos donde ella seguramente termina en Azkaban, y saca dos diarios del estante.

Ambos tienen la pasta dura y forrada de cuero negro, con letras plateadas puede leer el año y las iniciales de su dueña: 1979 Q.S. y 1990 Q.S.

Hojea el diario, haciendo cuentas mentales rápidamente, se detiene en el mes de Septiembre. Se da cuenta de inmediato que Quinatra tiene la sensatez de no escribir intimidades en unos diarios con tan sencillo alcance.

Lee un poco y descubre que Molly realmente no pasa demasiado tiempo con ella, incluso tuvieron una discusión de la que Quinatra está segura jamás olvidará, pero para el mes siguiente cuenta como ordenó un perfume hecho con agua mágica de un pueblo de Nayarit especialmente para su hermana.

Es hasta que Hermione hojea un poco hacia atrás que encuentra algo valioso.

30, Agosto

[...] de cualquier forma, Molly me ha dicho que se quedará aquí en Francia un tiempo, hasta que la Guerra termine [...] Arthur, a diferencia de Solven, vendrá en cuanto el Ministerio haga algo productivo que no impulse más la guerra [...]. Molly dice que a lo mejor se va un poco más al sur [..., quizá Marsella. Yo me quedaré en París.

31, Agosto

¡Se fue! ¡Y lo logró! ¡Tueur se fue con ella! ¡Maldita Molly, mil veces maldita! [...]. Supongo que no puedo quejarme, Tueur me ayudó antes de irse, y no planeo joderme un ni un poco más.

Hermione se da cuenta que la mujer realmente si tiene un problema de memoria conforme hojea el diario y pasea los ojos en párrafos al azar.

15, Diciembre

A primera hora una horrible lechuza me trajo una carta de Molly [..., Arthur no vendrá hasta el próximo año, pero de todas maneras nos desea una feliz Navidad [...]. Me envió un perfume con olores exquisitos y me pidió que no me comunicara con nadie, ella volverá pronto [...].

Y Molly Weasley no vuelve a ser mencionada, obviamente no volvió. El foco curioso en la cabeza de Hermione no deja de parpadear, lanzando y atrapando nuevas preguntas ¿Y el resto de sus hijos? ¿Qué hacía Solven Selwyn? ¿Con quién engañaba la Quinatra a su marido? ¿Por qué Molly se acostaba con el medimago? ¿Se acostaba con cualquiera?

Dejó el diario en su sitio y abrió el siguiente, leyendo frases de cada día, buscando "Molly" o el apellido raro del medimago, una nueva ciudad, la presencia de su esposo o Arthur Weasley. Pero hasta Marzo vuelve a encontrar el nombre del medimago, Tueur, ¿Será su nombre o apellido?

28, Marzo

[...] Tueur vino a casa con una caja de galletas y un obsequio que prometí abrir después, él insiste en que yo sabré el momento [..., dijo que esperaba ver a Molly conmigo, es desconcertante, se supone que ellos estaban juntos. Ya le preguntaré después [...].

Obviamente no preguntó nunca.

08, Abril

Arthur volvió, y volvió junto a Molly [..., ella fué por él hasta Inglaterra, tomaron un traslados y llegaron aquí. Estoy segura de que no llegaron hoy, están muy desaliñados [...].

Y después todo era basura, Molly se había ido a alguna parte con su marido y Quinatra se había quedado en París. Hasta Navidad.

25, Diciembre

Molly está embarazada [..., fue mi regalo de Navidad, según ella, pero Arthur me ha regalado una elegante pashmina carmín que combina a la perfección con mi pulsera de perlas, cortesía de Solven [...]. Espero que sea una niña, mis sobrinos son bastante revoltosos, una niña delicada y preciosa sería perfecta en la familia [...] Arthur está fascinado y enamorado de la idea.

28, Diciembre

Volveremos a Inglaterra, Arthur está seguro de que en verdad murió el que no debe ser nombrado [...] Solven lo asegura también. Molly está poco convencido pero ha accedido [...]. Nos iremos después de año nuevo.

