Noah era el más animado de los dos ante la casi confirmada noticia de embarazo de Ciel, quien con sus mejillas sonrojadas solo desviaba la mirada evitando ilusionarse demasiado pues no era del todo seguro que estuviera esperando un bebé quizás solo era su cuerpo adaptándose a su naturaleza demoníaca.

—Quiero estar presente cuando se lo digas a Sebastian, por favor, muero por ver la cara de tonto que pondrá cuando se lo digas. Dile cuando yo esté con ustedes...

—Noah... No le digas tonto a tu papá.

—Tú le dices idiota casi siempre. —Con un puchero le reprochaba.

—Bueno si... Pero yo se lo digo con amor —Susurró Ciel con una sonrisa— Además a él le gusta cuando se lo digo, dice que le trae dulces recuerdos de cuando yo era humano.

—Awww Ciel... Estás muy enamorado de mi papá, eso es tan adorable. Mira la carita que haces cuando hablas de él.

Ciel suspiraba resignado y apenado pues no podía negar aquella afirmación del joven demonio, ciertamente amaba con todas sus fuerzas a ese demonio al que llamó Sebastian.

—No sé si decírselo o esperar un poco más... No me gustaría ilusionarlo en vano.

—Pero el podría ayudarte a confirmarlo ¿No crees?

—¿Y cómo se lo diría? Me da vergüenza solo pensarlo tanto que siento que la garganta se me cierra.

—Qué tal un "Sebastian creo que tendremos un bebé" así de sencillo y preciso —Le animaba Noah acariciando su rostro— Vamos repítelo, practica conmigo.

Ciel con fingida molestia negaba con la cabeza pero después de tanta insistencia de su amigo accedía y aceptaba su "ayuda" que intuía era una forma suya para molestarlo.

—Noah... Esto es muy penoso...

—Vamos Ciel solo dilo.

—Sebas... Noah... Esto es difícil de hacer... No puedo —Titubeaba sonrojado.

—Vamos no es tan difícil al menos sabes que Sebastian no te golpeara cuando se lo digas.

—No recuerdes eso que te deprimes y me deprimes a mi también.

—Entonces dilo o lo volveré a decir pero ahora llorando.

—Sebastian... Creo... —Titubeaba nervioso con una tenue voz— ¡Creo que tendremos un bebé...!

Dijo lo último muy rápido en voz alta más sonrojado.

—Lo dije... —Sonreía emocionado ante su pequeño logro, Noah le miraba fijamente señalando algo detrás de él. Ciel comenzó a sonreír nervioso al sentir la presencia de Sebastian cerca suyo.

—¿Qué dijiste? ¿Tendremos un bebé? —Murmuraba confundido Sebastian pero sus labios esbozaban una pequeña sonrisa con la que trataba de contener la emoción de aquella noticia que sin querer llegó a escuchar, cuando quería sorprender por detrás a su amado el sorprendido resultó siendo él.

—¡No te aparezcas así! ¡Me asustaste! —Le gritaba a manera de regaño el exconde tratando de cambiar el tema estando más sonrojado que antes entonces solo sintió como su demonio en un abrazo lo levantaba para que quedaran a la misma altura, Ciel notaba la emoción que hermosamente destellaba en la mirada carmesí de su amoroso demonio que no dejaba de besar su rostro— Todavía no lo he confirmado, no te emociones demasiado.

—Te dije que pondría cara de tonto. —A manera de burla les hablaba Noah al ver la adorable escena de la pareja sobre todo el gesto de su padre medio sonrojado, el joven también se emocionaba al pensar que era casi seguro que tendría un hermanito, siempre había querido tener uno y al fin se le cumpliría su deseo.

—Voy a cuidarte a ti y a ese bebé con mi vida. —Susurraba Sebastian entre los besos

que le regalaba a los dulces labios de su pequeño amo que igual de amoroso correspondía.

—Pero no te ilusiones mucho que no me gustaría verte triste si no lo es.

—Tú eres muy intuitivo si ya lo sospechas es casi seguro que así sea pero si no lo estás no me deprimo tampoco seguiremos intentándolo hasta el cansancio todo por hacerte ese mini Sebastian.

Ciel sonreía pellizcando las mejillas de su demonio.

—¿Cómo se supone que lo confirmaremos?

Sebastian se quedó pensativo ante la lógica pregunta de su pequeño, así permaneció unos segundos sin soltarlo lo acariciaba.

—Creo que hay un brebaje para eso tendré que averiguar ahora mismo. Quiero confirmar que seremos padres de una vez. Vamos a dar un paseo por el infierno ¿Si?—Sebastian le proponía con una sonrisa, sonrisa a la que Ciel no se negaría dándole un pequeño beso en los labios emprendían su paseo infernal junto a Noah que los acompañaba porque el conocía a alguien que tenía conocimiento de estos brebajes.

—Papá... Si Ciel está embarazado tendrás a dos demonios jóvenes embarazados a tu cuidado ¿Crees soportarlo?

