CAPÍTULO XXII

LA VISIÓN DE NIX

(Hace un siglo)

La noche había llegado dando su oscuro cobijo a los hermosos cielos. Las gotas de lluvia que de cuando en cuando caían desde lo alto, hacían que la temperatura poco a poco se tornara fría.

Sentado entre las rocas de la orilla, el pelirrojo esperaba que los peces picaran el anzuelo de su improvisada caña.

"Es hora de volver, pronto la lluvia se volverá más pesada", la pelinegra dijo a sus espaldas y al mismo tiempo que en sus tiernos brazos arrullaba al pequeño, quien inquieto buscaba su alimento.

"Otro más y entonces podremos marcharnos", el hombre replico.

La mujer se acercó y tomando los peces que el joven había logrado atrapar, negó con la cabeza; "Tenemos suficientes, recuerda que este pequeño aún no puede comerlos"

Insatisfecho por su pesca Fénix negó con la cabeza; "Pero tú debes hacerlo para que él este fuerte"

"Ambos estamos bien, anda… vámonos", la joven coloco la mano sobre el hombro de su amado.

"Tú ganas. Ya cuando ese bebé crezca entonces tendré que pescar más", dijo y entonces se reincorporo.

Desdichadas de esas dos buenas almas que no eran conscientes de lo que a su alrededor pasaba.

Y es que más allá y escondida entre las rocas de la orilla, la joven Aegea espiaba sus inocentes y desprevenidos pasos. Y aunque la oscuridad reinaba a su alrededor, en la distancia había logrado reconocerla.

"Es ella. Esa infame traidora ha transgrediendo nuestras leyes para quedarse al lado de ese ser", pensó para sí misma mientras trataba de contemplar que era aquello que su alguna vez amiga con cariño sostenía.

Fénix poco a poco fue reuniendo sus cosas y cuando lo hizo, se acercó a la mujer que amaba para besarle la mejilla, luego beso la frente de su pequeño, quien a causa del frió comenzaba a llorar.

"¿Un bebé?", atónita por lo que había escuchado, la sirena se llevó la mano a los labios. "Eso es una abominación"

Apoyándose uno en el brazo del otro, ambos se fueron alejando mientras que Aegea aun sorprendida por lo que sus ojos habían observado, se sumergía en las oscuras aguas. Usando todas las fuerzas que en su cuerpo había, comenzó a nadar hacia el castillo de coral. Sentía que era su deber ir y decirles a las ancianas todo aquello de lo que había sido testigo.


(Presente. Semanas después)

El viento de la noche estaba perfumado con el vapor de las dulces flores y con el con el salado aroma del océano.

Sentada en lo alto de una nube, Serenity observaba el movimiento del mar. La suave espuma que en su oscura superficie se formaba, la intrigaba profundamente.

A pesar de haber pasado toda su vida en lo alto de la eterna cumbre nevada, la vida que se abría bajo sus pálidos pies por momentos la inquietaba. "¿Podría ser feliz allí?", era una pregunta que a menudo acudía a perturbarla.

"¿Dónde estarás?", en silencio se preguntó mientras que con la juguetona mirada una vez más trataba de encontrar el hogar de Urano. Sin embargo como siempre aquello le resultó imposible. "¿Estas bien?", volvió a cuestionarse y entonces una fantástica idea llego a su cabeza.

Observando a su alrededor y dándose cuenta de que uno a uno los de su especie se retiraban al palacio de cristal, supo que el momento había llegado.

Sin perder más el tiempo se puso de pie y extendiendo sus hermosas y blancas alas, volvió una vez más la vista y observando que nadie merodeara a su alrededor, de un salto en raudo vuelo atravesó las vastas nubes que por momentos se amontonaban y amenazaban con entorpecerle el paso.

Sintiendo en las mejillas la lejana brisa del mar, finalmente descendiendo, posando sus pálidos y menudos pies sobre las rocas de la orilla.

En ese momento las olas se agitaron golpeando sus plantas. Inclinándose un poco en sus aguas reflejo la frescura de su rostro.

Sumergiendo sus manos en ellas, tomo un poco del cristalino elemento para lavarse las rosadas mejillas.

"Qué agradable sensación", expreso emocionada. "Es justo como Urano lo describió"

Reincorporándose, entonces en el ambiente aspiro el aroma de la verde hierba. En la lejanía, los sonidos de la noche inundaban el lugar.

