El nuevo Lord Protector

Capítulo 28: Rin, ¿sabrás estar a la altura? II


La primera reacción de Sesshomaru fue salir en rescate de Rin. Ese, como todos los demás, no era un ataque demasiado poderoso, probablemente la piel de dragón de Ah-Un había absorbido la mayoría del impacto, pero ese no era el problema. Habían atacado a Rin, en su territorio, y delante de sus narices. Estaba terriblemente enfadado. Enseguida comenzó a transformarse, mientras se interponía entre Rin y el origen de esos ataques, cuando sintió un tirón de su manga. Se dio la vuelta, ella estaba perfectamente bien, pero mirándolo preocupada, seguramente al verle transformarse.

—¡Sesshomaru-sama! No se preocupe por Rin, es fuego sagrado de zorros mágicos. Soy humana y no me hace daño, el único afectado aquí fue el señor Jaken, que casi se incendia, pero ya casi está bien. —hizo una pausa, al ver que Sesshomaru aún se encontraba mirando furioso en dirección hacia donde provenían los ataques. —Sesshomaru. —lo llamó, demandando su atención—Sesshomaru, sé que estamos cerca del centro de tus territorios. No entiendo cómo es que alguien puede atacarnos aquí. Seguro que es un error.

—Un error como ese no puede ser permitido Rin —respondió mostrando los colmillos y, casi gruñendo, añadió: — Y te puede asegurar que ese maldito ataque no ha sido un error.

—Si, son zorros mágicos, conozco personalmente a uno, y sé que son listos.

—Jejeje esos zorros se habían librado hasta ahora desde que murió Yamakachi* en las garras del amo Sesshomaru, pero una ofensa como esa no será pasada por alto…

—Entonces esos zorros están enfadados hace mucho gran Jaken? ¿Ese Yamakachi era su amigo?

—Todo lo contrario, esa serpiente estúpida fue uno de los primeros enemigos en la gran y gloriosa reconquista de amo Sesshomaru y libró a los tontos zorros… Pero aun así siguen intentando echar a cualquier otro ser que ingrese a estos territorios, aunque sea el ejército entero del amo Sesshomaru… Jejeje esto será una masacre como hace mucho esperaba ver.

—Si tan superiores en fuerza y número sois, ¿es honorable acaso masacrarlos de esa manera? Creo que mejor sería intentar razonar con ellos antes de contraatacar.

—¡Como se te ocurre decir eso! ¡Al amo Sesshomaru no se le cuestionan las decisiones, Rin!

—No estoy cuestionando, estoy segura de que él siempre decide bien, solo tengo curiosidad. Además, tiene que haber alguna razón por la que no haya alguien acabado con ellos antes.

—Antes eran muchos, pero Yamakachi los fue diezmando en número. Ahora sólo quedan niños, por eso hasta ahora el amo Sesshomaru no se había molestado en eliminar a esas alimañas.

Rin se quedó completamente tiesa, aun agarrando la manga del daiyokai, un ligero agarre que esperaba poder detenerlo. Él seguía gruñendo, furioso, aun mostrando sus colmillos y sus ojos enrojecidos. El ejército había detenido su paso al ver al trío en cabeza detenerse, preparados para atacar en cualquier momento al ver la furia del daiyokai.

Enseguida fueron interceptados por uno de los tengus* que les seguían.

—¡Sesshomaru-sama! ¡No hemos actuado al verle detenerse, pero nuestros especialistas anti-purificación es están listos para contraatacar bajo su orden!

—¡Pero son sólo niños! —intervino casi desesperada Rin. No podía permitir delante suyo que se les masacrara. Primero antes tenían que entender que había que confiar en los adultos, no atacarles desesperadamente. Además, lo había visto, sus fuegos mágicos estaban dispersos, seguro que se habían esforzado entre varios para lanzar cada uno de esos ataques antes de esconderse. —Por favor, son niños, se me dan bien los niños, y conozco algo sobre los zorros mágicos. Son los mensajeros de la diosa del arroz, no pueden ser malos, les llevaré algo de arroz para hablar con ellos. Por favor por favor por favor porfa pliiiiss —siguió rogando, abrazada a Sesshomaru.

Para los otros demonios no pasó por alto cómo la chica se abrazaba al inuyokai, y parecía gruñir cada vez menos.

—¡Rin! ¡Para ya! Es peligroso y no deberías meterte en esta clase de asuntos.

—Jaken, cierra el pico. Rin, el imbécil tiene razón, no pienso ponerte en peligro, me da igual cuanto me lo pidas.