—Bueno... Siendo mayordomo desarrollé el don de la paciencia así que creo que si. Tenía un amo muy gruñón y lo soporté por tres largos años.

—Pero bien que te enamoraste de ese amo gruñón. —Murmuró Ciel caminando a su lado lo miraba de reojo.

—Es que ese amo con sus defectos era hermoso, era el complemento perfecto destinado a un horrible demonio como yo —Al oírlo Ciel sonrojado le pedía que lo cargara, su demonio así lo hizo.

—Ahh ustedes ya van a empezar con sus cosas.

Con resignación hablaba Noah al ver como la pareja se susurraba palabras al oído uno al otro, coqueteándose en su conversación seguían caminando. Llegaron a una casa donde un demonio en su forma natural los atendía, este saludó a Noah muy confiado como que ya se conocían de antes.

—¿Se conocen? —Cuestionó dudoso Sebastian a su hijo cuando entraban a una habitación que parecía una especie de rústico laboratorio lleno de frascos y algunas plantas.

—Si... Es que el me dio el brebaje para embarazarme.

—¿Lo conseguiste? —Cuestionó este demonio— ¿Te embarazaste?

Noah asintió con la cabeza pero hacia un gesto de desanimo al afirmarlo.

—Parece que no conseguiste lo que querías. Que tristeza, te dije que no era buena idea.

—Usted no debería hacer esas cosas, dar esos brebajes para engañar a otros demonios. —Le regañaba Ciel con el ceño fruncido, el demonio al oírlo sonreía mientras tomaba su forma humana.

—Vaya... ¿Quien eres tú? Hermoso, no te había visto antes por aquí, tienes un aroma especial y un carácter de mierda... Eso es interesante. —Acercándose lo olfateaba cual perro— Eres uno de esos humanos obligados a ser demonio no había visto a uno como tú hace mucho.

—No me huelas... Eso es de mala educación

Sebastian con seriedad solo contemplaba la escena pero así eran los demonios, como perros en ocasiones, más cuando perciben el aroma tenue de un ser con alma, y el alma de Ciel aún tenía unas matices muy leves de humanidad haciéndola exquisita ante los sentidos de un demonio por eso no le gustaba mucho la idea de que otros demonios lo conocieran. Además su amo podía defenderse solo si eran solo palabras más no golpes por eso se mantuvo callado.

—Perdona... Es que por mi trabajo he desarrollado mejor mi olfato y es una manía oler todo lo que aparece frente a mi.

—Eso es cierto... A mi también me olió cuando nos conocimos. —Acotó Noah.

—Entonces ¿Por qué no me hueles a mi? —Preguntaba Sebastian un poco sarcástico.

—Me gusta oler a demonios jóvenes tienen un aroma dulce, lo siento si quisiera oler a un viejo demonio me olería yo mismo.

Ciel sonrió ante la respuesta de este extraño demonio haciendo resentir a Sebastian pues en lugar de defenderlo se unía a su burla con esa sonrisa.

—Iba a pedirte que copulemos un poco, pero veo que ya tienes dueño. —Este demonio con fingida tristeza le aclaraba a Ciel viendo como acariciaba a su resentido Sebastian.

—Si, ellos son novios y creemos que van a tener un bebé —Le decía Noah destruyendo las ilusiones de este que fruncía el ceño ante esa noticia— Por eso hemos venido ¿Tienes algún brebaje para confirmar su embarazo?

—Si tengo algo... Pero tendrán que esperar unos minutos mientras lo preparo.

—No hay problema esperaremos, además quiero que me hables sobre las especies de demonios como yo. —Curioso Ciel le decía en ese casi tono autoritario que aún conservaba de sus días como conde y perro guardián de la Reina.

—Claro hermoso, si es por ver esa carita tuya y seguir percibiendo tu aroma pregunta todo lo que quieras. Por cierto ¿Cómo te llamas?

Le hablaba mientras comenzaba a buscar algunos ingredientes que parecían ser para este brebaje.

—Soy Ciel...

—Lindo nombre... ¿Cuánto tiempo llevas siendo demonio?

—Casi dos meses... Eso creo me es difícil calcular el tiempo aquí en el infierno.

—Tienes poco tiempo y ya andas copulando con un demonio adulto. Eso es un poco riesgoso.

—¿Por qué? —Cuestionaron los tres al unísono con curiosidad.

—Porque apenas tu cuerpo se adapta a una nueva naturaleza, eres como un demonio recién nacido ¿Los bebés humanos tienen sexo con los días? No... Los demonios tampoco, deben llegar a cierta madurez pero supongo que si no te enfermaste ni nada asimilaste bien la naturaleza demoníaca. Esperemos que si estás embarazado eso no influya en el bebé, no quiero que se ilusionen mucho probablemente este niño ni nazca.

Ante esa repentina y severa advertencia los demonios que le escuchaban decayeron en su ánimo, sobre todo Ciel y Sebastian que tristes se miraban.

