*** La historia NO ES MÍA es una ADAPTACIÓN al final, daré el nombre del autor y el nombre original de la historia
**** Los personajes son propiedad de Stephanie Meyer ****
Capítulo 23
Edward
Hace un par de días, Nessi se fue a dormir y no pudimos conseguir que despertara de nuevo. Al principio su cabeza se movía a veces con el sonido de nuestras voces, pero sus ojos nunca se abrieron.
En las últimas horas de la vida de Nessi, Bella habló con ella, en voz baja, mientras yacía en la cama a su lado, mientras que James y yo nos turnábamos tomando sus manos y besando su cabeza. Angela se sentó en silencio junto a James, con su mano en la boca. Habíamos llamado a Esme, del hospicio, y ella ayudó en todo lo posible. Permaneció a un lado, dándonos tiempo con Nessi. Bella se balanceó suavemente mientras sostenía a Nessi, y habló sobre el día que Nessi dio sus primeros pasos. Y el momento en que Nessi tenía cuatro años y había estado fuera jugando y entró y saludó a Bella con una serpiente, casi dándole un ataque al corazón. Incluso a través de las lágrimas todos reímos con algunas de las historias. Bella siguió hablando. No se detuvo. Cada historia era hermosa y llena de amor y de vida. Ella solo quería que Nessi oyera su voz, la sintiera a su lado, así sabía que no estaba sola. En los minutos finales, todos le dijimos que la queríamos, y que estaba bien dejarse ir.
Su último aliento salió en un largo silbido de aire, como si su cuerpo estuviera expulsando la última gota de vida de ella. Casi sonaba como que se dejó ir con alivio puro y absoluto. Sostuve su mano durante mucho tiempo, tratando de controlar mis lágrimas. Nos quedamos a su lado durante mucho tiempo, abrazándola, tocándola.
Esme se encargó de llamar a la funeraria, mientras que Angela trató de asegurarse de que teníamos todo lo que necesitábamos, ya sea si se trataba de una bebida o pañuelos. Bella jaló el cuerpo inerte y sin vida de Nessi en sus brazos más apretado y la sostuvo mientras sollozaba en el hueco de su cuello, diciéndole que la quería, una y otra vez. Antes de que llegaran a recoger su cuerpo, me recosté al otro lado de ella y envolví mi brazo alrededor de ambas preguntándome cómo demonios cualquiera podría experimentar tanto dolor y sobrevivir a él.
Me sentía reducido a cenizas.
Cuando fue hora de que tomaran su cuerpo, me puse de pie y miré a mi hija. Ella era mía. Era lo mejor de mí.
Inclinándome, presioné un firme beso en su frente.
―Tú eres es mi aventura más épica, princesa.
Me tomó un tiempo convencer a Bella de alejarse de Nessi para que pudieran llevarla. Fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Bella se derrumbó, su cuerpo sacudido por los sollozos. Estaba tan emocional que apenas podía respirar. James y Angela se fueron. Simplemente no podían afrontar verla de esa manera. Se sentían perdidos ellos mismos. Le dije a Esme que teníamos que estar solos y empacó rápidamente sus suministros y se fue. Levanté a Bella en mis brazos y la llevé arriba, sentándola en el inodoro. Dispuse la bañera y mientras se llenaba, nos desvestí a los dos. La puse de pie, y entramos juntos, me senté primero, luego ella entre mis piernas. La parte posterior de su cabeza apoyada contra mi pecho mientras exprimía el agua de una toalla sobre su pecho, su cuello y sus hombros. Ella no quería hablar. Su cuerpo se sacudió mientras tomaba respiraciones irregulares. Los sonidos que hacía mientras sollozaba fueron de tortura. Era el sonido de mi propia desesperación. Tampoco hablé. Las palabras eran solo eso, palabras. Me concentré en que me sintiera. Mi presencia. Que estaba con ella.
Después de nuestro baño, la sequé y nos envolví a cada uno en una toalla y la llevé a la cama. Acurruqué mi cuerpo al suyo y besé su cuello delicadamente mientras frotaba suavemente su brazo. No sé cuánto tiempo nos quedamos allí antes de que se quedara dormida, pero me negaba a moverme. No quería hacer nada para molestar a su corto momento de paz.
En cuanto a mí, nunca me había dolido nada tanto en mi vida. Siempre he pensado que soy un tipo duro, pero esto perder a Nessi es asfixiante. Pero cuando Nessi me dijo sus deseos para después de su muerte, este fue uno de ellos.
