Harry Potter — Muerte

We had no choice.


—¿Te vas a demorar?

—No, Ron. Solo duérmete.

El insomnio es un constante en la vida de Harry. Los problemas lo mantienen despierto y aunque en ocasiones logre conciliar el sueño, las pesadillas lo acorralan sin demora.

Mapa y varita en mano; no necesita confiar en nadie más.

Es sonido de sus pisadas se pierde con el paso del viento a su alrededor. Sus pensamientos lo abruman entre susurros que solo él escucha.

Escucha un sollozo proveniente del siguiente pasillo; oscuro y más encerrado que los anteriores.

«Draco Malfoy»

Pese a que su sentido común le dice que dé media vuelta, sus piernas lo llevan hasta el lugar en el que el muchacho de cabello oro parece perdido.

La espalda contra la pared, las manos tapan su rostro. Aún tiene el uniforme de Slytherin: la corbata de colores negro y esmeralda le cuelga sobre el pecho, la camisa la tiene completamente desabotonada y su pelo es un remolino que nunca antes pensó ver en él.

Los ojos de serpiente se clavan en los de Harry. Tonto era él en pensar, con egoísmo, que era el único con problemas, con los hombros cargados. Con la muerte dándole la mano en cada esquina.

Harry levanta su brazo para colocarla en el hombro de Draco.

Draco quiere escupir su usual veneno.

La noche termina en un beso salvaje. El sabor de ambos se mezcla, sus dedos tocan todo lo que está a su alcance. Los jadeos los delatan, los pedidos de no detenerse los desnudan.

—Vete Potter.

—Como digas, Malfoy.