Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, es martes, y aquí estoy, un poco tarde, lo sé, y lo lamento, pero más vale tarde que nunca ¿no es así? Bueno, pues no tengo mucho que decir, salvo que espero que el capítulo sea de su agrado, y la trama en general, gracias por sus reviews, follows y favoritos, significan mucho para mí.
Nos leemos el próximo viernes. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
Jamás, a sus veintiún años, ella había sido tan atrevida, involucrarse sexualmente con el mejor amigo de su hermano mayor, podría entrar dentro del estándar y cliché de la vida misma, pero… estaba en el umbral de su trabajo, las manos del rubio estaban en su cintura, mientras que las de ella, estaban alrededor del cuello de él, éste la besaba en la nuca, mientras se adentraba y salía de ella en rítmicos, rápidos y firmes vaivenes.
—Ah, Potts, me encantas –le informó al mismo tiempo que sus manos ascendían suavemente hasta sus pechos.
El mordisco en su cuello la estimularon lo suficiente como para llegar al clímax primero que él, como era costumbre, aun así, disfrutó sentirlo estirarla a la longitud de su miembro erecto y su grosor.
—M—
Lily se duchó tranquilamente, no había dormido mucho, pero estaba visiblemente relajada, Scorpius rodeó su cintura desde atrás, mientras besaba su hombro desnudo, el rubio estaba mojado todavía por la ducha, le sonrió por el reflejo del espejo, pero no dijo más, tenía que llegar temprano al trabajo sin importar a qué hora lo había abandonado.
—Te ves sensual –aduló Scorpius, dándole una nalgada suave que la hizo chillar por la sorpresa.
—Gracias –frunció el cejo.
—En las reglas estaba no compartir la cama de esta forma, pero, bueno, no dormimos más de una hora juntos y… -guardó silencio, así que ella giró hasta él.
— ¿Y? –elevó una ceja.
—Por mí no hay problema, yo no estoy en horario laboral –le recordó –desperté temprano, antes que tú.
—Puedes ir a tu apartamento a dormir, bueno, es lo que siempre haces cuando pasas toda la noche con una chica al azar ¿no es así? –el asintió –no veo porque no hacerlo de nuevo.
—Tú no eres una chica al azar, tenemos bastante tiempo en esto, contrario a mis reglas…
Lily se detuvo, sin observarlo en lo que controlaba sus emociones, por fortuna ya no estaba frente al espejo, recordaba muy bien el reglamento de los miembros del Medusa, Arthur se los había dicho, sin duda Scorpius los estaba violando casi todos.
—Es verdad, por un segundo olvidé que eres un mujeriego de categoría que incluso tiene un club sexual y todo, aunque bueno, supongo que ningún mujeriego se detiene mucho en la misma estación ¿no es así?
—Lily –pidió –no era eso lo que quería decir cuando inicié esta conversación.
—Perdón por ser insensible ¿qué dirías? –fingió una sonrisa que salió bastante natural, así que él no comprendió que aquello realmente le había dolido.
—Bueno, lo mucho que quería despertarte con un beso –se acercó a ella, logrando que Lily soltara una sonora carcajada.
—Desde luego ¿y esperabas el efecto Blanca Nieves o Bella Durmiente?
—Esperaba tu permiso, por si hay una posibilidad de que despierte a tu lado otra vez, muchas chicas consideran eso un abuso de confianza.
—Ah, seguimos con la reglas, pero te recuerdo que me has besado más de una vez sin mi autorización ¿qué cambió esta vez? ¿El hecho de que esté dormida?
Scorpius avanzó hasta ella, con una delicada sonrisa en los labios, se inclinó hasta que sus labios rozaron los de ella, que se mordió el interior de la mejilla para no reaccionar de ninguna manera, ni positiva ni negativamente.
