27. La noche negra.

—Yuni.

—Sawada-san. —llamó ella, tranquilamente; como si no estuviera al lado de un villano peligroso. —Es un placer volver a verte.

— ¡Yuni! ¿Qué estás haciendo con ellos? —gritó Tsuna, la flama en su cabeza había desaparecido, gateó un momento antes de levantarse e intentar correr a ella. Lo cual fue detenido de inmediato por Magne, quién lo envió a volar unos cuantos metros atrás, justo a los pies de Lemillion. — ¡Yuni!

—Es hora de irnos, arcobalena. —pidió Shiragaki, cediéndole el paso para que entrara por uno de los agujeros de Kurogiri.

—Aún no. —respondió ella, recreando una mano en sus manos, centrándose en el chupete naranja que colgaba sobre su cuello. —Necesito mostrarle esto a Sawada-san.

— ¡Yuni! —Tsuna encendió de nuevo sus flamas, eliminando a todos los Nomu a su alrededor. — ¡¿Por qué…?!

All for One se puso del lado de la chica, inyectando una de sus agujas en ella, logró que la flama de Yuni se volviera mucho más intensa. Tsuna conocía esa técnica, era la misma que había usado Byakuran, pero ¿cómo? Se supone que lo único capaz de lograrlo era si el tri-ni-sette se encontraba unido.

—Tú…

El líder de los villanos extendió suavemente su mano, como si se tratara de una burla, mostrando los anillos Mare. Pronto los dos quedaron dentro de la esfera del cielo, y aunque no era tan grande como la hecha por Byakuran, era lo suficiente para que estuvieran dentro. Tsuna por instinto se puso en modo defensivo, no le quedaba mucha energía, All for One estaba afuera de la esfera, no obstante, eso no significaba que los demás no pudieran resultar heridos.

—Ya no vamos a atacarte, Sawada-san. —dijo la chica, después hizo un movimiento con la cabeza indicándole a All for One que procediera con la retirada.

— ¡Te están obligando, ¿verdad?! —preguntó Tsuna, desesperado. — ¡Dímelo, Yuni, te protegeré como antes!

—Ya no confío en ti, Sawada-san. —respondió Yuni, secamente. —Ni en los Vongola… ni en el tío Reborn.

— ¿Qué dices, Yuni? —sonrió Tsuna, volviendo a apagar la flama, buscando llegar a ella sin que se sintiera amenazada. La mirada de la chica no era fría, de hecho era como el mismísimo cielo, lo cual trajo más pavor a Tsuna, era la Yuni que todos querían. — ¿Por qué estás comportándote así?

—La noche negra. —comentó ella, seria.

—Reborn me habló de ello. —comentó Tsuna. —Mi nieto o algo así fue el causante de todo, ¿verdad? Lo siento mucho, no tengo idea de cómo arreglarlo pero…

—Mi tío Reborn siempre endulza las palabras para ti. —cortó ella, escondiendo la mirada. Tsuna se quedó en silencio, sin saber que responder.

— ¿A qué te refieres, Yuni?

—El causante de la noche negra, no fuiste más que tú, el Décimo Vongola, Tsunayoshi Sawada-san. —decretó, apretando los labios al final. —Todas las muertes que se causaron, la muerte de Gamma… —murmuró Yuni, sintiendo las lágrimas escurrirle por el rostro. —La muerte de Lal-Mirch… tú padre, la muerte de los Varia y la conclusión de la familia Vongola como la más poderosa de la mafia, fue tu culpa.

Tsuna pasó saliva, sentía la garganta seca, por lo cual raspó al momento de tragarla. El sudor se volvió frío y las heridas dejaron de doler.

—La muerte de Gokudera-san, es tú culpa también.

—Eso…—de pronto ya no estaba tan seguro de las palabras anteriores dichas a Shiragaki, notaba la seriedad en la mirada de Yuni, la cual lo hizo flanquear. La respiración comenzaba a faltarle, todo se volvía oscuro a su alrededor, la presión era demasiada, sentía que terminaría asfixiándose.

—El pasado que conocíamos, ya no existe. —dijo Yuni. —Y no podemos volver a él.

