.
.
Entre los retazos de los recuerdos y los años perdidos.
.
Capítulo 22- Confesiones -Parte 2
.
Con terror pudo sentir pasar la vida frente a sus ojos ante el sonido del rechinar de unas ruedas. Pero sin saber porque al mismo tiempo le parecía verse a si misma frente a un espejo.
"¿Quien eres tú?"
-Soy Candy...
"¿Quien eres tú?"
-Mi nombre es Candy... -repetía la rubia ante la silueta casi oscura de una persona parecida a ella.
"No... No tú nombre, ¿quien eres? ¿Cuál es tu pasado?"
Candy no sabia si estaba soñando, por un momento se encontraba sola en medio de la oscuridad. Esa pregunta se repetía en su cabeza.
"¿Quien eres, Candy?"
-No lo sé...-respondió ella, con voz entrecortada.
"Sí, la respuesta esta dentro de ti... Candy... Candy... Recuerda..." Sin saber que esa Candy no era más que la voz de su conciencia.
Dos personas se acercaron al cuerpo de la rubia que se desplomo ante lo que se avecinaba.
-¡Es Lady! Diré Candy... ¡mi niña! ¡Candy! ¡Candy! -la mujer castaña se notaba angustiaba sujetando las manos de la rubia inconsciente.
-¿Candy? ¡Maldición! ¡Por poco y la matan! ¡¿Acaso no se fijó usted en que estaba en frente?! -exclamo con furia el hombre mirando al conductor del vehículo que se notaba preocupado y apretando su gorro con nerviosismo.
-Pero la señorita se atravesó... Le juro que no la toque. Mire ya esta volviendo en sí... -asevero con urgencia, volviendo a ponerse el gorro en la cabeza.
-Es ... es verdad... -dijo Josephine, al notar que no tenia ninguna herida, y que solo estaba chamuscada por la caída al desmayarse. -¡Pronto! Debemos de llevarla a casa... ¡no podemos perder tiempo! Es delicada...
-Sí, suban a mi auto... Y perdonen por el susto que les cause con...
-Ya no importa eso... Lo importante es que ella esta bien. -dijo el hombre mientras levantaba a Candy con cuidado. Para susurrar cerca al oído de la rubia que volvió a cerrar los ojos. -Si algo te pasaba... No me lo hubiera perdonado Alfred... Ni yo mismo...
La lluvia seguía cayendo , con cuidado subieron a la rubia al vehículo. Sin conocer el alboroto que genero su salida, sin saber que la habían buscado con desesperación. A la luz de las velas la rubia estaba acostada con los ojos cerrados.
-Candy... Pequeña... ¡Oh cielos! Por poco y la perdíamos... -unas lágrimas corrieron de los ojos de la mujer que bajo la mirada con pesar. -En verdad... Ah, no merezco su perdón, Alfred... ¡no lo merezco!
-Lena... También me angustiaba... Como no tienes idea... Pero... -busco la mano de la mujer rubia, y quiso tranquilizarla. -Ya está aquí... Nada de lo que pasa es tu culpa...
-Sí lo es...Si yo no... -mirada a la joven pecosa que estaba acostada, sin tener conocimiento de nada.
-No, ya no pienses en eso. Te hace daño. Ahora... ahora lo importante es cuidar de ella... Solo nos queda eso. Nunca te dije que seria fácil, pero...
Josephine estaba en la entrada de la puerta con la mirada perdida, estaba preocupada por Candy. Pero salio de sus pensamientos al ver al hombre que la ayudo a un costado.
-Yo... Gracias por todo lo que hizo, señor...
-No, fue usted... Si no era porque logró verla y alertar a tiempo al conductor de ese vehículo... No se aflija, estoy seguro que se pondrá bien.
-Eso espero, señor... eso espero... Quizás no tengamos lazos sanguíneos , pero la quiero de la misma forma en que se quiere a una hermana...
.
.
.
La lluvia había aminorado, solo se oía el murmullo de los relojes sonando con su incesante tic tac retumbando por la habitación resguardada. Anthony miro a la anciana que se veía frágil. Le conmovía verla en ese estado. Pero pensó en lo difícil que seria llegar a entenderse con ella. Elroy era firme, él también. Era una característica de ellos poseer esa firmeza y determinación. El honor de la familia, recordó. Con cierta incertidumbre sintió que lo peor aun no llegaba , pero cuando lo hiciera necesitaría fuerzas y esa misma férrea determinación. Pensaba en Candy, se sentía angustiado de solo imaginar a su amada rubia en dificultades. La cuidaría siempre. A pesar de todo , y de lo que pudiera presentarse. ¿Por qué no simplemente irse como le había sugerido Josephine?
