Rey se sintió extraña.
Nada más despertar, se encontró con un gran y duro muro. Eran los trabajados pectorales de Ben Solo. No sabía en que momento se había acostumbrado a dormir en contra de él teniendo la extraña manía de dormir con la menor cantidad de ropa posible. No podía negar que, después del día que le había dado, estar a su lado le había dado un confort inimaginable. Decidió quedarse donde estaba, esperando que fuera él el primero en levantarse. Cerró los ojos y se acurrucó más contra él. Ya no había necesidad de madrugar, por lo que podía permitirse dormir un poco más usando a Ben como almohada.
" Rey, que tengo que ir a trabajar"
" ...Un poco más" suplicó ella pegándose más al chico.
" Llegaré tarde" respondió él intentando librarse de la joven.
" No seas malo" pidió ella sin soltarse
" No me obligues a serlo"
" Pues quedémonos un poco más… se está calentito..."
De una forma un poco extraña, Ben empezó a moverse, quitando la cómoda postura de Rey. Notó uno de sus fornidos brazos pasar por debajo del costado y el otro por las rodillas. La joven sintió una tirada y un frío aterrador. Por alguna razón, Solo estaba alzándola de la cama al más puro estilo de las novias de las películas. Se asustó por un momento y se intentó pegar a su compañero, pero notó que se desestabilizaba.
" ¿Ya te has despertado?" preguntó antes de intentar dejarla caer sobre la cama. Ella, asustada, se agarró a él casi clavando sus uñas, buscando un soporte, pero terminó por desestabilizar al hombre y cayendo ambos sobre la desecha cama. La situación era un tanto incómoda, donde Rey había quedado por debajo de su compañero de piso. Sus brazos habían caído a cada lado de ella. Sus rostros frente a frente, chocando miradas, ver a el rostro de Ben. Sin duda alguna, a pesar de ser muy por la mañana y tener el pelo hecho una leonera de revuelto, podía ver cada perfecto detalle de él. Reprimió las ganas de alzar una de sus manos y tocarlo, notar que era cien por cien real lo que tenía delante de ella. Se sonrojo de forma violenta, el conjunto de la situación, esos ojos, el todo estaba pudiendo con ella. " Rey, yo... "
" Hay que hacer el desayuno de Anakin, lo sé " interrumpió ella, pensando que era sobre eso de lo que quería hablar
" Si, tienes razón " Por alguna extraña razón podía sentir que eso no era de lo que Ben quería hablar. Pero no había tiempo, en cualquier momento Anakin se iba a despertar y debían tener un rico y nutritivo desayuno para el pequeño.
" Por cierto, ¿por qué duermes semidesnudo? " se atrevió a preguntar cuando ambos estuvieron de pie, listos para salir de la habitación a pesar de no haber hecho la cama y levantado las persianas. Se fijo que su compañero ya estaba buscando una toalla seca.
" Es costumbre, comodidad para luego ducharse… ¿te molesta o te parezco feo? " el tono pícaro con el que había soltado la pregunta había devuelto los colores de la vergüenza al rostro de Rey. No podía creer que le soltara ese tipo de preguntas en ese momento.
" No es eso " dijo un tanto avergonzada ella, intentando no mirar el esculpido cuerpo de su compañero " No es que quiera verte desnudo ni nada " Ben la miró de forma extraña, haciendo caer que esas no habían sido las palabras perfectas para hablar de ese tema " Es solo que, bueno, que es raro que todas las mañanas o las veces que haces ruidos vea una masa uniforme de músculos en vez de tu cara "
" ...¿gracias? " fue lo único que pudo decir Ben antes de marcharse a la ducha.
Rey se sintió estúpida. Una vez más, se había puesto nerviosa y no sabía por qué a la hora de hablar de ese tema solo decía incoherencias varias. Ni que fuera algo raro verlo sin camiseta. Debía acostumbrarse a verlo como compañero de guerra y no nada fuera de ese marco. Intentó tranquilizarse recordando que solo debía aguantar esa situación un año, después debía marcharse. Debía dejar al padre disfrutar de su hijo plenamente.
No podía negar que los iba a echar de menos en cuanto acabara esa farsa. Se había encariñado con ellos de una forma familiar, profunda.