—No soy un tipo romántico, Lily, lo descubres cuando te digo que supliques por más, o adulo lo apretada que sigues cuando me albergas en tu interior –ella tragó saliva por sus palabras –así que cuando dije que quería despertarte con un beso, no eran estos labios –acarició los labios pintados de rojo de Lily –los que quería besar con tanto interés, sino los que están entre tus piernas, y hay muchas chicas, que consideran eso como una clase de abuso, eso y despertarte mientras me adentro en ti –se encogió de hombros –cabe destacar que nunca he dormido con alguna otra chica, o que haya querido hacerlo con alguien más.
Él sonrió, la había dejado sin habla, con las mejillas tan rojas como su cabello, sin duda no se había esperado esa solicitud, bajó la vista, mientras fruncía los labios, el corazón del rubio se aceleró, no porque lo estuviera pensando, sino porque al pensarlo, había demasiada probabilidad de que compartirían la cama más de una vez.
—Lo cierto es que no me molesta que lo hagan –admitió encogiéndose de hombros –Josh y yo teníamos un acuerdo sobre esto, exactamente, ambos, el sexo oral y pues, el normal.
—Olvídalo, pelirroja –soltó enfadado.
—Ah, es que te molesta que no se te ocurriera primero –sonrió divertida –vaya original mujeriego que eres, Scorpius.
—Entonces continúa.
—No es que me moleste, es simplemente que no siempre estoy de humor ¿comprendes? Soy una chica, después de todo.
—Sí, lo he notado –la mirada gris de Scorpius fue hasta los senos de Lily, frunciendo el cejo.
Caminó hasta ella, apretándolos de manera suave, Lily le dio un manotazo enfadada, no estaba de humor para sus patanerías, lo más seguro, pero aquello fue por que la había descubierto, solo sonrió y se disculpó.
—Un simple no, bastará –se encogió de hombros.
—La vida es bastante simple para ti, ¿cierto? –Se burló Lily –la verdad es que a veces no estaba de humor al despertar, pero… cuando él se alejaba, digamos que… le decía que lo volviera a hacer, lograba convencerme.
—Tengamos una palabra de seguridad, en ese caso, un no, cuando sepas que posiblemente te pueda convencer, y otra palabra cuando sea un realmente aléjate o te arrancaré la lengua y el pene de un solo ataque ¿te parece?
—Tendré que pensarla, en ese caso, me tengo que ir a trabajar.
— ¿Puedo visitarte en la madrugada? –sonrió socarrón.
—Creo que deberías ir a cazar esta noche, no estoy de humor, Scorpius.
Extrañamente él tampoco quería ir de caza esa noche, quería estar con ella, por primera vez en años, no sentía esa necesidad enferma de estar con diferentes chicas cada día de la semana, quería estar con ella, cenando, acurrucados en el sofá, al inicio, después poseyéndola como si no hubiese un mañana.
—Si eso es lo que quieres, lo haré –admitió.
—No estaré en el trabajo –informó ella, encogiéndose de hombros.
—Eso es nuevo –admitió –entonces irás de cacería también tú.
—Algo así, Lucy me presentará a alguien.
—Pensé que querías aprender a cazar hombres.
Lily abrió la boca, pero no salió ninguna palabra, así que se limitó a pasar la lengua por sus dientes blancos y rectos, después hizo una mueca, no iba a decirle que había desistido de aquello después de escuchar su apuesta con Josh, de hecho, ni siquiera tendría que estar acostándose con él, lo había ayudado a ganar una apuesta, lo había ayudado a seguir usando a las mujeres como un objeto sexual, suspiró cansina.
—Creo que deberíamos charlar, pero otro día y a otra hora, se me hace tarde.
—Claro ¿será una cita? –se burló.
—No –contestó y entró a la chimenea.
—M—
Lily entró al restaurant que Lucy le había dicho, era bastante elegante, así que se sintió un poco fuera de lugar con su atuendo, pero había ido al ministerio y la mayoría de las personas solía verla extraño si usaba otro tipo de prendas, aquel lugar era demasiado elegante para sus jeans y su blusa marrón y beige.
—Sígame por aquí, por favor –le ordenó el hombre a la entrada.
Su amiga Lucy le sonrió encantada cuando la vio, levantó la mano por encima de su cabeza y la movió, indicándole que se acercara, como si realmente no la estuviesen guiando ya.