-Candy... Descansa, mi Dulce Candy. -esperando que de alguna forma le llegara su sentir.
Solo suspiro, parado al lado de la enorme cama.
-Debo cuidar de la tía abuela. Por favor no te angusties, mi amor... Sé que te preocupas... por mi... Candy... Quiero presentarte como lo que realmente eres... mi prometida para la sociedad... Mi esposa dentro de mi corazón. Mi esposa... la mujer que amo... Yo... Quisiera que las cosas no nos superaran, pero se que me amas y es suficiente para no dejarme amilanar... no... No cuando me has confirmado con tus palabras y acciones que...me quieres. Puedo sentirlo por tu mirada única. Desde que te conocí supe que era la felicidad... Llenaste ese vació que tenia antes de... de conocerte...No alcanzas a comprender el sufrimiento que sentí al creer...al creer que tu habías... muerto.
No supo que había sido escuchado por Elroy, misma que se quedo callada mirando sorprendida a su sobrino nieto. -Anthony...-se le quebró la voz.
-Tía abuela, ya despertó... ¿Cómo se siente? -le pregunto con voz calmada, y mirada preocupada. Eso asombro a la anciana dama, a pesar de todo lo ocurrido no le guardaba rencores por todo... El hecho de que estuviera él ,precisamente él la dejaba indefensa. Observo como la cuidaba con esmero, haciéndole preguntas y repitiéndolas con paciencia al ver que no decía nada.
-¿Te sientes mejor, tía abuela? No puedes seguir así...
Elroy solo bajo la vista antes de decir en voz baja: -Lo sé...
-Beth me dijo que no has querido ver a los médicos... Pero no debes angustiarte... No es grave... No me iré hasta que estés más repuesta. Y no quiero que se exalte así que... el tema de mi compromiso lo dejaremos para después.
-No cambiarías de idea. -no era pregunta, era una confirmación. -Entiendo... Anthony... Anthony, debes saber que... que... Yo deseaba verte bien, pensé en lo que era... lo mejor para ti... Pero no te mereces el vivir engañado... No estuvo bien... -decía en voz grave. -Estaba equivocada... Lo cierto es que Sara... Sara... ella...
-¿qué paso con tía Sara?
-Ella... ella consiguió la firma de tu madre con engaños...
-¡¿Qué?! Entonces... ¡lo sabia! Mi madre no podría haberme atado a Eliza... -su mirada se ilumino. -Eso quiere decir que mi compromiso con Eliza es...
-Un fraude enorme, sí... Anthony... Hijo yo... Creí que estarías bien con Eliza... Le prometí a tu madre en su lecho de muerte que cuidaría de ti... y solo te he traído problemas... Por eso quieres estar lejos de esta casa ,porque te recuerda ese engaño... Solo ahora puedo verlo... -se estaba agitando.
-Tía abuela... No, no siga hablando... No le hace bien...
-Por el contrario... Es mejor que lo sepas... En un principio la reprendí por lo que hizo, por mentirle a mi Rosemary... Por aprovecharse de su estado, luego pensé que Candy solo los corrompería, los apartaría de mi... Todo lo que le paso a ella también es mi culpa... Esa niña pudo morir en ese accidente... Albert no dejaba de decirme que le había brindado su apoyo cuando más lo necesito, sin conocerlo realmente... Estaba cegada por las palabras de Eliza y de Sara... Pero no las culpo, yo misma tuve que juzgar las acciones de Candice para darme cuenta... Ella... Recuerdo que en una ocasión cuido de mi...
-Candy... -sabia que su querida pecosa era una joven bondadosa, un ángel generoso y sin rencores contra nadie.
-Perdóname, Anthony... -la mirada de la mujer anciana se cristalizo.
-Sé que no tiene perdón lo que te hice... Pero no volveré a cometer el mismo error dos veces. No volveré a interponerme entre ustedes, hablare con Eliza... Le conseguiré un buen partido... La recompensare de otra forma... Por favor perdona mis acciones... Respetaré tus decisiones, porque eres firme a ellas... Tienes esa misma determinación que mi querida Rosemary... Rosemary...