Motivada con hacerles un sano desayuno, salió de la habitación directa a la cocina. Con rapidez y un tanto de ansiedad, limpió el estropicio que habían creado ellos dos en la noche con la cena de crepes y haciendo algo nuevo. Había sobrado tanta masa y manteca que decidió reutilizarlo con un toque más dulce. Buscó la esencia de vainilla y el escondido chocolate para hacer un goloso desayuno. Por dar un toque sano, añadió un poco de plátano.
" ¿Qué es eso que huele tan bien?" preguntó Anakin saliendo de la habitación. "¿Mamá?"
" Ven a desayunar, Ani" gritó ella desde la cocina. No podía negar que había muerto de amor al escuchar a Anakin llamarla mamá. Tal como estaban las cosas, ya no sentía molestia, era una profunda sensación de amor maternal, lo más parecido a empezar a ser una madre de la extraña familia Solo. " Hay chocolate y fruta "
El pequeño Anakin fue corriendo hasta la cocina, donde vio a una Rey en pijama cocinando rico a diferencia de su padre. No había un desagradable negro humo, solo un suave y rico grisáceo humo. Era como nadar en una esponjosa marea. Se sentó en la mesa y empezó a pedir aquella rica comida con una baba blanca cayendo de su boca. Ansiaba degustar la fina comida de Rey.
" Espera, espera, hay que esperar a papá" decía ella mientras le daba la vuelta al crepe.
" De mientras… ¿me hablas del mito de cupido otra vez?"
" ¿tanto te ha gustado?" Rey se giró para ver el hambriento rostro de Anakin decir si con la cabeza
" ¡Si! También quiero ir tirando flechas de oro o de plomo enamorando a la gente "
" Solo de oro, con las de plomo hacer que la gente no solo deje de enamorarse, olvido e ingratitud. Todo mundo se odiaría… "
" ¡No! Yo quiero solo las flechas de oro" contestó Anakin con efusividad " Y hacer que todo el mundo se enamore. Os tiraría a papá y a ti una bien grande"
Rey no pudo evitar sonrojarse. Entendía la buena intención del pequeño, pero se sentía un tanto violento que su hijo quisiera unirla con su padre de esa forma.
" Pero si ya has tirado una flecha de oro, pequeño cupido " dijo Ben entrando en la cocina. Los niveles de vergüenza se sentían más elevados que de costumbre " Mamá Rey y yo pronto nos vamos a casar. Pero antes, hay que desayunar. "
Rey borró cada idea negativa y extraña que no debían estar para no portarse de forma rara. Terminó por realizar el desayuno y comieron en paz. Nada más terminar, ella se quedó limpiando mientras Ben y Anakin se terminaban de vestir para ir a cumplir con su jornada. Espero a que se marcharan para poder terminar de ordenar la casa y arreglarse. Debía ir a buscar trabajo. Necesitaba encontrar su ropa más profesional para poder encontrar trabajo cuanto antes, algo tipo traje. No se sentía cómoda con que el único sueldo en entrar en la casa fuera de Ben, el tema de ser una mantenida se lo dejaba a la lagarta de su ex-mujer. Buscó en internet la dirección de su oficina y no tardó en ir con su coche. Practicó las típicas frases de que tan buena trabajadora era y que tanto podía aportar a la empresa una y otra vez contra el espejo retrovisor mientras sonaba el spotify a todo volumen. Nada más aparcar, cogió sus cosas y respiró hondo antes de entrar.
Se paró delante de la puerta al ver entrante la llamada de su trabajadora social. La colgó para poder entrar pero la trabajadora volvió a llamar. Sabiendo la actitud que se gastaba, la terminó por contestar, completamente molesta. Se apartó de la puerta para poder escucharla sin molestar a ningún otro parado delante de la puerta.
" ¿Dónde estás, Sunset?" preguntó de forma directa, sin rodeos, con un tono tajante.
