Hola!
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Daphne estaba sentada en una enorme y elegante silla verde en su sala común y mientras pensaba en la situación de su mejor amiga y su hermana, miraba por el gran ventanal que daba al lago negro, no sabía cuánto tiempo llevaba ahí, sin embargo la voz de su hermana fue la que la sacó de sus pensamientos.
—Estoy segura de que los sentimientos de Pansy por él son reales.
Daphne no contestó de inmediato y ni siquiera se dignó en voltear a ver a su hermana. —No será que la apoyas porque su separación con Malfoy, te ha beneficiado.
—Por Merlín, sí que eres una arpía. —le susurro Astoria por lo bajo para que no escuchara el resto de sus compañeros en la sala común, jalo una silla idéntica a la que tenía Daphne y se sentó frente a ella. —Sabes, eres igual que nuestra madre, no entiendo por qué te importa tanto lo que los demás digan o piensen, no estamos aquí para complacer a todo el mundo, estamos aquí para ser felices Daph. —La rubia permaneció en silencio y Astoria al ver que no entraría tan rápido en razón, se puso de pie y dispuesta a irse solo agregó. — Además ambos son tus amigos.
…..
Alberich meditaba con cautela cuales podrían ser las palabras más apropiadas para exponer sus motivos, sobretodo porque de verdad quería hacerla reflexionar y que no resultara arrepentida en un futuro.
—Siempre me pareció curiosa la forma en que Arthur Weasley educó a sus hijos. —dijo el señor Parkinson, mientras Pansy con la ceja alzada y sin decir nada clavo la mirada en su padre. — Seguramente te preguntaras como es que sé al respecto, no es que fuésemos muy cercanos o algo así. Sin embargo cada que visitaba el Departamento Contra el Uso Incorrecto de Objetos Muggles, para ver cómo se estaba utilizando el presupuesto, por cortesía solía preguntarle por su familia, y Arthur que es un parlanchín, me lo contaba todo.
Pansy, comenzó a poner atención en el relato de su padre y ablandó su mirada, pues trataba de entender cuál era su punto.
—Recuerdo muy bien a su hijo mayor, era un muchacho muy ejemplar, destacado estudiante y con gran carisma. — Sonrió al recordar al joven Bill. — yo mismo me ofrecí a apoyar al muchacho para que considerara una notable carrera dentro del ministerio, me parecía que tenía todo para lograrlo sabes. Sin embargo el joven un poco iluso desechó la oferta para poder ir a romper hechizos en Egipto. — sacó una risita cínica al recordar ese momento. — prefirió ser empleado de duendes, ¡un mago trabajar para duendes!, creí que su padre lo haría entrar en razón, pero no Arthur, al pobre hombre siempre le faltó tener un poco más de autoridad o quizás era demasiado permisivo, en fin, si eso me sorprendió, lo que hizo el hijo siguiente no vino a ser muy distinto, fue a trabajar con dragones al extranjero. —Pansy comenzó a sentir cosquillas en el estómago cuando su padre empezó a hablar sobre Charlie. — he hizo a un lado una oportunidad que pudo cambiar el rumbo de su familia.
— ¿A qué te refieres? —Preguntó la chica.
—El muchacho era excelente en el Quidditch, Arthur me contó que le habían ofrecido un puesto en la selección en Inglaterra cuando cumplió 17. —Tomó un sorbo de té. — Pero el tonto les rechazo, sabiendo de la clase de hogar que venía, decidió desperdiciar la oportunidad de asegurar un futuro prometedor por un sueño. Y que te digo de los otros, ni siquiera terminaron el colegio. Creo que solo uno de sus muchachos parecía cuerdo, no recuerdo su nombre salvo que trabajaba con Cornellius Fudge.
Alberich hizo una pequeña pausa, observó a su hija y al ver en su mirada que aún no comprendía del todo lo que trataba de decir, suspiro y añadió.
—Lo que trato de decirte es, que cada persona de acuerdo a su rol y posición social inevitablemente desarrolla determinadas formas de actuar, ideas, sentimientos, prioridades y formas de ver la vida en general. A mí me impresionó mucho ver como Arthur hizo poco o nada al ver que sus hijos desperdiciaban oportunidades y jugaban con su futuro como si de poco se tratase, pero para él era más importante la idea de respetar su libertad en lugar de orientarlos como para mi es debido… Es cierto que su familia es sangre pura, incluso pertenecen a los sagrados 28, pero a pesar de eso hay algo que nos mantiene distantes, y es que su familia y la nuestra no comparten los mismos valores, tradiciones, pautas de conducta y créeme linda tú y ese muchacho van a diferir mucho en el futuro, al principio seguramente trataran de ceder a veces tú y a veces el, pero a la larga lo van a detestar porque sentirán que traicionan lo que creen y lo que son, sobre todo si en algún punto tienen hijos. Eres muy ilusa si en verdad crees que él va a acceder a criar a sus hijos con nuestros ideales, sobre todo con lo que acaba de acontecer. No te compliques demasiado, busca un joven con tus mismas ambiciones, que aprecie lo que tú aprecias, que haya crecido y sido educado de una forma similar a la que tú lo fuiste, que tenga una mirada similar a la tuya. Es mi consejo, puedes tomarlo o desecharlo sin embargo solo quiero ahorrarte una gran decepción a futuro.