-Maldita sea... -mascullo Sara, desde el umbral de la puerta entreabierta. -Esa huérfana de Pony se saldrá con la suya. No queda nada para nosotros... Solo el matrimonio de Niel con la otra huérfana descarada. Todo sea por la fortuna de los Britter, lo tendré que soportar... ¿En qué momento es que la desgracia arraso mi hogar? Todo desde que se murió mi esposo... ¿Esta es una maldición por mi actitud para con Candy? No, de ninguna forma. -siseo con indignación. Se fue rápido, sin hacer ruido.
Busco a Eliza, pero no la encontró. La pelirroja había ido a buscar a Annie.
-¡No puedo creer que sigas con esa estupidez! Te casaras con Niel...
-No es mi deseo...Eliza, sabes que amo a Archie... y él...
-Él nada... NADA... ¡Te casaras con Niel! Te recuerdo que nadie te obligo a entregarte en bandeja de plata... Fuiste tu sola quien lo busco, serás quien hará lo mejor para...
-¿Para mi?
-No , estúpida. Lo mejor para esa criatura que cargas dentro de ti. -le señalo el vientre. -Si tu le haces algo -se acerco de forma amenazante. -Te las verás conmigo... Y te recuerdo que yo no tengo compasión. Soy una maldita que solo quiere asegurar la vida de su sobrino... así que mucho cuidado con hacer alguna estupidez. No quieras volver tu situación peor de lo que puede estar... Dentro de poco serás quieras o no la "señora Leagan"... Métete eso en tu cabeza de chorlito. ¿Te ha quedado claro? -dijo con frialdad.
Eliza abandono esa habitación con la vista brillosa, se sentía agitada. Observo el pasillo, y en silencio atravesó la mansión. Se sentía sola, lo único que le servia de ayuda era saber que en pocos meses tendría que ocuparse de alguien más. Estaba segura que Niel seria un desastre como padre, era demasiado irresponsable, y a pesar de ser su hermano le tenia poca fe. Fue cuando decidió tomarse en serio su papel de tía. Termino llorando de amargura en su cama, fastidiada porque había perdido la posibilidad de estar junto al hombre que le robo suspiros desde niña. Nadie, nadie, ni su madre la entendía.
-¡Váyanse al demonio! -exclamo con cólera. Eran demasiadas emociones negativas junta, que termino por quedarse dormida con los ojos mojados. Pero a la mañana siguiente despertó para buscar quitarse esa mirada perdida. Supo que la tía abuela estaba mejor, observo en silencio a Anthony sentado en la mesa, pero se mantuvo callada. Aunque se alegro de verlo ahí, con fastidio tendría que probar el trago de la derrota. O eso creía... Por un momento pensó en Terrence... Pero se encoje de hombros pensando en que ya es caso perdido, el castaño esta casado y se rumorea que su esposa ha salido de gravidez. pero solo es un rumor. Se sorprende de no ver a Annabeth ni a Niel en la mesa. Pero prefiere omitir ese detalle, no quiere ni pensar en que harán.
Se pierde por un momento en el sonido de la risa de Anthony cuando Archie dice algo que considera gracioso, algo sobre Candy supone la pelirroja, desviando su mirada. Pero con estoicismo prefiere callarse, y felicita que Elroy ya este mejor. Aun delicada, pero mucho mejor.
-Deberías traerla... -menciona en tono serio, mirando al joven medico.-A tu prometida. -dice arrastrando las palabras.
Anthony se sorprende, pero ella no hace más comentarios.
-Lo digo en serio. Pero no ahora, si Annabeth la ve se pondrá rara. Para mi que ese cuento de que eran muy amiguitas era un estúpido fraude. ¡Oh! Lamento haber comenzado mi mañana con un insulto. Juro que no volverá a pasar. -Desvió la mirada con aire digno.
Anthony regreso en la mañana a donde vivían, pero se sorprendió al ver a Josephine riendo y conversando mientras preparaba el desayuno. Creyó que con ella estaría su amada rubia, pero se equivoco. Observo a una mujer rubia, a la que a pesar de los años pudo identificar...
-¡Señora Britter! -Pero más por entender que ella era la madre de... -No esperaba verla tan pronto. -Dijo con voz seria. Sabia la verdad, toda la dolorosa verdad que Alfred les hubo relatado sin omitir nada.
