Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 25
Templo de los Guardianes
Al día siguiente
Adrien casi se desmaya de la impresión al ver que Marinette estaba durmiendo en sus brazos cuando se levantó la mañana siguiente. Recordaba vagamente haberse acomodado en los brazos de la chica mientras que escuchaba el relato de Tikki, pero no recordó que pasó después o en qué momento había desperado. Había asumido que, como la primera vez que habían despertado, Jian lo llevaría a su habitación o cuando menos lo despertaría.
El chico no sabía que hacer. Si se movía o se levantaba, Marinette seguramente entraría en pánico al ver la posición en la que ambos estaban. Lo haría eventualmente, pero podía fingir que no se había dado cuenta y volverse a dormir. Podía disfrutar los últimos minutos a su lado, antes de que se rompiera la ilusión.
Sin pensar más en ello, el chico cerró los ojos y respiró hondo de nuevo, percibiendo el delicioso aroma de Marinette. ¡Cómo deseaba que las cosas fueran como antes, no haber estado tan obsesionado con Ladybug y haber podido ver el rostro detrás de la máscara! Pero Luka le había ganado, y él había perdido a su lady para siempre.
Adrien sintió que Marinette se movió bajo sus brazos, y apoyó su frente en el pecho de él
-Mmm…- la escuchó pronunciar, y como respuesta Adrien apoyó su mentón en la cabeza de la chica, volviendo a dejarse llevar por el sueño.
Desafortunadamente eso no duró mucho. Poco menos de media hora después, el grito sorprendido de Marinette lo despertó. Extrañamente alerta tras despertar, atrapó a la chica en sus brazos antes de que cayera al suelo de espaldas por la impresión.
-¡Aaaaaaaah…!-
-Marinette, deja de moverte- dijo el chico abrazándola contra él para que no cayera- te vas a caer-
-¡Suéltame!- dijo la chica pataleando desesperadamente para alejarse de él.
-Te voy a soltar, pero deja de moverte así, no quiero que te lastimes- dijo Adrien.
Marinette sentía las mejillas encendidas al sentir el cuerpo del chico tan cerca del suyo, pero cerró los ojos y respiró hondo para dejar de moverse como había dicho Adrien, quien finalmente aflojó su abrazo y la dejó alejarse de él y levantarse. El chico también se incorporó sentado sobre la cama.
-Lo siento- dijo él tan apenado como ella- me quedé dormido, no recuerdo que sucedió-
-No… no pasa nada- dijo Marinette, pasándose un mechón de cabello detrás de su oreja y mirando tímidamente al suelo- estamos bien-
Adrien asintió levemente, y pronto se dio cuenta de que no solo los kwamis habían visto lo sucedido, sino también Jian y Mei, quienes estaban observándolos desde la entrada de la habitación con una sonrisa traviesa.
-Será mejor que los dos se vistan- dijo Mei finalmente- hoy es el último día y todavía nos queda mucho por hacer-
X-x-x
Place des Vosges
Al mismo tiempo
Alya se pasó una mano por el cabello, visiblemente preocupada por lo que había sucedido. Ya habían pasado casi tres días desde que Marinette había sido secuestrada junto con Adrien, evento que tenía a todos en París parados de pestañas. Jamás había visto al oficial Raincomprix tan preocupado; el hombre había trabajado día y noche dirigiendo a sus oficiales para mantener la búsqueda, pero no parecía que los dos chicos desaparecidos estuvieran en la ciudad.
No solo ellos habían buscado. Monsieur Agreste había contratado a un detective privado que había entrevistado a Alya y a todos los conocidos de Adrien para intentar encontrarlo, pero tampoco había tenido éxito. Max y Markov habían diseñado un programa para encontrar a sus amigos, pero a pesar de sus esfuerzos, no los lograron localizar. Markov insistía que no había rastro de ellos en París.