—Lamento la tardanza –soltó Lily, observando a su amiga y después al chico de pie junto a Lucy, como un gran caballero.
—Ella tiene dos empleos –le informó a su novio –Archer, Lily, Lily, Archer, mi prometido.
—Es un placer –estiró la mano, realmente encantada de conocerlo por primera vez.
Tal y como lo había dicho Sam, era bastante atractivo, algo en él le hizo recordar a Scorpius, quizá el cabello rubio, aunque no era del mismo tono, el de Scorpius era platinado, mientras que el del hombre frente a ella era dorado, sus ojos eran verdes, y el traje que llevaba puesto dejaba ver a la perfección sus brazos bastante bien formados, aunque no era tan marcado como Scorpius, y seguramente no tenía el mismo vigor y soporte que Malfoy, sonrió incómoda ¿por qué estaba pensando en el rubio platino? Jamás antes le había pasado.
—Mi compañero viene un poco retrasado, mil disculpas.
—No hay problema –sonrió, no había escuchado nada de lo que había dicho, salvo lo último.
Media hora después de que Lily llegó, un varón de cabello miel y ojos chocolate se sentó junto a ella, era bastante guapo, pero a decir verdad, como lo había dicho él, era bastante… enclenque, era delgado como un fideo, alto, y con la cara demasiado bonita, más que guapo, era un chico bonito.
—Malcolm, ella es Lily –soltó Lucy.
—Un placer conocerte, Lily, realmente eres hermosa –sonrió, nervioso.
—Gracias, tú eres bastante guapo –mintió.
La cena y la charla continúo, bastante divertida, el prometido de Lucy era un tipo encantador y divertido, muy a la personalidad de ella, a Lily le agradó que su amiga encontrara a un buen tipo.
—No siempre es tedioso trabajar ahí –admitió Archer.
—Sí, a veces tiene cosas divertidas –admitió Malcolm, el amigo del prometido de Lucy.
Lily levantó la vista, divertida, para decirle algo y la sonrisa se desdibujó de sus labios ¿por qué demonios Scorpius Malfoy estaba en el mismo restaurant? Iba con una castaña de senos prominentes, vestido corto y pestañas tan largas que no podían ser reales.
—Incómodo –murmuró Lucy.
—Bastante –admitió.
Archer y Malcolm giraron la vista hasta el rubio, que era bastante llamativo, la pelirroja giró su silla, para evitar verlo, e incomodarse más de la cuenta.
—Si es un tipo acosándote, puedo decirle que se marche –murmuró Archer.
—Ah, no –Lily le colocó la mano encima de la suya un segundo y la quitó –todo estará bien, mientras lo ignoremos.
—No comprendo cómo es que supo que estarías aquí.
—Para ser honesta, yo tampoco, llegó a mi apartamento también, y nunca le dije donde vivía.
—Miedo –murmuró Malcolm.
—Sólo hay una forma de que no te siga –le sonrió amable Archer, levantó la mano y el mesero fue de inmediato –la cuenta, por favor.
—En seguida, señor.
La cuenta no tardó en llegar, el varón negó cuando tanto Lucy, como Malcolm y Lily se ofrecieron a pagar o en su defecto, aportar sus gastos, la pelirroja notó la exagerada propina, y entendió porque el trato espectacular que habían recibido.
—Bien ¿se termina la noche? –cuestionó Lucy.
—No, iremos a mi casa –sonrió –tomaremos vino allá –informó.
Malcolm se levantó apresurado, para recorrer la silla de Lily y ayudarla a levantarse, pero la vista de Lily fue a Archer, que había hecho lo mismo que su amigo, sólo que en movimientos más fluidos y delicados, colocó su mano en la espalda baja de Lucy y la acompañó a la puerta, colocándole el abrigo.
Sonrió, sin duda, era un mujeriego caballeroso como lo era Jarvis, una envidia la recorrió, ella quería un hombre así en su vida, caballeroso, y que si en algún momento tuvo una vida de descontrol, lo cambiara por una estabilidad emocional.
