Observó cada detalle a su alrededor, era fácil entrar para cualquiera y era aproposito, en la primera planta habían escritorios por doquier dónde las personas estaban declarando haber sido victimas de crímenes menores, recorrió el pasillo hasta llegar al elevador y lo tomo junto con algunos policías de menor rango que le sonrieron saludandola con educación y algunos hasta la reconocieron y le pidieron un autógrafo, ella les comento como siempre lo hacía que por políticas del bar donde trabajaba no daba esa clase de cosas.
Y es que, ¿cómo podía trabajar para Hidan si dejaba pistas de su persona por toda la cuidad?
Ese tipo de descuidos le costaría el haberse mantenido sin una carpeta de investigación con nombre en uno de los archivos que ahora contemplaba al entrar a la oficina de Neji.
No había nadie, aparentemente, giro casualmente a ver las cámaras de seguridad en las esquinas del techo como si buscará a alguien, avanzó entre los escritorios para entrar a la oficina principal.
Tenten podía ver a detalle que esa oficina le pertenecía a él, cada parte de ella estaba bien organizada.
Habría sido fácil robar la computadora frente a ella en ese momento, pero su experiencia le negaba el antes ir a inspeccionar el terreno que asaltaría en los próximos días.
"Ir a un lugar desconocido es como ir a ciegas, conoce tu entorno, familiarizarte con él, haz tuyo el territorio sin que lo sepan"
Recordó las palabras de Hidan en uno de sus entrenamientos dónde cubrió con una venda sus ojos y la dejó en un cuarto lleno de armas pulsocortantes y un solo camino a seguir después de haberlo visto por menos de un minuto.
Recordó los cortes en su piel, que habían sanado con el tiempo sin dejar cicatrices visibles, Hidan se había encargado de que recibiera la mejor atención médica en sus entrenamientos.
"Haré tu mente y alma las más perfectas, no significa que tu cuerpo deje de serlo"
Dejó sobre el escritorio el pequeño paquete con comida que le había preparado a Neji esa mañana, junto a ella las llaves del departamento que la castaña se había encargado de sacar del bolsillo de su pantalón cuando lo besaba antes de irse al trabajo, creando así la excusa perfecta de un pequeño "olvido" que ella vino a arreglar.
-No tienes autorización de estar aquí.
Tenten volteó expresando sorpresa en su mirada, aunque ya había notado la presencia minutos atrás que observó sus movimientos a escondidas.
-Lamento haber entrado así - la castaña sonrió apenada- es solo que buscaba a Neji y no encontré a nadie, sólo vine rápido no quería molestar a nadie.
Kurotsuchi no quitó el ceño fruncido al mirarla, entrecerró más los ojos hacía ella furiosa, después se relajó y sonrió, paso de lado de Tenten por detrás del escritorio.
-Neji está en una reunión con altos mandos, no estará aquí pronto puede que le lleve todo el día desocuparse -colocó la carpeta de documentos al lado de la computadora después miro desinteresada a la castaña- ¿a qué viniste?
-A Neji se le olvidaron las llaves de su departamento, aproveche para traerle algo de comer -Tenten señaló el pequete de comida y las llaves- espero que puedas decirle que estuve aquí, le mandaré un mensaje después aunque casi no vea su celular cuando trabaja.
Kurotsuchi guardó silencio observando cada detalle de la chica frente a ella, su actuación era tan sorprendente como lo era la de Deidara, ambos entrenados para eso por aquel hombre que ella despreciaba más que nada en el mundo.
"Tenten tampoco tiene opción de desobediencia hacia él"
La pelinegra bajó la mirada, al igual que Deidara probablemente la chica frente a ella estaba atrapada en las redes del demonio en persona.
-Es un placer conocerte, tú debes ser Kurotsuchi, Neji me habló de ti, que tengas un buen día -Tenten dio la vuelta despidiéndose.
-Él no te perdonará.
Tenten se detuvo en seco para después voltear con una expresión confundida.
-¿Perdón?
-Conozco a Neji desde hace muchos años y sé que la traición no es algo que él tome a la ligera, sé que puede que no tengas opción pero aún no es tarde para arreglar las cosas, aléjate de Neji.
Kurotsuchi cruzó las manos en su pecho molesta.
-Lo siento... no sé de lo que estás hablando -Tenten siguió haciéndose la desentendida.