"En verdad que este lugar es maravilloso. Ahora realmente puedo entender porque quisiste quedarte a vivir aquí", pensó totalmente embelesada.

Haciendo uso de sus pies, bajo sus sandalias pudo sentir la suave y salada arena. Sin duda era una sensación que por momentos relajaba sus piernas.

Comenzando a caminar entre la espesa maleza, a su alrededor escuchaba el canto de los insectos que de cuando en cuando se posaban en su rostro para aguijonearlo y chupar su dulce sangre.

Escuchando un ruido que sobresalto su ya de por si agitado corazón, volvió la vista hacia un lado y entonces observo un par de brillantes ojos que fijamente la miraban.

Experimentando el terrible sentimiento del horror, Serenity retrocedió sus pasos; "Perdón, lamento haber venido a perturbar su paz", humildemente se dirigió a aquello que en lo oscuro parecía amenazarla.

La criatura hizo un sonido y haciendo uso de sus extremidades, se alejó entre las ramas. Contrario a lo que fatalmente ella había imaginado, se dio cuenta de que solo era un pequeño animal que en medio esa isla habitaba.

De pronto el violento rugido del trueno surco los cielos, atrayendo la atención de la asustada mujer. "Sera mejor que vuelva, ya mañana podre venir en búsqueda de Urano", murmuro y volviendo a extender sus alas, se alejó en rápido vuelo.


(En la caverna)

Haruka yacía mirando hacia el rocoso cielo, sin duda el rugido del trueno había perturbado su sueño. Por su parte, Michiru la envolvía en un abrazo.

Sabiendo que de un momento a otro comenzaría a llover, lentamente se liberó del dulce agarre de la joven mujer.

Sintiendo que su amado se había alejado, la aguamarina entre dormida se dirigió a ella; "¿A dónde vas?"

"A poner un poco de fuego. Pronto comenzara a llover y no quiero que tengamos frío"

"Entonces apresúrate y ven aquí, nada mejor que tus brazos para calentarme", Neptuno expreso acomodado la improvisada almohada bajo su cabeza.

Haciendo caso a la mujer que amaba, Urano hecho fuego en la chimenea y sin demorar demasiado en lo que hacía, se dirigió a la improvisada puerta para asegurarla. Luego volvió al lado de la mujer que amaba y envolviéndola en un abrazo, de nueva cuenta se entregaron al descanso.


(Mañana siguiente)

Serenity, quien durante la madrugada había bajado hasta la fértil isla, observo que la claridad de la mañana apenas y comenzaba a despuntar, he importándole poco que el nuevo día llegara, con el pecho lleno de valor extendió sus suaves alas y entonces volvió a descender entre la maleza.

Sabiendo que sus alas se lastimarían a causa de las bajas y altas ramas de los frondosos árboles, una vez más comenzó a caminar sobre la suave arena.

Escuchando las aves que abandonaban sus hogares y amenizaban el ambiente con su canto, pensó; "Me gustaría mucho que me dijeran donde está el hogar de Urano"

Por su parte, Haruka, quien se había alejado para buscar los dulces frutos, con paso ligero se desplazaba cuando de pronto sobre la arena observo las huellas de aquellos menudos pies que no eran suyas, ni de Michiru.

Temiendo que algún ángel hubiera descendido y descubriera sus pasos, se ocultó detrás de un abundante arbusto.

En ese momento el mas frió de los terrores se apodero de ella; "No debí dejar sola a Michiru", con miedo y llena de tristeza se lamentó profundamente al mismo tiempo que trataba de no imaginar fatalidades.

La jovencita sintió la presencia de alguien y entonces también se ocultó, temía que Linus o alguna sirena la descubriera faltando a su ley y la hiciera presa del más cruel de los castigos.

El ligero aroma de su perfume llego a Tenousei y entonces imagino quien podría ser su poseedora. Llenándose el pecho de valor y respirando profundo, emergió de su escondite y entonces con voz baja la llamo; "Serenity… ¿eres tú?"

Al escuchar el tono de su voz el corazón de la chiquilla se sobresaltó y saliendo de su escondite, quedo de frente a Urano.

"¿En verdad eres tú?", sorprendida, pregunto sabiendo la tan obvia respuesta.

"Sí Serenity, soy yo", contenta de que se tratara de ella, expreso.