A pesar de ello, Alya y el resto de los compañeros de colegio, junto con Luka, Kagami y Wayhem hacían rondas por la ciudad buscándolos. Incluso Jagged Stone con Penny y Vivica hicieron una campaña para encontrarlos. Prácticamente toda la ciudad los estaba buscando, pero no había rastro de ellos.
Lo que más llamaba su atención era que los secuestradores aún no se habían puesto en contacto con los padres de Marinette ni con monsieur Agreste. No lograba entender porqué no aprovecharían que el padre de Adrien era millonario y podría pagar cualquier rescate que pidieran por su hijo.
La pelirroja sintió que alguien tomó asiento a su lado en la banca del parque, y vio que se trataba de Nino. El chico se sentía igual que ella, mortalmente preocupado por su mejor amigo que había desaparecido.
Alya apoyó su cabeza en el hombro de Nino y sintió sus ojos llenarse de lágrimas. El chico instintivamente la abrazó.
-Shhh… los dos estarán bien, Aly- dijo Nino, a pesar de que él también se sentía horrible- tienen que estar bien. Sé que, pase lo que pase, se cuidarán entre sí-
La chica asintió tristemente. Estaba muy preocupada. Aún recordaba que ambos parecían estar muy enojados entre ellos, pero en el video que vieron parecían muy preocupados uno por el otro.
-Más les vale a esos dos idiotas estar bien- dijo ella.
X-x-x
Templo de los Guardianes
Más tarde
Adrien apoyó una rodilla en el suelo mientras que intentaba recuperar el aliento. El riguroso entrenamiento al que Mei y Jian los estaban sometiendo estaba comenzando a molestarlo. Y no era el único. Marinette también parecía estar fastidiada.
Esa mañana el entrenamiento había sido extenuarte. Sin sus Miraculous, los ejercicios que los dos Guardianes les asignaban era sumamente cansados y peligrosos. Hubo un ejercicio en el que ambos tenían que escalar una pared, y Marinette resbaló y casi cae al suelo. Por suerte, Adrien alcanzó a atraparla justo a tiempo.
-Gracias-
-No es nada- dijo él en voz baja.
Poco después, cuando estaba a punto de terminar el entrenamiento, Mei había llevado a Marinette aparte para hablar con ella.
-Hay algo importante que tengo que decirte- le dijo Mei una vez que estuvo lejos de donde se encontraba Adrien- es muy probable que los Guardianes ancianos decidan que solo uno de ustedes dos merece quedarse con su Miraculous-
-¿Qué?- dijo la chica horrorizada.
-Es obvio que no pueden trabajar en equipo juntos- dijo la mujer mayor- es mejor que solo uno de ustedes se quede con su Miraculous, mientras que el otro sea sustituido por alguien nuevo. Así podrás comenzar de cero con otro compañero-
-¿"Podré" comenzar de cero?- dijo Marinette- no estás diciendo que…-
-Sí, los maestros nos preguntarán nuestra opinión, y yo pienso votar para que seas tú quien conserve su Miraculous y su kwami, pero si es así Adrien perderá a Plagg- dijo Mei en un tono derrotado- ¿qué te parece?-
Una parte de Marinette se sintió aliviada de escuchar que se quedaría con Tikki, pero la idea de hacer pareja con cualquier otro chico que no fuera Chat Noir, su Chat Noir, Adrien, le parecía insoportable. Pensó en lo solitario que se sentiría el chico al perder a su único confidente y su manera de escapar de la mansión para tomar un poco de aire fresco.
Ella al menos tenía a Alya y al resto de las chicas, con quienes salía e iban a su casa. Adrien apenas podía ver a sus amigos en el colegio, y en contadas fuera del mismo. Imaginaba lo solo y miserable que se sentiría si perdía a Plagg.
-¡No!- dijo ella en voz alta- ¡no puedes hacer eso, Mei! No quiero tener otro compañero diferente. Adrien, Chat Noir es mi único compañero. Él es mucho más valiente que yo-
-Marinette, piénsalo bien- dijo la mujer seriamente- se necesitará tu experiencia. No es lo ideal enviar a la batalla a un par de héroes inexpertos-
-Entonces envíenos a Adrien y a mí- dijo Marinette en un tono firme- ¡si Adrien no es mi Chat Noir, yo no quiero ser Ladybug!-
Mei asintió tristemente pero no comentó nada más al respecto.
