Rey llegó temprano al Takodana, esperaba encontrarse a Maz y hablar con ella, por lo que se sorprendió de ver a todos tomando desayuno antes de abrir.
Estaba Rex, Connix, la chica del día anterior y por supuesto Maz. Apenas la vieron le señalaron la mesa y le ofrecieron caf y panecillos. Se sintió nerviosa, cuando sucedían esas reuniones, era porque acontecía algo.
-Qué bueno que llegaste, me olvidé de pedirte que llegaras antes del turno.
-Oh, es que deseaba hablar contigo…
-Luego me dices, comenzaré con lo que tengo que decirles.
Maz presentó la chica a Rey, esta se llamaba Lori. Luego comenzó a hablar de que estaba un poco cansada y que le gustaría viajar de vez en cuando, por lo que necesitaría que las tres chicas trabajaran por turnos, por supuesto que sin bajarles el sueldo. Trabajarían menos y podrían ir rotando. Los detalles los tendría en unos días.
Rey se sintió feliz, eso mantenía sus esperanzas de poder costear sus estudios.
Cuando Maz dio el menú de la semana y anunció que aquel fin de semana cerraría por remodelaciones, Rey se sintió en las nubes. Podría estar con Ben, sin que se le descontaran los días. Finalmente les dio las gracias y los envió a sus labores.
-Ahora, ¿De que querías hablarme Rey? –Preguntó Maz sentándose a doblar servilletas- Habla niña.
-Sí… Este…
-¿Necesitas algo? –Rey asintió- Pues siéntate, toma aire y dime.
Rey obedeció, dejó su bolso en una silla y sacó su móvil para enseñárselo a Maz.
-Creo que encontré mi vocación, las clases comienzan en dos semanas, es nocturno… Pero el horario es a las siete, por lo que tendría que salir antes.
-Bien –Sonrió Maz- Me alegra que quieras superarte. Pero sigo sin oír lo que necesitas.
-Necesito acomodar mis turnos para salir una hora antes, puedo compensarlo de alguna forma.
Maz se detuvo de su quehacer. Era exactamente lo que Ben le informó que le pediría, aunque también le había hablado de que tal vez le pidiera dinero.
-¿Solo eso?
-Pues si… -Rey parecía no comprender.
-¿Te alcanza el dinero para costearlo?
Rey hizo los cálculos mentales y respondió.
-Por ahora sí, pero postularé a una beca estatal. Si es que alcanzo para este año…
-Me alegro por ti muchacha, de todas formas si necesitas el dinero, te lo puedo prestar.
-No es necesario Maz, sin embargo… Necesito llegar un poco tarde mañana para poder inscribirme.
-Mañana no, está muy encima y necesitamos ver lo de los turnos con Connix y Lori ¿Te sirve pasado mañana?
Rey meditó un instante, ya era mucho lo que estaba pidiendo y sentía que había abusado de la buena voluntad de la mujer mayor. Asintió, Maz sonrió tranquila.
Rey agradeció y se levantó a continuar sus quehaceres. Maz miró de reojo, tomó su propio móvil y envió un mensaje "Todo está en marcha".
El día pasó dolorosamente lento para Rey, estaba muy entusiasmada y ansiaba poder hablar de lo acontecido con Ben. Se sentía tan entusiasmada que sonrió todo el día, lo que se tradujo en muy buenas propinas. Ni siquiera le importó que tuvieran que repartirlas al finalizar.
A la hora de la salida, quiso esperar a Finn afuera y ver si estaba Poe esperándolo para hacerle unas consultas. Se sorprendió gratamente cuando encontró a Ben fuera del Takodana, apoyado en una vieja camioneta que en sus mejores días debió ser blanca.
Se le acercó con una sonrisa y lo abrazó emocionada, él la besó en la frente a cambio. Ben abrió la puerta del copiloto y la invitó a entrar. Ella le miró confusa y obedeció. Finalmente él se dio la vuelta para subirse en el lado del conductor.
-No sabía que conducías, menos que tenías una reliquia como esta –Habló Rey intentado encontrar el cinturón de seguridad.
-Creo que ibas a decir chatarra –Sonrió de lado mientras maniobraba para entrar al tráfico.
-No –Respondió sonrojándose.
-Mientes tan mal –Suspiró- Este vehículo lo comenzó todo, era de mi padre y con ella inició su empresa, conquistó a mi madre y probablemente me hayan concebido aquí.