La jovencita sonrió y lanzándose en sus brazos, fuertemente la oprimió contra su pecho; "Sabia que estabas bien… en verdad deseaba mucho volver a verte… sin embargo… ¿Qué paso con tus alas?"

Haruka sonrió y soltando el agarre, replico; "En este lugar no las necesito. Mi cuerpo se volvió frágil y eran muy pesadas como para soportarlas sobre mi espalda"

"Todos en la cumbre las vimos, ahora todos piensan que estás muerto… que fueron ellas quienes te las arrancaron. Por eso nadie se atreve a venir a buscarte, solo Mina, a quien le he dicho que no debe hacerlo por su bien"

"Me alegra mucho que piensen eso y no Serenity, fui yo quien lo hizo porque me estorbaban y porque para siempre quiero quedarme al lado de Michiru", Urano expreso y sentándose sobre el suelo, espero a que ella también lo hiciera.

"Y ella, ¿Dónde está?", emocionada, la chiquilla finalmente pregunto.

"Mi Michi está descansando en nuestro palacio de roca… ¿Quieres ir a conocerla?"

La jovencita negó con la cabeza; "Me gustaría mucho, sin embargo pienso que a ella no tanto… tal vez mi presencia la incomode"

"No pienses eso Serenity, ella sabe que confió en ti", Haruka replico.

"Pero dime, ¿Cómo estás?, ¿Son felices?"

En ese momento Urano se recostó sobre la arena y apoyando los brazos debajo de su cabeza, sonrió con satisfacción; "Si Serenity, somos muy felices"

"Eso me alegra mucho", la jovencita dijo tumbándose a su lado.

"Hemos jurado que por siempre y para siempre estaremos juntos. De día recolectamos el delicioso alimento mientras que de noche hacemos eso", expreso sin ser consciente de que su amiga no entendería a que se refería.

"¿Qué es hacer eso?", intrigada, la rubita pregunto.

Las mejillas de Urano se encendieron ante su exquisita imprudencia; "Bueno… eso es algo que… no sé cómo explicarte, pero lo hacemos porque nos queremos mucho"

"No entiendo, pero supongo que te agrada"

Urano sonrió mientras recordaba las dulces y traviesas caricias de su amada; "¿Sabes algo?... Michiru dice que tal vez muy pronto tendremos un bebé"

"¿Un bebé?, ¿Cómo es eso posible?"

"Es algo que no entenderías… pero crece dentro de ella porque yo lo puse ahí", con el pecho inflamado en orgullo expreso.

Serenity se cubrió los labios para reír un poco; "Tienes razón Haruka, no entiéndelo nada de lo que tratas de decirme"

"Nosotros tampoco entendemos muchas de las cosas que a diario nos pasan, pero aun así somos muy felices"

"Aunque en verdad me gustaría mucho quedarme a platicar contigo, no es posible, tengo que volver. Me alegra mucho haberte encontrado y saber que estas bien. Adiós Haruka", expreso tomando su mano entre las suyas.

"Adiós Serenity. No vuelvas a arriesgarte, sabes que ellos pueden verte"

"No te preocupes por mi. Cuídate mucho", la jovencita le abrazo una vez más, luego se alejó entre las vastas nubes sobre las cuales comenzaba a amanecer.

Sin demorar más en lo que hacía, la rubia volvió al lado de su amada, quien estaría impaciente por su regreso y por comer los dulces frutos.


(Esa noche)

El relámpago cruzaba los cielos, el trueno retumbaba con furia. El mar se agitaba produciendo una densa y oscura espuma.

En la lejana distancia la abyecta Nix escucho el rugido de las olas y el estruendo de los cielos y, sintiéndose intrigada por lo que más allá pasaba, con presura nado hacia la superficie.

Sintiendo como la brisa golpeaba su pálido rostro, de la cercana isla a su nariz llego un lejano aroma, era el perfume de un precioso ángel como los que varias veces estuvo a punto de atrapar.

Excitada y con el vivo animo de poder devorarlo, con cautela se fue acercando a la orilla y justo cuando toco las rocas, con su cuerpo y llena de dificultad se fue a arrastrando dentro de la isla.

De su pérfida boca emergió un inentendible y malévolo hechizo y entonces, comenzó a caminar por entre la maleza. Ella, quien más que ser una enigmática y hermosa sirena, era un espíritu inicuo que estaba decidido a adueñarse del poseedor de aquel sutil aroma. Ese era el perfume de la bella Serenity.