Hermione llegó a la conclusión de que todo coincide con lo que Bistriz le contó. Se fueron por dos años, y cuando volvieron Molly estaba esperando a Ginevra.

Estaba en el inicio de nuevo.

O tal vez no. ¿Quién carajo es Tueur?

Sábado 24/04/1999

—Es francés —mencionó Carlota, encogiéndose de hombros y suspirando con derrota.

—¿Francés? —inquirió Hermione.

—Tueur es un apellido francés, y, si no me equivoco, significa asesino —hizo una mueca extraña y volvió a encogerse de hombros—. Será una interesante familia.

—¡Necesitamos saber qué hizo con Molly! ¡O qué es lo que hace en sí! —gruñó, dejándose caer aún más en la silla. Carlota la observó con una ceja elevada.

—Es algo obvio —asintió, obsevando con cautela a la castaña—. El realiza abortos, Hermione.

No es que no lo hubiera pensado, estaba segura, pero era tan horrible que el simple pensamiento la perturbara de formas indescriptibles.

—Y no tengo manera de conocerlo, es Francés, su registro es de allá, no tengo acceso a él.

De acuerdo, entonces de verdad no tenían nada otra vez.

—Pero quizá pueda buscar coincidencias en el archivo.

Hermione de verdad ignora la pequeña chispa de confianza y esperanza que se enciende en su cabeza y se propone estudiar idiomas alguna vez.

Lunes 03/05/1999

—Estás loca —gruñó Sofía, con el rostro colorado y los ojos llenos de lágrimas. Pero Ginevra está segura de que no está remotamente triste, está rabiosa.

—¿Disculpa? —bufó burlona— Yo no fui la que engañó a su mejor amiga, haciéndole creer que se acostó con una persona cuando no sucedió —Ginevra sonríe, porque está muy convencida de que Sofía no se le lanzará encima.

Suspiró y salió de su habitación, bajó las escaleras, salió de la sala común y caminó a su clase con nueva energía y un peso menos sobre sus hombros.

—¿Qué tan cierto es que Harry Potter vino a verte ayer? —preguntó Draco, caminando a su lado con las manos en los bolsillos y una ceja elevada. Ginevra se encoge de hombros sin mirarlo.

—Lo que quieras creer, éste castillo está lleno de chismes —respondió con desinterés. Draco bufó como respuesta, haciendo volar un mechón de cabello; la deja en su aula y se despide con un guiño coqueto.

Ginevra de verdad siente que le han quitado una nube negra de encima. Sus pesadillas se redujeron y no gritó, incluso desayunó con Asya. No cruza miradas con Sofía u Olivia, a pesar de sentir las suyas constantemente a lo largo del día.

x.x.x.

¡Hola! Un poco de realidad y justificación a acciones que no tienen explicación, si es que leyeron bien.

Éste capítulo es para recordarles en qué situación están todos los personajes, y decidí concentrar el capítulo en la trama de Ron porque los capítulos 19, 20 y 21 (incluso un poquito de este) han aclarado a Harry y a Ginny :).

Entonces, espero les guste y deseen saber qué ocurre.

¿Qué les pareció?

Teorías.

Dudas.

Comentarios.

¡Gracias por su apoyo! En verdad estoy decidida a terminar esta historia este año, incluso he pensado en compartirles algunos datos sobre la historia cuando termine :D, ya saben, de dónde salió la idea, quizá explicar algún personaje, todo eso.

¿Te gustaría que lo hiciera?

En realidad quiero y pretendo hacerlo, pero si quieren formar parte de ello pueden ir dejando sus preguntas a cualquier cosa, situación, personaje o incluso para mí :).

Por cierto, quiero agradecer a la chica con username de AriWeasley18 por comentar siempre en cada capítulo hasta el final de mis notas :) ¡Un abrazo y muchísimas gracias por formar parte de esto!

¡Nos leemos pronto! ¡Un abrazo!

(12/12/2019. 11:39 P.M.)

- Danny :).