El nuevo Lord Protector

Capítulo 27: Rin, ¿sabrás estar a la altura?


Ya había pasado toda la noche y hacía un rato que había amanecido, así que los que así lo necesitaban, ya habían dormido. Ahora se encontraban Sesshomaru y Rin volando dirección hacia las montañas más occidentales en la isla de Kyushu, región que algún día sería Nagasaki. Pero no aún, todavía eran unas tierras salvajes que miraban al cielo y rodeadas por mar, donde hasta que no te acercabas lo suficiente, no podrías saber las riquezas y los monstruos que allí se encontraban.

A la cabeza del ejército que avanzaba se encontraban Sesshomaru y Rin volando ella montada en Ah-Un. Jaken se encontraba inconsciente, sujetado por la chica para que no cayera. Aunque el golpe en la cabeza por parte del inuyokai había sido considerable, hasta el punto de dejarlo sin sentido, el diablillo no soltaba el báculo de dos cabezas. Ella cada tanto le acariciaba la cabeza en búsqueda de que se despertara, sintiendo una mirada fulminante de Sesshomaru por tal acción. Eso le causaba cierta risa, por no querer tomárselo de otra manera. ¡Había dejado inconsciente a Jaken por llamarla niña tonta como siempre! No podía enfadarse por algo así, teniendo en cuenta que no se había molestado en comunicarle a nadie —de suerte ella misma se había enterado— de que sería su esposa. Lo cual la ponía feliz, peeeeero no sabía que esperarse. Ni que hacer. Ni como comportarse. Ni cómo se supone que se casa una con un youkai. Suspiró intentando relajarse. La fuente de la mayoría de las respuestas que necesitaba estaba volando a su lado. Lo miró por unos momentos, parecía muy seguro así, volando, mirando al frente. Casi majestuoso. Pero ella iba a ser su esposa, ¿no?

—Esto… Sesshomaru.

El la miró de reojo, sin inmutarse demasiado en su vuelo, aunque para ella estuvo claro que contaba con su completa atención ahora.

—Bueno, estaba pensando, si seré tu esposa… entonces soy tu prometida ya, puedo opinar sobre algo, ¿no?

—A dónde quieres llegar con esa pregunta, Rin.

—Yo creo que no debería haber golpeado así al señor Jaken, no ha dicho nada malo.

—Te ha llamado niña tonta, no eres ninguna de las dos, y te debe un respeto.

—Bueno, es un viejo cascarrabias y me trata como siempre, además de que aún no sabe nada. ¿No deberíamos decirle algo?

—Un anuncio de esa clase hay que hacerlo debidamente, y lo haremos cuando lleguemos a Ciudad palacio, donde anunciaré a todos mis victorias y a mi mujer, no veo razón por la que el sapo debiera saberlo antes. ¿Algo más Rin? Conozco esa mirada.

—Yo… esto… estás muy lejos.

Sesshomaru la miró nuevamente, estaba volando a aproximadamente metro y medio de distancia de por donde estaba volando el dragón, pero a la misma altura y velocidad. Estaba a una distancia perfecta para protegerla en caso de que le pasara algo, podía verla, oírla y olerla. Además de que estaba a la suficiente distancia para que no fuera un estorbo en su campo de visión mientras iba a la cabeza guiando un ejército. Pero ella ahora le estaba diciendo que estaba muy lejos. Ya lo habían hablado, la maldita distancia era un problema, ¿por qué lo quería más cerca?

Se acercó hacia ella, quien le tendía la mano, aunque no era capaz de interpretar la expresión de ella. Fruncía los labios como cuando intentaba no seguir hablando, y el ceño fruncido como cuando estaba preocupada por algo. Pero un ligero sonrojo como cuando se avergonzaba de tenerlo a su lado (ella misma se lo había tenido que explicar a su pesar), lo cual no cuadraba mucho con que en la mayoría de esas situaciones ella se encontraba feliz. Volvió a mirar su mano, se la tendía tercamente, algo quería. Cuando era pequeña la gente siempre intentaba llevarla de la mano, pero ella ya no era una niña. Aun así podría ser eso lo que ella quería.

Tras ese brevísimo instante de intentar analizar qué era lo que ella quería, la cogió de la mano, consiguiendo que sonriera. Ahora iba a su lado, llevándola de la mano mientras ella volaba sobre Ah-Un. Desde que lo hizo ella dejó de mirarlo, volviendo a mirar dignamente al frente, aunque ahora sonriendo dulcemente. No había ninguna queja, así que había acertado. Ahora de repente su mayor preocupación era que a pesar de que la conocía hacía tantos años no siempre sabía que era lo que quería, por tanto, no podía hacerla feliz cada instante del día, y eso le hizo tragar duramente al darse cuenta.

—Rin.

—Si, si, lo siento, quería ir a su lado de verdad, espero que no sea una molestia—, le dijo dedicándole una de sus amables sonrisas.

¿Cómo decirle que le quitaba un importante ángulo de visión llevándola tan cerca si le sonreía de esa manera? Probablemente si fuera un humano se le habría quedado sonriendo como un atontado. Volvía de conquistar los llanos al sur de las islas, triunfante, sin casi bajas, con su futura mujer a su lado, nuevos súbditos y con todos los familiares que pudieran traerle problemas bien lejos. Se encontraba satisfecho desde muchos puntos de vista, siendo racional, tenía que ignorar esa sensación angustiosa de incertidumbre sobre tenerla a su lado. Siguió volando, y acarició los dedos de la mano que llevaba. Hasta que ella se soltó de golpe, porque un maldito sapo bocón decidió volver en sí. Gruñó.