—M—
Lily sonrió cuando la puerta se abrió, no esperaba que alguien le abriera, era bastante temprano, sin embargo el varón frente a ella le sonrió, se hizo a un lado y le dejó pasar.
—Hermosa sorpresa, Lily –sonrió.
—Lamento molestarte, Jarvis –sonrió, divertida.
—Tú nunca molestas, para ser honesto.
—Se acabó el whisky, bastante mal para el dueño de un bar.
La mirada de Lily se desvió, Scorpius Malfoy, como maldición estaba ahí, le sonrió, ladino, su mirada se desvió hasta el castaño junto a ella.
—Ah ¿puedo usar tu chimenea? –Sonrió –quiero ir a casa, volveré cuando estés solo.
—Oh, vamos, Potter ¿te molesta mi presencia? –se burló.
—Arruinas mis planes, ciertamente –aceptó.
—Es una lástima ¿qué esperabas hacer? ¿Confesar tus pecados?
—No, quizá proporcionarle a Jarvis un poco de sexo oral, y después un coito desenfrenado.
Scorpius tensó la quijada, los ojos olivo de Lily se posaron en Jarvis, que sonrió de lado, negó, pensó que sus palabras habían salido sólo para molestar al rubio, pero en realidad, eran ciertas.
—Sí que tendrías una gran noche, Whisp, es asombrosa en el sexo oral, aunque… eso ya debes saberlo.
— ¿Ah sí? –elevó una ceja.
—Ella lo dijo –señaló a Lily.
—Es de muy mala educación señalar a una persona, me sorprende que un Malfoy no maneje ese nivel tan básico de modales.
—Sí tuviese modales no sería un mujeriego.
—Cierto, si tuvieras modales, no te jactarías de que estuviste con una chica, aun si lo estuviste, preferirías que fuese un simple rumor.
—Así que es cierto –soltó incómodo.
—No sé de lo que hablas, Lily ¿quieres algo de beber?
—Lo cierto es que no, Malcolm me acaba de dejar aquí fuera, y… bebí demasiado en la casa de Archer.
—Ah, un trío –se burló Scorpius, haciendo que ella pusiera los ojos en blanco.
—Debiste enseñarle modales –murmuró –whisky, Jarvis.
—Permíteme.
El castaño le hizo sonreír cuando le quitó el abrigo y lo dejó en el perchero junto a la puerta, sin duda era algo que le gustaba en los hombres y que el rubio platino junto a ella jamás tendría, era más patán, que otra cosa.
—Ya no hay whisky –le recordó Scorpius.
—Iré por uno, no tardo.
Lily se adentró más en la casa, observando la decoración, muy al estilo Slytherin, suponía que la sala común tenía que lucir de esa forma o muy parecido a aquella villa.
—Te la pasaste muy bien, por lo poco que vi en el restaurant.
—Sobre eso ¿puedes dejar de seguirme?
—Yo no te estoy siguiendo, Potter, mi cita quería ir ahí, tú me dijiste que saliera de cacería.
—Y casualmente terminas aquí ¿no? Dime ¿tienes sexo con Jarvis? –Scorpius se rió, haciendo enojar a Lily aún más.
—Vamos, nena ¿en serio crees que hieres mi masculinidad insinuando eso? –Negó –podría, si me interesara –la sujetó de la cintura y besó su cuello –ahora dime ¿te acostaste con Malcolm y Archer a la vez?
—Voy a golpearte tan fuerte las bolas que jamás tendrás hijos.
—No es como si me interesara –sonrió, encogiéndose de hombros –si no descartas eso ¿te interesaría entre Whisp y yo? –sonrió.
—Scorpius –Lily musitó, haciendo que el aire de broma en él desapareciera –quiero charlar contigo, en lo que Jarvis vuelve.
—Así que no fue mi idea de que se marchó para que pudiésemos hablar tranquilamente ¿cierto?
—No, no lo hizo por el whisky, ciertamente pudo conjurarlo –se encogió de hombros.