-¿Eh? ¡Ahhhhh! -su rostro estaba pálido. -¡¿Anthony?! Pero si eres... ¡¿Anthony Brown?! -Magdalena dio un paso atras sorprendida, con boquiabierta, y con los ojos muy abiertos. Como si hubiera visto a un fantasma. -¡Oh! Cielos santos... Me he vuelto loca... ¡Este muchacho estaba muerto!
Josephine quiso decirle que no era verdad. -No, señora... Anthony ...mi sobrino él...
-¡No puedo creerlo! ¡Estoy perdiendo el juicio!
Sus gritos alertaron a todos en esa casa. Aparecieron en la cocina Vincent, seguido de Spencer y Alfred. El último había ayudado a bajar a Candy , quien al sentirse mejor quiso apresurarse a ir a ayudarla a Josephine con el desayuno.
-¿Qué sucede? -Cuestionaron los recién llegados. -¿Están bien?
-¡Lena, ya deja de gritar! Estas haciendo un escándalo, y estas asustando a nuestra hi...-Se mordió la lengua antes de terminar la frase.- ...a la señorita Candy.
-¡Ahhhh! ¡Alfred, estoy viendo un fantasma! -Estaba histérica Magdalena, abrazando a Alfred. El pobre Anthony estaba igual de sorprendido, quería hablarle pero la dama seguía gritando.
-Esta equivocada... mi hijo no es... -intentaba decir Vincent, aunque le parecía de momento cómica la situación. Josephine estaba nerviosa, aunque sonreía con disimulo al notar lo que le causo gracia a su hermano.
-Es lo que quise decirle, Vincent. -Comento la castaña en voz baja, tapándose la boca. -Pero ni me oye...
Spencer también ahogo una carcajada, al ver que su amigo no era capaz de controlar los nervios de su aterrada pareja. -Pobre de mi inocente amigo.
Alfred solo le dirigió una mirada fulminante.
-¡¿Fantasma?! -Candy miro a la mujer extrañada. No la reconocía. -¡Señora, por favor no se asuste! Él no es un fantasma... es Anthony, mi prometido. -Presento la pecosa, sorprendiendo a todos (los que aun no estaban enterados del compromiso). Diciendo esto la rubia corrió hacia su rubio adorado y lo abrazo. -Bienvenido a casa, mi querido Anthony. -Sin detenerse a ver nada más. -Estuve muy preocupada. -Oculto su rostro en el pecho del joven y atractivo medico.
-¡Candy! Mi ángel pecoso, lamento haberte angustiado. Mírate, te ves pálida. ¿Qué paso contigo, Candy?
-Estuvo deli...-Quiso decir Josephine.
-¡Solo tuve fiebre! Pero ya se me paso, Josephine cuido de mi... y... -No quería preocupar a Anthony de más, menos cuando ya se encontraba bien. Mucho mejor al verle. Su día se iluminaba mucho más al tenerlo cerco. -Y Alfred y los demás señores vinieron a verme para preguntar por mi. -Se refería a Spencer y a Magdalena , a quien recién veía. Pero tuvo la impresión de haberla visto antes. Sintió un pinchazo en el pecho, se contrajo. Quiso tambalearse, pero Anthony la sostuvo mirándola alarmado.
-¿Qué sucede, Candy?
-Yo... Nada, es solo que me emocione al tenerte otra vez aquí conmigo. -Se sonrojo al decirlo, pero los demás solo rieron.
-¡Bueno no paso nada! Por favor todos marchen a la mesa, que en un momento serviré el desayuno. -Anuncio una sonriente Josephine.
-Dejame ayudarte, Josephine. -dijo Candy.
-No, preciosa. Tu te vas con mi niño. Aun debes de reposar. -Indico la castaña. -Ademas Magdalena me va ayudar. -miro a la rubia. -¿Lo ves? Ve y conversa con nuestros invitados.
-Pero... esta bien, si eso dices, Josephine.
-Desde luego, Lady... Hahahahaha... corre, cariño.
-Serias una buena madre. -Comento Magdalena cuando todos se fueron.
-Es una muchacha encantadora, ¿quien no querría una hija así? -Sonrió Josephine.