" Delante de la oficina de empleo" respondió ella con naturalidad
" A mi oficina, ahora"
" Ya no soy menor, Kanata, puedo ir sola a la oficina" intentó colgar Rey
" Que vengas dije"
No sabía si era por mera costumbre o por la curiosidad de saber que era lo que Kanata tenía que decir. Impaciente, Rey volvió al coche y fue directa al viejo edificio de asuntos sociales. Sentía un poco de nostalgia mientras volvía a aquellas viejas calles. Subió la ventanilla para que el viejo olor de las calles del barrio de Jakku, esa pobreza del que Finn y ella pudieron marcharse. A medida que buscaba un lugar para aparcar, vio como la pobreza aun no había salido de las calles en los que ella jugaba. Podía ver los pequeños puestos donde ella un día había colaborado para vender más con muy pequeño éxito. No podía negar que se sentía orgullosa de sus logros, nadie daba nada por ella, pero salía adelante todos los días, pero a la vez se sentía aliviada de que el pequeño Anakin Solo no tuviera que vivir las carencias que ella vivió. Le llenaría de mimos y libros. Libros como el que Ben Solo le había regalado. Se imaginaba que la librera le había ayudado. No podía negar que la flor había sido un detalle que la había enamorado, frágil, pequeña pero ese rojo suave la invitaba a que hubiera paz y cariño.
Nada más aparcar, entró en el edificio. A sus ojos, se veía viejo y deseoso de que lo derrumbaran para algo nuevo, aunque todos los que vivían en esa zona sabían que jamás iba a llegar. Los pasillos ansiaban una pronta limpieza y solo en el fondo se podía ver a la limpiadora obsesionada con la eterna mancha del que un gamberro sería culpable. Rey ni siquiera golpeó la puerta antes de entrar, conocía a Kanata, sabía que siempre estaba desocupada viendo fotos de su pareja.
Pero ese día iba a ser la excepción.
Kanata estaba acompañada de un anciano señor de pelo blanco peinado hacía atrás. Podía ver que su traje negro era pulcro y costoso, desentonando por completo con el viejo y descuidado estilo del edificio. El serio rostro de la trabajadora social revelaba que no era una visita por cortesía y Rey se sintió a defensiva.
" Hola, querida nieta" dijo el desconocido levantándose para tender su mano.
" Disculpe, se debe de confundir, yo no tengo abuelo ni otro tipo de familia." dijo ella echándose para atrás. Sabía que tenía una oportunidad para huir, que podía dar la vuelta y hacer como si nada hubiera ocurrido. Pero se quedo. Debía quedarse. " ¿Quién es usted? "
" Rey, siéntate" le ordenó Kanata. A ella no le quedó otra que obedecer. " Este señor es Sheev Palpatine y, si, es tu abuelo. "
" Eres la viva imagen de Irek, tu padre" dijo él a modo de alago para romper el hielo que se había formado.
" Ni lo recuerdo. Ustedes me tiraron a la basura" dijo con un tono lleno de odio y veneno. Estar sentada en esa sala a su lado le recordaba una de esas tantas veces que una familia la devolvía a los fríos brazos del estado representados por Kanata.
" Hasta hace poco no me enteré de que tenía una nieta, así que estamos igual" respondió él sin dejar atrás esa educación con el que Rey no quería tratar. No se creía su sinceridad, la sentía falsa y fría.
" Moviendo los papeles para tu cambio de apellido y contratación en la Escuela Infantil Stardust nos dimos cuenta que aun estaba sin aclarar esa P. de tu apellido. Resulta que tu padre era hijo del canciller Palpatine."
" Espera, ¿Cómo está mi situación actual? " preguntó con fuerza la joven " Pronto me voy a casar y... "
" Espera, ¿Te casas? " preguntó Kanata asustada. Vio que el viejo señor Palpatine se fijo en su mano, buscando un inexistente anillo de compromiso. Rey escondió su mano en contra del otro.
" Si, con Ben, mi actual pareja. No llevó el anillo porque estoy buscando trabajo. Ahora no me puedes decir que hay problemas, necesito cambiar mi apellido de forma legal cuanto antes" demandó la joven sin apuro alguno, a pesar de notar la mirada de Palpatine sobre ella taladrando con fuerza, intentando bloquear su fuerza. A Rey no le valía su simple aparición para resolver nada del desastre que había creado.
" Mira, antes de que hagas nada, dame una oportunidad. Llámame cuando estés dispuesta a hablar." dijo él tendiendo su tarjeta de visita.
