Palabra: pasado.
¿Te parece a ti que estoy bien, niño?
Our children will always hear
Romantic tales of distant years
Our gilded age may come and go
Our crooked dreams will always glow
Heaven, The Walkmen
No parece haber nadie cuando llegan. Los recibe el silencio. Y el presentimiento en el pecho de Katsuki se hace peor. Siente un hoyo en donde debería estar su corazón, como si un agujero negro lo estuviera succionando. Todo le pesa. Apenas si siente la mano de Kirishima buscando la suya.
«Que todo esté bien, que todo esté bien, que todo esté bien».
Es un mantra.
La puerta está entre abierta. Y el presentimiento empeora, poco a poco, porque no hay casi luces prendidas y, lo primero con lo que se topa al entrar es con los vidrios de una lámpara ropa. Ahí se van todas sus esperanzas de que el villano sólo hubiera mentido, de que sus amenazas hubieran estado vacías. Allí ocurrió algo. Pero no se oye nada en la planta baja, sólo hay señales de pelea y forcejeo.
A Katsuki se le va la respiración. Se obliga a seguir.
«¿Y sí se los llevaron?»
Sabe que sus padres no son frágiles. Pero no son él. Por alguna razón recuerda el pasado, cuando sus propias explosiones solían dejar la sala vuelta para arriba y su madre le gritaba que aprendiera a controlar esa singularidad —pero lo hacía con una sonrisa en la cara y Katsuki no le hacía demasiado caso, porque siempre lo dejaron hacer lo que él quiso—. Voltea para todas partes, pero fuera del desastre no hay nada más que le indique qué es lo que ocurrió allí.
—Katsuki… —Eijiro le aprieta un brazo.
Y entonces se oye un ruido desde arriba. Un quejido.
Katsuki sube las escaleras de dos en dos, con Eijiro detrás de él. No tiene que investigar en las habitaciones para descubrir lo que está ocurriendo. Están en el pasillo. Hay sangre. Su madre está sentada con la espalda contra la pared y respira con dificultad. Izuku está en cuclillas junto a ella. Masaru sólo tiene un cabestrillo improvisado y se ve bien y Katsuki quiere darle las gracias a todos los entes divinos en los que no cree.
—¡Mamá! —exclama y se acerca e ignora todo. La presencia de Deku, la mano de Kirishima sobre su brazo. Camina hasta ella y se pone en cuclillas. Deja caer una de las granadas y luego la otra a un lado—. ¿Estás bien?
—¿Te parece a ti que… —una pausa; Mitsuki inhala y exhala— estoy bien, niño?
—Creo que tiene rota una costilla —interrumpe Deku—. Y la pierna.
Katsuki lo escucha todo como en un sueño. Quiere abrazar a su madre, pero se contiene. Porque está viva.
—¿Qué pasó?
—Unos locos —responde su padre—. Querían robar la casa. Izuku llegó a tiempo…
—Dejaron echa un asco la sala. Intentamos huir, pero nos acorralaron en las escaleras —completa su madre—. Tu padre sólo se cayó y creo que tiene un hombro dislocado, pero…
Katsuki mueve sus ojos y los dirige a Deku. Lo ve directamente a los ojos. Es perfectamente consciente de que si no hubiera llegado a tiempo él no estaría hablando en ese momento con sus padres. Quiere maldecir y no puede. Es la primera vez en tantos años que los ponen en peligro directamente por ser su familia. Nunca antes había pasado.
Mitsuki suelta otro quejido.
—¿Llamaste a una ambulancia? —le pregunta Katsuki a Deku.
—Sí, no tarda en llegar —dice—. Los servicios de emergencia están colapsados.
—Carajo.
Al menos Mitsuki está bien. Y Masaru. Su familia está bien. Pero si los atacaron una vez por su culpa, sabe que lo volverán a hacer. No quiere lidiar con ese pensamiento en ese momento, pero tiene que hacerlo. Tendrá que hacerlo eventualmente. Significa que todo el peligro se va a volver real. Todo el peligro que en algún momento fue un juego y que hacía a Mitsuki sentarse debajo de una sábana, sonreír y gritar «¡ayuda!» para que él pudiera jugar a ser el héroe que quería a ser va a ser de verdad.
Siente que su mirada se distrae cuando su madre lo agarra por la barbilla.
—Ey, niño —espeta. Katsuki se guarda la respuesta de que tiene veintinueve—. Más te vale atrapar a esos idiotas, ¿me oíste? —Él asiente—. No pienso vivir eternamente amenazada sólo porque eres un héroe.
—Mamá.
—Creí que se te había olvidado que esa era la manera educada de decirme y no «vieja».
Katsuki frunce el ceño. Por un día que decide ser agradable con ella. No le responde porque está herida. En vez de eso, suena el celular.
Se lo pasa a Eijiro, para que conteste él, después de ver que es Uraraka.
—¿Qué? —Eijiro se aleja unos pasos para contestar—. Sí, sí, estamos aquí. —Pausa—. Los papás de Katsuki están bien, sí. —Otra pausa más, Katsuki no alcanza a oír lo que dice Uraraka—. ¿Qué? Espera…, espera…, respira. ¿Qué pasó? —«Otra crisis, carajo», piensa Bakugo—. ¿Está bien? —Esa vez la pausa es más larga—. ¿Y dónde dices que es la emergencia? —Una pausa—. Espera, sí. Espera. Uraraka, respira.
Corta después de unos momentos. Katsuki se voltea a verlo. Está pálido y, antes de empezar a hablar respira hondo.
Todo es demasiado.
—Jirou está en el hospital. —Pausa larga. Eijiro inhala y exhala, como buscando las palabras que siguen—. Las siguientes veinticuatro horas son críticas. Y hay una crisis. Es cerca de aquí.
—Déjame adivinar, Uraraka nos quiere allí.
—Sí.
Katsuki maldice. Deku ni siquiera dice nada, parece a punto de llorar. Lo que Eijiro acaba de soltar es una bomba de información.
Sin embargo, lo siguiente que oye Katsuki lo ayuda a decidirse.
—Uraraka dice que hay civiles muertos.
—Carajo.
—Katsuki… —interrumpe Mitsuki—. Ve. Estaremos bien.
—Mamá…
Mitsuki le pasa una mano por el cabello y casi le tira una de las piezas del traje.
—Estaremos bien, tu padre y yo. Ya viene la ambulancia, ¿no?
—Y Tsuyu viene hacia acá —comenta Deku—. Para relevarme.
Katsuki entierra la cabeza en el hombro de Mitsuki. Cierra los ojos, porque no quiere que lo vea llorar, no quiere que sus lágrimas le empañen los ojos. Está tan asustado. Daría lo que fuera por volver a ese pasado en el que el peligro no miraba a sus padres a la cara.
—Más te vale estar bien, mamá —espeta.
Ella revuelve su cabello entre sus dedos.
—¿Crees que estoy echa de cristal, niño?
Palabra: 1061.
1) Soy esa clase de persona que quiere bastante a Mitsuki y a Masaru. No los iba a asesinar in cold-blood todavía. Igual y ustedes nunca lo sabrán pero esa carta me la guardo para otro fic.
2) Espero que el 2020 los esté agarrando con buen pie. A mí me está agarrando mientras acabo este fic con todo el retraso del mundo.
Andrea Poulain