Anthony tuvo que regresar al Hospital, por lo que no se pudo quedar. Pero de alguna forma le alegro ver que su pecosa estaba relacionándose con sus padres. Aunque no lo supiera, en el momento. No sabia como iría a reaccionar. Temía que se enfadara con él, porque ya lo conocía. ¡Pero nada valía más que el bienestar de Candy! Eso pensaba el rubio.
Entre risas y conversaciones Candy estuvo tranquila. Sin saber que los señores que miraba con agrado eran a quien nunca había buscado, pero que siempre estuvo con la duda en el corazón. La enorme duda. Misma que pensaba Alfred terminaría por separarles una vez más. Candy no era culpable de nada. Los responsables eran el egoísmo, y la vanidad. Mismas que habían causado tantas separaciones.
-¿Te sientes mejor, Candy? -Quiso saber Alfred ,mirándola fijamente.
-Sí, Alfred. Solo tenia una duda... ¿Yo ya conocía a Magdalena de antes?
-¿Qué?
-Lo digo porque sentí algo extraño al verla... No lo sé. Pero...
-Sí, pero estoy seguro que pronto sabrás los... detalles. Por favor no vuelvas a ponerte en peligro. ¿Viste a todas esas personas? Se preocupan por ti, todos ellos te estuvieron buscando... Esperando verte bien.
-Incluido usted. ¿Por qué te preocupas por mi, Alfred? No entiendo porque tengo la sospecha de que sabes mucho más de lo que aparentas... Lo siento, no quiero sonar grosera ,pero... yo... yo... ¡Me molesto lo que dijo Eliza! Estoy segura que no tuve que ver con Albert, con el tío de mi querido Anthony. No comprendo como ,pero algo me dice que no puedo ser... esa clase de persona...
-¡Es porque no lo eres! -Exclamo una mujer rubia que tenia los puños apretados con enojo. -Solo son mentiras, eres una chica muy dulce, muy inocente. Tu...
-¡Lena! -Alfred le miro indicando que se callara. No podía darle detalles, no porque no era prudente.
-Señora... Por favor no se callen... ¡Quiero saberlo todo! -Exclamo la rubia de ojos verdes. -Por favor... díganme de una vez quien soy yo... Quisiera saber con certeza que paso en ese tren... ¿Qué se supone hacia ahí? ¿A quien estaba buscando en una ciudad lejana de Chicago? Y entender porque... porque Stear se fue a la Guerra... -En eso se llevo la mano la boca al nombrar a ese joven. -¡Stear! -De pronto sintió una oleada de recuerdos... Demasiados de tres chicos , de uno rubio, que era su amado Anthony, uno castaño, y el ultimo de cabellos negros. -Stear... Stear... ¡Stear! Sé quien es él... El me dio la cajita de la felicidad... ¡Me dijo que escuchala y serás feliz! ¡Feliz! ¡Feliz!
-¡Candy!
-¡Candice!
Pero fue demasiada la intensidad de los recuerdos, que termino por caerse confundida, murmurando el nombre de su paladín.
-Nanana... nanana... -murmuraba la rubia inconsciente.
-Esto es ¿bueno? -Inquirió Josephine.
-En parte. -Argumento Vincent.
-Esta tan cerca. -Comento Alfred, mirando a la rubia acostada. -Espero esto no le cause mayor confusión.
-Pero no es recomendable que cargue con todo de una sola...-Decía Vincent.- Pero se que Anthony no la dejara sola. La ama, y ella a él... Puede verse en sus miradas...
-Si supiera... Ese joven al que nombro ya no existe. -Dijo Magdalena, recordando a Alister. -Esta muerto.
-Anthony mismo aun esta sorprendido. -Expreso Josephine abrazándose a si misma. -No lastimen a Candy. -Miro a Alfred y a Lena. -Se los pido... No seremos hermanas, pero la quiero mucho. Lo mismo que a mi niño Anthony... Soy capaz de todo por ellos...
-Josephine... -Todos se sorprendieron. Menos Candy obviamente que aun yacía dentro de sus recuerdos que poco a poco iban brotando.
.
.
Sophie despertó muy temprano al lado de su paciente. Se sonrojo al notar que ya era de día, y que ella estaba acostada desnuda frente al muchacho. Lo miro con intensidad mientras dejaba un casto beso sobre sus labios.
-Te amo, gracias por quererme de la misma forma...-Se quiso levantar, pero sintió que aprisionaron su mano.