Alberich se puso de pie y antes de retirarse se acercó a su hija y le beso la frente. —Sé que meditaras las cosas y tomaras una decisión cuando te sientas lista, y descuida el sábado pasare a Hogwarts para que lleguemos juntos a la boda.
—Hasta luego padre. —dijo la slytherin con un tono desanimado.
Cuando su padre por fin se marchó, Pansy decidió entrar en la casa y regresar al colegio, pero mientras caminaba por los pasillos observando los cuadros de sus antepasados y mientras pensaba en todo lo que su padre había dicho minutos antes, no pudo evitar sentirse confundida, era obvio que todo eso de lo que su padre le habló lo había pensado y era cierto que Charlie había mencionado que aceptaba estar de acuerdo con ella, pero ahora sentía que ambos habían sido un poco ingenuos y que quizás a la larga si tendrían pleitos ocasionados por esos desacuerdos.
Cuando por fin llego a la chimenea principal vio el cuadro que estaba arriba y clavó su mirada en la mujer de cabello negro, piel nívea y ojos azules, que era muy parecida a ella.
— ¿Crees que estoy cometiendo una equivocación? —Le preguntó al cuadro de su madre y esta le sonrió.
—No dejes de hacer algo solo por temor, muchas veces nos arrepentimos más de lo que no hacemos que de lo que sí.
Pansy no pudo evitar sonreír al escuchar eso y sintió como si su madre realmente estuviera ahí con ella.
—Gracias. —Contestó la chica y acto seguido entro a la chimenea para así volver al colegio.
…
El marte al finalizar la clase de cuidado de criaturas mágicas, la cual ese día había sido teórica, Charlie se acercó a Pansy cuando ya casi no quedaba nadie en el aula.
—Señorita Parkinson podría esperarse un momento.
—De acuerdo profesor.
Ambos se dedicaron una mirada divertida y en cuanto quedaron completamente a solas pudieron hablar.
— ¿Todo bien?, no he sabido mucho de ti desde el domingo que me dejaste la nota, si no es porque te vi en el gran comedor hubiera entrado en pánico. —Dijo acomodando el cabello de la chica detrás de la oreja.
—Descuida ya lo hablaremos bien en otro momento, no creo que ahora sea muy pertinente prolongar la charla demasiado, pero no te preocupes, no es nada para alarmarse.
—Si tú lo dices, te creeré.
La chica le sonrió, lo tomo de las manos y quiso cambiar la conversación a algo que le hiciera alejar los malos pensamientos de la mente. —Creo que no te lo había dicho pero, ayer llego mi vestido y un encargo extra que pedí especialmente para ti.
— ¿Para mí? ¿Pero qué es? —Pregunto con genuina curiosidad.
—Te lo hare llegar esta noche y ya verás. —La chica se levantó y le dio un corto beso en los labios. — Creo que ya debo irme, aún tengo que hacer un par de pendientes antes de la clase de pociones.
—De acuerdo linda, te amo.
—También te amo Charlie.
Esa noche cuando el pelirrojo entro a su habitación, en la mesita de la sala había una gran caja y un sobre encima. Curioso, abrió primero el sobre y leyó.
Más allá de mi casa, el verde siempre fue mi color, y creo que jamás te he visto en verde.
Te ama P.P.
Al terminar de leer, Charlie abrió la caja y no pudo más que sonreír de oreja a oreja al ver lo que había dentro.
….
La mañana del sábado, la madriguera era un caos y es que todos se estaban preparando para el gran día de George y Angelina, además de tratar de alistar los últimos detalles que quedaban aún pendientes, por tanto no era de extrañarse ver a la pobre de Molly Weasley subiendo y bajando las escaleras, pues realmente era ella la más interesada en que todo estuviera completamente perfecto.
—Buenos días Weasleys. —Charlie saludo cuando entro por la puerta.
—Por Merlín Charlie, aun no estas cambiado. —Le regaño su madre al verlo.
—Creí que podría vestirme aquí, además supuse que aún había pendientes y no quería arruinar la ropa.
—Mira nada más como te ha cambiado esa chica, el Charlie que yo conocí usaba la misma ropa al derecho y al revés. —Dijo Bill saliendo de la cocina.
— ¡Pero qué asco Charlie! —Dijo Ginny, quien buscaba en la sala sus zapatillas.