—Bien ¿qué es lo que quieres decirme?
—Bueno, sé que acabamos de poner reglas y todo, pero… que viniera a buscar a Jarvis no es… -se abrazó a sí misma.
En la casa de Archer Clarke, lo había visto comportarse como un verdadero caballero con Lucy, la forma en que la veía, como le sonreía, le hablaba, su lenguaje corporal con Lucy.
Lily quería eso, realmente quería que alguien la amara de esa forma, y la única persona que se lo había ofrecido sin tocarla de manera sexual había sido Jarvis, la primera vez que se conocieron, él le dijo que le gustaba, que algo en ella le atraía, que quería salir con ella, como amigos.
Quería saber si podía existir una relación amorosa entre ellos, después de lo del club Zeus, esa propuesta fue más formal, quería algo serio con ella, lo rechazó, por supuesto y él no insistió, siguió la charla cambiando de tema, pero dejando la propuesta en el aire por si en algún momento, quería intentarlo.
—Entonces ¿qué es?
—No quiero continuar con lo que sea que tenemos.
—Pensé que…
—Yo también, pero el enojo simplemente se me pasó, ya no estoy tan interesada en demostrarle a Josh lo buena que puedo ser para conseguir tragos gratis o sexo salvaje con cualquiera que acabe de conocer, realmente no soy de esas chicas.
—Y Jarvis ¿él cómo encaja en todo esto? –elevó una ceja, serio.
—Bueno, sigo siendo una tonta romántica –se rió, levantó la vista hasta él –al final de cuentas, siempre termino queriendo cosas que no puedo tener. Esta noche; mientras veía la relación de Lucy con su prometido… me di cuenta que es lo que yo quiero en mi vida, quiero a alguien que me ame como Archer ama a Lucy, o más de lo que él la ama a ella.
—Y Jarvis te prometió todo eso.
—Cuando estoy con él, realmente creo que puedo tener todo eso y más –se encogió de hombros –además, creo que ya te ocasioné demasiados problemas con mi hermano y… con tu propio código.
—Sí, es cierto, encasillarme contigo traerá mala reputación a mi vida sexual, sólo… mírate…
—Realmente quisiera ser tu amiga –le sonrió.
—Yo no quiero ser tu amigo, Lily, ni hoy, ni mañana, ni nunca, no me interesa tu amistad, la única chica que quiero en mi vida de esa manera es Audrey, lo lamento, no me interesas, ni como amiga.
—Sí, ya lo habías dicho –negó divertida –entonces supongo que volveremos a ser unos completos desconocidos, somos algo así como…
—No somos nada, y así que queden las cosas, tú sigues siendo la extraña hermana de mi mejor amigo y la nueva novia de mi otro mejor amigo, pero nada entre nosotros, nos tocará coincidir, pero… volveré a tratarte de la misma forma que antes, o sería incómodo, para ambos, y sobre todo para Jarvis.
—Cierto.
Las flamas verdes volvieron a encenderse, Jarvis apareció, con una botella de whisky, observó de uno a otro, y suspiró.
—Te veré luego, Jarvis, tengo que ir a estudiar, o no aprobaré mis exámenes.
—Y Albus te matará –le recordó.
—Sí, como olvidar que no quiere otro compañero –rió –nos veremos, y… adiós, pelirroja.
Lily asintió, en la antigüedad, no habría contestado, y como él había vuelto a usar el tono que antes usaba y la había llamado Pelirroja con él, sabía que era la forma de borrar el pasado sexual en común.
—M—
Lily observó a Lucy, Archer se había acercado a la barra para pedirles unas bebidas, la chica sonrió embobada por su prometido, la pelirroja no podía culparla, sólo había visto al tipo tres veces y no podía encontrarle fallas, no muy grandes, claro, era bastante obsesivo con algunas cosas que tanto a Lily como a su amiga le parecían tonterías, pero todos tenían sus propias manías.
—Ah, demonios –se quejó Lucy y le mostró a Lily su teléfono, así que asintió cuando se alejó rumbo al pasillo que daba a los baños de mujeres para contestar.