—Ah pero son solo suposiciones no se desanimen, quizás ese bebé tenga la misma fortaleza de su padre progenitor, se nota que eres especial Ciel. —Este demonio que galante se le acercaba con un pequeño jarro color café del cual salía un vapor al parecer este brebaje estaba caliente— Ya lo terminé, tómalo despacio. Me dices que sientes.

Ciel suspiró profundo antes de empezar a beberlo todavía se sentía triste por la noticia anterior ahora deseaba que saliera negativa la prueba, si la vida del bebé corría riesgo era mejor esperar a tenerlo después aunque ya se había ilusionado en tenerlo.

—Bueno creo que no te afectó negativamente así que terminalo... Noah... Así dijiste que te llamabas ahora ¿No? —Le hablaba este demonio al joven mientras esperaban que Ciel terminara de beber ese brebaje que parecia amargo por los gestos de desagrado que hacia.

—Si... ¿Qué sucede?

—Tengo unos brebajes especiales para el desarrollo de tu bebé vamos a verlos a la otra habitación los tengo guardado ahí.

Sebastian los veía extrañado cuando se alejaban ¿Por qué se llevó a su hijo a otra habitación así de repente? No lo entendía. El bien podria haber traído esos brebajes.

—Solo van a ver esos brebajes, quizás querian hablar a solas... No seas mal pensado, no van a tener sexo estando nosotros cerca además Noah ama a Mathew no le sería infiel. —Entre sorbos Ciel hablaba a su demonio que miraba receloso.

—Ciel eres muy inocente todavía, los demonios tenemos ciertos impulsos y muchos de ellos no se pueden controlar cuando somos jóvenes. Te lo digo por experiencia. Noah es muy lindo pero es un demonio pervertido y manipulador.

—No hables así de tu hijo. Y si tanto dudas de él anda a ver que están haciendo. —Refunfuñando el joven le hablaba.

Sebastian se encogió ante el regaño de su amado, ya estaba acostumbrado a eso y aceptó seguir su sugerencia caminando a paso lento llegaba a la otra habitación donde este demonio sometía sexualmente al joven que deliraba de placer entre sus brazos al verlos solo se alejó en silencio llegando donde Ciel, que al verlo tan tranquilo supuso que no vio nada raro.

—Bien... ¿Qué hacían? —Le cuestionaba como jactancioso el joven suponiendo que tenía razón y no hacían nada malo.

—Pues... Noah está desnudo y abierto de piernas dejándose penetrar por este demonio. ¿No lo escuchas gemir? —Respondió sin inmutarse haciendo que Ciel escupiera el sorbo de ese brebaje que acababa de beber— Te lo dije, sobre todo los demonios jóvenes no son lo que aparentan.

—Me estás mintiendo solo para hacerme caer en tu broma. Pero no voy a caer.

Diciendo aquello Ciel con su brebaje en mano caminaba firme hacia esa habitación al ver la candente escena no actuó con disimulo sino que alterado regañaba a Noah quien avergonzado le miraba pero no se detenía.

—Perdón Ciel... Es que necesitaba esto. Ya vamos a terminar ¿Puedes irte?

Enojadisimo el joven ex conde con sus mejillas sonrojadas regresaba con Sebastian quien se le sonreía burlón.

—Tu hijo es una perra. —Murmuró enojado con el ceño fruncido, Sebastian solo lo acariciaba tratando de calmarlo porque era algo que debía aceptar de los demonios. En parte era normal el comportamiento de Noah bajo los parámetros "morales" del infierno.

A los pocos minutos aparecían los dos, Ciel aún molesto no se atrevía a verlos y ya había terminado de beber su brebaje permanecía en silencio.

—Papá dile a Ciel que no esté enojado que necesitaba esto... Mathew no me ha tocado en más de una semana y tengo el libido elevado por el embarazo.

—El lindo Ciel se enojó... Debes aprender a comprender algunas cosas de nosotros, no te enojes... —Le hablaba este demonio que buscaba algo en una de los cajones de sus mesones— Veo que terminaste el brebaje, si me permites debo poner un poco de esta pomada en tu vientre y sabremos enseguida si hay bebé o no.

Hablaba este demonio acercándose al joven ahora con un pequeño frasco de pomada, Ciel callado solo se levantaba la camisa y dejaba que acariciaran su vientre con esa pomada que era fría un contraste en su cuerpo pues sentía lo caliente del brebaje en su estómago, tomando la mano de Sebastian esperaban el resultado.

—Ummm... —Murmuró este extraño demonio mientras lo tocaba— Si, tendrás un bebé y parece que su corazón late normal. Eso es un buen augurio.

La pareja sonreía entre si con emoción, tendrían un bebé y harían lo posible e imposible por hacer que naciera con bien, no estaban dispuestos a perder a su primogénito bajo ningún motivo.

Muchas gracias por leer este capitulo... Y el estar pendiente de esta historia.