-Buenos días, mi hermosa Sophie. -Saludo el joven sonriendo, y llevando la mano de su enfermera a sus labios para besarla con cariño. -¿Ya es de día , cierto amor?
-¿Amor? -Se sonrojo Sophie.
-¿Ya te sonrojaste, eh? Hahahahaha... Sophie... Yo...
-No digas nada, Dominick. Lo que paso anoche...
-Fue maravilloso. -A tientas busco el rostro de la joven para besarla con ímpetu. -Perdóname...
-¿Por qué? -Sophie se sintió mal, pensando que se había arrepentido por lo sucedido tras su declaración por parte de ambos.
-Por tomar tu virtud...
-¡Oh! Dominick...
-No me lo dijiste, pero... Me diste el mejor regalo de todos...
-¿Cuál?
-Amarme tal y como soy... No quiero estar lejos de ti nunca.
-¡Yo tampoco! Anularé mi voluntariado y me quedaré contigo. Te lo prometo. Viviremos juntos... Quizás en esta ciudad, o donde mejor te parezca. Si quieres nos vamos a New York... Lo que tu decidas me parecerá excelente.
-Sophie... ¿Qué voy a hacer contigo, mi hermosa enfermera?
-No soy hermosa.
-Claro que lo eres. No podre verte ,pero si pude sentirte...
-¡Dominick! -Exclamo azorada la enfermera mientras se levantaba a recoger sus prendas y ponerse rápido su uniforme. -¡Demonios! El doctor Ryan estara aqui en menos de diez minutos... -Tropezaba con sus zapatos. -¡auch!
-¿Qué ocurre, Sophie?
-Nada, mi amor... No te alarmes por nada... -Mentía conteniéndose de gritar de dolor. Para después quitar la marca de su pureza con cuidado al extraer las sabanas blancas. Debía ser un secreto. La sociedad los condenaría.
.
.
Annie sonreía mientras se paseaba por las calles al lado de quien se suponía era su prometido, iban en automóvil. No amaba al joven, pero era gratificante manipularlo. Pero empezaron a discutir por una pelea sobre quien sería el que realizaría la estocada final a sus maquiavelicos planes.
-Yo lo planee, ¡haz algo tu para variar!
-hice mucho , por eso estas preñada para empezar, Annie.
-¡Eres un imbécil! NO puedes hablarle así a una dama como yo...
En tanto Archie había con Patty a dejar en la correspondencia postal una carta para la abuela Martha, según Patricia no quería preocuparle al ver que ella no regresaría muy pronto. La castaña había decidido quedarse más tiempo ,para ayudar a sus amigos, y sobretodo por Archie. Elroy no había dicho nada respecto a ellos, pero solo tomo de la mano a Patricia en la mañana cuando ella se acerco a verla temprano.
-Eres una buena chica, Patricia. No tengo dudas, por favor haz feliz a mi sobrino... Cometí un error al anteponer el dinero a su felicidad. Annie me decepciono demasiado. No era quien yo pensaba. No quiero cometer más equivocaciones con mis sobrinos. Si lo amas nunca lo dejes...
-¡Señora Elroy!
-Quiero pedirte disculpas por mi actitud grosera para contigo... Solo estaba frustrada. Pero logre poner las cosas en su sitio. Daniel se casara con Annabeth para responder por su error. Y tu... tienes tu camino libre con... Con Archie... Se que mi sobrino Stear te quiso mucho, por eso no me es difícil notar que fue lo que adoro Archie en ti.
-Yo... Quiero mucho a Archie... Nos volvimos cercanos con todo esto...Mas aun cuando paso lo de ...Candy.
-Es extraño como las desgracias pueden unir personas.
-Lo sé, ahora lo sé... -Los ojos de Patricia estuvieron nublados.
Regreso a su realidad al sentir la mano de Archie sobre sus mejillas.
-¿Qué sucede, mi bella damita? Patty, ¿estas bien? ¿Estabas llorando? ¿Qué te dijo mi tía abuela?
-Nada, nada malo Archie... Podría decirte que la note muy cambiada.
-¿Ella cambiada? ¡Patty, por favor! Lo dudo mucho, ella hizo cosas malas... Separo a Anthony de la familia, y no lo lamento...
-Puede ser, pero la mujer que me hablo parecía ser otra... una distinta. No podemos juzgarla duramente, Archie... Es un ser humano, como tal puede fallar...