—Pero si no han usado ilusiones, lo mismo ni saben hacerlas aún. Y el fuego no me hace nada, soy humana. —dijo, señalándose a sí misma. —Es probable que yo sea la menor amenaza para ellos, y a lo último que harían daño. Este bosque está colindante a esa línea de aldeas costeras, probablemente tengan un templo para echar a los demonios, y cumplen los pedidos de las ofrendas que reciban. Si les llevo una ofrenda seguramente accedan a hablar. Y vuelvo a repetir, soy buena con los niños, seguro que llego a un acuerdo con ellos.

—¿Y desde cuando te las das tan de sabida?

—Jaken, te he dicho antes que cierres el pico. Rin —la llamó, mirándola fijamente ahora— No me olvido de tu respuesta. No me olvido de tu único deseo de poder. ¿Crees de verdad poder hacer eso que dices?

—Si, por favor, confíe en mí.

—Si me es permitido preguntar, ¿quién es la señorita?

—No, no tienes permitido preguntar. Haz algo útil y consigue arroz, o lo que sea hecho con eso.

—Las provisiones se han acabado hace algún tiempo, lo único que quede probablemente sea sake, señor.

—Entonces trae sake.

—¡Pero son niños, no se les puede dar alcohol!

—Les llevarás una ofrenda de arroz, no tienes que por qué darles de comer. Ya sabes mi opinión acerca de eso.

—Oh, ya, sí, es verdad. Entonces sake. Aunque no sé dónde está el templo.

Enseguida, el tengu extendió su brazo señalando en una dirección, aparentemente hacia el lugar por el que había preguntado Rin. Enseguida, con señas con la otra mano, consiguió que viniera otro tengu, con forma de cuervo normal, aunque con su distinción en su cabeza, el cual traía a duras penas un botijo lleno de sake.

Rin enseguida lo recogió con ambas manos, ya soltando a Sesshomaru, para luego, una vez colocado en su regazo, retomar las riendas de Ah-Un, quien ya no llevaría sus bozales.

—Por favor, gran Jaken, debe quedarse aquí. ¿Alguien le puede recoger?

—¡Qq-queeee?!

—¡Jaken! —intervino Sesshomaru antes de que sus quejas se verbalizaran.

—Si, si, lo que diga el amo bonito, si es necesario Jaken se tirara al vacío, porque no sabe volar, pero siempre cumple de las órdenes del amo bonito y no tiene que por qué quedarse al cuidado Rin, total, parece que no soy necesario, antes muerto que incumplir una orden y… —seguía hablando por los bajo mientras se alistaba dramáticamente para tirarse al vacío hasta que Rin, levantándolo como un niño pequeño se lo ofreció al tengu que anteriormente le había señalado el lugar del templo de los zorros.

—Por favor, encárguese del señor Jaken, que si sigue con el drama seguramente se tire al vacío.

Y dicho esto, con los ojos vigilantes de su futuro esposo, Rin se encaminó con Ah-Un hacia el templo de los zorros. Tenía que demostrar que estaba a la altura de estar al lado de su querido Sesshomaru.

Por su parte, Sesshomaru se quedó vigilante, flotando. Sólo que un olor repentinamente llegó a sus fosas nasales: un peligro de verdad de avecinaba. Yamakichi, como serpiente que era se estaba regenerando, y parecía que iba en la misma dirección en la que había ido Rin. Sonrió por unos instantes, provocando el temblor de Jaken. Por fin tenía un enemigo al que cazar y clavar sus garras. Con un golpe de Bakusaiga podría encargarse de esa asquerosa serpiente monstruosa antes de que se terminara de regenerar, pero estaba guardando demasiada furia hacía demasiado rato como para acabarla con un golpe limpio. Se transformó en yako, y enseguida cayó sobre la serpiente, agarrándola y destrozándole el cuerpo. Rin se giró un momento al escuchar los siaeos seguidos de rugidos. Se alegro de ver que una criatura tan majestuosa le cuidaba las espaldas. Ahora ella tenía que hacer su parte.

Ahora que no tenían a Sesshomaru cerca, ambos tengus, decidieron interrogar a Jaken.

—¿quién es esa mujer? Se suponía que el gran Sesshomaru se estaba ausenta do porque vendría pronto con la que sería su esposa. Y esa mujer no es princesa, sin contar con que es humana.

—¿quién es esa mujer? Se suponía que el gran Sesshomaru se estaba ausenta do porque vendría pronto con la que sería su esposa. Y esa mujer no es princesa, sin contar con que es humana.

–Esa niña tonta y terca es Rin, la conocemos desde que era una niña que el amo Sesshomaru la trajo de entre los muertos.

—¿¡que hizo queeee?! —preguntaron ambos al unísono.—cómo es posible que lo haya hecho?