Se giró para esperar a Archer con su bebida, pero al hacerlo chocó con él, vaciando la cerveza sobre su caro traje de tres piezas.
—Lo lamento –se disculpó apenada.
Usó su suéter para aminorar lo mojado, el tipo sí que estaba en forma, ya se había percatado, pero tocarlo era otra cosa, estaba bastante firme su abdomen y pecho, se sonrojó tanto que prefirió no levantar la mirada cuando él le indicó con la mano que no era necesario.
—Todo está bien –informó él, cerca de su oído –fue un accidente, no te preocupes –se alejó.
—Soy un poco torpe, así que perdón –se disculpó, sentía su cara arder ante la vergüenza, él negó, restándole importancia, y sonrió tan encantador como siempre, así que supuso que Lucy había vuelto.
Lily se mordió el labio, no comprendía porqué se sentía tan celosa de Lucy, quizá por el hecho de que no había podido decirle a Jarvis la verdadera razón por la cual había ido a buscarlo la otra noche, toparse con Scorpius tampoco ayudó, por un momento pensó que había estado siguiéndola de nuevo, pero no fue así, en cuanto vio las manos femeninas acariciar el abdomen del chico y perderse entre sus pantalones, sumando la cara de placer del rubio, notó que "liberarlo" de aquél favor, había sido lo mejor, no había mejor Scorpius que el chico mujeriego alejado de ella.
—Tengo que irme –murmuró Lucy –nos veremos después –se disculpó con Lily.
—No vamos a dejarla, le pedimos que se nos uniera, la llevaré a su casa, y después a ti –le sonrió a Lucy.
—Tengo que ir primero a casa –le informó la chica –así que si a Lily no le importa, podrás dejarla después.
—Ah…
—Vamos entonces –asintió el rubio.
La mano de Archer se colocó en el hombro de Lily; mientras que su otra mano en la espalda baja de su prometida y las guió a la salida.
El trayecto fue con una amena charla entre la pareja, sobre lo que había pasado en una cena con la familia de Lucy, discutían sobre las actitudes de un tío y las inclinaciones políticas del abuelo de la chica, Lily se abrazó más a sí misma, odiaba esa sensación, jamás había tenido celos de alguien y su relación, ni siquiera de la que Victoire y Teddy tenían, y eran bastante perfectos juntos.
— ¿Tienes frío, Lily? –cuestionó Archer, viéndola por el retrovisor.
—Ah, no, lo lamento, es una manía mía –sonrió.
—De acuerdo, puedo prender la calefacción, si quieres.
—No, no es necesario, gracias –sonrió.
La atención del varón volvió a su prometida, y la charla avanzó tranquila hasta que se estacionó frente a la puerta, se bajó, se despidieron y Lucy le pidió que se cambiara al asiento delantero, así que lo hizo.
—Bueno, ahora ¿podrías indicarme dónde vives? –le atrajo a la realidad Archer.
—Ah, claro, lo lamento –soltó una risa delicada.
El rubio emprendió marcha de nuevo, ella observó por la ventana ante la evidente falta de charla, la radio sonaba a un volumen bajo y sereno.
Intentaron entablar una conversación, pero no les funcionó del todo, así que él desistió y ella suspiró, agobiada, al parecer el único con quien podía hablar sin problemas era Scorpius Malfoy.
—Te acompañaré hasta tu puerta –informó él, apagando el motor.
—No es necesario –murmuró Lily.
—Por favor, si Lucy se entera que te deje en la puerta del edificio, disecará mis testículos –se encogió de hombros –y me he encariñado mucho con ellos en estos 27 años –se encogió de hombros.
—Gracias.
Incluso el elevador fue incómodo, avanzaron por el pasillo, y ella se detuvo frente a la puerta, levantó la vista hasta él, que estaba impasible, invitarlo a pasar no sería del todo correcto, aun así lo hizo, él rechazó la oferta, claro está.
—Te veré después, supongo –se encogió de hombros, se inclinó hasta ella y besó su mejilla y se alejó.