El señor se disculpó con la trabajadora antes de marcharse. Rey no se sentía culpable del frío trato a pesar de notar la reprendedora mirada de Kanata sobre ella. Guardó con cierta brusquedad aquella tarjeta en su carpeta e intentó marcharse sin despedir, pero la trabajadora lo vio venir y le ordenó sentar de nuevo en la silla.
" Es una excelente oportunidad de arreglar tu vida, no la tires a la basura "
" ¿Qué? " preguntó ella sin saber a que se refería
" Leia Organa es una vieja amiga mía. Por hacerle el favor de ayudar a contratarte creamos un falso expediente. Ahora que estas en el paro es más difícil que encuentres trabajo. No te voy a mentir, pero estar un poco en problemas, Rey. " se sinceró con ella mientras se quitaba las gafas. A parte de sus profundas arrugas pudo ver una preocupación que, para la joven, se notaba sobre llevada " Se lo del plan, Leia me lo ha contado todo. Si tienes el apellido de este señor, podrás quedarte con Anakin sin ningún problema. Luego ya se lo cedes a Ben Solo al año y será como si no hubiera pasado nada. Tendrás trabajo estable, no pasarás hambre… ahora dime porque quieres tirar todo eso "
" Soy profesora infantil, no una lagarta mendiga" dijo ella con cierto orgullo que hizo reír a Kanata " Nunca me han dado ahora, no veo porque tengo que aceptar. Arregla lo de mi situación y dejame buscar un trabajo digno"
" Si, tranquila, lo haré. Ahora, aunque sea, dale una oportunidad a ese señor."
Malhumorada por la situación, Rey se marchó del despacho. Se le antojó unas cervezas y algo un poco grasiento. Solo esperaba que esa noche también Ben la acompañara con la cerveza.
De mientras…
Ben Solo dejó a su hijo en la clase. Desde un pequeño hueco podía ver como la joven Rose Tico estaba completamente desbordada a diferencia de su viejo amigo Poe Dameron. Los niños estaban inquietos, algo ofuscados y notaba a través de Anakin que habían niños que ni siquiera querían entrar en aquella aula. Todos echaban de menos a la maestra Sunshine. Dejó a su pequeño en la puerta pensando que entraría por iniciativa propia y pasó al despacho de la directora. Su madre estaba con todo el papeleo digno de una escuela infantil, debatiendo con los presupuestos anuales, no notando la llegada de su hijo.
" ¿Otro problema con Nova?" fue lo primero que pregunto ella como su hijo se sentaba sobre la silla para los padres
" No por ahora, es otro tema más serio" dijo el intentando parecer tranquilo.
Al escuchar esas palabras, Leia se enderezó. No notaba tranquilidad, era como si fuera a sorprenderla con una de esas cosas que de sorpresa tenía pocas.
" Leia, creo que Rose tiene… oh, perdona, no sabía que estabas, Ben"
" Quedate, creo que Ben nos va a contar otra estupidez que ha cometido" dijo ella invitando al profesor a quedarse en la conversación.
" ¿Le ha pasado algo a Rey?" fue lo primero que preguntó Poe mientras se ponía de pie al lado de la sentada directora.
" No, nada… aun" aclaró él un tanto sonrojado de solo recordar la incómoda postura en la que habían quedado a la mañana. Aun se acordaba de su forma perfecta debajo de él, el como a pesar de ese mullido pijama se marcaban la perfecta figura de ella.
" ¿Entonces?" preguntaron los dos a la vez, muertos de la curiosidad
" ¿Qué anillo de compromiso le compro a Rey?" preguntó a bocajarro, alzando un poco la voz. El hombre miró a los dos con seriedad, queriendo una respuesta sincera y de ayuda, pero solo recibió risas de parte de los dos trabajadores. Ben se sintió como mono de feria por un momento " ¿Qué os hace gracia? "
" ¿Cuánto tiempo te lo llevas pensado?" le preguntó Leia intentando calmar su risa
" Unos días… no hemos hablado del tema, ni tenía pensado en comprar esa cosa después de lo de Nova, pero últimamente las cosas están cambiando y no creo que pueda dejar a mi prometida sin anillo" explicó de forma torpe el oficinista.