— ¡Antes lo hicimos! —espetó Tsuna, su mirada se había perdido en algún punto de sea abrumadora oscuridad, las esperanzas a las que tanto se aferraba, estaban siendo destruidas una a una por la arcobaleno del cielo. — ¡Podemos hacerlo de nuevo! ¡Tenemos a Reborn, podemos volver al pasado! ¡Arreglaré todo, Yuni!

Yuni se acercó a él, y el cuerpo de Tsuna se echó a temblar como un cachorro asustado, cuando la chica del cielo puso una mano sobre su cabeza, los recuerdos llegaron, uno tras otro; cuerpos calcinados, sus amigos luchando, Xanxus al frente en una guerra, Colonello sufriendo con el cuerpo de Lal-Mirch en sus manos, Mammon recostado en el regazo de un Bel degollado, Skull con la mirada perdida sobre el hombro de un chico de cabello rojo que Tsuna no conocía, y entonces, cuando llegó el recuerdo de Yuni aferrándose al saco de Gamma para evitar que fuera al frente siendo apartada por Tsuna, lo último que vio antes de que todo el recuerdo se oscureciera fue a Gamma caminando de frente y a Reborn murmurándole que pronto todo acabaría.

Yuni retiró su mano, llorando; inevitablemente, Tsuna hizo lo mismo, completamente absorto en los recuerdos.

—Fue poco después de llegar al pasado. —relató ella, abrazándose. —Pediste la destrucción del tri-ni-sette. Por lo cual generó una guerra con Checker Face, el creador del mismo. No mediste las consecuencias de tus actos, Sawada-san. Cuando conseguiste lo que querías, pensaste que todo estaría bien. Ya te has dado cuenta que no fue así, las otras familias tomaron ventaja de nosotros, imitando nuestras llamas; la primera en caer fue la familia Simon, la segunda fueron los Giglio Nero y todas las alianza de los Vongola; los pocos que quedaron en pie entraron a la guerra contigo.

A cada palabra que Yuni daba Tsuna se dejaba caer más y más en ese abismo que lo estaba absorbiendo.

—Los últimos en sobrevivir fueron los arcobaleno. —dijo ella. —Con nuestra maldición rota, podíamos morir en cualquier momento, pero preferimos no hacerlo.

— ¿Qué…?

—Fue cuando Bermuda apareció ofreciéndonos un futuro brillante, por supuesto mi tío Reborn se negó por completo. —murmuró ella. —Los demás tuvieron que encargarse.

Tsuna la miró con asombro, a pesar del dolor en las palabras de la chica, era como si ya se hubiera acostumbrado a la idea.

—Con la flama de la noche, las ilusiones de Mammon y la tecnología de Verde pudimos llegar hasta aquí y traerlos a ustedes. Sawada-san, ¿Quién es el verdadero villano? —preguntó Yuni, comenzando a quitar la barrera que los rodeaba, los estruendos comenzaban a escucharse pero a ese punto Tsuna ya no era capaz de escuchar nada. —Tú y tu familia que ha provocado caos y destrucción, hasta crear a estos villanos que ahora buscas detener, ¿o nosotros que solo buscamos volver a aquello que consideramos hogar?

— ¡Sawada! —gritó Lemillion, corriendo a ellos. Tamaki ya cargaba a Nejire, la capa protectora de Mammon se había roto por completo.

—Nos quitaste todo…

Los héroes profesionales ya tenían bajo control la mayor parte del terreno, no obstante todos los villanos más importantes habían conseguido escapar.

— ¿También nos quitaras nuestra esperanza? —preguntó ella, dando media vuelta, ondeando su capa blanca.

— ¡Espera, no escaparás! —gritó Lemillion, Yuni suspiró, dándole una ultima mirada cargada de sentimiento a Tsuna, se perdió entre el portal que le ofreció Kurogiri.

—Tsunayoshi-kun. —la voz sombría de Bermuda inundó todo el lugar, causando que todos los héroes se pusieran alerta. —Él es el verdadero villano del que deberían cuidarse.

A pesar de que todos sus amigos intentaron ir a donde él, fueron llevados de ahí, directo al hospital. Mirio miró con preocupación al chico tirado de rodillas en la fría tierra, no estaba reaccionando ni cuando Endeavor fue por él y lo echó a su hombro, como si no pesara nada.

Tsuna ya no sentía nada.