X-x-x
Al mismo tiempo
Jian se llevó a parte a Adrien con la excusa de querer hablar con él. El rubio siguió al hombre hacia el pasillo fuera del gimnasio.
-¿Qué querías decirme?- dijo él.
-Que lo más probable es que uno de ustedes pierda su Miraculous mientras que el otro lo puede conservar- dijo Jian, haciendo una pausa al ver la expresión horrorizada de Adrien- los Guardianes ancianos nos pedirán nuestra opinión, y quisiera votar por ti-
-¿Te refieres a que Marinette dejará de ser Ladybug?- dijo él, y Jian asintió- ¡no! No pueden hacer eso-
-¿Porqué no?- dijo Jian encogiendo los hombros- recuerda que Marinette tiene muchas cosas buenas en su vida: su familia unida, sus amigos y su libertad con y sin la máscara. Tú solo tienes tu libertad como Chat Noir. Cuando regreses a casa, tu padre te va a restringir aún más por este pequeño "secuestro". Si quieres seguir siendo libre, será mejor que me apoyes en sacrificar a Marinette-
Eso sonó mil veces peor.
-¡No!- dijo Adrien firmemente- Ladybug… Marinette es mucho más inteligente que yo. No puedo pelear sin ella-
-Piénsalo bien- dijo Jian.
-No necesito pensarlo- dijo el chico rubio- si Marinette no es mi Ladybug, yo tampoco seré Chat Noir-
El hombre se encogió de hombros, sacudiendo la cabeza antes de irse y dejarlo antes de que Marinette también saliera del gimnasio. Ambos se miraron tristemente en silencio mientras que regresaban a las habitaciones a descansar.
-¿Jian te dijo algo?- dijo Marinette, y Adrien asintió.
-Que votaría por mí para que yo conserve mi Miraculous pero tú no- dijo el chico, pronunciando las palabras visiblemente ofendido- yo no… no puedo ser Chat Noir si tú no eres ma lady-
Marinette sonrió levemente.
-Mei me dijo lo mismo- dijo ella- pero yo no puedo ser Ladybug si tú no eres mi chaton-
El chico sonrió mientras que le ofrecía la mano, y ambos caminaron juntos hacia la habitación de Marinette, esperando a que Tikki y Plagg les dieran sus últimos consejos para enfrentar a los Guardianes ancianos y, si no tenían suerte, al menos pudieran despedirse de ellos.
-Quisiera que el maestro Fu estuviera aquí para ayudarnos- confesó Marinette- aunque parece que nos quieren ayudar, no me gustó lo que Jian y Mei están haciendo-
Adrien asintió mientras que se sentaba en la cama de Marinette, esperando a los kwamis.
-Estoy molesto por lo que nos dijeron- admitió el rubio- ¿cómo pueden decirnos eso? Ellos ni siquiera saben lo que estamos sintiendo. No saben cómo es ser portadores y perder un Miraculous y tu kwami…-
-Es muy grosero hablar mal de alguien a sus espaldas- dijo Plagg mientras que llegaba junto a Tikki.
-¿Qué?- dijo Marinette frunciendo el entrecejo- Adrien tiene razón. Esos dos no tienen idea de lo que estamos pasando-
-Ambos se equivocan- dijo Tikki sacudiendo la cabeza.
-¿Porqué lo dices?-
-Mei y Jian saben exactamente lo que están pasando- dijo Tikki.
-Porque ellos dos fueron nuestros últimos portadores, antes de que Fu nos asignara con ustedes- terminó Plagg.
-¿QUÉ?- los dos chicos miraron boquiabiertos a los kwamis.
