Descargo de responsabilidad: Shingeki no Kyojin no es de mi propiedad, sino de Hajime Isayama.
23. Alma: Decisiones
Desgraciadamente, el plan de Erwin fracasó. No pude cargarme a ese maldito simio. Fue mi error.
Subestimé al enemigo.
De la nada, el titán de los barriles apareció y se lo llevó en su enorme bocota. Erwin tenía razón, no era un titán común. Tenía esa mirada astuta que solo los cambiantes tienen. Una ira profunda surgió en mí. Quería acabar con él tal como había prometido. Hacerlo pedazos y ponerle fin a esta pesadilla de una maldita vez. Vengar a todos los que habían muerto por este ideal de liberar la humanidad y no dejar que sus muertes fueran en vano. Darles significado…
Le perseguí con tenacidad, sin pensar en nada más. Ni siquiera notaba el dolor ni el cansancio. Tenía que darle caza. No podía dejarlo escapar.
Con habilidad, trepaba de tejado en tejado soltando grandes trozos a su paso que en ocasiones me obstaculizaban el paso. Pero no me importaba. No lo perdí de vista ni por un minuto. Trepó el muro con la misma agilidad, y le seguí al otro lado. Empecé a notar el siseo del gas cambiar, lo que significaba que me estaba quedando sin combustible.
Mierda.
El titán cuadrúpedo se detuvo en un tejado, donde pude divisar a Eren. Seguramente querría llevárselo también. Pero, sorprendentemente, no pasó nada. El titán emprendió la huida de nuevo, sin tocar a Eren. Debía seguirlo, mas no tenía suficiente gas en los tanques. Pero no iba a rendirme. Le ordené a Eren darme sus suministros, con eso bastaría. Pero entonces, algo pasó.
Armin estaba vivo.
Exhaló un pequeño suspiro, apenas audible. Y luego otro, y luego otro. Me detuve, impactado. Eren gritó pidiendo el suero. Tomó a Berthold, inconsciente y sin sus extremidades, listo para dárselo a Armin.
Saqué la jeringa, sin prisa. Una parte de mí quería creer que aun había una oportunidad para Erwin. Parecía imposible dadas las circunstancias, pero había sobrevivido a muchos momentos críticos hasta ahora. No quería ceder el suero y luego descubrir que pudimos haberlo salvado.
Pero tenía que hacer algo. El tiempo era esencial, y por otro lado Armin no aguantaría mucho. Tenía quemaduras muy graves, sobre todo en la mitad superior. Incluso había perdido el cabello y las cejas. Que estuviera vivo era ya bastante suerte.
Tenía que hacerlo. Era la oportunidad que todos esperábamos.
Entonces, algo cambió.
Arribó un soldado. Un tipo raro con peinado ridículo. Flock, si no me equivoco. En sus espaldas cargaba a Erwin, inconsciente y sangrando. Apenas registré lo que dijo. Ayudé al soldado a terminar de subir y recostamos a Erwin. Todavía respiraba.
Estaba claro lo que tenía que hacer. Tenía que salvar a Erwin, era nuestra prioridad.
Mikasa y Eren se interpusieron y la ira comenzó a brotar de nuevo. ¿Es que acaso no lo entendían? Los creí más maduros e inteligentes. Erwin era el Comandante de la Legión de Reconocimiento. Su capacidad de liderazgo había unido a la Legión y movido a los hombres como ningún otro comandante lo había hecho. Sus estrategias nos habían traído hasta aquí. Armin era un chico brillante, sin duda, pero no tenía la experiencia ni el carisma de Erwin. La Legión lo necesitaba. La humanidad lo necesitaba.
¿Por qué es tan difícil de entender? ¡Se están dejando cegar por sus tontos sentimientos!
Ni siquiera lo pensé. Mis instintos se activaron, como cada vez que me encontraba en peligro. Usé toda mi fuerza en ese golpe. Eren rodó varios metros hasta el borde del tejado y escupió sangre y varios dientes. Qué importa. Le volverán a crecer. Ni siquiera pensé en Mikasa, todo lo que podía pensar era en darle el suero a Erwin antes de que fuera demasiado tarde. Ni siquiera la vi venir. Mikasa me derribó sin que pudiera evitarla. Fue con todo, sin vacilar. Estaba dispuesta a matarme.
Pero yo no estaba dispuesto a morir. Sujeté el suero con fuerza, y con el otro brazo me defendí. Sentí crujir su muñeca, pero aun así no soltó su espada ni disminuyó su fuerza. Sin duda, era una Ackerman. Solo nosotros podríamos demostrar tal derroche de poder.
Razonar con ella no sirvió. Flock intentó darme la razón, en vano. Eren, debilitado por el golpe, siguió insistiendo que era Armin quien podía salvarnos y bla, bla, bla. Esto estaba cansándome. El tiempo se agotaba y yo aquí discutiendo con un par de mocosos llorones sobre quien merecía el suero. Si tan solo pudiera soltarme… Pero Mikasa era fuerte y no iba a ceder. Quería rebanarme el cuello, tenía la mirada enloquecida de odio y determinación. Sentí su agarre fortalecerse, y por un momento pensé que no podría detenerla. La hoja se movió un par de milímetros, más cerca de mi cuello, y mi otra muñeca crujió.