" Espera, ¿cambiando?" preguntó un tanto cotilla Poe
" Pues si, nos estamos llevando bien y Anakin la ha empezado a llamar Mamá" explicó él bajo la atenta mirada de los dos, quienes volvieron a la risa " ¿Qué pasa ahora? "
" Ben Solo-Organa-Skywalker-Amidala de todos los santos de la fuerza, te has enamorado, otra vez" se rió Poe antes de caer al suelo. Leia intentaba aguantar la risa, pero no pudo.
" ¡No estoy enamorado!" se quejó cual niño pequeño Ben, con las mejillas teñidas de rojo
" Prueba de fuego para saber que mi hijo está enamorado: ¿Con que luz la ves?" preguntó su madre intentando mantener la postura, sin éxito.
" La veo como siempre. Si que es cierto que las primeras luces de la mañana que se filtran le dan un color tostado precioso, aunque a la noche, solo con las luces de la lampara y nos lee a Anakin y a mi se ve hermosa, o cuando cocina con los halógenos… "
" Vamos, que la miras mucho. Si, mi hijo se ha vuelto a enamorar como un idiota, Dameron"
" Espera, ¿eso no es malo?" preguntó Poe intentando parecer serio " Si Rey está deseosa de dejar la casa en la que estáis viviendo ahora "
" Leia" un hombre entro por la puerta con total tranquilidad acompañado de otro hombre. Ben quedó completamente pálido mientras que Poe deseó tener unas palomitas para el momento " ¿Qué es eso de que nuestro hijo se casa otra vez? "
" ¿Qué haces tu aquí, Han Solo? " preguntó empezando a enfadarse Ben
" Felicitarte, ¿No? "
" Chicos, ¿no podéis evitar discutir después del trabajo? " preguntó Leia sin levantarse de su sillón, deseando que entre ellos no ocurriera nada malo que vieran los pequeños.
" No te invite ni al bautizo de Anakin como para invitarte a esta boda " le recriminó con asco el joven. " ¿Cómo se te ocurre contar nada a este desagradable sujeto? " le recriminó a su madre mientras se ponía de pie de forma violenta, tirando la silla al suelo." Ni se te ocurra acercarte a mi hijo "
De muy mala gana decidió volver a la casa, no quería saber absolutamente nada de nadie, ni del trabajo mismo. Ya le daba igual que le echaran de ese trabajo que había cogido para estar más tiempo con su hijo, necesitaba un momento de desintoxicación de haber compartido por menos de cinco minutos la misma sala que su padre. Lo quería muerto y nadie le daba esa satisfacción después de hacerlos sufrir. No entendía porque aun no había hecho algo en contra de ese imbécil. Sintió unas extrañas ganas de abrazar a Rey. Después de esa extraña conversación donde había participado Poe, ansiaba aprisionar a la joven entre sus brazos y relajarse escuchando sus latidos del corazón. Si era en el sofá mejor, mientras que ella jugara con los mechones de su densa cabellera o acariciara su espalda y hiciera figuras y letras en su espalda a modo de juego. Ese contacto hacía auténticas chispas.
Nada más llegar a la casa, vio que ella estaba guardando pechugas de pollo de mala nevera en la nevera. Encima de la mesa había una fría cerveza normal, para sorpresa de Ben. Ella se fijó en él y sacó otra.
" ¿Qué tal tu mañana? " preguntó ella tendiendo la fría lata que él aceptó gustoso
" Fatal, he visto a mi padre y Poe se ha reído en mi cara " dijo mientras abría la lata " ¿Y tu? "
" Fatal, he conocido a mi abuelo " dijo ella cerrando la puerta de la nevera.
Ambos se rieron por un momento. A su modo, ambos sabían que habían compartido una desgracia familiar. Ben se quedó por un momento observando a su compañera, deseando que ella no pensara que era extraño. Al notar la mirada de su compañero en contra de ella, lo observo, deseando saber que querría decirle. Al no tener respuesta, decidió dar el primer paso.
" Vamos al sofá, anda. Hay que relajarse. "
Rey agarró su lata de cerveza y ambos fueron al salón, donde encendieron la televisión y dejaron en cualquier programa mientras que ambos se acurrucaban. No era lo que Ben había pedido, pero estar a su lado de daba un confort que esperaba que jamás se fuera a acabar.