X-x-x
Pueblo en el Tíbet
Año 1839
El chico entró cabizbajo a ese pequeño pueblo en la montaña, montando a caballo y seguido de un pequeño grupo de diez soldados del gran ejército imperial de China. Había vivido toda su infancia en China junto a su madre, pero ésta había fallecido unos meses antes. A pesar de que ya era mayor de edad, todas sus propiedades estaban a nombre de su padre, quien era uno de los ambasa en Tibet. Renuentemente, el chico tuvo que hacer el viaje para pedirle a su padre que lo dejara vivir en la casa en la que había pasado toda su vida.
Wu Jian no había mirado hacia atrás mientras que se alejaba del que había sido su hogar y donde había sepultado a su madre. Su corazón aún seguía de luto, pero tenía que seguir adelante.
La casa de su padre no era difícil de encontrar, era la más grande y lujosa de todo el pueblo. Ese era el tipo de cosas que Jian odiaba, sobresalir gracias al poder material de su padre. En fin, no tenía otra opción más que someterse a él, o terminaría en la calle, ahí o en China.
El chico caminó a casa de su padre con el firme objetivo de convencerlo de cederle el permiso de manejar su propiedad y regresar a casa en China. No quería quedarse ahí, pero sabía que no sería fácil hacer entrarlo en razón. Llevaba al menos diez años sin ver a su padre, pero por lo poco que recordaba, era de lo más testarudo.
Cuando llegaron a la casa del amban, Jian se bajó del caballo y agradeció a los soldados que lo habían escoltado antes de llamar la puerta. Esperó unos segundos, y finalmente la puerta se abrió. Era una anciana fue quien estaba parada en la puerta y le dio la bienvenida.
-Zhu Jian, ¡bienvenido!- dijo la anciana sonriendo ampliamente y dando un paso atrás- por fin estás de regreso. ¡Te recuerdo muy bien!¡Cómo has crecido!-
Jian se ruborizó apenado de no recordar a la mujer y parpadeó confundido.
-Eh…-
-¿Pero qué digo? Debes estar muy cansado por tu viaje, pobre de ti- dijo la anciana tomando su brazo y haciéndolo pasar al comedor. Lo empujó suavemente para hacerlo sentarse- toma asiento. Tu padre no está en casa en estos momentos, pero te traeré algo de comer. Seguramente estás hambriento, además de cansado-
Jian miró confundido a la mujer que se comportaba tan amable con él, pero no dijo nada mientras que la seguía con la mirada. Casi de inmediato la anciana regresó con un plato de comida caliente y una taza de té de mantequilla. Se le hizo agua la boca de solo mirarlo, y realmente no se había dado cuenta de lo hambriento que se encontraba.
-Aquí está, Zhu Jian- dijo la mujer amablemente- sé que no te acuerdas de mí. ¡Eras tan pequeño cuando te fuiste! Pero yo soy Dechen. He trabajado para tu padre los últimos treinta años-
El chico abrió los ojos, reconociendo a Dechen como la amable mujer que ayudaba a su madre cuando él era pequeño. Tuvo una sensación cálida en su corazón al caer en cuenta de quien era.
-Claro- dijo Jian sorprendido- furén Dechen, disculpe. No la reconocí-
La anciana le revolvió el cabello cariñosamente y le dio un par de palmaditas en su mejilla.
-Come, te ves muy delgado- sonrió ella antes de dejarlo solo. El chico suspiró. Si bien temía el reencuentro con su padre, ese detalle le hacía sentirse un poco más aliviado de estar en su antiguo hogar.
Desafortunadamente eso no salió bien por mucho tiempo. Apenas Jian terminó de comer, su padre entró a la casa dando un portazo. Pudo ver el color desaparecer del rostro de la anciana al ver llegar a su padre. El hombre era tan grande como Jian lo recordaba, mucho más alto que él, y tenía una expresión severa.
-Zhu Sonam- escuchó en voz baja decir a la anciana temblorosa.