Rey miró el panel, los asientos con forros de tela, probablemente debido al desgaste del tapiz original, escuchó el sonido horrible que hacía el motor cuando Ben cambiaba de velocidad. Se podría decir que lo único que funcionaba bien, era la radio, ya que cuando la encendió, sintonizaba las estaciones a la perfección.
-Mi padre la ganó en una partida de sabacc con tío Lando. Tío Chewie era su copiloto, comenzaron transportando mercadería. Papá era el de los contratos y tío Chewie era el brazo fuerte. Aunque no lo creas, esta chatarra era muy rápida y eso le dio ventaja a mi padre frente a los competidores.
-¿Dónde tenías escondido esto? –Rey preguntó un poco distraida, continuaba mirando los detalles, las cicatrices del vehículo.
-El edificio tiene estacionamiento subterráneo, uno por departamento. Supongo que ustedes los peatones no lo han usado nunca.
-La verdad es que no sabía –Se avergonzó un poco- ¿Adónde vamos? –Preguntó viendo que el viaje estaba siendo demasiado largo y se estaban perdiendo los edificios, siendo reemplazados por áreas casi despobladas.
-Ya verás –Sonrió mirándola un instante y volvió la cabeza al camino.
A Rey no le importó saber realmente, le gustaba ese tiempo a solas, esa intimidad creciente, el como la protegía y le mostraba las cosas bellas de su mundo. Se sentía segura a su lado, a pesar de que a veces se comportaba errático.
De cierta forma creía ver mucho de soledad en él, a pesar de que estaba rodeado de gente que lo amaba y se preocupaba por él. Tal vez la escasa relación con sus padres era causa de su carácter. La crianza y el apego con sus abuelos, quizás no compensaba el no estar con sus padres debido a sus agendas. Ella habría dado lo que fuera por tener ese último abrazo que quedó relegado a otra vida.
El motor de la vieja camioneta deteniéndose, la sacó de sus pensamientos. Ben abrió, descendió y se acercó a su puerta a abrirle.
-Lo siento, solo abre desde fuera –Se disculpó.
Rey se desilusionó de que el justificara un acto de caballerosidad, revelando el terrible estado del vehículo. Él le acercó la mano y la guió a la parte trasera de la camioneta. Abrió la compuerta del pickup y la invitó a sentarse. Luego acercó un cooler y le ofreció una lata de refresco.
-¿Qué hacemos aquí, Ben?
Él le señaló entonces. Estaban en un mirador y podían observar todas las brillantes luces de Coruscant.
-Tenemos que hablar.
Rey se quedó helada, le miró intentando ver alguna intención con la leve luz del lugar.
-Creo que hemos apresurado mucho las cosas –Rey preocupada intentó rebatir, pero Ben levantó la mano para detenerla- No era ese ni el momento, ni el lugar para pedirte que seas mi novia, por eso quiero hacerlo de nuevo, en un lugar íntimo, sin la presión de estar en la cama o lo que haya sido.
-Ben…
-Me hubiese gustado que todo se diera de forma natural, me sentí presionado porque nos hicieron dormir juntos –Ella hizo un puchero- No me malinterpretes, fue hermoso sentirte tan cerca, poder oler tu cabello y mirarte dormir –Bebió un sorbo de refresco- Quiero repetirte que no quiero apresurar las cosas, porque siento algo especial por ti y temo arruinarlo.
-Ben, creo que he sido yo quien ha querido apresurar un poco las cosas –Si hubiese habido luz, Ben se habría dado cuenta de que la cara de Rey estaba carmesí- Nunca me había sentido así por alguien y por una vez quise ceder a mis impulsos. Además te veías como un príncipe aquella noche… No sé, tal vez he visto muchas películas de fantasía…
Ben se acercó y le besó la frente.
-Es todo un halago que creas eso, pero no puedo estar más alejado de la imagen de un príncipe.
-Creo que te subestimas Ben –Rey sonó un poco molesta.
-Vamos pecosa, tengo orejas grandes, una nariz que se sale del canon y labios…
-Que me gustaría besar todo el día –Interrumpió levantándose y poniéndose frente a él- No me gusta que hables así de ti –Levantó su mano para acariciar su suave cabello- Tal vez creas que no eres perfecto, aunque nadie lo es, pero me es imposible mirar a otro como te miro a ti… Con solo mirarme… esos ojos tuyos me comunican todo…
Ben la tomó de la cintura mientras ella se acomodaba de pie entre sus piernas. Rey cerró el espacio y lo besó, manteniendo una mano en el dócil cabello de Ben y la otra en su hombro. Pronto el beso subió de intensidad, haciendo que una de las enormes manos de Ben se moviera por su espalda y la otra bajara de la cadera de Rey, intentando acercarla más.