(En la caverna)

Las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer sobre el rocoso techo. Avivando el fuego, Haruka puso más leña para que los calentara.

"Estaremos bien", la aguamarina dijo acercándose a ella y apoyando la cabeza en su espalda. Urano al sentirla abrazarla por detrás se volvió y quedando sus miradas en perfecta conexión, unieron sus carnosos labios, hasta que Neptuno soltó el apasionado beso.

"¿Qué pasa Michi?", Tenousei cuestiono.

La aguamarina sonrió y llevándose las manos a fértiles las caderas, pretendió una mueca de enojo; "¿Por qué no quieres que conozca a esa tal Serenity?... ¿Es bonita?"

"Es muy fea, por eso no quiero que la conozcas. Su fealdad te asustara", Urano replico riendo un poco.

"Me consuela saberlo", la joven añadió volviendo a unir sus labios.

"Quiero estar contigo", soltando el beso, juguetonamente Urano murmuro a su oído.

"Yo también, pero no podemos", la mujer contesto bajando la mirada.

"¿Por qué no quieres que estemos juntos como hace tiempo solíamos hacerlo?"

"Porque tengo miedo", Neptuto replico apenada.

"¿De qué?"

"De eso", ruborizada contesto.

"¿Qué eso?", sin entender, Tenousei volvió a cuestionar.

"De eso… Haruka", discretamente desvío la avergonzada mirada.

"De… ¿Por qué?, se siente bien, ¿no?", Tenousei seguía sin comprender.

"Si… pero… la última vez no, me lastimaste un poco", sintiendo que las mejillas le hervían, la mujer contesto.

"Ya entiendo. Está bien, no volveré a insistir", Haruka replico resignada.

Michiru se mordió los labios, deseaba tanto estar a su lado y así que asintiendo con la cabeza, finalmente accedió; "Está bien… pero si duele lo dejamos, ¿Si?"

"Si Michi, lo que tú quieras", con emoción Haruka expreso al mismo tiempo que se sacaba la túnica. Ruborizada, la aguamarina hizo lo mismo.

Temerosa más que la primera o la segunda vez, se recostó sobre su improvisado lecho. Haruka de inmediato dirigió sus manos y sus besos hacia su cuerpo. Bajando hasta su vientre, comenzó a besarlo y sin siquiera pedir la aprobación de su amada, dirigió sus labios hacia más allá.

Michiru de inmediato se llevó las manos a los labios en un intento por ahogar sus quejas, sin embargo eso de poco sirvió. Así que llena de vergüenza, la mujer expreso; "Lo lamento, pero es que no puedo contenerme"

"Deja la pena de lado, lo que hacemos no es malo como para que tengas que avergonzarte", Haruka dijo volviendo a besarla en los labios. "¿Estas lista?", cuestiono a lo que la mujer asintió. Urano se apoyó en ella y apenas empujándose un poco dentro de su cuerpo, la mujer se quejó con desagrado.

"¿Estas bien?, ¿Duele?"

"Estoy bien", dijo dejando que continuara.

La rubia comenzó un ligero movimiento al mismo tiempo que del pecho de su amada aspiraba el dulce aroma que de él se desprendía. La mujer por su parte trataba respirar aunque por momentos se le dificultaba.

"No, por favor espera", Michuru finalmente dijo al mismo tiempo que apoyaba su mano en el pecho de su amado en clara señal de que se detuviera. "No duele"

"¿Entonces qué es lo que sucede?", con preocupación Haruka pregunto.

La aguamarina sonrió y acariciándole la mejilla, añadió; "Pesas demasiado sobre mi vientre y no puedo respirar"

"Lo lamento", la otra respondió, liberándola de su agarre y reincorporándose.

Neptuno sonrió y entonces llena de sensualidad expreso; "Mi amor, eso no significa que no lo deseo. Deja que esta vez lo haga yo"

Urano se tumbó sobre el lecho al mismo tiempo que atraía a su amada para que le besara.

Sonrojada por lo que hacía, la mujer se quejó un poco al mismo que con cuidado comenzaba a moverse sobre su excitado cuerpo.

Haruka apoyo sus manos en las caderas de la aguamarina, llevándolas de vez en cuando hacia su abultado vientre para acariciarlo.

Y aunque los movimientos de su amada por momentos fueran lentos y torpes, para ambos estaban cargados de satisfacción.