-Ni hao, Fù- dijo el chico en voz baja, pronunciando con miedo la palabra "padre" en chino.
-Ah, por fin llegaste a casa, Jian- dijo el hombre volviéndose hacia él mientras que se levantaba de la mesa- espero que estés listo para que tomes tu lugar a mi lado y me ayudes con el gobierno de esta zona-
-Fù, hay algo que quiero hablar contigo, sobre lo que pasó con mi madre…-
-No digas cosas innecesarias- lo interrumpió Sonam en un tono severo- eso fue un verdadero inconveniente, pero ya pasó. Y justo ahora, los dos tenemos cosas más importantes de qué preocuparnos-
El chico miró boquiabierto a su padre. Su esposa, la madre de Jian, acababa de morir y él parecía actuar como si solamente fuera un horrible inconveniente. Estaba furioso por lo que acababa de decir.
-Pero…-
-Mañana irás a la ciudad y traerás en censo de los comerciantes en el mercado- dijo el hombre en el mismo tono severo- Gephel te llevará a tu habitación. Eso es todo-
-Zhu Sonam, yo puedo encargarme de eso- dijo la anciana Dechen, sintiendo que algo estaba mal.
-Eso no será necesario- dijo fríamente el hombre- de hecho, tengo que hablar contigo, Dechen-
Jian estaba tan furioso que se dio media vuelta y salió del comedor, caminando dando pisotones al segundo piso de su casa, siguiendo al ayudante de su padre, un hombre llamado Gephel, hacia su habitación y cerró la puerta.
Una vez que su hijo desapareció, el hombre endureció aún más su mirada y se volvió hacia la anciana Dechen visiblemente molesto.
-¿Quería hablar conmigo, zhu Sonam?- dijo la anciana.
-Sí, tengo un grave problema contigo- dijo el hombre en un tono brusco- tu trabajo en la cocina no está siendo óptimo, y la limpieza ha dejado mucho que desear-
-Zhu…-
-Eres vieja, no sirves para seguir trabajando para mí- la interrumpió el hombre- aún así, tienes una deuda conmigo que aún no has terminado de pagar-
Furén Dechen bajó la mirada. Ella trabajaba como cocinera y sirviente en la casa del amban del pueblo para pagar una deuda contraída por su difunto esposo en su juventud. Faltaba ya muy poco para terminarla de pagar, pero no lo podía hacer con dinero.
-Tenías una hija, ¿no?- continuó Sonam pensativo en un tono indiferente, como si estuviera hablando consigo mismo más que con la mujer- quizá ella podría venir a trabajar aquí para terminar de pagar tu deuda-
La anciana bajó la mirada.
-Mi hija y su esposo murieron en Lhasa hace cinco años- dijo la anciana Dechen- desde entonces tuve que hacerme cargo de mi nieta-
-Ah, perfecto- dijo el amban- entonces ella es quien puede venir a hacerse cargo de todo el trabajo-
La mujer estaba un poco preocupada por ello.
-Zhu Sonam, mi nieta tiene apenas dieciséis años, no creo que sea…- dijo la mujer preocupada.
-Excelente, una adolescente tendrá suficiente energía para hacer este trabajo. Eso sería todo- dijo el hombre fríamente, por primera vez levantar los ojos hacia la anciana- a menos de que prefieras pasar el resto de tus días en prisión para pagar lo que me debes y abandonar a tu nieta-
La anciana asintió tristemente.
-Está bien, zhu Sonam- dijo en tono derrotado.
-Que mañana a primera hora esté aquí- dijo el hombre fríamente- eso sería todo-
Dechen asintió tristemente antes de salir de la casa cabizbaja y con lágrimas en los ojos. No quería que su nieta trabajara en esa casa, con ese horrible hombre, pero no tenía opción.
x-x-x
Casa de la familia Li
Más tarde
Li Mei estaba terminando de tejer el cobertor para su abuela cuando ésta llegó a casa. No esperaba verla de regreso temprano, pues siempre se quedaba hasta tarde trabajando en casa del amban, pero siempre se alegraba de verla. Se levantó de su asiento y corrió hacia la puerta para recibir a su abuela cuando se detuvo en la puerta al ver su expresión.