Maldita sea, iba a matarme.
Apreté más mis puños y empujé, en vano. Todas mis fuerzas se habían drenado.
Flock pareció cansarse también de este tira y afloja sin sentido e intervino justo a tiempo. Pero sus palabras no sirvieron más que para enfurecer a Mikasa y hacer que quisiera matarlo. Mierda, tenía que detenerla o le iba a rebanar el cuello.
Hange llegó en ese preciso momento, y no sé cómo, pero logró inmovilizar a la mocosa y arrastrarla varios metros lejos de Flock y de mí. Cayeron bajo su peso, haciendo un fuerte ruido. Mikasa berreó y pataleó, tratando de soltarse. Casi le rompe la mano a Hange, pero aun así no la soltó. En su lugar, comenzó a hablarle, intentando calmarla y hacerle entender. Su voz sonó dulce, como nunca antes la había escuchado. Jamás pensé que la cuatro ojos y esa palabra irían juntas. Lo suyo eran los titanes, hablar estupideces por horas sin cerrar el pico y asquearme con su pobre higiene. Pero ahora, mientras le decía a Mikasa lo doloroso que había sido para ella también perder a compañeros que nunca podría revivir, se veía incluso maternal.
La espada cayó al tejado con un chasquido y una lágrima rodó por la mejilla de Mikasa.
¿Lo había aceptado? ¿Así como así? Mierda, de haberlo sabido antes le habría dicho algo bonito y dramático.
Pero no puedo burlarme de ello.
Yo también desearía poder traer de vuelta a las personas que perdí. A Petra, mi escuadrón, Farlan, Isabel…
Pero eso está más allá de lo imposible.
Intenté no pensar en ello mientras preparaba el suero. Mikasa ya no luchaba, solo se oían sus sollozos. Eren intentó una última vez convencerme de salvar a su amigo, mencionando su sueño de ver el mar, pero Flock lo interrumpió bruscamente, y lo sujetó para llevárselo de allí. Jean soltó una maldición, pero lo aceptó de todos modos. Siempre fue el más maduro de todos. Connie se despidió en voz baja, y se marchó cargando a Sasha, que estaba inconsciente. El resto se retiró también, dejándome solo.
Las palabras de Eren retumbaban en mi cabeza. Recordé aquella conversación que escuché, y entonces el rostro de Erwin y el de Kenny vinieron a mi memoria. Erwin tenía esa estúpida obsesión de saber la verdad, lo que lo metió en todo esto para empezar. Por eso ingresó en la Legión, y por eso se volvió Comandante. Kenny decía que todos somos esclavos de algo, que todos necesitamos algo que nos motive a seguir adelante. Creo que al final tenía razón.
El rostro de Petra se asomó en mi cabeza, y mierda, traté de apartarlo de mi mente porque no podía lidiar con eso ahora. Ya tenía suficiente el 90% de la Legión masacrada a mis espaldas y que encima, mi decisión significaría la muerte de un soldado más. Pero sus palabras persistieron en mi cabeza, «confía en nosotros», «confío en ti» y el recuerdo de Armin hablándole del mar a sus amigos se mezcló con los de ella prometiendo que liberaría a la humanidad de los titanes. Incluso el tono e inflexión en su voz al decir aquellas palabras seguían frescos en mi memoria.
¿Qué pensaría ella de todo esto? ¿A quién elegiría?
Ignoré el pensamiento, me estaba distrayendo.
Me incliné hacia Erwin, y enrollé la manga en su brazo. Kenny no dijo donde debería ir la inyección, pero supuse que ese era el lugar más lógico. Tomé su brazo, pero Erwin se soltó con fuerza, como si se opusiera.
No lo entendía.
Una duda surgió en mi mente. Y luego otra, y otra más. ¿Querría él volver después de hallar descanso tras tantas muertes y sacrificios? ¿Querría él estar en este infierno y vivir lo mismo de nuevo, tomando decisiones difíciles y viendo morir a sus hombres por un ideal personal? ¿Podría seguir viviendo con aquella carga?
¿Sí?
Su sueño era conocer la verdad y ver lo que hay en ese maldito sótano.
¿No?
Pero Erwin había renunciado a ese sueño. Ja, la persona más egoísta de este mundo, que mandó a la muerte a cientos para su propio beneficio, había terminado renunciando a su propio sueño para derrotar al enemigo. Qué ironía.
Erwin había aceptado su muerte. Traerlo de vuelta nunca estuvo en sus planes.
Miré hacia donde yacía Armin. Casi no parecía respirar. Erwin, junto a mí, murmuraba cosas que no alcancé a escuchar. Observé la jeringa que contenía la respuesta que por tanto tiempo habíamos buscado. Y tuve que tomar una decisión.