-Es cierto... Pero lo creeré cuando la vea pidiéndole perdón a la Gatita.
-Yo espero lo mismo... Incluso Eliza se mostro menos malvada.
-¡Patricia, creo que ves cosas! hahahahaha... ¿Eliza menos cruel? Ella es el mismo demonio...
-No seas inflexible, querido. -Sonrió la castaña. -Por cierto a ¿donde vamos?
-Por un mandado... Por favor, no tardare nada... te lo prometo... Espérame, ¿sí?
-Sí...
Archie entro a una tienda, la joven se quedo sentada mirando al cielo. En eso el sonido de una explosión la saco de su mente.
-¡Oh! ¿Pero qué ha pasado? -Patricia se apresuro a correr y se fijo en que un automóvil se había estrellado. -¡Ahhhhhhh! -se llevo las manos a la boca evitando gritar. -Ahhh... Ah... ¡¿Son... Niel y Annie?!
Todo fue tan rápido, Annabeth se retorcía agonizando por el dolor.
-Ah... ¡Archie! -solo pudo gritar Patricia, en ello apareció el gatito consternado.
Lo boda que tanto planeo Eliza se notaba lejana...
Anthony se sorprendió de ver que traían a dos heridos. A prisa corrieron Sara, y Henry Britter por sus respectivos hijos. Ambos estaban en condición critica. Eliza estaba histerica, y no paraba de llorar.
-¡¿Por qué?! ¿Acaso toda mi estirpe debe consumirse en la miseria? -No dejaba de llorar, sin importarle nada. Archie y Patty estaban igual de acongojados. Anthony estaba a cargo de su intervención. Elroy no fue informada aun,para no alterarla. Albert fue muy discreto, apareció y lo primero que encontró fue a una frágil pelirroja que no dejaba de llorar con amargura doblándose.
-Todo esto me pasa por haber sido mala con Candice... ah... ah...ahhhh... Es mi castigo por todo el sufrimiento que le infringí... ¡Debí ser yo! No mi pobre hermano, no ¡mi pobre sobrino!
-¡Eliza! -Albert le toco del hombro para indicarle que se levantara. -Esto que esta sucediendo no es un castigo divino. Entiendo tu sentir... Pero en vez de llorar, debes de rezar... Rezar porque todo esto resulte de la mejor forma...
-¡No es verdad! Mi pobre Niel... ese estúpido se excedió de la velocidad...No, primero mi padre.. Luego ellos... Estoy condenada, condenada... ¡Soy una burla! Anthony tuvo sobradas razones para rechazarme... ¡Al fin he abierto los ojos! -Dejo de llorar. -Estoy pagando cada cosa mala contra esa muchacha... No lo entiendes... Nadie lo entiende...
-Vamos, si sigues aquí acompañara a tu madre. ¿Quieres eso?
-No.
-Entonces ven conmigo, debes tomar aire. Anthony esta haciendo todo su esfuerzo por auxiliarlos... Solo debemos ser pacientes.. y no perder la esperanza... Eso es lo ultimo que se pierde...
-Ni siquiera sé porque me hablas con amabilidad... Lastime a Candy, no se te olvide... Soy una rama torcida, misma que resulto de un tronco mal...
-No, solo tu decides que seras, Eliza... Todos ,absolutamente todos tenemos esa libertad de elegir lo que queremos ser...
-¿Libertad? Suena tan lindo, pero no creo en cuentos, tío abuelo. -Respondió de forma ácida la pelirroja al sentir que era tratada con bondad. Nadie a excepción de Anthony, y de ahora este rubio le habían mostrado. Claro su padre también, pero con firmeza alzo la vista. -Libertad...
-Sí... Puedes decidir... Eliza, siempre hay esa opción. Siempre se puede optar por ello...
Sara por la sorpresa se desmayo, el señor Britter estaba con la mirada cristalizada.
-Annie... Magdalena, no me importa que sea de ti... Debes venir a ver a mi hija... a ¡nuestra hija! -Con eso mando a su criada a buscar a la rubia mujer. Quería saber si aun poseía una pizca de bondad o si al menos por consideración a la pelinegra que una vez hubo llamado hija. Sophie salia de sus labores, por su descanso breve a la par que había conseguido infiltrar unos panecillos para su ahora novio, aunque el termino amante les parecía ser el más certero. Se sorprendió de ver a la misma pelirroja que una vez la trato mal llorando al lado de un hombre rubio.