En medio de aquel arrebato, Urano derramo la vasija que estaba a su lado y quedando el cristalino liquido sobre la arena, la flama de la improvisada hoguera le daba un tono rojizo, como si te tratara de su brillante sangre.


(Mientras tanto)

Emocionada por todo lo que habitaba en la isla, Nix seguía avanzando mientras que con sus dedos de vez en cuando acariciaba las flores y los árboles, hasta que de pronto observo aquella formación de piedra y de la cual provenía una tenue y rojiza luz.

Intrigada por lo que aquello podría ser, la abyecta mujer se acercó y entonces lo que sus ojos contemplaron le resulto increíble.

A través de las ramas de palmera que Haruka había entretejido a la improvisada puerta, sobre el suelo observo a aquel indefenso ser, el cual por momentos se quejaba y de cuyo cuerpo escapaba la rojiza sangre que manchaba la salada arena. Sobre él, aquella mujer de larga cabellera de vez en cuando se inclinaba sobre su cuerpo para devorarlo.

"¿Qué es ese monstruo?", llena de miedo Nix se pregunto al ver como aquel indefenso ser dirigía las manos hacia el pecho de la abominable mujer en un intento por defenderse. Lejos estaba de imaginar que era Michiru y aquel ángel que alguna vez la hirió y que ahora juntos se entregaban a la pasión.

Entonces algo más llamo su atención al ver el abultado vientre de lo que ella consideraba un despiadado monstruo; "¿Cuánto habrá comido ese ser como para que sus entrañas estén deformes y a punto de reventar?"

Confundida y en medio del horror, Nix rápidamente se alejó. Temía que aquel monstruo la descubriera y entonces pretendiera saciarse con su pálida carne.

Volviendo a la seguridad del mar, dejo que sus olas la arrastraran en sus frías y oscuras profundidades, de donde jamas debió salir.


(En la caverna)

Michiru, con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados se entregaba a esas divinas sensaciones. Sonriendo, Urano no podía apartar la vista de ella. Lejos estaban de imaginar lo que hacia un momento había acontecido.

Michiru abrió los ojos y mirándole el perlado rostro, no pudo evitar preguntar algo tan obvio; "¿Te gusta?"

"Demasiado", Tenousei replico con satisfacción.

"Seguramente luzco como una ballena", expreso con la voz entrecortada.

Tenousei una vez mas dirigió las manos hacia su pecho para acariciarlo; "¿Qué es eso?"

"Un animal gigante que vive en los mares". Michiru gimió estremeciéndose con violencia y al mismo tiempo que se derrumbaba sobre el agitado cuerpo de su amado.

"No Michi, con ese vientre luces hermosa", contesto al mismo tiempo que también alcanzaba el punto máximo.

" Mentiroso", la mujer expresó, posteriormente beso sus labios.

"No tengo porque mentir"

De saber que Nix casi los había descubierto, de ningún modo hubieran reiniciado su travieso juego...


Notas de autor;

Pues sí, mi pc por momentos no sirve. Lo que escribo me lo borra y ya hasta parece touch y así no puedo trabajar. Tratare de hacer las actualizaciones, pero no prometo que vayan a ser semanales. Por favor sean pacientes.

Planee que Nix viera eso para que pensara que lo que había visto era un monstruo que al igual que ella, es capaz de devorar lo que atrape. Lejos está de imaginar la realidad de lo que sucedía xd. Nix vendría a ser la medusa de esta historia.

Osaka; al menos no es algo que ignora como sucedió con Saturno. A pesar de no saber ni cómo es que nació su bebé, ella llego a amarlo. Por su parte Michiru lo ama desde ya.

Isavellcota; Bichito se escucha lindo. Michiru aprenderá de la naturaleza que le rodea y sobre todo del mono.

hyunwon02; un parto gracioso en medio de la selva?, xd quizás pueda serlo, aunque ellos no saben qué va a salir por donde entro, solo que esta vez no será "divertido" (como alguna vez dijo Michiru) xd

1982; no saben cómo denominar a su acto, aunque gracias a él descubrieron la palabra amor. A pesar de solo llamarlo "eso", qué bueno que Haruka comprende que es algo exclusivo con Michiru, sino capaz y le muestra Serenity como hacerlo XD

GreciaTenoh; fue demasiada miel para un capitulo, nos va a dar diabetes xd

Vicky; xd, de hecho no guardo nada en mi pc (por si se avería) prefiero guardar en alguna usb xd, te falle vicky, no tengo hentai xd.