El titán que surgió era pequeño y flacucho, a la verdad, más feo que la media. Su cabello era rubio y corto, que le cubría los ojos. Fue directo hacia Berthold, como si supiera que había alguien allí. El pobre desgraciado despertó en ese momento. Berthold gritó, lloró, suplicó por piedad. Llamó a sus amigos, sin respuesta. Debo admitir que una parte de mí sintió satisfacción. La otra, simplemente, nada.
Sus acciones causaron mucho dolor y caos. Miles murieron cuando cayó la muralla, y en los meses subsiguientes. Unos por causa de la enfermedad, hambre y violencia consecuencia del desplazamiento de los refugiados. Otros en la misión de reconquista. Otros, cuando los titanes entraron a Trost.
Pero la muerte de Berthold no devolverá esas vidas. No cambiará mucho las cosas en realidad. Nos dará un poder extra y algunas respuestas, pero presiento que todavía hay mucho por recorrer. Aun quedan Reiner, el titán simio y el cuadrúpedo. Y todos los otros que están detrás de ellos. Hemos tenido una victoria parcial pero no me siento optimista.
Connie y Jean lloraron. El resto, solo observaba. Un último grito de Berthold se metió en mis oídos. Luego, nada. Eren y Mikasa no esperaron a que se disipara el vapor. Corrieron hacia él sin importarles nada más. Hange y Flock me preguntaron por qué le hice. No les oculté la verdad.
"Se vio obligado a convertirse en un demonio porque eso era lo que todos esperábamos de él. Después que finalmente encontró descanso, ¿cómo podría traerlo de vuelta a este infierno?"
Si lo entienden o no, no me importa. Tomé mi decisión. Y no voy a comenzar a arrepentirme.
Me siento como la gordita del meme que se tapa la boca con esa expresión. El encabezado del meme diría: "cuando no actualizas en años pero publicas otras historias igual" o algo así.
No sé si deba disculparme, a estas alturas no suena muy responsable. Tengo una relación de amor-odio con los fics, a veces quiero leer, otras no, a veces quiero escribir, otras veces no puedo ni abrir el word. Tengo una dificultad enorme para terminar las historias, conozco a la perfección el inicio y el final, pero me pierdo en el medio. Y esta, en particular, se me salió por completo de las manos. Se convirtió en un monstruo sin control, una Ymir que ya no le hace caso a Zeke. Cuando tuve la idea de escribirla, imaginaba un cuento de unas diez mil palabras aproximadamente, y no sé cómo, engordó en una cosa que en mi computadora lleva ya casi 70 mil palabras, y aun falta mucho más porque no está terminada…
Perdí la cuenta de las veces que me quedé frente a la hoja en blanco, intentando pensar cómo continuar este capítulo. Nunca avancé más allá de la frase inicial. Extrañamente, avancé mucho en el medio de la historia, eso sí. Pero entre el capitulo anterior y ese tramo queda mucho por recorrer, tanto, que no sé si alguna vez llegue allí. SNK ha avanzado tanto y se ha enriquecido tanto, que me pone en aprietos. Ahora es Levi quien cuenta la historia, una historia de más de cuatro años y que el manga aun no nos dice cómo sigue. Quizá le dé un fin distinto, o no, aun no lo sé. Me gustaría apegarme lo más posible al manga pero llevo en ello ya 4 años y honestamente, quiero cerrar este ciclo antes que termine este año, sea que pueda terminar la historia o no. Y no quisiera dejarla así, en el aire, ni tampoco hacer algo que luego nada tenga que ver con el canon (como cuando creía que los titanes los cultivaban al estilo la Isla o Matrix y resultó siendo otra cosa y ahora ese teoría suena ridícula).
En fin. Mientras, iré trabajando como pueda en lo que tenemos. Ya casi febrero está aquí, lo que significa nuevo capítulo del manga donde quizá veamos de nuevo a Levi. El capitán es duro de matar jaja (y esta historia también…)
Si alguien queda por allí, gracias por leer y su enorme paciencia. Seguramente muchos no recuerden bien de qué trata la historia, así que lo resumiré brevemente: Aleix Low es un militar que fue dado de baja tras un accidente aéreo donde sus dos mejores amigos murieron. Su niñez estuvo plagada de extrañas pesadillas sin explicación que le dejaban una sensación de desolación. Estuvo tratándose con un psicólogo hasta que estas se detuvieron, pero poco después del accidente resurgieron así que fue a buscarle de nuevo. En una de sus sesiones, algo disparó una serie de recuerdos extraños y perdió la consciencia. Es entonces que vemos la historia de Levi desde que nació hasta ahora…
La historia, por supuesto, es rivetra. Erwin cobra importancia en este capítulo, pero eso es todo. No habrá eruri aquí, ni ninguna otra cosa que empiece o termine en –ri.
Gracias por leer, y si comentan o dan follow, gracias también~ Probablemente tarde en responder comentarios, porque KANTEBE no me quiere a menos que les dé de los verdes por debajo de la mesa…
—Fanfiction, 23 de enero de 2020.
2020 wow, qué viejos estamos!