Rey profundizó el beso, sintiéndose mantequilla en aquellas enormes e intensas manos. Solo podía imaginar en cómo se sentirían en sus pechos y en otras partes de su anatomía.
-Rey yo…
-¿Necesitas un acuerdo de consenso? –Se burló ella agitada todavía- Puedo llegar a casa imprimir uno y firmarlo en un santiamén.
Ben la besó con ternura.
-Soy yo el que no está listo –Admitió ante la mirada atónita de la chica- Soy un poco chapado a la antigua, espero que no te moleste eso.
-Por supuesto que no Ben –Rey lo abrazó- Entiendo.
Se volvió a sentar a su lado y apoyó con ternura la cabeza en su hombro, él besó y olió su cabello. Estaba excitado y no entendía cómo logró detenerse antes de apresurarlo todo.
-¿Hablaste con tía Maz? –Preguntó intentando cambiar el tema.
-Si claro –Respondió con entusiasmo- Me dijo que si, ya que ahora somos tres camareras… También me ofreció dinero para las mensualidades.
-¿Lo aceptaste? –Preguntó casual mientras sacaba unos sándwiches de una caja plástica.
-No, no podría… No quiero deberle a nadie.
-¿Tampoco aceptarías si yo te lo ofreciera? –Dio una mascada viendo a Rey mirarlo nerviosa.
-No me gustaría deberte a ti tampoco –Agachó la cabeza- Pasado mañana iré a inscribirme y veré alguna oportunidad de obtener una beca.
-¿Te gustaría que te acompañara? –Rey tragó duro y bebió de su refresco.
-¿Lo harías?
-Por supuesto, además sabría dónde vas a estudiar para ir a buscarte. Detestaría que algo te pasara.
Rey le besó la mejilla y siguió comiendo. Ahora Ben la miraba con admiración y dulzura. Hasta el momento, todo se iba dando como lo había previsto.
Cuando volvieron del mirador aquella noche, Ben la dejó en la puerta de su departamento, donde la besó con ternura antes de subir al suyo.
Rey estaba emocionada, por lo que comenzó a buscar sus papeles de estudios, su identificación y a mirar en la página del instituto que otros documentos necesitaría. Finn golpeó la puerta y sin esperar respuesta entró.
-Disculpa que entre así Peanut.
-No hay problema Finn, solo estoy ordenando algunas cosas y luego me acostaré.
-Lo entiendo –Se sentó en un pequeño espacio que quedaba libre en la cama- No había tenido tiempo de decirte lo de Poe.
-Estoy feliz por ti y dividir la renta, también me alegra bastante.
-¿No crees que estamos apresurándonos? –Rey se detuvo y sonrió.
-Creo que todos funcionamos a diferente ritmo, si ustedes se quieren y sienten que es el momento, pues está bien.
Finn sonrió.
-Gracias Peanut –Rey se sentó a su lado al terminar de guardar sus papeles- No me has dicho que tal van las cosas con Ben Solo.
-Bien –Se sonrojó viendo lo que le iba a preguntar.
-¿Solo bien? Vamos, dame detalles.
-Bueno, es muy tierno, a veces apasionado… Pero no hemos hecho nada…
-¿Estás bromeando? Se le ve a kilómetros eso de que es apasionado y Poe me dijo que te besó de una manera, que hasta él se quería fumar un cigarrillo después.
Rey se estiró en la cama, señalándole su costado a Finn para que la imitara.
-Es maravilloso besando y no es que tenga mucho donde comparar, pero siento que me voy a derretir literalmente cuando lo hace.
-Continua –Rió Finn.
-Me pidió que fuera su novia en Naboo y hoy me lo ratificó –Suspiró- Me llevó a un mirador y cuando las cosas se estaban poniendo intensas, se detuvo.
-Hablas de eso como si fuera terrible… Me alegra que te respete de esa forma, ya verás cuando se decida, te darás cuenta que valió la pena la espera.
Rey sonrió, seguido de un bostezo. Finn le besó la mejilla y se levantó para irse a la cama, donde lo esperaba su sexy novio. Ella se quedó pensando en el suyo, hasta que al fin se quedó dormida.