-Eh... Disculpa, ¿qué ha pasado? ¿Quien esta dentro? -La enfermera temía que fuera el doctor Brown.
-¡Mi hermano, y su prometida! -Exclamo Eliza. -Anthony esta dentro intentando recuperarlos...
En eso observo a las personas que estaban en la sala de espera. Le llamo la atención ver a los jóvenes castaños que se miraban susurrando.
-¿Qué paso? -cuestiono Sophie.
-Un accidente... La mujer que esta dentro esta embarazada... -dijo Albert, más sereno.
-¡No! Debemos salvarlos... -Sophie se dispuso a dar su apoyo con lo que hiciera falta. Tenia algún conocimiento de técnicas quirúrgicas. Pero solo iría de auxilio a los médicos.
-¿Sophie?
-No hay tiempo, me lo dijeron... lo lamento, Charles.. Estoy aquí, dime que necesitas... Es vital salvar sobretodo a la joven...
-Lo sé... Temo que tiene incrustado una pieza metálica en los brazos, y una en el rostro.
-Debemos hacer todo lo posible, Charles...
-Por favor, busca los resultados... Necesitamos realizar una transfusión... Esta perdiendo mucha sangre, y no es bueno...
-¿Ella tiene parientes?
-Es adoptada.
-Eso es complicado... Pero buscare donante... compatible...
-Gracias...
.
.
En la gran manzana. Una joven de cabellos castaños rojizos caminaba con expresión perdida.
-¡Eres un imbécil ,Grandchester!
-Kary, que bocota...
-No estoy de humor, Alexander. -advirtió la actriz.
-Vaya, ¿qué paso? ¿Tu y tu amiguito pelearon?
-No, digo...es todo su culpa... Yo solo me preocupo de más por cuidarle, pero esto me pasa por tonta...
-Supongo... Mira.. ya paso... Mira que no falta nada para el estreno. ¿Qué dices si nos vamos a pasar un día solos tu y yo?
-No somos novios, Alex... Por favor, no me quieras ver la cara.
-¡claro! Si fuera Terruce quien te lo propusiera no dudarías en aceptarle... Ahora se la verdadera cara de Karen Kleiss... Solo eres una zorra cara que...
¡PLAAAAAFFFFFTTTTTTTTTTTTT!
-¡Pedazo de idiota, a quien crees que estas insultando! ¡A VER SI ERES TAN HOMBRECITO DE REPETIRLO FRENTE A MI, ANIMAL!
Karen abrió mucho los ojos al ver...
-¡TERRY!
Alexander estaba en el suelo con la boca sangrando por el fuerte golpe que recibió. Sin saber que todo eso habia sido visto por un joven que se sorprendió ,pero que se alejo.
-Así que ese es Terruce... El que tanto amo Susana...
-¡Ya, detente! -Exclamo Karen, con mirada pálida. -¡No seas estúpido, Terruce! Si sigues no te permitiran estar en la obra...
-¡pues mejor! así me libró de eso y me voy a rescatar a Candy de ese infeliz...
-¡Ah no! ¡Yo seré Ofelia! ¡ME HE PREPARADO PARA ESO MUY ARDUO! Ni tu , ni ese insecto me lo van a impedir. -Se refería a los dos actores varones. -¡YA paren! -amenazo mirando desafiante a los dos jóvenes que estaban con los puños listos para golpearse. -Ambos viven de la fama... NO les conviene que esta gritona e histérica loca de Karen Kleis atraiga publico innecesario... ¿verdad, SEÑORES?
Con esas palabras firmes los dos jóvenes de mala gana se alejaron y maldiciendo entre dientes cada quien se fue. Karen solo suspiro aliviada de que eso funcionara.
-Ya veo...son amantes... Si Susana lo supiera, se le partiría el corazón. -menciono la silueta que vio todo. -Debe saberlo.
.
.
.
Continuará ...
.
.
¡Saludos!
sin palabras porque esto a destiempo.
espero estén bien... Ya me recargue de inspiración.
Diganme si ¿el cambio de Elroy pareció real?
¿Qué pasara con el dúo de locas? (Susana y Annie)
¿Candy ya recordó todo?
.
Selenityneza
.