"Prométeme que cuidaras de mamá. Sé fuerte para ella. No la dejes morir conmigo. Prométemelo, papà".
Esa noche cerré los ojos mientras me acerqué un poco más a Bella. Con mi boca en su hombro, dije en voz baja:
―Me haré cargo de ella, princesa. Lo prometo.
Isabella
La visión era preciosa, excepto por los periodistas que miraban embobados fuera de nuestra casa y de la funeraria. Buscando desesperadamente a Eddi tocó a tantas personas. El mundo lloró una niña que ni siquiera habían conocido.
Ha pasado un mes desde que nos dejó. Con cada día, siento que consigo respirar un poco más fácil. La extraño. Es casi como un peso alrededor de mi cuello, la extraño tanto. Hay días cuando abro los ojos y espero verla mirándome con una cámara en sus manos, apuntada hacia mí.
Desde el día que sus cenizas nos fueron entregadas, Edward ha separado pequeñas cantidades en pequeñas bolsitas. Nessi siempre quiso viajar. Ahora lo haría. Llevaremos un poco de ella a Brasil, China y algunos otros lugares. Ésta fue su petición. El resto está en mi regazo en estos momentos mientras me siento en la zona de recepción de Sky High. Jacob está colocando su ordenador portátil para mostrarnos algo que él dice que Nessi dejó para nosotros. Edward está a mi lado, con James junto a él. Rosalie y Emmett están de pie a un lado.
Cuando todo está configurado, Jacob se vuelve hacia nosotros y dice:
―¿Están listos?
Ya estoy sollozando, pero asiento. Edward frota mi espalda mientras Jacob presiona el botón de play y la pantalla vuelve a la vida.
Lo primero que vemos es a Nessi.
―Hola, mamá, papá, James ―dice. Sus grandes ojos marrones, nos miran a través de la pantalla y mi corazón quiere estallar fuera de mi pecho. Su cuero cabelludo esta calvo, lo que me dice que esto debió haber sido grabado hace un tiempo, antes que las cosas se pusieran realmente mal―. Sólo quería decirles te quiero una vez más. Y quería decir gracias por amarme. Quería mostrarles algunos de mis recuerdos y momentos favoritos. Quería que vieran mi vida a través de mis ojos. ―Sonríe y mira al vacío como si estuviera pensando, entonces su mirada se mueve de nuevo a la cámara―. Así que aquí está.
Me limpio la nariz con un pañuelo de papel mientras la pantalla vuelve de nuevo a la vida. Es un vídeo que James me tomó sosteniendo a Nessi el día en que nació. Eso es seguido por varios vídeos míos bañándola por primera vez, durmiendo en su cuna, y alimentándola con guisantes mientras gotean de su boca. Los vídeos son cortos, pero siguen y siguen, recordándome la hermosa bebé y niña, que una vez fue. Algunas de las imágenes cambian hacia ella con James cuando los estaba grabando. Nos reímos de aquel en el que Nessi tenía tres años y trató de golpear una pelota de un soporte. Accidentalmente la golpeó del modo incorrecto e impactó a James en el rostro. Otra es de los dos tomados de la mano, saltando a la piscina juntos.
Mi niña era tan sana entonces. Estamos llorando y riendo al mismo tiempo, los recuerdos felices tan desgarradores. Después de un tiempo, el material pasa a cosas que Nessi grabó, yo cantando mientras me seco el cabello, y sacando las galletas quemadas del horno mientras hago una mueca de dolor por las nubes de humo. Luego está Edward. Vídeos cortos de algunos de sus trucos, luego, la primera noche en que lo conoció cuando abrí la puerta. Había acercamientos de nosotros, la forma en que nos miramos el uno al otro.
Es increíble las cosas que capturó, lo que vio, y la forma en que nos está mostrando el mundo a través de sus ojos. Todo el mundo se ríe de las imágenes de Edward y James luchando, con los rostros como remolacha roja, mientras jadean. Luego está la grabación de Edward y yo dormidos, su brazo alrededor de mí. Nos vemos tan tranquilos. Mi favorito es el vídeo del afeitado, cuando filmó a Edward afeitándome el rostro, y luego la filmé afeitando el de él. Ese fue un buen día. La última imagen es sólo un tiro de nuestra mesa donde ella talló su nombre debajo del de Edward.
La pantalla regresa a ella, una gran sonrisa en su rostro, sus ojos brillando por la emoción.