— ¿Esperen un momento, entonces la razón de que apestaras siempre era porque no te cambiabas de ropa y no por los dragones? —Dijo George desde el barandal de las escaleras y sus hermanos comenzaron a reír.
—Jajaja, muy chistosos. —Charlie le saco la lengua a Ginny
—Bueno, entonces creo que el cambio en tus costumbres de higiene debemos agradecérselos a la señorita vanidosa, la felicitare en cuanto la vea.
Charlie solo rodo los ojos mientras sonreía.
—Creo que exageran, yo no era tan sucio o apestoso como dicen.
—Dejemos que el pueblo lo decida Charlie. —Dijo George.
—Ya déjense de tonterías. George baja que te voy a atar esa corbata y tu Charlie sube a darte un baño y cambiarte. —Grito Molly Weasley, pero la cosa no salió como esperaba pues al escuchar el comentario de su madre Bill, George y Ginny comenzaron a reírse haciendo que Charlie se pusiera más colorado que un tomate, en primera por las risas de sus hermanos y en segunda porque sí que se había bañado esa mañana, pero pensó que si conocería al padre de su novia esa tarde bien podría darse otro baño, solo por si acaso.
Después del alboroto con sus hijos, Molly subió una vez más las escaleras, esta vez rumbo a su habitación y es que había algo que aún tenía pendiente por hacer, entró y tomo una cajita que tenía en su mesita de noche junto a su cama, para después dirigirse a la habitación de Ginny, la cual estaban usando para preparar a la novia.
— ¿Puedo pasar?— dijo Molly después de tocar la puerta.
—Adelante. —Se escucharon varias voces al unísono desde dentro.
— ¡Pero que hermosa te ves! —Molly no pudo evitar sonreír y sacar una lagrimita de felicidad al ver a Angelina junto a su madre.
—Bien chicas, creo que es hora de que ustedes también terminen de alistarse. —Dijo la señora Johnson a Katie y Hermione, saliendo junto con ellas de la habitación y dejando a solas a Molly y a la novia.
—No cabe duda de que George es muy afortunado de tenerte. — Dijo Molly tomando asiento junto a la chica.
—Creo que ambos lo somos. —dijo a lo que la señora Weasley asintió sonriente.
—Aun me cuesta trabajo creer que esa pequeña niña que venía en los veranos a jugar Quidditch con mis hijos está a punto de casarse, los miro a ti y a George y aun pareciera que fue ayer. — Angelina solo pudo sonrojarse y reír. —Te apreció mucho Angie, y siempre te estaré eternamente agradecida por estar ahí para mi hijo cuando más te necesito, y en unos minutos más serás oficialmente una más de nosotros, aunque creo que ya lo eras. — ambas rieron. — es por eso que quise ser la primera en darte la bienvenida a la familia Weasley y también darte un pequeño regalo.
La mujer le extendió una hermosa cajita de madera con las iniciales A.W.
—Tiene un hechizo de protección, así solamente tú podrás abrirla.
— Molly muchas gracias, no debiste molestarte. —La chica le dio un fuerte abrazo a su futura suegra.
—No es ninguna molestia linda, por cierto hay algo más, así que date vuelta.
La chica hizo caso y Molly Weasley le acomodo un hermoso tocado en su cabello.
—Sé que necesitas algo viejo y algo prestado, así que supuse que esto serviría.
—Es muy hermoso, Gracias Señora Weasley. —dijo con una enorme sonrisa en su rostro mientras admiraba en el espejo la bella pieza que adornaba su cabeza.
Ron y Harry quienes al ser sacados de la habitación del pelirrojo por su novia y por su hermana, decidieron pasar el rato en la vieja habitación de Percy, la cual ya estaba ocupada, pues Charlie se estaba anudando la corbata frente al espejo cuando los amigos entraron.
—Por Merlín, ¿Pero qué rayos traes puesto? —Dijo Ron al ver a su corpulento hermano.
— ¿Qué tiene de malo?
—Nada, solo que es distinto, nunca te había visto tan de verde.
Harry se rio un poco imaginando que seguro eso era obra de Pansy Parkinson.
—No es tan verde. —Contesto su hermano mayor.
—Si tú lo dices. —Dijo Ron acostándose en la cama.
Charlie se miró en el espejo y pensó que no lucia mal— Solo el Chaleco y la corbata lo son.
—También tu pañuelo y calcetines. —añadió Harry señalándolos.
Charlie se dio un último vistazo y no pudo evitar sonreír al imaginar la expresión de Pansy al verlo y es que lucía como otra persona, llevaba un elegante frac de chaqueta negra y pantalón gris oscuro, lo cual hacia contraste con su chaleco aterciopelado verde botella y el corbatín verde con detalles color plata.
—Creo que me gusta. — Dijo Charlie antes de ponerse bastante loción encima y salir de la habitación.
