*4 AÑOS DESPUÉS*
Nadie me dijo que esto iba a ser fácil.
Esto de ser "mamá" absolutamente no va conmigo, mo tengo paciencia y no la soporto.
Yo a los 6 años no era tan intensa.
— Natsuya, ya te dije que no sé.
— Pero mami, todos lo niños de por aquí tienen un papá ¿A dónde está el mío? Es imposible que yo no tenga uno.
Yo la miré, levantando una ceja.
— ¿Y eso cómo lo sabes?
— Por que para que un bebé nazca, se necesita de un hombre y una mujer.— dijo como si me estuviese explicando lo más obvio del mundo.
— Humm, tal vez debería de presentarte a Orochimaru.
— ¿Ese es mi papá?— ella comenzó a saltar por todos lados— ¡Quiero conocer a mi papi!
— ¡Ya callate!
— Porfa mami, llama a mi papá.
Respire profundamente.
Desde que está en la escuela no para de mencionar que quiere conocer a su padre, yo nisiquiera tengo una pista de quiénes podrían ser los padres de esta niña.
Nadie de por aquí tiene sus rasgos, pelo rizado y castaño, ojos grandes y verdes y aún la carita la tiene regordeta.
No se para que quiere un padre, con todo lo que he pasado y aguantado para criarla.
— Muy bien alimaña, a dormir.— le dije caminando a su habitación, ella me siguió.
— ¿Mañama me traerás a mi papá?
— Ya veremos.
Entonces ella se metió a su cama, yo la arropé.
— ¿Por qué nunca me abrazas o me besas en la frente, mami?
— No digas tonterías, aveces si te abrazo.
— Pero lo tienes que hacer siempre, eres mi mamá.
Ay, que fastidio de niña.
Me separé de ella para apagarle la luz.
— ¿No me quieres?— la escuché preguntar.
— Si te quiero, aunque seas un fastidio.
Y le apague la luz para salir de su habitación.
Esa niña es todo para mí, pero no se lo tengo que demostrar en todo momento, yo no soy así.
Respire profundo, y me miré al espejo.
Que lío tengo, se me averió el jutsu hace unos meses y ahora parezco de 15 años.
Al menos sigo teniendo mis pechos, pero en menor volumen.
Natsuya me pregunto varias veces por qué ahora parecía una niña, yo le dije que soy mágica, eso de explicarle el mundo ninja y toda la cosa no lo quiero hacer, no quiero que ella se sumerja en esas cosas, ya basta con tener una madre cómo yo.
Respire profundo y me fui a mi habitación, ya estaba cansada.
Me quité los zapatos y me acosté en mi cama.
Sentí un correteo en el pasillo.
— ¿Mami?— escuché un susurro.
Miré hacía la puerta y vi una pequeña cabeza.
Agh.
— Natsuya ¿Que quiere? ¿Acaso no te dije que te duermas?
— No quiero dormir sola— dijo entrando— estoy segura que vi a ese monstruo en mi closet.
— Claro— dije con sarcasmo.
Ella se metió en mi cama como una sabandija escurridiza.
Recostó su cabeza en mi pecho.
— Aunque no me abraces, pienso que eres una mamá genial.— le escuché decir y luego bostezar.
— Ya duérmete.
— Buenas noches.
Y se quedó rendida.
Si, definitivamente es lo mejor que me ha pasado en esta dimensión.