—El amo Sesshomaru heredó de su padre una reliquia. Es la espada Tenseiga, y con ella es capaz de traer las almas de los muertos y enviar a sus enemigos al inframundo. Aunque no es una espada muy útil para el amo bonito, por eso estuvo peleando por obtener Tessaiga hasta que consiguió a Tokijin y luego a Bakusaiga. Después de todo el amo es muy fuerte, y no sé puede estar yendo por la vida resucitando inútiles.

—La historia de las espadas ya nos la sabemos, sapo —le dijo el tengu más pequeño, acercándose más a Jaken —el ejército esta ansioso por saber quien es y si hay que protegerla o no. Así que empieza a hablar si no quieres caer al vacío.

—¡Yo que voy a saber! Esa niña tonta desde que la revivió el amo nos ha seguido y causado problemas. Y el amo Sesshomaru siempre cuida de ella. Solo que la obligó a volver a vivir con humanos en la aldea del híbrido Inuyasha hace diez años, y yo no la veo hace cinco, ya que el amo empezó a visitarla solo y una vez al año.

—No somos idiotas, lleva en la espalda bordado un dibujo representando un perro celestial, y el amo es el único que hay ahora mismo en estas tierras.

—Por no hablar de que tiene la osadía de detenerlo, tocarlo, pedirle favores y conseguir que se hagan las cosas a su manera.

—¡Y qué más quieren que sepa! No la veo hace mucho, y el comportamiento del amo con ella también ha sido raro. Han estado juntos todo el rato y hasta le ha servido de comer. Al menos parece que vino más educada que antes, aunque a ratos se olvida de llamar adecuadamente Sesshomaru-sama al amo.

—No puede ser —comenzó a decir uno de los tengus —quizá esa mujer sea…

—… La prometida del amo sesshom… —comenzó a completar el otro, justo cuando el daiyokai regresaba a donde estaban.

Se estaba relamiendo la sangre de las garras y la cara, todavía con los ojos rojos. La serpiente, deshaciéndose en el bosque. Miraba a los tres demonios que tenía delante, y no le gustaba para nada la conversación que estaban teniendo a sus espaldas. Un simple gruñido les hizo callar en jn instante, y pudo volver a su lugar de espectador.

Rin por fin llegó al templo, el cual parecía bastante abandonado. Los recipientes en los que se habían dejado ofrendas parecían llevar allí muchos años, ya vacíos. Enseguida realizó los pasos como había aprendido con Kagome, dejó la ofrenda, y tiró de la cuerda para tocar la campana. Y caminando hacia atrás se alejó un poco en dirección a donde se encontraba Ah-Un.

De repente, unas tenues luces azules se comenzaron a ver en el bosque, muchos monstruos comenzaron a salir de él, hacia donde ella se encontraba. Apretó fuertemente sus párpados cerrados. Son ilusiones son ilusiones, no caigas, nada de lo que posee el amo Sesshomaru es débil, no caigas, son ilusiones, se repetía a sí misma una y otra vez. Contó unos cuantos segundos, y nada la atacó. Ahora que los veía de cerca, los monstruos tenían un aspecto ridículo, casi de caricatura. Si no se hubiera quedado, seguramente el engaño habría surtido efecto.

Decididamente, camino de nuevo al templo, llamando a la campana, está vez sin respeto alguno.

—¡Soy la humana Rin! Digna en la tierra que piso, amiga de las criaturas y seres que habitan los bosques en la noche y no tengo miedo. —respiró hondo antes de seguir, se sentía un poco ridícula diciendo esas cosas, pero le tenían que creer —¡Como humana que ha traído una ofrenda exijo ver a los mensajeros de la diosa del arroz!

Enseguida, se vio envuelta por el fuego azul, Ah-Un tuvo que cerrar sus dos pares de ojos para protegerse de la luz, y en cuanto los volvió a abrir, Rin ya no estaba.


Notas:

Yamakichi: serpiente gigantezca monstruosa que vive en el monte Tsurugi

Tengu: yokai cuervo guerrero de las montañas, representados normalmente con piel roja, nariz enorme y alas negras. Supondré que son aliados naturales de Sesshomaru al tratarse su nombre de un derivado de los tiangou o perros celestiales chinos

Zorros mágicos: pues son literalmente un montón de shippos los que hay en esa zona ahora mismo, lo que sí que si buscáis algo de mitología, hay un montón de cosas sobre los mensajeros de la diosa Inari del arroz :3


REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS

Holi! yaaaaay vivan las vacaciones, he actualizado en 3 días, todo un récord XD

Que no se me note que se me va la olla buscando cosas de mitología y que me pongo en modo conspiranoica de que todo cuadra XD

Btw, espero que os haya gustado el capítulo, ya por fin Rin deja de ser una princesa en la torre, que ya iba siendo hora :D

¡Un besazo enorme a todos y hasta la próxima!