-Sé quién eres... sé lo que eres -la pelinegra salió por detrás del escritorio y se puso frente a ella- puedo decírselo a Neji en cuanto lo vea, así que basta de esa fachada.
-En serio, no sé de lo que estás hablando -la mirada de Tenten se volvió seria.
-Yo sé que sí.
Kurotsuchi la pasó de largo saliendo de la oficina y habló antes de irse.
-Y cuando Neji lo descubra de alguna u otra manera yo estaré ahí para arrestarte y a "él" lo voy a matar con mis propias manos por todo lo que ha hecho.
Tenten se quedó en su lugar viendo con seriedad como Kurotsuchi se iba de la oficina.
Bajó la mirada y volvió a ver la computadora de Neji.
Camino a la salida sabiendo que ya no había vuelta atrás, tenía que conseguir los códigos para Hidan esa misma noche y al día siguiente desaparecer.
Estaba tan sumida con la mente en blanco que cuando salió del edificio no se dio cuenta de la persona que iba en su dirección igual que distraído que ella.
-Lo siento - se disculpó el chico de inmediato- ¿estás bien?
Tenten miró a detalle su rostro y la sudadera que llevaba cubriendo su cabello pero aún así con una sonrisa grande hacía ella.
Tenten asintió y él continuó caminando para entrar a la jefatura de policía.
Fue de un segundo a otro que el cerebro de Tenten junto los inidicios de que el rostro de aquel chico le parecía extrañamente familiar, recordó una foto.
Una foto que Hidan le había enseñado.
Un chico al que ella investigó como parte de su trabajo de recolección de información para él.
Volteó asustada y jaló al chico por detrás de su sudadera llevándolo con ella hacia el callejón del edificio, él trató de defenderse quitándose el agarre pero ella fue más rápida y tomó su brazo empujándolo hacia la pared teniéndolo a merced de ella.
-¿Qué demonios?, ¡oye déjame ir!
-Guarda silencio - ella se acercó tapando su boca mirándole amenazante.
Él siguió hablando y tratando de gritar a cualquier policía por ayuda.
-Rock Lee.
Cuando Tenten pronunció su nombre él guardo silencio de inmediato sorprendido comprobando lo que ella ya sabía.
Tenten maldijo de inmediato, no se suponía que eso pasara, no debía pasar, si Hidan llegaba a enterarse...
La castaña abrió los ojos alterada recordando como el mismo Hidan había confesado hace días que la seguía gracias a su obsesión con ella, observó a los alrededores asegurándose de no ver autos lujosos ni personas sospechosas, jaló al chico hacia el fondo del callejón, lo solto y empezó a mirar hacia arriba para ver cómo se podría trepar para llegar a la escalera del primer piso del edificio, le era fácil para ella pero se vería sospechoso que Lee la siguiera.
-¿Cómo es que sabes mi nombre? -Lee bajó la mirada confundido- a estás alturas nadie debería...
Lee volvió a ver la estación de policía, debía entrar al edificio y entregarse para que Gaara fuera libre de las órdenes de aquel sujeto que lo chantajeaba.
-Cállate y sígueme -Tenten miró a la calle y vio a dos policías fumando en la esquina del edificio, volteó a Lee mirándolo con seriedad- escucha no sé lo que tratabas de hacer pero es una mala idea, si te entregas solo te matarán no sólo a ti si no a él.
-¿De quién hablas? -Lee se hizo el desentendido.
-Hablo de tu amante, el jefe de la mafia de esta cuidad.
-¿Quién eres y como sabes eso?
-No puedo explicarte lo ahora pero debes confiar en mí, puedo ayudarte -Tenten bajó la mirada pensativa y después miro al chico decidida, encontró una salida de las órdenes de Hidan- sube a un taxi, que te lleve a esta dirección - le entregó a él una de su credencial de identificación con la dirección de su departamento- no te quites el gorro de tu sudadera, no hables con nadie, ni le des tu nombre a nadie, sólo espérame en esa dirección y yo llegaré.
Lee observó la credencial en sus manos y miró a la extraña que le ofrecía ayuda, quería preguntarle muchas cosas pero cuando quiso hablar ella ya había desaparecido.
Salió del callejón y observó el edificio de la policía, dos oficiales lo observaron mientras el lo hacía llamando su atención, volvió a mirar la credencial leyendo el nombre en ella, le sonrió a los oficiales y uno de ellos le respondió con una inclinación en la cabeza y siguieron su conversación.
Lee extendió una mano hacia la calle para pedir un taxi.