A Jaken le dolía muchísimo la cabeza. Eso solo podría significar que había metido la pata, pero no demasiado, sino no estaría sintiendo dolor, sino que nada en lo absoluto. Tenía una presencia calmante cerca, ¿era Rin? Sentía el viento, pero algo de ingravidez. Seguro que estaban volando. Al menos el aire olía igual que Ah-Un, lo que significaba que no lo habían dejado atrás. Abrió los ojos con un gran esfuerzo y vio la reconocible manga de su amo, y parte del pelo de su estola. La mano de él sujetaba algo… ¿las riendas del dragón? No, llevaba la mano de alguien más, iba de la mano con alguien más pequeño, delicado. Intentó empezar a incorporarse para ver bien, si había aparecido la novia que sospechaba que hacía tiempo tenía y andaba rondando debía mostrarle sus respetos. Pero el que se empezara a mover provocó que cesara aquel contacto bruscamente, para que esa misma mano que su amo sujetaba pasará a sujetarlo la cabeza delicadamente.

—¡Gran Jaken, gran Jaken! ¿Se encuentra usted bien?

Se giró, temblando, sentía a su amo especialmente molesto y gruñendo. Sería porque estaba cerca de su novia, y sabía que los demonios perros, como cualquier inuyokai eran especialmente posesivos, pero allí sólo era capaz de ver a Rin. Quien le estaba preguntando si estaba bien. Bueno, sí, estaba bien, si no contaba el terrible dolor de cabeza y el que estaba enfadando a alguien que podía matarle muy fácilmente.

—Niña… —escucho aumentar el gruñido—esto digo Rin, estoy bien, no soy como los débiles humanos —más gruñidos—digo, soy como las malas hierbas amo Sesshomaru, no como los humanos, puede maltratarme todo lo que quiera o necesite yo… —los gruñidos cesaron, no fueron necesarias las reverencias.

—Gran Jaken, no se levante, tiene que descansar, ha recibido un gran golpe en la cabeza y marearse a la altura a la que estamos volando puede ser peligroso.

Jaken miró inquisidor en todas las direcciones, y sin encontrar lo que buscaba, le hizo señas a Rin para que se acercara.

—Rin, ten cuidado, hay que ser respetuosos, creo que estamos viajando con la novia del amo Sesshomaru.

Rin tuvo que hacer un gran esfuerzo para no estallar en carcajadas, y tenía que aprovechar ese momento.

—¿Sí? ¿Y cómo sabe usted eso? ¿Quién se lo ha dicho?

—Shhh habla más bajo. —miró que su amo estaba un poco más lejos que antes y siguió hablando, pero algo más bajo. —escucha Rin, hace tiempo que muchos sospechamos que el amo ha estado rondando una mujer, en cualquier momento iba a aparecer con ella. Sé que hace mucho que no vienes con nosotros, pero hay que cuidarse mucho de no faltarle el respeto a ella, o los enfadaremos a ambos.

Rin se tapó enseguida la boca que formaba una 'o' perfecta, sumado a una espectacular cara de sorpresa fingida.

—¿Y cómo cree que es ella señor Jaken?

—Por supuesto que tiene que ser muy hermosa, distinguida, ser educada, saber cómo comportarse en la alta sociedad youkai, oler bien por supuesto, tener un gran poder, si tienen hijos han de ser fuertes también. ¿Tú la has llegado a ver estos momentos que he estado inconsciente?

Rin estaba blanca como un papel. No sé consideraba hermosa, simplemente normal, no era distinguida, era una campesina, aunque con más conocimientos de la media no era tan educada ni distinguida. Tampoco tenía ni idea de qué se esperaba de ella cuando llegarán a su destino, tendría que esforzarse en aprender. También definitivamente no había pensado en el factor hijos. No se podía ignorar por ningún medio que ella era humana, y daba igual como salieran de fuertes o no, si tenían hijos serían hanyous.

Miró asustada a Sesshomaru, mientras le decía suavemente a Jaken que descansara, no le faltaría el respeto a nadie allí. Una lagrima se le escapó, al ser enumerados todos sus temores en voz alta por el diablillo. Enseguida, Sesshomaru la miró sorprendido debido a como, de un momento a otro, pasaba de estarse aguantando la risa a estar soportando estoicamente el llanto lo mejor que podía.

Pero su sorpresa no acabó allí, porque comenzaron a sobrevolar uno de los bosques colindantes a una pequeña zona de aldeas costeras. Uno de los bosques donde vivían criaturas que, aunque sometidas por la fuerza, seguían atacando siempre que podían. Ahora, se encontraban bajo ataque de fuegos mágicos, dando de lleno uno de esos ataques a Rin.

Y no pudo hacer nada para evitarlo.


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Holi! Lo primero que todo, feliz Navidad! Espero que lo estéis pasando genial en este día tan especial :3

Se que es un capítulo más corto de los que siempre he estado sacando, pero me ha costado muchísimo volver a escribir tras estas semanas en las que la universidad no me dejó . De todos modos estas semanas puede que actualice más seguido para compensar esas semanas :3

¡Un besazo enorme a todos y hasta la próxima!