Se veía derrotada y preocupada. De hecho, Mei jamás la había visto tan triste desde que sus padres murieron.
-¿Qué es lo que tienes, nainai?- dijo Mei al ver a su abuela.
La anciana solo sacudió la cabeza levemente mientras que entraba a la pequeña casa y se dejó caer en el sofá de la sala de la pequeña casa, con su rostro entre sus manos. Mei se apresuró a su lado.
-¿Nainai?- insistió la chica- me estás asustando-
Dechen miró con tristeza a Mei y respiró hondo.
-El amban Wu Sonam decidió que ya no quiere que trabaje más para él- dijo Dechen tristemente- pero tengo una deuda que pagarle. Si no lo hago, tendré que… ir a prisión-
La adolescente palideció.
-¡No puede hacerte eso, nainai!- dijo la chica- ¿después de todos los años en los que yéyé y tú han trabajado para él?¡Prácticamente ayudaste a su esposa a criar a su hijo! Y además…-
-No me meterá a prisión si pago la deuda de tu abuelo- la interrumpió la anciana- o si alguien lo hace por mí. Y justamente él me sugirió quién podía hacerlo en mi lugar-
La chica tardó unos segundos en entender lo que Dechen intentaba decirle.
-¿Yo?- dijo Mei frunciendo el entrecejo y arrugando la nariz- ¿ese malnacido te dijo que quiere que yo vaya a su casa y sea…?- se interrumpió- ¿eso fue idea de Gephel?-
-Mei- la interrumpió la anciana- no tienes que hacerlo. Yo ya viví mi vida, y la tuya apenas está por delante. No tienes que trabajar para…-
-¿Crees que voy a dejar que vayas a prisión después de todo lo que has hecho por mí? Nunca- dijo Mei sacudiendo la cabeza en un gesto resignado- lo haré por ti-
-Oh Mei, si hubiera otra opción la tomaría. No quiero que desperdicies estos años de tu vida pagando una deuda que ni siquiera te corresponde- dijo la anciana, poniendo una mano en su mejilla y pasándole un mechón de caballo detrás de su oído derecho.
-No te preocupes, yo lo tomaré tu lugar, está bien- dijo Mei sonriendo tristemente- voy a mi habitación a… descansar un poco antes de mañana. Buenas noches, nainai-
Y tras besar a su abuela en la mejilla, Mei regresó a su habitación. Una vez que se quedó sola, la anciana suspiró y caminó a su propia habitación, cerrando la puerta con cuidado.
-Me siento terrible por esto. Mei no se lo merece- dijo la anciana sacudiendo la cabeza mientras sacaba una hoja de papel de su bolsillo y lo miraba. Suspiró aún más derrotada que antes.
-Nada de esto es tu culpa, Dechen- dijo una vocecita femenina, aunque no había nadie a la vista- sabes bien que todo fue idea de Wu Sonam-
-Lo sé- dijo Dechen sin muchos ánimos- pero me siento terrible en tener que pasarle a Mei las dos cargas, la casa del amban y ahora esto-
-No tenemos otra opción- volvió a decir la voz mientras que la anciana desdoblaba el papel- Huan cree que la amenaza es inminente, y ninguno de ustedes dos puede seguir adelante con esta pelea-
-Y eso significa que es hora de que pases a ella- dijo Dechen en un tono resignado- no quisiera tener que despedirme nunca de ti, pero ya es el momento, Tikki-
X-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Adrien y Marinette descubren que sus instructores habían sido los últimos portadores de Tikki y Plagg antes que ellos dos, y que por eso habían pedido una oportunidad para que pudieran conservar los Miraculous. La historia de Mei y Juan será mucho más breve que las anteriores, y les prometo que es la última antes de ver si nuestros héroes conservan o no sus Miraculous. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