―Recuerden sin adiós. ―Nos recuerda―. Sólo hay un te veo después. Y hasta que nos volvamos a encontrar.
Nos manda un beso.
―Hasta luego, cocodrilos. ―Y entonces se ha ido. Me aferro a la urna de sus cenizas en mi regazo como si la abrazara. Edward sorbe junto a mí y se aBella la garganta. Incluso James está llorando. Jacob cierra el ordenador portátil y saca la tarjeta de memoria USB. Se la entrega a Edward. Edward lo toma y la aprieta en su mano, asintiendo en agradecimiento hacia él.
Una vez que nos hemos recompuesto, subimos en nuestros autos y nos dirigimos a la pista de aterrizaje. Mi corazón está tronando y sostengo la urna con fuerza.
Tienes que hacer esto, Bella, me recuerdo. Esto es lo que ella quería. Es una de las últimas cosas que pidió.
El piloto nos da un pulgar hacia arriba, el avión ruge a la vida y Edward me conduce a él, apretando mi mano, tratando de consolarme. Miro hacia atrás y veo a James, Rosalie, Emmett, y Jacob, observándonos subir al avión, justo cuando el sol está a punto de ocultarse. Emmett saca su cámara, listo para filmar. Una vez que estamos a bordo y el avión despega, Edward se inclina de modo que lo puedo oír.
―Va a estar bien. Lo prometo.
Asiento animadamente mientras tomo una respiración profunda.
Cuando hemos alcanzado la altitud adecuada, Edward me da una palmada en la pierna, dejándome saber que es hora de engancharnos juntos. Me pongo de rodillas y le doy la espalda para que nos pueda conectar. Nos engancha juntos y me empuja suavemente para que me mueva hacia la puerta. Luego la abre y el viento provoca que mi cabello vuele por todas partes. Saco la bolsa con las cenizas de Nessi de la urna y la sostengo con fuerza.
―Es hora, Bella ―dice Edward. Estoy temblando Estoy tan aterrada. Sé que estoy a salvo.
Sé que Edward ha hecho esto un millón de veces. Solo no puedo evitarlo. Pero sé que es hora. Saco mis pies a la pequeña plataforma, fortaleciéndome contra el viento. Me explicó el procedimiento varias veces, así que sé qué hacer cuando me lo indique.
―A la cuenta de tres ―grita―. Uno. Dos. ¡Tres!
Entonces estamos volando. Durante unos segundos, no respiro mientras la adrenalina bombea a través de mí. La caída parece ir en cámara lenta, sin embargo, ocurre en un abrir y cerrar de ojos.
Cuando jala del paracaídas, nos tambaleamos un poco y nuestra caída se desacelera. La vista es impresionante.
―Esto es increíble ―le digo.
Edward se ríe.
―¿Ves lo que te has estado perdiendo?
Miro hacia arriba lo más que puedo, y veo algo flotando por el lateral del paracaídas. Por la forma en que la luz del sol ocultándose está brillando, no puedo descifrarlo.
―¿Qué es eso? ―pregunto.
―Su bufanda púrpura ―responde.
Mi corazón se llena de amor por este hombre, mientras me lloran los ojos.
―Edward ―digo su nombre―. Gracias por ser tan fuerte a través de todo esto. No podría haber sobrevivido sin ti.
―Estoy aquí, Bella. No voy a ninguna parte. Lo prometo. A donde tú vas yo voy.
Dejo escapar un suave suspiro. Eran las palabras exactas que necesitaba escuchar. Hemos pasado por muchas cosas. Los dos hemos cometido tantos errores. Los dos hemos perdido demasiado. Pero aún nos tenemos el uno al otro. Ningún otro hombre me ha hecho sentir de la manera en que lo hace Edward James. Ningún hombre jamás lo hará.
Él es eso para mí.
―¿Estás listo? ―pregunto.
―Dejemos volar a nuestra niña ―responde.
Me aferro a la bolsa una vez más, diciendo una última despedida a mi hija.
―Vive libre, Nessi. Te amo. ―Abriendo la bolsa, la inclino, dejando ir poco a poco las cenizas de Nessi a la deriva suavemente en el aire. Las cenizas flotan en una corriente, disipándose ante nosotros. Cuando he derramado la última de ellas, sonrío a través de mis lágrimas mientras Edward me besa la sien.
Entonces, susurra:
―Descansa en paz, bebé.
